miércoles, 28 de marzo de 2012

Ser o no ser la señora ‘de’ fulano

Ni ‘de’ García, ni ‘de’ Landívar, ni ‘de’ Pérez. La mujer del siglo XXI se resiste a usar el apellido del marido cuando se casa, pero no es por rebeldía, es porque ha conquistado el derecho a la no pertenencia, demostrando igualdad con inteligencia, logrando así su emancipación del ‘primitivo yugo’.
A raíz del Día Internacional de la Mujer, el pasado 8 de marzo, a alguien se le ocurrió desempolvar el Código Civil y recordar que en el Capítulo III, referido a los Derechos de la Personalidad, en su Art. 11, parágrafos 1º y II, se norma sobre el apellido de la mujer casada. ¿Acaso todas sabían que no es obligatorio agregar el ‘de’ a su nombre cuando se unen al elegido de su corazón?
Hace muchos años, las mujeres agregaban el apellido de casada al de su familia de origen, con la preposición ‘de’, pero esto es un resabio de la sociedad patriarcal que heredamos, donde algunas se casaban por adquirir estatus y así asegurar su descendencia.

Llevar o no el ‘de’
Para las mujeres bolivianas este derecho está estipulado en el Código Civil, que establece: “La mujer casada conserva su propio apellido, pudiendo agregar el de su marido, precedido de la preposición ‘de’, como distintivo de su estado civil, y seguir usándolo aún en estado de viudez”.
Los abogados del Ministerio de Comunicación del Estado Plurinacional explican que “en las ciudades ya no se practica la costumbre y tradición de registrar el nombre de la mujer, cuando tramita su carné de identidad, con el apellido del esposo, precedido de la preposición ‘de’. Esta ha sido una de las conquistas de las féminas en su larga lucha por conservar su propia identidad. Ahora son más independientes. No acontece lo mismo, sin embargo, en el área rural, donde las mujeres siguen utilizando el apellido del marido y mantienen el mismo, cuando emigran a las ciudades”.

Un gran avance
Miriam Suárez, de La casa de la mujer, afirma: “Este avance que parece poca cosa, es de alta importancia, porque desmoronará la idea de algunos maridos que se consideran dueños de sus compañeras y dejarán de chantajearlas diciéndoles que les quitarán el apellido y que con el hecho de llevar el ‘de’ se convirtieron en señoras. Ese pensamiento solo demuestra la calidad humana de quien lo dice”.
Por su parte, Catalina Rodríguez, del Colectivo Rebeldía, afirma que en diversas convenciones y foros nacionales e internacionales, denunciaron el hecho de que las mujeres al casarse tenían que cambiar su apellido por el del marido y lo consideran “como una violación a nuestros derechos y a nuestra identidad. La preposición ‘de’ significa darle derecho propietario al cónyuge y esto deriva en violencia contra la mujer, llegando inclusive al feminicidio”.
Pero también asevera que “hay que respetar la decisión de algunas mujeres que quieren llevar el apellido del esposo, porque si no, sería negar nuestra diversidad”.

En conclusión
Lo importante es lo que cada una quiera y como se sienta cómoda, si desea plasmar el apellido de su esposo en su cédula de identidad y llamarse como él, puede hacerlo, pero recuerde que no está obligada por ninguna ley en nuestro país; es algo más relacionado con el compromiso, con la herencia y con los sentimientos. En pleno siglo XXI nadie pertenece a nadie, remarca la abogada Ana Paola Pedraza.

Historia de la vida real
Marianela Molina es “la marida del Pocholo”, el actor Guery Sandoval, y fiel exponente de que ella nunca será “de” Sandoval.
Pero eso es ficción, en la vida real, Susana Vega Ríos, es ingeniera comercial que después de casarse, fue a renovar su cédula de identidad y el oficial que se encontraba en la mesa de filiación, automáticamente colocó Susana Vega de Lobo.
El tiempo pasó y una abogada le comentó que llevar el apellido del esposo era opcional.
Susana pensó el porqué había renunciado a su apellido materno si no era una obligación legal y después de 7 años interpuso una demanda contra la dirección de identificación para recuperar sus dos apellidos. Eso sí, en la casilla de estado civil, permanece casada. “Sigo siendo señora y la esposa de David Hidalgo, eso no cambió nada, solo me siento más independiente y no bajo el yugo de dos letras”, afirmó.

Miriam Suárez
Casa de la mujer
Considero que el mantener nuestros apellidos, a pesar de ser casadas, es una conquista de las mujeres, es una liberación simbólica pero de alto valor. El aceptar el prefijo ‘de’ solo subrayaba un sentido primitivo de pertenencia de las mujeres a sus maridos. Y si las mujeres de zonas rurales siguen manteniendo el “de” es algo que está relacionado al acceso a la propiedad de la tierra.

Catalina Rodríguez
Colectivo Rebeldía
La preposición ‘de’ no es una preposición inocente, porque para las mujeres significa estar subyugadas a las decisiones y determinaciones del marido, que se cree propietario de su mujer, y por lo tanto ella tiene que estar a su disposición inclusive para satisfacerlo sexualmente. Este derecho de conservar nuestro apellido es el resultado de la lucha de las mujeres, no es “regalito de nadie “.

Santa Cruz de Landívar
Ama de casa
Mi abuela fue ‘de’ Céspedes, mi madre ‘de’ Antelo y yo soy ‘de Landívar’, eso es tradición, es porque nuestra sociedad machista mandaba eso.
En muchos casos, la mujer era para ser mamá y obedecer. Ahora las mujeres son profesionales y se han superado igual que los hombres, hasta ganan más que ellos, por eso ya no necesitan ni su apellido. Son otros tiempos.

Silvia Suárez
SOS Femínisima
El tema de llevar el apellido de casada, sin duda responde a una práctica machista patriarcal, es un tema de cultura. Ahora la tendencia se está revirtiendo y son más las mujeres que deciden mantener su identidad conservando sus apellidos, tienen más conciencia que el apellido de casada es prestado, poco a poco se avanza en lograr el cambio de mentalidad de las mujeres.

William Padilla
Director del Segip
El Servico General de Identificación Personal informa a la mujer que se acerca a la mesa de los filiadores que llevar el apellido del esposo es opcional, no le imponen el apellido del consorte sin consultar.

Una vez que ella emite su decisión, se emite su documento de identidad con o sin el “de”, pero eso sí, en la casilla del estado civil, debe decir casada.
Esta es una pregunta de oficio.

Armando Justiniano
Marido
Tengo 42 años y creo que soy un hombre del siglo XXI, tal vez por eso nunca me molesté cuando mi esposa se resistió a que coloquen mi apellido en su carné de identidad. Nos casamos y lo importante era que estábamos enamorados y teníamos un proyecto en común. Ella mantiene su independencia dentro de ese plan, igual que yo, así nos respetamos y todo en paz.

Legislación boliviana

Código Civil

Libro primero
Título I de las personas individuales
Capítulo III De los derechos de la personalidad

Artículo 11.
(Apellido de la mujer casada)
I. La mujer casada conserva su propio apellido, pudiendo agregar el de su marido, precedido de la preposición ‘de’ como distintivo de su estado civil, y seguir usándolo aún en estado de viudez.
II. En los títulos profesionales usará su apellido propio.
III. La mujer divorciada no tiene derecho a seguir usando el apellido de su exmarido, salvo convenio entre partes, o, a falta de él, con autorización del Juez, en mérito al prestigio ya logrado con ese apellido en la actividad profesional, artística o literaria.

Artículo 21.
(Naturaleza de los derechos de la personalidad y su limitación)
Los derechos de la personalidad son inherentes al ser humano y se hallan fuera del comercio. Cualquier limitación a su libre ejercicio es nula cuando afecta al orden público o a las buenas costumbres.

Artículo 22. (Igualdad)
Los derechos de la personalidad y otros establecidos por el presente Código, se ejercen por las personas individuales sin ninguna discriminación.


No hay comentarios:

Publicar un comentario