jueves, 19 de julio de 2012

Erradica el racismo de tu hogar

“Mi hija de 14 años tiene sólo dos amigas. Siempre les encuentra algún defecto a las otras compañeras de curso y las considera poca cosa para compartir con ella”, explica Emma, un ama de casa de 37 años que está preocupada por la actitud racista de la jovencita.

“El racismo está relacionado con nuestro entorno, con aspectos sociales y, primordialmente, con aquellos que tienen que ver con el estereotipo”, señala el psicólogo Alexis Olivares. “La discriminación siempre está presente en los seres humanos por ser un componente cognitivo, actitudinal y emocional, es decir, un estereotipo que se convierte en un prejuicio que luego lleva a discriminación.

Tú eres responsable de inculcar valores positivos a tus hijos y transmitirlos con el ejemplo. “Los valores son parte del desarrollo humano y son instaurados en la familia. Si como padre no le das a este tema la atención necesaria, los chicos buscarán a alguien externo y adoptarán todo lo que venga de afuera”, dice.

Por eso, concéntrate en enseñarle el valor que tiene cada persona. Es capital que desde muy pequeños los niños puedan diferenciar en función a lo que somos y no a lo que proyectamos o aparentamos ser.

“Mi hija se volvió racista desde que la metí a estudiar a un colegio donde los padres de familia tienen más oportunidades económicas que en otros colegios”, expresa Emma.

Según Olivares, los niños o adolescentes no se vuelven racistas en lugares externos al hogar, pero sí pueden profundizarse en esta actitud debido al relacionamiento que tiene en un determinado grupo. “La actitud racista o discriminadora no es un hecho aprendido externamente, sino en el núcleo familiar, porque las personas no sólo son racistas por la sociedad, de alguna manera traemos esa predisposición desde la casa”, comenta el psicólogo.

El especialista agrega que si los niños reaccionan de esta forma es porque en algún momento sus padres han sentido este tipo de desprecio por el otro y han utilizado expresiones como “indio sucio”, “camba tonto”, “k’ara maleante”.

El adolescente está más enfocado en ese sentido por la necesidad que tiene de pertenencia al grupo, por lo que decide aceptar las normas que éste le impone para no ser expulsado. “El racismo está mucho más oculto hoy en día. No necesariamente tiene que ser directo y verbalizado, sino que se lo puede representar con hechos, como no permitirle a alguien ingresar a un grupo sin decirle por qué”, dice Olivares.

Diferentes

Trata con respeto y sin hacer diferencias a todos. Hay detalles nefastos por evitar, como tutear a quienes tienen origen humilde y ustear a personas influyentes. Dirígete a ambas por igual.

1. Información

Antes de reflexionar a tu hijo, analiza tú primero los ejemplos que le das y sobre la educación que pretendes que tenga. Ten mucho cuidado en dar información equivocada a tu niño, no generalices los hechos. Jamás digas ‘el negro, el gordo o el indio’.

2. Ejemplos

Para trabajar sobre racismo y discriminación con tu hijo, puedes contarle alguna experiencia propia a fin de no entrar directamente al tema ‘no seas racista’. Cuéntale por ejemplo de alguna vez en que trataron de hacerte sentir menos o cómo encontraste a un amigo o un amor en alguien diferente.

3. Reglas

Los adolescentes se dejan llevar por el grupo para ser aceptados. Lo que debes hacer es que tus hijos entiendan que las reglas las ponen los mismos chicos, así que es posible modificarlas y son ellos los que pueden hacer que el grupo acepte a la persona rechazada.

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