jueves, 9 de agosto de 2012

Maternidad transnacional

POR QUÉ LAS MADRES DEJAN A LOS NIÑOS AL CUIDADO DE LAS ABUELAS?

“Por dinero, sólo por dinero, porque piensan en días mejores para sus hijos y el único control que tienen sobre ellos es el teléfono, por esa vía vienen las recomendaciones y hasta la palabra tan esperada: te quiero”

Alejandra Hornos, Maggie Jáuregui y Fabiana Chirinos, llevaron al IV Congreso Regional de la Sociedad Interamericana de Psicología este tema. Estas prestigiosas psicólogas hicieron un estudio de campo entre Argentina, España y Bolivia.

El hombre y la mujer se mueven por la mano de obra, antes sólo lo hacía el varón, ahora la madre de familia toma esta gran responsabilidad. La mujer que emigra y abandona a sus hijos, hace un gran gesto de desprendimiento, lo que le obliga ejercer la maternidad desde la distancia.

En la distancia ahorra centavos, mide sus gastos, pero en el momento de la llamada no hay razón para mezquindades Son cinco, diez minutos, media hora de comunicación para decir ¿cómo estás hijo, cómo te estás portando?, no quiero que me hagas renegar.

Alguien tiene que asumir en el país de origen la responsabilidad. “Esta es una cuestión que varía. A veces son los abuelos, otras veces los compadres o, finalmente, las amistades más cercanas, por esto en nuestro trabajo adjuntamos un concepto nuevo: redes de cuidado”, afirma Hornos.

“Empieza por un contacto diario, luego semanal, aunque alguna vez el silencio se hace prolongado. Lo importante es que en la educación de los jóvenes aparecen otros actores, padres, hermanos, amigos y aparece la brecha que es el afecto interpersonal, que el aparato telefónico lo llena, porque esos cinco o diez minutos de comunicación son invalorables, cada segundo cuenta, cada vacío en la comunicación tiene sentido, porque es posible que al otro lado de la línea alguien vierta unas lágrimas y hable con el silencio”, agrega Jáuregui.

Admiten que el gesto comunicativo por excelencia es el tacto, porque un abrazo puede decir más que una expresión como: ‘te quiero’, pero ante la ausencia de este elemento cobra dimensión la palabra, que viene a ser otra forma de ejercer la maternidad.

“La voz adquiere en esta interacción un estatuto muy importante, puede tener el efecto pacificador, es que la distancia potencia el valor de la palabra. Algunos suelen decir que es más fácil hablar a través de la distancia, porque cada palabra cobra un valor particular”, sostiene Chirinos.

Desde la óptica de estas psicólogas la migración es un efecto de la época, de manera que se debe encontrar la forma de llenar este espacio a través de la comunicación por teléfono para continuar con el lazo familiar.

“La migración ha estado presente siempre en la sociedad desde la perspectiva económica y política, aunque hoy cobra otras características. Antes se llenaba este vacío a través de la carta, la que se podía leer una y otra vez, hoy es el teléfono. Se puede entender en primer instancia como un elemento de desarraigo y que la maternidad transnacional cobra ese patente, pero no es así, ya que alguien queda, es la comunidad, que permite que el contacto siga vigente”, destaca Hornos.

Admite que en este proceso se pierde la cotidianidad, la presencia física, pero muchas veces estos factores son bloqueadores y la distancia permite desbloquear esta desvinculación afectiva.

Chirinos agrega. “No se puede negar que detrás de esta partida pueden existir otros factores como el huir de la escena, el huir del maltrato de la pareja. Se migra por deudas o por otros motivos, de cualquier manera en estos casos tenemos un gesto de emancipación de quien va a otra latitud en busca de una oportunidad de trabajo. Es cierto que en un primer momento se da el dolor y el sufrimiento, hay un momento lógico del trance. Estas son las huellas migratorias, pero la tecnología vendrá para auxiliar esta distancia y a través del teléfono el contacto se restablece con la expresión: hijo, sabes que te quiero”.

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