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sábado, 22 de septiembre de 2012

Infidelidad ajena ¿Contarlo o no?

Resulta un verdadero dilema saber cómo actuar cuando se descubre que un familiar o amigo está siendo objeto de infidelidad por parte de su pareja. No es fácil tomar una decisión, si se calla es convertirse en cómplice del infiel, pero hablar implica entrometerse en la vida de una pareja, una situación verdaderamente complicada. ¿Qué hacer? ¿decirlo? ¿callar? el dilema y la conciencia pueden ser abrumadores.

El asunto es muy delicado y tiene muchos matices, dice la psicóloga Eva Oberlander. "Si se trata de una buena amiga o amigo seguramente tendrás la confianza de decírselo y podrás hacerlo con tacto, pero cuando no conoces mucho a esta persona puede entenderlo como una intromisión e incluso como un acto de mala fe", agrega.

Las caras de la moneda. La infidelidad es una señal de que algo malo está pasando en esa pareja, sostiene el psicólogo Johnny Ledezma; sin embargo, convertirse en espectador de este problema y optar por contarlo puede tener sus consecuencias positivas o negativas. "Sucede que con la advertencia a tiempo puede que la pareja logre salvar su relación o en otros casos se vaya por la separación".

Cabe resaltar que es importante estar seguros de que se trata de una infidelidad en sí y no de un malentendido. "El primer paso sería hablar con la persona involucrada (por ejemplo, el marido infiel). Puede preguntar al engañador de qué se trató lo que vio. Según la respuesta que reciba, hay que decidir si avanzar o no", dice Oberlander.

Ir con cautela. Otro aspecto a tomar en cuenta, según Ledezma, es la prudencia. " Hay que saber cuándo es el momento adecuado para hablar con la persona que está siendo engañada", dice. Puede comentarle el hecho como si le estuviera pasando a una compañera de trabajo o vecina, pregúntele con la mayor sutileza, si a ella o a él le gustaría saber si su pareja le es infiel y qué haría.

Traición y saber ayudar. Esta situación es un arma de doble filo, por un lado suceden casos en los cuales las personas traicionadas no aceptan la situación y hasta quedan mal con los amigos, aquí hay que saber respetar su decisión. Ahora también puede darse que por callar y no contar nada tomen esta actitud como un acto de traición a la persona y hasta se termine deteriorando esa relación de amistad, dicen los expertos.

No es contar por contar. Ahora es importante resaltar que no solo se trata de tirar la piedra y esconder la mano, señala Oberlander. A su vez, Ledezma enfatiza que se debe tener siempre en cuenta de apoyar al amigo en lo que desee hacer, respetar sus decisiones (aunque no las compartas) y dejar de lado sus opiniones sobre la otra persona, de lo contrario, si ellos dos se llegan a amigar, usted quedará en el medio como la persona que ha intentado llenarle la cabeza o separarlos y correrá el riesgo de perder una amistad.

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