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jueves, 1 de noviembre de 2012

“Cómo tener un momento de paz”

Busque un lugar tranquilo y una buena silla; a continuación siéntese con la espina dorsal recta, cierre los ojos y conecte su atención con su respiración natural subconsciente. Observe con su conciencia el ritmo de su respiración natural, manténgase así unos instantes mientras deja caer los brazos a los lados y cuando haya conseguido cierto grado de tranquilidad, proceda a pensar: “paz y relajación profunda”.

Una vez que haya conseguido cierto grado de profundidad, deberá repetir la siguiente sugestión: “vitalidad creciente, constantemente creciente”.

Si mantiene esta práctica y lo hace unas cuantas veces al día, la postura de su espalda irá mejorando y le será más fácil mantenerse erguido o erguida, aparte de tener unos pequeños momentos de descanso mental en los cuales va creando las condiciones que genera la palabra paz y también condiciones de vitalidad creciente de manera uniforme y necesaria para nuestro cuerpo y para nuestro ser interno.

Los momentos de paz, aunque sean pequeños intentos al comienzo suelen tener influencia positiva a lo largo de nuestra vida pues nos van limpiando el veneno de las emociones negativas y nos hacen tomar conciencia de que necesitamos detenernos de vez en cuando para darnos un respiro a nosotros mismos y un momento para dejar que nuestra mente subconsciente repare nuestro organismo.

Cuesta creer que las emociones negativas nos enfermen y, si bien al parecer no lo hacen directamente, sí lo hacen indirectamente pues las actitudes negativas terminan por socavar las bases; las actitudes malintencionadas van debilitando los órganos internos.

Los momentos de ira suelen producir daños en las rodillas y en órganos como la vesícula biliar y el hígado y es por esta razón que es necesario proyectar con luz violeta a nuestra persona y al perímetro que nos rodea en un radio de diez metros aproximadamente liberarnos de cualquier entidad del pasado que nos mantenga atrapados en las actitudes de odio, de ira o maldad, pues si no nos limpiamos, nuestra salud futura nos lo hará saber y es por esta razón que es bueno practicar la limpieza mental y la limpieza emocional, eso se hace en los pequeños momentos de paz que hoy estamos aprendiendo a realizar.

Ejercicio práctico: Visualice con estas palabras: “Me estoy viendo a mí mismo(a) debajo de una cascada de aguas termales que se llevan todos mis dolores, todos mis sufrimientos, todas mis frustraciones y mis limitaciones económicas; me veo radiante y feliz”.

Las herramientas personales con las cuales se realiza la limpieza mental y emocional son el estado de tranquilidad producido por la meditación. Las palabras necesarias con las cuales se dirige la imaginación creadora y luego la visualización mental que permite ver o visionar directamente con la mente lo que se está haciendo con el corazón.

Nota: La liberación de los hábitos duros y difíciles de cambiar se produce en el programa de 30 días.

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