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jueves, 23 de mayo de 2013

El miedo a ser sociables

Mareos, naúseas, sudoración e incluso desmayos, pueden ser algunos de los indicios que presente su hijo, si padece de fobia social. Dos psicólogos nos explican en qué consiste esta patología, cuáles son sus consecuencias y cómo se la puede combatir.

¿Qués es?. Se trata de un miedo irracional a estar en lugares con mucha gente, miedo a exponer en público, miedo a socializar, incluso a conversar, explicó el psicólogo Eduardo Sánchez. En muchos casos emerge a raíz de una mala situación que haya vivido en la niñez, frente a su familia o amigos más cercanos.

¿Cómo lo distingo?. El profesional sostuvo que un miedo racional puede obedecer a patrones como la falta de conocimiento, para no exponer; tal vez el carácter introvertido para no socializar; pero una fobia se ve reflejada en las secuencias biológicas como los mareos, naúseas y sudoración que puede producir.

¿Cuáles son sus consecuencias?. El efecto más grave que puede generar una fobia no tratada puede ser el aislamiento social, "un hombre antisocial, un profesional que no tiene la capacidad de desenvolverse en su fuente laboral por no saber interactuar con el resto, un ser incapaz de ser independiente", remarcó.

¿Cómo tratarlo?. Tanto Sánchez como su colega Efraín Añez, indicaron que el primer paso a dar es el reconocimiento por el adolescente del problema. El segundo, apelar a su razonamiento y otorgarle documentación que le ayude (en sus términos) a entender de qué se trata su fobia. Tercero, con la ayuda de un especialista seguir una terapia "que puede ser la cognitiva conductual, porque primero trabaja con los pensamientos irracionales, que hacen cambiar el sentimiento de miedo y la conducta", apuntaron los especialistas. Para Sánchez también se podría aplicar la terapia de aproximaciones sucesivas, que consiste en el acercamiento paso a paso hacia la situación que provoca la fobia.

La familia es importante. "Cuando se habla de una fobia social, el adolescente no es dueño de sus actos. Es por ello que los padres deben acompañar el proceso de superación de este miedo irracional", sostuvo Añez. Sánchez aclaró que los padres no deben sobreproteger a los adolescentes, "la fobia requiere de un especialista pero también del aporte de los progenitores o tutores, en la autoestima del adolescente", apuntó.

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