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miércoles, 29 de mayo de 2013

La tecnología puede invadirnos hasta poner en riesgo una relación

Es innegable que el vertiginoso avance de la tecnología nos permite posibilidades de comunicación y de información nunca antes pensadas, y que en el caso de las relaciones amorosas ha venido a revolucionar los vínculos de pareja, pues cada vez hay más de las que se conocieron por la Internet y ahora están juntas. Sin embargo, también está demostrado que los medios tecnológicos pueden llegar a ser una barrera en el matrimonio e incluso precipitan una separación definitiva.

Investigación
El comunicador Javier Medrano cita en un reciente estudio sobre el tema realizado en EEUU, que cerca del 32% de los esposos consultados aseguraron que prefieren estar con su dispositivo móvil, sea un iPon, un iPad u otro, en lugar de tener relaciones sexuales con su esposa.
El estudio plantea que el uso excesivo de dispositivos tecnológicos genera conductas solitarias, ensimismamiento y distanciamiento, pues cada uno está metido en su mundo virtual. La investigación también señala que las personas que tienen dependencia tecnológica, experimentan serias situaciones de depresión y frustración cuando no están conectados.
“Hay una distorsión de la comunicación de pareja que la tecnología está generando. Existen muchas relaciones que no son plenas y que están interferidas. Lo mismo sucede con los hijos, sufren este alejamiento, viven en su mundo encapsulado, entablan relaciones virtuales, pero tienen problemas de iniciar una adecuada comunicación interpersonal”, señala Medrano.
Según los análisis que se han realizado hasta ahora, las relaciones de pareja se ven afectadas en gran medida porque uno o ambos pasan más tiempo frente a su computador o tecleando en su celular u otro aparato móvil. Descuidan el diálogo y la experiencia de momentos de intimidad debido a la intervención de la tecnología.

Guerra de las contraseñas
La comunicadora Yaquelín Maldonado observa que la tecnología ha abierto un nuevo espacio de conflictos entre cortejos, novios y esposos. Señala que más allá de un chiste, la frase que dice que ahora la mayor prueba de amor es dar la clave del Facebook, del celular o del correo electrónico a la pareja, es una realidad.

Los matrimonios tienen serias discusiones e incluso llegan a romper porque desconfían de lo que el otro puede ocultar en sus conversaciones o mensajes.
Ella asegura que entre las parejas jóvenes, uno de los temas de mayor conflicto es el de las claves, y los celos se han trasladado a ese ámbito. ¿Con quién chateás?, ¿quién te escribe?

¿Quiénes son tus contactos?
Es tan complejo el problema que muchas parejas optan por entregar su mayor secreto pero de manera engañosa, pues en el facebook se crean otro perfil virtual en el que tienen contactos, amigos, cortejos, en fin, una vida amorosa secreta.

Un reportaje sobre el tema, publicado en La Nación de Argentina, detalla que “a pesar de que los integrantes de una pareja puedan ser compatibles como amigos, amantes y compañeros domésticos, la incompatibilidad tecnológica puede llegar a ser exasperante. Esto se debe a que, aunque las personas se amen, también adoran sus aparatos. Algunos estudios han demostrado que la gente desarrolla algo parecido al amor por sus celulares. Uno reveló que los australianos jóvenes creían que "sus celulares eran parte de ellos. En otro, solo el 1% de los estudiantes de universidades estadounidenses dijo que si perdieran su teléfono movil tratarían de vivir sin él”.

Para contrarrestar estas conductas dependientes y disfrutar de una comunicación fluida en pareja y en familia, el sicólogo Javier Villa Bustos plantea que las parejas y las familias experimenten momentos donde no haya ningún medio tecnológico de por medio, al menos una vez por semana, en la que no haya tele, radio teléfonos, juegos, computadoras, y las personas puedan compartir solas.

“Podemos reducir el uso de la tecnología a lo necesario. Hacer este ejercicio puede ser importante para que la gente se dé cuenta de cuán metidos estamos en ella. Media hora solo en familia o en pareja, resultará muy enriquecedor”, asegura el sicólogo.

Javier Medrano coincide con él, asegurando que la tecnodepedencia es muy fuerte y que es necesario crear espacios de comunicación interpersonal de calidad para evitar que nuestros hogares y nuestras parejas se vean invadidas. De modo breve e inteligente resume el tema: “desconectarse para conectarse”

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