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jueves, 2 de mayo de 2013

LAS HERMANAS NO SÓLO COMPARTEN LAZOS SANGUÍNEOS

Ellas se cuentan todo, se aconsejan, se guían, se inspiran, se riñen, se dicen lo que muchas veces necesitamos oír, sueñan juntas y también se traen de vuelta a la realidad; se llaman infinitas veces al día, intuyen sus sentimientos y se convierten en “mujer maravilla” a la hora de defender a la otra; se dicen todo con una mirada y conocen la reacción de la otra con antelación. Ellas son hermanas y comparten una de las relacionas más intensas y cercanas que la mujer tiene en su vida.



MAGIA: 1 Tres sentimientos entre hermanas

“Siempre fuiste la favorita de mamá” es el último best seller de la profesora de lingüística estadounidense y autora de múltiples libros que analizan las relaciones en familia, Deborah Tannen. En este libro la autora entrevistó a más de cien mujeres con hermanas. Descubrió que este lazo -más intenso, cercano y emotivo que el de hermanos- la mayoría de las veces gira entre tres polos: la comparación, la competencia y la cercanía.

“Es una relación única en términos del lenguaje y la comunicación, algo que no se da entre los hombres. Las hermanas, por ser mujeres, hablan más seguido y de manera más personal, se cuentan todo, qué hicieron en el día, cómo les va en su vida personal. Se trata de una de las relaciones más cercanas que alguien puede tener”, afirma Tannen, que también ha sido colaboradora del Centro de Estudios Avanzados sobre el Comportamiento en Princeton.

En su investigación Tannen descubrió que incluso las conversaciones más triviales entre hermanas revelan una intensidad sentimental enorme, demostrando así que se trata de uno de los vínculos más apasionados en la vida de los seres humanos. Uno donde la conexión más profunda convive con la competencia, pues según explica es una relación que también se caracteriza por las comparaciones y contrastes.

MAGIA: 2 Identidades opuestas

La experta encontró historias similares que reproduce en el libro, y plantea que las hermanas construyen su identidad a través de la comparación y el contraste entre ellas.

“Las hermanas que entrevisté siempre intentaban diferenciarse la una de la otra, a pesar de su evidente cercanía. Lo interesante es que aunque esperen ser iguales o distintas, en ambos casos no se pensaban la una sin la otra”, explica la autora.

Por eso, la mayoría de las hermanas se encasillan en los opuestos. “Pocas dijeron cuán parecidas eran con su hermana. Preferían definirse como personas muy disímiles. Una hermosa, la otra inteligente; una responsable, la otra desordenada. Por esa misma comparación, dada por la cercanía, puede suceder que una de las hermanas, quizás la más tímida, siempre se sienta invisible al lado de la que tiene más personalidad. O que sean tan cercanas, que lleguen a vivir como propias las penas de la otra”.

Y es evidente. Mariana y Alejandra Laserna se describen como opuestas, y por eso se complementan. “Ella es más sería, callada, enfocada y lógica. Yo soy más emocional, impulsiva y habladora. A veces confío más en sus decisiones que en las mías. Por eso consulto casi todo con ella”, afirma Alejandra, cuatro años mayor que Mariana.

Por su parte, las hermanas Mónica, Isabel y Jimena Bakir, también admiten tener personalidades diferentes. Mónica, la mayor, admite ser la más conservadora y responsable, mientras que Isabel es la “más aventurera y detallista” y Jime es “la más tranquila, tierna y chistosa”. A pesar de las diferencias, ellas afirman que “se complementan muy bien”.

Por su parte, Mariana Paccieri se describe como la más extrovertida, alegre, divertida y sincera, mientras que su hermana menor, Paula, es más responsable, ordenada y carismática.

La cercanía y el contraste, dice Tannen, pueden tener efectos positivos o negativos en la relación. “Así como compartir habitación: hay hermanas que lo aprovechan para hacer cosas juntas y otras, que dividen el territorio como si fueran países limítrofes, con frontera incluida”.

Y es que este intento de diferenciación es natural, y ocurre desde la adolescencia: las hermanas comparten un mismo tronco familiar, la misma biografía e historia. Cuando son pequeñas, compiten por la atención de los padres, pero de adolescentes, por ser distintas.

MAGIA: 3 ¿Quién es la mejor?

“La competencia es más fuerte entre hermanas que entre hermanos. Compiten primero por la atención de los padres, por ser la favorita y después por quién es la más bonita, a quién le va mejor en el mundo laboral, en el dinero y también en el amor”, explica Tannen. La rivalidad entre hermanas es más feroz que entre hermanos, porque las mujeres nos relacionamos con intensidad y desde la emoción. Por eso los conflictos entre hermanas pueden ser más fuertes, explica la experta.

Sin embargo, como señala la autora, la competencia se resuelve con amor y sabiduría y cuenta su propia experiencia. Una de sus hermanas le confesó que cuando ella empezó a tener éxito, sintió envidia. “Algunas veces contarle a tu hermana que has estado celosa de ella, puede ser bueno. No es algo terrible. Es sacar una espina que trababa la comunicación”, afirma la académica. Eso fue lo que pasó cuando su hermana mayor le dijo que había estado celosa de su éxito: ambas se rieron de la anécdota. La tensión del celo desapareció rápidamente para dar paso a la complicidad.

MAGIA: 4 Comparten todo…

hasta la ropa

Las hermanas son unidas… tan unidas que se cuentan todo, son cómplices de bochornos, anécdotas, llantos y alegrías.

“La cercanía entre hermanas se produce porque cómo comparten una misma historia y una misma familia, tienden a usar el mismo lenguaje, tienen el mismo sentido del humor, las mismas palabras”, cuenta Tannen.

“Nos contamos y compartimos absolutamente todo”, dice Isabel. “Somos confidentes en todo, compartimos desde ropa hasta alegrías, llantos, secretos”, asegura Mónica, que afirma que hablan todos los días, a pesar que ella vive en La Paz. “No pasa ni un día sin que hablemos y saber cómo estamos”, afirma la hermana mayor.

Sin embargo, a veces compartir todo puede ser motivo de pelea. “Compartimos todo, cada minuto del día. Muy rara vez peleamos, excepto cuándo se metía con mi closet sin mi permiso”, cuenta Alejandra. “Las peleas más comunes son de ropa, utilizamos casi las mismas tallas de ropa y zapatos”, dice Paulita Paccieri, mientras que las hermanas Bakir dicen entre carcajadas que si pelean por algo es por “ropa prestada”.

MAGIA: 5 Hermanas en la vida

Algunas mujeres con las que conversó la experta durante su investigación revelaron su conexión profunda cuando definían qué representaba su hermana en sus vidas. Las entrevistadas por M, confirmaron el poder de este poderoso vínculo.

“Es más que una amistad, es mi mejor amiga, mi paño de lágrimas, mi socia, mi cómplice”, expresa Alejandra, mientras que su hermana, Mariana dice: “La relación con mi hermana tiene muchos matices. Compartimos en el día a día no sólo las responsabilidades y frustraciones del trabajo, sino también de la vida. Ambas pasamos por la misma etapa de madres… es una relación llena de variedad”, dice Mariana.

Isabel, la hermana del medio, explica que su relación con sus hermanas le da equilibrio a su vida. “Son mis mejores amigas, las personas que mejor me entienden, que saben exactamente cómo soy, qué siento y dónde quiero llegar. Son las que a ciegas quieren lo mejor para mí en todo momento, que me inspiran a ser cada día mejor”, afirma. Por su parte Mónica, cuatro años mayor que Isa, afirma que “es una relación única que complementa mi vida en todo sentido. Sin mis hermanas no sé qué haría, no hay nadie que me conozca y entienda más que ellas”.

Las hermanas se mantienen unidas toda la vida y no se imaginan una vida sin la otra. “No me imagino vivir lejos de mi hermana y no poder hablar con ella todos los días (o diez veces al día)”, expresa Mariana.

MAGIA: 6 Mayor o menor

La hermana mayor se siente responsable de ser un ejemplo a seguir para la menor, que por lo general, sienten admiración por su hermana mayor. “Siento que como hermana mayor debo ser el ejemplo de mi hermana, de cuidarla y guiarla por buen camino”, dice Mariana Paccieri. Por su parte, Alejandra afirma que al ser la mayor siempre se ha sentido muy “responsable”, mientras que su hermani, Mariana, admite que “de niña solo quería ser como ella”.

Isabel, la hermana del medio explica que, al ser la hermana del medio, se siento doblemente inspirada de ser cada día mejor. “Mi hermana mayor por la admiración que le tengo y mi hermanita menor por la responsabilidad de ser su guía y ejemplo a seguir, asegurándome que sea feliz”.

Mientras que Mónica explica que siente “la responsabilidad de ser un gran ejemplo en todo sentido, además de estar cerca de ellas para que sientan que siempre estaré a su lado no para juzgarlas sino para apoyarlas y ayudarlas”.

La clave

“Estar siempre pendiente una de la otra y sobre todas las cosas, querer lo mejor para la otra. ¡Ser incondicionales y estar unidas sobre todo”, aconseja Isabel.

“La confianza, la comunicación y la tolerancia. Creo que aceptar nuestras diferencias también es clave para llevarnos bien”, dice Mariana Laserna.


QUICKIE

De acuerdo a una investigación de la Brigham Young University. Se encontró que tener una hermana ayuda a las preadolescentes a sentirse menos solas, menos inseguras, menos temerosas y más amadas.

Pasar tiempo con tu hermana te hace sentir más feliz, de acuerdo a un estudio. Las mujeres con hermanas tienen mejor comunicación en general, y la expresión emocional es fundamental para la buena salud psicológica.


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