martes, 7 de mayo de 2013

¿Un beso o un abrazo? En mail también hay reglas

¿Nunca te pasó que fuiste a saludar a alguien con un beso y te extendió la mano? Uno queda en una extraña situación corporal, inclinado hacia adelante, ofreciendo la mejilla y tratando a la vez de atajar la mano que viene a saludar.

En la mayoría de los casos, terminamos agarrando la muñeca o el antebrazo porque todo va a destiempo. En síntesis, una situación incómoda. Pero aún en estos casos se puede salir bien del contratiempo con naturalidad, con una broma o comentario ameno. Pero en el mundo web, todo cambia.

Un artículo publicado por el portal Entre Mujeres te aconseja en qué momento es mejor enviar un beso o un abrazo, o los dos juntos, por email.

Según esta publicación, es más difícil salir airoso de un saludo equivocado en el mail, ya que no tenemos la posibilidad de ver la reacción de quien lo recibe. Terminamos de escribirlo y ¿Qué le ponemos? "Saludos" parece frío y distante; pero ¿"un beso" será muy confianzudo? Todo depende, diría Jarabe de Palo.

Los saludos asumen distintas formas y, en general, indican el grado de cercanía, afecto o interés que se tiene por la otra persona. Por lo cual se podría decir que a mayor afecto en el saludo, mayor muestra de cercanía.

En el trabajo, por ejemplo, la elección del saludo de correo electrónico transmite no sólo un mensaje interpersonal que habilita al escritor para negociar sus relaciones de trabajo, sino que también contribuye a la creación de una relación amistosa (o es, al menos, expresión de una cultura de trabajo amigable, algo creciente en las empresas).

La forma de saludar dependerá entonces, fundamentalmente, del grado de confianza o de la relación que tenemos con el destinatario y lo que queramos generar en quien recibirá el mail:

1. Si tenemos confianza o relación con el destinatario: Evidentemente, acá no hay mucho misterio. El tipo de saludo será afectuoso y seguramente utilizaremos los que denotan contacto físico como "beso", "abrazo" o "cariños" por citar algunos ejemplos. ¿Se imaginan terminando el mail a un amigo o amiga con un "saludos"? En este caso demasiado formalismo generaría un "¿y a essste qué le pasa?", "¿me está cortando el rostro?", entre otras decodificaciones por lo menos ruidosas.

2. Si no hay confianza o no conozco en profundidad a la otra persona: En estos casos claramente conviene ser cauto porque podemos quedar pagando como en el ejemplo del principio y sin tener, a la vez, la posibilidad de saberlo. Para estas situaciones se impone el saludo más formal, como "saludos", y el más corporativo "atentamente".

3. De acuerdo a lo que quiera generar con el mail: El lenguaje es generativo y las palabras que utilicemos en un mail pueden cambiar nuestra realidad. Puedo pedir un aumento, puedo invitar a salir a alguien, puedo desear que me respondan que sí, o que no. El saludo no escapa a esto y puedo, por ejemplo, "tomar el riesgo" de saludar afectuosamente a alguien a quien me quiera acercar, aunque no tenga la confianza suficiente. Una especie de señal. Depende de lo que quiera generar.

4. Si alguien a quien uno cree cercano contesta “saludos”: Quizás sólo estaba apurado y no prestó atención al saludo, o estaba de mal humor por otra situación. Recordemos que no sabemos cómo las cosas son, sino cómo las interpretamos. Frente a una situación como esta podríamos preguntarnos, ¿qué podemos hacer para sacarnos la duda? Una llamada telefónica, un mail a un tercero, etc. Lo ideal es conseguir más información, preferiblemente hechos y no otras interpretaciones, para llegar a la mejor conclusión posible. Ojo con la reacción "en caliente".

5. ¿Uno debe adaptar el modo en que saluda en función del otro, aún si un frío "saludos" no lo representa? Depende lo que uno quiera. Si desea mantener un estilo personal sin importar lo que le provoque al otro, y lo hace sabiendo que eso tiene consecuencias positivas y negativas, es su decisión, no está bien ni mal. Lo importante es distinguir y elegir. Pero desde el punto de vista de la efectividad, de lograr lo que quiero, tendremos mayores probabilidades de obtener las respuestas que buscamos “diseñando” la conversación. Al principio puede parecer fastidioso, pero es algo que se incorpora con la práctica, como todo proceso de aprendizaje.

6. Sobre protocolos o "reglas" en las empresas: Hay muy poco escrito sobre el tema y tiene que ver más que nada con normas de convivencia y sentido común, como no enviar un mail al jefe de mi jefe sin copia a él, no incluir personas en copia sólo “por las dudas”, evitar responder enojado y si lo hacemos escribir el mail y tomarse un tiempo antes de enviarlo, etc.



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