Consejos sobre el Amor, Matrimonio, Noviazgo

jueves, 29 de agosto de 2013

Mi hijo sufre de estrés

Cuando mi niño cumplió cinco años empecé a notar que psicológicamente era agresivo, irritable, inquieto y, físicamente, tenía migrañas, dolores de estómago, ansiedad y falta de apetito. Ante esos síntomas –cuenta Carmen- no tuvo más que acudir al psiquiatra.

Es que a Kevin, su hijo, le preocupaba la muerte de su perrito. Para superar esta situación el niño siguió un tratamiento durante un año.

CAUSAS DEL ESTRÉS INFANTIL

Los desastres naturales, la inestabilidad del hogar, el divorcio de los padres, el nacimiento de un hermano, el cambio de casa, un familiar enfermo, la soledad, los miedos, la muerte, así como la demasiada presión de los padres y del colegio por buenas notas, los cambios físicos, y las burlas de algún compañero, son algunas de las situaciones que pueden generar estrés en los niños.

SÍNTOMAS DEL ESTRÉS

Según la psiquiatra Olga Albornoz, los síntomas del estrés varían según la edad del niño, pero también influye el estado de ánimo de los padres, “si ellos están bien, los hijos están bien”, asegura la psiquiatra.

De acuerdo con la experiencia de la profesional, cuando un niño recién nacido está estresado, quiere decir que la madre también está muy estresada, porque no entiende lo que quiere su hijo, el niño llora y no sabe cómo calmarlo, en ese momento es muy probable que el niño sufra de un cólico u otra dolencia.

Es así que va creciendo el estrés en el niño, llegando a depender de la edad, esto se advierte, a través de los comportamientos, por ejemplo, son niños realmente hiperactivos o no se los entiende porque aún no tienen el don de la palabra, en otros casos son niños que pueden perder incluso el cabello.

Según Pablo Muñoz, neurotecnólogo y psicofisiólogo, el estrés en los niños es especialmente preocupante porque puede ser el inicio de problemas mayores que se irán agravando con el paso del tiempo. “Si no tomamos medidas, las consecuencias negativas del estrés sufrido hoy se convertirán en trastornos mañana”, explica el profesional.

¿QUÉ PASA CON LAS RABIETAS O LOS NIÑOS QUE SE TIRAN AL PISO?

Según Olga Albornoz, hay épocas en que las pataletas son normales hasta cierta edad como los tres años, por ejemplo, pero depende cómo las maneje la madre, como los niños no pueden explicar lo que quieren –dice la psiquiatra- entonces se expresan a través de síntomas orgánicos. A los cuatro años los niños pueden sufrir de gastritis, alopecias, se comen las uñas, alergias, síntomas que demuestran realmente estrés.

“Estos síntomas también interfieren en el rendimiento académico, son niños que tienen problemas con sus compañeros. Otro síntoma puede ser la ansiedad demostrada a través del apetito, esto puede crear niños obesos, porque creen que la comida los tranquiliza, o por el contrario, son niños que pierden el apetito”.

LA DISCIPLINA PARA CONTROLAR EL ESTRÉS

¿En qué momento se cruza la línea entre motivar a un niño o saturarlo? Ante esta interrogante, la psiquiatra aconseja respetar las horas de ocio de los niños, entre más chiquitos más aprenden a través del juego. “No hay que tenerlos programados como si fueran un libreto, saturándolos con los horarios. No es necesario que las madres se preocupen tanto, hay que destacar las cualidades de los hijos, no los defectos, las personas que más triunfan en la vida no han sido siempre los mejores en el colegio”, aconseja Albornoz.

Para la psiquiata es mejor tener hijos felices, tranquilos, con un coefiente de ocho, y no niños estresados, con úlcera y con dolor de cabeza, con un coefiente de diez. “Robots en la casa no, niños felices sí” es la consigna de Albornoz.

NIÑOS ESTRESADOS LOS PRIMEROS DÍAS DE CLASES

Para Albornoz los niños sufren de estrés porque las madres se estresan. Los niños perciben la angustia de ellas al dejarlos solos en clases.

Tampoco es aconsejable saturarlos con las tareas, el niño debe hacerlas en una hora o una hora y media aproximadamente, luego viene el tiempo del ocio, para que el niño juegue, vea la televisión o salga a pasear con la familia.

NIÑOS REBELDES, DESOBEDIENTES Y QUE RETAN A LA MAMÁ

Primero, la madre tiene que autoanalizarse dónde está fallando y, luego, si el niño refunfuña, hay que dejarlo, pero no entrar en el juego con él.

La madre debe actuar como el sargento del pelotón, pero con cariño y afecto, si se le da una orden el niño debe cumplir, esto no debe ser negociable. Lo importante es la disciplina, los niños más estresados son los que no tienen clara la disciplina de sus padres, dice Albornoz

NIÑOS QUE NO QUIEREN IR AL COLEGIO

Hay niños que no quieren ir a clases argumentando que están cansados, que tienen sueño o busca otros pretextos. La psicóloga dice que algunas veces esta situación se da efectivamente por algún problema en el colegio, pero son mucho más frecuentes los problemas en el hogar y es por ello que el niño no quiere salir de la casa, porque le da miedo, piensa que en su ausencia pase algo, como que la mamá o el papá se vayan.

Por ello, es importante revisar la relación de pareja para que no repercuta en el comportamiento de los hijos y, si todo está en orden, hay que ver lo que pasa en el colegio, concluye Albornoz, a tiempo de aconsejar que si existe algún problema con el niño es aconsejable acudir a un médico especializado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario