jueves, 24 de julio de 2014

Las virtudes del chisme

Un estudio de la Universidad de Michigan asegura que “chismosear” entre mujeres puede contribuir a reducir el estrés y la ansiedad, al señalar que sentirse emocionalmente cerca de un amigo aumenta los niveles de progesterona, ayudando así a reducir la ansiedad y el estrés.

El estudio, de la Universidad de Michigan, vincula una hormona femenina con el comportamiento social y el estado de ánimo de las mujeres. Se trata de la progesterona, una hormona sexual que fluctúa con el ciclo menstrual y que, junto con los estrógenos, contribuye a la formación de los caracteres sexuales secundarios femeninos.

La investigación apunta a la progesterona como “posible parte de la base neuroendocrina para la vinculación social en los seres humanos”, según la doctora Stephanie Brown, su autora principal.

Estudio

Para realizar el estudio, los investigadores examinaron la relación entre cercanía interpersonal y progesterona de 160 mujeres.

Al inicio midieron los niveles de progesterona y de la hormona del estrés a través de la saliva y analizaron sus ciclos menstruales.

Las mujeres fueron asignadas al azar por parejas y realizaron distintas actividades juntas para generar sentimientos de cercanía emocional o una tarea emocionalmente neutra.

Los científicos observaron que los niveles de progesterona de las mujeres que habían participado en las tareas emocionalmente neutras tendieron a disminuir, mientras que los de las mujeres que participaron en la tarea destinada a obtener la cercanía continuaron siendo iguales o se elevaron.

Vínculos

Otras hormonas relacionadas con el comportamiento social del hombre pueden contribuir a reducir el estrés y la ansiedad, pero según Brown “ahora vemos que el aumento de los niveles de progesterona pueden ser parte de las base fisiológica para estos efectos.

Investigaciones anteriores habían revelado que mayores niveles de progesterona aumentan el deseo de vincularse con otros, pero el estudio actual demuestra que la vinculación con otros aumenta los niveles de esta hormona.

El estudio también vincula los incrementos de la hormona con una mayor voluntad de ayudar a otras personas, algo que, según la doctora, ayuda a entender mejor el comportamiento humano. Para los investigadores, dijo, es “importante encontrar los vínculos entre los mecanismos biológicos y el comportamiento social humano”.

Estos vínculos nos pueden ayudar a entender por qué la gente que vive en relaciones muy cercanas son más felices, están más sanos y viven más que los que están socialmente aislados”, subrayó Brown.
Bien social

Un estudio de la Universidad de Berkeley descubrió que esos chismes son buenos para la salud y además para toda la humanidad. Los psicólogos encontraron que chismosear, específicamente diseminar información sobre una persona que ha tenido una mala conducta, es crítico para mantener el orden social, prevenir la explotación, y reducir el estrés.

El acto de hablar mal de alguien que no está presente en la conversación puede hacernos sentir mejor e incluso es terapéutico.

Un “buen chisme”, información negativa, pero cierta como lo describen los investigadores, también pretende ayudar a la persona que criticamos si se entera de lo que decimos de él o ella y lo supera.

Aclaramos que el estudio no investigó los efectos de diseminar rumores de farándula. /

Negativo y positivo

No hay duda de que el chisme está mal visto. Una investigación sugiere que las habladurías realmente pueden traer beneficios a tu salud física y mental, si se hace sin malas intenciones.

“El chismorreo es una forma de transgredir las normas sociales”, dice la Dra. Ana Nogales, psicóloga clínica y fundadora de Nogales Psychological Counseling, Inc. en Los Angeles. “Es una manera de conectarse y aliviar la ansiedad.”

La Dra. Nogales no es la única que lo piensa. Según un estudio de 2009, de la Universidad de Michigan, “chismorrear” puede hacer que te sientas emocionalmente cerca de un amigo o amiga. Resulta que compartir un secreto aumenta tus niveles de hormona progesterona, la cual aumenta tu bienestar al tiempo que reduce la tensión y la ansiedad.

El chismorreo también puede aumentar tu imaginación y perspectiva. Digamos que hay algo que quieres, como un nuevo bebé. El chisme puede ayudar a visualizar tus sueños e inspirarte a la acción.

Hay una diferencia entre el chismorreo negativo y positivo, o hablar sin maldad, explica la Dra. Nogales. Cuando “chismorreas” acerca de alguien que consigue un aumento de salario o que se ha comprometido en matrimonio, esto realmente te hace sentir bien porque estás divulgando información feliz. Sólo asegúrate de que el chisme tenga un giro positivo, como decirle a un compañero de trabajo que oíste que los bonos estarán de regreso este año. “La positividad es contagiosa”, dice ella. Y estas son noticias que vale compartir.

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