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sábado, 20 de febrero de 2016

Atracción sexual ¿una cuestión de “físico” o de química?

Lo normal es que no nos gusten el mismo tipo de personas a todos. Los cánones de belleza han variado mucho a lo largo de la historia, desde las preferencias por las mujeres maduritas y "metiditas en carnes” con caderas anchas, hasta las extremadamente delgadas con poco pecho, pasando por las voluptuosas con grandes senos, etc. En cuanto a los hombres, se pusieron de moda los de aspecto varonil con mucho vello, los calvos y delgados con aspecto muy masculino, pasando por los musculosos o los de aspecto más sensible o aniñado e incluso depilados, etc.

Pero, el físico no es el único componente que nos suscita la atracción sexual. Muchas veces hay feos que tienen mucho éxito y conquistan a mujeres increíbles.

La atracción sexual en la naturaleza, hace referencia a la capacidad de atraer el interés sexual de potenciales parejas reproductivas. En el ser humano se entiende como la habilidad para generar interés erótico a otras personas de distinto o mismo sexo.

Estos son los factores que condicionan la atracción sexual:

1. Atractivo físico: Se basa en los criterios de belleza que tenemos prefijados consciente e inconscientemente en nuestro cerebro y pueden agrupar: los citados cánones de belleza condicionados por la sociedad o por la moda, los denominados "parecidos físicos”, es decir, la selección de personas que compartan rasgos físicos con nosotros o que tiendan a parecerse a nosotros, la búsqueda de la imagen del padre, de la madre o de personas que han mostrado mucho afecto hacia nosotros o con las que hemos sido felices. Incluso personas que han tenido padres de edad avanzada y al llegar a la edad adulta se sienten atraídos por personas de más edad.

2. Atractivo psicológico: Inconscientemente tienden a atraernos los hombres y las mujeres que cumplen criterios de fertilidad, que exhiben buena salud y buena genética. Mujeres de grandes pechos, cintura estrecha, sugerentes nalgas, mandíbulas delicadas, etc. y hombres con mandíbulas pronunciadas, pómulos marcados, complexión atlética y con el peso correcto. También, cuando conocemos a alguien realizamos de manera inconsciente un análisis morfo-psicológico del rostro, estando la simetría de la cara relacionada con el atractivo sexual.

3. Atractivo conductual o gestual: Hay personas que, aunque no sean guapas, tienen "algo” que las hace atractivas, su forma de mirar, andar, reír, su simpatía, sus maneras, en definitiva, su lenguaje corporal y hablado, que no es más que la forma de mostrar nuestra personalidad al mundo y que nos ayuda a construir nuestro carisma, haciéndonos "interesantes”. Por eso las personas divertidas tienen tanto éxito.

4. Imagen personal: Se refiere a nuestros cuidados personales para mejorar nuestro atractivo físico, como pueden ser la higiene personal, peinado, maquillaje, estilo de vestir, olor, etc. También define nuestra personalidad y a veces puede ser favorable o desfavorable, en función de los gustos de nuestros interlocutores.

5. Circunstancias y tiempo: Muchas veces una persona no nos atrae en un primer momento, pero puede ser cuestión de tiempo para que acabe gustándonos. Un compañero que nos ayuda, que nos demuestra afecto, que es cariñoso con nosotros, comparte momentos felices o nos acompaña en momentos tristes, puede llegar a crear un vínculo emocional con nosotros que sea capaz de despertar la atracción sexual.

6. Similitud y coincidencias: Son las características comunes que compartimos con las otras personas: raza, edad, educación-inteligencia, nivel socio-económico, creencias religiosas, afinidades políticas, valores, gustos, etc.

7. Correspondencia o reciprocidad: Nos sentimos atraídos por aquellas personas a las que gustamos.

8. Sentido del olfato. "la química”: Es probablemente el factor más determinante. Cada cuerpo desprende un olor característico que capta nuestro sentido del olfato. Ese olor está impregnado de feromonas, que son sustancias químicas que despiertan la atracción sexual. Todos estos mediadores químicos no sólo intervienen en la atracción sexual, sino que son capaces de determinar de quién nos enamoramos, influyendo directamente en el denominado "flechazo” y en nuestra toma de decisiones. Las feromonas son señales químicas olorosas que actúan a distancia a dosis moleculares. Constituyen un medio de comunicación. Imposible detener el poder de las feromonas sexuales y de las sustancias que las estimulan, a pesar de que los humanos producimos menos feromonas actualmente como consecuencia del proceso evolutivo y por el exceso de higiene.

Por eso, puede resultarte útil conocer las 8 reglas para que las feromonas no te abandonen:

1. No uses antitranspirantes, ya que contribuyen a cerrar los poros y por lo tanto, lo mismo que dificultan la salida del sudor, lo hacen también con las feromonas.

2. Consume alimentos ricos en zinc: chocolate negro, ostras, cordero, calabaza y sus semillas, nueces, cacahuetes, mantequilla de sésamo, hígado de ternera, carne de res baja en grasa, espinacas, hongos, germen de trigo, semillas secas de sandía…Cuántas veces hemos oído…”Voy a preparar una cena afrodisiaca con ostras, champán y chocolate”.

3. La alimentación rica en fibra, frutas y verduras, y pobre en grasas, aumenta las feromonas.

4. La canela tiene conocidas propiedades afrodisiacas.

5. La trufa hace que desprendas feromonas después de comerla.

6. El apio incrementa la producción de feromonas y aumenta tu sensualidad.

7. El regaliz aumenta los estrógenos en la mujer, incrementa la presión sanguínea y la circulación en las zonas erógenas.

8. La aromaterapia con jazmín consigue sensualidad y atracción física, mientras que con romero atrae a las personas que deseas.

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