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sábado, 20 de febrero de 2016

Cómo superar una ruptura amorosa


Cuando hay una ruptura, hay una pérdida. Se debe, necesariamente, atravesar un duelo. El mismo tiene distintas etapas y necesita tiempo. Lo normal es que duela, pero no es sano caer en una depresión o hacer demandas inútiles al otro, que sólo termina humillándote y lastimando tu autoestima.

En una charla me preguntaron: "¿a quién le duele más la ruptura: a un hombre o a una mujer?" La cierto es que, nada tiene que ver con el género, sino que tiene que ver con quién de los dos es más dependiente en la pareja.

Esta dependencia está arraigada en lo que las personas piensan sobre los hechos... en los esquemas cognitivos con los que evalúan las distintas situaciones de la vida. Todos tenemos una determinada forma de pensar u orientación, que se va a activar frente a las diversas situaciones.

Epicteto (filósofo griego) dijo: -No son los "hechos" los que perturban, sino lo que "pensamos" sobre esos hechos-. De esta manera, somos, hasta cierto punto, los creadores de nuestra salud, equilibrio o enfermedad psíquica... creadores de nuestra dicha o de nuestra desdicha.



Saliendo adelante...

Para superar una ruptura, debes aceptar que la relación terminó.

Pero pasa muchas veces que esta ruptura no se acepta. Una de las razones (interna), está vinculada a los esquemas cognitivos. Estos esquemas determinan que tú pienses que tu felicidad depende de estar con ese otro/a. Es como decir, que una persona tiene valor sólo si está con alguien.

¿A ti te parece que debes dejar tu valía como persona en manos de otro, cuando uno mismo ya tiene valor sólo por el hecho de ser persona y estar viva?



Diferentes roles

en la ruptura

Si eres tú quien va a terminar una relación, te aconsejo hacerlo directamente; y con esto me refiero a cerrar la relación y ser clara. He visto más de una vez en la consulta, cómo cuando una persona da por terminada una relación, simplemente desaparece, deja de llamar. El desaparecer genera mucha incertidumbre y esto no es agradable.

También están las que terminan por un "supuesto" error de la pareja. Esto puede hacer pensar al otro que este error es subsanable, llegando hasta humillación, buscando un cambio de opinión, creyendo que a través de ese cambio volverá a ser aceptada o aceptado por quien le dejó. Muchas veces ese error no existe, sino que es una forma de manipulación para hacer sentir culpable al otro. Pero, en caso de que tal error existiera, puedes disculparte de manera correcta, pero no más de cuatro veces.

Si han terminado contigo, recuerda que, lo que a una persona no le agrada, a otra puede que le encante. No te pierdas por el otro, no te humilles, conserva tu autenticidad.

Recuerda que no se puede obligar a nadie a estar en pareja: ni por lástima, ni con amenazas, como ser: "si no estás conmigo, no vas a estar con nadie", "no sabes de lo que soy capaz", "me voy a matar" o "te voy a matar". La persona está tan desesperada que amenaza, se humilla y con esto, sólo se logra alejar al otro cada vez más.

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