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lunes, 6 de junio de 2016

9 reglas que siguen las parejas felices cuando discuten

Pensar y actuar salvar la relación

Para muchas parejas, una discusión es como una tormenta pasajera, para otras, es una costumbre que cada vez es más complicada.

Es probable que, incluso la mayoría

de las parejas “perfectas” que conocemos hayan tenido discusiones “feas”.

Cuando se trata de relaciones, los conflictos son inevitables; pero, la forma de manejar esos problemas es lo que marca la diferencia.

Ya sea porque tu pareja vio un nuevo capítulo de su serie favorita sin ti, o porque sus puntos de vista sobre temas políticos y/o religiosos no están alineados con los tuyos, el caso es que el conflicto puede estallar en cualquier momento… pero, siempre hay una manera correcta y una forma incorrecta de resolverlo.

¿Quieres saber cómo? Así es cómo las parejas felices resuelven sus diferencias. ¿Tomamos nota y empezamos a hacerlo bien?

1. Ellas, en realidad, se escuchan. En plena discusión, es habitual que uno se centre más en sus argumentos que en aquello que tiene que decir la otra persona. Inmediatamente nos ponemos a la defensiva a la hora

de defender nuestros argumentos.

Una reacción que lo único que hace

es alimentar la falta de comunicación

y provocar que las dos personas hablen sin llegar a entender lo que el otro siente. Y en el fondo, lo que todos buscamos es que nos escuchen. Así que, antes de exigirlo, hay que practicarlo.

2. Hacen una pausa antes de contestar. Cualquier persona que sea

capaz de controlar la ira, lo primero que te dirá es que cuentes hasta 10 antes de reaccionar ante una situación tensa. La misma lógica puede aplicarse en las discusiones de pareja.

Pensar lo que quieres decir antes

de hablar evitará que digas cosas

de las que te acabes arrepintiendo

y, además, te dará algunos segundos (o minutos) para distanciarte de los

argumentos y considerar lo que la otra persona te está diciendo.

3. Explican (bien) sus sentimientos. Es lo más importante. No empieces las frases con: “yo, yo, yo”. Tienes que reconocer tus sentimientos, ser totalmente responsable de ellos y saber

explicarlos.

Deja de decir: “Me estás enojando”

por un: “Lo que hace que me enfada

es que…”. Ayudará a tu pareja a sen-tirse menos a la defensiva y más dispuesto a escuchar lo que quieres decir en ese momento.

Cuando la pelea surja de la nada, como cuando tu pareja te critique por la forma en cómo conduces, dile que su comen- tario te está molestando, y así frenar

la situación: “esto me hace sentir mal”.

Así, le muestras que tus sentimientos han sido heridos. Es el primer paso para tener tus emociones bajo control y aprovechar tu argumento de una forma más productiva.

4. Establecen reglas básicas. Es importante entender las formas de discutir de nuestra pareja. Por ejemplo, si cuando discuten necesitas salir 10 minutos para despejar la mente, díselo.

Será mucho mejor que él sepa que necesitas un break en vez de irte con un portazo sin más.

5. Saben cuándo discutir. Si eres consciente de que estás a punto

de soltar una bomba, recuerda esto: PARA. Esto quiere decir que no saques temas sensibles o controvertidos cuando uno de los dos (o ambos) tienen hambre, estan enfadados, solos o cansados. Procura hablar de ello cuando los dos esten más tranquilos.

6. Piensan (bien) más allá de la discusión. Las parejas que piensan que cada discusión es el fin del mundo no son capaces de darse cuenta de que son solo momentos difíciles.

Pero, cuando dos personas son realmente conscientes de lo que tienen en común, no son tan propensas a ser catastróficas.

Si eres consciente de que el vínculo con tu pareja es mucho más valioso de lo que haya podido pasar, te ayudará a priorizar lo que realmente importa.

7. Priorizan solucionar la situación. No importa las veces que lleguen a discutir, lo que importa es cómo solucionen esos problemas (hablando, sexo o un rato a solas, lo que sea).

Ningún método es, necesariamente, mejor que otro. Lo importante es solucionar la situación y que ninguno de los dos siga resentido.

8. Hacen que los dos salgan bien del problema. Pon la relación por encima de todo en vez de centrarte en ganar esa pequeña batalla.

¿No te puedes tragar tu orgullo? Lo importante es el proyecto en común.

9. Se van a la cama enfadados. No es bueno pasarse toda la noche discutiendo. Consultar las dudas con la almohada o sencillamente dormir y descansar bien puede ayudarlos a tener una mejor perspectiva al día siguiente y al despertar, se darán cuenta de que la pelea no tenía ningún sentido.

En la vida cotidiana se presentan todo tipo de problemas económicos, familiares, existenciales, de comunicación…hay miles de motivos para discutir; pero también hay otras miles de razones para los reveses de la vida

sin necesidad de perderse el respeto

y así conservar la relación en la pareja.

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