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jueves, 16 de junio de 2016

Sexo vainilla: de vuelta a lo clásico



¿Qué quiere decir ‘sexo vainilla’? Este término que designa un sexo convencional fue ideado por los practicantes de BDSM haciendo referencia al hecho de lo aburrido y poco creativo que resultaba ir a una heladería, con infinidad de sabores, y limitarse a pedir uno de vainilla. Si comparamos el sexo con helados, en cuanto al gusto, la vainilla podría publicitarse como algo sutil, suave, refinado, que solo los paladares sensibles pueden apreciar.

Si hablamos de sexo, el sexo vainilla vendría a ser lo ‘convencional’. La pregunta es, sexualmente hablando, ¿qué se entiende por convencional?

Intentando describirla

En un artículo de la revista Gawker, el sexo vainilla se define como “el que usa la postura del misionero, a oscuras, entre una pareja heterosexual blanca, con muy pocos preliminares, rápido y con no más de un orgasmo”. Visto así no suena muy excitante, aunque el hecho de que incluya el clímax, a pesar de que solo una sola vez, ya lo haría excepcional para muchas.

Según Francisca Molero, sexóloga, ginecóloga, directora del Institut Clinic de Sexología de Barcelona y directora del Instituto Iberoamericano de Sexología, “el sexo convencional de ahora no tiene nada que ver con el de hace 20 años.

El testimonio de Sara, que recoge un articulo de la revista Smoda del diario El País, lo describe muy bien. Según sus palabras, ella es una fiel defensora del “sexo de James Bond. Pero el del personaje auténtico, el de las novelas de Ian Fleming. El agente 007 era un mujeriego y follador, pero era vainilla, elegante, un caballero que desayunaba, al día siguiente, con su ligue. Recuerdo la última vez que le sugerí a alguien que se quedara a desayunar. Salió corriendo como si compartir un café y unas tostadas se considerara ya vida doméstica”.

Sara, como cualquier otra mujer, ha tenido varias relaciones y amantes, y después de toda su experiencia sexual su postura favorita sigue siendo la del misionero. “Donde esté una posición frente a frente, de full contacto, en la que te puedas mirar y besar, sobre todo si hay amor de por medio, las demás sobran. Yo también me he colgado de una lámpara, he hecho todo tipo de piruetas y no he disfrutado más. Lo que ocurre es que muchas veces esas performances se practican como sustituto del amor o de la pasión. Yo, en ese caso, soy más partidaria de cambiar el muñeco y volver a sentir todo eso de nuevo”, asegura en este testimonio.

¿Es necesario probarlo todo?

Quizá la mayoría de las mujeres preferimos el sexo vainilla, pero simplemente elegimos probar otras cosas. Pero, ¿por qué tenemos la necesidad de probarlo todo, en materia de sexo? ¿Será por una vocación aventurera o de una insatisfacción que nos lleva de técnica en técnica, buscando mayor placer o conexión? ¿es esta exploración fruto de la lujuria, el deseo o más bien de la frustración e insatisfacción? Una táctica muy común cuando no sentimos algo es amplificarlo, como haríamos con el volumen de la radio, cuando está muy bajo y lo subimos. Sin embargo, según Francisca Molero, la dinámica que utilizan los sexólogos es justamente la contraria. Ir hacia lo pequeño, reducir los decibelios para acabar con el ruido y poder escuchar los sonidos más insignificantes. “En pacientes con poca sensibilidad, utilizamos la técnica de la sensorialización desfocalizándola del sexo y tratando de despertar primero los sentidos. Le proponemos a la persona que se centre y empiece a poner la atención plena en pequeñas cosas, rituales cotidianos como comer, darse un baño, echarse crema en el cuerpo. Para luego ir avanzando más hacia el terreno sexual”.

El collar de perlas del sexo

Como todas las tendencias que surgen, luego de vivir un afán y una obsesión con el sexo loco, optemos por volver a lo vintage, a las prácticas más románticas. Pasa con la moda, pasa con la gastronomía y la decoración ¿Por qué no sucedería lo mismo con el sexo? Si antes la mayoría de los artículos y reportajes de sexo intentaban añadir picante a la vida erótica, ahora algunos vuelven a los platos sencillos, de fácil elaboración, con productos de temporada e ideología ‘slow’. En ‘Vanilla Sex and Chocolate Sex’, su autor expone su punto de vista: “Si tú dices que yo soy aburrido, yo digo lo contrario. Yo creo que tengo una mente expansiva y suficientemente creativa para disfrutar de las sensaciones y del sexo sin necesidad de accesorios, cuando otros necesitan un montón de esfuerzo por sentir lo que yo siento. Simplemente, porque yo no necesite salir del sexo convencional y tú precises de arneses o tengas una diferente mentalidad no te hace más complicado o interesante que yo. Solo te hace diferente”.

En Alternet, incluso se hace un cierto alegato de sexo-social cuando se expone: “comprar un látigo de cuero no te da un título de azotadora y, seamos honestos, si realmente uno estuviera interesado en ello, seguramente empezaría por el ‘háztelo tú mismo’ y hubiera cogido un cepillo del pelo. Conseguir que la gente se sienta avergonzada por su sexo vainilla es una maquinación capitalista. Como cualquier experto en marketing sabe, en el momento en que alguien empieza a estar satisfecho es cuando las ventas se paran”.

Reivindicando el sexo vainilla

“Cuando vivimos el sexo como una competición, como un ejercicio en el que cada vez buscamos el más difícil todavía, acabamos por necesitar cada vez más y más sensaciones, sin llegar a encontrar el bienestar sexual”, dice José Bustamante, psicólogo y autor de ¿En qué piensan los hombres? “En esa especie de sexo gimnástico despojamos a la sexualidad de su parte emocional, de lo que supone sentir, acabamos por vivirlo como un intercambio de placeres sin más. Al final, esa manera de sentir el sexo te hace sentir vacío. Volver a disfrutar de algo más sencillo puede ser beneficioso siempre y cuando sea una manera de recuperar la emoción en el sexo, sumar al intercambio de placeres el intercambio de emociones”. /



LOS 5 MANDAMIENTOS DEL SOFT SEX

¿E-dating, citas a ciegas, relaciones por internet? Olvídate de ellas. En el vanilla sex triunfa el contacto cara a cara, personal e intransferible... y muy sensual.

No hay mejor escenario para hacer el amor que un lugar tranquilo, privado e íntimo. ¿En tu dormitorio o en el suyo? Tú eliges.

Vuélvete un gourmet del sexo. La comida rápida está bien de vez en cuando, pero tómate tu tiempo en el sex soft. Degusta despacio los besos, las caricias... y siente.

Ama con todo tu cuerpo. Tenemos unos dos metros cuadrados de piel, y toda es potencialmente erótica. No te limites a unas zonas para dar y recibir placer.

Explora el cuerpo de tu amante con los cinco sentidos: míralo mientras hacéis el amor; siente su olor, la textura de su piel y escucha todo lo que te dice.



¿ENCAJE O ALGODÓN?

“Hay tantos gustos y maneras de expresar el erotismo como personas diferentes. ¿Quién pone las reglas de lo que resulta sensual y lo que no? Sentirse sexy es igual de posible dentro de un pijama de algodón, que con un corsé de seda. Todo es una cuestión de actitud”, dice la psicóloga Carla Cotterli.


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