Consejos sobre el Amor, Matrimonio, Noviazgo

domingo, 31 de julio de 2016

El placer de besar a la pareja

Un beso desata una considerable reacción física y química. Basta señalar que activa una treintena de músculos faciales y en lo que dura se transfieren nueve miligramos de agua, 0,45 de sales minerales, millones de microorganismos y se queman 15 calorías en un plazo de tres minutos.

Besarse supone un profundo intercambio de sensaciones y de emociones. Y parece que nunca basta un solo beso, lo que se explica porque en ese momento el cerebro produce oxitocina, a la que es adicto.

Esta hormona influye en funciones donde se establece un lazo entre dos personas, como el enamoramiento, el orgasmo, el parto y el amamantamiento, y está asociada con la afectividad, la ternura y el tacto cariñoso.

Al besar, el cerebro también libera endorfinas, a las que se atribuye que combaten el desánimo y evitan caer en la depresión.

El beso es placer; no en vano, la boca es, de entre todos los órganos erógenos del cuerpo, el que está situado más cerca del cerebro, el centro donde se producen las emociones. Al besarse, las terminaciones nerviosas que se activan implican un área cerebral incluso más amplia que la relacionada con los genitales.

Y aún hay más reacciones en el cuerpo: un estudio de la Universidad de Viena demostró que, cuando una persona funde los labios con su pareja en un beso apasionado, las pulsaciones cardiacas pasan de 60 hasta 130 por minuto, se libera adrenalina y baja la tasa de colesterol. Al intercambiarse bacterias, parece que también se refuerza el sistema inmunitario.

Besarse es saludable. El investigador Arthur Sazbo, de la Universidad Wilfrid Laurier de Ontario Canadá, constató que entre las parejas que se despiden con un beso por la mañana hay menor ausentismo laboral, menos accidentes de tráfico, ganan un 25 por ciento más de dinero y su esperanza de vida se alarga cinco años.

Una explicación sería que ambos empiezan el día con una actitud más positiva y con más energía vital, lo que repercute en muchos aspectos.

Significado del beso. Este gesto viene de tiempos muy antiguos. Hay estudiosos que remontan el origen de esta costumbre a sociedades prehistóricas, en las que las madres alimentaban a sus bebés dándoles con la boca los alimentos ya masticados.

En la actualidad, el beso tiene un significado más psicológico.

“Es una demostración de cariño, de amor, de respeto, de amistad. Con un beso se comunican muchísimas cosas”, analizaba Francesca Albini, autora del libro Bacioterapia.

Según un estudio de la Universidad de Albany de Nueva York publicado en Evolutionary Psychology apuntaba que tanto para la mujer como para el hombre el primer beso es clave para continuar la relación, como si actuara como un filtro: “Podría haber mecanismos en el subconsciente que detectan alguna incompatibilidad de tipo genético”, aventuraban los investigadores. Así, besar sería un poco como hacer una selección natural de la especie porque hacerlo mal puede hacer fracasar una relación incipiente: el 58 por ciento de los hombres y el 66 por ciento de las mujeres encuestadas en ese trabajo admitieron que después del primer beso pusieron fin a algún romance.

Para ellos besarían esencialmente para ganar los favores sexuales de su pareja. Ellas, es una manera de valorar el grado de compromiso del hombre en la relación que pueda surgir. Según el estudio, las mujeres valoraban aspectos como el aliento, el sabor y hasta la salud de los dientes.

En particular, el olfato se potenciaría sobre todo durante la ovulación, indicaba uno de los investigadores, Gordon Gallup. Alain Montadon que “el deseo de besar no se produce si no se alcanza un acuerdo con el olfato”.

De lo observado, resultaría que las mujeres estarían menos dispuestas a tener relaciones sexuales con alguien que no sabe besar o cuyo beso no responde a sus preferencias sensoriales y emotivas. En cambio, ellos se fijan más en el atractivo del rostro de su pareja, la apariencia de su cuerpo y hasta en su peso.

Decía Jean-Luc Tournier, autor de Pequeña enciclopedia del beso: “No hay acto alguno que permita una implicación voluntaria del ser tan total como el beso”. Pues implíquense, besen.




El piropo también puede dañar

¿Qué tanto hay que tolerar los piropos vulgares? ¿Las mujeres están condenadas a quedarse calladas, ponerse rojas y seguir su camino sin derecho a decir nada?

En principio, un piropo es todo aquel cumplido que se dirige a otra persona con el fin de halagarla, exaltarla y ganar su voluntad. Casi siempre el piropo está destinado a una mujer y forma parte de lo que podríamos llamar “los preliminares” del enamoramiento.

Es una forma de decir “me gustas”, “eres atractiva” o “me interesas”. ¿Por qué entonces ha llegado incluso a prohibirse en algunos países?.

Lo primero que se debe considerar es el hecho de que no siempre estamos de acuerdo en lo que es halagador y lo que no. Algunos hombres piensan que el solo hecho de demostrarle a una mujer que ha llamado su atención es un acto que la exalta. Por lo tanto, “debería” tomarlo a bien, sin importar el contexto o el grado de ingenio del piropo mismo. Muchas mujeres no piensan lo mismo.

Lo segundo, pero no menos importante, es la consideración de que muchos hombres creen que no hay ningún problema en lanzarle el piropo a una desconocida. El anonimato, desde su punto de vista, no debería ser obstáculo, pues, finalmente se trata de un acto amable. O gracioso.

Pero no a todos nos hace reír lo mismo y el humor tiene facetas y niveles que no todos compartimos.

Piropo y el espacio público

Todas las personas tenemos el derecho a movernos por los espacios públicos con absoluta tranquilidad.

Sin embargo, no siempre podemos hacerlo, por la inseguridad, el caos del tráfico y mil circunstancias más.

Pero, a veces, las mujeres también encuentran limitantes en función de lo que algunos hombres llaman “piropos”.

La mayoría de los hombres que lanzan piropos a mujeres desconocidas en la calle no tienen el propósito de hacerles sentir bien, sino de objetualizarlas o, incluso, minusvalorarlas.

El hombre que hace eso no ve a la mujer individual, sino que en ella ve a todo el género femenino.

Por tanto, esos supuestos piropos no exaltan los atributos o los atractivos de la chica, sino que se despliegan casi como un acto de poder sobre ellas.

El varón se autoatribuye el derecho de “evaluar” a la mujer que no conoce. No sabe si a esa mujer en particular le gustan o no esas manifestaciones, pero eso les tiene sin cuidado.

Una buena parte de los piropos sexualiza de una manera cruda a la mujer y, en ese sentido, tienen mucho más de insulto que de gratificación.

Son insultos porque son dirigidos a un cuerpo, sin tomar en cuenta a la persona que lo habita. A veces llegar a ser un auténtico abuso, en la medida en que limitan a la mujer para des- plazarse o moverse a su antojo en el espacio público.

nuevas formas de cortejo

Aunque solo algunos países han dado el paso de penalizar el piropo callejero, es claro que en el mundo actual no es de buen recibo para una mujer andar

por la calle escuchando la evaluación que los hombres desconocidos quieran hacer de su físico.

Ese tipo de piropos son más bien un rezago de la sociedad patriarcal y, por eso mismo, deberían caducar como fórmula de cortejo.

Los piropos, en todo caso, son lindos cuando permanecen fieles a su esencia: ser fórmulas ingeniosas y divertidas de halagar, expresadas con educación y respeto.

Ahí ya no se puede establecer una distinción entre hombre y mujer, porque ambos están en capacidad de diseñar alguna frase interesante para decirle al otro lo atractivo que es, lo hermosos que son sus ojos o la encantadora sonrisa que tiene.

Lamentablemente, son pocas las personas que le dan valor real a este pequeño condimento de la vida y lo hacen con verdadero arte. Porque el piropo gana valor cuando nace del ingenio y no de la repetición de lo zafio.

Una frase halagadora puede convertir un día ordinario en un gran día.

Pero, la verdad, el mundo actual es un poco tacaño en ello. Cada quien está muy sumergido en su propia necesidad de ser reconocido y exaltado, al punto en que se olvida de lo importante que es ser expresivo afectivamente con los demás.

En realidad, así como a veces nos acostumbramos a mantener relaciones tensas con los demás, también podemos habituarnos a todo lo contrario: a tener siempre a mano una frase cálida para recalcar las virtudes, los atractivos y las maravillas de los otros. Así, quizás, nuestros vínculos serían coloridos, divertidos y gratificantes.

¿Será cuestión de invertir los roles?

De acuerdo a Rubén Castro Torres, Experto en violencia de Género- en su artículo “Lo que hay detrás de un piropo”, publicado en el portal electrónico Con igualdad.ori, asegura que el dilema no es que se considere si una persona atrae más o menos, o parece que viste mejor o peor. Las opiniones son libres y variadas.

La problemática es que esa impresión sea lanzada en público cuando nadie lo ha pedido. Por ello, propongo el ejercicio, invertir los roles.

Por ejemplo, imagen que en lugar de ser un varón quien dirige un piropo a una dama -en principio desconocida- sea una mujer quien lance dicho piropo hacia un hombre. ¿Es adecuado o corriente? ¿O quizá sería juzgado como inoportuno?

Recordemos los estereotipos de género, que incluso ante una misma situación se le da un valor diferente según el género.

Castro Torres dice que en cualquier caso la solución a la problemática no se remite a la sola inversión de roles.

O lo que es lo mismo, si consideramos incorrecto que se juzgue a las mujeres por su físico, no podemos pretender que la solución sea que los hombres también sean juzgados de esta manera.

De esta manera se afirma que los estereotipos no son buenos ni para las mujeres ni para los hombres.

sábado, 30 de julio de 2016

Video “Personas con las que nunca debes de tener sexo”

Celos vs. Amor

En una ocasión Jesús habló a sus discípulos acerca de la parábola del trigo y la cizaña, y les hizo notar que la cizaña siempre nace junto al trigo y que ni los propios agricultores lograban distinguir entre el trigo y la cizaña debido a su gran parecido. Por lo tanto había que dejar crecer juntos al trigo con la cizaña hasta que llegara el tiempo en que el trigo empezara a florecer para dar sus frutos, porque sólo por sus frutos se los podría reconocer y distinguir.

El trigo es un cereal cuyo grano sirve para alimentar a la población mundial, en cambio la cizaña es una yerba mala que nace al lado de aquél para perjudicar su desarrollo e incluso matarlo, para que éste no logre dar frutos a las personas que lo necesitan para alimentarse.

He tomado este ejemplo para hacer una analogía de lo que son los celos y el amor.

El amor al igual que el trigo se cultiva y los frutos de éste alimentan el corazón de las personas que lo poseen, en cambio los celos son como la cizaña, siempre nacen al lado del amor, no para ayudar, sino para confundir y destruirlo tal como lo hace la cizaña con el trigo.

En el lenguaje popular mencionamos la palabra cizaña para referirnos a esos comentarios infundados que hacen algunas personas ociosas y perversas, que no hacen otra cosa que sembrar la duda en la mente y en el corazón, de quien quieren ver destruido.

Es así que siembran el germen de la duda en nosotros y a su vez producen desconfianza que se convierte en celos.

Hay personas que suelen clasificar a los celos en dos categorías: los celos buenos y los malos, lo cual es totalmente equivocado, porque así como no hay cigarrillos buenos o uno mejor que otro, sin importar su marca, porque todos son dañinos para la salud; de igual manera los celos son todos dañinos y destructivos para la salud mental, espiritual, sentimental y física.

La gran mayoría de las personas no logran distinguir el amor de los celos, es por eso que los confunden diciendo que los celos son amores, y que si tu pareja no te cela es porque no te ama. Es como decir que la cizaña es trigo, por eso Jesús advirtió con no apresurarse a cortar la cizaña para separarla del trigo, sino hasta esperar ver el fruto del trigo, que lo distingue de la cizaña.

Es por eso que tenemos que aprender a ser pacientes y sabios a la vez. Para demostrar con el tiempo de qué estamos hechos.

Los frutos del amor son lo que distinguen a las personas sinceras de las falsas, porque el amor embellece, los celos embrutecen; el amor atrae, los celos espantan; el amor escucha, los celos gritan; el amor perdona, los celos acusan, cuestionan y condenan; el amor te abraza, los celos te rechazan; el amor es confianza, los celos lo contrario, el amor te encuentra, los celos te pierden; el amor nos produce paz, los celos intranquilidad; el amor acaricia, los celosos golpean; el amor es vida, los celos matan, y todavía podemos seguir hablando más de los efectos contrarios que producen los celos con respecto al amor. Pero si realmente queremos ser felices en la vida al lado de la persona que hemos elegido como compañero o compañera, debemos esforzarnos por mantener sana nuestra relación, con una confianza plena en la persona que amamos, pero sobre todo con una seguridad absoluta en nosotros mismos, para que nada ni nadie nos haga tambalear ni dudar de lo que tenemos.


viernes, 29 de julio de 2016

¡Time Out! Darse un tiempo puede ser bueno para la relación



Juanita y Pedrito son conocidos por tener una relación de ‘idas y vueltas’. Era una pareja adicta a tomarse tiempos, pues era un respiro cuando las cosas empezaban a ponerse tensas y feas y las discusiones eran parte de todos los días. Cuando pasaban los días, Juanita comenzaba a extrañar a Pedro y revivía las cosas buenas y momentos memorables que pasaron. El problema era que nunca reflexionaron o analizaron la raíz de su problemas y luego de cinco años de ‘vaivenes’ la relación llegó a su fin.

Así como Juanita y Pedrito, Elizabeth Taylor y Richard Burton y Frida Kahlo y Diego Rivera, son parejas que no pueden vivir juntos ni separados, por lo que adoptan un modelo de relación ‘intermitente’. De estas relaciones hay miles. Muchas de estas relaciones pertenecen a personas que viven relaciones intensas, que son adictas al enamoramiento, a las sensaciones fuertes y a los compromisos frágiles. Y es por eso, y en ciertos cosos, que darse un tiempo en la pareja es uno de esos arreglos que muchos ponen en practica cuando el día a día comienza a teñirse de peleas constantes, palabras hirientes, susceptibilidad e incapacidad para la comunicación y el entendimiento. Para estas parejas lo mejor es ‘tomarse un tiempo’, lo que es lo equivalente a un ‘detox’, un ‘tratamiento’ que sirve para curar.

“Es algo bastante usual”, comenta Iván Rotella, sexólogo, terapeuta de pareja, director de Astursex, centro de atención sexológica y miembro de La Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología (AEPS), a la revista SModa del diario El País. El experto también agrega que los hombres son más reacios a ‘darse un tiempo’, pues tienden a pensar que esta pausa no es sino una antesala de la ruptura y no ven demasiada utilidad en ella. “Las mujeres, sin embargo, están acostumbradas desde pequeñas a hablar de sus sentimientos, afectos y si se da esta situación movilizarán su red social de apoyo, empezarán a darle vueltas al problema y tratarán de buscar soluciones. Los varones, especialmente si son de mediana edad puede que lo hablen con sus amigos, pero nunca llegarán a abrirse totalmente o a mostrarse vulnerables, lo que normalmente les impide llegar al fondo de la cuestión. De todas maneras, si la situación es grave, se recomienda la ayuda de un profesional porque es fácil que cada miembro de la pareja tenga una visión parcial y personal del problema, y por si mismo sea incapaz de ver la perspectiva del otro. Claro que en ese caso la terapia de pareja requiere, como su nombre indica, de dos personas en la consulta”.

Y es que bien sabemos que nuestras redes de apoyo, amigos o familiares, suelen darnos siempre la razón y a culpar al otro de todos los males, lo que no siempre ayuda a encontrar una solución equilibrada y objetiva en este retiro sentimental.



Un momento de reflexión

Una de las reglas básicas para tomarse este tipo de permiso es tener bien claro que las ‘vacaciones’ en la relación deben estar acompañadas de deberes y tareas y hay tres señales para saber cuándo en una pareja, que todavía se quiere, llega la hora de tomarse un break, de acuerdo a un artículo publicado en el Chicago Tribune.

Estas tres señales son cuando la bronca que no cesa, el sexo es inexistente y aparece esa terrible sensación que supone la pérdida del sentido de individualidad.

Y es que si existe una regla de oro para lograr una armoniosa convivencia es no olvidar que somos seres independientes y que para llevarse bien con el otro primero hay que estar bien con uno mismo. “Lo que significa concederse tiempos para la soledad y no planificarlo todo juntos. Hacer cosas solos o con otros grupos. Irse una semana de vacaciones con los amigos del instituto, buscar actividades distintas que no se compartan con el compañero. Eso evitará que la sobredosis y el empacho del otro nos lleve a la imperiosa necesidad del ayuno”, comenta el experto.



¿Existe el empacho en la relación?

Si se ha llegado ya a la saturación y los dos miembros de la pareja están de acuerdo en separarse durante un tiempo, hay algunos puntos que se tienen que tener en cuenta.



1 Cambiar el formato y la frecuencia de la comunicación

No servirá de nada alejarse físicamente si luego nos pasamos todo el día hablando por teléfono o whatsappeando. “La comunicación tiene que modificarse y hacerse más esporádica (por ejemplo dos o tres veces por semana), lo que permitirá ver las cosas con una cierta perspectiva. Y si se programan encuentros, mejor que sean en lugares público y agradables, para evitar las discusiones o el tono demasiado alto. Hay que escuchar para entender y no, como solemos hacer, para contestar. Dejar que la persona con la que hablamos se exprese y explique sus ideas y puntos de vista de forma relajada, sin el temor a ser interrumpida constantemente. Discutir es bueno pero hay que evitar mezclar temas, sacar a relucir el pasado constantemente y debatir siempre sobre lo mismo con idénticos argumentos. Otro de los errores del 99,9% de las parejas es el de poner en cabeza ajena pensamientos propios. Decido por ti sin preguntarte. Diálogos que no llegan nunca a producirse, cuestiones jamás formuladas. Hay que contar siempre con la aprobación del otro y preguntarle aunque pensemos que ya sabemos la respuesta”.



2 Detectar el verdadero problema

Las peleas y las discusiones son solo síntomas de un problema de fondo. Por eso, ‘darse un tiempo’ debe ser un momento de reflexionar y detectar los verdaderos ‘issues’ de la relación. Hazte preguntas y analiza lo que sientes en tu relación y las cosas que cambiaron: ¿Te aburres mortalmente con tu pareja, cuando antes era lo que te alegraba el día? ¿ansiabas las relaciones sexuales pero últimamente no las tienes, o peor, no tienes ganas? ¿ya no comparten esa comunicación casi telepática que tenían antes?

Detectar los problemas de fondo no es tan fácil como parece, pues nuestros seres queridos no son objetivos, por eso es fundamental acudir a un psicólogo de pareja. En opinión de Ivan Rotella, “hacer listas puede ser de gran ayuda porque ayuda a ordenar el caos mental. Pros y contras de la relación, cosas que me gustan y disgustan de mi pareja, lo que me atrajo de él cuando lo conocí, etc”.

Es también sumamente productivo imaginarse como sería la vida sin el otro. ¿Se nos dibuja un panorama desolador o, por el contrario, atractivo?



3 Se autocrítica

Es esencial analizar tu comportamiento y no solo echarle la culpa al otro de todo. Pregúntate qué hay en tu comportamiento que está desgastando la relación y plantéate qué hacer para mejorar la relación. ¿En qué hemos cambiado desde el momento que nos conocimos o qué manías o comportamientos inadecuados avivan los conflictos?

Ir al psicólogo para identificar algunos ‘issues’ puede ser de gran ayuda ya que te abrirá los ojos y te dará otra perspectiva, esa que tanto necesitas.



¿Qué pasa con el sexo?

Aún cuando muchos opinan que el sexo debe descartarse en este periodo de ‘meditación’, ésta no siempre tiene que ser estrictamente transcendental. “Cuando la pareja se da un tiempo y queda para tener relaciones sexuales, supone un buen pronóstico. Significa que todavía hay atracción y que los problemas pueden salvarse, –la falta de deseo por el otro es ya de más difícil solución–”, asegura el experto.


¿Es vital la primera impresión en una cita?

Introducir las palabras primera cita en Google supone acceder a una avalancha de consejos, estrategias y manuales exprés con los que convertirse en seductores irresistibles. La preocupación por esos encuentros iniciales parece obviar el hecho de que una relación es una prueba de fondo cuyo éxito depende de muchos más elementos que la imagen y una charla divertida.

La psicología conoce como 'efecto Halo' esa tendencia a aplicar patrones generales a las personas que acabamos de conocer de acuerdo a las experiencias que hemos vivido con anterioridad, de tal modo que, por ejemplo, haber disfrutado de una relación feliz con alguien de ojos azules nos puede hacer pensar que todos los de ese color de ojos son de fiar, y al contrario. Ese efecto determina, por tanto, nuestrasprimeras impresiones, pero ¿hasta qué punto? ¿Es decisivo? Sobre eso debaten María Garay, coach de la web Meetic, y la periodista Alba Lago.

María Garay: Sí
"Soy de flechazo absoluto, como la mayoría de la gente. Para mí una mala impresión es un no definitivo. Y la mayoría de la gente actúa como yo. Luego está el 4% restante", asegura la 'coach'. insiste también en que "una primera impresión no depende de un aspecto concreto. Es un conjunto de muchas señales que te llegan y que analizas inconscientemente. La imagen es importante, pero aún más cómo te expresas, tu lenguaje no verbal, la coherencia entre lo que dices y tus gestos...".

Alba Lago: No
La periodista cree que en una primera cita "intentamos vendernos siendo más atentos y divertidos. Nadie pone las cartas sobre la mesa". Reflexiona sobre que "según cumples años acumulas prejuicios que no te permiten valorar bien a los demás. Por ejemplo, si tienes una cena con un chico, ves en él algo que no te gusta de su aspecto y ya te sientes insatisfecha. Quizá bastaría una mínima reflexión para darte cuenta de que ese flechazo te impide disfrutar de su discurso o su sentido del humor".

Sabías que el sexo no es solo cosa de dos

La mitad de la población ha sido en algún momento infiel a su pareja y, aun así, se lleva las manos a la cabeza cuando alguien se cuestiona la posibilidad de tener una relación abierta. Salir del formato de pareja monógama y supuestamente fiel, propuesto tradicionalmente por la sociedad, y participar de nuevas formas de amor y sexo, puede asemejarse a un salto al vacío o a una salida del armario hacia lo no-convencional.

Cualquiera diría que se prefiere el engaño a la sinceridad dentro de la pareja. O, quizá, funcione realmente el "ojos que no ven, corazón que no siente". Pero eso no es lo que me comentan mis visitas en consulta.

Desconocer el engaño evita el sufrimiento en ocasiones pero, una vez que se confiesa o descubre, la mayoría no puede evitar el dolor, la frustración, los miedos, el rechazo, la culpa e incluso los celos por la infidelidad. A veces lo saben y se resignan. Mejor eso que la temida soledad, comentan. O bien, ambos son infieles pero no se habla abiertamente.

Saber que su pareja desea conocer sexualmente a otras personas puede doler. Y no resulta extraño que así sea, ya que la sociedad, los modelos culturales, los cuentos infantiles e incluso los anuncios de detergente, muestran familias convencionales, heteronormativas, monógamas, aparentemente felices y consideradas como perfectas por esto.

El mito del Amor Romántico
Platón, en su obra 'El Banquete', mostraba las enseñanzas de Aristófanes, el cual contaba cómo Júpiter castigó a la raza humana por escalar el cielo y combatir con los dioses, separándolos en dos mitades. Así, cada mitad hacía esfuerzos para encontrar su otra mitad, sintiéndose incompletos si no lo conseguían. Una vez unidos, nada les separaría. Este sería el origen del mito de la Media Naranja, base del Amor Romántico, basado en la fusión, exclusiva y suficiente, de los amantes como un único ser.

Lo habitual es que, dentro de este modelo, la pareja se considere parte de uno mismo, pues le completa. Por tanto, que se busque la felicidad sexual y afectiva fuera de la misma, es vivido como una traición, pues sería su propiedad.

Pero somos personas, hombres y mujeres, con deseos, pasiones y corazón, pudiendo complementarnos, en diversas áreas, con muchas otras personas. Sin embargo, no todas desean tener una única pareja, ni engañar o reprimirse, que es la opción que nos ofrece el panorama tradicional. Por supuesto, muchas se encuentran a gusto con el modelo imperante pero existen otras alternativas. Estas permiten, a las que no lo están, ser coherentes con lo que quieren y sienten, eligiendo y aceptando vivir la vida a su manera.

Nuevos modelos
Imagine que no le importase compartir su pareja, sexual y afectivamente. Incluso que agradeciese que compartiera su vida y cama con otras personas, al igual que usted, y eso les hiciera más felices aún.
Si consigue abstraerse de los modelos morales aprendidos, suena genial. Ser más felices, quién no lo desea. Además, evitaría la tediosa rutina sexual y relacional, enriqueciéndose su vida en pareja.

Existe una gran variedad de posibilidades amorosas y sexuales que quizá nunca se planteó, o si así fue, no lo consideró posible. Quizá su pareja también lo pensó pero creyó que se tomaría muy mal la propuesta o que los vecinos y la familia pensarían que han perdido la cabeza. Efectivamente, puede ser complicado salir del juego de la monogamia y entrar en otro tipo de juegos, sobre todo si los desconoce.

Tipos de parejas abiertas
Ningún tipo de pareja es mejor que otro y, además, resulta bastante complicado realizar una clasificación de parejas, ya sean abiertas o no, pues existen tantos tipos de pareja como posibles combinaciones de personas.
En relación a esto, Miguel Vagalume, activista de las identidades, prácticas sexuales y relaciones no convencionales, afirma que "es un asunto muy complejo, con ideas erróneas preconcebidas y confundiendo conceptos, sin un único modelo que valga para todo el mundo".

Sin embargo, existen algunas terminologías relacionadas a las parejas no convencionales que le ayudarán a conocer en qué consisten: Parejas abiertas. Son relaciones donde ambas partes acuerdan tener relaciones sexuales fuera de la misma, sin considerar esto como una infidelidad. Este podría ser el caso de los intercambios de pareja o swingers. Pero también podríamos incluir nuevos modelos de pareja de más de dos personas, no exclusivamente enfocados en la sexualidad física sino afectiva, como sería el caso del poliamor.

Intercambios. En el caso de las 'swingers', amor y compromiso se mantienen en la pareja inicial, incorporándose relaciones sexuales fuera de la misma, con normas y límites, consentidas. Incluso se contempla la participación de la otra parte de la pareja.

Poliamor. Son relaciones de más de dos personas al mismo tiempo, de amor y compromiso, no exclusivamente de índole sexual. En estas relaciones poliamorosas todas las personas involucradas saben y están de acuerdo en estar en la relación. Dentro de este grupo aparecen neologismos tales como las triejas y cuatrejas, que serían parejas de tres o cuatro personas. En ningún caso poliamor sería sinónimo de poligamia, pudiendo participar cualquier persona que lo desees y se acepte por el grupo. Lo configuran diversas orientaciones sexuales, identidades de género e intergéneros.

Tipos de poliamor
Jerárquico. Con un grupo de relaciones nuclear y otros secundarios. Polifidelidad. Con relaciones íntimas acotadas y restringidas por el grupo, no permitiendo relaciones fuera de éste. Anarquía relacional. Más conocido comúnmente como amor libre. Sin restricciones a priori, siendo este el modelo que más se aleja de las relaciones monógamas.

Es importante tener en cuenta que si una persona es 'swinger' o poliamorosa, no implica que sea especialmente promiscua por ello. Cualquier persona podría serlo independientemente de su modelo de pareja.

¿Qué hay que conocer si desea abrir su pareja? "No es un modelo a seguir sino un recorrido. Es más una cuestión de educación, de cambio de conceptos, un cambio de ideas, no tanto salir de la monogamia y entrar en otra cosa". Esto es lo que promueve Vagalume desde 'La mosca cojonera', su blog en Golfxs con Principios.

Asegura que no existe un manual de instrucciones, sino que cada cual lo intenta acordar con su pareja desde su propia experiencia. Sin embargo, hay recomendaciones generales: Honestidad. Con uno mismo y con la pareja. Quedaría atrás el engaño y la infidelidad. Aunque la sinceridad esté presente, esto no significa que se tenga que contar todo lo que se hace. Cada pareja acordará las normas al respecto, definiéndose qué forma parte de nuestra intimidad.

Consenso. Si abrir la pareja es deseo exclusivo de una de las partes, no se podría llevar a cabo con esa pareja.
Convicción. Hacerlo desde el deseo de vivir así. No desde la resignación, como pasaba con las parejas de amantes tradicionales.

Pero una cosa es aconsejar y otra lo que se hace en la realidad pues luego cada cual lo entiende a su manera.
Si le interesa profundizar más sobre sexualidad no convencional, puede recurrir a estas dos guías prácticas para las relaciones abiertas en castellano, 'Ética promiscua' (2013) y 'Opening Up' (2015), traducidas por Miguel Vagalume y publicadas por editorial Melusina.

jueves, 28 de julio de 2016

Las 15 cosas que no debes decirle nunca a tu pareja

La sexóloga británica Trecey Cox divulgó un listado de las 15 frases que evitar mientras se está teniendo un momento de pasión en pareja.

1. "¡Sí, sí, sí, Juan!"
Está muy bien decirlo si tu pareja se llama "Juan", pero es conveniente evitarlo si se llama de otro modo. El 80 por ciento de las personas fantasea con alguien más mientras está teniendo sexo con su pareja. Y no está mal, si ayuda a recrear el entusiasmo con quien ya llevamos una larga relación de pareja. Pero por supuesto que nunca se lo confesaremos y mucho menos gritaremos su nombre en medio de la acción.

2. "A mi ex le encantaba esto"
A nadie le gusta meter a una tercera persona en ese momento de intimidad. Aunque sepamos que no es así, a todos nos gusta fantasear que nuestra pareja en la cama llegó intacta hasta nosotros y, por supuesto, no nos interesa qué le gustaba o dejaba de gustar a parejas anteriores.

3. "Así no"
Junto a "¿qué estas haciendo?", los comentarios desfavorables sobre la "técnica" sexual tiran abajo cualquier momento de intimidad. Estoy a favor de que las parejas conversen sobre sus preferencias y gustos, pero hay un momento y un lugar para hacerlo, y nunca es en el preciso instante en que están teniendo sexo, salvo que hayan acordado previamente que esa sería una sesión de "entrenamiento" para probar nuevas prácticas.

4. "¿Ya estás adentro?"
"¡Nooooo! ¡Nunca!". Al 90 por ciento de los hombres le preocupa el tamaño de su pene. Insinuar que quien está contigo no lo tiene suficientemente grande es garantía de fracaso para ese encuentro.

5. "¡Sorpreeeeesaaa!"
Algunas sorpresas son agradables (que te esperen con una cena iluminada con velas y con una lingerie sensual, después de un día de trabajo agotador), pero otras (presentar juguetes sexuales extremos, una invitación a una fiesta swinger o una visita a un cabaret) merecen ser discutidas previamente en pareja y no dejarlas para último instante, confiando en que al otro le va a gustar.

6."¿Te puedes apurar?"
Traducción: terminemos rápido con esto.
Se supone que el sexo es un momento para relajarse, olvidarse de todo y disfrutar en pareja. Este es un comentario insultante, no importa cómo se lo mire.

7. "¿Son reales?"
Aun si los pechos de tu pareja parecen no moverse naturalmente, este no es el momento para preguntárselo.

8. "Realmente necesitas volver al gimnasio"
Parece increíble, pero muchísima gente recibe comentarios de este tipo en medio del sexo. "Me preguntaste si habías engordado… y ahora veo que sí tienes unos kilos de más", le dijo hace unos días un joven a su novia cuando ella estaba encima de él en la cama. Estos comentarios siempre deben ser hechos con tacto y nunca somos tan vulnerables como cuando estamos desnudos.

9. "¿Qué está mal? ¿No te excito?"
Hay muchas razones por las que un hombre puede demorar en tener una erección (que esté cansado, que haya bebido mucho alcohol…). La menos probable es que no le excite su pareja. Y sugerírselo sólo pondrá peor las cosas.

10. "¡No puedes parar ahora!"
En el mundo ideal, ambas personas terminan felices y satisfechas luego de tener sexo. Pero en la vida real, no siempre ocurre. A veces uno quiere extender el encuentro más allá. Su pareja lo intenta un rato, pero no lo logra. Si eso ocurre, lo cortés es estar contento con que tu pareja al menos lo haya intentado y procurarse la satisfacción extra por uno mismo (esto, desde ya, si se trata de algo esporádico. Si ocurre siempre, es otra historia y realmente un problema).

11. "¡¿Quéee?! ¡¿Eso es todo?!"
Aunque creas que el encuentro sexual fue muy corto, no se lo digas. Además, que hayas tenido un orgasmo y tu pareja no, no significa necesariamente que la sesión terminó. Hay muchas maneras de darle un orgasmo a una mujer y la penetración es una de las menos efectivas.

12. "De verdad necesito atender esta llamada / responder este mensaje de texto"
Una de cada cinco personas confiesa haber dicho y hecho algo de esto durante el sexo. Pero al menos que sepa que algún familiar cercano está enfermo o que se trata realmente de una emergencia, interrumpir el sexo para jugar con su smartphone es equivalente a decir: "Esto es mucho más interesante que tener sexo contigo".

13. "¿Ya terminaste?"
Nada, pero nada, puede demorar más un orgasmo que él preguntando a cada instante si "ya terminaste". Así que si realmente quieres que ella lo tenga, lo mejor que puedes hacer es mantenerte activo. Apurar a tu pareja logra exactamente lo opuesto.

14. "¿Estás seguro de que tuviste un orgasmo?" También conocido como: "¿Lo fingiste?".
La cuestión es que algunos orgasmos son obvios y otros no. Incluso en el caso de lo hombres, que son más fáciles de detectar, pueden variar. A veces son muy ampulosos y otras veces implican una breve exhalación de satisfacción. Si lo que quieres es asegurarte de que tu pareja lo disfrutó, pregúntale eso directamente. Si realmente crees que lo ha fingido, sólo hazle saber que no esperas que tenga un orgasmo y no necesitará fingirlo en un futuro.

15. "¡Eres un pervertido!"
No tienes que estar de acuerdo con todo lo que sugiere tu pareja, pero piénsalo dos veces antes de acusarlo de "extraño" o "pervertido" o de sugerirle que debe "buscar ayuda". Recuerda que hay diferentes gustos sexuales y ninguno es necesariamente correcto o incorrecto. Casi siempre se pueden encontrar puntos de acuerdo sin necesidad de herir o humillar a tu pareja.

Conoce a parejas imposibles: ni contigo ni sin ti

En la sala de espera se corta la tensión y todavía no he abierto la puerta. El silencio sepulcral indica que Nacho y Alba, nombres inventados pero pacientes reales, están de morros por enésima vez. Por unos segundos mi estómago se encoge. Respiro, abro la puerta, y no me saludan. Comienza el intercambio de riña y discusión. La Guerra de los Rose. Sus voces y movimientos indican ira, amargura y enfado, pero en su corazón desean afecto y valoración. Cuanto más amor anhelan, más ira se dispensan. Temen la separación, aunque amenacen mil veces con dejarse. Es una relación ni contigo ni sin ti. Hostil-dependiente, según la psicología.

La pareja tiene su propio ciclo vital, evoluciona y pasa a través de diferentes etapas, al igual que los individuos que la integran. Cuando comienza una relación somos uno, no hay resquicios ni diferencias. En esta etapa simbiótica nadie quiere romper el globo rosa. Todo nos parece bien. Después surgen, inevitablemente, las primeras decepciones; el otro no es tan alma gemela, lo bajamos del pedestal y él nos baja a nosotros. Se acabó el mundo rosa. Para las parejas sólidas, éste es un proceso gradual, donde se valoran las diferencias y las similitudes, se redescubre el gusto por los espacios propios y se aprende a negociar y pactar. Esta fase se denomina diferenciación. Las parejas ni vivo ni dejo vivir se atascan en este punto.

El deseo de que el compañero vuelva a ser como uno quiere se abre camino y se encolerizan cuando esto no sucede. La felicidad desaparece según emerge la realidad. Incapaces de negociar se quedan encerrados en asaltos de dolor mutuo y conflictos.

Diferencias
Su contradicción es que ambos creen que el otro debe mostrarles afecto y reconocimiento y, a la vez, están convencidos de que el compañero no se merece recibir el mismo cariño. Para ganárselo habrá de cambiar en la dirección de sus expectativas ¡por supuesto! Exigen afecto y cuando se les ofrece lo rechazan. "¡Demasiado tarde!", grita Alba cuando Nacho organiza una cena sorpresa.

La otra paradoja es que están dispuestos a admitir cómo la conducta del compañero les afecta y les amarga la vida, pero no ven el efecto que su proceder tiene sobre el otro porque sus necesidades y creencias están por encima de cualquier incomodidad que pueda sentir el partner. El "qué me estás haciendo" es la obsesión; "No me gustas, te abandonaré" es su conclusión.

Plan de acción
Alba y Nacho se van de vacaciones. Éste es su plan de trabajo para el periodo estival. La premisa fundamental es qué puedo hacer yo para que esta relación funcione y no al revés. Bajar el nivel de hostilidad. No sirve insistir en el contenido del conflicto mientras haya agresividad, por eso, se para la bronca y se pide tiempo muerto cuando comience la escalada hostil. Quien detiene el conflicto retomará el tema una vez que se haya enfriado el ambiente. Si no se ve ninguna salida, no se debe seguir insistiendo.

Evitar la conducta de aguantar/explotar, las competiciones "y tú más" y las regañinas. Pare, cierre los ojos, respire, intente pensar en algo positivo y, cuando lo consiga, continúe. Si no es posible, concéntrese en otra cosa o en recuerdos agradables. Si sigue la ira, haga ejercicio o alguna actividad lúdica. Retome el tema al día siguiente.
Aumentar el nivel de escucha. Hay que cambiar la manera de verse mutuamente como malos por una forma más positiva, en la cual no deben esperar que el otro se comporte según lo que uno espera.

Es bueno hacer un ejercicio que consiste en que un miembro de la pareja habla cinco minutos y después lo hace el otro. No debe de haber interrupciones durante este tiempo. Realizar este juego al menos una vez a la semana y cada uno propondrá un tema.

Límites en las discusiones. No está permitido gritarse, el insulto, traer a la conversación conflictos de la semana anterior o desacuerdos del pasado, amenazar con romper o con dejar el proceso de cambio al menos en tres meses, darle vueltas una y otra vez al problema. Sí está permitido centrarse en un solo conflicto, llegar a un pacto aunque sea temporal, incluso de un solo día, pedir disculpas y usar el humor.Tiempo de ocio por separado. Hacer al menos una vez a la semana una actividad de ocio solos y también disponer de amistades y actividades externas.

Isabel Serrano Rosa es psicóloga en www.enpositivosi.com

miércoles, 27 de julio de 2016

Conoce dos historias de "amor" modernas

La última edición del Atlántida Film Fest, que puede disfrutarse online a través de la plataforma Filmin hasta el próximo 27 de julio, incluye en su programación dos polémicos filmes: la ficción Bang Gang (une histoire d'amour moderne) (Eva Husson, 2015) y el documental Chemsex (William Fairman, Max Gogarty). Dos retratos sobre los recovecos más oscuros en donde la juventud europea parece estar refugiándose en sus nuevas formas de relacionarse.

Dentro de las secciones temáticas que vertebran su programación, Atlántidaha decidido incluir una dedicada exclusivamente a la disección de la identidad de los nuevos jóvenes europeos bajo el epígrafe de "Generación". En ella, dos propuestas tan explícitas como diferentes en su planteamiento, nos invitan a reflexionar sobre la expresión de la angustia, el vértigo, el miedo a la soledad y el propio aburrimiento existencial, a través de la pulsión sexual aderezada de drogas y likes.

Aquí es donde se incluye el primer largometraje de la directora francesa Eva Husson, que ya ha sido bautizado como la nueva Kids (Larry Clark, 1995), más que acertadamente en su comparación temática pero no así quizás en su audacia como propuesta independiente: Kids nos gana como icono contracultural, inevitablemente. Bang Gang es el nombre que reciben las orgías que comienzan a improvisar unos adolescentes hastiados por el absoluto coñazo de los días ordenados y de estética Instagramera que viven en las afueras de un pueblo francés.

En medio de la confusión de su propia transición vital e infectados de hormonas hasta la zombificación, Alex, George, Gabriel, Laetitia y varios de sus compañeros de clase y de abulia veraniega deciden pasar su tiempo libre fornicando entre ellos como si no hubiera un mañana; añadiendo algunas drogas que ayuden a desengrasar los últimos atisbos de pudor. Sus últimas hazañas comienzan a ganar adeptos en las redes sociales mientras ellos permanecen narcotizados por un nihilismo que solamente parece quebrar un vídeo de YouTube... Y quizá alguna que otra enfermedad venérea...

Por su parte, el documental británico producido por VICE, Chemsex, se adentra en la deriva más sórdida de la moderna escena gay londinense, en donde sus jóvenes (y no tanto) protagonistas testimonian la violenta espiral por la que se deslizan entre prácticas sexuales 'extremas' aliñadas por drogas principalmente intravenosas y con el VIH y la hepatitis C campando a sus anchas por pasadizos oscuros, mazmorras y salones privados.

La adicción alfisting, a Grindr y a la metanfetamina, el GHB y a la ketamina, como cóctel anestésico que consume con la rapidez de una cerilla numerosas vidas a la deriva. Las cifras son escalofriantes y el British Medical Journal ya identificó el pasado noviembre esta peligrosa combinación como un auténtico problema de salud pública, que comienza a penetrar con éxito en otros países europeos, como España. Tener cuidado si queréis seguir profundizando en vuestra investigación sobre este fenómeno y/o buscando trailers y escenas de morbosidad suculenta. Es más que probable que terminéis en...

martes, 26 de julio de 2016

¿Qué debemos saber antes de practicar sexo en el agua?

La erótica del agua tiene una lógica sencilla: las sensaciones que despierta la piel húmeda, la ligereza de los cuerpos cuando se zambullen en el agua y el recuerdo de tantas míticas escenas de cine con personajes que se entregan a sus pasiones en lugares paradisíacos. ¿Aún nos sorprende que practicar sexo en el agua sea el capricho más recurrente durante las vacaciones?

Como fantasía, espectacular. Pero cuando uno entra en faena cae en la cuenta de que emular la mítica imagen de sexo adúltero que protagonizaron Deborah Kerr y Burt Lancaster en 'De aquí a la eternidad' es tarea casi imposible e incluso arriesgada. Irrepetible es la exuberancia de sus anatomías, pero más aún las aguas cristalinas o su arena impoluta. Sin focos ni cámaras, resulta que al resto de los mortales la gravilla nos daña nuestra zona íntima y perfora los preservativos y que en el agua nos esperan como anfitriones millones de bacterias que ponen en un serio aprieto nuestra salud.

A pesar de ello, el ginecólogo Eduardo Cubillo Rodríguez entiende que el ambiente estival es demasiado sugerente como para dejar escapar la ocasión de disfrutar de una experiencia única, más cuando ya ha despertado nuestro espíritu más juguetón, sensual y picantón. No estamos en un paraíso natural lejano e inhabitado, tampoco hay bandas sonoras, pero la libido está en su punto álgido. Aunque finalmente uno decida que quizás será mejor terminar la sesión en tierra firme. Lo que aconseja el doctor es suma precaución ante los posibles riesgos que implica la práctica del sexo en el agua:

1. El agua salina, magnífica para la mucosa nasal y oral, también ejerce un efecto similar sobre la mucosa vaginal. Pero deja de serlo si el mar está turbio. Las diferentes bacterias que habitan en él, y también en la arena, pueden generar una infección. Conviene lavarse bien al salir con agua limpia y jabón neutro.

2. El agua de la piscina favorece las infecciones urinarias. Si no tiene una correcta cantidad de cloro, el riesgo es alto. Las mujeres sexualmente activas son más proclives a las cistitis de repetición y, de hecho, suelen aparecer después del coito. Sobre todo si este es intenso, puede inflamar la mucosa y hacerla más vulnerable a la infección. Sus síntomas -picor, escozor y urgencia miccional- deterioran la vida sexual y reducen la libido.

3. Pero el exceso de cloro tampoco es saludable, ya que propicia la aparición de hongos y puede irritar la zona genital durante el coito. La humedad de los bañadores se convierte en el hábitat predilecto de los hongos. Un consejo es cambiarse el bañador inmediatamente o al menos secarse bien con una toalla limpia, ya que los hongos proliferan en estas condiciones. Se debe evitar la ropa interior demasiado ajustada y de fibras sintéticas que dificultan una adecuada transpiración.

4. Uno de los mayores riesgos, sobre todo en jóvenes menores de 25 años, es la clamidia, una enfermedad de transmisión sexual muy común de fácil propagación. En muchos casos no presenta síntomas. El ginecólogo Cubillo Rodríguez relaciona la bacteria Chlamydia Trachomatis más con el aumento de relaciones esporádicas en época estival que con el agua. Se puede contraer la infección durante las relaciones sexuales anales, vaginales u orales con una persona que ya la sufre.

5. Aunque nos cueste convencernos, el agua es un pésimo lubricante. Elimina casi por completo la lubricación natural de nuestro organismo. Por tanto, lejos de facilitar la penetración, la complica. El remedio puede estar en un lubricante con base acuosa, pero a estas alturas no hace falta recordar que el coito no es, ni mucho menos, el único recurso sexual. Las pasiones veraniegas propician la creatividad y las ganas de estrenar un repertorio más variado y divertido.

6. Ni la improvisación ni las prisas ante el riesgo de ser pillado son excusas para no usar el preservativo. Sin embargo, solo los más experimentados en acrobacias acuáticas saben que la colocación del condón en este medio es muy complicada. La fricción que causa la falta de lubricación en el agua hace que se rompa con facilidad. Se aconseja colocarlo una vez que el pene está erecto y mejor fuera del agua para que el sexo submarino no acabe siendo motivo de embarazos no deseados o de temidas infecciones de transmisión sexual (ETS).

7. Por último, precaución con las caídas y con los objetos extraños. Los juegos en la oscuridad pueden ser muy excitantes, pero no están exentos de riesgos. Sobre todo, conviene elegir zonas con suelo antideslizante.

lunes, 25 de julio de 2016

"Hienas”, los hombres a los que pagan para tener relaciones sexuales

En algunas áreas remotas del sur de Malawi es tradición que las niñas tengan relaciones con un trabajador sexual de pago, conocido como "hiena", una vez alcanzada la pubertad. Los ancianos de los pueblos no consideran el acto una violación, sino un ritual de "limpieza".

Sin embargo, tiene el potencial contrario, el de ser una vía para propagar enfermedades, según explica en el siguiente artículo el periodista de la BBC Ed Butler desde el país africano. Me encuentro con Eric Aniva en el polvoriento patio de su rústica casa de tres cuartos en Nsanje, un distrito del sur de Malawi, mientras las cabras y las gallinas buscan comida entre la basura.

Luce una camisa verde y sucia, camina con una pronunciada cojera que sufre desde niño, según cuenta, y me saluda con entusiasmo.

Diría que le gusta la atención de la prensa. Aniva es, a decir de todos los habitantes, la preeminente "hiena" de este pueblo. El de "hiena" es un título tradicional que en varias áreas remotas del sur de Malawi se otorga a un hombre al que la comunidad paga para que lleve a cabo rituales de "limpieza" sexual. En varios distritos, a este rito suelen tener que someterse mujeres que quedaron viudas o aquellas que sufrieron un aborto.

Sin embargo, aquí en Nsanje, son las adolescentes quienes, después de haber tenido su primera menstruación, deben tener relaciones sexuales con la "hiena" durante tres días. Este ritual marca su paso de la infancia a la edad adulta. Y en caso de que se nieguen a someterse a ello, se cree que su familia, incluso el poblado entero, podría caer en desgracia.

"La mayoría con las que dormí fueron niñas, niñas en edad escolar", me reconoce Aniva. "Algunas tienen tan solo 12 o 13 años, aunque yo las prefiero mayores", dice. "Todas estas chicas encuentran placer en tenerme como su hiena. De hecho, están orgullosas de ello y le dicen a la gente que éste -él mismo- es un hombre de verdad, que sabe cómo darle placer a una mujer".

Pero a pesar de sus alardes, varias niñas a las que conozco en un poblado aledaño me muestran su aversión ante la dura prueba por la que tuvieron que pasar. "No había nada que pudiera hacer. Tenía que someterme a ello por el bien de mis padres", me cuenta una de ellas, María.

"Si me hubiera negado mis familiares habrían enfermado, incluso muerto. Y eso me asustó", cuenta.
Estas niñas me contaron además que a todas sus amigas las habían obligado a tener sexo con la hiena.
Aniva parece tener unos 40 años -habla de su edad con imprecisión- y tiene dos esposas, ambas conscientes de su trabajo.

Afirma haber tenido relaciones sexuales con 104 mujeres y niñas. Aunque esa misma cifra fue la que le mencionó a un diario local en 2012, por lo que sospecho que hace tiempo perdió la cuenta.

El hombre, que él sepa, tiene cinco hijos.
Aunque no está seguro de si ha dejado embarazadas a más mujeres o niñas. Me explica que es una de las 10 hienas de su comunidad y que requieren sus servicios en cada uno de los poblados del distrito de Nsanje.
Les pagan entre US$4 y US$7 por sesión.

A una hora en coche carretera abajo, me presentan a Fagisi, Chrissie y Phelia. Las mujeres, en su cincuentena, son las custodias de las tradiciones de iniciación de su aldea. Su tarea es organizar a las adolescentes en campamentos cada año e instruirlas en sus labores de esposas y en cómo satisfacer sexualmente al marido.
La "limpieza sexual" con la hiena es la etapa final del proceso.

Y son los padres de las niñas los que acceden voluntariamente a que sus hijas sean sometidas a la prueba, me cuentan las mujeres. Es necesario "para evitar infecciones en la familia y en el resto de la comunidad", subrayan.
Ante esto, les planteo que, al contrario, estas "limpiezas" podrían ser la vía para la propagación de enfermedades.
Y es que, según marca la costumbre, la hiena no debe usar preservativo.

Aunque las custodias aseguran que la hiena en cuestión se selecciona por su buena moral, y que por lo tanto no puede estar infectado con el VIH ni tener sida. Pero dada la naturaleza de esta práctica, el riesgo de contagio del virus en la comunidad es evidente.

De hecho, la Organización de Naciones Unidas calcula que uno de cada 10habitantes de Malawi porta el virus.
Así que le pregunto a Aniva si es portador del VIH y su respuesta me deja de hielo: Sí, tiene el virus, pero no se lo menciona a los padres de las niñas con las que debe tener sexo cuando lo contratan.

Aunque pronto me dice que ya no hace tantas "limpiezas" como antes. "Aún hago algún que otro ritual aquí y allí, pero lo estoy dejando". Los que están involucrados en estos ritos saben que son muchas las voces que condenan la costumbre.

No sólo la desaprueban las organizaciones no gubernamentales y la iglesia, también lo hace el gobierno.
De hecho, las autoridades lanzaron recientemente una campaña contra lo que denominaron "las prácticas culturales dañinas".

"No vamos a condenar a esta gente" que está envuelta en los rituales de las hienas, dice May Shaba, del Ministerio de la Igualdad de Género, la Infancia, la Discapacidad y el Bienestar Social. "Pero les vamos a dar la información que necesitan para cambiar esas prácticas".

Me cuenta que los padres con un nivel educativo más alto ya decidieron no contratar a una hiena.
Pero las custodias con las que hablo se muestran desafiantes. "No hay nada mal con nuestra cultura", me dice Chrissie.

"Si miras la sociedad de hoy, verás que las niñas no son responsables. Así quetenemos que instruir a nuestras niñas, para que no se pierdan, para que (en el futuro) sean buenas esposas y tengan a sus maridos satisfechos, y así nada malo les pase a sus familias".

De acuerdo a Clause Boucher, un cura católico francés que lleva 50 años viviendo en Malawi y es un notable antropólogo, los rituales con hienas se remontan a siglos atrás. Derivan de las creencias ancestrales sobre la necesidad de introducir a las niñas en la edad adulta por medio de un acto sexual, explica el experto.
En el pasado, cuando la niña no alcanzaba la pubertad hasta los 15 o 16 años, el ritual era llevado a cabo por un hombre al que la familia había seleccionado como futuro marido de ella, prosigue.

Pero hoy suele involucrar a un trabajador sexual, una hiena, y no es considerado nada vergonzoso, indica.
Boucher señala que en áreas del sur del país se resisten con tenacidad a los esfuerzos del gobierno y las organizaciones para terminar con esta "sexualización de las niñas".

Y se hace a pesar de 30 años de epidemia del sida.
Pero en otras zonas del país, sobre todo en los alrededores de la capital Lilongwe o en Blantyre, el centro financiero del país y la segunda ciudad más importante, la "limpieza sexual" es una costumbre prácticamente extinta.

En el distrito central de Malawi, en Dedza, sólo las mujeres viudas o las que se cree infértiles se someten al ritual de la hiena. Pero a pesar de ello la inkosi o jefa supremaTheresa Kachindamoto, quien ejerce su autoridad no formal sobre unos 900.000 habitantes, ha hecho de la lucha contra esa tradición una prioridad personal.
Y está tratando de convencer a los líderes tradicionales de otras regiones para que se unan a ella en ese esfuerzo.

Así, en algunos distritos, entre ellos el oriental Mangochi, las ceremonias están siendo adaptadas y se empezó a sustituir el sexo por una unción. En Nsanje, sin embargo, no se hace mayor esfuerzo para traer el cambio en ese sentido.

Además, siendo Malawi uno de los países más pobres del mundo y con reportes de un hambre creciente en zonas rurales, no es una prioridad para los políticos.

En una remota aldea conozco a una de las dos esposas de Aniva, Fanny, quien carga a su hija menor, un bebé.
Ella misma, cuando quedó viuda, tuvo que pasar por un ritual de "limpieza" con Aniva. Y poco después se casaron. Hoy su relación parece tensa. Sentada junto a su marido, me reconoce tímidamente que odia lo que él hace, pero que gracias a ello trae los ingresos necesarios.

Le pregunto si cree que en unos diez años su hija, hoy un bebé de apenas dos años, se tendrá que someter al ritual de la hiena. "No quiero que eso pase", responde rápido. "Quiero que esta tradición se termine", añade.
"Nos obligan a dormir con las hienas. No es de nuestra elección y me parece algo muy triste para las mujeres".
Entonces, le pregunto: "¿Lo odiaste cuando te pasó?". "Todavía hoy lo odio", contesta.

Y cuando interpelo a Aniva sobre si quiere o no que su hija pase por un ritual de "limpieza" sexual, me sorprende:
-No, mi hija no. No puedo permitirlo. (Y por ello), ahora estoy luchando para que esta mala práctica termine.
-Entonces, ¿luchas contra ella pero la sigues practicando tú mismo?
-No, como te dije, lo estoy dejando.
-¿De verdad?
-Seguro. De verdad. Lo estoy dejando.

Diferentes tipos de fantasías en la cama

Las fantasías eróticas son aquellas cuyo contenido se centra en lo sexual. En lo demás no se diferencian de cualquier otro tipo de fantasía, como la que lleva a una mujer a soñar que es una bailarina clásica o a un varón con ser el goleador de su equipo, por solo mencionar dos estereotipos.

La imaginación nos permite transportarnos, sin ningún costo adicional, a situaciones deseadas o prohibidas.

Desde la niñez, las fantasías son el vehículo de nuestros más ocultos deseos, algunos inocentes y otros no tanto.

Si bien es cierto que el desconocimiento, la falta de respuestas o la represión son grandes generadores de fantasías, de ningún modo debe pensarse que todas son la consecuencia de una limitación o carencia afectiva y sexual. Muchas personas recurren a ellas como un factor de enriquecimiento de su vida amorosa.

A continuación se presentan extractos del libro “Derecho al goce” de Adrián Sapetti, del médico argentino especialista en psiquiatría, psicoterapeuta y sexólogo.

Tipos de fantasías sexuales

Podríamos intentar tipificar algunas fantasías eróticas para facilitar su comprensión y, a la vez, disminuir la angustia de muchas personas que se alarman cuando las tienen porque se sienten como perversos, anormales o enfermos, en lugar de aceptar que los sueños, utopías, delirios y vuelos imaginarios son universales:

* Las que ayudan a excitarse: res- ponden a un placer de tipo narcisís- tico, pues quien las produce no per- sigue otra finalidad que regodearse imaginándolas.

* Algunas sirven para masturbarse: aquí entra en juego un otro. Se conciben situaciones, personas y lugares con el fin de lograr una excitación que será liberada a través del acto masturbatorio.

* Las que suplen carencias: comunes a algunas personas solteras, maduras, viudas o viudos y de la tercera edad de ambos sexos.

*Existen fantasías que permiten realizar el coito o sirven como ingrediente: hay personas que no pueden tener actividad sexual si no encienden sus fantasías a través de material gráfico o audiovisual y otras aderezan el encuentro fantaseando determinadas situaciones, inclusive pensando en otra persona que no es su pareja.

* Las compartidas con la pareja que procuran aumentar la pasión: pueden incluir juegos donde se interpretan escenas, lugares, personajes o roles diferentes.

* Fantasías sadomasoquistas: en ciertos casos, aparece la necesidad de lastimar, de infligir castigos, o de ser castigados.

Entre las mujeres, estas son algunas de las fantasías más comunes, que se escuchan en el consultorio o en mensajes en internet:

* Las de poder, de gran potencia o de dominio sexual.

* Las fantasías de escenario: están en un lugar exótico, en una playa, en la arena, en una piscina o en el mar.

* Las de la mujer que se coloca en actitud de idolatría: es deseo exclusivo del varón y sus atributos.

* Las voyeuristas: imaginan mirar a un varón que se desviste o a una pareja haciendo el amor.

Una variedad, muy prevalente entre los varones, es de querer ver a dos mujeres teniendo relaciones sexuales entre ellas.

* Las fantasías “colectivas”: representan el deseo de intercambio de parejas o de sexo grupal.

* Las de contexto variado: ellas imaginan un lugar o situación determinada, por ejemplo, que están en una playa del Caribe o en la plaza.

*Algunas que giran en torno a personas o personajes, que general, tienen que ver con varones inaccesibles, como la pareja de las amigas, los compañeros de trabajo o un famoso. Las estadísticas revelan que la mayor parte de las fantasías se dan con personas conocidas o allegadas.

* Las preparatorias: hay personas que se obsesionan esperando el primer encuentro sexual con una nueva pareja. Estas fantasías sirven para calmar la angustia.

*Sin lugar a dudas, el sexo se enriquece con las fantasías. Por supuesto, las personas deberían tener una vida sexual, en lo real, lo suficientemente intensa e interesante como para que las fantasías funcionen como complemento o ingrediente, sin llegar nunca a sustituirla. También suelen ser un antídoto contra la rutina sexual.


Por esto nos enamoramos



Un calor interno, un corazón acelerado, mareos casi imperceptibles y pequeñas dosis de ideas locas, son sensaciones que uno tiene cuando está enamorado. Eso, que es tan difícil de definir y que produce cambios importantes de conducta, tiene a los científicos “de cabeza” buscando explicaciones incontrastables.

¿Sabías que el año pasado la pregunta “qué es el amor”, en inglés, fue lo segundo más buscado en Google con el comienzo “qué es”? El amor, de hecho, no significa lo mismo para todos. Para algunos es sinónimo de compañerismo, de estabilidad, de protección. Para los más románticos, aquello que llegó un día en forma de “mariposas en el estómago” y convirtió su vida en algo incomprensiblemente mágico.

No falta quien considera el amor como el estado ideal y la plataforma para lograr grandes objetivos, como formar una familia o manejar un negocio conjunto.

Todo esto parece recreativo y hasta cordial, pero se vuelve inquietante cuando nos enteramos de que las personas bajo la influencia del amor experimentan las mismas altas y bajas emocionales que la gente con adicciones a las drogas duras.

La BBC Mundo, en un par de reportajes publicados recientemente, señala, por un lado, que los neurocientíficos han descubierto que los cerebros de la gente enamorada cambian. Por el otro, que el amor se originó mucho antes que la humanidad, y que ese origen puede tener razones inesperadamente siniestras…

De hormonas y de afectos
Pero, vamos por partes. La vida más o menos enseña que en el amor hay diferentes etapas. Es bueno saber que, por ejemplo, en las que están dirigidas sobre todo por el deseo, las hormonas sexuales testosterona y estrógeno se ponen a trabajar. Que la testosterona se reduce en los hombres y aumenta en las mujeres.

Dice la BBC que una vez que se asientan los niveles de deseo, empieza a funcionar la atracción. Esta etapa es alimentada por unos neurotransmisores llamados “monoaminas”.

En este punto se da una combinación clave para que se produzca el amor, un cóctel compuesto por dopamina (activada también por drogas como la cocaína y la cocaína), adrenalina (que causa esos corazones acelerados y esas descargas de calor) y serotonina (el culpable de las cosas más locas que hacemos cuando nos enamoramos).

Después del deseo, lo que hace posible que la llama se mantenga encendida y este complejo proceso derive en relaciones duraderas es el apego. En esta etapa intervienen la oxitocina —la “hormona del amor”— y la argipresina. Por esto se podría dar como cierto aquello de: “hay química entre nosotros”.

Una cuestión de cerebro
Melissa Hogenboom escribió para la BBC Mundo que Stephanie Cacioppo, de la Universidad de Chicago, EEUU, al revisar la literatura científica en busca de estudios de imagen cerebral que analizaran las partes del cerebro que participan en el amor, encontró que los estados de amor más intensos y “abstractos” dependen de una parte del cerebro llamada “el giro angular”.

Ese lugar específico resulta importante para la interacción de las personas a través del lenguaje, por ejemplo cuando emplean metáforas. La autora del artículo menciona aquí que esto tiene sentido considerando que “sin un lenguaje complejo no podemos expresar los aspectos más refinados e intensos de nuestras emociones”.

Luego, aporta un dato que puede ser fundamental: el giro angular solo se encuentra en los grandes monos y en los humanos.

Evolución y teoría siniestra
Al abordar la cuestión evolutiva del hombre, Hogenboom dice que el viaje hacia el amor, tal y como lo conocemos hoy en día, empezó con el sexo, una de las primeras cosas que los seres vivos aprendieron a hacer. “El sexo empezó como una manera de pasar los genes de un organismo a la siguiente generación”.

Pero no fue hasta varios billones de años después del nacimiento de la vida que el cerebro empezó su viaje hacia la existencia. Al principio, fue solo un pequeño puñado de células. Esta es la teoría que expone la articulista y que tiene sus detractores, como casi todo en la ciencia, principalmente en temas polémicos como este.

“Adelantemos el reloj hasta hace 60 millones de años, cuando aparecieron los primeros miembros de nuestra familia, los primates. Tras millones de años más, algunos primates evolucionaron para tener cerebros más grandes, de lo que surgieron finalmente los humanos modernos.

Pero había un problema. A medida que nuestros cerebros crecían, nuestros bebés tenían que nacer en una etapa anterior de su proceso de desarrollo. Si no, sus cabezas serían demasiado grandes para pasar por el canal de nacimiento.

Como resultado, las crías de gorila, los chimpancés y los humanos son casi completamente inútiles cuando nacen. Sus padres tenían que pasar más tiempo cuidándolos.

Esta infancia prolongada creó un nuevo riesgo. En el caso de muchos primates en la actualidad, una madre con una cría dependiente no está disponible para aparearse hasta que la cría es destetada. Para tener acceso a la hembra, un macho tendría primero que matar a la cría. Este tipo de infanticidio se da en muchas especies, como los gorilas, los monos y los delfines.

Esto llevó a Kit Ople, del University College de Londres, y a colegas suyos, a proponer una idea asombrosa. Casi un tercio de los primates forman relaciones monógamas entre macho y hembra. En 2013, Opie sugirió que este comportamiento había evolucionado para evitar el infanticidio”. Así, concluyó que la monogamia fue favorecida por la evolución.

La monogamia
El factor de la monogamia implica una predisposición del cerebro a mantener “la pareja junta para toda la vida”, la preferencia hacia una pareja específica y el antagonismo con potenciales rivales.

Esto, a su vez, puede haber sido “el golpe” que cambió la evolución humana, dice Opie, citada por la misma Hogenboom para la BBC Mundo.

Los cuidados adicionales proporcionados por los machos ayudaron a las primeras sociedades humanas a crecer y prosperar, lo cual a su vez “permitió a nuestros cerebros crecer más que los de nuestros familiares cercanos”.

Hay evidencia que apoya esto, dice Hogenboom. A medida que se expandió el tamaño cerebral, también lo hizo la cooperación y el tamaño de grupo. “Podemos ver una tendencia hacia mayores grupos y más cooperación en la temprana especie humana del Homo erectus, que vivió hace casi dos millones de años.

Incluso más, parece que algunos aspectos del amor dependen de regiones del cerebro que solo aparecieron bastante recientemente en nuestra historia evolutiva.

Como alertamos ya, esta teoría tiene sus detractores y, por supuesto, no es definitiva. Uno de los escépticos es el antropólogo Robert Sussman, de la Universidad de Washington en Missouri, EEUU, quien asevera que tanto la monogamia como el infanticidio son comportamientos tan poco comunes que es improbable que estén vinculados.

ETAPAS DEL AMOR
El amor va cambiando, esa parecería ser la conclusión general a la que podemos llegar en un tema para el que no hay conclusiones definitivas. Unos mencionan tres, otros seis, nueve, 12, hasta 14 etapas. Aquí citamos una diferenciación muy sencilla, correspondiente al investigador Helen Fisher, de la Universidad Rutgers en New Jersey:

Etapa 1: Lujuria. El deseo sexual es el protagonista de esta fase, pues predomina la testosterona y los estrógenos. Ese deseo surge a partir de la atracción física y conlleva al flirteo, que incluye miradas a los ojos, roces y reflejos en el lenguaje corporal, así como otras señales que delatan el gusto que sentimos por la otra persona.

Etapa 2: Atracción. Atravesamos por distintas sensaciones: desde euforia ilimitada cuando las cosas van bien, hasta tristeza y melancolía inexplicables cuando se deterioran. La persona enamorada puede tener muchos síntomas: pérdida de apetito, dificultad para conciliar el sueño o concentrarse, sudor en las manos y las tan repetidas “maripositas” estomacales ante la proximidad del objeto de su afecto.
En esta etapa participan un grupo de neurotransmisores llamados “monoaminas”: la dopamina (también se activa con la cocaína y la nicotina), la noradrenalina (nos hace sudar y acelerar los latidos) y la serotonina (uno de los más importantes en este proceso y el cual nos puede hacer perder la cabeza).

Etapa 3: Apego. Etapa llamada definitoria, pues propone un compromiso y los deseos de seguir juntos. Aquí participan dos hormonas principales: la oxitocina (se presenta en las dos personas durante el sexo y hace que se encuentren con un sentimiento de unidad. Estudios demuestran que las parejas que tienen más sexo son más unidas) y la hormona argipresina o antidiurética (controla en gran parte a los riñones y fue descubierta mientras se estudiaban los comportamientos sociales de algunos roedores).
Fuente: Internet

Después del deseo, lo que hace posible que la llama se mantenga encendida y este complejo proceso derive en relaciones duraderas es el apego. En esta etapa intervienen la oxitocina —la “hormona del amor”— y la argipresina. Por esto se podría dar como cierto aquello de: “hay química entre nosotros”.

sábado, 23 de julio de 2016

Desconfianza en la pareja

Por qué algunos desconfían de su pareja. La desconfianza en la pareja puede proceder de un sentimiento de inferioridad, que si no se trata puede arruinar una relación.

"Disfruto mucho de mi pareja, mi relación es preciosa pero últimamente nace en mí un sentimiento de desconfianza".

Comentarios como estos son habituales cuando un buen día no sabes ni cómo ni porqué, pero tu mente está llena de incógnitas, de dudas y estás casi seguro de que tu pareja te está engañando.

Es como que si se te agudizaran los sentidos, te conviertes en el gran "detective" y te parece que tu pareja te miente, te oculta cosas, pequeñas, pero te oculta cosas; este es el momento en el que surgen las dudas que alimentan la desconfianza.

Ya no sabes si es tu cabeza que te está jugando malas pasadas haciendo que te venga una y otra vez la idea del engaño, o si por el contrario todo lo que estás viendo son pruebas de una única realidad: que te está engañando.

Esta situación es angustiosa, no solo para la persona que le están comiendo las dudas, sino también para otra parte de la pareja, que se sentirá violenta e intentará defenderse hasta cuando no tiene motivos para ello, lo que generará más desconfianza.

Muchas veces son inseguridades nuestras que proyectamos en el otro y en otras ocasiones puede ser que esté pasando realmente.

Con la terapia de pareja adecuada, los problemas se irán viendo con más claridad y la solución a los conflictos de pareja se atenuará para que la convivencia sea nuevamente armoniosa o para que la pareja, si es necesario, pueda tomar la decisión de separarse de una manera cordial y poco traumática.

La psicología en pareja es una terapia para dos que ayuda a limar muchos problemas que derivan de la convivencia y de la desconfianza en la pareja que se ha generado con el paso del tiempo y de algunos acontecimientos de la vida en pareja. Sin embargo, en la terapia de pareja no siempre quieren consultar las dos partes, por lo que también se trabaja de manera individual. El trabajo con una de las partes contribuye también a mejorar la relación de pareja y de toma de decisiones con respecto a temas que atañen a la pareja.

Conducta sexual en la adolescencia

Qué bueno sería tomar en cuenta las palabras de algunas personas mayores que tuvieron experiencia en su vida sexual y desean que sus hijos no cometan los mismos errores.

En la actualidad los adolescentes le dan poca importancia a su sexualidad, se desarrollan libremente creyendo conocer todo, sin darse cuenta que sus sentimientos y actitudes les llevan a vivir un permanente riesgo sexual.

Ven como una necesidad desenvolverse sexualmente, sin embargo, las experiencias precoces pueden ir acompañadas de sentimientos, de ansiedad, de vergüenza y de culpa.

Esas experiencias se relacionan generalmente con la masturbación, las caricias, las citas amorosas y el inicio de las relaciones sexuales coitales. Lo importante para el adolescente es mantener en secreto para no ser censurados u observados por los padres o alguna persona adulta.

La reducida confianza que se tiene, influye por la poca experiencia o el desconocimiento a las funciones de su propio cuerpo, del mismo modo al funcionamiento reproductivo.

Los adolescentes llegan a una frustración en el proyecto de vida, sin darse cuenta de las consecuencias de una actividad sexual, todo cuanto hace, sería importante realizarlo bajo una información oportuna, recurrir a un centro de salud para recibir la orientación que dé pautas sobre la sexualidad y aspectos sobre la salud sexual y reproductiva.

Estos conocimientos alertarán de peligros a los que están expuestos como la explotación y el abuso sexual. En algunos casos se ve el abandono familiar o fuga de sus hogares por la incomprensión de los padres, hay muchos problemas que cambian el comportamiento de los adolescentes.

La educación para la sexualidad servirá mucho, pero ello depende de la persona, el acceder a la información da mayores ventajas de salud, no cuesta nada querer vivir, evitando infecciones, embarazos no deseados, los riesgos del VIH-Sida y las infecciones de transmisión sexual, o tener desalientos para enfrentar situaciones de riesgo que frustran la vida deseada. Es importante reconocer que cada persona es el arquitecto de su propio destino y también el defensor de su salud con comportamientos y actitudes que no tengan riesgos.

viernes, 22 de julio de 2016

¡La igualdad es muy sexy!



La igualdad de genero también se traslada a la cocina (y luego a la cama). Y es que compartir las tareas del hogar es un síntoma de salud para cualquier pareja. Lo que hasta el momento no estaba sobre la mesa era que ese método de convivencia también influye de manera muy positiva para el rendimiento sexual. A medida que las dos partes se dividen mejor las responsabilidades domésticas, más y mejores resultados obtendrán en la cama.

Un estudio de la Universidad de Cornell realizado sobre los géneros y los comportamientos domésticos de las parejas detectó que aquellas que comparten las “obligaciones hogareñas”, también disfrutan de una vida sexual plena, activa y feliz.

Más encuentros sexuales

Sí, lo que se convierte muchas veces en un motivo de discusión irremediable, si se sabe repartir de forma equitativa resulta que es un elemento más para tener una vida sexual más satisfactoria. En efecto, romper con los estereotipos machistas es tremendamente sexy; siempre lo había sido, pero ahora los investigadores lo confirman (en efecto, este estudio se refiere solo a parejas de distinto sexo).

Las cifras hablan claramente: quienes comparten la rutina al 50% tenían relaciones una media de 6,8 veces al mes, mientras que en las parejas que habían dejado la mayoría del peso del hogar en uno de los 2 bajaba a 5 veces. Son casi 3 encuentros más que, sin duda, marcan una diferencia. Y, sí, por supuesto, en las parejas más descompensadas en quien recaía la responsabilidad era, en casi todos los casos, en las mujeres. ¿Será que nos resulta tremendamente sexy no cargar con todo el trabajo de la casa? Sería algo muy a tener en cuenta por parte de los hombres.

Rompiendo estereotipos de género

El estudio también muestra que las parejas que repartían igualitariamente actividades como limpiar la casa, ordenarla, preparar la comida, hacer la compra o hacer la colada no solo tenían una vida sexual más activa sino que, además, no tenían divididos sus roles por estereotipos de género. Y es que en muchas familias las tareas se dividen según sean ‘para hombres’ o ‘para mujeres’ de una manera completamente arbitraria; por ejemplo, las mujeres se dedican más a la limpieza y los hombres preparan la comida o van al supermercado. Nos cansamos de decirlo: ¡la igualdad es muy sexy!

Otra conclusión que se extrae de esta investigación es que la atracción entre las parejas del siglo XXI ha cambiado notablemente comparando, por ejemplo, con nuestros abuelos. Los factores que hoy influyen a la hora de tener una vida sexual más satisfactoria resultarían impensables hace 50 años: compartir intereses, gustos, emociones y responsabilidades es tan erótico como una fantasía digna de la imaginación de E.L. James.

Sin embargo y a pesar que las relaciones de la actualidad se muestran más abiertas a un espacio de igualdad plena, todavía hay una brecha entre los dos sexos. El estudio determinó que en el 63% de los hogares analizados, las mujeres realizaban la mayoría de las tareas. Aún cuando ellas pasaban más tiempo en su trabajo y ganaban más dinero que sus maridos.


Dispareunia: Cuando el sexo se convierte en una pesadilla

Caricias, besos, palabras dichas en la intimidad… estos momentos que son el preludio de un acto placentero, para una parte de la población femenina no lo son y pueden convertirse en un verdadero tormento.

Una de las razones de que esto suceda es la dispareunia, un trastorno que provoca dolor asociado al coito, por tanto las mujeres con esta dificultad no sólo no disfrutan de esta parte de las relaciones sexuales, sino que las viven con malestar y displacer y puede provocar que incluso tenga miedo a mantenerlas.

"No hay un perfil de mujer que tenga más opciones a sufrir dispareunia que otra, pues las causas de esta dificultad pueden ser de diversa naturaleza, algunas de ellas físicas o médicas ante las cuales cualquier mujer puede estar igualmente predispuesta”, explica Ana Belén Carmona, psicóloga y sexóloga en Lasexologia.com y profesora del máster en Sexología de la Universidad Camilo José Cela, en Madrid.

La dispareunia a menudo es de difícil diagnóstico. Lo habitual es que cuando una mujer siente dolor acuda a su ginecólogo y si no responde a una cuestión médica muchas mujeres buscan consejo y ayuda en profesionales como sexólogos o fisioterapeutas, entre otros. "Debido a esta diversificación de profesionales es difícil estimar la prevalencia de mujeres que sufren dispareunia. En nuestro centro de sexología, de cada 15-20 mujeres, aproximadamente una acude buscando ayuda para su dispareunia”, añade Carmona.

¿Por qué tengo ese dolor?
Las razones de este dolor que impide llevar una vida sexual normal son variadas. Por ejemplo, algunos problemas ginecológicos pueden motivar relaciones dolorosas, como infecciones o la endometriosis, entre otros. Otros motivos son la existencia de problemas dermatológicos en la vulva, que también pueden ser causa de coitos o relaciones genitales dolorosas (vulvodinia o vestíbulodinia).

"Sin embargo, una mujer sin problemas de este tipo, puede sufrir dolor en sus relaciones de penetración debido a que no esté teniendo relaciones que favorezcan su placer o su excitación”, afirma Carmona. "Los temores o miedos también pueden estar relacionados a que muchas mujeres contraen sin darse cuenta su musculatura perivaginal, dificultando la penetración y provocando dolor. Estos últimos casos son los típicos que vienen a consultar con sexólogas porque su ginecóloga no ha encontrado nada”.

¿Y tiene solución? Según la especialista, la respuesta es sí en la mayoría de casos y conseguir una mejora en otros. "Cuando se trata de mujeres con dolor coital debido a miedos o dificultades para lubricar por prácticas eróticas poco adecuadas, desde la terapia sexual hay muchas herramientas y protocolos que tienen muy buenos resultados. Cuando la causa del dolor es médica, la perspectiva de solución depende del problema concreto, pues hay algunos más fáciles de resolver que otros”, aclara.

Cómo actúo con mi pareja
Este dolor irremediablemente afecta a las relaciones íntimas con la pareja, por lo que Carmona recomienda que siempre que hay un problema de dispareunia, lo adecuado es descartar las relaciones de coito mientras se soluciona.

"Las relaciones sexuales son para disfrutarlas, no tiene sentido que la mujer sufra. Descartar las relaciones de penetración no significa renunciar al sexo ni al placer. Se puede tener una vida sexual muy plena y muy satisfactoria sacando el coito del menú sexual, pues hay más platos y muy ricos también”, añade. "Las parejas que son capaces de esto último, se resienten mucho menos y afrontan mejor una dispareunia. Aquellas parejas para las que el coito es el plato que da sentido al menú viven mucho peor esta dificultad, ya que en estos casos es más difícil renunciar al coito”.

Además, Carmona hace hincapié en que cuando a pesar del dolor coital, no se descartan las relaciones de penetración (y esto a veces ocurre por presión o insistencia de él), puede llegar a afectar muy negativamente al deseo sexual de ella, lo que llega a complicar más la situación de partida.

Por último, la experta recomienda que si una mujer empieza a tener relaciones de coito dolorosas y percibe que no es algo puntual, sino que está empezando a ser algo habitual o continuo, no deje pasar mucho tiempo y acuda a su ginecólogo lo antes posible.

"Le aconsejo que lo hable con su pareja y que descarten las relaciones de penetración hasta que se haya solucionado. Si su ginecólogo o ginecóloga no le ofrece respuestas, le animo a que busque otros profesionales que puedan hacer su propia valoración o intervención, pues la dispareunia puede tener diversas causas y cada profesional realiza una evaluación diferente”, concluye.

jueves, 21 de julio de 2016

Un verdadero “Caballero”

Usualmente y muy lamentable por cierto, cuando se escucha hablar de etiqueta, protocolo y comportamiento social muchas personas lo relacionan directamente con el siglo pasado, cuando todo era gentileza y galantería, por lo que erróneamente se piensa que se trata de actitudes y comportamientos cursis y obsoletos, por lo tanto la gente que hoy en día es cortés, amable, educada y practica las buenas maneras y costumbres en su diario vivir, quedaron en el pasado.

Es imprescindible recordar una vez más que la buena educación no es cuestión de moda, es una necesidad para convivir de manera armoniosa en sociedad.

En algunos ámbitos, escuchamos con frecuencia algunas frases como; “Es una verdadera Dama” o “Es todo un Caballero”

¿Por qué solo algunas personas son merecedoras de estos amables calificativos?, ¿Qué hace que estas personas puedan ser merecedoras de esta delicada distinción? Sin duda alguna, se trata de personas que muestran una educación exquisita misma que es natural en ellos, y además la aplican en todo momento y lugar.

En esta oportunidad, vamos a referiremos a la educación y modales de los varones, es decir la etiqueta y el protocolo que todo varón debería conocer para ser un verdadero “Caballero” pues… ¿A qué mujer no le agrada encontrar uno?

Estos son solo algunos tips que deberían saber los varones si desean ser reconocidos como perfecto caballero, tan solo bastará seguir algunas simples y fáciles reglas de urbanidad.

1. En primer lugar está el Aseo Personal, lo que significa comenzar el día con el habitual baño para comenzar la jornada, si es necesario y dependiendo muchas veces del clima, no estaría mal más de una vez al día, mantener el cabello siempre limpio, recortado apropiadamente y que se vea prolijo, cuidar que las manos siempre estén impecables, uñas cortas, limpias, dientes aseados, tener el rostro rasurado aunque algunas veces la moda puede determinar si es adecuado, en este caso, si luce una barba que sea también prolija y bien recortada.

2. La Vestimenta debe ser la adecuada para cada ocasión, limpia, bien planchada, con buen olor y desde luego bien combinada. Los zapatos bien lustrados, cinturones combinados con el color de los zapatos, medias que combinen con el color del traje, los pañuelos también deben ser impecables y muy bien planchados.

3. El Comportamiento Social, la persona que posee conocimientos básicos de lo que es la etiqueta y el protocolo, no tendrá dificultad en proceder correctamente en las diferentes situaciones que se presenten en su vida, tanto en su entorno familiar, fuente laboral, relaciones sociales etc. sin embargo, es bueno recordar algunas pautas.

• Un caballero debe ser siempre puntual.

• Saludar cuando llega y despedirse cuando se va.

• Repetir cuantas veces haga falta gracias y por favor.

• Ser cortés en todo momento.

• Si ofende o se equivoca debe saber disculparse.

• Si promete algo debe cumplir.

• Mostrar respeto y consideración con todas las personas sin excepción (Condición social, económica, religión, política, etc.).

4. Un verdadero Caballero sabe que a las damas y también a los adultos, se les debe ceder el paso, se les abre las puertas ya sea de una casa o un carro, en el transporte público ceder el asiento incluso a los niños, sin importar en ningún momento la condición social.

Si hace una invitación, (desayuno, almuerzo, té, cena, etc.) debe tener la delicadeza de pagar la cuenta y no permitir que lo haga su invitada, por algo él es quien invita.

Un caballero nunca pierde la compostura cuando se le presenta un problema o una contrariedad.

Si en algún momento se equivocó será hidalgo para reconocer su error y disculparse oportunamente y siempre será tolerante hasta en las situaciones más difíciles.

5. En la mesa debe comportarse correctamente, no pondrá los codos en la mesa, un caballero sabe que no puede hablar con la boca llena, no olvidará el correcto uso de la servilleta, utilizará los cubiertos adecuadamente, no hablará a gritos tratando de llamar la atención de los demás, no comerá ni beberá con exageración. Jamás utilizará el celular ni lo colocará sobre la mesa. No queda nada mal si lleva flores a la anfitriona cuando asiste como invitado de una familia.

6. En conversaciones un verdadero Caballero jamás se expresará mal de una dama, se referirá siempre con respeto de todas las mujeres y siempre será discreto. Un caballero nunca dice groserías y mucho menos en presencia de una dama. Si alguna persona lo agrede verbalmente con improperios, no reaccionará de la misma manera, recuerde que su educación no lo permite, le responderá sin agresividad pero si con mucha inteligencia, firmeza y elegancia. Un caballero no se inventa conocimientos que no posee y si es el caso, no tendrá problemas en decir; “No conozco ese autor o no leí ese libro”.

7. En cualquier Lugar es muy educado, si en un establecimiento le rechazan la tarjeta de crédito, no hará un escándalo, por el contrario con toda educación sugerirá alguna otra forma de pago. Antes de ingresar a una conferencia, al teatro, a clases, a una reunión o ceremonia apagará el celular. Si está con un grupo de personas, evitará hablar otro idioma, para no crear susceptibilidades. Un caballero siempre paga sus deudas.

Estas son solo algunas pautas de lo que un verdadero caballero hace en su cotidiano vivir, por lo que es muy sencillo poder identificarlo en todo momento.

El ilustre y conocido escritor, poeta y diplomático - embajador Óscar Cerruto Collier, solía decir:

“Una profesión se hace, pero señor se nace”.

Esto significa que es en el hogar donde se enseña y aprende la buena educación y los buenos modales, pues es que debemos inculcar todos estos valores a los más pequeños de la casa, quienes en el futuro serán verdaderos caballeros y un ejemplo para nuestra sociedad.

Él y ella Pareja y dependencia ¿hasta dónde?

Vivir en pareja no significa renunciar a la individualidad. Todo ese asunto de ser “la media naranja” tómatelo como una metáfora, pero no lo creas. Nadie es la mitad de otro. Es más, que mantengas tu personalidad, tus gustos, tu manera de ver la vida a una relación es lo que la enriquece y la hace crecer. Es cierto que una pareja necesita de dos, pero en todos los órdenes de la vida.

MANTENER ESPACIOS INDEPENDIENTES

Mantener la independencia y la autonomía hasta cierto grado es fundamental para una relación de pareja sana. Cada uno de los miembros tiene gustos comunes con el otro, pero también tiene preferencias diferentes que disfruta mucho. Sacrificar el gusto propio por los gustos del otro es un error muy común en el nombre del amor que no hace sino traer problemas a mediano o largo plazo.

Es desaconsejable cultivar las aficiones propias, mantener contacto con los antiguos amigos o seguir practicando los deportes y actividades que te gustaban antes de conocer a tu pareja.

Quizá no compartas todo con el otro pero esto no indica que sea la tuya una pareja mal avenida.

Tener actividades por separado facilita un tiempo de separación, de aire fresco, necesarios para extrañar, echar de menos al otro. El deseo de volver a ver a tu pareja viene dado de la ausencia temporal de la misma.

INDEPENDENCIA LABORAL EN LA PAREJA

Hay casos en que una misma pareja comparte algo más que amor. Trabajan en la misma empresa o dirigen un mismo negocio. En estos casos las horas de tiempo libre y las de trabajo son consecutivas y no existe separación entre los roles. Los problemas laborales se llevan a casa y los conflictos de pareja se traducen en un peor desempeño profesional.

Son estas parejas las que más necesitan forzar un espacio independiente del otro. Aunque no parezca necesario es muy importante permanecer un rato separados. Una de las cosas más importantes es el poder compartir con tu pareja novedades, impresiones, vivencias. Estar juntos 24 horas va empobreciendo la visión particular de las cosas, la simbiosis excesiva con la persona amada crea un lazo emocional de falta de identidad personal. Ya no sabes si te gusta algo o si a la pareja le gusta algo.

AMIGOS COMUNES Y DIFERENTES

Es inevitable, estando en pareja, compartir con un grupo de amigos. Generalmente matrimonios de la misma edad, con intereses parecidos y que atraviesan el mismo momento que nosotros. Pero tener también amigos individuales es una excelente idea. Mantener los afectos de nuestra infancia o de la universidad. El grupo de trabajo, o los compañeros con los que compartimos un hobby o actividad. Un espacio para códigos diferentes a los de la pareja. Oxígeno, aire fresco que te permita valorar y añorar la compañía del otro.

NO CONFUNDAS AMOR CON DEPENDENCIA

El amor no exige que abandones todo cuanto eres para convertirte en lo que tu pareja quiere que seas. En primer lugar, lo que enamora de ti es quien tú eres. Si anulas eso, desaparecerá la magia que hizo que fueras la persona elegida para amar por otro. Para revisar si has perdido de vista tu independencia, chequea los siguientes puntos:

1) ¿Mantienes los amigos de antes de estar en pareja?

2) ¿Mantienes un hobby que te gusta sin importar si es compartido?

3) ¿Practicas algún deporte o actividad que te hace pertenecer a otro grupo humano?

4) ¿Tienes algún lugar en tu casa que puedas considerar “tu rincón”, donde nadie te moleste?

5) ¿Ves los programas de TV, películas o escuchas la música que a ti te gusta?

6) ¿Comes lo que te gusta?

7) ¿Conoces absolutamente a todos los amigos de tu pareja?

8) ¿Tienes en este momento algo nuevo que contarle a tu pareja, por pequeño que sea?

9) ¿Sientes que necesitas un momento a solas? ¿Disfrutas desproporcionadamente cuando eso sucede?

10) ¿Recuerdas lo que es ser “yo” y no “nosotros”?

Fíjate muy despacio en tus respuestas y en los sentimientos que tienes al contestarlas. Si tu relación se está volviendo asfixiante, háblalo con tu pareja. Necesitar una cierta independencia no es amar menos. Recuerda que “lo mejor de irse, es volver”.