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viernes, 8 de julio de 2016

Si te dejó… te hizo un favor



“A la larga, vas a estar mejor sin él”. Es la frase hecha por excelencia después de una ruptura, sobre todo si ha sido traumática o entre las causas ha habido una tercera persona. Pese a que las agradezcamos más o menos como consuelo, es difícil pensar que son algo más que palabras bienintencionadas sin un valor predictivo real. Pues bien, la ciencia vuelve a avalar la sabiduría popular. Según un estudio publicado en The Oxford Handbook of Women and Competition para el que se entrevistó a más de 5.000 mujeres de 96 países diferentes y en el que se midió el efecto que tenía para ellas haber sido abandonadas por otra persona, esta frase podría esconder una verdad científica. Los expertos aseguran que este tipo de rupturas resultan positivas porque ayudan a crecer como persona y que este proceso de aprendizaje facilita incluso que mejoremos el tino a la hora de encontrar una nueva pareja.

Lo confirma la psicóloga española, especialista en sexualidad Núria Jorba, quien afirma que “tras una ruptura nos toca centrarnos en nosotros mismos, no hay otra alternativa: toca escucharnos, analizar la situación, hacer autocrítica y pensar en qué queremos y qué debemos buscar la próxima vez. Todo este conocimiento emocional nos llevará a un crecimiento, a saber con más certeza quiénes somos y qué queremos”. Y sí, estas son conclusiones a las que probablemente no llegaríamos sin encontrarnos en esta aciaga situación.

¿Es distinto cuando te dejan por otro?

Los expertos aseguran que las separaciones más desgarradoras son aquellas en las que nos dejan por otra persona. En estos casos, Nuria Jorba señala que no es lo mismo “romper de una forma sana y con buenas formas, que sufrir un engaño y una traición, porque esto afectará nuestra autoestima, nuestra seguridad personal”. Seamos claros: en una primera acción, su expareja no le ha hecho ningún favor, sino que ha minado su amor propio. La parte buena es que asimilando unas pequeñas lecciones sacará oro de estas ruinas; y ahí sí, tendrá que llamarlo para agradecérselo. Primer capítulo, según Jorba: ser consciente de sus miserias, para poder digerirlas, y tener algo claro, “esto no tiene por qué pasar de nuevo”.

La infidelidad de la que el abandonado es objeto estaba ocultando un conflicto (conviene recordarlo). “En general, esta clase de engaños es un intento de satisfacer necesidades no cubiertas. Por ejemplo, evadir problemas de la relación, una necesidad por sentirse deseado, miedo a dejar la relación actual y hacer daño o a no encontrar el cariño y afecto necesarios en la relación oficial”, zanja Lara Castro, también psicóloga y sexóloga.

Si te asusta que la situación se repita en tu siguiente romance, atiende a las palabras de Nuria Jorba: “Una nueva relación, con nuevas circunstancias, no tiene por qué tener nada que ver con la anterior”. Y no te precipites, que lo de que “un clavo saca a otro clavo” sí es un dicho popular fallido. “Uno de los errores más comunes es empezar una relación al poco tiempo de haber terminado otra, porque en ese instante estamos evitando afrontar la ruptura, el duelo y, sobre todo, la soledad”, afirma Jorba. Por ello, es esencial darse un margen de tiempo para que el porvenir supere con creces al pasado. Al fin y al cabo, olvidar a un ex es tan difícil como dejar de fumar… e igualmente satisfactorio.



PASOS PARA LLEGAR A LA CIMA

Siguiendo con el repaso al refranero, el “no hay mal que por bien no venga” podría aplicarse en este caso, otro asunto es esperar que este bien llegue de inmediato. Toda ruptura tiene su proceso de duelo, y debemos pasarlo antes de sentirnos mejor con nosotros mismos. En concreto, Jorba señala seis etapas diferentes por las que suele pasar toda persona tras una separación dolorosa.

1. El shock: “Ese primer instante de paralización y desorientación, en el que nos cuesta comer, dormir, etc.”. Es normal, pero hay que tener cuidado porque, si dura más de un mes, la experta advierte de que corremos el peligro de caer en lo que se llama un ‘duelo patológico”.
2. Tristeza: “Momento de añoranza por el tiempo y sueños compartidos”. Llegados a este punto debemos permitirnos hablar del tema, llorar o incluso comer helado de chocolate o cualquier cosa que alivie el dolor.

3. Adjudicación de la culpa: Tendemos a buscar qué hicimos mal o qué falló.

4. Resignación: “Aceptar que la relación ha terminado y empezar a crear distancia con esa persona”. Para atravesar la misma es importante “guardar los recuerdos, pero quitar a esa persona de nuestras redes sociales, eliminar nuestras fotos juntos y borrar las conversaciones de WhatsApp, que habremos releído 150 veces. Con ello recuperaremos nuestro ‘yo’ y podremos iniciar la siguiente etapa”.

5. Reconstrucción: “Tiempo en el que por fin empezaremos a tener más días alegres que tristes”.

6. Resolución: “En esta última etapa iniciaremos un nuevo ciclo vital. Ya no pensaremos tanto en esa persona y no lo compararemos con todas las nuevas que conozcamos”.


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