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lunes, 5 de septiembre de 2016

Poliamor



Las relaciones poliamorosas pueden ser de muy diversos tipos. Así, una persona puede tener dos amantes que no estén con nadie más o que, a su vez, tengan otros amantes; otra posibilidad es que uno de los miembros de la relación sea bisexual y tenga amantes de ambos géneros; también puede haber un trío en el que todos sean amantes de todos, etc.

Es posible mantener una relación sentimental con más de una persona a la vez, sin engaños y de manera consentida por todos los involucrados. En esto consiste el poliamor, una nueva forma de entender las relaciones sentimentales.

La aventura del hombre casado con esa vecina que tanto le gusta o la historia de aquella chica que se cita con un antiguo compañero de instituto a escondidas de su novio no son poliamor. Una relación poliamorosa se basa en la sinceridad y requiere el consentimiento de todas las personas implicadas.

“Poliamor significa establecer relaciones sentimentales con más de una persona a la vez, de manera ética, responsable y consensuada”, precisa Karen Moan, portavoz de la Asociación Poliamor Madrid, una entidad que tiene como objetivo la difusión del poliamor, con la organización de eventos, talleres y proyectos, como la campaña de “crowdfunding” del libro “More tan two”.

Las relaciones poliamorosas pueden ser de muy diversos tipos. Así, una persona puede tener dos amantes que no estén con nadie más o que, a su vez, tengan otros amantes; otra posibilidad es que uno de los miembros de la relación sea bisexual y tenga amantes de ambos géneros; también puede haber un trío en el que todos sean amantes de todos, etc.

Se puede convivir con uno o con varios amantes, vivir en casas distintas, criar a un hijo que tenga dos madres y un padre o viceversa.
Las posibilidades son muy amplias pero, sea cual sea la estructura elegida, “lo importante es que funcione y que esté acordada por todas las partes implicadas con sinceridad y respeto”, subraya la Asociación Poliamor Madrid.

Al hablar de poliamor, algunas personas pueden creer que está basado principalmente en tener varias parejas sexuales. Sin embargo, Karen Moan asegura que el poliamor no está definido por el sexo. “Este es un tema en el que insistimos, quizás porque el prefijo ‘poli’ lleva a malentendidos”, comenta.

La portavoz de la Asociación Poliamor Madrid afirma que “igual que en la monogamia, existen relaciones poliamorosas sin sexo, pero que se diferencian de la amistad porque esas personas tienen un vínculo sentimental y un proyecto de vida juntas”.

Una de las dudas que a menudo surgen al hablar de poliamor es si es posible estar enamorado de varias personas al mismo tiempo. En este sentido, María José Collado Mateo, doctora en psicología, señala: “El enamoramiento forma parte del inicio del desarrollo normal del amor. El enamoramiento tiene un componente temporal, de modo que en una relación de pareja suele restringirse a los primeros años”, aclara.
“Dentro de las definiciones de enamoramiento existentes, éste comporta un fuerte matiz de exclusividad hacia la persona objeto de enamoramiento, por lo que es ‘cosa de dos’. Así, atendiendo a estas definiciones académicas, el enamoramiento poliamoroso difícilmente podría ocurrir al mismo tiempo”, explica.

No obstante, la especialista indica que las personas que forman parte de una relación poliamorosa no tienen porqué enamorarse del resto de las personas con quienes mantienen esa relación en un momento temporal solapado, y pueden amar a varias personas de las que se han enamorado en distintos momentos.

“Por otra parte, tal vez sea necesario redefinir algunos términos amorosos, relativos a conductas y emociones, que se crearon para describir los procesos por los que pasan las parejas heterosexuales y monógamas”, subraya.

Principales y secundarias
Aunque en el poliamor hay múltiples maneras de relacionarse, en palabras de Karen Moan, “parece que el modelo más común podría ser el de relación principal y secundaria, quizás porque muchas personas que optan por la opción del poliamor lo deciden estando en pareja”.

Asimismo, detalla que hay factores, como la convivencia o la crianza, que determinan el funcionamiento pero, en general, “creo que se tiende a la desestructuración de los modelos y a igualar los sentimientos”, opina.

“Es cierto que hay afinidades, conexiones o experiencias que se viven de manera distinta con diferentes personas. Pero el amor no es tan medible”, asegura.

Para Karen, el tiempo es uno de los mayores hándicaps en las relaciones poliamorosas, pues es necesario dedicarle atención a cada una de las parejas. Afirma que con “organización y comunicación se puede gestionar convenientemente. El tiempo, por desgracia, es finito y es una de las principales dificultades”, manifiesta.

Otra dificultad a tener en cuenta son los celos. Así, María José Collado señala que, igual que ocurre en cualquier otro tipo de relación, los celos pueden aparecer.

La especialista explica que, según la definición dada por los psicólogos Echeburúa y Fernández Montalvo, “los celos se caracterizan por el deseo de poseer de forma exclusiva a la persona amada”.

“La diferencia entre una relación poliamorosa y una monógama radica en que, en el primer caso, las personas que forman parte de la relación han aceptado y consensuado explícitamente la no exclusividad de la pareja. No obstante, los celos pueden aparecer en múltiples ocasiones, por ejemplo, cuando las expectativas sobre la distribución del tiempo entre los distintos miembros de la relación no se ajusten a lo esperado por una de las personas”, detalla.

Sin embargo, la psicóloga afirma que una de las ventajas de las parejas poliamorosas “es la creación de vínculos íntimos con varias personas, lo que supone un mayor apoyo y, en principio, un buen manejo para hablar sobre las distintas emociones que puedan ir surgiendo a lo largo del tiempo”.

Del mismo modo, la doctora Collado indica que para que la relación poliamorosa “funcione de forma positiva, la comunicación fluida entre sus miembros tiene un valor aumentado para definir los miedos y preocupaciones que surjan sobre dicha relación”.

Otro de los obstáculos al que a menudo tienen que enfrentarse las personas que practican el poliamor es el rechazo social. En este sentido, Karen Moan considera que “el poliamor se acepta mal socialmente porque aún no ha llegado a entenderse bien”.

“Nuestra opción es honesta, valiente, responsable y ética. Pasa por una deconstrucción de nuestra educación, por una lucha por la igualdad de género, por relaciones respetuosas y libres. No hay nada reprochable en amar a más de una persona”, sostiene.

En este sentido, la doctora Collado manifiesta que “como en todas las conductas que se salen de la norma social, es frecuente que estas personas encuentren cierto rechazo entre los que conocen su situación. En gran parte, esto se debe a que en el imaginario colectivo de una sociedad en su mayoría heterosexual y monógama, las relaciones poliamorosas pueden asociarse a personas que no son capaces de comprometerse en una relación, que se sienten insatisfechas con sus compañeros sexuales, que sólo buscan sexo, etc.”.

“En todo caso, parece que este tipo de relaciones irá ganando visibilidad y aceptación aunque para ello estas personas aún tendrán que dar demasiadas explicaciones sobre la vida que han elegido llevar”, apunta la psicóloga.


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