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sábado, 8 de octubre de 2016

Cómo construir una relación duradera y feliz

Tener una relación duradera y feliz es el sueño de todas las personas en la vida, pero muy pocas veces se ve cristalizado en la realidad, porque a medida que pasa el tiempo y las parejas evolucionan éstas experimentan cambios que afectan su vida de manera negativa o positiva, pero por lo general las relaciones amorosas tienden a deteriorarse con el paso del tiempo, ya sea por desconocimiento de las cosas, por descuido, por la soberbia de uno de los dos o por orgullo personal.

Cualquiera sea el motivo, esto corroe, deteriora y destruye una relación amorosa que en su inicio era muy bonita y prometía mucho.

Si queremos tener una relación duradera y feliz tenemos que sustentar ese amor con bases sólidas, en la confianza y el respeto mutuo, y no crearnos falsas y altas expectativas de la vida con nuestra pareja, porque puede ser que ella o él a la hora de la verdad esté por debajo que la expectativa que nos hemos creado, y eso va a producir en nosotros una gran decepción y desilusión, lo cual conllevaría a un enfriamiento y por consiguiente el fin de la misma.

Una relación amorosa se construye con el aporte de ambos cada día, con amor, con cariño, comprensión, respeto y tolerancia, inteligencia y determinación; pero para que una relación sea exitosa y duradera tiene que existir amor genuino, ganas y voluntad para hacer bien las cosas, con un propósito firme, el de seguir caminando juntos cada día a pesar de las vicisitudes del momento y de la vida.

La determinación es el compromiso que hacemos con nosotros mismos, con nuestro propósito, y es por eso que si queremos ser felices al lado de nuestra pareja debemos decirnos, estoy determinado a vivir feliz al lado de mi pareja y nada ni nadie podrán alterar el orden normal de nuestras vidas.

Los detalles también juegan un papel importante y determinante en la construcción de una relación duradera y feliz, porque son el condimento de toda relación amorosa. Es bueno poder decirle a nuestra pareja no sólo que la amamos o que es linda y bonita, sino poder decirle de una manera tierna, dulce, sincera y elegante lo que nos gusta de ella o de él, como por ejemplo: me gusta tu sonrisa cuando me miras a los ojos, me encanta tu forma de caminar, me agrada el tono de tu voz cuando me hablas cada día, me agrada la forma en que me besas y lo tiern@ que eres cuando me abrazas, y si ya hay hijos de por medio la gratitud que podemos expresar a nuestra pareja es fundamental y determinante para el fortalecimiento de nuestra relación, decir palabras tales como: me siento muy feliz contigo y agradecido con Dios por ser la mejor esposa del mundo y por haber querido ser la madre de mis hijos, a los cuales amo mucho porque tú me los has dado y viceversa.

Para que una relación de pareja sea fuerte y duradera debe primar un ambiente de paz, de armonía y felicidad, donde cada uno de los cónyuges se sienta en completa libertad de expresar sus emociones más delicadas, sin temor a no ser escuchad@ o censurad@s por decir lo que siente y cómo se siente en determinado momento, aunque no siempre sean sentimientos de agrado.

Si queremos construir una relación amorosa duradera y feliz, no basta conformarnos con lo que sentimos y nos gustó de nuestra pareja al momento de conocerl@ ya que eso es cosa del pasado y lo que importa es el presente, pues los gustos cambian, pero el amor queda.

Aquí lo que cuenta es lo que seguimos sintiendo por nuestra pareja, lo que nos gusta de ella o de él, y lo que podemos hacer y seguir haciendo por él o por ella para seguir juntos y felices, debemos ponernos como meta la felicidad, hacer de ese propósito nuestro proyecto de vida.

Las relaciones exitosas no son aquellas en que las parejas viven abrazadas y besándose a cada rato, sino aquellas que a pesar de los problemas se esfuerzan cada día por enfrentarlos con valor y disiparlos con eficacia, porque es en los problemas que demostramos nuestras fortalezas y lo capaces que somos para solucionarlos y seguir adelante con mayor ímpetu, los obstáculos deben ser como los golpes que recibe el acero contra el yunque, no para destruirlo sino para hacerlo más fuerte, hermoso y resistente.

Todos sabemos que las discusiones entre parejas no son agradables, nos entristecen, nos deprimen y nos angustian, pero cuando logramos comprender al otro y solucionamos los conflictos sentiremos que empezamos a vivir nuevamente.

Una relación duradera no se construye con ilusiones pasajeras sino con amor y con acciones valederas.

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