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jueves, 29 de diciembre de 2016

Qué hacer para que te deje de gustar alguien

En el mundo somos más de 7.000 millones de personas, pero a ti, gustarte de verdad, sólo te gusta una. UNA. Y no hay manera de quitártela de la cabeza, de detestarla aunque sea un poquito, de olvidarla y pasar página.

Mejor lo repetimos: ¡Más de siete mil millones de personas! Sufrimos de hiperpoblación mundial, pero los caprichos de la química emocional y erótica son así de inescrutables. De hecho hay tres cosas en esta vida que no alcanzas a entender, por más vueltas que les des: las ondas gravitacionales, las raíces cuadradas y que tú te fijarás precisamente en esa única persona, tanto como para que el resto del Universo se difumine en un inmenso e insípido segundo plano.

Concretemos el nivel del sentimiento: desearías desayunar cada mañana un poquito de su saliva. Una hipérbole, quizá un poco repugnante, que resulta más insoportable cuando deja de ser recíproca. Y mira que has intentado reconquistarle de todas las formas posibles. Lo has intentado fuerte, tanto que ya has quemado todas tus naves: has sido la mujer superada, la comprensiva, la despechada, la celosa, la rezagada, la espía, la misteriosa... Has querido volver a seducirle en vano de tantas maneras que ya no te queda otra que asumir la cruel y espantosa realidad: ya no le gustas, aunque a ti te siga encantando.

Es hora de pasar la página, de buscar la vacuna para neutralizar los estragos de este virus más resistente que el de la gripe A. Veamos unos cuantos pasos para lograr la inmunidad:

1. Borra su número de teléfono. Pero de verdad, no valen las trampas. Elimínalo de tu móvil, de tu agenda física y digital. Haz que esos nueve dígitos desaparezcan por completo de tu entorno. Es cierto que hace tiempo que decidiste dejar de mandarle mensajes desesperados (y sólo por eso ya te damos un aplauso lento), pero debes superar ese tic loco de mirar cada cinco minutos su estado en el Whatsapp.

Repite esto 55 veces: me da igual que esté en línea, me da igual que su última vez de conexión fuera hace 38 minutos, me da igual que haya cambiado su foto de perfil... Ahora borra ese número, y siente la tranquilidad y el agradecimiento profundo de tu dignidad.

2. Deja de querer ser su amigo en Facebook. Piensa una cosa, si has sido capaz de borrar su número de teléfono, es que eres una campeona. Si has podido cumplir el primer punto, está perfecto. Sácalo de ahí, dale la patada, tú puedes. No hay dolor. ELIMINAR. Dale rápido, suelta este látigo con el que te has estado fustigando durante este tiempo y siente el alivio de la dulce despedida.

3. Si lo has sacado de Facebook, deja de seguirlo en Twitter. Y lo sabes. Dale al unfollow ya.

4. El mal de amores adelgazada más que la alcachofa. A algunas personas les da por comer pero, si generalizamos (como venimos haciendo desde la primera letra de este artículo sin el menor remordimiento), veremos que la gran mayoría pierde en pocos días más kilos de lo que piensa.

Mírate al espejo: tienes todo para conquistar a un guapo. Aprovéchalo, dedícate tiempo, arréglate. Mientras te cuidas, te vas olvidando cada vez más de él y empiezas a acordarte de ti.

5. Haz deporte. Corre, haz yoga u otro deporte. Lo que sea, pero sal y haz- lo, porque el deporte es el gran antídoto contra el estrés, la angustia y el mal de amores. El deporte desconecta, alivia y ayuda a olvidar. Y para que alguien te deje de gustar es fundamental sacarlo de tu cabeza.

6. Sal de noche y de día. Sal mucho y conoce a otra gente. Recuerda que hay más de siete mil millones de personas ahí afuera y eso es maravilloso. Mientras sales, disfrutas; y mientras disfrutas, olvidas y esa atracción va menguando poco a poco.

7. No empieces a salir con otro hasta que no sepas que (el impronunciable) te ha dejado de encantar. Nadie se merece eso.

8. Crees que ya no te gusta y has conocido a otro. Eso es estupendo, pero ve con cuidado: las posibilidades de tener una recaída son tan grandes como de que vuelvas a pedirle que te acepte como amiga en Facebook.

Si te ataca esta cepa del virus, no se lo digas aún a tu nueva pareja. Cállate y date un tiempo; empieza otra vez los pasos hacia la inmunidad. Con suerte, conseguirás que la fiebre pase mucho más rápido. Y si la cosa se alarga, deberás ser honesta con quien estás ahora. Puede que el virus te esté convirtiendo en zombi, pero no dejes que lo haga en una cobarde desalmada.

9. Has recaído, has dejado a tu nueva pareja y estás a un pelo de tener un problema con la bebida. Sólo te queda viajar. Vete de viaje sola. Viajar suele curar todos los males del hombre. Y, sobre todo, las tonterías.

10-La vuelta a casa suele ser dulce y agradecida. Reconcíliate contigo misma y date una palmadita: llevas todo este tiempo de viaje sin acordarte de él. Tienes tantas cosas que hacer, has conocido lugares y personas que han aireado tu mente.

Y entonces te das cuenta de la prueba definitiva: ya te da pereza pensar en él.

Deo Aguilar

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