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jueves, 8 de diciembre de 2016

Seducir es siempre un arte

Existen amantes que son tan malos que deberían más bien llamarse odiantes.

El arte del amante es más que un arte sexual, es un arte de amor a lo sexual. El problema del matrimonio es que a veces separa a los amantes, siendo estos los mismos que se casaron. En lo sexual, lo amatorio está implícito en el deseo de que el otro goce.

Un amante fijado en lo genital nunca superará a un amante fijado en el amor. Lo sexual no implica necesariamente lo amoroso, pero todo acto que lleve al placer a otro es mínimo un acto cariñoso. En la medida que produces placer en tu amante, más placer tiendes a generarte a ti mismo.

EL ARTE DEL BUEN AMANTE

No tiene sentido que los amantes se separen mientras el sexo sea lo máximo. Cuando eso ocurre, dejaron de ser amantes y fueron pareja. No se trata en lo sexual de técnicas de placer, se trata de aprender técnicas de amar lo que produce placer sexual en el otro.

No se puede ser un buen amante en ausencia del amor. Sin ese ingrediente solo tendrás buen “sexuante” y no “amante”. No tiene valor alguno el amante que no se ocupa del placer del otro. Toda relación inicia en fase yo te doy, luego pasa a la fase dame tú. En lo sexual si esto ocurre se acabaron los orgasmos.

Los rapiditos solo tienen sentido cuando la promesa de algo más largo e intenso se tiene presente. No hay placer en solo obtener placer. ¿Si tenemos 5 sentidos, por qué en el sexo usar solo el genital?

ARTE AMATORIO Y ARTE SEXUAL

El arte amatorio es diferente al arte sexual. El primero requiere alma, el otro requiere genitales.

Con el sexo se comercia, con el amor no. Pagar por amor no es negocio para nadie. La búsqueda del orgasmo es el ingrediente más eficiente para no lograrlo. Ningún buen amante tuvo pena de nada. Mientras pienses que el sexo está en los genitales y no en el cerebro, no has llegado aún a ser un buen amante

Aunque muchos piensen lo contrario, para mí, la falta de orgasmo femenino es un problema masculino. Amor y deseo no necesariamente van de la mano, pero cuando se desea, el amor es muy buen afrodisiaco y la experiencia del buen amante no lo hace ni la edad ni la cantidad, lo hace la sensibilidad para dar placer al otro.

SEDUCCIÓN

El truco de la seducción es que parezca que no estás seduciendo. Es más eficiente seducir sin que parezca sexual que sexualizar la seducción. A mayor nivel de necesidad sexual menor probabilidad de encontrar quien te lo sacie.

En la medida en que seduzcas con tus atributos físicos, no te quejes si no valoran tus atributos sentimentales. Es un contrasentido amar y agredir, a menos que practiques sadomasoquismo e incluso allí, la agresión es un acto amoroso.

Si piensas en el sexo, pierdes el orgasmo. Toda práctica amatoria es en el fondo una improvisación de acordes bajo una música ya escrita. Para lograr el máximo placer en una relación sexual, tiene que dejar de ser sexual.

Toda mujer sabe que fingir el orgasmo es un acto de conmiseración ante la ineficiencia sexual de su amante. Por lo tanto, el arte de seducir se resume a saber amar. Mientras creas que el orgasmo es el fin último del sexo, te estás perdiendo la mitad del paraíso.

Existen muchas vertientes en lo sexual, el asunto es si tú conoces la tuya. ¿Sabes tus perversiones? ¿Conoces tus límites? Cuando te dicen que tienen tiempo que no ven el paraíso es que tu arte amatorio está en decadencia y mientras en la seducción se te note la necesidad de sexo, este nunca logrará su cometido.

Por las razones expuestas, no tiene sentido tener orgasmos y no disfrutar el sexo, a menos que pienses que el orgasmo es el fin del acto sexual. El problema del orgasmo es que, para la mayoría, una vez obtenido el acto sexual ha finalizado.

Para el hombre y la mujer, seducir mostrando el hambre de sexo solo logra que en muchas oportunidades la seducción fracase. Quien sabe seducir nunca está solo. Quien solo desea sexo generalmente está solo. Hay un acertijo en esto, el preludio en lo sexual es la aventura. El orgasmo es el final, por eso el preludio dura más que el orgasmo.

ATRIBUCIONES DEL SEXO

Quien entiende el preludio domina el arte sexual. Una de las atribuciones del sexo es que desde él es bastante factible llegar al amor, y la potencia del sexo es tal que a pesar de no existir amor, puede llegar a ser muy bueno y así mantener la pareja unida.

Entonces, ser sexualmente activo no es tener mucho sexo, es producir placer. El placer sexual en la mujer es generalmente un placer más intenso cuando es un placer amoroso.

Cuando el hombre entienda que su poder no radica en su órgano reproductor, sino en su capacidad de producir amor y deseo, dominará el arte sexual y cuando la mujer entienda que su sexualidad es el némesis del deseo viril, ese día entenderá cómo tener los hombres a sus pies.

Para terminar, seducir implica siempre ser honesto con tus deseos. Si mientes en lo sexual, el placer solo será una fantasía no cumplida.

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