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lunes, 13 de febrero de 2017

La diferencia de edad en el sexo



El amor no tiene edad, ¿no? Al menos eso se dice. Pero si hablamos de sexo, las parejas que tienen muchos años de diferencia, suelen reflexionar mucho antes de caminar al altar.

Uno de los estudios más famosos realizados al respecto, fue el que elaboró Andrew Francis y Hugo Mialon, profesores de la Universidad Emory, en Atlanta (EEUU). El sondeo aplicado a 3.000 norteamericanos sostenía que, si la diferencia de edad en la pareja es solo de un año, ésta tiene un 3% de posibilidades de divorciarse, en comparación con otras de la misma edad.

Para las que se llevan ya cinco años, el tanto por cierto asciende a 18, y con 10 años entre uno y otro, aumenta a un 39%. Cuando el bache generacional es ya de 20 ó 30 años la cosa no pinta bien, ya que según estos investigadores hay un 98% de posibilidades de que las cosas no terminen bien.

Este tipo de relaciones no siguen la típica cronología que sigue una pareja. En ellas el tiempo no es lineal. Para empezar, si uno se enamora de alguien mucho mayor o más joven debe saber que habrá etapas de su vida que no podrá compartir con el otro; y puede que algunas se las salte o que las viva dos veces, en un afán por complacer a la pareja.

También es necesario tener en cuenta que el desequilibrio producido por la edad no solo es cuantitativo sino cualitativo, dependiendo del momento vital en que se esté. Es decir, si uno tiene 28 años y el otro 39, puede que entonces no se note demasiado la diferencia; ya que ambos miembros se sitúan en el mismo escenario: la juventud. Pero, los 11 años parecen agrandarse cuando, por ejemplo, ella tiene 45 y él 56; y se harán cada vez más evidentes, conforme pase el tiempo.

Otro de los problemas que enfrentan este tipo de parejas es la infidelidad, cuando el miembro más joven vea que sus expectativas sexuales no son plenamente satisfechas.

Hablemos de sexo

La frecuencia de los encuentros sexuales, su duración y los juegos que rodean el acto también se verán afectados por la edad. Pero no todas son malas noticias. De acuerdo a la sexóloga, ginecóloga, directora del Institut Clinic de Sexología de Barcelona y directora del Instituto Iberoamericano de Sexología, Francisca Molero, “ahora mismo se prefiere como pareja sexual a alguien experimentado que a uno muy joven. Es cierto que el impulso sexual en los hombres alcanza su nivel más alto entorno a los 18 años, cuando los niveles de testosterona son más elevados; y para la mujer se situaría entre los 20 y 26. Pero la madurez biológica no se corresponde con la sexual, ya que hemos descubierto que el sexo no es algo instintivo sino que requiere de un aprendizaje. Y éste necesita tiempo”.

Según los expertos, la sexualidad viene determinada por tres variables: la biológica, la social y la psicología.

La experta explica en un artículo al diario El País que “con la menopausia las mujeres pueden padecer molestias, como la falta de lubricación; y que los hombres con la edad empiezan a manifestar problemas de erección, pero ésta es solo la dimensión genital de la sexualidad, que es mucho más rica”.



DOS ESCENARIOS

Cuando él es mayor

Este tipo de relación (de “sugar daddies” y “lolitas”) siempre ha sido aceptada en la cultura popular, excepto en casos en los que la diferencia de edad es excesiva. La juventud de los hombres es mucho más larga que la de las mujeres: las canas no les quedan mal y las arrugas les proporcionan carácter. En pocas palabras, un hombre mayor puede resultar aun más sexy. Por otro lado, existe también lo que se conoce como ‘erótica del poder’. Es decir, una mujer que se va con alguien por su dinero y poder y se “auto convence” de que realmente lo hace por su irresistible sex appeal. Cabe resaltar que hablamos de ciertos casos, ya que es posible el amor entre un hombre mayor y una mujer más joven, o viceversa, pero no es tan común, pues seguramente la chispa del amor brotó por diversos motivos.

Una de las principales dificultades que enfrentan este tipo de parejas es que con los años es muy probable que el desempeño sexual del hombre disminuya. Estratégicamente, es más fácil solucionar este problema cuando ella es mayor que él (y pasa por el uso de lubricante) pero en el caso del hombre, las disfunciones eréctiles puede suponer un problema para las relaciones coitales, aunque existen soluciones puntuales.

Sin embargo, según Francisca Molero, muchas mujeres pueden disfrutar de la diferencia de edad –si ésta no es excesiva– incluso en el sexo. “Con los años la respuesta sexual del hombre se va ralentizando e igualando a la de la mujer, de naturaleza más lenta. A menudo, el vigor de la juventud lo sustituyen muchos varones con la experiencia, con un mayor cuidado por los detalles, con un menor grado de mecanicismo en la cama y con un ingrediente plus de sensualidad. Estar con una mujer más joven anima también a muchos a empezar a cuidarse más y mejor. Hacer deporte, llevar una dieta más sana y pedir ayuda cuando la necesitan”, explica la experta en la publicación.

Cuando ella es mayor

Conocidas como “cougars”, el ejemplo perfecto de mujer que seduce a un hombre menor está en El Graduado (1967), una de las primeras películas en plantear una situación por entonces inusual: la de la mujer madura que mantiene relaciones con un joven recién licenciado. Basada en la novela del mismo nombre, de Charles Webb, la cinta ganó un óscar además de cinco candidaturas más, entre ellas la de Anne Bancroft como mejor actriz y la de Dustin Hoffman como mejor actor. En 1996 fue considerada “cultural, histórica y estéticamente significativa” por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionada para su preservación en el National Film Registry.

Pero eso fue en su época. Hoy muchas celebrities, desde Madonna a Demi Moore, se han encargado de popularizar este modelo de pareja. Sin embargo, siguen existiendo perjuicios, ya que todavía al hombre maduro y solvente que sale con una jovencita se le considera un tipo que tiene lo que se merece; mientras que al joven acompañante de una sesentona se le califica de gigoló.

Sin embargo, las cosas han cambiado. Mary Balfour, responsable de loveandfriends.com, una de las agencias en Internet con más presencia en Europa, afirma que “siempre habrá hombres que quieran salir con mujeres 20 ó 30 años más jóvenes, pero los que buscan una relación estable actúan de forma distinta. Incluso a muchos no les importa que ella sea mayor”.

¿Qué busca un hombre en una mujer madura?

La pregunta es, ¿qué busca un joven en los brazos de una mujer madura? Según la experta en sexología, “muchos valoran la experiencia y, como en el caso de las mujeres, puede que ésta vaya también acompañada de una cierta estabilidad económica o poder. La transgresión, con toda la carga erótica que eso conlleva, añade aventura y morbo a la relación. La mayoría de este tipo de parejas empiezan de forma clandestina y tienen su propia salida del armario. Muchas mujeres no están seguras de la acogida que tendrá la noticia de que salen con alguien 20 años más joven, en su círculo familiar y social”, asegura.

No obstante, es importante mencionar que este tipo de uniones mejora mucho la autoestima femenina, ya que la mujer se siente deseada; proporciona un sexo fresco y espontáneo y muchas veces, comienza a cuidar más su salud y aspecto físico.

El problema en este tipo de relaciones, es el tema de los hijos, con el consiguiente problema de que la mujer ya no está en edad de concebir.


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