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martes, 11 de abril de 2017

La falta de sexo produce estrés

Consecuencias del estrés mejorar la vida conyugal

Ampliamente se han demostrado los estragos que genera el estrés. No hay arista del cuerpo o de la mente que no se haya desfigurado con su toque y su presencia.

No es novedad que el agobio cotidiano y la vorágine en la que se sobrevive diariamente domina el apetito sexual.

Una reciente investigación alemana le agrega malestar a la trama ya que se asegura que la falta de sexo genera estrés.

Psicólogos de la Universidad germana de Gotinga han entrevistado a 31.868 hombres y mujeres.

El 36 por ciento de los varones y el 35 por ciento de las mujeres que mantienen relaciones íntimas se concentran en el campo laboral y en otras actividades para olvidar frustraciones y para ocupar sus vidas.

Más de la mitad de los encuestados afirmó que mantienen relaciones solamente una vez a la semana.

La realidad se convierte en un círculo vicioso del cual es complejo librarse ya que no tener sexo provoca estrés, pero no se tiene sexo a raíz de la tensión diaria.

“A menor cantidad de sexo, más ocupaciones. Más se llenan las agendas con actividades que imposibilitan el encuentro. Hombres y mujeres agotan sus energías en otras actividades y cuando llegan a sus hogares lo único que quieren es acostarse, sí, pero a dormir”, razona el sexólogo chileno Jaime Navarro Vargas.

“El síndrome del deseo sexual inhibido es un mal que se extiende en todo el mundo, porque se relaciona directa y casi únicamente con el estilo de vida que se lleva, que es inhumano y mortal. Dejando de lado los posibles problemas físicos que una persona pueda llegar a tener para no querer o no poder hacer el amor es inimaginable y lamentable lo que está pasando con personas absolutamente sanas que se abstienen de tener sexo por tener que cumplir con obligaciones que exigen toda la concentración”, continúa explicando el profesional.

De las ocho mil parejas encuestadas, de edades que oscilan entre los 21 y 45 años que fueron encuestadas, el 48 por ciento de las mujeres aseguraron que no mantienen relaciones sexuales ya que cuando llegan a sus hogares están cansadas, deben atender los quehaceres domésticos y lo único que pretenden es dormir.

Las cifras masculinas también resultaron sorprendentes, ya que el 43 por ciento de los interrogados manifestó que el deseo sexual solamente se mantiene alto en períodos de descanso, como las vacaciones y que durante el año están tan ocupados con las obligaciones, que no pueden ni quieren comprometerse afectivamente con nadie. Esta falta de interés resulta dañina y peligrosa, pero diseña y explica una tendencia mundial.

Algunas ventajas

Los especialistas coinciden en que cargarse de tensiones es malo para la salud, a corto y largo plazo.

“La gente no ve las ventajas del sexo, más allá de ser una manifestación carnal de amor, el sexo es terapéutico. Las personas descansan mejor después de haber tenido relaciones íntimas, se levantan con muy buen humor y encaran un día con la mente clara y el cuerpo despliega una luz y energía que se advierte a vista de cualquiera, pero lo más importante es que las personas que practican el sexo no se preocupan tanto por llenarse de obligaciones y no se someten al grado de estrés que manejan aquellos que tienen las agendas repletas de actividades que enferman”, explica el especialista.

“El contacto sexual, el tomarse de la mano o prodigarse un abrazo provoca que se genere menos riesgo de contraer enfermedades físicas y mentales”, dijo Navarro Vargas.

El entrevistado asegura que renunciar al costado más animal del ser humano es atentar contra la salud y dejar que se diluya la pasión y el estímulo en la pareja suelen ser negligencias caras de pagar.

Entonces, el primer paso para que esto no ocurra es aprender a liberar tensiones en la alcoba.



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