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sábado, 6 de mayo de 2017

Conoce los contratiempos sexuales más habituales

Quien diga que nunca ha metido la pata durante una relación sexual, miente. La perfección que nos muestran las películas no siempre ocurre. La realidad suele ser mucho más divertida y vergonzante.

¿No me cree? Entonces haga la prueba. Grábense en vídeo mientras lo dan todo. Eso sí, olvídense de la cámara, solo disfruten y después, visionen juntos su maravillosa película. Si su capacidad de frustración es óptima se reirá mucho pero si no, va a sufrir y exclamar más de una vez, ¡qué horror!

Si ya se ha grabado alguna vez practicando sexo, seguro que descubrió unos cuantos momentos desafortunados que no procesó mientras disfrutaba, pero ahí estaban. Por suerte, su pareja, inmersa en el placer, es probable que tampoco lo registrase, o sí.

¿Cómo reaccionar ante ellos? ¿Justifica que no le vuelva a llamar? ¿Realmente son tan graves como creemos y sentimos? ¿Tienen remedio? Estas y muchas otras preguntas, pasan por nuestra mente cuando somos protagonistas de un "tierra trágame" sexual. Pero hay una buena noticia, suelen tener solución o se puede gestionar para que, eso que considera un verdadero desastre, pueda resultar hasta un momento especialmente bonito.

Sonidos extraños
Si pensaba que las pedorretas corporales no iban a estar incluidas en este artículo es que no ha tenido una vida sexual muy activa. Las pedorretas tipo ventosa, que se generan al juntar dos cuerpos, no son muy habituales, pero existen. Sucede al abrazarse apasionadamente dos personas con mucho espacio intermamario o canalillo. No suele resultar vergonzoso pero algunos tienen la necesidad de aclarar que fue con el pecho. Básicamente para que no se confundan con flatulencias no deseadas.

Igual ocurre cuando la pedorreta se produce durante la penetración vaginal. En este caso mejor no digan nada, ríanse, continúen y trabaje su suelo pélvico. es la clave.

El drama puede vivirse si se trata de la clásica ventosidad que se expele del vientre por el ano. Sí, copié la definición del diccionario. Esto sí podría cortar bastante el rollo, sobre todo si incluye carga mortal apestosa y la nariz ronda la zona cero. Si hay confianza, ríase o haga una broma del tipo, "me pones tan a mil que enciendo los motores del cohete por ti". Total, poco hay que perder después de eso. ¿Le podrían dejar por el escape? Bueno, no lo considero suficiente excusa. Si lo hicieran, le aseguro que esa persona no era para usted.

Si aún no son pareja pero lo desean. Enhorabuena, ya son pareja oficial. Mi lema es que el pedo une, y tras ese punto de inflexión, aparece la verdadera relación de pareja.

Y yo con estos pelos
No defiendo especialmente la depilación corporal. De hecho, soy bastante permisiva con ese tema. Además creo que el vello está ahí para algo. Sin embargo, hay pelos bastante incómodos. Y pelusas inoportunas, porque ya me dirá qué hacen en un ombligo.

A muchas personas nos gustan las barbas pero no todas son iguales, ni sirven para lo mismo. Una barba de dos días es atractiva pero raspa al besar en los labios, también en los de abajo. Las barbas excesivamente largas pueden llegar a hacer cosquillas. Ambas situaciones pueden resultar molestas. Elija su formato pues para gustos las barbas.

Durante el sexo oral, los pelos aventureros que se cuelan y atragantan, no suelen ser muy bienvenidos. Toser funciona pero aquí la risa no facilita la misión, sino todo lo contrario. Rugir y escupir no queda muy fino, salvo que haya mucha confianza, pudiendo resultar hasta gracioso. Yo soy más de ir de cacería en busca del pelo salvaje. Introduzca un dedo sensualmente en su boca, localice y fuera. Y para que no vuelva a suceder, podría proponer podar la zona ligeramente.

¡Cómo me gustas Manolo!
¿Manolo?, ¿quién es Manolo? Si le hacen esta pregunta en un momento erótico quizá se haya confundido de persona o su fantasía encontró salida a través de su boca, sin darse cuenta. Si está con un amor pasajero, disimule y diga que le pone más llamarle Manolo o asegure que solo fue un gemido peculiar. Si es su pareja oficial, creo que van a tener una charla interesante. Esta confusión es bastante habitual, aunque no lo crea. Un lapsus lo tiene cualquiera.

Suele suceder cuando no ha transcurrido mucho tiempo entre pareja y pareja o cuando ha estado hablando de otra persona, no necesariamente de un ex, y se cuela su nombre cuando no debe. No le de importancia, si no la tiene. Y si la tiene y resulta que desea más a Manolo que a su pareja, quizá sea el momento de ser consecuente y resolver la situación. Que le llamen por el nombre de otra persona cuando alcanza el orgasmo, no suele ser muy positivo para la relación.

Sustos sexuales
Cuando nos dejamos llevar por la pasión perdemos el control de nuestro cuerpo y eso significa que fluimos. Caerse de la cama, el clásico tirón en el gemelo, un choque de dientes al besarse apasionadamente, un arañazo en la espalda o que le metan la nariz o un dedo en el ojo, de la cara, son cosas que pasan demasiado a menudo en este estado.

Suele quedar en algo anecdótico y divertido pero, en ocasiones, se debe a torpezas que se repiten y acaban molestando. Debemos conocer qué se puede corregir y tratar de hacerlo. Aquí la empatía y la comunicación son fundamentales, aparte de subir el nivel de iluminación pues, a veces, no sabemos las coordenadas reales de nuestra pareja y metemos el dedo donde no toca. Resulta muy buena excusa pero es inoportuno.

El temido gatillazo
El rey de las fatalidades sexuales es, sin duda, perder la erección. O eso creemos, porque no es tan malo. Nos da la oportunidad de descubrir nuestras habilidades no genitales, tan poco utilizadas, por cierto.

¡Malas caras fuera! La risa reducirá el estrés y desdramatizará el momento. El humor no hay que perderlo de vista nunca pues es la medicina que todo lo cura. Piense que tampoco se trata de ser superhéroes en la cama y tenemos que permitir que estos imprevistos estén presentes en nuestra vida sexual. De hecho, si no fuera por estas pequeñas sorpresas sexuales, nos cansaríamos de hacer siempre lo mismo, la rutina se instalaría en la pareja muy pronto y el sexo resultaría previsible y aburrido.

Siempre hay cuestiones a mejorar, aceptar nuestro lado oscuro o reconocer nuestras pequeñas torpezas. Y no por ello seremos menos deseados o peores. Si alguien espera su perfección en la cama o le abandona solo por ser un poco desastre, quizá ese alguien no desee una persona a su lado, sino a un robot.

Algunos apuros se pueden solventar fácilmente siendo previsores. Por ejemplo, llevar ropa interior fea porque no pensaba 'pillar' puede ser un poco 'shock', pero ocurre bastante. Si nos cuidásemos para nosotros, no sólo cuando sabemos que compartiremos nuestra intimidad, esto no ocurriría. Si le damos una vuelta a qué es lo necesario para nuestro encuentro sexual, es más probable que cualquier imprevisto no suponga un drama o directamente no ocurra. Comer fabada el día del encuentro erótico no suele ser buena idea, por ejemplo, y que se rompa un condón, no aborta misión si hay repuesto. Eso sí, valoren los riesgos de embarazo o contagios y sean consecuentes.

Siempre es interesante aprender para que todo fluya. Queremos ofrecer lo mejor de nosotros pero si hay imprevistos, bienvenidos sean. El mundo está lleno de adversidades y las podemos jugar para descubrir su cara más positiva. Por lo demás, solo somos perfectos si tenemos imperfecciones.

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