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jueves, 4 de mayo de 2017

Cuando tu pareja no tiene ambición y tú sí

Si tu pareja no tiene ambiciones y tú sí, tienes tres caminos: renunciar a tus aspiraciones y continuar la relación; profundizar en su problema y tratar de hacer que cambie; o terminar con él. ¿Cuál vas a seguir? Eso depende mucho de lo que exijas del futuro, y de las posibilidades que él tenga de proporcionártelo.

Las mujeres rechazan a los hombres que no tienen ambiciones porque:

√ No responden a su concepto de la imagen que un hombre debe proyectar, las necesidades que tiene que satisfacer y las responsabilidades que debe asumir.

√ Sospechan que su inercia es un defecto incurable y no quieren soportar ese defecto el resto de sus vidas.

√ Necesitan seguridad y protección y temen que el hombre no sea capaz de desenvolverse económicamente.

Claro que, si la pareja se lleva bien, una mujer puede llegar a adaptarse... Pero sólo si la seguridad económica no significa nada para ella, de lo contrario...

El noviazgo es el mejor momento para evaluar tus reacciones a la forma en que tu hombre se proyecta hacia el futuro, observar su conducta y sus valores, y toma medidas. Pero hay dos cosas importantes:

1. No dejarte cegar por la pasión. Obsérvalo y trata de determinar si vas a sentirse satisfecha a su lado o si sus valores y los tuyos son tan incompatibles que no podrían ser felices. Analízalo objetivamente teniendo en cuenta lo que tú exiges verdaderamente del hombre con quien vas a compartir tu vida, sin dejarte engañar

por tus emociones, -cuando estás enamorada, es posible que veas rasgos negativos y te los niegues a ti misma, pero esta actitud puedes pagarla mañana con el desencanto.

2. Saber que no basta con que sea bueno. Salir con un hombre bueno que no tiene aspiraciones puede hacerte sentir ambivalente, pero vivir con ese mismo hombre... puede hacerte desgraciada.

¿QUÉ HAY DETRÁS DE UN APÁTICO?

Detrás de un apático puede haber uno de dos hombres: el tipo despreocupado y poco materialista para quien las ambiciones profesionales sencillamente no existen, o el hombre que lucha con temores más profundos que están obstaculizándole avanzar en la vida.

Entonces debes decidir si quieres o no quieres cargar con sus problemas. Hay mujeres con ambiciones a quienes les gusta mantener relaciones con hombres apocados y fracasados, para dedicarse a reformarlos, aunque ellos no tengan ni el mínimo deseo de cambiar.

Si has notado que tu pareja aspira a un estilo de vida mejor, que está dispuesto a escuchar sugerencias y deseoso de tomar ciertos riesgos, dale el empujón que necesita. Ayúdalo a luchar con sus temores estimulándolo.

AYUDARLO... HASTA UN PUNTO

Al elegir pareja todas hacemos concesiones y ayudamos, esa es la esencia de una relación. Pero hay que ver hasta dónde se puede llegar en ese aspecto.

Los expertos recomiendan predicar con el ejemplo: sé lo mejor que puedas ser y tu pareja no podrá dejar de respectar lo que ve... Y tratará de emular tu conducta, pero eso tiene que salir de él espontáneamente. Tú de ningún modo puedes forzarlo.

LA FANTASÍA INDUCIDA

Si él no tiene el dinamismo de perseguir lo que quiere, es posible que le tenga miedo al desafío que eso representa y esté buscando orientación. Tú puedes dársela ayudándolo a identificar sus objetivos.

Entonces aplica el método de la fantasía inducida para estimular sus pasiones:

√ Convéncelo de que su ira contra el mundo está mal dirigida y de que vuelque esa energía en su trabajo.

√ Cuando dé un paso positivo, celebra sus aptitudes.

√ No lo mimes excesivamente, limítate a hacer hincapié en la parte positiva de su vida y en sus cualidades que de otro modo él no vería.

√ Si comete una equivocación, ríanse de ella los dos. Para este tipo de hombre un error es desastroso, porque lo hace sentirse descubierto.

√ Si falla a todo lo anterior, sugiérele que vaya a un psicólogo. Con él podrá investigar la causa de su inercia, y salir de ella.

CUIDADO CON LOS CHARLATANES

No todos los hombres, pero algunos tienen ideas visionarias y grandes proyectos verbales que no tienen otro fin que el profundo temor al fracaso. Son ambiciosos de pensamiento, pero nada hacen por lograr sus ambiciones. Cuídate de ellos.

Mi amiga Clara dice que se sintió orgullosa cuando su esposo Estéban le dijo que iba a escribir una novela, y para apoyar sus palabras, él visitó asesores de negocio y se sentó frente a la computadora, escribió algunas páginas, pero siempre había algo que le impedía continuar.

“Ahora se rebela contra la suerte que le ha tocado”, dice su esposa. “Se queja amargamente de las ventajas que otros le llevan a él”, dice. Pero Clara ya está cansada de las palabras, profundamente disgustada por la negativa de su esposo a asumir responsabilidades, y muy preocupada por la falta de dinero. “Lo quiero mucho, pero estoy harta de sus promesas falsas”, dice.

En cuanto a ti, no te sientas avergonzada de aspirar a un hombre que pueda darte lo mejor de la vida. No te sientas mal porque te guste la buena ropa, los hoteles de lujo, y restaurantes caros. Al fin y al cabo, tú eres la única que sabes lo que realmente necesita para ser feliz.

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