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jueves, 8 de junio de 2017

“Me cansé de esperarte”

Cada pareja tiene sus ritmos y ciclos, esto se construye espontáneamente sobre la base del deseo de las dos personas que la forman, sólo ellos conocen los proyectos y objetivos que tienen en común y cómo y cuándo quieren concretarlos. Si esto no está claro dentro del vínculo, toda construcción que se intente hacer para adelante será en vano, porque para que la relación pueda avanzar ambos deben estar lo suficientemente seguros que los dos tiran para el mismo lado.

LA ESPERA QUE DESGASTA

A veces es mejor una respuesta concreta que la eterna espera. Cuando frente a temas importantes siempre recibimos la misma indeterminación, se empieza a gestar de a poco una tensión progresiva y cualquier intento por disimularla sólo logrará tapar de a ratos la crisis latente. Los interrogantes que quedan abiertos dentro de la pareja no desaparecen, se convierten en incertidumbres desgastantes del vínculo.

Si bien uno lo puede racionalizar, sabemos que cuando las emociones están en el medio, se tiñe cualquier perspectiva que tengamos de la situación. Muchas veces conocemos la respuesta del otro, por más que nos hayan pedido un tiempo, podemos llegar a ver lo que se esconde detrás de eso, pero sin embargo nos esforzamos para tolerar la espera con la ilusión de que el otro algún día se defina. Sobreadaptarnos permanentemente a los tiempos de nuestra pareja, es una actitud que puede llegar a tener un costo alto, porque siempre vamos a terminar haciendo foco en el deseo de la otra persona sin poder frenarnos a escuchar lo que realmente queremos nosotros.

QUÉ HACER FRENTE A LAS INCERTIDUMBRES DEL OTRO

Siempre abrir el diálogo. La única manera de que cada uno sepa lo que quiere el otro es comunicándoselo, no esperando que nuestra pareja se dé cuenta. Los temas que son importantes dentro de la relación deben estar claros, para que ninguno se sorprenda cuando estalle una crisis.

Tener en cuenta nuestros proyectos personales

Siempre es necesario saber lo que cada uno espera de la relación, para que ninguno quede atado en un vínculo que nada tiene que ver con lo que proyecta para su vida.

HABLAR DE PLAZOS.

Lo negativo de los tiempos es el factor indeterminado, si logramos consensuar un plazo definido evitaremos que el tema en cuestión se diluya en las esperas.

TOMAR DECISIONES

No todos tenemos los mismos tiempos, y una parte esencial de la vida en pareja consiste en saber esperar al otro, pero siempre seremos nosotros los que determinemos cual es nuestro límite. Cuando llegamos al punto del cansancio de una situación, debemos plantearnos y decidir qué actitud elegimos sostener.

ANIMARSE A DESTRABAR

Es importante resaltar que a veces cansarnos de esperar es positivo, porque nos transforma en agentes de cambio, destrabando no sólo decisiones, sino también abriendo todo el abanico de alternativas que tenemos. No debemos buscar siempre la respuesta en la otra persona, sino intentar lograr comprender qué es lo que el otro nos puede dar y si es compatible con lo que nosotros necesitamos en ese momento. Si esto permanentemente no coincide, y nuestras expectativas quedan sometidas a la espera del otro, las actitudes pasivas no hacen más que prolongar los tiempos y se vuelve un proceso agotador y complicado de mantener en el tiempo.

Debemos evitar atarnos a posturas fijas que no nos llevan a ningún lado, si nunca llega una determinación y ya no soportamos vivir en la incertidumbre, somos nosotros los que debemos animarnos a movernos de la comodidad de la espera. No podemos forzar a nuestra pareja para que sea como nosotros queremos, y a su vez sobreadaptarnos constantemente a los tiempos del otro tampoco es una solución certera, pero como se suele decir, cuando nos enfrentamos a una situación que no podemos cambiar, siempre está latente el desafío de cambiar nosotros.

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