Cómo son tus amigos? "Serios, mentirosos, artistas, refinados, ingenuos, malpensados, determinados, atrevidos, indecisos, conformistas, fregados, intolerantes, vivos, mangueros, interesados", pero siempre se preocupan por mi responde Alex Balderrama. "Tengo buenos y malos amigos", dice Sara Vásquez para ella la amistad se mide con los hechos, las lágrimas, las sonrisas y las rabietas compartidas. Hay amigos y amigos, todos con una forma distinta y particular de expresar su amistad. Por ello realizamos una clasificación de los tipos de amigos ?Qué clase de amigo es usted?
De acuerdo a situaciones. Se tiene que aprender a diferenciar las amistades, enfatiza el psicólogo Óscar Urzagasti, ya que varían según las situaciones y el espacio en el que se da la relación " de infancia, del trabajo, de comparsa", "factores influirán en el grado y tipo de amistad", dice. Podemos ser amigos fraternos en cualquier espacio, peros siempre respentando los roles en el que nos desenvolvemos, resalta el profesional.
Polos opuestos. Ante está situación Urzagasti, explica que no simpre es necesario juntar a los amigos, sino respetar los distintos espacios en los que compartimos con ellos, porque cada uno tiene su forma ser, puntualiza. En la antesala del "23 de julio" le presentamos la clasificación de los 10 amigos clásicos con los que siempre contamos, según un sitio del portal !Taringa.
Los de verdad
A este tipo de amigos le donaría un riñón si hiciera falta, le hacen sentir de una forma muy especial y sabe que tiene que cuidar de ellos. Se dice que los amigos de verdad se pueden contar. con los dedos.
Amigos
No les donaría nada, pero le importan y mucho. Son prácticamente todos los amigos que tiene que no están incluidos en los de verdad. Pueden ser bastantes y de diferentes sitios.
Los conocidos
Son los que conoce a lugares que va, siente afecto por ellos, si los ve por la calle lo saluda y le pregunta acerca de su vida. Pero a la hora de hacer algo no los toma en cuenta.
Los desaparecidos
Son esos que no ve en meses o puede llegar a ser incluso un año, pero sin embargo son capaces de ser tan amigos que el tiempo no importa para mantener el afecto.
Los qué le gustan
No estamos enamorados ni nada de eso, sin embargo nos gusta, pensamos que son encantadores y tienen muchísimas cualidades. Si están solos, no terminamos de comprender porqué no se enamoran de ellos.
Los que le agradan
Le encantaría que fueran sus amigos, no los conoce bien y quiere tener la oportunidad o los conoce pero no ha podido demostrar que puedes ser una buena amigo. (a).
Los internáuticos
Con la era de las tecnología surge nuevas formas de tener amigos. Aquellos que conocemos por medio las redes sociales. Estos se clasifican en importantes y conocidos.
Los depresivos
No hacen otra cosa que quejarse y usted no sabe muy bien porqué pero aguanta sus mil y una quejas de forma heroica y sabe qué por el solo hecho de escucharlo él estará mucho mejor.
Los fiesteros
Son los amigos divertidos, (a las madres no les agrada mucho). Si no acepta salir de fiesta no hay química. Siempre salen los fines de semana y si se puede entre semana "se la pasa bien con ellos".
Los interesados
Son aquellos que los buscan insistentemente porque tratan de sacar provecho de alguna situación o de algo que usted tiene (auto, fiesta, juegos). Sin embargo, no aparecen cuando más lo necesita.
Consejos para las parejas, como actuar en infidelidad, noviazgo y mucho amor
jueves, 19 de julio de 2012
martes, 17 de julio de 2012
Un ring entre hermanos
Las molestias del porque uso el celular o la ropa que no es suya sin pedirla prestada o que siempre este más tiempo en el internet. Son motivos frecuentes de roces con los hermanos y más cuando existe pocos años de diferencia entre ellos. Según los sicólogos las peleas se agudizan entre los 7 y 12 años, ya que este es el período donde nacen los juegos en equipo, en los que se busca ser competitivo. Es por ello que a esta edad se agudizan las peleas, que si bien comienzan desde temprana edad, se intensifican en la etapa de la preadolescencia ya que se sufre de constantes cambios emocionales y físicos. Las razones son los espacios o los objetos personales, explica la psicopedagoga Cinthia Rivero Elder.
Las formas. Muchas veces se muestra el desacuerdo de manera poco apropiada: gritando, llorando, tirando la puerta, diciendo malas palabras, pateando cosas, etc. Así también les interesa muchísimo el “qué van a decir de mí los demás”. Es por eso que son más propensos a sentirse ofendidos y también a ofender con mucha facilidad. Hablar con ellos puede ayudarlos a afrontar con sus propias herramientas y estrategias las peleas fraternales en el hogar
¿Qué hacer?. Generalmente cuando están en el momento de la discusión no pueden controlar, la sensación de disgusto (que es mucha rabia) cuando sienten que su hermano "se mete en sus cosas" . Lo primero que hacen es reprochar al causante. Al no tener una repuesta satisfactoria se muestran intolerantes y reaccionan bruscamente.
Compartir y ceder. Rivero indica que el infante ve las cosas solo desde su punto de vista, por ello es que tiene un pensamiento extremista en estas situaciones, porque el que siempre se expresa con palabras como “todos”, nadie”, “nunca”, “siempre" “a veces me va peor”, “en ocasiones me tratan mal, “varias veces me han dicho cosas feas”. El niño tiene que saber que puede controlar los arranques de rabia y desbordes emocionales con la ayuda de la familia y del hermano aprediendo a compartir y dar cuando sea necesario.
La participación de los padres. La especialista señala que los adultos deben tener un poco más de paciencia hacia los hijos. Si bien tienen que dejar que los protagonistas de la discusión arreglen sus diferencias, deben intervenir cuando todo este en calma, poniendo los límites y reglas claras puesto que es el hogar, la escuela donde se tiene que aprender de compañerismo. Por su parte, los niños tienen que saber que a veces se dicen comentarios muy hirientes por ello habrá que cuidar las palabras; pero también aprender a pedir disculpas y a reconocer los errores. Son varios años los que nos quedan por delante por eso aprender a vivir con nuestros hermanos y amigos en armonía es importante, concluye, Rivero.
Las formas. Muchas veces se muestra el desacuerdo de manera poco apropiada: gritando, llorando, tirando la puerta, diciendo malas palabras, pateando cosas, etc. Así también les interesa muchísimo el “qué van a decir de mí los demás”. Es por eso que son más propensos a sentirse ofendidos y también a ofender con mucha facilidad. Hablar con ellos puede ayudarlos a afrontar con sus propias herramientas y estrategias las peleas fraternales en el hogar
¿Qué hacer?. Generalmente cuando están en el momento de la discusión no pueden controlar, la sensación de disgusto (que es mucha rabia) cuando sienten que su hermano "se mete en sus cosas" . Lo primero que hacen es reprochar al causante. Al no tener una repuesta satisfactoria se muestran intolerantes y reaccionan bruscamente.
Compartir y ceder. Rivero indica que el infante ve las cosas solo desde su punto de vista, por ello es que tiene un pensamiento extremista en estas situaciones, porque el que siempre se expresa con palabras como “todos”, nadie”, “nunca”, “siempre" “a veces me va peor”, “en ocasiones me tratan mal, “varias veces me han dicho cosas feas”. El niño tiene que saber que puede controlar los arranques de rabia y desbordes emocionales con la ayuda de la familia y del hermano aprediendo a compartir y dar cuando sea necesario.
La participación de los padres. La especialista señala que los adultos deben tener un poco más de paciencia hacia los hijos. Si bien tienen que dejar que los protagonistas de la discusión arreglen sus diferencias, deben intervenir cuando todo este en calma, poniendo los límites y reglas claras puesto que es el hogar, la escuela donde se tiene que aprender de compañerismo. Por su parte, los niños tienen que saber que a veces se dicen comentarios muy hirientes por ello habrá que cuidar las palabras; pero también aprender a pedir disculpas y a reconocer los errores. Son varios años los que nos quedan por delante por eso aprender a vivir con nuestros hermanos y amigos en armonía es importante, concluye, Rivero.
Cultive la plantita de la amistad
Si hay algo que esconder o hay algo que decir siempre será un amigo el primero en saber, dice la canción de los Enanitos Verdes, que se ha convertido en todo un himno. “Es un afecto sincero, que existe entre las personas, sin importar la edad, el género ni la condición social”, dice la psicóloga Fanny Parrado quien nos da las pautas como fortalecer la amistad en la antesala del 23 de julio.
Momentos. Surge a partir de la interacción social, con algunas personas más que con otras, "uno siente mayor empatía y a partir de ello va cultivando la relación". Podemos tener muchos conocidos, pero amigos en el total sentido de la palabra solo pocos, "esos con quienes uno siente que puede compartir alegrías, tristezas, confidencias, en un clima de confianza, solidaridad, honestidad y correspondencia mutua", manifiesta la especialista.
Una amistad inquebrantable. Parrado señala que es un sentimiento que se va cultivando con mutuos detalles, y hay ciertos aspectos que fortalecen los lazos, podríamos decir que son los pilares fundamentales para que la relación sea inquebrantable.
A tu lado sin estarlo. Si algo puedo afirmar con total certeza, dice Parrado es que existe la verdadera amistad y que cultivada en el tiempo, se fortalece con tal profundidad que a pesar de cualquier circunstancia y aun en la distancia "se cuenta siempre con ese amigo que no te falla y que está a tu lado, aún sin estar , como tu eterno del alma" expresa la profesional, que a continuación nos detalla como los valores de la sinceridad, fidelidad, respeto y el afecto, son pilares fundamentales en una relación de dos amigos.
Sinceridad. La transparencia en la relación es importante. Junto con la honestidad y la veracidad en los pensamientos, sentimientos y en el accionar permiten compartir las experiencias en un ambiente de total confianza además de conocerse profundamente. Cuando se transgrede este valor, la amistad tiende a deteriorarse y puede generar distanciamiento y hasta la ruptura.
Fidelidad. Es el compromiso que se tiene por todo lo que se comparte y que se compartirá. Es importante mantener una actitud de responsabilidad, acompañándonos mutuamente por la vida, a pesar de las diferentes circunstancias tanto buenas como malas que siempre se atraviesa, lo que nos predispone a estar siempre al lado del otro, apoyando y siendo ese soporte de contención emocional.
Respeto. Somos únicos e incomparables, por más íntimos que seamos, es real que tengamos nuestra propia forma de pensar, sentir y actuar frente a diferentes circunstancias por lo que es fundamental respetar nuestras opiniones y decisiones. Así el vínculo se fortalece en la complementariedad de nuestras diferencias, la mutua tolerancia a los errores, defectos y debilidades que tenemos.
Afecto. Es el sentimiento que desde un inicio nos va uniendo y a pesar del tiempo y la distancia, ese cariño se cultiva y se fortalece , desde los mismos pensamientos de bienestar y éxito. Así también las energía positiva, la buena vibra que uno transmite hacia el amigo hasta las expresiones cariñosas verbales y acciones constructivas a favor de la amistad que genera más unión y fraternidad.
Momentos. Surge a partir de la interacción social, con algunas personas más que con otras, "uno siente mayor empatía y a partir de ello va cultivando la relación". Podemos tener muchos conocidos, pero amigos en el total sentido de la palabra solo pocos, "esos con quienes uno siente que puede compartir alegrías, tristezas, confidencias, en un clima de confianza, solidaridad, honestidad y correspondencia mutua", manifiesta la especialista.
Una amistad inquebrantable. Parrado señala que es un sentimiento que se va cultivando con mutuos detalles, y hay ciertos aspectos que fortalecen los lazos, podríamos decir que son los pilares fundamentales para que la relación sea inquebrantable.
A tu lado sin estarlo. Si algo puedo afirmar con total certeza, dice Parrado es que existe la verdadera amistad y que cultivada en el tiempo, se fortalece con tal profundidad que a pesar de cualquier circunstancia y aun en la distancia "se cuenta siempre con ese amigo que no te falla y que está a tu lado, aún sin estar , como tu eterno del alma" expresa la profesional, que a continuación nos detalla como los valores de la sinceridad, fidelidad, respeto y el afecto, son pilares fundamentales en una relación de dos amigos.
Sinceridad. La transparencia en la relación es importante. Junto con la honestidad y la veracidad en los pensamientos, sentimientos y en el accionar permiten compartir las experiencias en un ambiente de total confianza además de conocerse profundamente. Cuando se transgrede este valor, la amistad tiende a deteriorarse y puede generar distanciamiento y hasta la ruptura.
Fidelidad. Es el compromiso que se tiene por todo lo que se comparte y que se compartirá. Es importante mantener una actitud de responsabilidad, acompañándonos mutuamente por la vida, a pesar de las diferentes circunstancias tanto buenas como malas que siempre se atraviesa, lo que nos predispone a estar siempre al lado del otro, apoyando y siendo ese soporte de contención emocional.
Respeto. Somos únicos e incomparables, por más íntimos que seamos, es real que tengamos nuestra propia forma de pensar, sentir y actuar frente a diferentes circunstancias por lo que es fundamental respetar nuestras opiniones y decisiones. Así el vínculo se fortalece en la complementariedad de nuestras diferencias, la mutua tolerancia a los errores, defectos y debilidades que tenemos.
Afecto. Es el sentimiento que desde un inicio nos va uniendo y a pesar del tiempo y la distancia, ese cariño se cultiva y se fortalece , desde los mismos pensamientos de bienestar y éxito. Así también las energía positiva, la buena vibra que uno transmite hacia el amigo hasta las expresiones cariñosas verbales y acciones constructivas a favor de la amistad que genera más unión y fraternidad.
sábado, 14 de julio de 2012
El padre es importante en el embarazo adolescente
Hemos podido ver anteriormente que la embarazada adolescente está en riesgo físico, psicológico, económico y moral. Al respecto veremos lo importante de la presencia del padre durante el embarazo, porque nuestra sociedad antes ignoraba al padre adolescente y actualmente la opinión ha cambiado porque es la salud de la madre como del niño que interesan, por eso se lo considera importante al padre.
Las jovencitas en esta situación más dependen de las mamás o abuelitas buscando el apoyo adecuado. Sin embargo, en este momento nada es más importante para ellas, como el apoyo del padre del bebé; muchos estudios han demostrado que cuando la joven es apoyada por su compañero se enfrenta a menos problemas emocionales.
Acepta los cuidados en el prenatal y sufre menos complicación en el parto, significando que el bebé como la madre, tienen más oportunidades de sobrevivir.
En este momento, no tiene que importarnos si el padre tiene recursos o no, la ayuda sea cual sea tendrá el valor apreciado.
Como pareja es importante compartir el desarrollo del embarazo, significa una conversación de ambos con el bebé, a través de la mano tocando el vientre de la madre, el feto irá reconociendo a sus progenitores y además durante el desarrolló responderá con movimientos que alegren a los padres.
Vemos que la responsabilidad no es de uno sino de dos, el apoyo en la pareja será el adecuado por el bebé, es preciso entender que lo que siente la madre en gestación también sentirá el bebé, quiere decir que si la madre sufre el bebé también sufre, y así todos los sentimientos son transmitidos y si el bebé es rechazado, su autoestima no será la óptima cuando después de nacido crezca.
Necesario es pensar con responsabilidad para tomar decisiones para ser una madre adolescente, de ella misma.
Otro aspecto que debemos tomar en cuenta es la alimentación, que es la mayor prioridad en contenido como en cantidad, por el desarrollo de la adolescente, como para el embarazo; dentro los cuidados no debe exceder con esfuerzos innecesarios, no alzar cosas pesadas, todos los cuidados dependerán de la conciencia de aceptar el embarazo como el de ser buenos padres adolescentes.
Las jovencitas en esta situación más dependen de las mamás o abuelitas buscando el apoyo adecuado. Sin embargo, en este momento nada es más importante para ellas, como el apoyo del padre del bebé; muchos estudios han demostrado que cuando la joven es apoyada por su compañero se enfrenta a menos problemas emocionales.
Acepta los cuidados en el prenatal y sufre menos complicación en el parto, significando que el bebé como la madre, tienen más oportunidades de sobrevivir.
En este momento, no tiene que importarnos si el padre tiene recursos o no, la ayuda sea cual sea tendrá el valor apreciado.
Como pareja es importante compartir el desarrollo del embarazo, significa una conversación de ambos con el bebé, a través de la mano tocando el vientre de la madre, el feto irá reconociendo a sus progenitores y además durante el desarrolló responderá con movimientos que alegren a los padres.
Vemos que la responsabilidad no es de uno sino de dos, el apoyo en la pareja será el adecuado por el bebé, es preciso entender que lo que siente la madre en gestación también sentirá el bebé, quiere decir que si la madre sufre el bebé también sufre, y así todos los sentimientos son transmitidos y si el bebé es rechazado, su autoestima no será la óptima cuando después de nacido crezca.
Necesario es pensar con responsabilidad para tomar decisiones para ser una madre adolescente, de ella misma.
Otro aspecto que debemos tomar en cuenta es la alimentación, que es la mayor prioridad en contenido como en cantidad, por el desarrollo de la adolescente, como para el embarazo; dentro los cuidados no debe exceder con esfuerzos innecesarios, no alzar cosas pesadas, todos los cuidados dependerán de la conciencia de aceptar el embarazo como el de ser buenos padres adolescentes.
viernes, 13 de julio de 2012
Amamantar reduce el riesgo de obesidad
Tener hijos tiene diversos efectos a largo plazo en una mujer: entre más partos mayor el sobrepeso, pero aquellas que amamantan a sus bebés serán más delgadas décadas después. Esa es la conclusión de un estudio en el Reino Unido que siguió a 740.000 mujeres. La investigación, publicada en International Journal of Obesity (Revista Internacional de Obesidad), encontró que antes de llegar a la menopausia, alrededor de los 50 años, entre más hijos había tenido una mujer mayor su índice de masa corporal (IMC). Pero esta medición era "significativamente menor" entre las mujeres que habían amamantando a sus hijos. Por cada seis meses de lactancia el IMC de la mujer era 1% menor, afirman los científicos. Estudios anteriores ya han demostrado que las mujeres que amamantan tienen menos riesgo de desarrollar cáncer de mama, ovárico y diabetes tipo 2. También se conocen los efectos beneficiosos de la leche materna en los niños, incluido el menor riesgo de infecciones respiratorias y gástricas. BBC.
jueves, 12 de julio de 2012
¿Controlo en exceso a mi hija?
“Mi hija de 13 necesita que esté siempre sobre ella en todo lo que hace porque si no, lo hace todo al revés, mal y hasta a veces comete errores irreparables. Además es contestona y floja”, dice Susan, una madre de 32 años que siempre culpa a su niña de todo.
Para el psicólogo Alexis Olivares, éste es un típico caso de sobreprotección materna. “Este tipo de madres suelen culpar de todo lo que les pasa a quienes están en su entorno, en especial a sus hijas”.
Susan cree que el problema deriva de las elecciones que hace su hija. “Sus amigas son una mala influencia en el vestir, hablar, no tienen valores, les gusta la música satánica, no tienen horarios para estar en sus casas, son malas alumnas y no quiero eso para mi hija”.
Para Olivares, el caso quizá se relacione con alguna experiencia que la progenitora tuvo de niña y por eso es que se empecina en seguir cada paso que da su hija.
Si la persecución por parte de la madre a la niña resulta exagerada y viene de mucho tiempo atrás, lo mejor es reflexionar de inmediato para evitar que la situación se torne insostenible más adelante.
Si es necesaria la intervención de un especialista que les ofrezca una terapia familiar, deben optar por ella. “No sólo debe asistir a la terapia la madre, sino también la niña y el padre. Se debe discutir el por qué de la desconfianza en su hija, cuál es el problema de dejarla salir sola, de que corra sus propios riesgos o de que tome sus propias decisiones”, indica Olivares. “Otra buena pregunta es saber por qué la madre considera una mala influencia a toda niña que le brinda amistad a su hija”.
La psicóloga Patricia Cuevas señala que muchas veces las mamás cambian de postura solamente cuando experimentan una vivencia muy fuerte con su hija. “Por ejemplo, si ésta se va de la casa, si se enferma de gravedad o empieza a mostrar signos de verdadera rebeldía, como levantar el tono de su voz, desobedecer sólo por contradecir o darse por vencida y decidir seguirle la corriente a la madre, aunque esto no le permita ser feliz ni ser ella misma”.
En Psicología, la familia es un sistema que puede ser abierto o cerrado. En el abierto, los papás escuchan con atención todo lo que su hija le cuenta cuando llega del colegio o cuando les dice que la invitaron a una fiesta que empezará a las 23.00. Pese a parecerles muy tarde, ellos lo negociarán de buena manera, comprendiendo que en estos tiempos, esos son los horarios y que si quieren que su hija se acople a un grupo social, tienen que permitir ese tipo de salidas.
En cambio, en un sistema cerrado, los padres actuarán con autoritarismo y creerán que siempre tienen la razón, sin negociar. ¿Cómo crees que funciona tu familia?
1. Actitudes
Trata de cambiar tu actitud represiva y ábrete para entender mejor a tus hijos, pese a tener ideas y pensamientos marcados. Trata de ver el lado positivo y no la lastimes con tus acciones o comentarios.
2. Amistades
Es importante que conozcas qué tipo de amistades tiene tu hija, pero no elijas por ella. Tampoco juzgues a quiénes ella elija por su forma de hablar o vestir, ten en cuenta que eso es algo superficial.
3. Valores
Como padre te corresponde inculcar valores a tus hijos cuando son pequeños. Luego llegará el momento en que debes dejarlos desarrollar su personalidad por sí mismos.
Para el psicólogo Alexis Olivares, éste es un típico caso de sobreprotección materna. “Este tipo de madres suelen culpar de todo lo que les pasa a quienes están en su entorno, en especial a sus hijas”.
Susan cree que el problema deriva de las elecciones que hace su hija. “Sus amigas son una mala influencia en el vestir, hablar, no tienen valores, les gusta la música satánica, no tienen horarios para estar en sus casas, son malas alumnas y no quiero eso para mi hija”.
Para Olivares, el caso quizá se relacione con alguna experiencia que la progenitora tuvo de niña y por eso es que se empecina en seguir cada paso que da su hija.
Si la persecución por parte de la madre a la niña resulta exagerada y viene de mucho tiempo atrás, lo mejor es reflexionar de inmediato para evitar que la situación se torne insostenible más adelante.
Si es necesaria la intervención de un especialista que les ofrezca una terapia familiar, deben optar por ella. “No sólo debe asistir a la terapia la madre, sino también la niña y el padre. Se debe discutir el por qué de la desconfianza en su hija, cuál es el problema de dejarla salir sola, de que corra sus propios riesgos o de que tome sus propias decisiones”, indica Olivares. “Otra buena pregunta es saber por qué la madre considera una mala influencia a toda niña que le brinda amistad a su hija”.
La psicóloga Patricia Cuevas señala que muchas veces las mamás cambian de postura solamente cuando experimentan una vivencia muy fuerte con su hija. “Por ejemplo, si ésta se va de la casa, si se enferma de gravedad o empieza a mostrar signos de verdadera rebeldía, como levantar el tono de su voz, desobedecer sólo por contradecir o darse por vencida y decidir seguirle la corriente a la madre, aunque esto no le permita ser feliz ni ser ella misma”.
En Psicología, la familia es un sistema que puede ser abierto o cerrado. En el abierto, los papás escuchan con atención todo lo que su hija le cuenta cuando llega del colegio o cuando les dice que la invitaron a una fiesta que empezará a las 23.00. Pese a parecerles muy tarde, ellos lo negociarán de buena manera, comprendiendo que en estos tiempos, esos son los horarios y que si quieren que su hija se acople a un grupo social, tienen que permitir ese tipo de salidas.
En cambio, en un sistema cerrado, los padres actuarán con autoritarismo y creerán que siempre tienen la razón, sin negociar. ¿Cómo crees que funciona tu familia?
1. Actitudes
Trata de cambiar tu actitud represiva y ábrete para entender mejor a tus hijos, pese a tener ideas y pensamientos marcados. Trata de ver el lado positivo y no la lastimes con tus acciones o comentarios.
2. Amistades
Es importante que conozcas qué tipo de amistades tiene tu hija, pero no elijas por ella. Tampoco juzgues a quiénes ella elija por su forma de hablar o vestir, ten en cuenta que eso es algo superficial.
3. Valores
Como padre te corresponde inculcar valores a tus hijos cuando son pequeños. Luego llegará el momento en que debes dejarlos desarrollar su personalidad por sí mismos.
Experimenta el amor en la tercera edad
“Mis hijos se casaron y ambos viven en el exterior. A veces me siento muy sola y me gustaría tener una pareja con quien compartir todo lo que estoy viviendo, pero creo que ya es tarde para romances”, comenta Sonia, que a sus 55 años tiene miedo de darle el sí a un admirador que la pretende desde hace dos años.
Muchas veces, la vergüenza y la timidez impiden que una persona mayor de 50 años se anime a experimentar una nueva relación amorosa. ¡Abajo los miedos! El amor no tiene edad, lo que sucede es que cambia con el pasar de los años. Cuando se es joven el amor es más pasional y más loco, luego se convierte en algo más maduro y sereno. En la tercera edad pasa a ser más de compañía y cuidado, pero no es una regla.
El psicólogo Carlos Velásquez agrega que este sentimiento no se deja de experimentar nunca, no importa la edad. “Los sentimientos no se acaban ni disminuyen al pasar los años, lo que pasa es que la relación se torna más seria”. Después de los 50 años, las personas sienten el mismo amor que sentían a los 40, pero lo manifiestan de forma más pasiva. Esta manifestación se va acentuando año tras año y, aunque no existe una regla, se torna más tranquila en la tercera edad, después de los 60.
El amor es una combinación compleja de sentimientos que involucra cariño, atracción, afinidad de pensamiento e interés. En la tercera edad, el amor se fundamenta sobre todo en la espiritualidad y la entrega. Por eso, el amor en esta etapa se torna menos pasional, pero se enriquece como una relación coloquial. “No importa mucho, por ejemplo, el tener que dormir juntos porque en realidad lo que les interesa es estar cómodos. Puede ser que a alguno de los dos le moleste el calor que genera el cuerpo del otro o el que se mueva mucho durante la noche o los ronquidos”, explica el especialista.
Así, sin siquiera tener que discutirlo, ambos optan por dormir separados, pero cómodos. Y también puede ocurrir lo contrario: que ambos no sientan molestias y que quieran estar juntos en una misma cama.
“Hay que ver las diferentes formas de amor que varían de acuerdo con la edad. Después de los 60, la vida sexual suele disminuir, aunque no hay una regla absoluta al respecto, pero suele suceder. En ese momento lo que más importa es acompañarse, cuidarse y compartir sus intimidades: sus secretos, preocupaciones o vivencias”, indica el especialista.
“Mis hijos hicieron su vida y pasé mucho tiempo sola. Hace tres años que decidí hacer mi vida con alguien especial. Tengo mucho cariño por él, lo respeto y quiero que estemos juntos hasta el fin de nuestros días”, relata Roxana (65) que quedó viuda cuando sus hijos aún eran niños.
“En este caso”, expone Velásquez, “la persona busca a alguien que la acompañe y cuide. Pero la relación no se limita sólo a eso, para ella es muy importante el compartir, el saber que hay alguien con quien puede conversar, hacer planes o simplemente salir a dar un paseo”.
La vida sexual entre los 60 o 65 años suele tornarse más pasiva en el entendido de que el varón puede empezar a tener disfunción eréctil y la mujer, perder ciertas características de su sexualidad. “Ya no hay tanto romanticismo ni pasión, pero sí se agranda el sentimiento de preocupación del uno por el otro en cuanto a salud y bienestar”, comenta Velásquez.
La psicóloga Mónica Soliz señala que en la tercera edad la relación está completamente consolidada porque la confianza es plena en todo sentido, ya no existen temores de abandono, infidelidad u otras situaciones que son posibles de sentir en otra etapa más joven de la relación.
“El verdadero amor no se apoya en lo físico, puesto que esta atracción es muy cambiante y depende de muchas variables, algunas externas. En cambio, sí se basa en lo espiritual, donde la relación se da a un nivel más profundo que tiene que ver con los sentimientos y los pensamientos”, agrega Soliz.
Estas parejas han aprendido a compartir, tanto los buenos momentos y recuerdos como las enfermedades, achaques y pérdidas. Todo esto hace que se pueda disfrutar de una nueva etapa en el amor.
Necesidad de compañía
En función de la edad se vive de una u otra forma este sentimiento que es el amor. Sin duda, en la vejez se vive de una manera más serena y mucho más madura. En esta etapa, el amor muestra la necesidad de compañía y cariño que existe en todo corazón.
Un corazón joven
De hecho, el amor tiene la capacidad de rejuvenecer a nivel emocional, puesto que una nueva ilusión se convierte en un motor importante para vivir y disfrutar el presente al máximo. Por eso se dice que la juventud está en el corazón de cada persona.
La sexualidad
La conducta sexual en la tercera edad depende mucho del estado de salud y emocional de la pareja, pero es muy posible. También hay factores culturales y de género que influyen en el sexo entre adultos mayores.
Muchas veces, la vergüenza y la timidez impiden que una persona mayor de 50 años se anime a experimentar una nueva relación amorosa. ¡Abajo los miedos! El amor no tiene edad, lo que sucede es que cambia con el pasar de los años. Cuando se es joven el amor es más pasional y más loco, luego se convierte en algo más maduro y sereno. En la tercera edad pasa a ser más de compañía y cuidado, pero no es una regla.
El psicólogo Carlos Velásquez agrega que este sentimiento no se deja de experimentar nunca, no importa la edad. “Los sentimientos no se acaban ni disminuyen al pasar los años, lo que pasa es que la relación se torna más seria”. Después de los 50 años, las personas sienten el mismo amor que sentían a los 40, pero lo manifiestan de forma más pasiva. Esta manifestación se va acentuando año tras año y, aunque no existe una regla, se torna más tranquila en la tercera edad, después de los 60.
El amor es una combinación compleja de sentimientos que involucra cariño, atracción, afinidad de pensamiento e interés. En la tercera edad, el amor se fundamenta sobre todo en la espiritualidad y la entrega. Por eso, el amor en esta etapa se torna menos pasional, pero se enriquece como una relación coloquial. “No importa mucho, por ejemplo, el tener que dormir juntos porque en realidad lo que les interesa es estar cómodos. Puede ser que a alguno de los dos le moleste el calor que genera el cuerpo del otro o el que se mueva mucho durante la noche o los ronquidos”, explica el especialista.
Así, sin siquiera tener que discutirlo, ambos optan por dormir separados, pero cómodos. Y también puede ocurrir lo contrario: que ambos no sientan molestias y que quieran estar juntos en una misma cama.
“Hay que ver las diferentes formas de amor que varían de acuerdo con la edad. Después de los 60, la vida sexual suele disminuir, aunque no hay una regla absoluta al respecto, pero suele suceder. En ese momento lo que más importa es acompañarse, cuidarse y compartir sus intimidades: sus secretos, preocupaciones o vivencias”, indica el especialista.
“Mis hijos hicieron su vida y pasé mucho tiempo sola. Hace tres años que decidí hacer mi vida con alguien especial. Tengo mucho cariño por él, lo respeto y quiero que estemos juntos hasta el fin de nuestros días”, relata Roxana (65) que quedó viuda cuando sus hijos aún eran niños.
“En este caso”, expone Velásquez, “la persona busca a alguien que la acompañe y cuide. Pero la relación no se limita sólo a eso, para ella es muy importante el compartir, el saber que hay alguien con quien puede conversar, hacer planes o simplemente salir a dar un paseo”.
La vida sexual entre los 60 o 65 años suele tornarse más pasiva en el entendido de que el varón puede empezar a tener disfunción eréctil y la mujer, perder ciertas características de su sexualidad. “Ya no hay tanto romanticismo ni pasión, pero sí se agranda el sentimiento de preocupación del uno por el otro en cuanto a salud y bienestar”, comenta Velásquez.
La psicóloga Mónica Soliz señala que en la tercera edad la relación está completamente consolidada porque la confianza es plena en todo sentido, ya no existen temores de abandono, infidelidad u otras situaciones que son posibles de sentir en otra etapa más joven de la relación.
“El verdadero amor no se apoya en lo físico, puesto que esta atracción es muy cambiante y depende de muchas variables, algunas externas. En cambio, sí se basa en lo espiritual, donde la relación se da a un nivel más profundo que tiene que ver con los sentimientos y los pensamientos”, agrega Soliz.
Estas parejas han aprendido a compartir, tanto los buenos momentos y recuerdos como las enfermedades, achaques y pérdidas. Todo esto hace que se pueda disfrutar de una nueva etapa en el amor.
Necesidad de compañía
En función de la edad se vive de una u otra forma este sentimiento que es el amor. Sin duda, en la vejez se vive de una manera más serena y mucho más madura. En esta etapa, el amor muestra la necesidad de compañía y cariño que existe en todo corazón.
Un corazón joven
De hecho, el amor tiene la capacidad de rejuvenecer a nivel emocional, puesto que una nueva ilusión se convierte en un motor importante para vivir y disfrutar el presente al máximo. Por eso se dice que la juventud está en el corazón de cada persona.
La sexualidad
La conducta sexual en la tercera edad depende mucho del estado de salud y emocional de la pareja, pero es muy posible. También hay factores culturales y de género que influyen en el sexo entre adultos mayores.
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