Consejos sobre el Amor, Matrimonio, Noviazgo

lunes, 19 de junio de 2017

¿Quieres conocer al amor de tu vida?

¿Quieres conocer al amor de tu vida? échale una mirada al espejo. Una frase muy escuchada, muchas veces repetida pero ¿cuán cierta es? ¿Cuántos de nosotros hemos soñado con encontrar el amor verdadero?, encontrar a esa persona que nos complemente con la que podamos despertar cada día, compartir todas nuestras experiencias y vivir toda una vida juntos.

Pero ¿cómo se puede aspirar o pedir que una persona te quiera si tú no te das el valor ni el amor suficiente? Un error muy frecuente es pensar que tienes que encontrar tu media naranja, la mitad que te falta y que sólo así serás feliz, pues déjame decirte que tu felicidad no puede depender de otra persona, tu felicidad depende única y exclusivamente de ti y de la capacidad de amarte, aceptarte y sentirte orgullosa de la persona que eres, cuando te veas al espejo y te des el valor que mereces, cuando logres ser feliz contigo y la soledad no te moleste, justo en ese momento llegará la persona adecuada la persona que tanto esperabas, esa persona que te ayudará a ser mejor cada día con la cual puedas compartir una historia de vida, pues tu elegiste a tu compañero de vida y no fue por miedo a quedarte sola fue porque tienes la confianza y seguridad que mereces lo mejor.

Por salud mental es mejor dejar atrás los miedos y las inseguridades, el miedo a no encontrar una pareja, a quedarte sola puede llegar a convertirte en una persona que jamás pensaste ser, en un persona celosa, pues no existe nada más dañino para ti que vivir con miedo, celos e inseguridad de no saber si te engañan, si en verdad te quiere y llenarte la cabeza con suposiciones que posiblemente nunca pasen.

Los celos sólo pueden destruir la relación y la confianza de la pareja tal vez te parezca normal revisar su perfil de Facebook, su WhatsApp, estar pendiente de sus redes sociales, de sus llamadas y no respetar ni un poco su privacidad, pues eso está mal, la confianza es el pilar más importante en una relación y tú tienes que confiar en tu pareja y estar segura que tú eres valiosa y única en este mundo y quien no te valore no merece estar en tu vida. Hay celos lindos que te hacen sentir querida pero cuando se tornan obsesivos, controladores, violentos terminan alejándote de las personas que quieres como pareja, amigos, familia pues nadie quiere sentirse controlado todo el tiempo, créeme que cuando te quieran engañar lo harán así te encuentres todo el día controlando su vida, no gastes ni tu tiempo ni energía en algo que no puedes cambiar, concéntrate en ti y en tu felicidad recuerda que uno siempre recibe lo que da. Acá te dejo unos consejos para tu día.

- Mírate al espejo y échate un piropo, algo lindo!

- ¡Vístete y arréglate para ti! No importa si no tienes una cita lo importante es sentirte bella.

- Planea tu día de acuerdo a tus necesidades NO a la de los demás.

- Recuerda que tu felicidad no puede depender de una sola persona.

- Decide ser feliz y pon la mejor cara.

viernes, 16 de junio de 2017

10 hábitos de las parejas que duran y duran



Cantaba Ana Torroja que “el amor son tres flores que se riegan a diario” (la tuya, la mía y la de los dos). Quizá en este reparto bienintencionado de cuidados y atenciones resida el secreto del amor eterno. Y es que si para enamorarse basta con dejarse llevar, para mantener la llama encendida se exige una buena dosis de voluntad. La comunicación, evitar la rutina o hacer en la cama algo más que dormir son tres de los pilares sobre los que debería levantarse una relación sólida y duradera. Pero no son los únicos. Hemos recopilado el top ten de los hábitos que tiene una pareja enamorada y feliz.

Dicen lo que sienten:

¡Te quiero tanto! Pero... ¡tanto! Con esta frase nos acostamos y nos levantamos cada día cuando estamos en pleno subidón de enamoramiento. Pero, poco a poco, sustituimos este “mantra del amor” por una especie de gruñido apenas audible y que solo proferimos en contadas ocasiones. “Al principio de toda relación siempre se tiende a expresar lo enamorados que estamos. Pero, con el tiempo, la mayoría perdemos este hábito, lo cual es un grave error, ya que para que una pareja siga funcionando, tenemos que aprender a expresar los sentimientos positivos que se tienen hacia el otro”, asegura Silvia Pérez, psicóloga en la agencia matrimonial Alter Ego (Madrid-España).

Huyen de la rutina:

Sin duda, uno de los seguros con los que cuenta cualquier relación para garantizar su felicidad y duración en el tiempo. Invitar a tu pareja a cenar un miércoles cualquiera o sorprenderle con una escapada de fin de semana a un hotelito rural son la clave para que una relación se mantenga viva. Eso sí, es cosa de dos. “Ambos han de trabajar para que la relación sea todo menos aburrida”, advierte Pérez, quien asegura que “la rutina en una relación es muy peligrosa. Cuando se instala el desinterés poco podemos hacer”.

Respetan sus espacios personales:

Tan importante como hacer cosas juntos es que cada uno mantenga su parcela de intimidad. Al menos, eso es lo que cree la experta: “Compartir las mismas actividades refuerza la relación, pero no es imprescindible, ya que también es necesario que cada uno tenga su propio espacio para ser él mismo y no una copia del otro”. Esta visión alejada del “siempre a la verita tuya”, que diría La Faraona, defiende que en la pareja no hay que compartirlo todo. “Es más, a veces, hay que reservar momentos propios de soledad y reflexión personal”, añade la psicóloga.

Duermen pegados:

¿Abrazados? ¿De frente? ¿En modo cuchara? ¿Separados pero con los pies entrecruzados? Existe todo un catálogo de posturas para dormir en pareja y todas dicen algo sobre nuestra relación. Para la psicóloga, “al margen de la comodidad que todos buscamos al dormir con alguien, lo pegados que estemos, hacia qué lado miremos o dónde apoyemos las manos son verdaderos signos que revelan la conexión que existe con la pareja”, opina la experta. La misma conclusión se desprende de la investigación liderada por el equipo del psicólogo Richard Wiseman (Universidad de Hertfordshire, Reino Unido), en la que se establece que las parejas más felices y plenas son aquellas que duermen cara a cara y tocándose.

No dan nada por supuesto:

“¿Es que no lo ve? ¿No se da cuenta de lo que sufro?”… Estas son las preguntas que nunca se hacen las parejas con una relación sana y exitosa. Y es que, por muy guapo/a que te parezca tu pareja, recuerda que no posee el don de leer el pensamiento ajeno. Por lo tanto, de nuevo, la comunicación es la clave. “Debemos hacer a nuestra pareja partícipe de lo que nos pasa, nuestros sueños, sentimientos, problemas… Del mismo modo que también son importantes los silencios, ya que, en determinados momentos pueden ser igual de significativos”, afirma Pérez.

Hacen el amor sí o sí cada semana:

No se trata de ir por toda la casa marcando territorio (hoy en el sofá, mañana sobre la lavadora y pasado, debajo de la mesa), pero sí de vencer la pereza que acaba instalándose con el paso del tiempo y ser fieles al menos al “sábado, sabadete” semanal. Y es que, “el sexo es imprescindible para que una pareja funcione como tal”, señala la psicóloga, quien además remarca la “importancia de no caer en la monotonía y de ser creativos para que la pasión de los primeros días esté siempre presente”.

Cierran Facebook:

“El abuso de las redes sociales como medio para comunicarnos es algo que con el tiempo se paga caro en una relación de pareja”, sostiene Pérez, quien aconseja dosificar la conexión a Internet, ya que “pasamos tantas horas conectados que no tenemos tiempo para hablar cara a cara, ya sea de las banalidades del día a día o de nuestros pensamientos más profundos”.

Siguen quedando con los amigos:

Hay una frase que deberíamos grabarnos a fuego en la frente (o donde fuera) para no olvidar: “No aislarse del mundo”. Estar enamorado no debería identificarse con vivir solo por y para la persona amada. Eso lo tienen en cuenta las parejas más felices, ya que, “al mantener las amistades no solo enriquecen la relación, también cuentan con un valioso apoyo en los momentos de crisis”, asegura la experta. Y añade: “Si no cultivas estas relaciones fuera de la pareja, cuando las necesites no las encontrarás”.

Se ponen en los zapatos del otro:

Las parejas más felices son empáticas o como dice la psicóloga Silvia Pérez: “reconocen que el otro puede pensar y sentir de un modo distinto, incluso opuesto al propio. Solo con una buena dosis de comprensión y tolerancia es posible superar las dificultades que se presenten en la vida en pareja”.

Siempre se dicen “buenas noches”:

No importa si tuvieron una de esas broncas monumentales en las que se dicen de todo menos lo bonito: desearse buenas noches lo cura todo. O, al menos, puede ayudar a que la relación se reconduzca. Así lo cree el psiquiatra clínico Mark Goulston, quien señala como otra de las claves de las parejas felices algo tan sencillo como darse las buenas noches. El experto explica en la publicación Psychology Today que “si a pesar de estar pasando por una crisis nos decimos buenas noches, significa que para la pareja su relación está por encima de cualquier incidente que pueda perturbarla”. /



SILVIA PÉREZ, PSICÓLOGA

“Para que una pareja siga funcionando, tenemos que aprender a expresar los sentimientos positivos que se tienen hacia el otro”

“Compartir las mismas actividades refuerza la relación, pero no es imprescindible, hay que reservar momentos propios de soledad y reflexión personal”

“Si no cultivas las relaciones fuera de la pareja, cuando las necesites no las encontrarás”

jueves, 15 de junio de 2017

Parejas El reto de amar sin invadir los propios mundos

Hay una escena de mi vida que no voy a olvidar nunca. Tenía veintipico y estaba de novia con un chico muy inseguro en muchos sentidos. Yo no me quedaba atrás. Nos habíamos ido de vacaciones juntos. Las primeras. Escapar de las rutinas diarias del año y adentrarse a un nuevo ritmo, uno libre de las distracciones cotidianas que llenan cada espacio, nos enfrenta a un nuevo ser humano. Al menos así fue en nuestro caso.

Yo disfruto haciendo “nada”. No me aburro. Puedo sentarme por horas a mirar el paisaje; esto me dispara ideas y pensamientos que me ayudan a ver las cosas desde otras perspectivas. Haciendo “nada”, he logrado tomar las mejores decisiones de mi vida. Decisiones a las que creo que no hubiera llegado si me hubiera ocupado en llenar cada hueco con actividades distractoras.

Recuerdo que esas vacaciones no fueron la excepción. Por supuesto que hicimos muchas cosas juntos, como visitar lugares, divertirnos en el mar y salir de noche, pero yo necesitaba de mi mundo, mis momentos mirando hacia la nada y mis horas junto a mis libros.

Fue en uno de esos días que él se acercó a mi reposera y me dijo: “siempre leyendo. Prefieres tus libros antes que a mí. Te los voy a tirar al mar. Su tono no era jocoso y de pronto me sentí culpable. “Pero si estamos siempre juntos. Hacemos un montón de cosas juntos.” Y así de fácil, comenzamos a discutir. Él tenía la tendencia a iniciar peleas de la nada; y yo tenía la incapacidad de ser indiferente. “You need two to Tango” (se necesita dos para bailar tango), me solía decir un viejo amigo en referencia a que sin dos, no hay pelea. Y tenía razón.

No duramos mucho más. A él todavía le faltaba descubrir sus propias pasiones. A mí me faltaba aprender a sentirme cómoda en las mías, sin culpas.

Me faltaba entender que en el amor se trata de que cada uno tenga su propio mundo, se trata de que uno invita al otro a conocerlo, pero no a invadirlo y que después, aparte, se construye un tercer mundo; ese nuevo que surge de la pareja, que maneja su propio idioma y códigos; un nuevo mundo con sus propios paisajes, su propia magia y sus propios secretos. Un nuevo mundo con fallas y aciertos, como el propio. Uno compuesto de dos habitantes con llave de acceso.

Esta lección la aprendí hace muy poco. Fue hace muy poco que comencé a entender que no debía ceder, abandonar, ni jamás dejar de regar mi propio planeta. Tardé casi cuarenta años en comprender que aquel que entra a mi tierra para juzgarla, cuestionar mis sueños e incendiar, tal vez sin consciencia, mis siembras, no se trata de un ser interesado en mí, sino de una persona que se está olvidando de regar sus propias rosas.

La falta de mundo propio, deriva a la tendencia a boicotear los ajenos.

Nunca me había sentido demasiado atraída ni conmovida por la obra de Saint-Exupéry “El principito”. Tal vez fue porque todavía no había podido ver más allá: lo esencial es invisible a los ojos. Esa sensación cambió cuando hace un par de años, en la época de mi renacer, de mi volver a empezar, la obra se reencontró con mis manos.

“En el planeta del principito había, como en todos los planetas, hierbas buenas y hierbas malas”, dice en sus páginas. “Lo importante es que él es habitante de su propio mundo”, me acuerdo que pensé al releer el libro. Las hierbas malas son inevitables, la clave es entender que uno puede dedicarse un tiempo a extirpar esos demonios interiores para darle más oxígeno a esa flor hermosa que siempre lucha por florecer.

Cuando era chica, me apenaba el principito. Me daba tristeza esa imagen de él solo, parado en su pequeño mundo en el medio del Universo. Recién con los años pude comprender que eso no era soledad. Pude entender que él salía a pasear por otros planetas, los observaba y cada tanto regresaba a su propia tierra.

Y así, como cada uno debe cultivar el propio mundo, sin permitir invasiones que lo supriman, también aprendí a que uno debe dejar que ese otro, la persona con la que desea compartir la vida, haga lo mismo.

No es fácil. Los planetas ajenos son a veces tan extraños ante nuestros ojos, que muchas veces creemos que allí las cosas son raras y hasta que se manejan mal. Entonces juzgamos. Juzgamos los sueños extraños y las ideologías diversas, pero también juzgamos lo cotidiano: “así no se lavan los platos”, “así no se pela una papa”, “así no se cuenta un chiste”, “así no se corre”, “así no se escala una montaña”. Tal vez debiéramos entender que no hay verdades absolutas, que todo es relativo. Relativo al propio mundo de cada uno. Uno que debemos respetar, sin ahogar.

En las últimas semanas, sumida en mi nueva historia de amor, descubrí que el hombre con quien estoy es bastante obsesivo con la limpieza, le cuesta relajarse en las mañanas libres, se desvive por sus hijas, le gusta hacer lámparas de Vitraux y pescar, descubrí que lo enloquecen la mecánica y los autos, así como abrir los artefactos y ver lo que tienen adentro. Que le gusta escuchar Alphablondie y Sabina, ver series como Homeland en Netflix y dar abrazos y decirle todo el tiempo a sus amigos que los quiere.

También descubrí que podía irme un domingo por la noche a su casa con mi compu y releer mi post, buscar imágenes y la música acorde para el texto. Observé como él, en su mundo, me miraba de reojo y cada tanto me decía: “qué lindo verte trabajar.”

Y en ese marco, una copa de vino y, de fondo, un tema de su mundo que me regaló un día y que aprendí a amar. Uno que ahora es de los dos: Su mundo, mi mundo. Nuestro mundo.

Ustedes, ¿se esmeran en cultivar el propio mundo? ¿Son respetuosos a la hora de no invadir el ajeno?

martes, 13 de junio de 2017

Conexión y complicidad El lenguaje de las caricias

CONTACTO DE AMOR ENCUENTRO DE ALMAS

No es solo un placer; acariciar

y ser acariciado es también una necesidad para nuestro bienestar, equilibrio y desarrollo.

Las caricias son un lenguaje rico

y sofisticado. Un extraordinario código de comunicación tan elocuente o más que las palabras, ya que nos permiten acercarnos al otro y crecer en la expresión del amor.

Hay caricias que consuelan y las hay que alientan. Otras alivian, algunas reconocen, las hay que desatan el deseo. Hay caricias vestidas de pasión y las hay con sabor de amistad.

Las caricias expresan un rango amplísimo de significados: gratitud, compasión, esperanza, reconciliación, complicidad, perdón... porque nacen tanto del instinto más arcaico que busca el contacto con el otro para saberse protegido, como de la expresión de la conciencia más elevada y entregada al otro.

MENSAJES OCULTOS

El lenguaje del tacto está lleno de sutilezas. Acariciar es un verdadero arte, porque no solamente requiere un conocimiento del cuerpo de la otra persona, sino que también supone el desarrollo de un agudo sentido de la oportunidad.

Quien sabe dar caricias, también entiende que hay un cómo, un cuándo y un dónde para prodigarlas.

Una caricia en el momento justo

resume de mejor manera los sentimientos, pues estas son capaces

de unir a la pareja, además que forman parte de un lenguaje íntimo

que solo los enamorados entienden, el cual muchas veces constituye

el ingrediente que permite que los enamorados se sientan cómodos

en una relación, según manifiesta Alessandra Rampolla, sexóloga.

De igual forma, es preciso conocer que las caricias no solo se enmarcan en el ámbito sexual, lugar donde por cierto, son claves para no cometer errores, sino que también es posible atribuirle un significado a la forma en que tú, como hombre, tomás la mano de una mujer por ejemplo.

Caricias en el rostro

Si estás acostumbrado a hacerle cariño en las mejillas o en el resto de la cara, entonces tu pareja debería estar tranquila, porque esto significa que tu te sientes bien con ella. Este gesto supone una buena señal del amor, además de ser un halago muy tierno que las termina enamorando más de tu mismo. Esta caricia o complicidad se da en mayor medida en parejas estables.

MIRADA

Perderte en su mirada, aunque no es una caricia propiamente, forma parte del lenguaje corporal que es capaz

de comunicar lo que mil palabras no pueden decir. Las mujeres odian que

les hables sin mirarla a los ojos, porque eso podría significar que no le estás dando importancia.

TOMAR DE SU MANO

Si acostumbras entrecruzar los dedos, significa que hay mucha pasión entre ambos y que la relación tiene sólidas bases de compromiso. Asimismo, si agarras su mano con tu mano significa que solo quieres protegerla. Por el contrario, si no acostumbras a tomarle la mano, esto podría ser porque no te sientes tan comprometido con ella.

CARIÑO EN EL MUSLO

Por lo general, esta caricia se da en lugares públicos y por debajo de una mesa, lo que muchas veces da pie a un juego sexual. Los sexólogos dicen que este cariño responde a una forma de llamar la atención y de paso conseguir un poco de acción más tarde.

JUGAR CON EL PELO

Si acostumbras a pasarle la mano por el cabello, entonces te gusta denotarle ternura. Mejor aún, si lo haces en público, lo cual es una señal positiva para ambos, porque pone de manifiesto que eres espontáneo y capaz de expresar tus sentimientos y que no te importa lo que diga el resto.

¿Por qué es tan fiable el lenguaje corporal?

Porque es la genética humana, la manera en que por naturaleza los seres humanos indicamos que estamos en un estado mental de confianza, que nos sentimos a gusto.

Si tú estás a gusto con una persona y te acercas y ella, te responde bien, significa que no hay repulsión, que está tolerando ese acercamiento.

En un contexto de que se están conociendo, será aceptado por los dos como válido en el cortejo y aunque eso no

significa que te acepte, un beso implica que le gusta la situación.

Dado que, aunque todas las señales del lenguaje del amor sean positivas, siempre existe alguna pero remota posibilidad de que seas rechazado por cuestiones internas de la otra persona. De hecho, hay más señales e indicativos fiables sobre el lenguaje corporal del amor y que son más esclarecedores.

Más datos



Las caricias aumentan la seguridad y autoestima. Cada pareja construye su propia manera de entenderse en el terreno del tacto.

El conocimiento del otro, el afecto y respeto son los principales ingredientes en ese complejo arte de la caricia.

sábado, 10 de junio de 2017

¿Cómo lidiar con el enamoramiento de los alumnos hacia los profesores?

Enamorarse puede ser, en ocasiones, un motivo de preocupación, tristeza y ansiedad, sobre todo cuando este sentimiento no es correspondido o no es socialmente aceptado.

Muchos apuestan a que cuando hay amor, todo es posible para los enamorados. Sin embargo, debemos poner claro que hay circunstancias donde una de las personas no está disponible u ocupa una posición en el desempeño de roles en nuestras vidas que imposibilitan una relación de pareja.

A muchos les ha ocurrido en diferentes momentos de su vida enamorarse de una persona con la que, por ciertas circunstancias, no se puede concretar el amor. Un ejemplo clásico es el de la alumna que se enamora perdidamente de su profesor. Otras veces, el amor imposible no se presenta de una manera tan patente, sino que surge cuando un joven se enamora de una mujer comprometida, o cuando una mujer tiene una aventura con un hombre con el que sabe que nunca va a llegar a nada.

El caso de los alumnos que se enamoran de sus profesores suele ser más común de lo que pensamos. En los pequeños solemos ver esa admiración que podría manifestarse a través de conductas que pueden confundirse con el amor. No obstante, debido a la etapa en que se encuentra el niño o niña, esto suele disolverse y quedar como un recuerdo. Ahora bien: ¿qué pasa en la adolescencia cuando el individuo experimenta su despertar a este tipo de emociones y la sexualidad inicia su desarrollo?



FIGURA DE AUTORIDAD

A pesar de que el o la joven muchas veces sabe que no podrá concretizar nada, no puede evitar sentir atracción hacia el maestro o maestra, esa figura de autoridad que provoca su admiración, lo que, frente a posibles necesidades de un vínculo con una figura masculina o femenina, puede provocar la idealización del individuo como la pareja. Cuando el o la joven idealiza, suele otorgar rasgos, características o valores similares a los que uno siempre ha soñado en una pareja. Al fenómeno se le conoce como amor anaclítico, porque el individuo escoge un compañero con las mismas características de las personas que satisfacían sus necesidades de cuando era niño.



CONFUSIÓN

En la adolescencia suele ocurrir la confusión de algunos conceptos referentes a los sentimientos, fruto, a veces, del proceso de transición que atraviesa el individuo en esta etapa, donde puede sentir que está experimentando un amor insuperable; pero también puede darse el caso de los "amores delirantes", que tienen un componente psicopatológico profundo. En esta categoría caben los amores platónicos, en los que personas comunes y corrientes establecen fantasías con personajes del cine, figuras de autoridad con grandes diferencias de edad, artistas, etcétera.

La docencia, además de ser una profesión que exige conocimientos teóricos sobre la disciplina o asignatura que se imparte, también requiere toda nuestra capacidad para enfrentarnos a situaciones inesperadas como estos casos. El maestro debe tener dominio y control del grupo de estudiantes a través de colocar límites, reglas y claridad en el desempeño de los roles tanto en el aula como fuera de ella. Sin embargo, a pesar de esto, pueden ocurrir estos casos sobre todo cuando se trabaja con adolescentes.

ES ESENCIAL EL CONTROL

Cuando situaciones como estas se presentan en el aula, el maestro debe asumir el control mediante reuniones con el área de orientación y, de ser necesario, con los padres del alumno. Es muy importante que mantenga las reglas claras y asuma su rol como figura de autoridad evitando crear esperanzas a través de conductas o acciones que favorezcan a uno u otro alumno.

jueves, 8 de junio de 2017

Las 8 excusas comunes para terminar una relación y su traducción



No estoy preparada para una relación

Traducción: No es exactamente mentira, porque la persona que la dice está convencida de que no está preparada para embarcarse en una relación. Pero lo que quiere decir es que no ve las cosas claras contigo.

Es mejor que seamos solo amigos

Traducción: Esta excusa tiene un significado muy simple: ‘no me atraes’. No te encuentro sexy. Y lo más importante, ¡no pienso acostarme contigo!

Estoy con muchas cosas, no tengo tiempo para el amor

Traducción: Quiere decir (o aparentar) que tiene una vida apasionante y ocupada. Lo último en lo que está pensando es en dejar de lado sus hobbies para salir contigo, porque si realmente estuviese interesada en ti, encontraría tiempo. Todas lo hacen.

No sé lo que quiero realmente

Traducción: Nadie sabe lo que quiere de verdad en muchas ocasiones, hasta que lo ve. ¡Pero no te engañes! Si fueras la persona adecuada para él o ella, sabría perfectamente que quiere algo contigo.

No eres tú, soy yo

Traducción: Este es un pretexto generalmente usado por narcisistas que no quieren enfrentarse a la decepción amorosa. Si se echa la culpa a sí misma, parece que quedará mejor y mantiene su imagen de “buena persona”.

Me han hecho mucho daño

Traducción: No he superado a mi ex... Aunque el refrán dice que ‘un clavo saca otro clavo’... No es bueno precipitarse a una nueva relación cuando no cerró la anterior. Pero, si realmente le gustaras, se ilusionaría igual que si nunca le hubieran roto el corazón.

Lo siento, estoy pasando una mala racha

Traducción: Mi vida es miserable ahora mismo y lo último que quiero es complicármela contigo. También puede ser que realmente esté deprimido (a) o atravesando una etapa difícil. Así que en realidad, te está haciendo un favor.

Mereces alguien mejor

Traducción: Parece un halago, pero en realidad piensa que tú no eres suficientemente bueno o buena para ella o él. Además, cree que te sentirás mejor al escucharlo, pero quien disfruta realmente es quien usa esta frase, ya que se considera mejor que tú.

Seguro que tú también has usado estas frases para decir adiós, pero cuando se está del lado contrario no es fácil asimilar el verdadero significado. Así que no te enrolles ni busques los porqués, pasa la página y queda libre para una nueva relación.

“Me cansé de esperarte”

Cada pareja tiene sus ritmos y ciclos, esto se construye espontáneamente sobre la base del deseo de las dos personas que la forman, sólo ellos conocen los proyectos y objetivos que tienen en común y cómo y cuándo quieren concretarlos. Si esto no está claro dentro del vínculo, toda construcción que se intente hacer para adelante será en vano, porque para que la relación pueda avanzar ambos deben estar lo suficientemente seguros que los dos tiran para el mismo lado.

LA ESPERA QUE DESGASTA

A veces es mejor una respuesta concreta que la eterna espera. Cuando frente a temas importantes siempre recibimos la misma indeterminación, se empieza a gestar de a poco una tensión progresiva y cualquier intento por disimularla sólo logrará tapar de a ratos la crisis latente. Los interrogantes que quedan abiertos dentro de la pareja no desaparecen, se convierten en incertidumbres desgastantes del vínculo.

Si bien uno lo puede racionalizar, sabemos que cuando las emociones están en el medio, se tiñe cualquier perspectiva que tengamos de la situación. Muchas veces conocemos la respuesta del otro, por más que nos hayan pedido un tiempo, podemos llegar a ver lo que se esconde detrás de eso, pero sin embargo nos esforzamos para tolerar la espera con la ilusión de que el otro algún día se defina. Sobreadaptarnos permanentemente a los tiempos de nuestra pareja, es una actitud que puede llegar a tener un costo alto, porque siempre vamos a terminar haciendo foco en el deseo de la otra persona sin poder frenarnos a escuchar lo que realmente queremos nosotros.

QUÉ HACER FRENTE A LAS INCERTIDUMBRES DEL OTRO

Siempre abrir el diálogo. La única manera de que cada uno sepa lo que quiere el otro es comunicándoselo, no esperando que nuestra pareja se dé cuenta. Los temas que son importantes dentro de la relación deben estar claros, para que ninguno se sorprenda cuando estalle una crisis.

Tener en cuenta nuestros proyectos personales

Siempre es necesario saber lo que cada uno espera de la relación, para que ninguno quede atado en un vínculo que nada tiene que ver con lo que proyecta para su vida.

HABLAR DE PLAZOS.

Lo negativo de los tiempos es el factor indeterminado, si logramos consensuar un plazo definido evitaremos que el tema en cuestión se diluya en las esperas.

TOMAR DECISIONES

No todos tenemos los mismos tiempos, y una parte esencial de la vida en pareja consiste en saber esperar al otro, pero siempre seremos nosotros los que determinemos cual es nuestro límite. Cuando llegamos al punto del cansancio de una situación, debemos plantearnos y decidir qué actitud elegimos sostener.

ANIMARSE A DESTRABAR

Es importante resaltar que a veces cansarnos de esperar es positivo, porque nos transforma en agentes de cambio, destrabando no sólo decisiones, sino también abriendo todo el abanico de alternativas que tenemos. No debemos buscar siempre la respuesta en la otra persona, sino intentar lograr comprender qué es lo que el otro nos puede dar y si es compatible con lo que nosotros necesitamos en ese momento. Si esto permanentemente no coincide, y nuestras expectativas quedan sometidas a la espera del otro, las actitudes pasivas no hacen más que prolongar los tiempos y se vuelve un proceso agotador y complicado de mantener en el tiempo.

Debemos evitar atarnos a posturas fijas que no nos llevan a ningún lado, si nunca llega una determinación y ya no soportamos vivir en la incertidumbre, somos nosotros los que debemos animarnos a movernos de la comodidad de la espera. No podemos forzar a nuestra pareja para que sea como nosotros queremos, y a su vez sobreadaptarnos constantemente a los tiempos del otro tampoco es una solución certera, pero como se suele decir, cuando nos enfrentamos a una situación que no podemos cambiar, siempre está latente el desafío de cambiar nosotros.