Consejos sobre el Amor, Matrimonio, Noviazgo

viernes, 28 de abril de 2017

Un acercamiento al sexo anal

Seamos sinceras, hablar abiertamente sobre sexo anal nunca ha sido fácil por los prejuicios y mitos en torno al tema. Pero aún hay muchos misterios sobre practicar sexo por la puerta de atrás que hay que resolver. Como, por ejemplo, saber lo que hay que hacer después para asegurarse que ello no afecte tu salud.



LOS 5 MITOS MÁS COMUNES

Es doloroso

¡No tiene por qué! Lubrica bien la zona, tómatelo con calma y relájate. Son los ingredientes secretos para que el sexo anal no duela y no acabes sufriendo de hemorroides. Y es que esta práctica tiene que ser divertida y sin dolor. Si el problema han sido las malas experiencias del pasado, quizás fue porque no preparaste bien la zona.

Como las mujeres no tienen próstata, no sienten lo mismo

Falso. El placer del sexo anal reside, entre otras cosas, en la cantidad de vasos sanguíneos y nervios que hace que sea una zona sensible. De hecho, un estudio publicado por The Journal of Sexual Medicine asegura que el 94% de las mujeres que practicaron sexo anal aseguran haber tenido un orgasmo.

No se necesita condón

El hecho de no poder quedarte embarazada con el sexo anal hace que sea más placentero. Pero no te olvides de que sin protección, hay un elevado riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual. Pero el uso de preservativo no sólo es necesario por una cuestión de salud sino que, además, puede ayudar a tener una entrada suave. Recuerda cambiarlo si sigues con el sexo vaginal.

Pueden aparecer heces fecales

El miedo de las heces durante el sexo anal siempre está ahí. Pero es tan fácil como lavarse bien el ano antes de tener relaciones (usa un enema si hace falta), procura ir al baño durante el día y evita alimentos picantes o que provoquen gases. Además, es poco probable que el pene llegue hasta el punto en el que está la mayoría de residuos. Tranquilízate.

A los hombres heterosexuales no les gusta la estimulación anal

Falso. A muchos hombres les gusta la estimulación anal porque la glándula de la próstata se sitúa en esta zona, entre el ano, los testículos y los controles de eyaculación y esto puede hacer que precisamente, con la estimulación, la eyaculación sea más intensa y agradable. Ve despacio y no olvides el lubricante, será tu mejor aliado.



5 COSAS QUE SIEMPRE DEBES HACER DESPUÉS

“Hay varios vasos capilares en el área del recto, y las capas de tejido son relativamente finas”, explica Afriye Amerson, doctora especializada en Ginecología y Obstetrícia de Nueva Jersey (Estados Unidos), quien añade: “Mientras que la vagina está protegida por su pH y las bacterias, la única protección de la región anorrectal es su abertura cerrada”.

Debido a que los hábitos de higiene y salud post sexo anal no son tan conocidos como los de la vagina, algunos expertos explican todo lo que tienes que saber para no cometer errores después del sexo anal.

No utilices el mismo preservativo

Si planeas una noche loca en la que practiques tanto sexo anal como vaginal. Tómate tu tiempo para cambiar de condón antes de la penetración y lavarte las manos. Sí, corres el riesgo de cortar el rollo y que entre un bajón pero es mejor hacerlo porque se reduce el riesgo de enfermedades de transmisión sexual y te protege de bacterias como la E.Coli, que puede causar infecciones urinarias.

Limpia a conciencia

Los lubricantes de silicona son los más recomendados para el sexo anal, ya que duran y duran y duran... Sin embargo, estos lubricantes también son más difíciles de limpiar que los fabricados a base de agua. Por ello, es posible que tengas que tomar medidas adicionales a la hora de la puesta a punto de tu recto tras practicar sexo anal. La terapeuta sexual Vanessa Marin, de San Francisco (Estados Unidos), propone utilizar toallitas (sí, como las de los bebés) o directamente darte una ducha. Y la regla de oro: Nunca limpies de atrás hacia delante.

Presta atención cuando vayas al baño

Debido a que tu recto no está construido para la penetración, las fibras musculares pueden dañarse fácilmente, igual que los vasos sanguíneos y capas de tejido. En este sentido, no te asustes si te percatas de un poco de sangrado ya que puede ser normal después del sexo anal. Pero si el sangrado se prolonga o notas llamas alrededor del ano o dificultades para ir al baño, consulta con tu médica para asegurarte de que todo anda bien.

No te asustes por las flatulencias

Después del sexo anal puede que te sientas en las nubes por lo mucho que te ha gustado. Pero...es probable que sientas (y oigas) más flatulencias de lo habitual, así que no te asustes porque es normal y tiene una explicación. Después del sexo por detrás, es posible que los músculos del esfínter estén un poco sueltos y no puedas controlar las “ráfagas de viento”.

Técnicamente, no estás hinchada, simplemente es la forma que tu cuerpo expulsa el aire acumulado durante la penetración. Así que, tómatelo con calma y deja que tus gases sean libres.

Ejercicios de Kegel para fortalecer

Practicar sexo anal de forma asidua puede provocar el debilitamiento del esfínter anal, aumentando el riesgo de incontinencia fecal. Pero no sufras, no tienes que renunciar a hacerlo, simplemente, ponte manos a la obra con los ejercicios de Kegel. Estos están diseñados para fortalecer los músculos del suelo pélvico y también los que hay alrededor del esfínter anal.



Recuerda que el sexo debe ser siempre consentido y la idea es que tú y tu pareja disfruten. No te obligues a experimentar cosas que no quieres simplemente por satisfacer al otro.

jueves, 27 de abril de 2017

LOVE & SEX Me encantan las mujeres complicadas

Estaría yo en cuarto grado, cuando comprendí que lo que a mí me pasaba no era corriente. Me había fijado en dos de mis compañeras de clase. Julia Valdez era pálida, pecosa, muy dulce. Todos los días me traía diferentes regalitos: canicas, dinosaurios de plástico… Gilda Alfonso jamás me dirigía la palabra. Llevaba el pelo como Morticia Addams, leía las escalofriantes historias de Edgar Allan Poe y nunca sonreía. Una tarde seguí a Gilda hasta su casa; cuando estábamos a punto de llegar a su portal, se volvió y me miró furiosa entrecerrando los ojos castaños de forma amenazadora. “Deja de seguirme, imbécil”, gritó. Luego, para asegurarse de que la idea se me quedaba bien clara, levantó una piedra del suelo y me la tiró a la cabeza… Y yo me enamoré locamente de ella.

Me encantan las mujeres complicadas. No como Glenn Glose en Atracción fatal ni Jennifer Jason Leigh en Mujer blanca soltera. En esos casos se trata de sicópatas, y yo estoy hablando de chicas misteriosas, bonitas, pero con ciertas… peculiaridades. ¿Será porque yo soy difícil y complicado? Pues no, soy exactamente lo contrario. Me gustan los deportes, mi madre, la música de Luis Miguel. Mi vida es muy sencilla. Puede que ésa sea precisamente la razón por la que me atraen las mujeres fatales y con algo de misterio. Su sentido trágico de la vida, sus dudas existenciales, me excitan.

Me asombra cómo es posible que yo pueda ver a un bebé y sonreír, mientras Mónica (mi ex novia) puede alzarlo en sus brazos y exclamar: “Oh qué pena: se hará y acabará muriéndose como todos nosotros”. También me gusta el reto, el sacrificio y duro trabajo que implica la conquista de las mujeres complicadas. Hay algo muy sugerente en una mujer que te dice: “No te necesito, amor. Estoy muy ocupada contemplando el abismo”. Esa actitud hace que me entren unas ganas incontenibles de subirme las mangas y ponerme a trabajar. Las inundo con ramos de flores, las invito a restaurantes de cinco estrellas como para decirles: “¿No crees que la vida merece la pena? Si te quedas esta noche conmigo, te haré olvidar a los existencialistas y lograré que te gusten los boleros”. Y, aunque debo decir que no ha sido frecuente, recuerdo las veces en que he podido hacer reír a una de esas mujeres complicadas como algunos de los momentos más memorables de mi vida. Ahora, vayamos a la cuestión del sexo. Yo he hecho el amor con chicas encantadoras y lo he pasado muy bien, pero enseguida echaba algo de menos. Generalmente, las mujeres complicadas, como están tan exquisitamente aburridas, son quienes se expresan con más elocuencia en el sexo. Te pueden decir, de repente: “Quiero atarte al sofá y lamerte el pecho cubierto de mermelada” o “Puedes hacerme lo que quieras, nada me va a sorprender”.

Ese tipo de cosas me llena de emoción, y casi siempre son las mujeres complicadas y misteriosas quienes las sugieren.

Desde luego, no soy el único que tiene esa obsesión. Tomemos, por ejemplo, a mi amigo Carlos. No hay una persona más sencilla y natural que él; sin embargo, sólo le gustan las mujeres que no lo comprenden. Supo que se había enamorado de su última novia, Sonia, cuando fueron a cenar y ella se pasó todo el tiempo hablando de anormalidad sicológicas (su especialidad), pero cuando ya quedó totalmente fascinado, fue cuando ella lo llevó a su apartamento. “No tenía ni un solo mueble –me contó Carlo-. El apartamento era precioso, pero estaba completamente vacío. Aunque llevaba seis meses viviendo en él, me explicó que estaba pasando por un “periodo minimalista” y lo prefería sin nada. Esa era la mujer que yo estaba buscando”. La historia se acabó pronto, pero Carlos se divirtió de lo lindo mientras duró.

Luego está mi otro amigo Pedrito. Hace poco, estuvo saliendo con una productora de televisión, que bebe demasiado y tiene un novio celoso. Y Marcos, que está enamorado de una actriz algo mayor, que fuma como una chimenea. ¿Por qué lo hacen? “Yo no me tiro en paracaídas ni vivo aventuras en la selva”, dice Marcos, “pero me gusta el peligro de una relación que puede estallar en cualquier momento. Me mantiene muy despierto”. Pero, ¿puede un tipo común casarse con una mujer “rara” y llevar una vida aceptable? Me temo que no. En lo más profundo de nuestras almas, nosotros, los buscadores de emociones sabemos que esto es sólo una etapa. Estoy seguro de que uno no se casa con una mujer “rara”. Eso sólo significaría una vida complicada, llena de peleas, reconciliaciones y, finalmente, el divorcio. No estoy para pasar esos trabajos.

Cuando esté listo, me olvidaré de todas esas misteriosas y excéntricas poetas, de las mujeres que deben demasiado o que no tienen muebles en su casa, y buscaré a alguien cariñosa, y en quien pueda confiar. Puede ser incluso Julia Valdez, la chica que daba regalos en el cuarto grado de primaria.


martes, 25 de abril de 2017

Cómo identificar a los hombres tóxicos para huir de ellos cuanto antes

¿Quién es completamente honesto en las primeras citas? Resulta comprensible que al conocer a alguien que nos interesa tendamos a sublimar nuestras virtudes y disimular nuestros defectos. Sin embargo, ese juego de seducción a veces se convierte en un perfecto ejercicio de camuflaje que, con el tiempo, quizá cuando ya es demasiado tarde para nuestros sentimientos, va revelando una personalidad nociva de la que, finalmente, solo obtienes decepción y frustraciones.

Lillian Glass, experta en comunicación y lenguaje corporal, publicó el libro 'Hombres tóxicos' con el propósito de enseñar a las mujeres a descubrir cuanto antes lo que puede ocultarse tras un discurso cautivador. Glass ofrece los cinco perfiles más peligrosos:

•El autodestructivo. Los demás o la mala suerte son los causantes de sus fracasos. Su pareja se convierte así en una madre que, en unos casos, debe consolarle y, en otros, debe facilitarle lo que él no puede conseguir por sí mismo.

•El controlador. Nada puede ocurrir con su pareja sin que él lo sepa y de su consentimiento. Si no lo acepta, la intimida con amenazas veladas o con una actitud agresiva.
•El manipulador. No admite un no por respuesta, retorcerá los hechos y las palabras para lograr su propósito y, llegado el caso, hará sentir culpable a su pareja de cualquier conflicto o desavenencia.

•El narcisista. Todo empieza y acaba en él. La mujer que esté a su lado debe permanecer en un segundo plano y mostrarse agradecida por tener la suerte de compartir su vida con alguien tan especial.

•El huidizo. Se presenta como un espíritu libre que no puede atarse a nada. Es su manera de huir del compromiso y de justificar sus ausencias o sus debilidades.

El 'test' definitivo
Sin embargo, las expectativas con frecuencia son un velo tupido que distorsiona la realidad. Por eso, Glass propone reflexionar sobre lo que ese proyecto de relaciónnos aporta respondiendo a 10 sencillas preguntas:

•¿Te sientes optimista y llena de energía después de estar con él?
•¿Hay siempre respeto mutuo?
•¿Te hace sentir valorada, inteligente y atractiva?
•¿Notas su falta cuando no está?
•¿Te sientes segura junto a él?
•¿Habla bien de ti a otras personas?
•¿Al pensar en él ríes o sonríes?
•¿Te apoya siempre?
•¿Saca lo mejor de ti?
•¿Te sientes animada y motivada a su lado?

Guía para identificarlos
Y por último, ofrece una guía para identificar a los mentirosos habituales. Cuantas más de estas señales veas, más probabilidades hay de que no diga la verdad:

•Se encoge de hombros al relatar un suceso.
•Tiende a humedecerse los labios y se los muerde.
•Traga saliva.
•No mueve las manos al hablar.
•Rompe el contacto visual y parpadea mucho.
•Mira fijamente sin expresividad (máscara emocional).
•Se le ve inquieto.
•Tiene los hombros hundidos y la cabeza gacha.
•Mueve los pies nervioso.
•Se pasa la mano por el cuello y se rasca.
•Suda.

domingo, 23 de abril de 2017

Un pene pequeño ¿Qué dicen ellos?

"Es muy difícil señalar un momento concreto en el que comencé a preocuparme. Era un chico muy tímido y nunca me sentí cómodo en los vestuarios de la escuela",

le contó Smith, un ciudadano británico a BBC Mundo, asegurando que no relacionó la "ansiedad sobre su imagen corporal" con el tamaño de su miembro viril hasta el final de su adolescencia. Fue entonces cuando un amigo le hizo un comentario jocoso sobre lo poco abultado que era, y las preguntas comenzaron a rondar en su cabeza: "¿Tengo el pene pequeño? ¿Qué significa ´pequeño´?" Interrogantes que lo persiguieron durante mucho tiempo.

Hasta que finalmente logró afrontar la situación y hasta reírse del asunto.

Smith dice que el hecho de ser consciente de que tenía un pene pequeño dificultó sus relaciones amorosas "y convirtió el sexo en todo un desafío". "Me sentía constantemente avergonzado, así que casi nunca iba al gimnasio y raramente utilizaba los urinarios públicos", admite. "Y, cuando lo hacía, veía cómo otros hombres se burlaban de mí. No a menudo, pero es el tipo de cosas que se te quedan grabadas en la cabeza".

Según la Revista Británica de Urología (BJU, por sus siglas en inglés), para que un pene se considere "pequeño" debe medir menos de 9,16 centímetros en reposo. De acuerdo con David Veale, doctor del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Londres, y autor de un estudio sobre las longitudes del pene, publicado en 2015, el tamaño promedio a nivel mundial de un pene flácido es de 13,12 centímetros, sin tener en cuenta diferencias raciales.

Según Veale, un 2,28 por ciento de la población masculina tiene micropene (menos de cinco centímetros sin erección), lo cual puede ser "devastador para el sentido de masculinidad de la persona", le contó el experto a BBC Mundo.

Sin embargo, el argentino Enrique Fabián Bonaño, de la Asociación Española de Andrología (ASESA), sostiene que "no hay una medida estándar".

Según él, en el caso del micropene, "existen técnicas quirúrgicas que, en manos hábiles, pueden ayudar", aunque admite que no es "muy partidario" de este tipo de procedimientos, "al no tener constancia de resultados realmente satisfactorios".

Por otra parte, Velae dice que "son muchos los hombres que acuden a la consulta de urólogos y sexólogos preocupados por el tamaño de su pene, a pesar de tener un tamaño normal".

"Este trastorno se conoce como el síndrome del pene pequeño (SPS, por sus siglas en inglés), y los hombres afectados pueden ser también diagnosticados con dismorfia corporal (BDD), en este caso por una preocupación excesiva y angustia sobre el tamaño de su pene". El experto asegura que la ayuda psicológica para quienes sufren esta ansiedad es "muy necesaria".

EXPRESAR LOS COMPLEJOS

La primera persona con la que Smith habló abiertamente sobre el tema fue su mujer, con quien lleva 18 años casado. "Cuando tienes un secreto, hay momentos en los que continúas una conversación dentro de tu cabeza y tú mismo te menosprecias", explica.

"Pero cuando compartes ese secreto con alguien, ya no sucede de la misma forma". Smith cuenta que cuando lo habló con otras personas no se sintió verdaderamente comprendido. Al menos, hasta que comenzaron a entender que se trataba de "una cuestión delicada". "No tuvieron que vivir con esa preocupación durante toda su vida; pensaban que no podía ser un problema tan importante".

Pero Smith descubrió que, cuanto más hablaba sobre ello, más se percataba de que, en realidad, era "una cuestión menos relevante para los demás de lo que pensaba". "La mayoría de la gente bromea sobre penes pequeños porque les parece divertido, no porque quieran humillar o hacer sentir mal a quienes están a su alrededor", explica. (...)

Aunque admite que existen "presiones sociales" y una "imagen idealizada del tamaño del pene” difundida por los medios de comunicación" –lo que distorsiona la visión “lo que es normal"–

la manera de afrontarlo, aconseja, es con "honestidad y franqueza".

Sin tabús

En marzo del 2016 Smith organizó un evento en Londres: la primera "Gran fiesta del pene pequeño".

El objetivo era permitir a los hombres hablar francamen-te sobre su cuerpo y sobre el tamaño de su pene sin sentirse acomplejados.

Más de 100 personas (tanto hombres como mujeres), dice Smith, compartieron una noche de poesía, comedia y música en torno al tema que los convocó: penes pequeños.



La manera de dormir delata el estado de la relación

Cada miembro de la pareja duerme en uno de los lados de la cama; la mayoría mira hacia la pared. Uno de los dos suele dormirse justo en el borde de la cama con al menos una parte del cuerpo colgando. A continuación, algunos ejemplos.



1. El cangrejo. Esta postura tienen muchas versiones, pero ninguna implica contacto físico. Las personas que se acuestan de esta forma necesitan más espacio y libertad. Sus parejas, sin embargo, prefieren los mimos.



2. El techo. Ambos compañeros se acuestan sobre la espalda y ella se acurruca sobre la zona de la axila de él. Con frecuencia, esto solo sucede mientras se quedan dormidos. Es una clara indicación de predominio masculino y entrega femenina.



3. Charla de almohadas. La pareja se acuesta cara a cara sin tener contacto físico. Esto suele suceder en las primeras etapas de la relación. Estas parejas tienen mucho que decirse y les gusta mirarse a los ojos.



4. El nudo del amor. Ambos se acuestan mirándose de frente, mientras que sus piernas forman un nudo. Una vez que han alcanzado el sueño profundo, el nudo tiende a deshacerse. Esta postura revela una relación amorosa entre iguales y que existe un latente deseo erótico.

Mujeres tienen menos orgasmos que hombres

Cada vez más estudios están aportando evidencia sobre cómo el orgasmo de los hombres durante el sexo es más frecuente que el de las mujeres. De acuerdo al artículo “¿Quiénes tienen más orgasmos, quiénes menos y por qué? en CNN, el 40 por ciento de las mujeres experimenta disfunción sexual, asociada con una dificultad crónica para alcanzar el orgasmo.

Los expertos están ofreciendo algunas respuestas. El profesor asistente de psicología en la Universidad Chapman, David Frederick, señala que "todos los grupos de hombres – gay, bisexual, heterosexual – llegan al orgasmo en más ocasiones que todos los grupos de mujeres".

David Frederick dice que las mujeres lesbianas experimentan orgasmos más a menudo que las mujeres heterosexuales, pero menos a menudo que los hombres. Señala que el orgasmo de las mujeres es el foco de la especulación bastante intensa. Cada mes, docenas de revistas y artículos en línea resaltan las diferentes maneras de ayudar a las mujeres a alcanzar el orgasmo con más facilidad.

El experto dijo que "las mujeres tienen mayor insatisfacción corporal que los hombres y esto puede afectar la satisfacción sexual y la capacidad de experimentar orgasmos si la gente se está enfocando más en estas preocupaciones que en la experiencia.

Agregó que hay más estigma contra las mujeres que inician el sexo y expresan lo que quieren sexualmente. Además, una cosa que sabemos es que en muchas parejas hay una discrepancia de deseo: una pareja quiere sexo más a menudo que la otra. En los heterosexuales, esa persona suele ser el hombre.

Por lo tanto, una mujer puede tener relaciones sexuales con su pareja cuando no está necesariamente de ánimo, y entonces puede ser menos probable que alcance un orgasmo.

También existe la idea de que el orgasmo masculino ayuda a facilitar la reproducción, ya que es invariablemente requerido para la eyaculación. Para las mujeres, sin embargo, no hay un vínculo claro entre el orgasmo y la reproducción, dijo Frederick. "Pero hace millones de años, quizás estaban relacionados".

Recordó que "una teoría es que en los antepasados de los seres humanos el orgasmo se producía más fácilmente porque su función era causar la ovulación. Esto ocurre en muchos animales". Una vez que el ciclo menstrual comenzó a regular la ovulación, el orgasmo ya no estaba asociado con la reproducción de las mujeres, lo que permitió que la capacidad y la facilidad del orgasmo se volvieran más variables en las mujeres durante millones de años y es por eso que la frecuencia del orgasmo es mucho más variable en mujeres que en hombres.

Algunas mujeres pueden estar anatómicamente predispuestas a orgasmos regulares, dijo Elisabeth Lloyd, profesora de biología y filosofía en la Universidad de Indiana-Bloomington, que fue coautora de un estudio sobre la anatomía genital y el placer en las relaciones sexuales. Una distancia más corta entre el clítoris y la abertura urinaria, donde se libera la orina, puede aumentar la probabilidad de que una mujer experimente satisfacción, según el estudio publicado en la revista Hormonas y Comportamiento en 2011.

Lloyd analizó datos de dos estudios sobre la relación entre la anatomía y el orgasmo en mujeres con ayuda de su coautor Kim Wallen, profesor de psicología y neuroendocrinología conductual en la Universidad de Emory. "Encontramos que la distancia entre el clítoris y la abertura urinaria, que se llama CUMD, indica si una mujer está o no inclinada a tener un orgasmo con una relación sexual o no, y si es inferior a dos centímetros, entonces probablemente va a tener un orgasmo con el coito".

Aclaró que si está tres centímetros por encima, entonces es probable que no vaya a tener un orgasmo con las relaciones sexuales. "Esas fueron nuestras conclusiones, que han sido confirmadas a través de otras pruebas, lo que significa que si una mujer no tiene un orgasmo de relaciones sexuales, no es su culpa. Tiene que ver con su anatomía".

jueves, 20 de abril de 2017

La diferencia de edad se acorta con madurez



40 y 20 es el amor lo que importa y no lo que diga la gente’, cuenta la canción del mexicano José José y con la misma premisa la psicóloga Lizette Gallegos y el psicólogo Roberto Peña, ambos terapeutas familiares, exponen que las relaciones intergeneracionales —es decir entre personas con marcadas diferencias de edad— pueden ser exitosas y llenas de felicidad, pero para ello lo primero es “destronar los prejuicios”.

“Deben borrarse las ideas de ‘el o la joven casafortunas’ y la del ‘viejo rabo verde’ o ‘la asaltacunas’ porque así la sociedad ejerce prejuicios sobre amores con diferencias generacionales, lo que además puede llevar a una pareja a contaminarse con esos criterios, resultando la crónica de un fracaso rotundo”, advierte Peña.

La sociedad suele etiquetar estas relaciones como casuales o de interés económico o posición social. “Lo importante es tener en claro en qué se basa la unión para fortalecer los puntos de encuentro y saber manejar los desencuentros así como la opinión de la gente, que es ajena a la relación”, dice Gallegos.

Entonces, cuando dos adultos apuestan por ser pareja, deben estar seguros de que la otra persona corresponde el sentimiento y debe conocer qué intenciones y proyecciones de vida tiene. Para Peña, si hay dudas sobre el otro la relación ya comienza mal y como se sabe, “lo que mal comienza mal acaba”.

Un desafío para quienes se enamoran de alguien mucho mayor o mucho menor es lograr que no exista conflicto de intereses. “Muchas veces la edad es la que determina los gustos, por ejemplo. Las personas más jóvenes tienden a salir y a las fiestas, y las mayores, al reposo. Aquí puede haber un problema, pero todo se resuelve cuando hay voluntad de ambas partes y se cede”, dice el terapeuta de pareja.

Por su parte, Peña indica que la edad no determina los intereses. “La personalidad no se marca únicamente por la edad o generación. Hay jóvenes que prefieren una vida sana, más reposada y personas mayores que están más desatadas. Una mujer de 30 años y un hombre de 50 pueden tener gustos similares sin importar las décadas que los separan. Por ejemplo, ambos pueden disfrutar del cine, de un paseo o de fiestas y de una vida social activa”. Pero, si las personalidades son diferentes se pueden hallar puntos de encuentro. Ambos especialistas coinciden en que si hay un sentimiento fuerte cualquier dificultad se resuelve. “Todo es voluntad, si hay una construcción sólida como pareja habrá la confianza para que cada quien realice sus actividades y así nadie se frustre ni se sienta en la obligación de participar en lo que no le agrada”, comenta Peña.

Espere…

Lo que no se debe postergar o dejar de lado es compartir, principalmente en lo que les gusta a ambos, en aquello que es común, así se alimenta la relación.Entre las ventajas de este tipo de relaciones, Gallegos señala los complementos. “La persona mayor puede encontrar en la relación con alguien más joven aventura, energía, sueños, esperanzas; la alegría propia de la juventud y fortalecer su autoestima. Para la más joven puede significar la apertura a horizontes intelectuales, culturales, sociales, laborales nuevos en su vida”. Lo que sí es cierto es que para el éxito de estas relaciones se necesita madurez, compromiso y flexibilidad, una mente abierta.

Los más común en estos vínculos —según la experiencia de Peña en las terapias de parejas de este tipo— es que pese a los estilos de vida y preferencias similares, la generación marca la percepción sobre el mundo de cada uno. “Va más allá de lo que gusta o no, es lo que lleva una generación porque cada uno responde a un tiempo y una época. Si uno de los integrantes se crió en un ambiente conservador actuará así, mientras si la otra parte creció con menos presión será más resuelta. Esto se aplica a la religión, afinidad política e interacción con otros”.

Otro aspecto a considerar es lo fisiológico, ya que el tiempo no pasa en vano y el envejecimiento es inevitable. “La sexualidad está ligada a lo fisiológico y al desempeño sexual y la reproducción, si se quiere tener hijos, se verán afectadas”.

Quede claro que con voluntad y amor todo se puede, así sea 40 y 20 o 30 y 50 o más o menos, el amor no tiene edad ni tampoco la madurez para asumir una relación.