lunes, 14 de enero de 2019

¿Qué le pasa a tu cuerpo cuando haces el amor?

La delgada línea entre el sexo y la rebeldía, el placer de encontrarte piel a piel mientras los cuerpos se estremecen es uno de los privilegios del ser humano. Pero, ¿alguna vez te has preguntado, ¿qué pasa con tu cuerpo cuando haces el amor? Dicen que un buen polvo, tiene que ser intenso y sucio a la vez, ¿será?

Las relaciones sexuales no son un simple intercambio de genitales que tienen como objetivo cumplir con la reproducción. Se requiere de amor, afecto, ternura y las ganas de querer estar con la otra persona. Durante el acto sexual, el cuerpo atraviesa por cuatro etapas sensoriales: excitación, meseta, orgasmo y recuperación, veamos:

EXCITACIÓN

Cuando el deseo sube de nivel el cuerpo entra en la etapa de excitación sexual y experimenta cambios fisiológicos. Particularmente, en el caso de las mujeres se presenta una vaso dilatación en el área de la pelvis. Además, el clítoris se pone erecto, mientras que los labios vaginales se engrosan y crecen. De igual manera, hay erección en los pezones. Inclusive, en algunos casos hay ruborización en el área de los pómulos.

Por su parte, los hombres tienen vaso dilatación en el área genital, que lleva a la erección del pene. Este aumenta de tamaño y los testículos se elevan, mientra que el escroto se engrosa. También experimentan erección en los pezones y rubor sexual.

MESETA

Esta etapa se presenta justo antes de que el cuerpo llegue al orgasmo, la sensibilidad, el tono muscular, la frecuencia cardíaca y la presión arterial aumentan. En primer lugar, en los hombres, la rigidez y el volumen del pene es evidente. Además, hay lubricación que permite la limpieza de la uretra. Esta secreción se debe a las glándulas de Cowper.

Por otro lado, en las mujeres aumenta el tamaño del útero, el clítoris llega a su máximo crecimiento. Hay dilatación en los músculos vaginales. Así mismo, el pecho aumenta de tamaño y la areola se dilata. Finalmente hay un cambio de color en los labios.

ORGASMO

En esta etapa la estimulación y excitación sexual llega a su máximo. Hay contracciones rítmicas en los músculos de la pelvis. Las sensaciones se centran en la pelvis, pero se esparcen por todo el cuerpo.

En el caso de las mujeres, se dilata el orificio cervical externo. Además, hay contracciones rítmicas en el ano y en el útero. También se contraen los músculos extensores de las manos y los pies. En cuanto a fluidos se expulsa gracias a las glándulas de Skene.

En el hombre, se presenta la eyaculación y la contracción de la próstata, además de la expulsión del semen. De igual manera, se produce la contracción del piso pélvico y el ano. También tienen contracciones rítmicas en los músculos esqueléticos. Una vez que el hombre expulsa el semen es concluye la fase orgásmica.

Es posible que durante esta fase se presenten cambios en la expresión facial, jadeos, gemidos, risas, llanto, entre otras emociones.

FASE DE RESOLUCIÓN

La etapa para que el organismo regrese a la normalidad. Particularmente la condición de los genitales. Por lo general, los hombres tienden a ser más insensibles más rápido. Mientras que, las mujeres tienen la capacidad de seguir teniendo orgasmos. Es normal que sientan relajación muscular y mental. Pues la secreción de serotonina y otras hormonas inducen al sueño.

En el hombre, hay un regreso en todas las estructuras genitales. La erección del pene baja y los glandes disminuyen. El grosor del escroto regresa a su tamaño habitual.

Lo curioso es que biológicamente, la mujer no necesita un período de recuperación. Pues tienen la oportunidad de alcanzar un nuevo orgasmo. Una vez que la mujer vuelve a la normalidad, el útero, la vagina, el clítoris y los labios vaginales, también lo hacen.

jueves, 3 de enero de 2019

No se acabó el amor, sino mi paciencia

A veces no es el amor lo que se termina, sino la paciencia, esa que dicen que es santa, porque resiste vientos y mareas y siempre acaba dando más de lo que debería. Ahora bien ¿Cómo no ofrecerlo todo por esa persona con quien hemos construido un vínculo afectivo y vital e incluso un proyecto de vida?

Está claro que queda justificado el que cedamos en ocasiones más de la cuenta, que perdonemos hoy, mañana y pasado, y que esperemos un poco más con la esperanza de que las cosas mejoren… Pero en ocasiones, la realidad acaba cayendo por su propio peso para abrirnos los ojos.

El amor requiere de paciencia hasta un límite

Nuestro corazón no puede borrar de la noche a la mañana lo que siente, pero cuando se pierde la paciencia uno empieza ya a quitarse una tras otra todas las vendas que lo cegaban.

Hay quien dice que la paciencia es una virtud, pero está claro que esta dimensión no puede aplicarse a todos los ámbitos, y que además, debe tener unos límites. No podemos pasar una vida entera siendo pacientes viendo cómo se vulneran nuestros derechos, nuestras necesidades como seres que necesitan reciprocidad, cuidado, afectos y reconocimiento.

El amor requiere compromiso, voluntad y paciencia… pero hasta cierto punto.

LA PACIENCIA EN EL AMOR NO ES LO MISMO QUE PASIVIDAD

A menudo suele definirse el concepto de paciencia como una virtud. La paciencia es la facultad que tenemos las personas para posponer aquello que nos aporta satisfacción, porque pensamos que esa espera, nos traerá cosas mejores.

También se define la paciencia como una habilidad: la que tenemos para tolerar situaciones desfavorables ante las cuales podemos tener o no tener el control. Ahora bien, cuando hablamos de amor, es necesario que mantengamos siempre el timón de nuestra propia realidad.

Hay quien se justifica usando esta palabra como una dimensión que hay que asumir: Las cosas están mal, pero ¿qué se le va a hacer? Hay que tener paciencia. “¿Qué podemos hacer si él o ella es así? No podemos cambiarlos, así que es mejor mantener la paciencia”…

NO HAY QUE CONFUNDIR PACIENCIA CON PASIVIDAD

En realidad ahí está la auténtica clave. Podemos ser pacientes, podemos hacer de la paciencia nuestra mejor virtud, porque nos ayuda a analizar mejor la situación, a saber observar, a ser reflexivos. No obstante, todo este proceso interior nos debe permitir ver la auténtica realidad.

Una persona paciente no tiene por qué ser pasiva. La persona pasiva hace de la tolerancia su forma de vida, permitiendo abusos hasta experimentar en piel propia como se vulnera su integridad. Y ello, es algo que nunca debemos permitir.

Los beneficios de ser paciente, pero no pasivo

A la hora de establecer y mantener una relación afectiva, la paciencia es un pilar en el día a día que debemos reconocer. Está claro que no tiene por qué gustarnos cada aspecto, comportamiento o costumbre de nuestras parejas, pero no por ello vamos a actuar de forma impulsiva echándoselo en cara, y rompiendo la relación.

Somos pacientes, respetamos y toleramos porque amamos. Porque sabemos también que en toda pareja existe un tiempo para que las cosas se armonicen, para que todo encaje y comprendamos a su vez, las necesidades de cada uno.

La paciencia debe ser mutua y concretarse casi a modo de ejercicio. Yo soy paciente contigo porque te respeto y te quiero, porque te reconozco como persona y sé que amar no es solo querer las coincidencias, sino respetar también las diferencias.

Ahora bien, la paciencia requiere a su vez claridad emocional. Debemos saber dónde están los límites y comprender en qué momento se vulnera como personas, como miembros de una relación afectiva. No hay que ser pasivos ante las exigencias cargadas de egoísmos, ante la posición de priorizarse uno por encima del otro.

No hay que cerrar los ojos a las carencias ni ser impasibles al dolor emocional que nos provocan los vacíos, los desprecios o ese maltrato sutil ejercido a través de palabras envenenadas. Es aquí donde la paciencia debe caer, descorrer su velo para ver la verdad.

CUANDO SE TERMINA LA PACIENCIA… ¿QUÉ?

Cuando se termina la paciencia llega la decepción, porque ya somos conscientes de nuestra realidad en todos sus matices. En todos sus claroscuros. Esto no significa que debamos romper al instante esa relación de forma obligatoria si aún seguimos amando a la persona.

Es momento de hablar, de poner en alto cual es la situación y decir lo que sientes y lo que necesitas. No se trata de evadir el problema. Si ese compromiso nos importa, daremos todo lo que nos sea posible por mantenerlo.

Para que una relación prospere o sane esas carencias que nos hacen daño, el esfuerzo debe ser mutuo. En el instante en que uno ofrece más y el otro solo invierte sus propias excusas, la paciencia se acaba perdiendo por completo, y con ella, la decepción se convierte en un abismo insondable.

La paciencia no es la capacidad de esperar, sino la habilidad para comprender que merecemos cosas mejores.

domingo, 30 de diciembre de 2018

Manual para ser un buen anfitrión



El alcohol es parte de nuestra cultura latinoamericana”, afirma Karla Sequeira, directora ejecutiva de Educalcohol, una asociación que ha publicado la Guía del anfitrión responsable.

“En una fiesta de compañeros, todos están insistiendo en que los demás se tomen una cerveza o celebren juntos. Esa presión crea un ambiente pesado para el que no quiere beber. Es importante que los que deciden hacerlo, sepan evitar consecuencias negativas para sí mismos y para los demás,” dice Sequeira.

Entre las recomendaciones que ofrece la guía destaca que el anfitrión siempre debe ofrecer opciones de bebidas no alcohólicas, además de agua.

El “te aumentaré” o rellenar el vaso cuando aún hay líquido resulta contraproducente, pues el invitado llega a perder el control sobre cuánto bebe.

De lo que se trata es de que la fiesta sea un espacio seguro para tus invitados, pues el excesivo consumo de alcohol podría desembocar en accidentes y hasta la muerte. Como anfitrión, es importante seguir 10 reglas que para hacer tu parte en la corresponsabilidad respecto a la bebida.

Con datos de: xhttp://educalcoholcr.org/files/program/32_guadelanfitrineducalcoholartedigital.pdf

Diez consejos prácticos

Jugos

El cuerpo absorbe más alcohol con gaseosas.

Agua

Asegúrate de que haya agua disponible todo el tiempo.

Sostén

Un sitio donde apoyar el vaso hace beber menos.

Relleno

Espera a que terminen la bebida antes de servir más.

No es no

Nunca fuerces a tus invitados a tomar una bebida alcohólica.

Opciones

Ten bebidas sin alcohol y agua como alternativas.

Retorno

Asegúrate de que los invitados tengan cómo volver a casa.

Comida

Si no hay cena, ofréceles bocadillos ricos en carbohidratos.

Hora

Para de servir alcohol una hora antes de que acabe la fiesta.

Control

Nada peor que un anfitrión que ha bebido demasiado.

¿Festejo en la empresa? Recuerda, tu reputación está en juego

Para garantizar una velada agradable y placentera, tanto jefes como empleados deben mostrar profesionalismo y decoro. Aunque errores involuntarios existen, aquí te doy los NO para sobrevivir a una fiesta de fin de año, a fin de no dar pasos en falso.


Llegó la hora de relajarse y divertirse! Las fiestas de fin de año en la empresa son toda una tradición y fomentan una conexión entre los compañeros de trabajo y jefes, desarrollan el espíritu de equipo y ¡son increíblemente divertidas después de un largo año!

Para garantizar una velada agradable y placentera, tanto jefes como empleados deben mostrar profesionalismo y decoro. Aunque errores involuntarios existen, aquí te doy los NO para sobrevivir a una fiesta de fin de año, a fin de no dar pasos en falso.

Aunque estas fiestas son para celebrar y disfrutar, siguen siendo fiestas de negocios, dentro de un contexto laboral y en las que tu reputación, cultura y marca personal están en juego.

¡Los NO ya los tienes! Ahora elige ser memorable y utiliza tu mejor juicio manteniendo tu dignidad!


NO dejes de ir a menos que estés enfermo. Tu ausencia será notada.
NO llegues tarde y tampoco seas el último en salir, especialmente si pusieron hora en la invitación, debes honrarla.
NO lleves acompañante. Ni siquiera preguntes si tu invitación no especifica. Si te permiten llevar a una pareja, no es el lugar ni el momento para mostrar afecto.
NO te vistas reveladoramente. Recuerda que en negocios, lo que vistes está comunicando y no deseas transmitir el mensaje equivocado. Escoge la tenida perfecta. Si estás en duda, viste elegante, no te equivocarás.
NO exageres con el alcohol. Toma moderadamente por más que la empresa haya decidido tener un bar abierto. No camines con la bebida en la mano —puedes salpicar a medio mundo—.
NO dejes de mostrar una buena sonrisa, pero que sea genuina. No exageres en tus ademanes, tocándote el cabello o arreglándote el vestido, pues muestra total inseguridad.
NO saludes sin ofrecer un buen y profesional apretón de manos. Que tu saludo y tu despedida queden en la memoria de colegas y jefes.
NO comas demasiado. Come con moderación, recuerda que todo lo que digas o comas se suma a tu credibilidad personal.
NO te olvides de ofrecer cumplidos a tus colegas, que sea significativo, nada exagerado. Si te toca ser el elogiado, agradece con gracia y simpatía.
NO descuides tus buenos modales en la mesa. Debes estar preparado para hablar, saludar o presentar, así que no tengas la boca ni las manos llenas, utiliza siempre la servilleta. En un bufet no camines con muchos bocadillos en tu plato por todo el salón.
NO hables ni cuentes historias en exceso. Las historias largas o discusiones sobre el trabajo aburren, deja que haya interacción. Te ves mejor hablando sobre los talentos o habilidades en las personas.
NO te quejes en demasía. No vayas hablando sobre inconveniencias en el trabajo, ascensos o despidos y menos salarios. Muestra que el año fue positivo.
NO olvides aceptar con mucha gracia algún reconocimiento y si eres honrado con un brindis, ya sabes, pues siempre lo recalco, ni aplaudes ni bebes para ti mismo.
NO y mil veces NO utilices esta fiesta como un buen momento para declarar tu amor a nadie —ese amor secreto de oficina, por ejemplo.
Finalmente, NO olvides agradecer. Seguramente, un equipo de personas dedicó tiempo y esfuerzo para hacer posible la fiesta.

Pilar Richardson escribe la columna señora etiqueta,

donde comparte sus conocimientos sobre etiqueta y protocolo,

normas para una grata interacción social.




Fiestas de fin de año, ocasión para los infieles

El alcohol “puede reducir la inhibición y aumentar la impulsividad y las emociones fuertes, incluidos los pensamientos negativos sobre su relación actual o los sentimientos sexuales hacia un compañero de trabajo”, asegura a Cosmopolitan la terapeuta Jaime Gleicher.



Las fiestas de fin de año de la oficina son la ocasión más propicia del año para un infiel de concretar un acercamiento sexual con un colega, según el sitio de citas extramatrimoniales Ashley Madison. De hecho, 66% de sus usuarios afirmó que “está considerando ser infiel durante estas celebraciones”.

Christian Grant, portavoz del sitio Illicit Encounters —que hizo su propio sondeo y que halló que 57% de sus usuarios engañan en estas fiestas—, cree que “las tensiones sexuales que han estado aumentando a lo largo del año laboral finalmente explotan con el aliciente de la bebida”, según Insider.

El alcohol “puede reducir la inhibición y aumentar la impulsividad y las emociones fuertes, incluidos los pensamientos negativos sobre su relación actual o los sentimientos sexuales hacia un compañero de trabajo”, asegura a Cosmopolitan la terapeuta Jaime Gleicher.

Pero es absurdo echarle la culpa a la bebida. Un infiel se regocija con las endorfinas y adrenalina que descarga en el proceso, esté o no tomado.

En todo caso, estas fechas son una buena ocasión para reflexionar sobre qué tipo de relación quieres para el próximo año. Después de todo, si la infidelidad viene siendo un problema con tu pareja, quizás el mejor regalo de Navidad que puedas darte a ti misma es una buena dosis de amor propio para emprender otro rumbo.

Consejos de una especialista


Tener una relación con un colega puede comprometer tu ética de trabajo, productividad y profesionalismo,
“Si estás en una relación y no puedes mantenerte presente porque estás pensando en otra persona, debes tener una visión profunda de si estás o no en la relación correcta”, dice Gleicher.
Si sientes que un colega está llevando las cosas demasiado lejos, no tengas miedo de decir que no. “Siempre es mejor usar palabras para expresar que te sientes incómodo”, recomienda la especialista.



sábado, 29 de diciembre de 2018

Fiestas de fin de año propician más peleas en la pareja

No hay más vuelta, el año se está acabando. La Navidad pasó y el desprestigiado año viejo 2018 se queda atrás y llega con bríos el 2019. Es tiempo de planificación, decisiones familiares sobre en qué casa se pasarán las fiestas, dónde ir de vacaciones, qué pendientes quedaron por hacer y qué proyectos se emprenderán como pareja el próximo año.

Según cuenta la psicóloga de Clínica Vespucio, Jessica Piña, esta época genera estados de angustia y mayor sensibilidad. "Son fechas que tienen un significado especial por las historias de vida de cada uno y también, por lo que se ha construido en pareja. Si hay una mala relación puede que surja un desgano por celebrar o bien, sea una oportunidad de reencuentro". Cualquiera sea la situación, el panorama no está calmo ni siquiera en las calles.

De a poco, los mares de gente, el comercio y ni hablar de caminar tranquila por la calle sin que te pasen a llevar con las bolsas. Bajo este estrés ambiental unido a una relación inestable o que está pasando por un crisis importante, la psicóloga clínica de pareja y familia, Ewelyn Schwager, afirma que se intensificarán los problemas y explotarán los conflictos previos. "Es un momento propicio para detonar situaciones y puede ser que hayan más peleas, que a lo mejor son de menor envergadura, pero es como que hubiera un foco de mayor tensión por el hecho de tener que pasar más tiempo juntos y además, tomar varias decisiones".

Por tanto, la forma de comunicarse y negociar se pondrá a prueba en el campo de batalla de la pareja, donde también aparecerán en el baile, las familias de origen. Habrá que negociar y hablar al respecto. "Para que el diálogo sea efectivo, tiene que haber una buena disposición y las ganas como pareja de estar bien, evitando las agresiones, explicando los desacuerdos, en forma clara y calma sin culpar, a priori, al otro por preferir un lugar más que otro", aconseja Jessica Piña.

La idea es considerar la sensibilidad propia y la del otro. Ser honestos y llegar a acuerdos sin pensar en transar. "Hay una distinción sutil, pero que es interesante, porque cuando uno transa muchas veces se usa la palabra como ceder y cuando uno cede, queda como enrabiada porque en el fondo le concede al otro, la razón, la decisión", aclara la psicóloga Ewelyn Schwager. Por eso es enfática en señalar, que ceder no es lo mismo que acordar entre los dos, donde ambos ceden un poco, ambos pierden.

"Esa es la premisa de una negociación, un acuerdo, porque cuando cedes, generalmente, vas acumulando rencores, rabias y se puede establecer un patrón que siempre uno cede más que el otro", enfatiza. El tema se puede complicar con las vacaciones, porque se pasa más tiempo juntos y se desajustan las dinámicas de la casa, ya que al levantarse se está "desocupado" y no está el apremio por los tiempos y horarios, aunque sí se deben cumplir con tareas domésticas y cuidados que muchas veces no se hacen durante el año.

Si las dificultades son profundas y no se visualizan soluciones, el ambiente empeorará cada día y las vacaciones serán el espejo de lo que se puede esperar en esa familia, para el resto del año. En caso contrario, si hay una adecuada motivación amorosa, este tiempo servirá para el reencuentro y visualizar juntos acuerdos y soluciones, sobre todo si los conflictos se relacionan con el poco tiempo que han pasado juntos. Y como dice Ewelyn Schwager, habrá que ser transparente en lo que se piensa, siente y observar, que si los silencios son habituales es porque la comunicación es poco efectiva, no se sabe negociar y que por tanto, habrá que sentarse a elaborar estrategias para mejorar la relación, sobre todo para que pasar tiempos juntos no sea una condena sino un gran regalo.

jueves, 27 de diciembre de 2018

Ideas para sorprender a tu pareja en Navidad


A unos les encanta, otros la detestan. Hay quien se vuelve un niño con los ojos brillantes de ilusión, y quien huye del sentimentalismo cual señor Scrooge moderno. En fin, es Navidad y toca celebrar, si estás en pareja y quieres que estas fiestas sean inolvidables, toma buena nota de estas ideas para sorprender a tu pareja.

Si se conocen desde hace poco tiempo: Hagan de estos días un momento especial. Todavía no tienen intimidad suficiente para plantearse una Navidad en pareja o presentar mutuamente a sus familias, pero sí pueden celebrar lo bien que se sienten estando juntos. Por ejemplo, con una cena en un lugar romántico o yéndose juntos a bailar como dos adolescentes.

Felicítense, háganlo de corazón. Un email en el que se detallen las mil razones por las que se siente agradecida de haberle conocido. Una postal confesándole a ella lo especial que es. Una carta escrita a mano, como las de antiguamente.

Si están en pleno auge de la pasión: Den rienda suelta al romanticismo, la imaginación, la sorpresa. En estas fechas está permitido y además a él o a ella le encantará. Si es hombre, sorpréndala con un inmenso ramo de rosas rojas y una caja de bombones exquisitos. La conmoverá. Y quizás, a cambio, ella se presente en su casa con un sexy disfraz de Mamá Noel bajo el abrigo.

Disfruten de los sentidos. Estas fiestas se celebran alrededor de la comida, la cual puede ser muy especial, vino, champán, chocolate, algún plato suculento… Son los ingredientes perfectos para una cena íntima en la cual ni siquiera hace falta poner la mesa.

Si llevan toda una vida juntos: Váyanse a cenar a casa de sus hijos. Dejen que sus nietos les preparen un cóctel. Acepten las invitaciones de sus buenos amigos. Si es necesario, digan a todo el mundo que este año no tienen ganas de invitar ni de cocinar y que les encantará ser ustedes los invitados.

Regálense un momento especial. Un fin de semana en un hotel con encanto o una cena en un restaurante de lujo. Se merecen brindar por ustedes mismos, y dejar aparcado por un rato el papel de padres o abuelos.

Si detestan la Navidad: ¡Huyan! Sin culpas ni cargos de conciencia. Váyanse bien lejos y disfruten del placer de desentenderse de todos los festejos. Una isla exótica de religión no cristiana es una opción. Pero si la economía no alcanza, siempre pueden acampar en lo alto de una montaña y disfrutar de la belleza del amanecer.

Pacten con sus familiares que este año les dedicarán un tiempo limitado. Después, enciérrense a ver un maratón de su serie o películas favoritas. Cenen pizza. Anuncien que este año no van a hacer regalos ni quieren que se los hagan a ustedes. Disfruten del placer de romper las reglas y comprobar que no pasa nada.

Si adoran la Navidad: No les importe parecer ñoños o cursis. Adornen su hogar hasta que parezca una casita de cuento. Denle al "play" para disfrutar de los nostálgicos villancicos. Agasajen a sus invitados con vino de Navidad mientras el pavo se hornea y disfruten con la sonrisa de los niños al abrir sus regalos.

Recuerden el verdadero sentido de estas fiestas. No se trata de comprar o de reunirse porque sí. La Navidad es una celebración del amor incondicional naciendo en nuestros corazones como un niño inocente.

Y, definitivamente, cinco "no":

No le regales una plancha o una aspiradora a tu esposa. Ni nada que sirva para limpiar la casa o hacer tareas domésticas.

No le regales calcetines a tu esposo. Ni cualquier otra cosa que le regalaría su madre.

No inunden de regalos a sus hijos o nietos. Si tienen demasiados, no los apreciarán.

No pretendan impresionarse mutuamente con regalos caros. Sobre todo si con eso intentan ocultar algún problema de pareja.

No añadan más estrés a la Navidad. Entre ustedes, sean sinceros y auténticos.