miércoles, 8 de agosto de 2012

CÓMO HABLAR DE LAS DROGAS CON NUESTROS HIJOS

Drogas Ilícitas: COCAÍNA (1ra. Parte)

1. ¿Qué es la cocaína?- La cocaína es una droga alcaloide que se obtiene de las hojas de "erythroxylon coca". Suele llamarse también coca, nieve, pera, farlopa, etc. El crack y la base libre son también formas de cocaína. En la calle la cocaína se vende mezclada con otras substancias.

2. Efectos de la cocaína.- Los efectos de la cocaína dependen de la mezcla, del modo de tomarla y de la respuesta del usuario a la droga. En general, podemos distinguir entre efectos inmediatos y a largo plazo:

Efectos inmediatos de la cocaína: Pupilas dilatadas, escozor en la nariz, garganta seca: dificultad para comer y mucha sed, pérdida de apetito y de sueño. Sensación de euforia, falsa autoconfianza, energía, pues suprime la sensación de cansancio para luego derrumbarse al pasar los efectos. Locuacidad, hablar sin ton ni son. Nervios en tensión, ganas de moverse. Pérdida de dominio propio. Se salta a discutir y pelearse al menor motivo. Ansiedad. Una sola vez basta para tener fuerte deseo de volver a drogarse y repetir los recuerdos de euforia.

Efectos secundarios de la cocaína: Efectos físicos: son muy abundantes y variados; problemas de corazón y respiratorios; en el intestino, musculares, y nerviosos; trastornos sexuales, pérdida de olfato, etc. Efectos psíquicos: depresión, insomnio, desmotivación, irritabilidad, ansiedad, pánico, comportamiento repetitivo, vívidas alucinaciones, paranoia, psicosis, cambios de personalidad. Efectos sociales: la cocaína produce disgustos familiares, inestabilidad laboral, pérdida de capacidades profesionales, actos delictivos, propagación de la droga, aislamiento en grupos de drogadicción. Peleas callejeras, accidentes de tráfico, robos; muchos robos pues esta droga es cara.

Síndrome de abstinencia.- Se produce por el cese del consumo de la droga y tiene tres fases: Crash: intensa depresión, agitación, ansiedad, sueño, hambre y el sueño agitado durante tres o cuatro noches. Abstinencia: sensación de cansancio, anhedonia, intensa necesidad de tomar droga, mejora entre las 16 y las 18 semanas.

Extinción: en su forma aguda (de repente, por dejar la droga de forma brusca) se presentan convulsiones, arritmia cardíaca, temblores, irritabilidad, alucinaciones, palpitaciones, hipertensión, sudoración e hiperreflexia.

3. ¿Cómo dejar de consumir cocaína? La cocaína disminuye la voluntad y crea fuerte adicción psíquica que hace costoso dejarla. Para conseguirlo se recomienda: tener el tiempo ocupado, cortar con los ambientes de droga y buscar el apoyo de alguien. Pero creemos que lo mejor es no empezar a tomarla. Lo que me aseguran varios jóvenes que dejaron la droga: para dejarlo lo mejor es no comenzar, y para no empezar lo mejor es no ir con gente que se drogue; y no plantearse dudas al momento de decidir, esta droga mata.

"TU FAMILIA ESPERA LO MEJOR DE TI, NO CONSUMAS DROGAS"



DENUNCIAS E INFORMACIONES: 72473688 y EN FACEBOOK: Felcn Oruro

martes, 7 de agosto de 2012

¿Hijos obesos?, coma con ellos

El problema del hábito alimenticio en la preadolescencia se puede resumir, en descuido de los padres. Otro factor es la oferta de la comida rápida que ahora prolifera en la ciudad. Estos dos elementos han hecho que la dieta del hogar se resuma en comida ligera. "La facilidad de comprar comida rápida y la falta de tiempo de los padres influyen en el tipo de alimentación que tienen los preadolescentes", dice la psicóloga Martha Ruth Farrel.

"En estas salidas e incluso en el mismo hogar consumen hamburguesas y pollos. "A veces no es que ellos quieran ingerir comida, solo que como están solos en casa, no encuentran que hacer y por ello se dedican a comer", dice la especialista, que brinda ayuda psicológica en su consultorio ubicado en la calle Monseñor Costas # 275.

La ausencia de los padres. Actualmente la falta de tiempo no permite a los padres comer en casa. Esto desemboca en una ansiedad dispersa en ellos, que contribuye a una obesidad. En principio, hasta parece algo normal, pero si no se presta atención y cuidado, pueden llegar a un cuadro mórbido de gordura, señala la psicóloga.

El porqué comen mucho. El niño come bastante, porque siente un vacío que no ha llenado. "Esto es porque los padres no comparten a la hora de la comida con ellos". Antes las madres paraban más tiempo en la casa, ahora sucede lo contrario, la alimentación se ha descuidado. "Hay niños con celulitis, lo que antes no se veía", advierte la especialista.

Poner énfasis en la alimentación y actividad física. Farrel puntualiza que de hecho, las comidas rápidas como pollos, hamburguesas y gaseosas se deben reducir. "Los padres tienen que darse cuenta de que los hijos están ganando peso. Si es así, se debe controlar esta situación", agrega. Así también, deben salir juntos a caminar y si es posible motivar a la práctica de ejercicio. "Pasan horas frente al televisor o la computadora y eso afecta su salud, tanto física y psicológicamente", enfatiza.

Ante esta situación se debe llevar al niño a una consulta con un profesional. "El equilibrio emocional infiere en el peso de manera negativa", concluye la profesional.

jueves, 2 de agosto de 2012

¿Diferencia de edades? ¡Que no afecte el amor!

“Para que una persona decida tener una relación con otra que le lleva con muchos años de edad, debe estar muy segura de lo que está haciendo y enfocarse en su futuro. Hay casos de parejas que tienen una vida muy saludable juntos, porque ninguno se avergüenza del otro y se tienen mucho amor”, explica la psicoterapeuta Sherezada Exeni.

La edad no es una barrera para el amor. La confianza, el respeto, la tolerancia y la capacidad de otorgar los espacios necesarios a la pareja para que pueda hacer lo que más le gusta, ayuda a mantener la relación y superar cualquier tipo de problema. Si esto no es posible, lo mejor será otorgarle la libertad y optar por una separación.

La psicóloga Mónica Soliz agrega que si la relación se proyecta a futuro, debe ser madura, sin importar la diferencia de edades, que puede estar en el rango de los 5, 10 o más años. “Llegar a acuerdos serios es una gran medida, para saber cómo afrontar los prejuicios de la sociedad”.

Gustos diferentes

Respeta los gustos del otro. No te burles ni los descalifiques porque sean antiguos o modernos, o porque simplemente no te gusten. Si él es el mayor y le gusta escuchar boleros y a ti reggaeton, acuerden ciertos días para compartir juntos ambos ritmos. Un día de boleros y otro de reggaeton. Si quieres ir a bailar y él prefiere ver una película, organicen su semana y dense el tiempo necesario para ambas cosas.

Tener hijos

Tenemos el caso de la mujer, que es la mayor (45) y ya tuvo hijos en su momento e inicia una nueva relación con alguien mucho menor que ella (35). En caso de que ambos, tengan serias intenciones para seguir adelante, deben conversar antes sobre la posibilidad de que ella ya no podrá darle otros hijos a él. En ese caso es necesario saber si para él es primordial tener niños o no para tener claras las cosas antes de seguir.

Confianza y libertad

Si un día te dan ganas de salir a bailar a una discoteca y tu pareja tiene frío y prefiere ver una película, puedes quedarte con ella, pues el pretexto del frío no será eterno y tendrá que ceder alguna vez. Pero si bailar es algo que no va a hacer, debe tenerte la confianza necesaria para dejarte ir con tus amigos para que te diviertas. Ambos deben sentirse felices con las cosas que hacen, aunque no siempre las compartan.

Adecuarse al otro

Conviértete en una persona más abierta a tolerar las preferencias, comentarios y forma de ser de tu pareja.

Trata de adecuarte a su forma de ser y, si te topas con situaciones que realmente son difíciles de aceptar, trata de conversar con él o ella con mucho tino para no lastimar sus sentimientos y encontrar un punto medio para que ambos se sientan conformes y tranquilos con lo que hacen.

Tu personalidad

Si estás invitado a un evento especial y debes acudir con tu pareja, nunca te avergüences de ella, ya sea porque es mucho menor o mucho mayor que tú. Debes tener la suficiente personalidad y madurez para afrontar las burlas o comentarios que quizá escuches. Lo importante es que defiendas tu posición y hagas sentir a tu media naranja mucha seguridad de tu parte y orgullosa de tenerte como pareja.

Grado de preparación

Si por ser la persona mayor tienes más experiencia en ciertas cosas y un grado de preparación mayor, nunca demuestres superioridad ni a tu pareja hagas sentir menos. Si te pide que le orientes o aconsejes en algún tema, hazlo, pero sólo con sugerencias, nunca con autoritarismo.

Escucha con atención lo que dice y no menosprecies lo que hace por ti, así sea un pequeño detalle. Nunca hagas el papel de mamá o papá.

Dale a tu hija independencia si es responsable

La única forma de darle más libertad a los hijos que han cumplido 15 años de edad y exigen que se les suelte un poco más, es cuando demuestren que han aprendido a ser responsables. Según la psicóloga Tatiana Jáuregui, los papás deben transmitirles los criterios, los recursos necesarios para que puedan manejar las circunstancias, considerando el respeto, la seguridad y la confianza.

Eso sí, deben tener mucho cuidado al darles esa libertad que les permitirá ser independientes. “Si una niña que nunca hizo nada sola, más que lo necesario, tiene de pronto todas las puertas esperando abiertas, podría confundirse y no saber cómo actuar”, afirma la especialista.

En cambio, si dejas a tu hijo libre poco a poco, y siempre orientándolo sobre lo que es bueno y malo, responsable o no, su camino será más fácil. “Dale las pautas para que sepa bajo qué condiciones está asumiendo esa libertad”, indica Jáuregui.

Si los padres no tienen constancia y no son perseverantes con las normas que ellos mismos han impuesto, es muy fácil para las adolescentes romper las reglas, porque saben que no hay consecuencias. Por eso debes enseñar a tu hijo a que las personas deben siempre asumir los efectos de sus actos. Para esto deben aprender a decir “no” y “sí” cuando es debido.

En el caso de las chicas, la transición de ser niña y pasar a ser mujer resulta complicado para muchos papás que no saben hasta dónde le puede dar libertad a su hija para que se maneje sola, ya que si los progenitores se equivocan, será difícil volver a tener el control sin tener que convertirse en espías de las vidas de sus retoños.

A veces, muchos papás cometen el error de dejarlas hacer lo que se les antoja con tal de tener mejores relaciones con ellas, pero es ahí donde se pierde la autoridad con las chicas que están tratando de reafirmar su personalidad.

Algo que no se debe olvidar es el fortalecer los valores. Cuando tu hijo los tenga claros y los asuma, habrás ganado una importante batalla y la confianza que deposites en él o ella no será defraudada. “Los valores son internos y no están para cumplir expectativas ajenas”, dice Jáuregui.

La transición de niña a mujer se debe manejar con mucho cuidado. Hay cosas que pueden cambiar, como dejarla utilizar lápiz labial, zapatos de tacón o tener un corte de cabello más moderno, pero hay que explicarles a las hijas que hay situaciones que no van a cambiar en esencia, sino en forma, como el hecho de que seguirás recogiéndola de la fiesta como antes de que tenga 15 años, pero con la diferencia de que irás una o dos horas más tarde.

La hija debe asumir las consignas que se le vaya a dar. Por ejemplo, si quiere ir a la fiesta de una amiga y cree que puede regresar a casa sola, te corresponde explicarle que no es posible, pero con argumentos valederos. “La independencia no puede darse de un momento a otro, para esto se necesita cumplir una serie de requisitos y condiciones”, finaliza la especialista.

1. Responsabilidad

Si le das libertad, exige que actúe con responsabilidad, incluso en las cosas más básicas como el abrigarse si el clima está frío, sin necesidad de que tengas que decírselo tú todo el tiempo.

2. Respeto

Lo peor que puedes hacer es boicotear ese fortalecimiento de autoimagen que intenta tener frente a sus amigos. Para hacerle alguna recomendación, piensa antes cómo hacerla. Es importante que no sienta que es la voz autoritaria sin razón y busca el momento adecuado.

3. Reflexión

Si incumple con alguna responsabilidad, no le avergüences frente a sus amigos, eso le empujará a la rebeldía.

Es mejor llamarle aparte y hacerle la reflexión a solas.

‘Mi hija quiere irse con su papá’

Es común que un o una adolescente de padres divorciados que vive con su mamá, amenace con irse a vivir con papá. Generalmente se trata de una forma de expresar rebeldía o molestia por alguna situación, pero a veces puede ser un deseo real. ¿Qué se puede hacer?

“Esta decisión debe ser manejada por los padres, que son los que llevan el rol parental en primer plano; este tipo de situaciones no las puede definir un menor”, señala el psicólogo Óscar Urzagasti.

Aunque estén separados, ambos padres deben concertar para establecer normas y evitar que haya un mal manejo de la paternidad separada. Muchas veces, el menor busca escapar de uno de sus padres para tener más libertad, aunque puede ser que en realidad algo esté mal en la relación con la mamá. “Este deseo es un indicador de que algo no está marchando bien a nivel paterno-filial, por algún motivo, existe mucho roce entre la mamá y el o la menor”, manifiesta el experto.

Se debe analizar si no hay una invasión de límites o si la mamá presiona demasiado a la menor, pues esto suele pasar cuando hay una separación. “Muchas veces, la mamá rompe la jerarquía y pretende volver a los hijos en aliados. Este tipo de problema es denominado ‘triangulación’”.

Es probable que los límites sean difusos o que la relación materno-filial sea muy cercana y que exista una vulneración de roles. Esto hace que se cree tensión y caos, lo que lleva a la menor a querer escapar.

En realidad, hay un problema relacional entre los padres que es aprovechado por la menor para actuar como se le antoje. “Lo mejor es que los progenitores lleguen a acuerdos, aunque no sean iguales por lo menos similares, sobre las reglas y normas que se van a practicar con la menor cuando esté con cualquiera de los dos”, expresa el psicólogo.

Si uno de los padres actúa de forma contraria a las normas establecidas sólo por quedar bien con su hijo, estará cometiendo un error porque confundirá al chico haciéndole pensar que con papá, sí puede hacer lo que quiera, cuando no es así.

1. Relación

Si tienes la tutela de tu hijo o hija, trata de mantener una buena relación, pues esto evitará que en cualquier momento decida irse con el papá o viceversa. Esto no quiere decir que aceptes sus caprichos sólo por contentarlo y retenerlo a tu lado.

2. Confusión

Si estás del otro lado y quieres que tu hijo o hija vaya a vivir contigo, modifica tu actitud de consentidor y no dejes que incumpla las normas o reglas ya establecidas con tu expareja, ya que eso sólo perjudicará al menor y lo confundirá cuando quiera determinar si cierto acto está bien o está mal.

3. Respeto

Lo mejor es hablar el mismo idioma y aunque los papás estén peleados, no desautorizar las reglas o normas que se impongan y que sean justificadas para el bien del menor. Si mamá dice que no debe llegar después de las 22 horas, papá debe respetar esto.

Aprenda a lidiar con los adolescentes

Los expertos señalan una serie de pautas para una buena convivencia cuando los hijos llegan a esta difícil etapa de desarrollo

Adolescencia. Esa etapa vital tan temida por los padres y tan ansiada por los hijos como paso previo para sentirse más libres y adultos. Cuando llega el momento, una de las mayores quejas de los padres es la falta de comunicación con los jóvenes y, por tanto, la incapacidad de hacerles entrar en razón, ante una creciente rebeldía.

En un intento de tender la mano a las familias inmersas en esta, casi siempre, complicada etapa natural del desarrollo humano, Sara Pérez-Tomé, directora del Gabinete de Sophya, resume en cinco las claves para tratar a los adolescentes.

En primer lugar apunta que hay que darles la oportunidad de ser responsables y delegar en ellos para que sepan que tienen la confianza de sus progenitores. Para ello, esta experta propone algunos pasos tan sencillos, pero tan eficaces, como que se responsabilicen del cuidado de un hermano pequeño, que le explique una materia en la que necesite ayuda o que realice alguna gestión personal en lugar de que la hagan los padres.

Segunda regla: haga que participe en la vida familiar. El adolescente debe formar parte de las discusiones, alegrías y preocupaciones de la familia. Es muy fácil caer en el error de no comunicarles una adversidad —un problema económico, enfermedad de un pariente...— para que el joven no sufra. Antes o después se enterará por alguien ajeno y se sentirá engañado o fuera del grupo familiar. Las muestras de confianza nunca caen en saco roto.

En tercer lugar hay que comunicarles cómo nos sentimos, tanto las alegrías como las tristezas, dificultades. Es una buena fórmula para establecer un verdadero diálogo.

Otra regla consiste en exigirles en el plano moral y social y ser inflexibles ante la mentira o la incorreción ante otras personas. Si pasamos por alto un incidente lo percibirá como que no nos importa. Por último, es imprescindible que tanto el padre como la madre formen un frente unido de batalla en la misma línea de exigencia.

Los padres deben hacerles partícipes a sus hijos adolescentes de las cuestiones familiares.

¿Chantajeada?, Sepa cómo frenar a su 'amorcito'

Siempre estás con tus amigas, si esto sigue así, creo que tenemos que terminar la relación y por eso ella decide dejar de salir. Esta es un típica escena del chantaje emocional. ¿Porqué ciertas personas nos hacen sentir que vivimos perdiendo la partida, que no tuvimos oportunidad de expresar nuestra posición, ni de defender nuestros intereses? pregunta Susan Forward en su libro Chantaje Emocional. "Un chantajista construye su estrategia consciente e inconsciente en base a la información que nosotros le suministramos acerca de lo que nos causa miedo, nos genera obligación o culpa", dice la experta.

No deje que pase. Para el psicólogo de Santa Cruz, Oliver Silva, el chantaje, es aprovecharse de las debilidades de la pareja utilizándolas para que esta ceda. En muchos casos lo vivimos desde niños. Esta situación depende mucho de la persona chantajeada, "puede ser que estemos dando demasiada cuerda a la otra persona, y esto puede volverse permanente", señala el profesional y recomienda dejar en claro de que no se está participando del chantaje."La persona chantajista trata de poner a la otra persona en desventaja para luego conseguir lo que quiere". Por eso hay que identificar esa actitud y rechazarla.

Acciones del chantajista

- Se disculpa.
-Razona.
-Discute.
-Llora.
-Suplica.
-Cambia o cancela planes y citas importantes.
-Cede, en la esperanza de que sea la última vez.
-Se rinde.