martes, 16 de octubre de 2012

Alexitimia No percibir las emociones es una enfermedad

Las relaciones de los seres humanos son complejas. En ese contexto a muchos se les acusa de insensibles o de carecer de empatía. Son personas que nos parecen frías porque ni muestran sus sentimientos ni entienden los nuestros. Pocas veces nos hemos parado a pensar que tal vez esas personas estén enfermas. Un trastorno psicológico resume lo que les ocurre. Se llama alexitimia, y se refiere a seres humanos que son incapaces de expresar e identificar las emociones. Los alexitímicos no saben poner etiquetas a eso que están sintiendo. También tienen dificultades para adoptar decisiones, ya que en ese proceso no solo se emplea la razón, también la emoción juega un papel fundamenta La incapacidad de sacar las emociones fuera provoca que somaticen, que se refleje en su estado físico, lo que no pueden verbalizar, ni gestualizar. Existen grados dentro de la alexitimia pero pueden llevar una vida "socialmente" normal. /

Niños y tareas escolares, uno auténtico problema

Seguir una serie de pautas evita que el momento de hacer las tareas escolares se convierta en un auténtico problema cotidiano.

Es normal que los niños se resistan a hacer los deberes en casa. Y esto muchas veces deriva en peleas o enfados que perjudican la vida familiar y el proceso educativo. Para evitarlo, conviene tener en cuenta algunas recomendaciones, como crear ciertas rutinas y entornos favorables, acompañar y alentar a los niños mientras realizan las tareas y revisarlas juntos cuando han terminado.
POR QUÉ ES IMPORTANTE

Cada cierto tiempo resurge en los ámbitos educativos el debate acerca de si los deberes que los maestros y profesores mandan para que los niños realicen en el hogar son beneficiosos o no y, en todo caso, cuánta tarea para casa es apropiado encomendar. Más allá de las diversas opiniones en esta discusión, lo cierto es que hoy por hoy los deberes son una parte fundamental en el proceso educativo de los niños. La existencia de tareas para el hogar tiene varios aspectos positivos: ayuda a crear hábitos de responsabilidad y disciplina en los pequeños, refuerza su concentración, permite afianzar lo aprendido durante el día en clase y también sirve para estrechar la relación entre padres e hijos.

El problema es que los niños a menudo son reticentes a dedicar tiempo en casa a los deberes de la escuela. Y la consecuencia directa de este hecho en muchas ocasiones son peleas, enfados, tensión y malos ratos que perjudican a pequeños y mayores. Por tal motivo, conviene tener en cuenta los consejos y técnicas que se enumeran en el siguiente decálogo para estimular a los niños a hacer sus deberes sin dar problemas.

1. Establecer un sitio apropiado para hacer los deberes: no tiene por qué ser en un escritorio o en su habitación, pero sí debe respetarse que sea siempre el mismo, que esté bien iluminado y que allí el niño tenga acceso a todo lo necesario para realizar sus tareas. También, que sea un lugar sin distracciones, que le permita concentrarse y que, con el paso del tiempo, se llegue a asociar con el estudio. Es clave que, mientras se dedica a sus deberes, el pequeño no tenga acceso ni al teléfono ni a la televisión.

2. Fijar un momento del día: esto contribuye a crear hábitos de estudio y disciplina, y también ayuda a evitar discusiones; cuando llega la hora, toca hacer los deberes. Lo más recomendable es que sea temprano, después de un rato de distracción tras volver de la escuela. Cuanto más tarde se haga, el niño estará más cansado y tendrá menos ganas, le costará más y los resultados serán peores.

3. Si se establecen reglas y horarios, ser firmes en su cumplimiento: este punto está relacionado con los dos anteriores. No quiere decir que haya que ser inflexibles de un modo radical, pero sí que se note que, cuando no se cumple con un horario, se trata de una excepción.

4. Acompañar a los niños mientras hacen las tareas: acompañarlos significa estar cerca de ellos, pero no encima, ni mucho menos "hacerles" los deberes. Dejar que los niños realicen sus actividades del modo más independiente posible es una forma de reconocer su autonomía, su inteligencia y su capacidad de hacer las cosas por sí mismos, aunque no salgan perfectas. Esta actitud les ayuda mucho en el aprendizaje de gestión de sus responsabilidades y fortalece su autoestima.

5. Estar atentos para ayudar, sobre todo si el niño se atasca con la tarea: la manera, por supuesto, no es hacer la actividad por él, sino darle alguna pista para acercarlo a la solución correcta. Otra posibilidad, si el pequeño está estresado debido a la dificultad de los deberes, es darle un respiro: que se tome un recreo para despejar la mente y vuelva a intentarlo.

6. Estar atentos para ayudar, sobre todo si el niño se atasca con la tarea: la manera, por supuesto, no es hacer la actividad por él, sino darle alguna pista para acercarlo a la solución correcta. Otra posibilidad, si el pequeño está estresado debido a la dificultad de los deberes, es darle un respiro: que se tome un recreo para despejar la mente y vuelva a intentarlo.

7. Más que enseñar, dar instrumentos para pensar: en muchas ocasiones los mayores podrán aclarar las dudas de los estudiantes, pero tal vez no siempre puedan hacerlo. En tales casos, no hay que agobiarse: el rol de los padres es acompañar a los hijos y proporcionarles ideas, instrumentos para pensar y buscar alternativas. No es conveniente regañarlos por no haber resuelto las dudas en la clase, sino alentarlos para que en la siguiente no olviden hacerlo.

8. Revisar los deberes hechos: esto no solo supone una primera corrección, sino también una demostración de interés por parte del adulto hacia las actividades del pequeño, lo que para el menor resulta fundamental por la motivación que representa. La revisión siempre debe comenzar por destacar lo positivo: las cosas que el niño ha hecho bien, los avances y mejoras que se detecten, etc. Esto será tomado por el estudiante como un reconocimiento por su trabajo y lo animará a seguir adelante. Después sí será momento de mencionar los errores o fallos cometidos, sin dramatismos ni exageraciones. Por graves que sean, son faltas que se pueden corregir y forman parte del proceso de aprendizaje.

9. Evitar las "recompensas" por hacer los deberes: una cosa es la motivación y otra la promesa de un premio a cambio de que el niño haga sus tareas. Con una oferta de este tipo, se corre el riesgo de que la situación se desnaturalice y el pretendido premio se convierta en una especie de "soborno". Lo más apropiado es que las motivaciones y los incentivos sean de otra clase.

10. Hablar de los deberes escolares con términos positivos: la connotación de las palabras es fundamental en este sentido: si los padres se refieren a los deberes con expresiones que lo presentan como un castigo, algo malo o aburrido, seguro que los niños los vivirán de esa manera.

sábado, 13 de octubre de 2012

“Cómo mejorar cualquier estado de ánimo en que se encuentre”

* Todo estado de ánimo se puede mejorar pues cada estado interior tiene estructura y cuando se conoce esa estructura, se la puede modificar y al hacer esta modificación se modifica nuestro estado de ánimo.

* Nuestro estado de ánimo proviene de la contemplación de una imagen interna y de las palabras que resuenan en nuestro interior; también influye nuestra fisiología que es el estado de nuestro organismo físico y de nuestra posición corporal.

* Usted querido amigo o usted, querida amiga, puede comprobar en este mismo instante cómo afecta su postura corporal a su estado de ánimo; a modo de ejercicio, dirija la vista hacia abajo, deje caer los hombros hacia delante, afloje su cuerpo y tome conciencia del estado en que se encuentra; ahora, yerga su cuerpo, arréctelo, inhale la energía invisible del aire profundamente, dirija la vista hacia arriba y note la diferencia y para mejorar las cosas, visualícese a sí mismo logrando su máximo éxito en la vida y dígame ahora cómo se siente, ¿ verdad que es diferente?

* Cualquier estado actual en que usted se encuentre tiene su estado deseado y cuando usted aprende a tomar conciencia de su estado actual, en caso de que no le agrade, puede mejorarlo cambiando o mejorando la imagen interna que está contemplando con los ojos de su mente, también puede cambiar su voz interior y hacerla alegre y amena y notar cómo ese cambio de tono interior, cambia y mejora también su estado exterior.

* Usted puede cambiar cualquier imagen interna y si aprende esa habilidad, podrá cambiar cualquier estado de ánimo que esté lastimándole su alma.

* Como todo en la vida se puede mejorar, usted puede mejorar cualquier situación o condición de su mente o de su vida y el arte de mejorar nuestros estados de ánimo viene a ser como un regalo maravilloso gracias al cual podemos liberarnos de la influencia de las personas negativas a las que les encanta hacernos sentir mal o simplemente hacernos sufrir.

* Un entrenamiento personal nos puede enseñar a cambiar de estado con más eficacia, aparte de que aprender con un instructor o mentor es siempre más agradable y produce efectos más eficaces y perdurables.

* A modo de resumen: Siempre se puede mejorar nuestro estado de ánimo haciendo modificaciones en las variables que acabamos de aprender y de este modo, siempre podemos elegir la felicidad y la libertad interior, nos vemos en el artículo de mañana.

* Ejercicio: Recostado y en silencio repita solo en su mente durante diez minutos las siguientes palabras:”Puedo hacer modificaciones en mis estados de ánimo con solo hacerlo”

* Afirmación: “Puedo crear pequeños momentos de felicidad para mí mismo”.

* Interesante:”Los programas de cambio y mejoramiento del carácter de 30 días pueden modificar muchos hábitos negativos y autodestructivos y crear hábitos de autogobierno personal perdurables en las personas que los experimentan”.

* Si desea tener una conversación con el autor o una consulta acerca de cualquier problema, llame con confianza a los teléfonos del encabezado desde las 7.30 de la mañana (2488284 – 72513317 ó 788-9-4080), los problemas sólo se resuelven cuando se los afronta con seguridad.

Saber entender la rebeldía de los adolescentes no es difícil

La rebeldía es una etapa en la adolescencia que se caracteriza por una actitud violenta y opuesta a los límites establecidos. Pueden pasar por una fase en la que parece como si para ellos lo importante fuera sólo lo inmediato, y no se atreven a creer en nada más, porque tienen miedo a decepcionarse luego. Prefieren creer en poco y esperar en nada, porque así se sienten más seguros.

Hay padres que no han hecho la tarea de educación que tenían encomendada. Los hijos se van tornando rebeldes a medida que van ganando a los padres las pequeñas batallas que plantean cada día. Pero siempre hay tiempo de darse cuenta que los padres tienen la obligación ineludible e irrenunciable de seguir educando a sus hijos, aunque estos no lo quieran. Por lo menos mientras vivan bajo su techo familiar.

Es un proceso de tira y afloja, donde siempre gana el que más interés tiene en ganar, y pierde el que se deja ganar sin luchar lo suficiente. Los padres tienen la grave obligación moral de no dejarse ganar en la educación de los hijos.

Es imprescindible educar a los hijos para que la sociedad no les castigue cuando sean hombres. Si los padres no han dado a sus hijos la educación adecuada, o estos no la han asimilado, cada vez será más difícil convencerles de que tienen que cambiar y dejar a un lado esa rebeldía que empiezan a practicar.

No es imposible impedir a los hijos que hayan empezado a descarrilarse, se paren y no lo sigan haciendo, todo es cuestión que los padres estén bien formados, dediquen mucho tiempo y sobre todo mucho cariño hacia sus hijos, principalmente a los que han empezado con problemas.

En manos de los padres está salvarlos o condenarlos cara al futuro. Los padres no pueden limitarse solamente a darles buenos consejos y advertencias. Para obtener resultados satisfactorios para el presente y futuro de los hijos rebeldes, los padres tienen que empezar también una etapa de fuertes normas disciplinarias y sus correspondientes castigos.

Los padres tienen que explicarles las nuevas normas de la familia, horarios de entrada y salida de la casa, trabajos domésticos, tareas escolares, asistencia a la escuela, calificaciones escolares, relaciones con determinados amigos, manejo del dinero familiar y un largo etc. Indicarles también que si no las cumplen les va a poner unos fuertes castigos y que los van a hacer cumplir.

Si los padres no pueden o no saben hacer cumplir los castigos impuestos, las alternativas que les quedan son muy pocas: Llevarles a la fuerza a algún consejero social especializado en casos difíciles, llamar a la policía si la cosa se agrava, o mantenerlos en la casa todos los fines de semana, estando bajo su vigilancia. Tienen que empezar a hacer lo que en su día no hicieron, que es el darles disciplina en la educación.

La sociedad actual no acepta las rebeldías de los adolescentes, ni aunque sean contra sus padres. Los padres no pueden consentir que en la familia haya un mal ejemplo para los otros hermanos, deben aprender a negociar con sus hijos lo que estos tienen que hacer y lo que no tienen que hacer, explicándoles bien claramente que en esa edad de la adolescencia les quedan muy pocos años o quizás meses para que se puedan seguir permitiendo el lujo de tener opiniones propias (hijos) con manutención y cuidados ajenos (padres).

En cuanto cumplan los 18 años se les terminarán los privilegios de vivir en la casa familiar exigiendo de todo pero no dando nada. Entonces los hijos tendrán que elegir entre vivir en casa de los padres, con las comodidades que ello conlleva, seguir ejerciendo o no la rebeldía, obligatoriamente, yéndose de la casa familiar a vivir su propia vida.

Pero háganles saber que la calle es muy dura, principalmente a esas edades de la adolescencia y sin la protección de la familia, produce muchas posibilidades de terminar en la cárcel, en el hospital, en el cementerio o con una paternidad irresponsable y la vida destrozada para el futuro.

Es muy alto el precio que van a pagar por su rebeldía. La rebeldía lleva a los adolescentes por un camino de pandillas, alcohol, drogas y sexo que siempre termina mal, Los padres no se pueden olvidar que tienen la responsabilidad civil y económica de todo lo que hagan sus hijos mientras estén bajo su patria potestad, es decir hasta que cumplan los 18 años.

Es muy posible que en los tribunales de justicia exijan a los padres que cumplan las responsabilidades cuando los hijos cometen actos delictivos, incluso si no asisten regularmente a la escuela. Si el problema de la rebeldía de los hijos proviene de la convivencia con determinados amigos o pandillas, tienen que hablar con los padres de esos amigos e incluso prohibir a sus hijos que se relacionen con ellos.

Una de las mejores soluciones con los hijos rebeldes es acompañarles personalmente a la escuela y pasar a recogerlos, para que posteriormente se queden en casa, hagan las tareas y no salgan con sus amigos. Para cumplir este objetivo es muy posible que el padre o la madre tengan que modificar sus horarios de trabajo u otras ocupaciones, pero vale la pena hacerlo por el bien presente y futuro de los hijos.

Si cuando son adolescentes con menos de 18 años ya se enfrentan a sus padres, y estos no pueden con ellos, imagínense lo que sucederá a medida que vayan creciendo o cuando dejen su casa familiar.

No hay soluciones mágicas en la educación de los hijos, solamente hay mucha dedicación, estar bien formados e informados leyendo libros sobre educación, dedicarles mucho tiempo a los hijos hablando con ellos y saliendo a pasear, tener muchísima paciencia, ser muy rectos en el comportamiento y ejemplo personal, ser coherentes en lo que se dice y en lo que se hace, consultar con los mejores expertos, saber con quiénes andan, hablar con los padres de los amigos, vigilar a sus amigos, suprimir mucho del tiempo dedicado a la televisión, al internet y a todo lo que les aíslan del mundo familiar, comer y cenar todos juntos y sentados a la mesa, asistir a la Iglesia todos en familia, etc.

Mala comunicación con la pareja afecta la salud

Come bien, hace ejercicio. Probablemente piensas que está haciendo todo lo que puede para mantenerse saludable. Pero hay una cosa más que debes hacer: aprender cómo discutir con su pareja.

Un nuevo estudio de la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos, muestra cuán físicamente dañino puede ser discutir de manera equivocada. En el estudio, 37 parejas casadas fueron llevadas a un laboratorio de investigación de un hospital, y con un pequeño dispositivo les ocasionaron ampollas de 8 milímetros en su brazos. Después de 12 días, los investigadores notaron que las ampollas sanaban más rápido en las parejas que tenían estilos de comunicación más positivos, y que las ampollas sanaban de manera más lenta en las parejas con estilos más negativos. Los investigadores que hicieron el estudio piensan que puede tener algo que ver con "La oxitocina, una hormona protectora", dice Janice Kiecolt-Glaser, la autora principal del estudio, que notó que los mejores comunicadores a los que las heridas les sanaron más rápido tenían los más altos niveles de oxitocina en la sangre./

viernes, 12 de octubre de 2012

La edad de oro, etapa de reflexiones y consejos

En la vejez leer el periódico, hacer juegos de mesa (Scrabble, ajedrez, cartas, rompecabezas) y adquirir nuevas habilidades como aprender un nuevo idioma. Una de las cosas que más retrasan el envejecimiento cerebral y el deterioro cognitivo. Para conservar el cuerpo sano, hay que mantener sana la mente. Los ejercicios de Kegel se recomiendan a la mujer que sufre incontinencia urinaria por estrés, o al hombre que la padece después de una cirugía de próstata. Para empezar a practicarlos, puede aprovechar mientras se está sentado en el sanitario; intente retener el flujo de orina, contrayendo los músculos del piso pélvico. No deben contraerse los músculos del abdomen, caderas o nalgas. Son los hábitos y no los defectos genéticos los que con el tiempo le alcanzarán. Cultive el optimismo sobre todas las cosas. Se tiene la edad que se ejerce. La vejez no es una cuestión de años sino de estado de ánimo.

Ser padres de nuevo en la tercedra edad

Es una edad, según la cronología de la vida, apta para tener nietos. Pero que pasa cuando se presenta la sorpresa de ser padres. Más allá de los obstáculos y consecuencias biológicas que pueda acarrear la edad en la salud del nuevo bebé, ¿Qué puede significar un niño en la tercera etapa de la vida?. Ante ello, el sicólogo Willan Villagómez manifiesta que el nacimiento de un niño a esta edad es una alegría y satisfacción para un adulto mayor, hace que este se sienta de algún modo realizado, Sin embargo, también existe temor, aclara.

Reacciones. Según la edad van cambiando las energías y humores. Sin embargo, el hecho de que un niño está creciendo, les hacer sentir vivos, manifiesta el profesional. Esta experiencia es más frecuente en los hombres ya que tienen la posibilidad reproducir hasta esta edad, mientras que las mujeres dejan de hacerlo después de la menopausia (45-50 años). "Para ellos son como un amuleto, se sienten realizados, planean el futuro con la compañía del niño" , dice

La paternidad en esta época es favorable tanto para el niño como para el padre debido a que el padre empieza a ser más precavido. "Seguro que cuando el niño, tenga 5 años el adulto mayor tendrá toda su casita y todo lo necesario para el bienestar del pequeño" y esto lo obtendrá con alegría.

Una fuente de cariño. El afecto de los padres hacia los hijos es grande, a esta edad es aún más, ya que suelen ser más afectivos. EL profesional menciona que por su parte los niños saben como ganar el cariño de los padres, al igual que su progenitor. "Por su experiencia en la vida, la crianza se hace más llevadera". Los primeros años son agradables, ya que el padre ayuda a la crianza.

Significado. Villagómez recomienda, sin embargo, procrear a una edad más temprana. Ya que tenerlos en la tercera edad, trae consigo problemas. "Es seguro que si el padre es de 60 la madre será menor", señala le especialista. En este sentido, los problemas cuando se quiera llevar al niño a excursiones o paseos y el padre no puede por falta de energías. Entonces habrá un desgaste en la relación, resalta.

A tomar en cuenta. El anciano por la falta de fuerzas para realizar algunas actividades puede sufrir sentimientos de frustración. Al punto de padecer una depresión. El profesional resalta tres factores importante que el abuelo debe tener en cuenta para tener un hijo; contar con buena economía, salud, relación estable y mente abierta concluye Villagómez.