Parece que la abundancia de amigos hombres en la vida de una mujer no solo la beneficia en la compañía fraternal de camaradas masculinos –que le darán su apoyo y consejos desde la mirada varonil-. Según un estudio, esta realidad, también le ayudaría a tener más sexo con su pareja, por el solo hecho de tener varios varones en su vida.
En algunos medios ya lo llaman el celo darwiniano, ya que responde a un reflejo en el comportamiento de los hombres, que responde a lo que los científicos llaman la “competencia de espermios”, y que significa que un macho se esmerará más en inseminar a una hembra, si se siente amenazado por otros competidores sexuales.
Y, según la investigación realizada por la Oakland University, esta competencia sería desencadenada cuando un hombre ve que su pareja está rodeada de muchos hombres que puedan considerarla sexualmente atractiva, y tendría como resultado que él quiera tener más sexo con ella para asegurar su descendencia.
El estudio, publicado en el Journal of Comparative Psychology, agregó que este reflejo responde a un comportamiento evolutivo, arraigado en lo más inconsciente de la naturaleza masculinas, por lo que algunos medios ya lo han llamado el “celo darwiniano”.
Tal como se explicó en la investigación, esta manera de relacionarse existe en otros seres vivos –que copulan más veces con las hembras para aumentar las posibilidades de éxito de la competencia de espermios frente a otros rivales sexuales-, pero esta vez se quiso evaluar cómo se ajustada al ser humano.
“Efectivamente, los mamíferos y primates compiten por copulación y fecundación de hembras. En el ser humano esto esta modulado por fenómenos sociales de aprendizaje (…) Y se puede ver una mayor atención a la mujer por parte de ese hombre que la ve como objeto deseado y que genera competencia de otros hombres”, aseguró el sexólogo chileno Mauricio Salas.
El doctor Salas, miembro del equipo del Instituto de Urología, Sexología y ETS, agregó otro factor que hoy contribuye a que la competencia sea más fuerte: el empoderamiento femenino. “La mujer está más integrada, se quiere más y es dueña de su sexualidad y cuerpo por lo que se vuelve mucho más atractiva, seductora (…) Está más arrojada al encuentro intersubjetivo, disfruta integralmente la sexualidad y eso es apreciado por los hombres”.
Los potenciales rivales masculinos: amigos y colegas
En el estudio se reunió a 393 hombres comprometidos en relaciones heterosexuales y que tuvieran una vida sexual activa con sus parejas. Luego, se les pidió que calificaran cuan atractivas, física y sexualmente, les parecía a ellos su pareja y cuánto ellos consideraban que ellas lo eran para el resto de los varones que la rodeaban en su vida.
Asimismo, se les pidió hacer una lista de los hombres que forman parte de la rutina diaria de su esposa o polola y la cantidad de encuentros sexuales que tuvieron con ellas la semana anterior.
De esta manera, los investigadores descubrieron que a mayor número de hombres presentes en la vida de la pareja, mayor frecuencia de sexo en la vida en pareja de una mujer.
“Este estudio es el primero en investigar empíricamente el número de potenciales rivales masculinos en el ambiente próximo, como una señal de riesgo en la competencia de espermios”, aseguraron los encargados. Sin embargo, se recordó que en este trabajo, no se contempló cuál miembro de la pareja tomaba la iniciativa para comenzar la actividad sexual. Ya que, en el caso de que fuese la mujer, esto no correspondería a la famosa “competencia de espermios” de la que se habla.
Tal como comentó al The Huffington Post el coautor de esta hallazgo, Todd K. Shackelford, tanto en los animales donde este comportamiento se repite, como en los humanos, no es necesario que el macho vea a la hembra teniendo sexo con otro para sentirse amenazado, sino que basta que estén presentes o, en el caso del homo sapiens, que formen parte del día a día de la mujer.
“Muchos trabajos demuestran que los hombres se excitan con sus parejas cuando estiman que hay mayores probabilidades de infidelidad por parte de ellas”, dijo a Fusion.net el autor principal del estudio, Michael Pham, agregando que todo el tema de la competencia funciona de manera subconsciente en el cerebro masculino.
Consejos para las parejas, como actuar en infidelidad, noviazgo y mucho amor
martes, 13 de enero de 2015
domingo, 11 de enero de 2015
El buen sexo no dura más de 13 minutos
EN CONTRA DE LA FANTASÍA POPULAR DE QUE UNA PAREJA NECESITA HORAS DE AMOR PARA SENTIRSE A GUSTO | DE ACUERDO UNA INVESTIGACIÓN AMERICANA, LA RELACIÓN SEXUAL SATISFACTORIA DURA DE 3 A 13 MINUTOS...
La frase de “Lo breve, si bueno, dos veces bueno”, atribuida al escritor Baltasar Gracián, también podría aplicarse al terreno sexual, de acuerdo a una reciente encuesta efectuada a terapeutas sexuales de los Estados Unidos y de Canadá.
Los investigadores Eric Corty y Jenay Guardiani, de la Universidad Estatal de Pensilvania o Penn State (www.psu.edu), efectuaron una encuesta a 50 miembros de la Sociedad para la Terapia y la Investigación Sexual (SSTAR, por sus siglas en inglés), que incluye a psicólogos, médicos, trabajadores sociales, terapeutas matrimoniales y de familia y a enfermeras, que han tratado en conjunto a miles de pacientes durante varias décadas.
Treinta y cuatro miembros de la SSTAR (www.sstarnet.org), es decir el 68 por ciento del grupo encuestado, clasificaron las distintas cantidades de tiempo empleadas por las parejas para sus relaciones sexuales, desde la penetración de la vagina por el pene hasta la eyaculación, en cuatro categorías: adecuado, deseable, demasiado corto y demasiado largo. Los terapeutas sexuales definieron los lapsos promedio de duración de la actividad sexual de la siguiente manera:: "adecuado" (de 3 a 7 minutos); "deseable" (de 7 a 13 minutos);"demasiado corto" (de 1 a 2 minutos) y "demasiado largo" (de 10 a 30 minutos).
DISIPANDO LOS ESTEREOTIPOS SEXUALES
"La interpretación que hacen una mujer o un hombre acerca de su propio funcionamiento sexual y del de su pareja se basa en una serie de creencias personales desarrolladas, en parte, a partir de los mensajes que reciben de la sociedad, tanto formales como informales", dicen los investigadores de la Penn State.
"Desafortunadamente, la cultura popular de hoy en día ha reforzado ciertos estereotipos sobre la actividad sexual y muchos hombres y mujeres parecen creer en ciertas fantasías que no se corresponden con la realidad, de acuerdo a Corty y Guardiani.
Según la Penn State, algunas investigaciones anteriores han encontrado que un gran porcentaje de hombres y mujeres afirman querer que su actividad sexual dure 30 minutos o más.
"Esta idea parece una situación propicia para la decepción y el descontento, y con este estudio esperamos disipar dichas fantasías y alentar a hombres y mujeres con datos realistas sobre lo que es un acto sexual aceptable, evitando así que experimenten decepciones y disfunciones sexuales", señala el autor principal, Eric Corty, profesor asociado de Psicología.
Para Corty y Guardiani, esta encuesta puede tener aplicaciones en el tratamiento de las personas con problemas sexuales, ya que "si un paciente está preocupado acerca de cuánto tiempo debe durar el coito, estos datos pueden ayudarle a eliminar su preocupación acerca de que pueda sufrir un trastorno físico y permitir que sea tratado inicialmente mediante el asesoramiento psicológico, en vez de con la medicina”.
¡NO HAY QUE BATIR UN RÉCORD!
La investigación "Canadian and American Sex Therapists’ Perceptions of Normal and Abnormal Ejaculatory Latencies: How Long Should Intercourse Last?", se publicó por primera vez en 2008, en el Journal of Sexual Medicine, pero "sus resultados siguen siendo válidos", explica Eric Corty a Efe desde su despacho en el Behrend College de la Penn State, en Erie, Pensilvania (EE.UU.).
Según Corty, profesor de Psicología, en el Behrend College, “la mayoría de los terapeutas sexuales son más realistas que la población en general acerca de cuánto tiempo dura la relación sexual desde la penetración hasta la eyaculación”.
¿Y qué sugeriría a quienes piensan que necesitan más tiempo o incluso horas de actividad sexual para sentirse satisfechos?.
"Creo que la mayoría de la gente cree que nunca se es demasiado rico o demasiado delgado, o nunca se tiene un sexo que dure el suficiente tiempo. Pero, lo cierto es que en algunos casos el sexo puede durar demasiado, ya sea físicamente (debido a problemas de lubricación y al dolor), o pragmáticamente (por la necesidad de dormir o porque hay otras tareas que hacer). Para Corty, "puede ser psicológicamente perjudicial tratar de llegar a una meta que no es razonable. ¡El sexo consiste en mantener una intimidad con alguien, y no en intentar establecer un récord!”.
"Los terapeutas sexuales encuestados por la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State) de EEUU, definieron los lapsos promedio de duración de la actividad sexual de la siguiente manera: "adecuado" de 3 a 7 minutos; "deseable" de 7 a 13 minutos; "demasiado corto" de 1 a 2 minutos y "demasiado largo" de 10 a 30 minutos"
La frase de “Lo breve, si bueno, dos veces bueno”, atribuida al escritor Baltasar Gracián, también podría aplicarse al terreno sexual, de acuerdo a una reciente encuesta efectuada a terapeutas sexuales de los Estados Unidos y de Canadá.
Los investigadores Eric Corty y Jenay Guardiani, de la Universidad Estatal de Pensilvania o Penn State (www.psu.edu), efectuaron una encuesta a 50 miembros de la Sociedad para la Terapia y la Investigación Sexual (SSTAR, por sus siglas en inglés), que incluye a psicólogos, médicos, trabajadores sociales, terapeutas matrimoniales y de familia y a enfermeras, que han tratado en conjunto a miles de pacientes durante varias décadas.
Treinta y cuatro miembros de la SSTAR (www.sstarnet.org), es decir el 68 por ciento del grupo encuestado, clasificaron las distintas cantidades de tiempo empleadas por las parejas para sus relaciones sexuales, desde la penetración de la vagina por el pene hasta la eyaculación, en cuatro categorías: adecuado, deseable, demasiado corto y demasiado largo. Los terapeutas sexuales definieron los lapsos promedio de duración de la actividad sexual de la siguiente manera:: "adecuado" (de 3 a 7 minutos); "deseable" (de 7 a 13 minutos);"demasiado corto" (de 1 a 2 minutos) y "demasiado largo" (de 10 a 30 minutos).
DISIPANDO LOS ESTEREOTIPOS SEXUALES
"La interpretación que hacen una mujer o un hombre acerca de su propio funcionamiento sexual y del de su pareja se basa en una serie de creencias personales desarrolladas, en parte, a partir de los mensajes que reciben de la sociedad, tanto formales como informales", dicen los investigadores de la Penn State.
"Desafortunadamente, la cultura popular de hoy en día ha reforzado ciertos estereotipos sobre la actividad sexual y muchos hombres y mujeres parecen creer en ciertas fantasías que no se corresponden con la realidad, de acuerdo a Corty y Guardiani.
Según la Penn State, algunas investigaciones anteriores han encontrado que un gran porcentaje de hombres y mujeres afirman querer que su actividad sexual dure 30 minutos o más.
"Esta idea parece una situación propicia para la decepción y el descontento, y con este estudio esperamos disipar dichas fantasías y alentar a hombres y mujeres con datos realistas sobre lo que es un acto sexual aceptable, evitando así que experimenten decepciones y disfunciones sexuales", señala el autor principal, Eric Corty, profesor asociado de Psicología.
Para Corty y Guardiani, esta encuesta puede tener aplicaciones en el tratamiento de las personas con problemas sexuales, ya que "si un paciente está preocupado acerca de cuánto tiempo debe durar el coito, estos datos pueden ayudarle a eliminar su preocupación acerca de que pueda sufrir un trastorno físico y permitir que sea tratado inicialmente mediante el asesoramiento psicológico, en vez de con la medicina”.
¡NO HAY QUE BATIR UN RÉCORD!
La investigación "Canadian and American Sex Therapists’ Perceptions of Normal and Abnormal Ejaculatory Latencies: How Long Should Intercourse Last?", se publicó por primera vez en 2008, en el Journal of Sexual Medicine, pero "sus resultados siguen siendo válidos", explica Eric Corty a Efe desde su despacho en el Behrend College de la Penn State, en Erie, Pensilvania (EE.UU.).
Según Corty, profesor de Psicología, en el Behrend College, “la mayoría de los terapeutas sexuales son más realistas que la población en general acerca de cuánto tiempo dura la relación sexual desde la penetración hasta la eyaculación”.
¿Y qué sugeriría a quienes piensan que necesitan más tiempo o incluso horas de actividad sexual para sentirse satisfechos?.
"Creo que la mayoría de la gente cree que nunca se es demasiado rico o demasiado delgado, o nunca se tiene un sexo que dure el suficiente tiempo. Pero, lo cierto es que en algunos casos el sexo puede durar demasiado, ya sea físicamente (debido a problemas de lubricación y al dolor), o pragmáticamente (por la necesidad de dormir o porque hay otras tareas que hacer). Para Corty, "puede ser psicológicamente perjudicial tratar de llegar a una meta que no es razonable. ¡El sexo consiste en mantener una intimidad con alguien, y no en intentar establecer un récord!”.
"Los terapeutas sexuales encuestados por la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State) de EEUU, definieron los lapsos promedio de duración de la actividad sexual de la siguiente manera: "adecuado" de 3 a 7 minutos; "deseable" de 7 a 13 minutos; "demasiado corto" de 1 a 2 minutos y "demasiado largo" de 10 a 30 minutos"
sábado, 10 de enero de 2015
Detalles que no deben revelar
La comunicación es lo más importante para la salud de una pareja, pero eso no quiere decir que le debas contar todo a tu novio. Hay ciertos detalles que será mejor que los guardes en la intimidad. No hay nada más feo que decirle a tu chico con cuántos hombres intimaste en el pasado. Es una información que te la debes guardar y que nadie te puede obligar a divulgar. Si tu novio te presiona para que le digas, no es un verdadero caballero. Pero si decides contárselo porque tienes ganas, pueden pasar dos cosas: que piense que eres una chica fácil o que crea que eres una inexperta. A nadie le interesa saber cuántas veces vas al baño por día o que tienes más cantidad de gases que nunca. La consistencia de tus producciones en el baño, la constipación o el sabor de tus eructos definitivamente es información que jamás deberá conocer tu chico. No creo que estés orgullosa de la vez que engañaste a tu novio anterior, por lo tanto, te aconsejo que esa historia quede en el pasado y en el fondo de tu corazón, pues si se la cuentas a tu chico, podrá pensar que no eres confiable
Beneficios de dormir en camas separadas
Hay parejas que se quieren mucho, que hablan de todo, que tienen buena comunicación. ¡Pero que no pueden dormir juntos! Esto no tiene por qué suponer ningún problema y mucho menos si la relación va bien. A veces las parejas no pueden dormir juntos porque uno de los dos roncas, porque se mueve mucho. Pero dormir en camas separadas no tiene por qué ser algo negativo, siempre y cuando ambos estén de acuerdo y sea una decisión tomada en conjunto. Algunas de las ventajas son: Cuando duermes con tu pareja también puedes acostarte y levantarte cuando quieras, pero si alguno de los dos tiene que irse a dormir temprano porque madruga no habrá inconveniente para la pareja porque no se enterará si uno se levanta o se acuesta. Podrás moverte sin problemas ¡y nadie te quitará las sábanas! Cuando se duerme en pareja es inevitable que alguna vez uno de los dos le quite las sábanas sin querer. También sin querer se dan patadas o codazos debido a los movimientos involuntarios durante el sueño, pero durmiendo en camas separadas esto no sucederá./
Pruebas de amor
Existen pruebas de todo tipo, no solo las académicas, sino también las sentimentales. ¿Quién no ha escuchado hablar de las famosas pruebitas de amor? seguramente que muchos y quizás no se refieran a la intimidad, propiamente dicha.
Actividades juntos El terapeuta de pareja, Luis Nardín, indicó que las personas antes de estar en pareja tenían sus propias actividades, pero cuando están en una relación el reto es hacerlas juntos. Uno de ellos quiere hace algo que realizaba en el pasado, ahí vienen las negociaciones y con esto el conflicto, "lo ideal es agendarlas".
Dejar el alcohol Nardín explicó que si uno de los dos bebe en exceso o haces escándalo cuando se emborracha, puede ser un problema a superar por el bien de ambos. La prueba de fuego es dejar de ingerir bebidas alcohólicas o hacerlo con moderación.
Olvidar el pasado El terapeuta explicó con un ejemplo, si la mujer tiene hijos de un anterior matrimonio y con su actual pareja también tiene hijos, el conflicto surge al momento de educarlos, "cómo van a manejar la disciplina". El examen "de vida" radica en coordinar y consensuar los valores, principios y decisiones que tomen como pareja sobre sus hijos.
Buscar soluciones. La psicóloga y sexóloga Liliana Zabala, mencionó que las discusiones son parte de la pareja, ninguna relación es un "camino de rosas", sobre todo cuando son personas inmaduras e inseguras. Aconsejó que antes de formar una pareja, sean amigos, así se conocerán y conocerán qué gustos tiene en común, de esta manera evitarán algunos problemas en el futuro.
Celos. Zabala sostuvo que la prueba viene cuando está rodeado de alguien del sexo opuesto, por ello agregó que es prudente evitar hacer comentarios de alguien que llamó su atención, peor aún en las redes sociales "debe tener prudencia con lo que dice porque se puede prestar a malas interpretaciones". Por otro lado, Zabala expresó que si no se entienden es mejor que tomen caminos diferentes.
Actividades juntos El terapeuta de pareja, Luis Nardín, indicó que las personas antes de estar en pareja tenían sus propias actividades, pero cuando están en una relación el reto es hacerlas juntos. Uno de ellos quiere hace algo que realizaba en el pasado, ahí vienen las negociaciones y con esto el conflicto, "lo ideal es agendarlas".
Dejar el alcohol Nardín explicó que si uno de los dos bebe en exceso o haces escándalo cuando se emborracha, puede ser un problema a superar por el bien de ambos. La prueba de fuego es dejar de ingerir bebidas alcohólicas o hacerlo con moderación.
Olvidar el pasado El terapeuta explicó con un ejemplo, si la mujer tiene hijos de un anterior matrimonio y con su actual pareja también tiene hijos, el conflicto surge al momento de educarlos, "cómo van a manejar la disciplina". El examen "de vida" radica en coordinar y consensuar los valores, principios y decisiones que tomen como pareja sobre sus hijos.
Buscar soluciones. La psicóloga y sexóloga Liliana Zabala, mencionó que las discusiones son parte de la pareja, ninguna relación es un "camino de rosas", sobre todo cuando son personas inmaduras e inseguras. Aconsejó que antes de formar una pareja, sean amigos, así se conocerán y conocerán qué gustos tiene en común, de esta manera evitarán algunos problemas en el futuro.
Celos. Zabala sostuvo que la prueba viene cuando está rodeado de alguien del sexo opuesto, por ello agregó que es prudente evitar hacer comentarios de alguien que llamó su atención, peor aún en las redes sociales "debe tener prudencia con lo que dice porque se puede prestar a malas interpretaciones". Por otro lado, Zabala expresó que si no se entienden es mejor que tomen caminos diferentes.
viernes, 9 de enero de 2015
Pareja propone: Vamos a vivir juntos...¿En tu casa o en la mía?
Por supuesto que los dos se quieren. Pero ¿es necesario que ella lleve también sus saquitos aromáticos de lavanda al dormitorio y que él se traiga sus viejas sillas compradas en el rastro? Preguntas como éstas se plantean a más tardar cuando dos personas deciden vivir juntas. La respuesta es clara: sí y no.
Ella necesita espacio para decenas de zapatos. Él insiste en colgar sus dos guitarras en la pared. Ella quiere flores en el balcón, y él una parrilla y una caja de cervezas. Ella quiere un ambiente acogedor, él necesita un escritorio en casa. El problema surge cuando dos personas quieren vivir juntas y las dos tienen su propia vivienda. Tienen que tomar una decisión: ¿vamos a vivir en mi casa o en la tuya?
¿Es éste sólo un problema para quienes viven en el Primer Mundo? Es un problema que afecta a mucha gente. Si deciden vivir juntos en la vivienda de uno de ellos, los dos tienen que hacer concesiones. Uno renuncia a su vivienda y el otro tiene que crear un espacio para su pareja en su querido hogar propio. Esto siempre pone a prueba la relación. En el mejor de los casos, los dos dicen al final: este es nuestro nuevo hogar.
"El acento hay que ponerlo en la palaba ‘nuestro’, porque si uno de ellos no lo puede decir así, los dos tienen un problema”, explica Felicitas Heyne.
La psicóloga asesoró a una pareja de la que la mujer se había ido a vivir en casa del hombre. En algún momento surgió una crisis. Los dos no consideraban la situación en la vivienda como un problema. Sólo cuando se separaron, la mujer se dio cuenta de que cuando se fue a vivir con él, sólo llevaba consigo una maleta y una caja de cartón. "En ese momento quedó claro lo poco que había sido su hogar la nueva vivienda para ella”. Lo que demuestra que esas situaciones difíciles pueden surgir de manera totalmente involuntaria e inconsciente.
La pregunta de "¿en mi casa o en la tuya?” en realidad está mal planteada. El camino del medio es buscar juntos una nueva vivienda común. "Lo mejor es vivir en terreno neutral”, dice el psicólogo Roland Kopp-Wichmann, quien opina que, de lo contrario, puede ocurrir que uno siempre siga siendo el extraño en la casa del otro.
Buscar una nueva vivienda puede tomar su tiempo. Por ello, al final muchas veces se vuelve a plantear la misma pregunta: ¿en mi casa o en la tuya? En ese caso conviene al menos decorar nuevamente la vivienda común, recomienda Heyne. Muchas veces las cosas pequeñas ya pueden hacer milagros: pintar las paredes de otro color o cambiar la distribución de los muebles, por ejemplo.
En ese momento se plantea la pregunta de qué cosas viejas puede uno llevarse a la nueva vivienda y qué cosas pueden quedarse en ella. Es cierto que sólo se trata de un par de muebles, pero en el peor de los casos este asunto puede degenerar en una feroz lucha por el poder, advierte Heyne.
Entonces, rápidamente se plantean cuestiones menos superficiales: ¿quién de los dos tiene el mejor gusto? y ¿podemos hacer buena pareja con unos estilos de vida tan diferentes?
Para que sea más difícil que surjan más tarde riñas, es bueno que cada uno disponga en la vivienda común de un espacio propio donde retirarse. Por ejemplo, cada uno puede ocupar un rincón para sí mismo o los dos acuerdan que en determinado día de la semana ella pueda ver su serie televisiva favorita en el salón mientras que él pueda tocar ahí su guitarra otro día de la semana.
Y ¿por qué no dividir simplemente en dos la vivienda común? ¿Por qué ella no puede decorar el salón y el dormitorio mientras que él puede tener su propio cuarto de estudio con su escritorio para la computadora? Kopp-Wichmann no cree que esto sea una buena solución: "Eso no va a funcionar. Si él no se siente bien en el salón, no se puede compensar esa sensación”.
Sugieren superar con el diálogo
Las parejas entran en crisis frecuentemente por una serie de problemas típicos que sobrevienen a la convivencia, señalan los psicólogos: trabajo, familia, dinero, vivienda, etc., etc. Sugieren afrontarlos con el diálogo.
Expertos señalan que el sentimiento de proximidad, de solidaridad, de apoyo, es muy importante en la pareja, y debe hacerse todo lo que sirva para fomentarlo.
Hacer la cena juntos, lavar las vajillas, encender la estufa, repasar lo que ha sido el día antes de ir a la cama, compartir las obligaciones del día siguiente... todas esas cosas son muy saludables para la pareja.
Ella necesita espacio para decenas de zapatos. Él insiste en colgar sus dos guitarras en la pared. Ella quiere flores en el balcón, y él una parrilla y una caja de cervezas. Ella quiere un ambiente acogedor, él necesita un escritorio en casa. El problema surge cuando dos personas quieren vivir juntas y las dos tienen su propia vivienda. Tienen que tomar una decisión: ¿vamos a vivir en mi casa o en la tuya?
¿Es éste sólo un problema para quienes viven en el Primer Mundo? Es un problema que afecta a mucha gente. Si deciden vivir juntos en la vivienda de uno de ellos, los dos tienen que hacer concesiones. Uno renuncia a su vivienda y el otro tiene que crear un espacio para su pareja en su querido hogar propio. Esto siempre pone a prueba la relación. En el mejor de los casos, los dos dicen al final: este es nuestro nuevo hogar.
"El acento hay que ponerlo en la palaba ‘nuestro’, porque si uno de ellos no lo puede decir así, los dos tienen un problema”, explica Felicitas Heyne.
La psicóloga asesoró a una pareja de la que la mujer se había ido a vivir en casa del hombre. En algún momento surgió una crisis. Los dos no consideraban la situación en la vivienda como un problema. Sólo cuando se separaron, la mujer se dio cuenta de que cuando se fue a vivir con él, sólo llevaba consigo una maleta y una caja de cartón. "En ese momento quedó claro lo poco que había sido su hogar la nueva vivienda para ella”. Lo que demuestra que esas situaciones difíciles pueden surgir de manera totalmente involuntaria e inconsciente.
La pregunta de "¿en mi casa o en la tuya?” en realidad está mal planteada. El camino del medio es buscar juntos una nueva vivienda común. "Lo mejor es vivir en terreno neutral”, dice el psicólogo Roland Kopp-Wichmann, quien opina que, de lo contrario, puede ocurrir que uno siempre siga siendo el extraño en la casa del otro.
Buscar una nueva vivienda puede tomar su tiempo. Por ello, al final muchas veces se vuelve a plantear la misma pregunta: ¿en mi casa o en la tuya? En ese caso conviene al menos decorar nuevamente la vivienda común, recomienda Heyne. Muchas veces las cosas pequeñas ya pueden hacer milagros: pintar las paredes de otro color o cambiar la distribución de los muebles, por ejemplo.
En ese momento se plantea la pregunta de qué cosas viejas puede uno llevarse a la nueva vivienda y qué cosas pueden quedarse en ella. Es cierto que sólo se trata de un par de muebles, pero en el peor de los casos este asunto puede degenerar en una feroz lucha por el poder, advierte Heyne.
Entonces, rápidamente se plantean cuestiones menos superficiales: ¿quién de los dos tiene el mejor gusto? y ¿podemos hacer buena pareja con unos estilos de vida tan diferentes?
Para que sea más difícil que surjan más tarde riñas, es bueno que cada uno disponga en la vivienda común de un espacio propio donde retirarse. Por ejemplo, cada uno puede ocupar un rincón para sí mismo o los dos acuerdan que en determinado día de la semana ella pueda ver su serie televisiva favorita en el salón mientras que él pueda tocar ahí su guitarra otro día de la semana.
Y ¿por qué no dividir simplemente en dos la vivienda común? ¿Por qué ella no puede decorar el salón y el dormitorio mientras que él puede tener su propio cuarto de estudio con su escritorio para la computadora? Kopp-Wichmann no cree que esto sea una buena solución: "Eso no va a funcionar. Si él no se siente bien en el salón, no se puede compensar esa sensación”.
Sugieren superar con el diálogo
Las parejas entran en crisis frecuentemente por una serie de problemas típicos que sobrevienen a la convivencia, señalan los psicólogos: trabajo, familia, dinero, vivienda, etc., etc. Sugieren afrontarlos con el diálogo.
Expertos señalan que el sentimiento de proximidad, de solidaridad, de apoyo, es muy importante en la pareja, y debe hacerse todo lo que sirva para fomentarlo.
Hacer la cena juntos, lavar las vajillas, encender la estufa, repasar lo que ha sido el día antes de ir a la cama, compartir las obligaciones del día siguiente... todas esas cosas son muy saludables para la pareja.
Los hombres tardan más tiempo en superar una ruptura amorosa
Un estudio realizo por sociólogos de la Wake Forest University y la Florida State University, reveló que los hombres, especialmente los más jóvenes, son a quienes más se les dificulta el superar una ruptura amorosa. Es decir que presentan una mayor tendencia a sumergirse en un profundo sentimiento de soledad y aislamiento. A lo que se suma que sólo salen de ese estado de manera muy lenta y dolorosa.
De acuerdo a la investigación, son muy poco los hombres que comparten sus inquietudes y tristezas con los demás, desde muy pequeños la misma sociedad le enseña a reprimir sus sentimientos para mantener una imagen firme. Y, en el caso de quien sí quiere desahogarse, difícilmente contará con amigos reales que le ayuden a solucionar su situación.
Según contó Susana Ifland, terapeuta de parejas y vicepresidenta de la Sociedad Chilena de Sociología Clínica, “uno de los aspectos que más influye en la melancolía de los hombres tras romper con su pareja, es tener que enfrentarse a la tarea de recomponer su mundo social”.
La experta aseguró que la costumbre de los varones a salir en pareja, les hace perder la capacidad de relacionarse por sí mismos. “Ellos se acostumbran a compartir mucho tiempo con su círculo social o con la familia de ella”, señaló Ifland.
Uno de los mayores riesgos en los que suelen caer, es en la búsqueda de una persona que reemplace a su anterior pareja.,
Después de terminar la relación, el hombre normalmente se sentirá con ganas de salir con otros individuos, “pero después de citas fracasadas, se dan cuenta de que va a tomar un largo tiempo alcanzar el nivel de comodidad que tenían con su ex”, afirmó la especialista.
No es amor realmente lo que buscan quienes nacieron en el género masculino, sino que es el apuro de cubrir esa necesidad de compañía y seguridad dejada por su pareja anterior.
“La mayoría de las veces sus expectativas no radican en encontrar a una persona especial, sino a una que sustituya a su ex y llene ese vacío”, apuntó Susana Ifland.
De acuerdo a la investigación, son muy poco los hombres que comparten sus inquietudes y tristezas con los demás, desde muy pequeños la misma sociedad le enseña a reprimir sus sentimientos para mantener una imagen firme. Y, en el caso de quien sí quiere desahogarse, difícilmente contará con amigos reales que le ayuden a solucionar su situación.
Según contó Susana Ifland, terapeuta de parejas y vicepresidenta de la Sociedad Chilena de Sociología Clínica, “uno de los aspectos que más influye en la melancolía de los hombres tras romper con su pareja, es tener que enfrentarse a la tarea de recomponer su mundo social”.
La experta aseguró que la costumbre de los varones a salir en pareja, les hace perder la capacidad de relacionarse por sí mismos. “Ellos se acostumbran a compartir mucho tiempo con su círculo social o con la familia de ella”, señaló Ifland.
Uno de los mayores riesgos en los que suelen caer, es en la búsqueda de una persona que reemplace a su anterior pareja.,
Después de terminar la relación, el hombre normalmente se sentirá con ganas de salir con otros individuos, “pero después de citas fracasadas, se dan cuenta de que va a tomar un largo tiempo alcanzar el nivel de comodidad que tenían con su ex”, afirmó la especialista.
No es amor realmente lo que buscan quienes nacieron en el género masculino, sino que es el apuro de cubrir esa necesidad de compañía y seguridad dejada por su pareja anterior.
“La mayoría de las veces sus expectativas no radican en encontrar a una persona especial, sino a una que sustituya a su ex y llene ese vacío”, apuntó Susana Ifland.
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