Tener pareja a los 20 no significa perder independencia, no vivir la juventud, ni alejarse de sus amigas. ¡Nada de eso!, tener una relación a esa edad puede ser perfecto, sin abandonar las demás cosas.
Lo positivo. Crecen y aprenden juntos, el amor de pareja es un sentimiento único y hermoso. En el día más feliz, así como en el día más triste, siempre tendrá a alguien que le extienda su mano, le abrace y termine el día junto a usted. La juventud tiene aspectos hermosos, pero también descubre que no todo es color de rosa y que muchas veces tropezarán con más de un obstáculo. Pero tener a alguien alentándole lo hará todo mucho más sencillo.
Consejos para las parejas, como actuar en infidelidad, noviazgo y mucho amor
jueves, 4 de febrero de 2016
Sepa qué debe analizar antes de volver con su ex
¿Su expareja le propuso volver pero tiene dudas? Antes de que se arriesgue a retomar la relación, analice esto.
Para tomar en cuenta. Antes de volver con su ex, piense bien cuál fue el motivo de la separación. Si fue por una infidelidad de su parte, no es aconsejable arriesgarse de nuevo porque puede volver a pasar por la misma situación. Puede ser que se hayan separado porque existieron episodios de violencia. Este no es un buen indicio para recomenzar con la relación porque es muy difícil que él cambie. ¿Ya no siente lo mismo? La falta de amor es otra de las razones por las que las relaciones con las exparejas no prosperan. Si ya no siente lo mismo, no vale la pena volver con él. Si está con una nueva pareja, no la deje en pos de volver con un viejo amor, pues puede fracasar y se quedaría sola. Si él tiene un nuevo amor, no acepte ser la segunda.
Para tomar en cuenta. Antes de volver con su ex, piense bien cuál fue el motivo de la separación. Si fue por una infidelidad de su parte, no es aconsejable arriesgarse de nuevo porque puede volver a pasar por la misma situación. Puede ser que se hayan separado porque existieron episodios de violencia. Este no es un buen indicio para recomenzar con la relación porque es muy difícil que él cambie. ¿Ya no siente lo mismo? La falta de amor es otra de las razones por las que las relaciones con las exparejas no prosperan. Si ya no siente lo mismo, no vale la pena volver con él. Si está con una nueva pareja, no la deje en pos de volver con un viejo amor, pues puede fracasar y se quedaría sola. Si él tiene un nuevo amor, no acepte ser la segunda.
Cosas que las mujeres deben saber de los hombres
En una relación de pareja, las mujeres y hombres no siempre revelan lo que uno desea del otro, en esta ocasión te compartimos 10 cosas que los hombres desearían que supiera una mujer de ellos.
Según un estudio realizado en la Universidad de Miami por la investigadora Liana Hone, los hombres prefieren mujeres que se rían de sus chistes y no a las mujeres chistosas.
En cuanto a la personalidad de los hombres, la siguiente lista muestra otros aspectos que a ellos les gustaría que las mujeres sepan:
1. QUE ELLAS TOMEN LA INICIATIVA
Los tiempos cambian y no todo el trabajo de conquista lo deben hacer los hombres, en la actualidad ellos aprecian a las chicas que demuestran su interés y se los hacen saber.
2. LES GUSTA SER ADMIRADOS
A los hombres les gusta que admiren sus logros y forma de vestir, así como ellos elogian los reconocimientos obtenidos por las mujeres, también desean recibir admiración.
3. NECESITAN MOTIVACIÓN
Dentro de su orgullo, los hombres dan a entender que pueden con cualquier cosa, sin embargo, requieren de palabras de aliento que les ayude a superar obstáculos y dificultades.
4. TAMPOCO LES GUSTA SU CUERPO
El hecho de que los hombres no digan abiertamente que no están de acuerdo con alguna parte de su cuerpo, no quiere decir que sea así, sólo que los hombres prefieren guardarlo y enfrentar esa molestia frente al espejo después de la ducha.
5 DISFRUTAN DE SU ESPACIO
Por miedo al enojo con su pareja, no se atreven a decirlo, pero todo hombre goza de tener tiempo libre y hacer lo que quieran o simplemente no hacer nada.
6. SON SENSIBLES
Por el estereotipo de ser el protector, no demuestra sus emociones y oculta su lado más sensible y cursi.
7. QUIEREN UNA MUJER INDEPENDIENTE
No hay que dejarles todo el trabajo, los hombres admiran a las mujeres que se valen por sí solas y son capaces de realizar actividades sin tener que pedírselo a ellos.
8. LOS PIROPOS VAN EN SERIO
Existen ocasiones en que los hombres le dicen a su novia que se ven bien y es porque realmente se ven bien; no lo dicen con la finalidad de engañarlas o como popularmente se dice “piropearlas”.
9. NO TEMEN A UN TE AMO
Se ha satanizado la forma repentina en que una mujer le dice a un hombre que lo ama, pensando que él romperá con la relación al ver que todo va más en serio. Los hombres dentro de su ego, se sienten bien al saber que despiertan ese sentimiento en una mujer.
10. NO TIENEN MIEDO AL COMPROMISO
Así como no temen a un “Te amo”, tampoco temen en aceptar un compromiso y dar un salto más grande en la relación.
Ahora que ya conoces las cosas que los hombres desearían que las mujeres sepan, puede ser útil para que comprendas a tu pareja y logres un mayor vinculo de comunicación y lograr que ambos se complementen.
Según un estudio realizado en la Universidad de Miami por la investigadora Liana Hone, los hombres prefieren mujeres que se rían de sus chistes y no a las mujeres chistosas.
En cuanto a la personalidad de los hombres, la siguiente lista muestra otros aspectos que a ellos les gustaría que las mujeres sepan:
1. QUE ELLAS TOMEN LA INICIATIVA
Los tiempos cambian y no todo el trabajo de conquista lo deben hacer los hombres, en la actualidad ellos aprecian a las chicas que demuestran su interés y se los hacen saber.
2. LES GUSTA SER ADMIRADOS
A los hombres les gusta que admiren sus logros y forma de vestir, así como ellos elogian los reconocimientos obtenidos por las mujeres, también desean recibir admiración.
3. NECESITAN MOTIVACIÓN
Dentro de su orgullo, los hombres dan a entender que pueden con cualquier cosa, sin embargo, requieren de palabras de aliento que les ayude a superar obstáculos y dificultades.
4. TAMPOCO LES GUSTA SU CUERPO
El hecho de que los hombres no digan abiertamente que no están de acuerdo con alguna parte de su cuerpo, no quiere decir que sea así, sólo que los hombres prefieren guardarlo y enfrentar esa molestia frente al espejo después de la ducha.
5 DISFRUTAN DE SU ESPACIO
Por miedo al enojo con su pareja, no se atreven a decirlo, pero todo hombre goza de tener tiempo libre y hacer lo que quieran o simplemente no hacer nada.
6. SON SENSIBLES
Por el estereotipo de ser el protector, no demuestra sus emociones y oculta su lado más sensible y cursi.
7. QUIEREN UNA MUJER INDEPENDIENTE
No hay que dejarles todo el trabajo, los hombres admiran a las mujeres que se valen por sí solas y son capaces de realizar actividades sin tener que pedírselo a ellos.
8. LOS PIROPOS VAN EN SERIO
Existen ocasiones en que los hombres le dicen a su novia que se ven bien y es porque realmente se ven bien; no lo dicen con la finalidad de engañarlas o como popularmente se dice “piropearlas”.
9. NO TEMEN A UN TE AMO
Se ha satanizado la forma repentina en que una mujer le dice a un hombre que lo ama, pensando que él romperá con la relación al ver que todo va más en serio. Los hombres dentro de su ego, se sienten bien al saber que despiertan ese sentimiento en una mujer.
10. NO TIENEN MIEDO AL COMPROMISO
Así como no temen a un “Te amo”, tampoco temen en aceptar un compromiso y dar un salto más grande en la relación.
Ahora que ya conoces las cosas que los hombres desearían que las mujeres sepan, puede ser útil para que comprendas a tu pareja y logres un mayor vinculo de comunicación y lograr que ambos se complementen.
miércoles, 3 de febrero de 2016
Las 6 etapas de una relación, ¿en cuál estás?
Todas las relaciones de pareja tienen ciertas etapas que, según los especialistas, son similares a las de nuestro crecimiento y desarrollo como personas. Aunque su duración varía dependiendo de cada pareja.
Te mostramos cuáles son, según el libro "Botiquín para un corazón roto" de Victoria Cadarso, para que conozcas mejor tu relación:
1. Enamoramiento (desde el inicio hasta máximo 30 meses después):
Esta es la más bonita de todas las fases de la relación. Quieren estar todo el tiempo juntos, sienten un fuerte afecto mutuo y viven con pasión. No se fijan en sus diferencias las diferencias, sino destacan lo que tienen en común y se admiran mutuamente
En esta etapa se tiene miedo a pelear y lo evitan al máximo. Deben evitar aferrarse el uno al otro y equilibrar el deseo de estar juntos con su propia independencia.
2. Vinculación (18 meses a 3 años):
La pareja sigue siendo afectiva pero sienten la necesidad de recuperar autonomía. La pasión da lugar al compañerismo y es aquí donde suele sentirse la necesidad de vivir juntos o casarse.
Sin embargo, en esta etapa empiezan a surgir las diferencias y cada uno ve los defectos del otro.
3. Convivencia (segundo y tercer año):
La atracción sexual suele bajar y el amor se fortalece en el compañerismo. Comparten tareas de la convivencia y pueden surgir algunos problemas a causa de la rutina. Se producen malentendidos que antes no habían y suelen intervenir los familiares políticos, que pueden ser motivos de discusión.
Es una etapa tan linda como difícil. Encaran nuevos proyectos juntos y tienen los mismos sueños, deben enfocarse en lo positivo.
4. Autoafirmación (del tercer al cuarto año):
La relación es estable y se sienten seguros para hacer actividades por separado. Sin embargo, si no tienen en cuenta los sentimientos del otro pueden crear resentimientos.
Cada uno empieza a pensar en sus intereses personales y en los de pareja y esto puede desequilibrar la armonía de la relación.
5. Colaboración (del año 5 al 15):
El momento de fricción en la pareja surge cuando después de haber cumplido los proyectos juntos y los hijos están más grandes. A veces, cuando ellos son adolescentes, causan discusiones entre los padres.
Sin embargo, en otros casos, puede ser un momento de colaboración, en el que la pareja se une fijarse nuevas metas y la relación vuelve a resurgir. Por lo general, vuelve el entusiasmo.
6. Adaptación (del año 15 en adelante):
En esta etapa las parejas deben adaptarse a los cambios externos: hijos que se van de la casa, familiares en la vejez y el empezar a envejecer cada uno. Con la madurez y la conciencia de la edad deberán afrontar lo que la vida les ofrezca.
Puede ser un momento en que la pareja se rompe o se consolida y suele ser duro.
Te mostramos cuáles son, según el libro "Botiquín para un corazón roto" de Victoria Cadarso, para que conozcas mejor tu relación:
1. Enamoramiento (desde el inicio hasta máximo 30 meses después):
Esta es la más bonita de todas las fases de la relación. Quieren estar todo el tiempo juntos, sienten un fuerte afecto mutuo y viven con pasión. No se fijan en sus diferencias las diferencias, sino destacan lo que tienen en común y se admiran mutuamente
En esta etapa se tiene miedo a pelear y lo evitan al máximo. Deben evitar aferrarse el uno al otro y equilibrar el deseo de estar juntos con su propia independencia.
2. Vinculación (18 meses a 3 años):
La pareja sigue siendo afectiva pero sienten la necesidad de recuperar autonomía. La pasión da lugar al compañerismo y es aquí donde suele sentirse la necesidad de vivir juntos o casarse.
Sin embargo, en esta etapa empiezan a surgir las diferencias y cada uno ve los defectos del otro.
3. Convivencia (segundo y tercer año):
La atracción sexual suele bajar y el amor se fortalece en el compañerismo. Comparten tareas de la convivencia y pueden surgir algunos problemas a causa de la rutina. Se producen malentendidos que antes no habían y suelen intervenir los familiares políticos, que pueden ser motivos de discusión.
Es una etapa tan linda como difícil. Encaran nuevos proyectos juntos y tienen los mismos sueños, deben enfocarse en lo positivo.
4. Autoafirmación (del tercer al cuarto año):
La relación es estable y se sienten seguros para hacer actividades por separado. Sin embargo, si no tienen en cuenta los sentimientos del otro pueden crear resentimientos.
Cada uno empieza a pensar en sus intereses personales y en los de pareja y esto puede desequilibrar la armonía de la relación.
5. Colaboración (del año 5 al 15):
El momento de fricción en la pareja surge cuando después de haber cumplido los proyectos juntos y los hijos están más grandes. A veces, cuando ellos son adolescentes, causan discusiones entre los padres.
Sin embargo, en otros casos, puede ser un momento de colaboración, en el que la pareja se une fijarse nuevas metas y la relación vuelve a resurgir. Por lo general, vuelve el entusiasmo.
6. Adaptación (del año 15 en adelante):
En esta etapa las parejas deben adaptarse a los cambios externos: hijos que se van de la casa, familiares en la vejez y el empezar a envejecer cada uno. Con la madurez y la conciencia de la edad deberán afrontar lo que la vida les ofrezca.
Puede ser un momento en que la pareja se rompe o se consolida y suele ser duro.
martes, 2 de febrero de 2016
Ya no me enojo, solo miro, pienso y me alejo si es necesario
Código no escrito. La vida se presenta con demasiada carga e intensidad emocional; para evitar complicaciones futuras es importante asumir el control y aprender a actuar de una manera diferente.
A fuerza de tener que lidiar con varias situaciones complicadas, aprendemos a tomar distancia emocional, a gestionar nuestro malestar y a pensar antes de tomar una determinación.
Como con todo, para aprender es necesario tiempo y experiencia. Mucha experiencia.
Así, podríamos decir que la distancia emocional es un código no escrito que nos permite ver y sentir las cosas de otra manera, pues damos tiempo para que emociones como el enfado pierdan fuerza y podamos dar paso a los sentimientos, los cuales nos permiten comprender con más claridad qué pensamos en realidad y cómo queremos actuar. Es decir, que hacer esto nos sirve para manejar mejor nuestras emociones
y así conseguir más coherencia entre nuestras opiniones y nuestras acciones sobre
un tema determinado, como por ejemplo
la actitud de una persona.
¿Qué necesitamos para tomar
distancia emocional?
La respuesta a esta pregunta no tiene una receta mágica, pues depende de muchos factores personales y circunstanciales, así como de relación.
Hay personas a las que llevamos dentro hasta la raíz y distanciarse de las emociones que nos genera el estar con ellos es, sin duda, una de las tareas más complicadas que tenemos que llevar a cabo a la hora de rearmar el puzzle que nos permite comprender qué es lo que sucede.
No obstante y aunque no tenemos la receta que nos conduce a tomar un distancia emocional de la manera ideal, sí que podemos destacar la mayor parte de ingredientes que nos hacen falta para lograr alejarnos emocionalmente de aquello que cuesta manejar.
Como ya hemos comentado, es indispensable que nos demos tiempo para conseguir templar nuestras emociones. Pongamos como ejemplo para ilustrar esta cuestión
los tres colores de un semáforo: rojo, ámbar y verde. Ante una afrenta probablemente se ilumine en ámbar para luego pasar al rojo.
Es decir, cuando estamos invadidos por el enfado, la tristeza, alegría o por cualquier otra emoción, nuestro semáforo está
en rojo y, por lo tanto, no debemos tomar
decisiones.
Con el semáforo en rojo debemos frenar nuestra reacción emocional y tomarnos un tiempo para lograr mantener un control sobre lo que pensamos, sentimos o hacemos. Observa, mira y aléjate si es necesario, pero no tomes decisiones permanentes sobre emociones temporales, aunque tengas ganas de decirle cuatro cosas a esa persona o de gritar y marcharte para siempre.
Date tiempo para que tus emociones se calmen, sal a darte un paseo, ponte a leer o deja pasar unos días antes de hablar o ver a una persona que te ha enojado o que te ha entristecido.
Cuando el tiempo pasa simplemente ciertas cosas dejan de tener importancia y algunos detalles que nos angustiaban, pasan a ser nimiedades que relativizamos y aceptamos como propias de las circunstancias.
Digamos que gracias al tiempo nos alejamos y dejamos de comprometernos con la intensidad emocional que generan las decepciones, las expectativas, las traiciones, etc.
Lograr no ser controlados por nuestras emociones es posible y como toda habilidad se aprende con la práctica.
La brújula interna, un gran beneficio de poner en práctica la distancia emocional
Una vez que logramos poner distancia emocional ante lo sucedido, podremos escuchar a esa brújula interna que nos genera sensaciones sobre lo que está bien y lo que está mal. Estas intuiciones muchas veces son acertadas, puesto que se basan en nuestros sentimientos, mucho más duraderos que nuestras emociones.
Entonces las decisiones que tomemos respecto a los demás y a lo que nos ha sucedido serán mucho más acertadas o más bien acordes con aquello que pensamos y sentimos. Así podremos saber qué nos merece atención y qué queremos ignorar, fomentando que nos sintamos mejor y no suframos tanto por aquello que no podemos controlar.
A fuerza de tener que lidiar con varias situaciones complicadas, aprendemos a tomar distancia emocional, a gestionar nuestro malestar y a pensar antes de tomar una determinación.
Como con todo, para aprender es necesario tiempo y experiencia. Mucha experiencia.
Así, podríamos decir que la distancia emocional es un código no escrito que nos permite ver y sentir las cosas de otra manera, pues damos tiempo para que emociones como el enfado pierdan fuerza y podamos dar paso a los sentimientos, los cuales nos permiten comprender con más claridad qué pensamos en realidad y cómo queremos actuar. Es decir, que hacer esto nos sirve para manejar mejor nuestras emociones
y así conseguir más coherencia entre nuestras opiniones y nuestras acciones sobre
un tema determinado, como por ejemplo
la actitud de una persona.
¿Qué necesitamos para tomar
distancia emocional?
La respuesta a esta pregunta no tiene una receta mágica, pues depende de muchos factores personales y circunstanciales, así como de relación.
Hay personas a las que llevamos dentro hasta la raíz y distanciarse de las emociones que nos genera el estar con ellos es, sin duda, una de las tareas más complicadas que tenemos que llevar a cabo a la hora de rearmar el puzzle que nos permite comprender qué es lo que sucede.
No obstante y aunque no tenemos la receta que nos conduce a tomar un distancia emocional de la manera ideal, sí que podemos destacar la mayor parte de ingredientes que nos hacen falta para lograr alejarnos emocionalmente de aquello que cuesta manejar.
Como ya hemos comentado, es indispensable que nos demos tiempo para conseguir templar nuestras emociones. Pongamos como ejemplo para ilustrar esta cuestión
los tres colores de un semáforo: rojo, ámbar y verde. Ante una afrenta probablemente se ilumine en ámbar para luego pasar al rojo.
Es decir, cuando estamos invadidos por el enfado, la tristeza, alegría o por cualquier otra emoción, nuestro semáforo está
en rojo y, por lo tanto, no debemos tomar
decisiones.
Con el semáforo en rojo debemos frenar nuestra reacción emocional y tomarnos un tiempo para lograr mantener un control sobre lo que pensamos, sentimos o hacemos. Observa, mira y aléjate si es necesario, pero no tomes decisiones permanentes sobre emociones temporales, aunque tengas ganas de decirle cuatro cosas a esa persona o de gritar y marcharte para siempre.
Date tiempo para que tus emociones se calmen, sal a darte un paseo, ponte a leer o deja pasar unos días antes de hablar o ver a una persona que te ha enojado o que te ha entristecido.
Cuando el tiempo pasa simplemente ciertas cosas dejan de tener importancia y algunos detalles que nos angustiaban, pasan a ser nimiedades que relativizamos y aceptamos como propias de las circunstancias.
Digamos que gracias al tiempo nos alejamos y dejamos de comprometernos con la intensidad emocional que generan las decepciones, las expectativas, las traiciones, etc.
Lograr no ser controlados por nuestras emociones es posible y como toda habilidad se aprende con la práctica.
La brújula interna, un gran beneficio de poner en práctica la distancia emocional
Una vez que logramos poner distancia emocional ante lo sucedido, podremos escuchar a esa brújula interna que nos genera sensaciones sobre lo que está bien y lo que está mal. Estas intuiciones muchas veces son acertadas, puesto que se basan en nuestros sentimientos, mucho más duraderos que nuestras emociones.
Entonces las decisiones que tomemos respecto a los demás y a lo que nos ha sucedido serán mucho más acertadas o más bien acordes con aquello que pensamos y sentimos. Así podremos saber qué nos merece atención y qué queremos ignorar, fomentando que nos sintamos mejor y no suframos tanto por aquello que no podemos controlar.
lunes, 1 de febrero de 2016
¿Qué desea un hombre?
La mayoría de las mujeres piensan que la necesidad más grande de un hombre es el sexo. Y es cierto que para ellos el sexo es imprescindible para sentir éxtasis. Sin embargo, existe otra cosa que ellos necesitan tanto como el sexo para sentirse plenos y satisfechos. Esto que voy a revelar es unos de los secretos amorosos mejor guardados. Si todas las mujeres supieran esta información que voy a compartir, habrían más hombres fieles y menos divorcios.
¿Lista para descubrirlo? Bien, ¡A LOS HOMBRES LES FASCINA QUE LOS ADMIREN! y si tu no sabes hacerlo corres el riesgo de que se enamore de otra. Seguramente has oído de muchos casos en que un hombre deja a su esposa por otra que no le llegaba ni a los tobillos de su mujer, y te preguntaste: “¿por qué la dejó, si la esposa era más bonita y más inteligente? Lo que seguramente sucedió es que la amante sabía muy bien que para tener un hombre “comiendo de la mano” solo tienes que admirarlo.
¿Cómo hacerlo? Hacer sentir bien a un hombre no es tarea complicada. Frases tan sencillas como las siguientes lo vuelven loco: “eres tan divertido”, “contigo me rio a carcajadas”, “eres el mejor amante”, “me gustan tus ojos”, “que inteligente eres”.
Sé que algunas dirán: ¿acaso tengo que mentirle para que se enamore de mi? ¡Por supuesto que no! Solo tienes que fijarte en sus cualidades positivas y resaltarlas. Por ejemplo: si él es responsable, organizado o buen cocinero, déjale saber que admiras esa cualidad y que te sientes afortunada de tenerlo a tu lado. Aprende a elevarle el ego a un hombre ¡y lo vas a tener a tus pies!
Para más motivación visita:
¿Lista para descubrirlo? Bien, ¡A LOS HOMBRES LES FASCINA QUE LOS ADMIREN! y si tu no sabes hacerlo corres el riesgo de que se enamore de otra. Seguramente has oído de muchos casos en que un hombre deja a su esposa por otra que no le llegaba ni a los tobillos de su mujer, y te preguntaste: “¿por qué la dejó, si la esposa era más bonita y más inteligente? Lo que seguramente sucedió es que la amante sabía muy bien que para tener un hombre “comiendo de la mano” solo tienes que admirarlo.
¿Cómo hacerlo? Hacer sentir bien a un hombre no es tarea complicada. Frases tan sencillas como las siguientes lo vuelven loco: “eres tan divertido”, “contigo me rio a carcajadas”, “eres el mejor amante”, “me gustan tus ojos”, “que inteligente eres”.
Sé que algunas dirán: ¿acaso tengo que mentirle para que se enamore de mi? ¡Por supuesto que no! Solo tienes que fijarte en sus cualidades positivas y resaltarlas. Por ejemplo: si él es responsable, organizado o buen cocinero, déjale saber que admiras esa cualidad y que te sientes afortunada de tenerlo a tu lado. Aprende a elevarle el ego a un hombre ¡y lo vas a tener a tus pies!
Para más motivación visita:
Siete razones para decir adiós a una relación
Beatriz G. Portalatin
El respeto hacia uno mismo y hacia el otro guiará los pasos para tener la ruptura menos traumática posible. Ya hemos tirado de la cuerda, hemos dado las oportunidades pertinentes y hemos visto que la cosa no funciona. Que no, que por más que se intente algo falla, no fluye, no da más de sí. En esos casos, la cosa está meridianamente clara: lo mejor es decir adiós y quedarse con los buenos ratos. Aquí van siete razones (de peso) para hacerlo. Habrá para quienes siete no les sean suficientes, para otros sin embargo no hará falta decir nada más, pues como diría Sabina “para decir ‘con Dios’ a los dos nos sobran los motivos”.
La relación se ha vuelto tóxica
Cuando vemos que la relación se está volviendo tóxica para nosotros, es mejor dejarlo y quedarse con lo bueno de esa vivencia. Según explica Silvia Carpallo, autora del libro Decirte adiós con un te quiero, “en ese momento en que nos damos cuenta de que la relación es tóxica, es mejor guardar buenos recuerdos y cortarla antes de que comencemos a crear sensaciones más negativas de las que ahora tenemos y que puedan tener repercusiones para nosotros o para el otro”.
Antes de seguir con las razones, es necesario explicar que, muchas veces, cuesta dejar una relación aunque veas que la historia ya no es como antes. Fundamentalmente, por tres motivos. Según explica Carpallo, primero, porque tenemos miedo a los cambios, a arriesgarnos, a salir de nuestra zona de confort. Segundo, por el miedo a no encontrar algo mejor y a pensar que ‘más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer’, y tercero por el miedo a estar solos, incluso a sentirnos excluidos de los grupos sociales en los que nos movemos no como persona individual, sino en pareja.
La pareja resta, en vez de sumar
“Uno de los objetivos de la vida es poder vivir con serenidad y plenitud”, asegura la psicóloga Patricia Ramírez Loeffler. Sin embargo, a veces parece que lo olvidamos pues “convivir con alguien que te dificulta, que no te suma, que te pone obstáculos, que tiene conductas celosas y, en casos extremos, que no te respeta ni te valora, es vivir una vida a medias”, sostiene. “No salimos de esa zona de confort porque creemos que vamos a sufrir pero tenemos que pensar que para tener una vida mejor hay que atravesar ciertas cosas: el desamor, la frustración, aprender a vivir etc”.
Los sentimientos ya no son los mismos
De algún modo, hemos notado que no sentimos lo mismo por esa persona, ya no la echamos de menos ni queremos compartir cosas que antes sí queríamos. También entonces es mejor dejar las cosas claras y sobre todo ser sincero con la otra persona, a lo mejor nuestra pareja sí está enamorada de nosotros y estirar la relación solo dañará a la otra persona.
La vida sexual es inexistente
Si el sexo falta, algo importante falla en la relación. Cuando miras a tu pareja más como un compañero de piso que como un amante o notas que ésta ya no te mira con el deseo que te miraba antes, ahí está más que claro: la relación no va bien, de hecho, no va nada bien. Sin embargo, cuando hablamos de sexualidad no sólo nos estamos refiriendo al momento cama sino que también hablamos de complicidad, de miradas, de cariño, de detalles...
Porque falla la comunicación
“La comunicación es algo esencial en una pareja, si no hay comunicación, la relación se torna bastante complicada”, afirma Ares Anfruns Nomen, psicóloga especialista en terapia de pareja. Sobre todo si esa mala comunicación persiste a lo largo del tiempo, si persisten las discusiones, si una parte de la pareja no se siente escuchada o se siente inferior al otro,...
Hay una falta clara de compromiso
Cuando uno de los dos quiere dar un paso adelante en la relación y la otra persona no, la continuidad de la relación está en peligro. Por ejemplo, cuando uno de los dos quiere irse a vivir con el otro, casarse, tener hijos etc., y el otro no.
Nos merecemos ser felices
“Convivir o estar con alguien con el que no estas a gusto se considera una falta de respeto a uno mismo”, asegura Ramírez.
Es decir, estando con alguien que ya no estás bien, y sigues por estar, por la rutina, por miedo a la soledad etc, de algún modo estas asumiendo un tipo de relación en el que no eres feliz, por tanto estás asumiendo que no te mereces ser feliz, y ¿es eso realmente lo que queremos?
Primero, intenta arreglar la situación. Antes de poner punto y final, al menos debemos haber intentado solucionar las cosas con esa persona, si es que realmente nos importa. Sólo si lo hemos intentado, realmente es mejor decir adiós. “Primero intentar arreglar lo que está defectuoso, porque muchas veces nos deshacemos de las relaciones como si fueran cosas, como si fuera más fácil comprarse alguien nuevo, cuando a lo mejor esa persona merece la pena como para esforzarse un poco más”, explica Carpallo.
Decir adiós no significa terminar de mala manera. “Que se decida que es mejor terminar una relación no significa que haya que despedirse con rencor o con odio”, aclara Carpallo. A veces, aclara “si somos capaces de asumir que es mejor acabar, pero guardándonos el mejor de los sentimientos, seguramente nos sea más fácil pasar página y no vivir siempre arrastrando esos fantasmas escondidos en el armario”.
Nadie nos puede decir cuándo terminar con alguien, sólo nosotros mismos [salvando por supuesto aquellos casos delicados que por desgracia todos conocemos] De hecho, “un sexólogo nunca debe aconsejar a una pareja que rompa su relación, porque eso es algo que siempre debe decidir la pareja, o la persona, por sí misma”, apunta Carpallo. Los expertos en terapias de pareja pueden ver que una pareja tiene dificultades, también puede verlo el entorno de la pareja, pero la decisión de romper o no debe ser únicamente cosa de ellos, y por supuesto, cosa de dos. /
El respeto hacia uno mismo y hacia el otro guiará los pasos para tener la ruptura menos traumática posible. Ya hemos tirado de la cuerda, hemos dado las oportunidades pertinentes y hemos visto que la cosa no funciona. Que no, que por más que se intente algo falla, no fluye, no da más de sí. En esos casos, la cosa está meridianamente clara: lo mejor es decir adiós y quedarse con los buenos ratos. Aquí van siete razones (de peso) para hacerlo. Habrá para quienes siete no les sean suficientes, para otros sin embargo no hará falta decir nada más, pues como diría Sabina “para decir ‘con Dios’ a los dos nos sobran los motivos”.
La relación se ha vuelto tóxica
Cuando vemos que la relación se está volviendo tóxica para nosotros, es mejor dejarlo y quedarse con lo bueno de esa vivencia. Según explica Silvia Carpallo, autora del libro Decirte adiós con un te quiero, “en ese momento en que nos damos cuenta de que la relación es tóxica, es mejor guardar buenos recuerdos y cortarla antes de que comencemos a crear sensaciones más negativas de las que ahora tenemos y que puedan tener repercusiones para nosotros o para el otro”.
Antes de seguir con las razones, es necesario explicar que, muchas veces, cuesta dejar una relación aunque veas que la historia ya no es como antes. Fundamentalmente, por tres motivos. Según explica Carpallo, primero, porque tenemos miedo a los cambios, a arriesgarnos, a salir de nuestra zona de confort. Segundo, por el miedo a no encontrar algo mejor y a pensar que ‘más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer’, y tercero por el miedo a estar solos, incluso a sentirnos excluidos de los grupos sociales en los que nos movemos no como persona individual, sino en pareja.
La pareja resta, en vez de sumar
“Uno de los objetivos de la vida es poder vivir con serenidad y plenitud”, asegura la psicóloga Patricia Ramírez Loeffler. Sin embargo, a veces parece que lo olvidamos pues “convivir con alguien que te dificulta, que no te suma, que te pone obstáculos, que tiene conductas celosas y, en casos extremos, que no te respeta ni te valora, es vivir una vida a medias”, sostiene. “No salimos de esa zona de confort porque creemos que vamos a sufrir pero tenemos que pensar que para tener una vida mejor hay que atravesar ciertas cosas: el desamor, la frustración, aprender a vivir etc”.
Los sentimientos ya no son los mismos
De algún modo, hemos notado que no sentimos lo mismo por esa persona, ya no la echamos de menos ni queremos compartir cosas que antes sí queríamos. También entonces es mejor dejar las cosas claras y sobre todo ser sincero con la otra persona, a lo mejor nuestra pareja sí está enamorada de nosotros y estirar la relación solo dañará a la otra persona.
La vida sexual es inexistente
Si el sexo falta, algo importante falla en la relación. Cuando miras a tu pareja más como un compañero de piso que como un amante o notas que ésta ya no te mira con el deseo que te miraba antes, ahí está más que claro: la relación no va bien, de hecho, no va nada bien. Sin embargo, cuando hablamos de sexualidad no sólo nos estamos refiriendo al momento cama sino que también hablamos de complicidad, de miradas, de cariño, de detalles...
Porque falla la comunicación
“La comunicación es algo esencial en una pareja, si no hay comunicación, la relación se torna bastante complicada”, afirma Ares Anfruns Nomen, psicóloga especialista en terapia de pareja. Sobre todo si esa mala comunicación persiste a lo largo del tiempo, si persisten las discusiones, si una parte de la pareja no se siente escuchada o se siente inferior al otro,...
Hay una falta clara de compromiso
Cuando uno de los dos quiere dar un paso adelante en la relación y la otra persona no, la continuidad de la relación está en peligro. Por ejemplo, cuando uno de los dos quiere irse a vivir con el otro, casarse, tener hijos etc., y el otro no.
Nos merecemos ser felices
“Convivir o estar con alguien con el que no estas a gusto se considera una falta de respeto a uno mismo”, asegura Ramírez.
Es decir, estando con alguien que ya no estás bien, y sigues por estar, por la rutina, por miedo a la soledad etc, de algún modo estas asumiendo un tipo de relación en el que no eres feliz, por tanto estás asumiendo que no te mereces ser feliz, y ¿es eso realmente lo que queremos?
Primero, intenta arreglar la situación. Antes de poner punto y final, al menos debemos haber intentado solucionar las cosas con esa persona, si es que realmente nos importa. Sólo si lo hemos intentado, realmente es mejor decir adiós. “Primero intentar arreglar lo que está defectuoso, porque muchas veces nos deshacemos de las relaciones como si fueran cosas, como si fuera más fácil comprarse alguien nuevo, cuando a lo mejor esa persona merece la pena como para esforzarse un poco más”, explica Carpallo.
Decir adiós no significa terminar de mala manera. “Que se decida que es mejor terminar una relación no significa que haya que despedirse con rencor o con odio”, aclara Carpallo. A veces, aclara “si somos capaces de asumir que es mejor acabar, pero guardándonos el mejor de los sentimientos, seguramente nos sea más fácil pasar página y no vivir siempre arrastrando esos fantasmas escondidos en el armario”.
Nadie nos puede decir cuándo terminar con alguien, sólo nosotros mismos [salvando por supuesto aquellos casos delicados que por desgracia todos conocemos] De hecho, “un sexólogo nunca debe aconsejar a una pareja que rompa su relación, porque eso es algo que siempre debe decidir la pareja, o la persona, por sí misma”, apunta Carpallo. Los expertos en terapias de pareja pueden ver que una pareja tiene dificultades, también puede verlo el entorno de la pareja, pero la decisión de romper o no debe ser únicamente cosa de ellos, y por supuesto, cosa de dos. /
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



