Consejos para las parejas, como actuar en infidelidad, noviazgo y mucho amor
martes, 9 de octubre de 2012
Afrodisíacos para después del parto
Muchas parejas pasan por largas etapas de inactividad sexual tras tener a su bebé. La inapetencia por el sexo es algo transitorio, aunque si se alarga en el tiempo puede llegar a suponer un problema serio. Este período de la libido baja no debería extenderse más allá de unos cuarenta días. Existen muchos alimentos a los que se les atribuyen efectos afrodisíacos como son las ostras, el champán, las fresas o el chocolate. Existen evidencias científicas que confirmen tales propiedades (y con reservas) en el caso del azafrán, el ginseng y la yohimbina. Del chocolate se sabe que posee un sabor, una textura y un aroma que, en contacto con las terminaciones nerviosas de la boca, la lengua y la nariz, hacen que el cuerpo genere hormonas, entre ellas, endorfinas, que también se liberan en los encuentros eróticos. Por eso, muchas veces se habla del chocolate como supuesto sustituto del sexo. Sin embargo, no hay evidencia científica./
Las dieta y el déficit de atención en los niños
Aumentar el consumo en la alimentación de la DHA de algas (ácido docosahexaenóico) en niños en etapa escolar con bajos niveles de lectura y trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) resulta en grandes mejorías en el desempeño de lectura y el comportamiento, según un nuevo ensayo clínico hecho en la Universidad de Oxford en el Reino Unido. El DHA es una grasa estructural importante en el cerebro y los ojos, que conforma hasta el 97% de los ácidos grasos omega-3 en el cerebro y el 93% de los ácidos grasos omega-3. Este omega-3 se encuentra de manera natural en la leche materna y aunque la mayoría de la gente cree que los peces producen su propio DHA, de hecho son las algas en su cadena alimenticia las que los hacen una fuente rica en DHA. El estudio indica que la suplementación con DHA parece ser una forma efectiva para mejorar la lectura en niños en etapa escolar./
Infidelidad virtual
En la actualidad "una relación por internet, (chat, correo electrónico, face y otros)", en ocasiones se convierte en "un intercambio de palabras e imágenes eróticas, insinuaciones y/o propuestas, deseos sexuales, ilusiones, planes futuros etc. Según la sicóloga clínica Martha Heredia se trata de una búsqueda de satisfacción sexual y emocional, pudiendo concretarse o no un encuentro físico. "Esta situación se convierte en un acto de infidelidad, ya que esta dañando la promesa de respeto y amor mutuo que la pareja se profesó en algún momento de su vida", indicó.
La tecnología y el culpable. El avance de la tecnología es constante, pero eso no impide que la persona desarrolle valores y respeto hacia su pareja. Por tanto, la sicóloga implica a la persona como la "culpable", ya que es quien decide buscar y/o mantener la relación virtual, sin considerar que se esta involucrando emocionalmente en ella y simultáneamente esta corriendo el riesgo de dañar a su pareja.
El daño a la pareja. Este hecho afecta a la relación de pareja, particularmente en ocasiones en que la persona , busca comunicarse virtualmente , con "amores de adolescencia o juventud", y comienza a vivir emociones intensas, magnifica los momentos vividos años anteriores, idealiza esta relación dejando de lado su realidad actual desvalorizando a la persona que tiene a su lado. "Esto incide en el relacionamiento con su pareja, quien se da cuenta del cambio y tarde o temprano, encuentra mensajes, conversaciones o pruebas de situaciones que indican que su pareja esta " apasionado " por otra persona", explicó Heredia.
Señales. Al darse este tipo de relación incluso desde la computadora del hogar, la primera señal es el distanciamiento de la pareja, quien se muestra más interesado de estar frente del monitor que de conversar o tener alguna actividad con su pareja. El cambio de humor, y si se concreta el encuentro físico, se dan las señales típicas como ser salidas y/o viajes intempestivos, cambio en el vestuario, el evitar que su pareja vea las llamadas de su celular, etc.
Consejos. Según Heredia, no se puede hablar de evitar la posible situación, ya que hoy en día el internet esta al alcance de todos; sino trabajar en valores que incrementen la importancia del amor en la pareja, ese amor basado en pasión, compromiso, compañerismo, lealtad, respeto, atracción, buen trato, buena comunicación, y tiempo para disfrutar en pareja. Después de una adecuada terapia de pareja, la misma vuelve a ser estable, aunque puede quedar indicios de desconfianza e inseguridad, en la persona que se sintió traicionada, aseveró la especialista.
La tecnología y el culpable. El avance de la tecnología es constante, pero eso no impide que la persona desarrolle valores y respeto hacia su pareja. Por tanto, la sicóloga implica a la persona como la "culpable", ya que es quien decide buscar y/o mantener la relación virtual, sin considerar que se esta involucrando emocionalmente en ella y simultáneamente esta corriendo el riesgo de dañar a su pareja.
El daño a la pareja. Este hecho afecta a la relación de pareja, particularmente en ocasiones en que la persona , busca comunicarse virtualmente , con "amores de adolescencia o juventud", y comienza a vivir emociones intensas, magnifica los momentos vividos años anteriores, idealiza esta relación dejando de lado su realidad actual desvalorizando a la persona que tiene a su lado. "Esto incide en el relacionamiento con su pareja, quien se da cuenta del cambio y tarde o temprano, encuentra mensajes, conversaciones o pruebas de situaciones que indican que su pareja esta " apasionado " por otra persona", explicó Heredia.
Señales. Al darse este tipo de relación incluso desde la computadora del hogar, la primera señal es el distanciamiento de la pareja, quien se muestra más interesado de estar frente del monitor que de conversar o tener alguna actividad con su pareja. El cambio de humor, y si se concreta el encuentro físico, se dan las señales típicas como ser salidas y/o viajes intempestivos, cambio en el vestuario, el evitar que su pareja vea las llamadas de su celular, etc.
Consejos. Según Heredia, no se puede hablar de evitar la posible situación, ya que hoy en día el internet esta al alcance de todos; sino trabajar en valores que incrementen la importancia del amor en la pareja, ese amor basado en pasión, compromiso, compañerismo, lealtad, respeto, atracción, buen trato, buena comunicación, y tiempo para disfrutar en pareja. Después de una adecuada terapia de pareja, la misma vuelve a ser estable, aunque puede quedar indicios de desconfianza e inseguridad, en la persona que se sintió traicionada, aseveró la especialista.
lunes, 8 de octubre de 2012
Experto afirma que quien cela no ama
El psicólogo Bismarck Pinto Tapia aseguró que las personas celosas no aman a su pareja, por el contrario buscan someterla a sus condiciones en base a acciones violentas ante el temor de ser abandonados. En el caso de que ambas personas de la pareja sean celosas, se trata de una relación disfuncional que se dedicara a celar y no amar.
Gran parte de las teorías de Pinto se publican en su blog profesional, y en ellas se señala que “los celos no hacen referencia al amor porque no permiten la reciprocidad positiva, es una acción de negación del otro. La violencia es obligar al otro a que sea distinto de lo que es. La persona celosa agrede al otro al descalificarla, controlarla y obligarla a abandonar los espacios donde existirían riesgos de infidelidad. Por lo tanto, la cara que esconde la máscara de los celos es la violencia. Una persona celada es víctima de maltrato. El amor requiere espacios de libertad, el celo le teme a la libertad, necesita control para evitar el abandono”, señala Pinto.
Para Pinto, la palabra celo es el eufemismo de los sentimientos de miedo y envidia. El miedo es inmenso, es pavor al abandono. Se desglosa en dos grandes miedos: ser rechazado y la posibilidad de que exista alguien mejor que uno.
Para equilibrar la baja autoestima lo que este tipo de persona hace es descalificar los logros de su pareja, así evita que ella pueda superarlo y abandonarlo.
De acuerdo con Pinto, la víctima está paralizada por la paradoja en la cual la persona celosa la inserta: si le dice que no le engaña el otro dudará, si le dice que es cierto, el otro confirma su idea. Diga lo que diga, haga lo que haga no podrá demostrar su fidelidad.
“Por lo tanto, el amor no es la pasión del deseo. La necesidad de procrear activa el organismo para la búsqueda sexual, el apasionamiento o enamoramiento no es nada más que la señal fisiológica del deseo, no es indicador de un encuentro amoroso sino erótico. El amor es una construcción social de dos personas interesadas en acompañar el crecimiento del otro y compartir intereses, valores y metas. Es una interacción de afectos y acciones dirigidas al bienestar del otro. Se establece como un proceso dinámico, los intercambios dependen de la historia personal y requieren permanentemente equilibrarse. Puesto que es un sistema social muy pequeño, compuesto por dos elementos, el recurso del equilibrio es la reciprocidad. En tal sentido ni los celos, ni la violencia deben ser entendidas como parte de la construcción del amor entre parejas”, explicó.
Según esta teoría, el celo, se construye sobre la pasión sexual, requiere la incapacidad de escuchar al otro. El miedo al abandono es el eje de todos sus pensamientos, el control la única manera que encuentra para evitar el desamparo. Se trata de una concepción inmadura del amor “la posesión consecuente con el intenso deseo pasional”.
“Dos son los procesos afectivos más comunes en la organización celopática: apego inseguro y descalificación. El apego es la respuesta que damos ante una necesidad afectiva. Nuestras figuras de apego son generalmente nuestros padres, pero pueden haber sido los abuelos, hermanos mayores, niñera, etc., las personas a las que recurríamos para ser consolados”, sostiene el experto.
Gran parte de las teorías de Pinto se publican en su blog profesional, y en ellas se señala que “los celos no hacen referencia al amor porque no permiten la reciprocidad positiva, es una acción de negación del otro. La violencia es obligar al otro a que sea distinto de lo que es. La persona celosa agrede al otro al descalificarla, controlarla y obligarla a abandonar los espacios donde existirían riesgos de infidelidad. Por lo tanto, la cara que esconde la máscara de los celos es la violencia. Una persona celada es víctima de maltrato. El amor requiere espacios de libertad, el celo le teme a la libertad, necesita control para evitar el abandono”, señala Pinto.
Para Pinto, la palabra celo es el eufemismo de los sentimientos de miedo y envidia. El miedo es inmenso, es pavor al abandono. Se desglosa en dos grandes miedos: ser rechazado y la posibilidad de que exista alguien mejor que uno.
Para equilibrar la baja autoestima lo que este tipo de persona hace es descalificar los logros de su pareja, así evita que ella pueda superarlo y abandonarlo.
De acuerdo con Pinto, la víctima está paralizada por la paradoja en la cual la persona celosa la inserta: si le dice que no le engaña el otro dudará, si le dice que es cierto, el otro confirma su idea. Diga lo que diga, haga lo que haga no podrá demostrar su fidelidad.
“Por lo tanto, el amor no es la pasión del deseo. La necesidad de procrear activa el organismo para la búsqueda sexual, el apasionamiento o enamoramiento no es nada más que la señal fisiológica del deseo, no es indicador de un encuentro amoroso sino erótico. El amor es una construcción social de dos personas interesadas en acompañar el crecimiento del otro y compartir intereses, valores y metas. Es una interacción de afectos y acciones dirigidas al bienestar del otro. Se establece como un proceso dinámico, los intercambios dependen de la historia personal y requieren permanentemente equilibrarse. Puesto que es un sistema social muy pequeño, compuesto por dos elementos, el recurso del equilibrio es la reciprocidad. En tal sentido ni los celos, ni la violencia deben ser entendidas como parte de la construcción del amor entre parejas”, explicó.
Según esta teoría, el celo, se construye sobre la pasión sexual, requiere la incapacidad de escuchar al otro. El miedo al abandono es el eje de todos sus pensamientos, el control la única manera que encuentra para evitar el desamparo. Se trata de una concepción inmadura del amor “la posesión consecuente con el intenso deseo pasional”.
“Dos son los procesos afectivos más comunes en la organización celopática: apego inseguro y descalificación. El apego es la respuesta que damos ante una necesidad afectiva. Nuestras figuras de apego son generalmente nuestros padres, pero pueden haber sido los abuelos, hermanos mayores, niñera, etc., las personas a las que recurríamos para ser consolados”, sostiene el experto.
domingo, 7 de octubre de 2012
Perdonar un caso de infidelidad de nuestra pareja, ¿es posible o no?
Algunas personas lo tienen muy claro: “nunca perdonarían una infidelidad”, pero otras muchas tienen sus dudas. ¿Se puede realmente hacer borrón y cuenta nueva cuando descubrimos a nuestra pareja con otra persona?
Todo depende. Al menos así lo considera la orientadora de familia Sara Pérez-Tomé, de España, quien aconseja plantearse desde un primer momento cómo ha ocurrido el engaño. “En toda infidelidad siempre hay un actor proactivo y una víctima pasiva, y la tendencia es defender a la víctima. Sin embargo, ésta puede ser tan culpable como responsable”, asegura.
No hay que olvidar que cuando una pareja decide estar unida es porque es feliz así, pero si uno de los dos se aleja, cambia el carácter, evita las relaciones sexuales, etc., etc., quizá está “empujando” a su pareja a huir de lo cotidiano con otra persona, a la que no tiene por qué querer. Es esencial que el “engañado” también analice su posible parte de culpa por mucho que haya sido su pareja quien haya caído en brazos de otro u otra.
María Jesús Álava Reyes, directora del Centro de Psicología Álava Reyes, añade que hay que distinguir si quien nos ha engañado es reincidente, es un infiel permanente —hay personas que llevan una relación paralela durante varios años—, si ha sido “atrapado” por un hecho aislado al dejarse llevar por determinadas circunstancias o si se trata de una persona inmadura que necesita conquistar para sentirse segura.
Confianza y credibilidad
Tras una infidelidad, lo que se pierde de inmediato en la pareja no es tanto la confianza, que se pierde, sino la credibilidad. “Por mucho que uno le diga al otro ‘no lo volveré hacer, confía en mí’, así no se arreglan las cosas —explica Pérez-Tomé—. Lo verdaderamente importante es que sea creíble, es decir, que la persona que ha engañado, si de verdad quiere volver a la situación de antes, tiene que cambiar modelos y hábitos de vida: salir de las redes sociales y de Facebook si es necesario o, incluso, hasta cambiar de trabajo, si el supuesto o supuesta ‘amante’ está en la oficina”. De lo contrario, siempre habrá dudas y el engañado sentirá celos, rencor y la angustia de que vuelva a pasar.
Al mismo tiempo, esta orientadora familiar apunta que, para ser perdonado, el infiel también debe recuperar lo que denomina “tiempos consagrados”: volver a estar juntos hasta el aburrimiento para dar a entender a su pareja que quiere que estén juntos en todo momento. Aun así, reconoce que perdonar un engaño amoroso es un esfuerzo heroico de generosidad “porque uno debe perdonar y el otro sentirse perdonado”.
“Es necesario tener una paciencia infinita —añade María Jesús Álava Reyes—. A nivel racional se puede llegar a superar con el tiempo, pero desde un punto de vista emocional es más complicado porque es muy normal que a uno siempre le asalten dudas. Cada persona lo acepta de una manera, pero es frecuente que la persona engañada se sienta insegura, infravalorada e, incluso en ocasiones, con ansia de venganza”.
Añade Álava Reyes que “es un error muy común pedir detalles para tener toda la información sobre la infidelidad. Cuanto menos se sepa, menos daño se hace y más fácil será perdonar”.
Los adultos de 65 años serán más que niños de cinco años
El aumento progresivo de la esperanza de vida está propiciando que la población mundial envejezca rápidamente, hasta el punto de que, en apenas cinco años, y por primera vez en la historia, la Organización Mundial de la Salud prevé que el número de personas mayores de 65 años superará al de niños menores de cinco años. Y en 2050 habrá más mayores de 65 años que niños menores de 14 años. Este aumento propiciará que, entre 2000 y 2050, la población mundial de más de 60 años se duplique y que las personas mayores de 60 años pasen de 605 millones a 2.000 millones.
El friki: origen de la palabra y sus características sociales
Friki es una palabra que procede del inglés freak, que significa extraño, extravagante, estrafalario. Originalmente se usaba para nombrar a personas que tenían alguna anomalía física, como mujeres barbudas, hombres elefante, enanos... Hoy podemos decir que, desde una perspectiva sociológica, friki es aquella persona inusual, fuera de lo corriente, normalmente interesada u obsesionada con un tema, afición o hobby. Friki es también alguien que destaca por sus gustos o aficiones poco comunes, y que generalmente se desentiende de los gustos y aficiones de la mayoría.
Todo depende. Al menos así lo considera la orientadora de familia Sara Pérez-Tomé, de España, quien aconseja plantearse desde un primer momento cómo ha ocurrido el engaño. “En toda infidelidad siempre hay un actor proactivo y una víctima pasiva, y la tendencia es defender a la víctima. Sin embargo, ésta puede ser tan culpable como responsable”, asegura.
No hay que olvidar que cuando una pareja decide estar unida es porque es feliz así, pero si uno de los dos se aleja, cambia el carácter, evita las relaciones sexuales, etc., etc., quizá está “empujando” a su pareja a huir de lo cotidiano con otra persona, a la que no tiene por qué querer. Es esencial que el “engañado” también analice su posible parte de culpa por mucho que haya sido su pareja quien haya caído en brazos de otro u otra.
María Jesús Álava Reyes, directora del Centro de Psicología Álava Reyes, añade que hay que distinguir si quien nos ha engañado es reincidente, es un infiel permanente —hay personas que llevan una relación paralela durante varios años—, si ha sido “atrapado” por un hecho aislado al dejarse llevar por determinadas circunstancias o si se trata de una persona inmadura que necesita conquistar para sentirse segura.
Confianza y credibilidad
Tras una infidelidad, lo que se pierde de inmediato en la pareja no es tanto la confianza, que se pierde, sino la credibilidad. “Por mucho que uno le diga al otro ‘no lo volveré hacer, confía en mí’, así no se arreglan las cosas —explica Pérez-Tomé—. Lo verdaderamente importante es que sea creíble, es decir, que la persona que ha engañado, si de verdad quiere volver a la situación de antes, tiene que cambiar modelos y hábitos de vida: salir de las redes sociales y de Facebook si es necesario o, incluso, hasta cambiar de trabajo, si el supuesto o supuesta ‘amante’ está en la oficina”. De lo contrario, siempre habrá dudas y el engañado sentirá celos, rencor y la angustia de que vuelva a pasar.
Al mismo tiempo, esta orientadora familiar apunta que, para ser perdonado, el infiel también debe recuperar lo que denomina “tiempos consagrados”: volver a estar juntos hasta el aburrimiento para dar a entender a su pareja que quiere que estén juntos en todo momento. Aun así, reconoce que perdonar un engaño amoroso es un esfuerzo heroico de generosidad “porque uno debe perdonar y el otro sentirse perdonado”.
“Es necesario tener una paciencia infinita —añade María Jesús Álava Reyes—. A nivel racional se puede llegar a superar con el tiempo, pero desde un punto de vista emocional es más complicado porque es muy normal que a uno siempre le asalten dudas. Cada persona lo acepta de una manera, pero es frecuente que la persona engañada se sienta insegura, infravalorada e, incluso en ocasiones, con ansia de venganza”.
Añade Álava Reyes que “es un error muy común pedir detalles para tener toda la información sobre la infidelidad. Cuanto menos se sepa, menos daño se hace y más fácil será perdonar”.
Los adultos de 65 años serán más que niños de cinco años
El aumento progresivo de la esperanza de vida está propiciando que la población mundial envejezca rápidamente, hasta el punto de que, en apenas cinco años, y por primera vez en la historia, la Organización Mundial de la Salud prevé que el número de personas mayores de 65 años superará al de niños menores de cinco años. Y en 2050 habrá más mayores de 65 años que niños menores de 14 años. Este aumento propiciará que, entre 2000 y 2050, la población mundial de más de 60 años se duplique y que las personas mayores de 60 años pasen de 605 millones a 2.000 millones.
El friki: origen de la palabra y sus características sociales
Friki es una palabra que procede del inglés freak, que significa extraño, extravagante, estrafalario. Originalmente se usaba para nombrar a personas que tenían alguna anomalía física, como mujeres barbudas, hombres elefante, enanos... Hoy podemos decir que, desde una perspectiva sociológica, friki es aquella persona inusual, fuera de lo corriente, normalmente interesada u obsesionada con un tema, afición o hobby. Friki es también alguien que destaca por sus gustos o aficiones poco comunes, y que generalmente se desentiende de los gustos y aficiones de la mayoría.
viernes, 5 de octubre de 2012
Juegos sexuales ¿Sí o No?
El reciente caso de una mujer que quedó en coma, aparentemente luego de realizar juegos sexuales con su esposo, demuestra que se debe tomar precauciones a la hora de optar por ellos en la relación de pareja. Especialistas hablan acerca del tema.
Por definición, los juegos sexuales son una herramienta para lograr que la pareja disfrute plenamente del sexo. En estos momentos no siempre se debe ir "al grano", sino buscar la satisfacción de los integrantes. Para ello, la mente y el cuerpo tienen que enfocarse hacia el placer, haciéndolo más intenso y excitante. Según el sexólogo René Calvimontes, utilizar la creatividad en el acto mejora y optimiza la relación de pareja. Sin embargo, señala que no se tiene que confundir con las perversiones sexuales. "Si se empieza con tríos y perversiones, ya no es normal, son buenos siempre y cuando sean realizados con respeto", dice el profesional, que enfatiza en la importancia de la fidelidad y la confianza.
Trastornos en la personalidad. Si existe este tipo de patología en su pareja, Calvimontes recomienda no realizar juegos sexuales, ya que pueden desembocar en situaciones psicopatológicas. En este sentido, "el equilibrio de las emociones y el conocimiento de los integrantes tienen que ser profundos para realizar los juegos eróticos", dice Calvimontes. De acuerdo al especialista, otro factor imprescindible es la fidelidad que exista en la relación y el amor. "Más que juegos sexuales, son juegos de amor", subraya.
Extremos. De acuerdo a Wálter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo, los juegos tienen que ser de mutuo acuerdo y no confundirse con perversiones o desviaciones sexuales, que son causas del carácter impulsivo y ansioso, mediante los cuales se alcanza el máximo placer sexual. El profesional recomienda evitar contactos con personas que optan por el uso de objetos inanimados, niños, animales, etc. Así también, advierte tomar recaudos si la pareja opta por el uso de ropa del sexo opuesto para llegar a la excitación, así como a los pedidos de ser humillado o agredido en el acto, señala profesional en la revista femenina "Entremujeres".
Por definición, los juegos sexuales son una herramienta para lograr que la pareja disfrute plenamente del sexo. En estos momentos no siempre se debe ir "al grano", sino buscar la satisfacción de los integrantes. Para ello, la mente y el cuerpo tienen que enfocarse hacia el placer, haciéndolo más intenso y excitante. Según el sexólogo René Calvimontes, utilizar la creatividad en el acto mejora y optimiza la relación de pareja. Sin embargo, señala que no se tiene que confundir con las perversiones sexuales. "Si se empieza con tríos y perversiones, ya no es normal, son buenos siempre y cuando sean realizados con respeto", dice el profesional, que enfatiza en la importancia de la fidelidad y la confianza.
Trastornos en la personalidad. Si existe este tipo de patología en su pareja, Calvimontes recomienda no realizar juegos sexuales, ya que pueden desembocar en situaciones psicopatológicas. En este sentido, "el equilibrio de las emociones y el conocimiento de los integrantes tienen que ser profundos para realizar los juegos eróticos", dice Calvimontes. De acuerdo al especialista, otro factor imprescindible es la fidelidad que exista en la relación y el amor. "Más que juegos sexuales, son juegos de amor", subraya.
Extremos. De acuerdo a Wálter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo, los juegos tienen que ser de mutuo acuerdo y no confundirse con perversiones o desviaciones sexuales, que son causas del carácter impulsivo y ansioso, mediante los cuales se alcanza el máximo placer sexual. El profesional recomienda evitar contactos con personas que optan por el uso de objetos inanimados, niños, animales, etc. Así también, advierte tomar recaudos si la pareja opta por el uso de ropa del sexo opuesto para llegar a la excitación, así como a los pedidos de ser humillado o agredido en el acto, señala profesional en la revista femenina "Entremujeres".
Cómo sobrellevarse con la persona que se queja todo el tiempo
Si llueve se molestan si sale el sol también. Si le invitaron de mala gana se enoja, si lo hacen amablemente se fastidia. El punto es que la persona "quejosa" debe encontrar un motivo para pensar que el mundo está en su contra y que nadie es capaz de entenderlos. La psicóloga María Elena López asegura que a estas personas hay que saber llevarlas. "Lo primero es identificar qué tipo de actitudes nos hacen sentir agredidos o manipulados y actuar ante ellos de manera asertiva", explica.
¿Qué hacer?. Todo lo que el "quejoso" vea y comente como algo negativo, hay que convertirlo en un comentario positivo. No se deje influenciar cuando las observaciones pesimistas se hacen evidentes. Las palabras pueden contaminar tanto el cuerpo como la mente hasta terminar enfermándose. Hay que hacer el ejercicio de aislarse del comentario y no darle valor. Lo que no se puede hacer es quedar absorbido por esa mala energía”, aconseja la profesional.
Alcanzar metas. Por su parte, la psicóloga Asunción Carreras en el sitio enplenitud.com, explica que está ampliamente demostrado que una persona con buena energía que enfoca las experiencias por más frustrantes que sean desde una visión positiva tiene más posibilidades de alcanzar sus metas que una persona que vive quejándose y que ve todo negro.
Terapias en pareja. Hay terapias que se centran justamente en la manera de enfocar los problemas. “Si la comunicación en la pareja no es suficiente para cambiar la manera de ver la vida, lo conveniente es comenzar una terapia conjunta ya que hay que partir de la base de que a nadie le puede gustar pasarse el día entero recriminando y quejándose por todo”, opina Carreras. La queja por si misma no sirve. Si hay algo que no gusta hay que cambiarlo. Aquel que se queja debe poner en marcha un plan de acción para modificar aquello que ve mal. Si no lo hace, se trata de una adicción y manera de vivir absolutamente nociva tanto para la propia persona como para quien tiene a su lado.
¿Qué hacer?. Todo lo que el "quejoso" vea y comente como algo negativo, hay que convertirlo en un comentario positivo. No se deje influenciar cuando las observaciones pesimistas se hacen evidentes. Las palabras pueden contaminar tanto el cuerpo como la mente hasta terminar enfermándose. Hay que hacer el ejercicio de aislarse del comentario y no darle valor. Lo que no se puede hacer es quedar absorbido por esa mala energía”, aconseja la profesional.
Alcanzar metas. Por su parte, la psicóloga Asunción Carreras en el sitio enplenitud.com, explica que está ampliamente demostrado que una persona con buena energía que enfoca las experiencias por más frustrantes que sean desde una visión positiva tiene más posibilidades de alcanzar sus metas que una persona que vive quejándose y que ve todo negro.
Terapias en pareja. Hay terapias que se centran justamente en la manera de enfocar los problemas. “Si la comunicación en la pareja no es suficiente para cambiar la manera de ver la vida, lo conveniente es comenzar una terapia conjunta ya que hay que partir de la base de que a nadie le puede gustar pasarse el día entero recriminando y quejándose por todo”, opina Carreras. La queja por si misma no sirve. Si hay algo que no gusta hay que cambiarlo. Aquel que se queja debe poner en marcha un plan de acción para modificar aquello que ve mal. Si no lo hace, se trata de una adicción y manera de vivir absolutamente nociva tanto para la propia persona como para quien tiene a su lado.
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