jueves, 11 de septiembre de 2014

Huellas de infidelidad

Hay que aclarar que no se trata de ponerse paranoica con cada "supuesto indicio" sino de estar atenta a verdaderas señales de ciertos comportamientos, que puedan delatar que su pareja está sacando del plato. Expertos revelan algunas de estas "advertencias" que no deben pasar desapercidas.

Más atento. "¿Últimamente tu chico está más atento que lo habitual?", pregunta el terapeuta de pareja, Rodrigo Cáceres. "Pues si el comportamiento sale de lo normal, si lo hace de la noche a la mañana, ten cuidado porque en realidad puede que se trate de la culpa de haber cometido un error, que a medida que el amorío crezca las atenciones disminuyen", agregó.

Regalos inesperados. Un ramo de flores, un par de zapatos, cada día aparece con un regalo para ti. "Pero estos no son otra cosa que regalos de culpa, que compró por la traición que siente que cometió", apuntó el especialista, a tiempo de indicar que se debe tomar en cuenta también el comportamiento regular, si era detallista cuando lo conoció, si recuerda las fechas especiales y hasta los más mínimos recuerdos.

Instinto de mujer. Para Mercedes Flores, psicoanalista, la infidelidad es parte de las cosas que las mujeres "huelen a kilómetros". "Las féminas presienten ese tipo de cosas y muy pocas veces fallan. Pero no se debe juzgar a simple presentimiento, antes de hacerlo se debe comprobar el hecho", remarcó.

Irritable al 200%. "Ahora, él se enoja por cualquier cosa, lo que le da el pretexto perfecto para conocer una amante", apuntó Flores. Un marido infiel también puede tener esta actitud, porque siente que te está traicionando.

Fin de la pareja. "En las discusiones, menciona la idea de separarse de ti. Dice cosas como "¿qué pasaría si se termina nuestra relación?" o algo nos pasó, pero yo siempre te querré", subrayaron los especialistas, a tiempo de indicar que parece más negativo en cuanto a la relación y no le teme a que terminen porque, al fin y al cabo, ya tiene los brazos de su amante esperándolo.

Baja autoestima. El común denominador de varios hombres que tienen problemas de autoestima, es que terminan buscando consuelo en otros brazos. "Esto no significa que lo hará, pero sí que es una gran posibilidad", señaló Flores, a tiempo de indicar que es bueno estar atenta a ese tipo de detalles.

Critica lo que antes le gustaba. "Es como si fuera otro, ya no es aquel hombre que resaltaba tus virtudes, sino el que destaca tus defectos", apuntó Cáceres.

Consejo de oro. "Sea el hombre o la mujer infiel, en ambos casos se puede tratar de una simple crisis o de un problema más serio. ¿Cómo descubrirlo?, conversando, no hay de otra", coincidieron los especialistas.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

SLIM promueve sanos noviazgos

El Servicio Legal Integral Municipal (SLIM), de la Alcaldía de Cochabamba, inició el programa de Promoción de Relaciones Saludables en el Enamoramiento y Noviazgo.

La jefa del SLIM Mónica Guzmán Millán, informó que el plan responde a las numerosas denuncias registradas en el municipio. La mayoría son de mujeres de 20 años que se han convertido en madres.

La mejor banda sonora para hacer el amor a fuego lento

A principios de año, la revista británica Time Out publicó una serie de canciones para hacer el amor.
La revista en cuestión estudió qué tipo de música es la banda sonora ideal para uno de los momentos de comunión íntima entre dos seres humanos.
De acuerdo al diario español El Periódico se establecen varios patrones para ello, a saber:

- Evitar que los vecinos o alguien dentro de casa (hijos, padres ) puedan escuchar lo que está pasando dentro de la habitación: Respetar la intimidad.

- Imitar lo que ocurre en muchas películas, donde es habitual preparar una escena erótica con música de fondo.

- Excitar aún más. Hay ciertas personas que pueden tener un nivel más elevado de excitación según qué tipo de música escuchan en el momento clave.

- Aprender a llevar el ritmo en una relación sexual.
No todas las parejas encuentran el nivel de coordinación que quizás se necesita para poder estimular bien al otro, por lo tanto, ciertos tipos de música pueden ayudar a seguir un ritmo que eleve necesariamente la pasión.

De modo que T ime Out sugiere estas tres canciones:
1) Je t’aime moi non plus de Serge Gainbourg, donde el susurro de las palabras, el ritmo lento y el contenido de la letra (e incluso algún gemido que se filtra en la canción) hizo que la Iglesia Católica la condenara y se prohibiera en media Europa.

2) Sexual Healing del gran Marvin Gaye, donde el ritmo lento y lo explícito de la letra también hace que sea una de las canciones más eróticas de todos los tiempos.

3) Drunk in Love de Beyoncé y Jay Z donde, aparte de las imágenes sensuales del video, también hay que tomar en cuenta el ritmo que tiene la canción.


Lento y seguro
Si uno se fija, una de las cosas importantes que tiene la mayoría de canciones que se etiquetan para "hacer el amor” es un ritmo lento. Es más, a menudo son canciones que marcan alguna tonalidad más floja y una más fuerte.
Como dice Paco Cabello, médico especialista en sexualidad, un buen ritmo sexual es aquel que tiene dos o tres embestidas lentas y una más fuerte a un ritmo lento e intenso.

En un momento en que socialmente todo va muy deprisa, como dice Zygmunt Bauman, vivimos en una sociedad "líquida” donde todo pasa a gran velocidad y lo queremos todo inmediatamente, está surgiendo el valor añadido de disfrutar las cosas lentamente. De ahí nace el concepto de "slow food” y también de "slow sex”. Disfrutar de cada momento, sin prisa, poco a poco, de eso se trata el placer.
"Porque, lo contrario, la fuerza y la vehemencia derivan en el exclusivo acto de copular, y ahí reside la diferencia entre humanos y animales”, sostiene Cabello.

Top making love
1 Je t’ aime moi non plus de Sarge Gainsbourg y Jane Birkin.
2 Sexual Healing de Marvin Gaye.
3 Drunk in Love de Beyoncé y Jay Z .
4 Take my breath away de Berlin.
5 I’m on fire de Bruce Springsteen.
6 Slave to love de Bryan Ferry y Roxy Music.
7 Wicked game de Chris Isaak.
8 Love to Love you, baby de Donna Summer.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Inapetencia sin deseo sexual

Clara (30) tiene una vida aparentemente feliz. Profesionalmente está realizada, tiene un niño que acaba de cumplir dos años, es joven, bonita, no tiene problemas económicos ni de salud, cuenta con el apoyo y el amor de su familia y está casada con un hombre que la ama. Pero hace mucho tiempo que dejó de sentir deseos de tener relaciones con su esposo. Ella lo quiere; sin embargo, no entiende por qué, de un tiempo a esta parte, no desea el vínculo sexual con él.

Por lo que ha leído, su caso puede estar relacionado lo mismo con un problema síquico que con una disfunción fisiológica, pero visitar a un especialista para pedirle que la ayude a volver a sentir deseos de tener sexo con su pareja, no es una opción para ella.

A medida que pasa el tiempo la situación de Clara no ha cambiado e incluso, está peor. Hay noches en las que busca hacer varias cosas antes de acostarse para encontrar a su esposo dormido. Otras veces se duerme temprano para que cuando él llegue no la encuentre despierta; luego inventa dolores de cabeza, otro día organiza una salida y opta por regresar bien tarde. Todo lo que hace es ganar tiempo para pensar y darle una solución a su problema.

¿Qué es?
La inapetencia sexual, afirma la sexóloga Liliana Zabala, es la falta de deseos o la pérdida de la libido, incluyendo las fantasías sexuales. “Tanto hombres como mujeres lo padecen, aunque se cree que el problema se da más en las féminas y no es así. Lo que sucede es que la mujer siempre quiere mostrarse más casta y pura. Todos alguna vez hemos padecido de inapetencia sexual”, remarca la terapeuta.

Agrega que el Manual de Diagnóstico Estadístico de los Trastornos Mentales lo denomina Deseo Sexual Hipoactivo. Se trata de una ausencia o deficiencia de fantasías y deseos de actividad sexual, de forma persistente, que provoca malestar intenso en la persona que lo padece o dificultades en la relación interpersonal con la pareja.

Para la sexóloga Mónica Rivero, la inapetencia sexual es un problema que genera muchos conflictos en la pareja porque generalmente solo se da en uno de los dos.

“La falta de deseo o de interés sexual es uno de los trastornos más frecuentes y se divide en dos tipos: el deseo inhibido, caracterizado por una deficiencia o ausencia de fantasías y deseo de tener actividad sexual y el trastorno por aversión al sexo caracterizado por una evitación al contacto genital con su pareja”, explica.

Afecta más a las mujeres
En cuanto a la prevalencia, Rivero manifiesta que se puede afirmar que la pérdida del deseo, hoy es el trastorno más frecuente entre las disfunciones sexuales.

Según diversos autores (Bancroft, Nathan, Cole y Dryden), en los hombres se da entre el 1% y el 15%, mientras que en las mujeres la proporción es mayor, entre el 1% y el 35%. En la población clínica, es decir, parejas que asisten a terapia sexual, los datos coinciden, por lo que se puede afirmar que este tipo de disfunción se da con mayor frecuencia en las mujeres que en los varones.

Según la sicóloga Claudia Tórrez, la insatisfacción propia o la de la pareja debe ser un signo de alerta. Si bien esto no debe llevar a la persona a considerarse con bajo deseo sexual, es importante que les motive a buscar los recursos para transformar la insatisfacción en satisfacción.

Factores que influyen
Zabala y Rivero coinciden en asegurar que en esta disfunción sexual, que no es lo mismo que impotencia, intervienen factores no solo sicológicos sino también orgánicos o fisiológicos.

Entre las causas orgánicas o fisiológicas están los bajos niveles de hormonas sexuales; cambios hormonales (menopausia y andropausia), consumo de un fármaco que interfiere en la libido, o bien alguna enfermedad o simplemente el proceso de envejecimiento gradual y progresivo.

“Todo ello tiene una repercusión en nuestra fisiología y, por ende, influye en el funcionamiento de nuestra respuesta sexual y de la libido”, explica Zabala.

Asimismo, hay causas sicológicas que pasan por el desconocimiento del funcionamiento erótico-sexual del propio cuerpo y del de su pareja, así como también por la insatisfacción, tornándose una experiencia frustrante que lleva a evitar futuras relaciones sexuales.

Zabala argumenta que el aburrimiento y la rutina llevan a obtener poco placer y el miedo que puede causar el requerimiento de ‘dar la talla’, puede bloquear y generar en la persona un rechazo, negándose a las oportunidades de un encuentro sexual para evitar esa desagradable sensación de miedo, ansiedad o vergüenza.

Por otro lado, los preceptos religiosos, prejuicios y tabúes acerca del sexo, las violaciones o abusos sexuales y las malas experiencias, conllevan a tener una libido muy baja.

Rivero agrega que el estrés, la depresión, la ansiedad, y la baja autoestima, también inciden, ya que provocan una serie de cambios sicológicos y fisiológicos que van acabando con el deseo sexual. Además, prosigue, la falta de tiempo para la intimidad, la rutina, la monotonía, la escasez de caricias adecuadas y los pocos estímulos sexuales van acabando con el deseo sexual.

Tratamientos

No hay que angustiarse, indica Zabala, ya que el bajo deseo sexual tiene solución, pero primero es necesario conocer cuáles son las causas. No obstante, las terapias sicológicas y sexológicas deben hacerse en pareja.

Si se trata de una relación que se ha vuelto conflictiva, con discusiones y peleas frecuentes, marcada por una insatisfacción afectiva dolorosa, con pocos proyectos en común y, quizá, hasta dañada por los celos o por la infidelidad, lo esencial es trabajar en el rencuentro en pareja, de lo contrario difícilmente habrá deseo de buscar solución de común acuerdo.

“Ambos cónyuges deben tener en cuenta que el resultado no es inmediato y que la terapia es algo tedioso pero sí o sí debe realizarse en pareja”, dice Zabala.

En criterio de Rivero, es primordial aceptar esa disfunción para ser ayudado. Los tratamientos son diferentes dependiendo del diagnóstico, si es por aversión al sexo o si es un deseo inhibido. En ambas terapias se precisa la colaboración de la pareja para lograr buenos resultados.

“Hay que empezar por la terapia educativa y de restructuración cognitiva para desmontar prejuicios e ideas distorsionadas, luego aplicar el paquete terapéutico más adecuado según el caso.
También es necesario ayudar a la pareja a resolver aspectos generales de su relación y en la utilización de programas de focalización sensorial como medio para restablecer unas relaciones sexuales satisfactorias”, afirma.

Para tratar la pérdida de la libido, Tórrez argumenta que es esencial redirigir la atención de la pareja hacia lo sexual; tanto de los estímulos internos, ya sea pensamientos eróticos o la percepción de sensaciones de excitación, como también de los externos, vale decir, caricias que despierten los sentidos o la lectura de un texto erótico


sábado, 6 de septiembre de 2014

Explican por qué algunas mujeres fingen el orgasmo

Según una reciente investigación de la Universidad de Kansas, el 68% de las mujeres ha fingido en alguna ocasión la llegada al punto álgido de la excitación sexual. Lo cierto es que, gracias a ello, ellas disfrutan de una mayor confianza, autoestima y salud física, que son algunos de los beneficios de actuar de forma altruista. Y es que acrecentar el placer ajeno sin esperar nada a cambio es el principal motivo que lleva a la mujer a sobreactuar en la cama. Junto a la mentira piadosa, se encuentran otras tres razones de menor peso, según ha revelado un nuevo estudio publicado en la revista Archives of Sexual Behaviour.

Mujeres que no pueden tener un orgasmo

"Incapacidad de una mujer para alcanzar el orgasmo”. Así definieron la anorgasmia a mediados del siglo XX William H. Masters y Virginia E. Johnson, pioneros en la investigación de la respuesta sexual humana. Se trata de una de las primeras disfunciones sexuales descritas, y una de las más comunes entre mujeres. La anorgasmia se manifiesta con la ausencia de clímax tras una fase de estimulación sexual considerada como "normal”.

La diferencia entre deseo y amor duradero está en los ojos

Hay una canción de Mecano que dice “Lía con tus besos/la parte de mis sesos/que manda en mi corazón”. En realidad, más que los besos, la clave para saber si lo que la pareja siente es deseo o amor está en la mirada, según un nuevo estudio realizado por la Universidad de Chicago.

Concretamente, las miradas de la persona con la que está saliendo muestran si se trata de amor o deseo. El nuevo estudio encontró que el patrón de movimiento de los ojos se centra en la cara de un desconocido si se mira a esa persona como un compañero potencial para el amor romántico, pero las miradas se centran en el cuerpo de la otra persona si se siente deseo sexual.

Este juzgamiento automático puede ocurrir en tan solo medio segundo; en ese tiempo se producen diferentes patrones de mirada. "Aunque poco se sabe actualmente sobre la ciencia del amor a primera vista o cómo la gente se enamora, estos patrones de respuesta proporcionan las primeras pistas sobre la forma en que los procesos de atención automáticos, como la mirada, pueden diferenciar los sentimientos de amor de los sentimientos de deseo hacia desconocidos", destaca el autor principal del trabajo, Stephanie Cacioppo, director del Laboratorio de Neuroimagenología de la Universidad de Chicago.

Se activan zonas distintas

Investigaciones previas realizadas por Cacioppo han demostrado que hay diferentes redes de las regiones del cerebro que se activan por amor o deseo sexual. En este estudio, el equipo realizó dos experimentos para probar patrones visuales con el fin de evaluar dos estados emocionales y cognitivos diferentes que a menudo son difíciles de separar el uno del otro: el amor romántico y el deseo sexual (o lujuria). Los estudiantes masculinos y femeninos de la Universidad de Ginebra vieron una serie de fotografías en blanco y negro de personas que nunca habían conocido.

En la primera parte del estudio, los participantes vieron las fotos de parejas jóvenes heterosexuales que se miraban o interactuaban. En la segunda parte, los participantes vieron fotografías de personas atractivas del sexo opuesto que estaban mirando directamente a la cámara o al espectador. En ambos experimentos, los participantes se colocaron frente a una computadora y se les pidió que miraran diferentes bloques de fotografías y decidieran con la mayor rapidez y precisión posible si percibían que cada fotografía les provocaba deseo sexual o amor romántico. Ninguna de las fotos contenía desnudos o imágenes eróticas