Querer y no poder. Algo que nos pasa con muchas cosas, pero que llevamos muy mal cuando lo que deseamos es una buena sesión de sexo. Lo más común es que esa abstinencia sexual no deseada se produzca cuando no encontramos una pareja, ni estable ni ocasional. Sin embargo, incluso teniendo pareja, podemos pasar por épocas de sequía, debidas, por ejemplo, a algún tipo de disfunción como la dispareunia (coito doloroso), la disfunción eréctil o alguna dolencia relacionada tanto con nuestros genitales como con nuestro estado anímico, como puede ser una depresión. O una simple crisis de pareja. En cualquier caso, ¿tiene una privación prolongada de sexo consecuencias sobre nuestro bienestar?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la sexualidad como un aspecto central del ser humano. En este sentido, Rosa Sanz, sexóloga y educadora afectivo sexual, considera que “no tener un bienestar sexual puede afectar el estado anímico, incluso a la autoestima”. Aunque reconoce que no a todos los pacientes les afecta por igual, puesto que la experiencia sexual y la forma de vivirla dependen de cada uno de ellos. Hay incluso quiénes renuncian al contacto íntimo para siempre. “Pero lo cierto es que la abstinencia no deseada puede tener un efecto visible en el día a día”, insiste.
La abstinencia sexual no deseada repercute desde el punto de vista psíquico y físico, altera la salud y también el estado de ánimo
En este sentido, Froilán Sánchez, coordinador del grupo de Salud Sexual de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), afirma que la abstinencia sexual no deseada “repercute desde el punto de vista psíquico y físico, altera la salud y también el estado de ánimo”. Si bien el experto matiza que tampoco se trata de lanzar el mensaje a la gente de que deben tener relaciones aunque no les apetezca, “lo que está claro en la práctica clínica es que esa carencia repercute en la salud de quienes desean mantener relaciones sexuales pero no pueden practicarlas”.
Poco sexo, muchos kilos
Sánchez informa de que dejar de tener relaciones sexuales, “por normal general, tiene efectos sobre la percepción de nuestra imagen y nuestra autoestima, lo que puede llevar a que nos descuidemos, disminuya nuestra actividad física o comamos peor”. Como última consecuencia, descuidar la dieta, ver demasiada televisión o el estrés postraumático se vinculan a la obesidad y sus enfermedades derivadas.
Por otra parte, no hay que olvidar que la sexualidad es una parte vital de nosotros mismos y que además tiene muchos efectos demostrados en nuestro bienestar. De hecho, existen investigaciones que relacionan una vida sexual satisfactoria con una mayor longevidad o que incluso apuntan que las relaciones sexuales frecuentes (dos veces por semana o más) están asociadas con una menor incidencia de eventos coronarios fatales, así como con una mayor delgadez. Y aunque la felicidad que aporta el sexo tiene un límite (con una vez por semana parece suficiente, según las últimas investigaciones), se sabe que durante el orgasmo producimos un volumen de oxitocina y de endorfinas que nos ayudan a conciliar el sueño o a reducir nuestros niveles de estrés. Toda una fuente de beneficios que, sin embargo, también se pueden obtener en solitario.
¿Dónde está entonces el verdadero fastidio de que pasen los días sin un compañero de cama? En la autoestima y la necesidad de sentirse deseado. Sánchez recuerda que la abstinencia sexual “no solo afecta a la actividad física, sino que también conlleva dificultades de comunicación y cuestiones afectivas con nuestra pareja. Muchos trastornos del estado de ánimo se deben a una dificultad en la sexualidad, y esto es algo que simplemente influye directamente en la calidad de vida”. No son hormonas, son sentimientos.
Reacciones diferentes según cada persona
Como en otros muchos aspectos de la vida, es difícil generalizar respecto a cómo el sexo, o la ausencia del mismo, repercute en nuestras vidas, porque dependerá directamente de las múltiples circunstancias de cada individuo, tales como la fortaleza mental, la autoestima de base, cómo desarrolle su autoerotismo y sobre todo cómo era su sexualidad antes de que apareciera este periodo de abstinencia. Sánchez pone un ejemplo muy sencillo para entenderlo: “Una persona que hace veinte minutos de ejercicio cada día lleva muy mal de pronto dejar de practicar esa actividad deportiva. En la sexualidad, el efecto es mayor, pero todo depende del nivel de deseo o la frecuencia de relaciones de cada uno”. En efecto: cuanto más practiquemos, más querremos. Por este motivo es muy difícil cifrar en un mes o un trimestre el tiempo en el que esta abstinencia comienza a hace mella en la salud física y mental, puesto que dependerá de la sexualidad previa de cada persona.
En cuanto a cómo suele ser este proceso de privación involuntaria del sexo, el médico de SEMERGEN detalla: “Lo habitual es que se pase por una etapa en la que uno se va acostumbrando a esa carencia, pero si esta no desaparece, al final la persona se resiente, y aparece un trastorno adaptativo por esta situación que cuesta superar”. De hecho, suele ser paradigmático que las personas que pasan por este periodo de abstinencia sexual, una vez que vuelven a tener la oportunidad de retomar relaciones, se muestran más cohibidos, por normal general, debido a esa disminución progresiva de la autoestima. No se preocupen: es reversible.
Consejos para las parejas, como actuar en infidelidad, noviazgo y mucho amor
jueves, 14 de enero de 2016
Actitudes que llegan a perjudicar una relación
Existen actitudes dañinas dentro de las relaciones de parejas, que pueden ser peor que cometer una infidelidad y que tal vez la practican a diario sin darse cuenta. Por ello es importante que aprenda a detectarlas, así disminuirá sus efectos.
Egoísmo. El psicólogo Oliver Silva indicó que el egoísmo hace que muchas veces dos personas se aíslen dentro de sí mismas y no mantengan un vínculo saludable con el ser amado. "El egoísmo hace que tenga sus prioridades personales, por encima de las de su pareja y esto hace que su pareja se sienta excluida y distanciada, entonces eso puede provocar un aislamiento de cada uno y su espacio, eso sería tremendamente nocivo".
¿Cuál es su prioridad? Silva mencionó que si siempre pone por encima de su media naranja amistades, trabajo o su propia familia, le está dando a entender que él o ella está en un menor concepto que todo lo que le rodea, por ello la relación empezará a fallar.
Esconde secretos. El experto señaló que los secretos son perjudiciales para el vínculo, por ejemplo, si se topa por la calle con su ex, aunque ya no exista nada, se toman un café mientras conversan y cuando llega a su casa su esposo le pregunta ¿qué hizo?, ella responde estuve con mi rutina de siempre. Si no existe nada, porque no se lo dice, "los secretos crean desconfianza y demuestra que no existe fluidez en la comunicación", acotó.
Hábitos de su familia de origen. "Las cosas que aprendió de su familia de origen hace que caiga en cierto tipo de perjuicios, por ejemplo si de chico le enseñaron que los hombres no tienen que llorar, esas malas informaciones hacen que tenga conflicto con su pareja, ya que ella va a pensar que él es una persona seca, calculadora y fría", puntualizó Silva.
Cuidado con las bromas. La terapeuta de pareja Liliana Zabala comentó que los chistes y las bromas emanan del inconsciente y están dirigidas a dar un mensaje subliminal, por ello se debe tener mucho cuidado con las bromas, porque pueden ser dañinas.
Es más importante la intimidad emocional. La intimidad emocional debe ser una conexión entre ambos, en la relación debe existir una atmósfera de afecto, amor, confianza, amistad, "la verdadera intimidad emocional los aproxima a una energía positiva y llena de deseos intensos en ambos de estar con la pareja", sostuvo Zabala.
Egoísmo. El psicólogo Oliver Silva indicó que el egoísmo hace que muchas veces dos personas se aíslen dentro de sí mismas y no mantengan un vínculo saludable con el ser amado. "El egoísmo hace que tenga sus prioridades personales, por encima de las de su pareja y esto hace que su pareja se sienta excluida y distanciada, entonces eso puede provocar un aislamiento de cada uno y su espacio, eso sería tremendamente nocivo".
¿Cuál es su prioridad? Silva mencionó que si siempre pone por encima de su media naranja amistades, trabajo o su propia familia, le está dando a entender que él o ella está en un menor concepto que todo lo que le rodea, por ello la relación empezará a fallar.
Esconde secretos. El experto señaló que los secretos son perjudiciales para el vínculo, por ejemplo, si se topa por la calle con su ex, aunque ya no exista nada, se toman un café mientras conversan y cuando llega a su casa su esposo le pregunta ¿qué hizo?, ella responde estuve con mi rutina de siempre. Si no existe nada, porque no se lo dice, "los secretos crean desconfianza y demuestra que no existe fluidez en la comunicación", acotó.
Hábitos de su familia de origen. "Las cosas que aprendió de su familia de origen hace que caiga en cierto tipo de perjuicios, por ejemplo si de chico le enseñaron que los hombres no tienen que llorar, esas malas informaciones hacen que tenga conflicto con su pareja, ya que ella va a pensar que él es una persona seca, calculadora y fría", puntualizó Silva.
Cuidado con las bromas. La terapeuta de pareja Liliana Zabala comentó que los chistes y las bromas emanan del inconsciente y están dirigidas a dar un mensaje subliminal, por ello se debe tener mucho cuidado con las bromas, porque pueden ser dañinas.
Es más importante la intimidad emocional. La intimidad emocional debe ser una conexión entre ambos, en la relación debe existir una atmósfera de afecto, amor, confianza, amistad, "la verdadera intimidad emocional los aproxima a una energía positiva y llena de deseos intensos en ambos de estar con la pareja", sostuvo Zabala.
¿Manejar bici afecta la vida sexual de ellas?
L as mujeres que practican ciclismo tienen menos sensibilidad genital", es lo que señala un artículo publicado en el diario El Universal, basándose en el descubrimiento de los investigadores de la Universidad de Yale (Estados Unidos), para conocer si esto es cierto o si se han visto casos en Santa Cruz, los ginecólogos Eloy Ávila y Carmelo Rodríguez hablan sobre el tema.
Causas. Según la investigación, los especialistas señalaron que esto se debe a que los asientos de las bicicletas están diseñados de tal modo que el peso puede llegar a comprimir los nervios y vasos sanguíneos del área del perineo (el suelo de la pelvis), los cuales son necesarios para el buen funcionamiento de los órganos sexuales.
El estudio se basó en mujeres que realizaban trayectos de al menos 16 kilómetros a la semana en bicicleta durante 4 semanas.
En Santa Cruz. El ginecólogo obstetra Rodríguez señaló que hay varios artículos que señalan estudios sobre los efectos de andar en bicicleta, pero "estos no están registrados en la biblioteca virtual mundial (la que señala que la evidencia es cierta o no)".
Mientras tanto, Eloy Ávila, después de aclarar que es un tema delicado porque iría contra el deporte, señaló que en Santa Cruz nunca ha atendido, ni escuchado dicho problema en alguna paciente, pero así como lo señala la investigación "puede ser" que haya alguna pequeña pérdida de sensibilidad pero en personas que practican demasiado dicho deporte, explicó el profesional, recalcando que acá no se puede comprobar dicho problema.
Recomendaciones. Por su lado, Rodríguez señala que para evitar cualquier problema, otras investigaciones recomiendan usar un asiento más cómodo ya que al "andar en bicicleta el peso del cuerpo ejerce presión sobre nervios y arterias (pudenda y cavernosa) que suministran la sangre a los órganos sexuales; a la larga, dicha situación puede ser motivo de consulta médica por problemas de disfunción eréctil y, en la mujer, debido a dolor, reducción en la sensibilidad genital y trastornos del tracto urinario".
Otro consejo es colocar el manubrio en posición adecuada porque "entre más bajo está en relación con el sillín, mayores problemas de sensibilidad genital femenina pueden aparecer debido a que la persona tiene que inclinar más su tronco hacia delante y, por ende, ejerce presión sobre el perineo".
Además, siempre es bueno practicar el ciclismo con moderación.
Causas. Según la investigación, los especialistas señalaron que esto se debe a que los asientos de las bicicletas están diseñados de tal modo que el peso puede llegar a comprimir los nervios y vasos sanguíneos del área del perineo (el suelo de la pelvis), los cuales son necesarios para el buen funcionamiento de los órganos sexuales.
El estudio se basó en mujeres que realizaban trayectos de al menos 16 kilómetros a la semana en bicicleta durante 4 semanas.
En Santa Cruz. El ginecólogo obstetra Rodríguez señaló que hay varios artículos que señalan estudios sobre los efectos de andar en bicicleta, pero "estos no están registrados en la biblioteca virtual mundial (la que señala que la evidencia es cierta o no)".
Mientras tanto, Eloy Ávila, después de aclarar que es un tema delicado porque iría contra el deporte, señaló que en Santa Cruz nunca ha atendido, ni escuchado dicho problema en alguna paciente, pero así como lo señala la investigación "puede ser" que haya alguna pequeña pérdida de sensibilidad pero en personas que practican demasiado dicho deporte, explicó el profesional, recalcando que acá no se puede comprobar dicho problema.
Recomendaciones. Por su lado, Rodríguez señala que para evitar cualquier problema, otras investigaciones recomiendan usar un asiento más cómodo ya que al "andar en bicicleta el peso del cuerpo ejerce presión sobre nervios y arterias (pudenda y cavernosa) que suministran la sangre a los órganos sexuales; a la larga, dicha situación puede ser motivo de consulta médica por problemas de disfunción eréctil y, en la mujer, debido a dolor, reducción en la sensibilidad genital y trastornos del tracto urinario".
Otro consejo es colocar el manubrio en posición adecuada porque "entre más bajo está en relación con el sillín, mayores problemas de sensibilidad genital femenina pueden aparecer debido a que la persona tiene que inclinar más su tronco hacia delante y, por ende, ejerce presión sobre el perineo".
Además, siempre es bueno practicar el ciclismo con moderación.
Anímate a darle un makeover a tu relación!
Con el mes de enero, llegan las típicas resoluciones. Perder peso, viajar, renunciar a tu trabajo para ser actriz o actor de Hollywood, convertirse en millonario… ¿Te suena familiar? Lo que la mayoría de las parejas olvida es rehacer el propósito que una vez los unió. Quizás suene un poco cursi, pero es precisamente la monotonía lo que mata la llama, acabando en frustraciones, engaños y vicios.
Es por eso que, así tengan 10 años juntos o apenas estén comenzando a salir, renovar la relación cada día debe convertirse en prioridad.
Después de todo, un matrimonio unido vale más que seis ceros en el banco… Toca verle el lado romántico a la vida, ¿no crees? ¡Anímate a darle un makeover a tu relación!
Planeen juntos. En vez de escribir sus metas en secreto, tracen sus planes beneficiándose mutuamente. Por ejemplo, tal vez quieras perfeccionar tu inglés. ¿Por qué no irse de vacaciones? Si tu mujer desea empezar un negocio de comida, ¿qué tal si te conviertes en su “catador”? De eso se trata, de crecer juntos sin olvidar su esencia.
¡Sorpresas! No te digo que la lleves a un concierto en avión privado a San Francisco, justo como lo hizo Richard Gere en Pretty Woman. Pero sí debes aprender a ser más detallista. El cafecito recién hecho al levantarse, subir la temperatura del aire si tiene frio o comprarle su golosina favorita harán maravillas por su relación, aunque al principio lo veas como simple juego de niños.
Aventúrense. Exploren nuevos lugares, nuevos restaurantes, nuevas carreteras. Se sorprenderían al saber que manejar una milla de más aumenta la curiosidad y la comunicación entre ambos… ¡Así sea para reírse de las metidas de pata del GPS!
Enfócate en ti. Paradójico, ¿no? Hacer las paces con tu cuerpo, tu mente y tu alma te ayudarán a soltar amor y energía extra. Cuando te cuidas, estarás invitando a tu pareja a cuidarte y a mimarte como realmente lo mereces.
Hagan de su tiempo, un momento sagrado. Los padres modernos tenemos la costumbre de poner el trabajo y los hijos por encima de nuestras parejas, olvidándonos por completo de las conversaciones al final del día o los “chismecitos” mañaneros. Haz el esfuerzo de crear una rutina que te permita tener, al menos, unos 15 minutos diarios para ponerte al día con tu marido…
Ponle sal al arroz. En otras palabras, sé más abierta en la intimidad. Dejen la pena o la flojera a un lado y anímense a ponerle sabor a la cama (¡o al piso!). Ya sé que no se consideran unos adolescentes hormonales, pero créeme que practicar “novedades” ayudará a salpicar de romance su relación.
Adiós drama. Perdonen, lloren, olviden, griten… Pero jamás conviertan un problema en una tormenta mayor. Es más fácil decirlo que hacerlo, es un hecho, sin embargo, cuando se hacen el firme propósito de alejarse del drama, es mucho más sencillo sobrellevar los obstáculos de la vida. No se culpen, asuman sus actos y hacia adelante. Eso es un matrimonio… Caer y levantarse con alguien a tu lado.
¡Dividan y conquisten! El mito de los latinos machistas y las mujeres dadivosas sigue vigente. Pero un matrimonio es un baile de dos, una calle de dos vías. Con el fin de mantener la paz mental y un hogar más “decente”, dividan los quehaceres de la casa (¡y no escuches a tu suegra en esto!). Ya es momento de ponerle diversión hasta a lo más inverosímil… ¿Y quién dice que un día de limpieza no puede terminar en un encuentro íntimo en la cama?
Es por eso que, así tengan 10 años juntos o apenas estén comenzando a salir, renovar la relación cada día debe convertirse en prioridad.
Después de todo, un matrimonio unido vale más que seis ceros en el banco… Toca verle el lado romántico a la vida, ¿no crees? ¡Anímate a darle un makeover a tu relación!
Planeen juntos. En vez de escribir sus metas en secreto, tracen sus planes beneficiándose mutuamente. Por ejemplo, tal vez quieras perfeccionar tu inglés. ¿Por qué no irse de vacaciones? Si tu mujer desea empezar un negocio de comida, ¿qué tal si te conviertes en su “catador”? De eso se trata, de crecer juntos sin olvidar su esencia.
¡Sorpresas! No te digo que la lleves a un concierto en avión privado a San Francisco, justo como lo hizo Richard Gere en Pretty Woman. Pero sí debes aprender a ser más detallista. El cafecito recién hecho al levantarse, subir la temperatura del aire si tiene frio o comprarle su golosina favorita harán maravillas por su relación, aunque al principio lo veas como simple juego de niños.
Aventúrense. Exploren nuevos lugares, nuevos restaurantes, nuevas carreteras. Se sorprenderían al saber que manejar una milla de más aumenta la curiosidad y la comunicación entre ambos… ¡Así sea para reírse de las metidas de pata del GPS!
Enfócate en ti. Paradójico, ¿no? Hacer las paces con tu cuerpo, tu mente y tu alma te ayudarán a soltar amor y energía extra. Cuando te cuidas, estarás invitando a tu pareja a cuidarte y a mimarte como realmente lo mereces.
Hagan de su tiempo, un momento sagrado. Los padres modernos tenemos la costumbre de poner el trabajo y los hijos por encima de nuestras parejas, olvidándonos por completo de las conversaciones al final del día o los “chismecitos” mañaneros. Haz el esfuerzo de crear una rutina que te permita tener, al menos, unos 15 minutos diarios para ponerte al día con tu marido…
Ponle sal al arroz. En otras palabras, sé más abierta en la intimidad. Dejen la pena o la flojera a un lado y anímense a ponerle sabor a la cama (¡o al piso!). Ya sé que no se consideran unos adolescentes hormonales, pero créeme que practicar “novedades” ayudará a salpicar de romance su relación.
Adiós drama. Perdonen, lloren, olviden, griten… Pero jamás conviertan un problema en una tormenta mayor. Es más fácil decirlo que hacerlo, es un hecho, sin embargo, cuando se hacen el firme propósito de alejarse del drama, es mucho más sencillo sobrellevar los obstáculos de la vida. No se culpen, asuman sus actos y hacia adelante. Eso es un matrimonio… Caer y levantarse con alguien a tu lado.
¡Dividan y conquisten! El mito de los latinos machistas y las mujeres dadivosas sigue vigente. Pero un matrimonio es un baile de dos, una calle de dos vías. Con el fin de mantener la paz mental y un hogar más “decente”, dividan los quehaceres de la casa (¡y no escuches a tu suegra en esto!). Ya es momento de ponerle diversión hasta a lo más inverosímil… ¿Y quién dice que un día de limpieza no puede terminar en un encuentro íntimo en la cama?
martes, 12 de enero de 2016
12 razones de la infidelidad, según Alessandra Rampolla
La sexóloga Alessandra Rampolla señala en un libro los motivos que nos suelen llevar a cometer una infidelidad. ¿Por aburrimiento? ¿Para aumentar nuestro ego? ¿Porque nos enamoramos de otro? Mirá la lista... ¡Y complétala con tus propias razones!
¿Por qué somos infieles? ¡Qué tremenda pregunta! Poetas, filósofos, psicólogos, antropólogos, sociólogos y hasta neurólogos se han dado a la tarea de intentar darle una respuesta.
Desde el punto de vista evolutivo, se suele explicar que los hombres están más predispuestos a la infidelidad porque ellos intentan dejar su semilla en la mayor cantidad de hembras posibles, para así transmitir su ADN; mientras que ellas una vez que quedan embarazadas no tienen necesidad de seguir buscando, ya que se han asegurado su descendencia. Con esta teoría también se intenta explicar que la mujer es menos proclive a tener affaires, ya que se queda en la cueva cuidando de la prole. Quizás esto nos permita entender el comportamiento de nuestros ancestros cavernícolas, pero no parece una explicación muy convincente para los hombres y mujeres del siglo XXI.
Entonces, ¿por qué somos infieles? Más allá de las respuestas evolutivas y biológicas, a continuación, las causas más comunes:
1) Para escapar de los problemas.
2) Por aburrimiento.
3) Porque estamos desconcentrados sexualmente .
4) Porque nos sentimos desatendidos.
5) Porque ya no nos sentimos compatibles.
6) Porque nos enamoramos de otro, sin darnos cuenta…
7) Para evitar el divorcio.
8) Para sostener la actual pareja.
9) Para aumentar nuestro ego.
10) Por la crisis de la mediana edad.
11) Por venganza: "si él lo hizo, yo lo hago”.
12) Por adicción sexual.
Extractos del libro "Juntos y revueltos, ¿para siempre?” (editorial Sudamericana), de Alessandra Rampolla.
¿Por qué somos infieles? ¡Qué tremenda pregunta! Poetas, filósofos, psicólogos, antropólogos, sociólogos y hasta neurólogos se han dado a la tarea de intentar darle una respuesta.
Desde el punto de vista evolutivo, se suele explicar que los hombres están más predispuestos a la infidelidad porque ellos intentan dejar su semilla en la mayor cantidad de hembras posibles, para así transmitir su ADN; mientras que ellas una vez que quedan embarazadas no tienen necesidad de seguir buscando, ya que se han asegurado su descendencia. Con esta teoría también se intenta explicar que la mujer es menos proclive a tener affaires, ya que se queda en la cueva cuidando de la prole. Quizás esto nos permita entender el comportamiento de nuestros ancestros cavernícolas, pero no parece una explicación muy convincente para los hombres y mujeres del siglo XXI.
Entonces, ¿por qué somos infieles? Más allá de las respuestas evolutivas y biológicas, a continuación, las causas más comunes:
1) Para escapar de los problemas.
2) Por aburrimiento.
3) Porque estamos desconcentrados sexualmente .
4) Porque nos sentimos desatendidos.
5) Porque ya no nos sentimos compatibles.
6) Porque nos enamoramos de otro, sin darnos cuenta…
7) Para evitar el divorcio.
8) Para sostener la actual pareja.
9) Para aumentar nuestro ego.
10) Por la crisis de la mediana edad.
11) Por venganza: "si él lo hizo, yo lo hago”.
12) Por adicción sexual.
Extractos del libro "Juntos y revueltos, ¿para siempre?” (editorial Sudamericana), de Alessandra Rampolla.
domingo, 10 de enero de 2016
La raíz de los celos: ¿Miedo a perder?
RELACIÓN DE PAREJA SENTIMIENTO NOCIVO
Si tiene celos es porque te quiere”, “soy celoso/a porque te amo”, “preocúpate cuando deje de tener celos, porque quiere decir que ya no estoy más enamorado/a de ti”… son frases que seguramente hemos escuchado o dicho.
Sin embargo, los celos no demuestran amor como nos han hecho creer. En realidad, son una respuesta emocional al miedo de perder algo que estamos convencidos que nos pertenece y le
tenemos un gran afecto.
Los celos son una señal de alarma
que nos informan de la existencia de un peligro, perder el cariño de nuestro ser querido por la presencia de otra persona. Suelen ir acompañados de las sensaciones de abandono y exclusión,
viviendo la situación como muy dolorosa. Pero esta señal, si aprendemos
a procesarla y comprenderla puede ser muy enriquecedora.
Se pueden sentir celos por muchas cosas, pero sobre todo están relacionados con aquellas áreas en las que la persona se siente más insegura… por eso, se piensa que la otra persona, le brindará a mi pareja todo aquello que yo quisiera tener y no tengo. Pero el rival no es por lo tanto, alguien de “carne y hueso”, sino la imagen de lo se quiere llegar a ser.
Los celos se dan no sólo con la pareja (aunque sea el caso más típico), sino también entre hermanos, primos, amigos, familiares, colegas del trabajo, etc. Es por ello que este sentimiento, presente en todas las culturas desde hace miles de años, forma parte de canciones, mitos, leyendas, libros y por supuesto, investigaciones científicas.
Celos: partiendo de la idea errónea de que alguien nos pertenece Si dejáramos de lado la percepción de que el otro es nuestro patrimonio, los celos no existirían. Así de sencillo. El ser humano por naturaleza se ha criado en un ámbito donde se apropia de todo lo que tiene alrededor. Nos quedamos con algo porque nos gusta, nos hace bien, lo disfrutamos y queremos que esté a nuestra merced cuando nos apetece.
En el caso puntual de la pareja, donde hay más casos de celos, deberían importar los sentimientos y opiniones de ambos. Esto significa que es preciso tener un equilibrio. No podemos pretender que el otro sea un objeto que hace lo que queremos, cuándo, cómo, dónde y las veces que lo deseamos.
Según las palabras de V. de Miguel:
“A veces una excesiva preocupación por la pareja implica la necesidad de controlarlo y esto está más relacionado a la posesión que al amor”.
Preguntarle a cada rato dónde está, si ya llegó al trabajo, qué está haciendo y “sobreprotegerlo” puede ser una manera inconsciente de aferrarlo a nuestro lado.
Si no creemos que nuestra pareja nos pertenece, no quiere decir que la queremos menos, sino todo lo contrario.
La pareja necesita autonomía de cada uno de sus miembros, que cada uno tenga una parte satisfactoria de vida propia y que a la par, ambos crezcan en el vínculo.
¿Crees que existe alguna demostración de amor mayor que la persona que tenemos al lado sea feliz y tenga
libre albedrío para hacer lo que quiere?
Claro, en este punto es cuando pensamos: Si lo/a “dejo” hacer lo que quiere seguro que me engaña o se porta como no debe. No necesariamente…
La razón o causa más importante de los celos es el sentimiento de autodesvalorización y cómo éste es recibido. Y eso depende de cada uno de no-sotros.
El miedo excesivo de perder a la persona que amamos indica que no somos felices con nosotros mismos y que consideramos que necesitamos a alguien más para ser dichosos. Y, ¿qué hacer para curar los celos?
Lo importante es dirigirse directamente a la raíz que los genera, al autorrechazo destructivo. Porque es normal que todos tengamos partes nuestras que no nos gusten o quisiéramos mejorar, el problema está cuando rechazamos estas partes de manera destructiva, y en lugar de transformarlas las lesionamos más con nuestros pensamientos y acciones.
No te creas esa historia de que te cela porque te quiere
Si tu pareja está controlando cada uno de tus movimientos, si critica cómo te vistes o te indica de qué manera tienes que ir a cada lugar, si te pide pasar más tiempo a solas, cuando esto es lo que realmente hacen, si te espía mientras escribes un mensaje de texto o un correo, si se siente intraquila cuando vas al trabajo y busca excusas para que te quedes en casa, o si cuando regresas de cada lugar, tienes que soportar una especie de interrogatorio, tal vez sea momento de analizar qué grado de celos tiene y cómo están las cosas entre ustedes.
Se dice que un celoso enfermizo es imposible de recuperar, pero lo que sí se puede hacer es prevenir que la cosa pase a mayores. ¿Cómo? Hablando al respecto, haciéndole entender que tiene un problema (aunque no se haya percatado de ello) y ayudándola a entender que la confianza es muy importante en una relación. Si entre los dos trabajan para mejorarlo, sin duda lo podrán lograr.
Aceptar los sentimientos que experimentamos, intentar comprenderlos
y hablarlos con nuestra pareja es una buena solución.
Si tiene celos es porque te quiere”, “soy celoso/a porque te amo”, “preocúpate cuando deje de tener celos, porque quiere decir que ya no estoy más enamorado/a de ti”… son frases que seguramente hemos escuchado o dicho.
Sin embargo, los celos no demuestran amor como nos han hecho creer. En realidad, son una respuesta emocional al miedo de perder algo que estamos convencidos que nos pertenece y le
tenemos un gran afecto.
Los celos son una señal de alarma
que nos informan de la existencia de un peligro, perder el cariño de nuestro ser querido por la presencia de otra persona. Suelen ir acompañados de las sensaciones de abandono y exclusión,
viviendo la situación como muy dolorosa. Pero esta señal, si aprendemos
a procesarla y comprenderla puede ser muy enriquecedora.
Se pueden sentir celos por muchas cosas, pero sobre todo están relacionados con aquellas áreas en las que la persona se siente más insegura… por eso, se piensa que la otra persona, le brindará a mi pareja todo aquello que yo quisiera tener y no tengo. Pero el rival no es por lo tanto, alguien de “carne y hueso”, sino la imagen de lo se quiere llegar a ser.
Los celos se dan no sólo con la pareja (aunque sea el caso más típico), sino también entre hermanos, primos, amigos, familiares, colegas del trabajo, etc. Es por ello que este sentimiento, presente en todas las culturas desde hace miles de años, forma parte de canciones, mitos, leyendas, libros y por supuesto, investigaciones científicas.
Celos: partiendo de la idea errónea de que alguien nos pertenece Si dejáramos de lado la percepción de que el otro es nuestro patrimonio, los celos no existirían. Así de sencillo. El ser humano por naturaleza se ha criado en un ámbito donde se apropia de todo lo que tiene alrededor. Nos quedamos con algo porque nos gusta, nos hace bien, lo disfrutamos y queremos que esté a nuestra merced cuando nos apetece.
En el caso puntual de la pareja, donde hay más casos de celos, deberían importar los sentimientos y opiniones de ambos. Esto significa que es preciso tener un equilibrio. No podemos pretender que el otro sea un objeto que hace lo que queremos, cuándo, cómo, dónde y las veces que lo deseamos.
Según las palabras de V. de Miguel:
“A veces una excesiva preocupación por la pareja implica la necesidad de controlarlo y esto está más relacionado a la posesión que al amor”.
Preguntarle a cada rato dónde está, si ya llegó al trabajo, qué está haciendo y “sobreprotegerlo” puede ser una manera inconsciente de aferrarlo a nuestro lado.
Si no creemos que nuestra pareja nos pertenece, no quiere decir que la queremos menos, sino todo lo contrario.
La pareja necesita autonomía de cada uno de sus miembros, que cada uno tenga una parte satisfactoria de vida propia y que a la par, ambos crezcan en el vínculo.
¿Crees que existe alguna demostración de amor mayor que la persona que tenemos al lado sea feliz y tenga
libre albedrío para hacer lo que quiere?
Claro, en este punto es cuando pensamos: Si lo/a “dejo” hacer lo que quiere seguro que me engaña o se porta como no debe. No necesariamente…
La razón o causa más importante de los celos es el sentimiento de autodesvalorización y cómo éste es recibido. Y eso depende de cada uno de no-sotros.
El miedo excesivo de perder a la persona que amamos indica que no somos felices con nosotros mismos y que consideramos que necesitamos a alguien más para ser dichosos. Y, ¿qué hacer para curar los celos?
Lo importante es dirigirse directamente a la raíz que los genera, al autorrechazo destructivo. Porque es normal que todos tengamos partes nuestras que no nos gusten o quisiéramos mejorar, el problema está cuando rechazamos estas partes de manera destructiva, y en lugar de transformarlas las lesionamos más con nuestros pensamientos y acciones.
No te creas esa historia de que te cela porque te quiere
Si tu pareja está controlando cada uno de tus movimientos, si critica cómo te vistes o te indica de qué manera tienes que ir a cada lugar, si te pide pasar más tiempo a solas, cuando esto es lo que realmente hacen, si te espía mientras escribes un mensaje de texto o un correo, si se siente intraquila cuando vas al trabajo y busca excusas para que te quedes en casa, o si cuando regresas de cada lugar, tienes que soportar una especie de interrogatorio, tal vez sea momento de analizar qué grado de celos tiene y cómo están las cosas entre ustedes.
Se dice que un celoso enfermizo es imposible de recuperar, pero lo que sí se puede hacer es prevenir que la cosa pase a mayores. ¿Cómo? Hablando al respecto, haciéndole entender que tiene un problema (aunque no se haya percatado de ello) y ayudándola a entender que la confianza es muy importante en una relación. Si entre los dos trabajan para mejorarlo, sin duda lo podrán lograr.
Aceptar los sentimientos que experimentamos, intentar comprenderlos
y hablarlos con nuestra pareja es una buena solución.
sábado, 9 de enero de 2016
Relación ¿Una persona infiel lo es para toda la vida?
¿Ser infiel es una conducta que se va a mantener a lo largo de toda su existencia? Es una buena pregunta, pero muy difícil de contestar. Los sexólogos responden que no hay reglas absolutas. La respuesta estará determinada por la personalidad de cada uno, el contexto sentimental por el que esté pasando la pareja y, sobre todo, por las causas de la infidelidad. El psicólogo clínico y sexólogo Esteban Cañamares explicó que las posibilidades de volver a ser infiel o no varían de acuerdo al tipo de infidelidad. Por ejemplo, una persona que es infiel como consecuencia del desgaste de la pareja, es probable que siga siendo infiel. Y por lo tanto es importante mantener viva la pasión cuando de parejas a largo plazo se trata. Las causas de las infidelidades pueden ser múltiples, casi tantas como personas que las cometen, y es importante saber que no hay un manual para estas situaciones, al igual que para determinar si la otra persona lo volverá a hacer.
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