Consejos para las parejas, como actuar en infidelidad, noviazgo y mucho amor
lunes, 25 de julio de 2016
Por esto nos enamoramos
Un calor interno, un corazón acelerado, mareos casi imperceptibles y pequeñas dosis de ideas locas, son sensaciones que uno tiene cuando está enamorado. Eso, que es tan difícil de definir y que produce cambios importantes de conducta, tiene a los científicos “de cabeza” buscando explicaciones incontrastables.
¿Sabías que el año pasado la pregunta “qué es el amor”, en inglés, fue lo segundo más buscado en Google con el comienzo “qué es”? El amor, de hecho, no significa lo mismo para todos. Para algunos es sinónimo de compañerismo, de estabilidad, de protección. Para los más románticos, aquello que llegó un día en forma de “mariposas en el estómago” y convirtió su vida en algo incomprensiblemente mágico.
No falta quien considera el amor como el estado ideal y la plataforma para lograr grandes objetivos, como formar una familia o manejar un negocio conjunto.
Todo esto parece recreativo y hasta cordial, pero se vuelve inquietante cuando nos enteramos de que las personas bajo la influencia del amor experimentan las mismas altas y bajas emocionales que la gente con adicciones a las drogas duras.
La BBC Mundo, en un par de reportajes publicados recientemente, señala, por un lado, que los neurocientíficos han descubierto que los cerebros de la gente enamorada cambian. Por el otro, que el amor se originó mucho antes que la humanidad, y que ese origen puede tener razones inesperadamente siniestras…
De hormonas y de afectos
Pero, vamos por partes. La vida más o menos enseña que en el amor hay diferentes etapas. Es bueno saber que, por ejemplo, en las que están dirigidas sobre todo por el deseo, las hormonas sexuales testosterona y estrógeno se ponen a trabajar. Que la testosterona se reduce en los hombres y aumenta en las mujeres.
Dice la BBC que una vez que se asientan los niveles de deseo, empieza a funcionar la atracción. Esta etapa es alimentada por unos neurotransmisores llamados “monoaminas”.
En este punto se da una combinación clave para que se produzca el amor, un cóctel compuesto por dopamina (activada también por drogas como la cocaína y la cocaína), adrenalina (que causa esos corazones acelerados y esas descargas de calor) y serotonina (el culpable de las cosas más locas que hacemos cuando nos enamoramos).
Después del deseo, lo que hace posible que la llama se mantenga encendida y este complejo proceso derive en relaciones duraderas es el apego. En esta etapa intervienen la oxitocina —la “hormona del amor”— y la argipresina. Por esto se podría dar como cierto aquello de: “hay química entre nosotros”.
Una cuestión de cerebro
Melissa Hogenboom escribió para la BBC Mundo que Stephanie Cacioppo, de la Universidad de Chicago, EEUU, al revisar la literatura científica en busca de estudios de imagen cerebral que analizaran las partes del cerebro que participan en el amor, encontró que los estados de amor más intensos y “abstractos” dependen de una parte del cerebro llamada “el giro angular”.
Ese lugar específico resulta importante para la interacción de las personas a través del lenguaje, por ejemplo cuando emplean metáforas. La autora del artículo menciona aquí que esto tiene sentido considerando que “sin un lenguaje complejo no podemos expresar los aspectos más refinados e intensos de nuestras emociones”.
Luego, aporta un dato que puede ser fundamental: el giro angular solo se encuentra en los grandes monos y en los humanos.
Evolución y teoría siniestra
Al abordar la cuestión evolutiva del hombre, Hogenboom dice que el viaje hacia el amor, tal y como lo conocemos hoy en día, empezó con el sexo, una de las primeras cosas que los seres vivos aprendieron a hacer. “El sexo empezó como una manera de pasar los genes de un organismo a la siguiente generación”.
Pero no fue hasta varios billones de años después del nacimiento de la vida que el cerebro empezó su viaje hacia la existencia. Al principio, fue solo un pequeño puñado de células. Esta es la teoría que expone la articulista y que tiene sus detractores, como casi todo en la ciencia, principalmente en temas polémicos como este.
“Adelantemos el reloj hasta hace 60 millones de años, cuando aparecieron los primeros miembros de nuestra familia, los primates. Tras millones de años más, algunos primates evolucionaron para tener cerebros más grandes, de lo que surgieron finalmente los humanos modernos.
Pero había un problema. A medida que nuestros cerebros crecían, nuestros bebés tenían que nacer en una etapa anterior de su proceso de desarrollo. Si no, sus cabezas serían demasiado grandes para pasar por el canal de nacimiento.
Como resultado, las crías de gorila, los chimpancés y los humanos son casi completamente inútiles cuando nacen. Sus padres tenían que pasar más tiempo cuidándolos.
Esta infancia prolongada creó un nuevo riesgo. En el caso de muchos primates en la actualidad, una madre con una cría dependiente no está disponible para aparearse hasta que la cría es destetada. Para tener acceso a la hembra, un macho tendría primero que matar a la cría. Este tipo de infanticidio se da en muchas especies, como los gorilas, los monos y los delfines.
Esto llevó a Kit Ople, del University College de Londres, y a colegas suyos, a proponer una idea asombrosa. Casi un tercio de los primates forman relaciones monógamas entre macho y hembra. En 2013, Opie sugirió que este comportamiento había evolucionado para evitar el infanticidio”. Así, concluyó que la monogamia fue favorecida por la evolución.
La monogamia
El factor de la monogamia implica una predisposición del cerebro a mantener “la pareja junta para toda la vida”, la preferencia hacia una pareja específica y el antagonismo con potenciales rivales.
Esto, a su vez, puede haber sido “el golpe” que cambió la evolución humana, dice Opie, citada por la misma Hogenboom para la BBC Mundo.
Los cuidados adicionales proporcionados por los machos ayudaron a las primeras sociedades humanas a crecer y prosperar, lo cual a su vez “permitió a nuestros cerebros crecer más que los de nuestros familiares cercanos”.
Hay evidencia que apoya esto, dice Hogenboom. A medida que se expandió el tamaño cerebral, también lo hizo la cooperación y el tamaño de grupo. “Podemos ver una tendencia hacia mayores grupos y más cooperación en la temprana especie humana del Homo erectus, que vivió hace casi dos millones de años.
Incluso más, parece que algunos aspectos del amor dependen de regiones del cerebro que solo aparecieron bastante recientemente en nuestra historia evolutiva.
Como alertamos ya, esta teoría tiene sus detractores y, por supuesto, no es definitiva. Uno de los escépticos es el antropólogo Robert Sussman, de la Universidad de Washington en Missouri, EEUU, quien asevera que tanto la monogamia como el infanticidio son comportamientos tan poco comunes que es improbable que estén vinculados.
ETAPAS DEL AMOR
El amor va cambiando, esa parecería ser la conclusión general a la que podemos llegar en un tema para el que no hay conclusiones definitivas. Unos mencionan tres, otros seis, nueve, 12, hasta 14 etapas. Aquí citamos una diferenciación muy sencilla, correspondiente al investigador Helen Fisher, de la Universidad Rutgers en New Jersey:
Etapa 1: Lujuria. El deseo sexual es el protagonista de esta fase, pues predomina la testosterona y los estrógenos. Ese deseo surge a partir de la atracción física y conlleva al flirteo, que incluye miradas a los ojos, roces y reflejos en el lenguaje corporal, así como otras señales que delatan el gusto que sentimos por la otra persona.
Etapa 2: Atracción. Atravesamos por distintas sensaciones: desde euforia ilimitada cuando las cosas van bien, hasta tristeza y melancolía inexplicables cuando se deterioran. La persona enamorada puede tener muchos síntomas: pérdida de apetito, dificultad para conciliar el sueño o concentrarse, sudor en las manos y las tan repetidas “maripositas” estomacales ante la proximidad del objeto de su afecto.
En esta etapa participan un grupo de neurotransmisores llamados “monoaminas”: la dopamina (también se activa con la cocaína y la nicotina), la noradrenalina (nos hace sudar y acelerar los latidos) y la serotonina (uno de los más importantes en este proceso y el cual nos puede hacer perder la cabeza).
Etapa 3: Apego. Etapa llamada definitoria, pues propone un compromiso y los deseos de seguir juntos. Aquí participan dos hormonas principales: la oxitocina (se presenta en las dos personas durante el sexo y hace que se encuentren con un sentimiento de unidad. Estudios demuestran que las parejas que tienen más sexo son más unidas) y la hormona argipresina o antidiurética (controla en gran parte a los riñones y fue descubierta mientras se estudiaban los comportamientos sociales de algunos roedores).
Fuente: Internet
Después del deseo, lo que hace posible que la llama se mantenga encendida y este complejo proceso derive en relaciones duraderas es el apego. En esta etapa intervienen la oxitocina —la “hormona del amor”— y la argipresina. Por esto se podría dar como cierto aquello de: “hay química entre nosotros”.
sábado, 23 de julio de 2016
Desconfianza en la pareja
Por qué algunos desconfían de su pareja. La desconfianza en la pareja puede proceder de un sentimiento de inferioridad, que si no se trata puede arruinar una relación.
"Disfruto mucho de mi pareja, mi relación es preciosa pero últimamente nace en mí un sentimiento de desconfianza".
Comentarios como estos son habituales cuando un buen día no sabes ni cómo ni porqué, pero tu mente está llena de incógnitas, de dudas y estás casi seguro de que tu pareja te está engañando.
Es como que si se te agudizaran los sentidos, te conviertes en el gran "detective" y te parece que tu pareja te miente, te oculta cosas, pequeñas, pero te oculta cosas; este es el momento en el que surgen las dudas que alimentan la desconfianza.
Ya no sabes si es tu cabeza que te está jugando malas pasadas haciendo que te venga una y otra vez la idea del engaño, o si por el contrario todo lo que estás viendo son pruebas de una única realidad: que te está engañando.
Esta situación es angustiosa, no solo para la persona que le están comiendo las dudas, sino también para otra parte de la pareja, que se sentirá violenta e intentará defenderse hasta cuando no tiene motivos para ello, lo que generará más desconfianza.
Muchas veces son inseguridades nuestras que proyectamos en el otro y en otras ocasiones puede ser que esté pasando realmente.
Con la terapia de pareja adecuada, los problemas se irán viendo con más claridad y la solución a los conflictos de pareja se atenuará para que la convivencia sea nuevamente armoniosa o para que la pareja, si es necesario, pueda tomar la decisión de separarse de una manera cordial y poco traumática.
La psicología en pareja es una terapia para dos que ayuda a limar muchos problemas que derivan de la convivencia y de la desconfianza en la pareja que se ha generado con el paso del tiempo y de algunos acontecimientos de la vida en pareja. Sin embargo, en la terapia de pareja no siempre quieren consultar las dos partes, por lo que también se trabaja de manera individual. El trabajo con una de las partes contribuye también a mejorar la relación de pareja y de toma de decisiones con respecto a temas que atañen a la pareja.
"Disfruto mucho de mi pareja, mi relación es preciosa pero últimamente nace en mí un sentimiento de desconfianza".
Comentarios como estos son habituales cuando un buen día no sabes ni cómo ni porqué, pero tu mente está llena de incógnitas, de dudas y estás casi seguro de que tu pareja te está engañando.
Es como que si se te agudizaran los sentidos, te conviertes en el gran "detective" y te parece que tu pareja te miente, te oculta cosas, pequeñas, pero te oculta cosas; este es el momento en el que surgen las dudas que alimentan la desconfianza.
Ya no sabes si es tu cabeza que te está jugando malas pasadas haciendo que te venga una y otra vez la idea del engaño, o si por el contrario todo lo que estás viendo son pruebas de una única realidad: que te está engañando.
Esta situación es angustiosa, no solo para la persona que le están comiendo las dudas, sino también para otra parte de la pareja, que se sentirá violenta e intentará defenderse hasta cuando no tiene motivos para ello, lo que generará más desconfianza.
Muchas veces son inseguridades nuestras que proyectamos en el otro y en otras ocasiones puede ser que esté pasando realmente.
Con la terapia de pareja adecuada, los problemas se irán viendo con más claridad y la solución a los conflictos de pareja se atenuará para que la convivencia sea nuevamente armoniosa o para que la pareja, si es necesario, pueda tomar la decisión de separarse de una manera cordial y poco traumática.
La psicología en pareja es una terapia para dos que ayuda a limar muchos problemas que derivan de la convivencia y de la desconfianza en la pareja que se ha generado con el paso del tiempo y de algunos acontecimientos de la vida en pareja. Sin embargo, en la terapia de pareja no siempre quieren consultar las dos partes, por lo que también se trabaja de manera individual. El trabajo con una de las partes contribuye también a mejorar la relación de pareja y de toma de decisiones con respecto a temas que atañen a la pareja.
Conducta sexual en la adolescencia
Qué bueno sería tomar en cuenta las palabras de algunas personas mayores que tuvieron experiencia en su vida sexual y desean que sus hijos no cometan los mismos errores.
En la actualidad los adolescentes le dan poca importancia a su sexualidad, se desarrollan libremente creyendo conocer todo, sin darse cuenta que sus sentimientos y actitudes les llevan a vivir un permanente riesgo sexual.
Ven como una necesidad desenvolverse sexualmente, sin embargo, las experiencias precoces pueden ir acompañadas de sentimientos, de ansiedad, de vergüenza y de culpa.
Esas experiencias se relacionan generalmente con la masturbación, las caricias, las citas amorosas y el inicio de las relaciones sexuales coitales. Lo importante para el adolescente es mantener en secreto para no ser censurados u observados por los padres o alguna persona adulta.
La reducida confianza que se tiene, influye por la poca experiencia o el desconocimiento a las funciones de su propio cuerpo, del mismo modo al funcionamiento reproductivo.
Los adolescentes llegan a una frustración en el proyecto de vida, sin darse cuenta de las consecuencias de una actividad sexual, todo cuanto hace, sería importante realizarlo bajo una información oportuna, recurrir a un centro de salud para recibir la orientación que dé pautas sobre la sexualidad y aspectos sobre la salud sexual y reproductiva.
Estos conocimientos alertarán de peligros a los que están expuestos como la explotación y el abuso sexual. En algunos casos se ve el abandono familiar o fuga de sus hogares por la incomprensión de los padres, hay muchos problemas que cambian el comportamiento de los adolescentes.
La educación para la sexualidad servirá mucho, pero ello depende de la persona, el acceder a la información da mayores ventajas de salud, no cuesta nada querer vivir, evitando infecciones, embarazos no deseados, los riesgos del VIH-Sida y las infecciones de transmisión sexual, o tener desalientos para enfrentar situaciones de riesgo que frustran la vida deseada. Es importante reconocer que cada persona es el arquitecto de su propio destino y también el defensor de su salud con comportamientos y actitudes que no tengan riesgos.
En la actualidad los adolescentes le dan poca importancia a su sexualidad, se desarrollan libremente creyendo conocer todo, sin darse cuenta que sus sentimientos y actitudes les llevan a vivir un permanente riesgo sexual.
Ven como una necesidad desenvolverse sexualmente, sin embargo, las experiencias precoces pueden ir acompañadas de sentimientos, de ansiedad, de vergüenza y de culpa.
Esas experiencias se relacionan generalmente con la masturbación, las caricias, las citas amorosas y el inicio de las relaciones sexuales coitales. Lo importante para el adolescente es mantener en secreto para no ser censurados u observados por los padres o alguna persona adulta.
La reducida confianza que se tiene, influye por la poca experiencia o el desconocimiento a las funciones de su propio cuerpo, del mismo modo al funcionamiento reproductivo.
Los adolescentes llegan a una frustración en el proyecto de vida, sin darse cuenta de las consecuencias de una actividad sexual, todo cuanto hace, sería importante realizarlo bajo una información oportuna, recurrir a un centro de salud para recibir la orientación que dé pautas sobre la sexualidad y aspectos sobre la salud sexual y reproductiva.
Estos conocimientos alertarán de peligros a los que están expuestos como la explotación y el abuso sexual. En algunos casos se ve el abandono familiar o fuga de sus hogares por la incomprensión de los padres, hay muchos problemas que cambian el comportamiento de los adolescentes.
La educación para la sexualidad servirá mucho, pero ello depende de la persona, el acceder a la información da mayores ventajas de salud, no cuesta nada querer vivir, evitando infecciones, embarazos no deseados, los riesgos del VIH-Sida y las infecciones de transmisión sexual, o tener desalientos para enfrentar situaciones de riesgo que frustran la vida deseada. Es importante reconocer que cada persona es el arquitecto de su propio destino y también el defensor de su salud con comportamientos y actitudes que no tengan riesgos.
viernes, 22 de julio de 2016
¡La igualdad es muy sexy!
La igualdad de genero también se traslada a la cocina (y luego a la cama). Y es que compartir las tareas del hogar es un síntoma de salud para cualquier pareja. Lo que hasta el momento no estaba sobre la mesa era que ese método de convivencia también influye de manera muy positiva para el rendimiento sexual. A medida que las dos partes se dividen mejor las responsabilidades domésticas, más y mejores resultados obtendrán en la cama.
Un estudio de la Universidad de Cornell realizado sobre los géneros y los comportamientos domésticos de las parejas detectó que aquellas que comparten las “obligaciones hogareñas”, también disfrutan de una vida sexual plena, activa y feliz.
Más encuentros sexuales
Sí, lo que se convierte muchas veces en un motivo de discusión irremediable, si se sabe repartir de forma equitativa resulta que es un elemento más para tener una vida sexual más satisfactoria. En efecto, romper con los estereotipos machistas es tremendamente sexy; siempre lo había sido, pero ahora los investigadores lo confirman (en efecto, este estudio se refiere solo a parejas de distinto sexo).
Las cifras hablan claramente: quienes comparten la rutina al 50% tenían relaciones una media de 6,8 veces al mes, mientras que en las parejas que habían dejado la mayoría del peso del hogar en uno de los 2 bajaba a 5 veces. Son casi 3 encuentros más que, sin duda, marcan una diferencia. Y, sí, por supuesto, en las parejas más descompensadas en quien recaía la responsabilidad era, en casi todos los casos, en las mujeres. ¿Será que nos resulta tremendamente sexy no cargar con todo el trabajo de la casa? Sería algo muy a tener en cuenta por parte de los hombres.
Rompiendo estereotipos de género
El estudio también muestra que las parejas que repartían igualitariamente actividades como limpiar la casa, ordenarla, preparar la comida, hacer la compra o hacer la colada no solo tenían una vida sexual más activa sino que, además, no tenían divididos sus roles por estereotipos de género. Y es que en muchas familias las tareas se dividen según sean ‘para hombres’ o ‘para mujeres’ de una manera completamente arbitraria; por ejemplo, las mujeres se dedican más a la limpieza y los hombres preparan la comida o van al supermercado. Nos cansamos de decirlo: ¡la igualdad es muy sexy!
Otra conclusión que se extrae de esta investigación es que la atracción entre las parejas del siglo XXI ha cambiado notablemente comparando, por ejemplo, con nuestros abuelos. Los factores que hoy influyen a la hora de tener una vida sexual más satisfactoria resultarían impensables hace 50 años: compartir intereses, gustos, emociones y responsabilidades es tan erótico como una fantasía digna de la imaginación de E.L. James.
Sin embargo y a pesar que las relaciones de la actualidad se muestran más abiertas a un espacio de igualdad plena, todavía hay una brecha entre los dos sexos. El estudio determinó que en el 63% de los hogares analizados, las mujeres realizaban la mayoría de las tareas. Aún cuando ellas pasaban más tiempo en su trabajo y ganaban más dinero que sus maridos.
Dispareunia: Cuando el sexo se convierte en una pesadilla
Caricias, besos, palabras dichas en la intimidad… estos momentos que son el preludio de un acto placentero, para una parte de la población femenina no lo son y pueden convertirse en un verdadero tormento.
Una de las razones de que esto suceda es la dispareunia, un trastorno que provoca dolor asociado al coito, por tanto las mujeres con esta dificultad no sólo no disfrutan de esta parte de las relaciones sexuales, sino que las viven con malestar y displacer y puede provocar que incluso tenga miedo a mantenerlas.
"No hay un perfil de mujer que tenga más opciones a sufrir dispareunia que otra, pues las causas de esta dificultad pueden ser de diversa naturaleza, algunas de ellas físicas o médicas ante las cuales cualquier mujer puede estar igualmente predispuesta”, explica Ana Belén Carmona, psicóloga y sexóloga en Lasexologia.com y profesora del máster en Sexología de la Universidad Camilo José Cela, en Madrid.
La dispareunia a menudo es de difícil diagnóstico. Lo habitual es que cuando una mujer siente dolor acuda a su ginecólogo y si no responde a una cuestión médica muchas mujeres buscan consejo y ayuda en profesionales como sexólogos o fisioterapeutas, entre otros. "Debido a esta diversificación de profesionales es difícil estimar la prevalencia de mujeres que sufren dispareunia. En nuestro centro de sexología, de cada 15-20 mujeres, aproximadamente una acude buscando ayuda para su dispareunia”, añade Carmona.
¿Por qué tengo ese dolor?
Las razones de este dolor que impide llevar una vida sexual normal son variadas. Por ejemplo, algunos problemas ginecológicos pueden motivar relaciones dolorosas, como infecciones o la endometriosis, entre otros. Otros motivos son la existencia de problemas dermatológicos en la vulva, que también pueden ser causa de coitos o relaciones genitales dolorosas (vulvodinia o vestíbulodinia).
"Sin embargo, una mujer sin problemas de este tipo, puede sufrir dolor en sus relaciones de penetración debido a que no esté teniendo relaciones que favorezcan su placer o su excitación”, afirma Carmona. "Los temores o miedos también pueden estar relacionados a que muchas mujeres contraen sin darse cuenta su musculatura perivaginal, dificultando la penetración y provocando dolor. Estos últimos casos son los típicos que vienen a consultar con sexólogas porque su ginecóloga no ha encontrado nada”.
¿Y tiene solución? Según la especialista, la respuesta es sí en la mayoría de casos y conseguir una mejora en otros. "Cuando se trata de mujeres con dolor coital debido a miedos o dificultades para lubricar por prácticas eróticas poco adecuadas, desde la terapia sexual hay muchas herramientas y protocolos que tienen muy buenos resultados. Cuando la causa del dolor es médica, la perspectiva de solución depende del problema concreto, pues hay algunos más fáciles de resolver que otros”, aclara.
Cómo actúo con mi pareja
Este dolor irremediablemente afecta a las relaciones íntimas con la pareja, por lo que Carmona recomienda que siempre que hay un problema de dispareunia, lo adecuado es descartar las relaciones de coito mientras se soluciona.
"Las relaciones sexuales son para disfrutarlas, no tiene sentido que la mujer sufra. Descartar las relaciones de penetración no significa renunciar al sexo ni al placer. Se puede tener una vida sexual muy plena y muy satisfactoria sacando el coito del menú sexual, pues hay más platos y muy ricos también”, añade. "Las parejas que son capaces de esto último, se resienten mucho menos y afrontan mejor una dispareunia. Aquellas parejas para las que el coito es el plato que da sentido al menú viven mucho peor esta dificultad, ya que en estos casos es más difícil renunciar al coito”.
Además, Carmona hace hincapié en que cuando a pesar del dolor coital, no se descartan las relaciones de penetración (y esto a veces ocurre por presión o insistencia de él), puede llegar a afectar muy negativamente al deseo sexual de ella, lo que llega a complicar más la situación de partida.
Por último, la experta recomienda que si una mujer empieza a tener relaciones de coito dolorosas y percibe que no es algo puntual, sino que está empezando a ser algo habitual o continuo, no deje pasar mucho tiempo y acuda a su ginecólogo lo antes posible.
"Le aconsejo que lo hable con su pareja y que descarten las relaciones de penetración hasta que se haya solucionado. Si su ginecólogo o ginecóloga no le ofrece respuestas, le animo a que busque otros profesionales que puedan hacer su propia valoración o intervención, pues la dispareunia puede tener diversas causas y cada profesional realiza una evaluación diferente”, concluye.
Una de las razones de que esto suceda es la dispareunia, un trastorno que provoca dolor asociado al coito, por tanto las mujeres con esta dificultad no sólo no disfrutan de esta parte de las relaciones sexuales, sino que las viven con malestar y displacer y puede provocar que incluso tenga miedo a mantenerlas.
"No hay un perfil de mujer que tenga más opciones a sufrir dispareunia que otra, pues las causas de esta dificultad pueden ser de diversa naturaleza, algunas de ellas físicas o médicas ante las cuales cualquier mujer puede estar igualmente predispuesta”, explica Ana Belén Carmona, psicóloga y sexóloga en Lasexologia.com y profesora del máster en Sexología de la Universidad Camilo José Cela, en Madrid.
La dispareunia a menudo es de difícil diagnóstico. Lo habitual es que cuando una mujer siente dolor acuda a su ginecólogo y si no responde a una cuestión médica muchas mujeres buscan consejo y ayuda en profesionales como sexólogos o fisioterapeutas, entre otros. "Debido a esta diversificación de profesionales es difícil estimar la prevalencia de mujeres que sufren dispareunia. En nuestro centro de sexología, de cada 15-20 mujeres, aproximadamente una acude buscando ayuda para su dispareunia”, añade Carmona.
¿Por qué tengo ese dolor?
Las razones de este dolor que impide llevar una vida sexual normal son variadas. Por ejemplo, algunos problemas ginecológicos pueden motivar relaciones dolorosas, como infecciones o la endometriosis, entre otros. Otros motivos son la existencia de problemas dermatológicos en la vulva, que también pueden ser causa de coitos o relaciones genitales dolorosas (vulvodinia o vestíbulodinia).
"Sin embargo, una mujer sin problemas de este tipo, puede sufrir dolor en sus relaciones de penetración debido a que no esté teniendo relaciones que favorezcan su placer o su excitación”, afirma Carmona. "Los temores o miedos también pueden estar relacionados a que muchas mujeres contraen sin darse cuenta su musculatura perivaginal, dificultando la penetración y provocando dolor. Estos últimos casos son los típicos que vienen a consultar con sexólogas porque su ginecóloga no ha encontrado nada”.
¿Y tiene solución? Según la especialista, la respuesta es sí en la mayoría de casos y conseguir una mejora en otros. "Cuando se trata de mujeres con dolor coital debido a miedos o dificultades para lubricar por prácticas eróticas poco adecuadas, desde la terapia sexual hay muchas herramientas y protocolos que tienen muy buenos resultados. Cuando la causa del dolor es médica, la perspectiva de solución depende del problema concreto, pues hay algunos más fáciles de resolver que otros”, aclara.
Cómo actúo con mi pareja
Este dolor irremediablemente afecta a las relaciones íntimas con la pareja, por lo que Carmona recomienda que siempre que hay un problema de dispareunia, lo adecuado es descartar las relaciones de coito mientras se soluciona.
"Las relaciones sexuales son para disfrutarlas, no tiene sentido que la mujer sufra. Descartar las relaciones de penetración no significa renunciar al sexo ni al placer. Se puede tener una vida sexual muy plena y muy satisfactoria sacando el coito del menú sexual, pues hay más platos y muy ricos también”, añade. "Las parejas que son capaces de esto último, se resienten mucho menos y afrontan mejor una dispareunia. Aquellas parejas para las que el coito es el plato que da sentido al menú viven mucho peor esta dificultad, ya que en estos casos es más difícil renunciar al coito”.
Además, Carmona hace hincapié en que cuando a pesar del dolor coital, no se descartan las relaciones de penetración (y esto a veces ocurre por presión o insistencia de él), puede llegar a afectar muy negativamente al deseo sexual de ella, lo que llega a complicar más la situación de partida.
Por último, la experta recomienda que si una mujer empieza a tener relaciones de coito dolorosas y percibe que no es algo puntual, sino que está empezando a ser algo habitual o continuo, no deje pasar mucho tiempo y acuda a su ginecólogo lo antes posible.
"Le aconsejo que lo hable con su pareja y que descarten las relaciones de penetración hasta que se haya solucionado. Si su ginecólogo o ginecóloga no le ofrece respuestas, le animo a que busque otros profesionales que puedan hacer su propia valoración o intervención, pues la dispareunia puede tener diversas causas y cada profesional realiza una evaluación diferente”, concluye.
jueves, 21 de julio de 2016
Un verdadero “Caballero”
Usualmente y muy lamentable por cierto, cuando se escucha hablar de etiqueta, protocolo y comportamiento social muchas personas lo relacionan directamente con el siglo pasado, cuando todo era gentileza y galantería, por lo que erróneamente se piensa que se trata de actitudes y comportamientos cursis y obsoletos, por lo tanto la gente que hoy en día es cortés, amable, educada y practica las buenas maneras y costumbres en su diario vivir, quedaron en el pasado.
Es imprescindible recordar una vez más que la buena educación no es cuestión de moda, es una necesidad para convivir de manera armoniosa en sociedad.
En algunos ámbitos, escuchamos con frecuencia algunas frases como; “Es una verdadera Dama” o “Es todo un Caballero”
¿Por qué solo algunas personas son merecedoras de estos amables calificativos?, ¿Qué hace que estas personas puedan ser merecedoras de esta delicada distinción? Sin duda alguna, se trata de personas que muestran una educación exquisita misma que es natural en ellos, y además la aplican en todo momento y lugar.
En esta oportunidad, vamos a referiremos a la educación y modales de los varones, es decir la etiqueta y el protocolo que todo varón debería conocer para ser un verdadero “Caballero” pues… ¿A qué mujer no le agrada encontrar uno?
Estos son solo algunos tips que deberían saber los varones si desean ser reconocidos como perfecto caballero, tan solo bastará seguir algunas simples y fáciles reglas de urbanidad.
1. En primer lugar está el Aseo Personal, lo que significa comenzar el día con el habitual baño para comenzar la jornada, si es necesario y dependiendo muchas veces del clima, no estaría mal más de una vez al día, mantener el cabello siempre limpio, recortado apropiadamente y que se vea prolijo, cuidar que las manos siempre estén impecables, uñas cortas, limpias, dientes aseados, tener el rostro rasurado aunque algunas veces la moda puede determinar si es adecuado, en este caso, si luce una barba que sea también prolija y bien recortada.
2. La Vestimenta debe ser la adecuada para cada ocasión, limpia, bien planchada, con buen olor y desde luego bien combinada. Los zapatos bien lustrados, cinturones combinados con el color de los zapatos, medias que combinen con el color del traje, los pañuelos también deben ser impecables y muy bien planchados.
3. El Comportamiento Social, la persona que posee conocimientos básicos de lo que es la etiqueta y el protocolo, no tendrá dificultad en proceder correctamente en las diferentes situaciones que se presenten en su vida, tanto en su entorno familiar, fuente laboral, relaciones sociales etc. sin embargo, es bueno recordar algunas pautas.
• Un caballero debe ser siempre puntual.
• Saludar cuando llega y despedirse cuando se va.
• Repetir cuantas veces haga falta gracias y por favor.
• Ser cortés en todo momento.
• Si ofende o se equivoca debe saber disculparse.
• Si promete algo debe cumplir.
• Mostrar respeto y consideración con todas las personas sin excepción (Condición social, económica, religión, política, etc.).
4. Un verdadero Caballero sabe que a las damas y también a los adultos, se les debe ceder el paso, se les abre las puertas ya sea de una casa o un carro, en el transporte público ceder el asiento incluso a los niños, sin importar en ningún momento la condición social.
Si hace una invitación, (desayuno, almuerzo, té, cena, etc.) debe tener la delicadeza de pagar la cuenta y no permitir que lo haga su invitada, por algo él es quien invita.
Un caballero nunca pierde la compostura cuando se le presenta un problema o una contrariedad.
Si en algún momento se equivocó será hidalgo para reconocer su error y disculparse oportunamente y siempre será tolerante hasta en las situaciones más difíciles.
5. En la mesa debe comportarse correctamente, no pondrá los codos en la mesa, un caballero sabe que no puede hablar con la boca llena, no olvidará el correcto uso de la servilleta, utilizará los cubiertos adecuadamente, no hablará a gritos tratando de llamar la atención de los demás, no comerá ni beberá con exageración. Jamás utilizará el celular ni lo colocará sobre la mesa. No queda nada mal si lleva flores a la anfitriona cuando asiste como invitado de una familia.
6. En conversaciones un verdadero Caballero jamás se expresará mal de una dama, se referirá siempre con respeto de todas las mujeres y siempre será discreto. Un caballero nunca dice groserías y mucho menos en presencia de una dama. Si alguna persona lo agrede verbalmente con improperios, no reaccionará de la misma manera, recuerde que su educación no lo permite, le responderá sin agresividad pero si con mucha inteligencia, firmeza y elegancia. Un caballero no se inventa conocimientos que no posee y si es el caso, no tendrá problemas en decir; “No conozco ese autor o no leí ese libro”.
7. En cualquier Lugar es muy educado, si en un establecimiento le rechazan la tarjeta de crédito, no hará un escándalo, por el contrario con toda educación sugerirá alguna otra forma de pago. Antes de ingresar a una conferencia, al teatro, a clases, a una reunión o ceremonia apagará el celular. Si está con un grupo de personas, evitará hablar otro idioma, para no crear susceptibilidades. Un caballero siempre paga sus deudas.
Estas son solo algunas pautas de lo que un verdadero caballero hace en su cotidiano vivir, por lo que es muy sencillo poder identificarlo en todo momento.
El ilustre y conocido escritor, poeta y diplomático - embajador Óscar Cerruto Collier, solía decir:
“Una profesión se hace, pero señor se nace”.
Esto significa que es en el hogar donde se enseña y aprende la buena educación y los buenos modales, pues es que debemos inculcar todos estos valores a los más pequeños de la casa, quienes en el futuro serán verdaderos caballeros y un ejemplo para nuestra sociedad.
Es imprescindible recordar una vez más que la buena educación no es cuestión de moda, es una necesidad para convivir de manera armoniosa en sociedad.
En algunos ámbitos, escuchamos con frecuencia algunas frases como; “Es una verdadera Dama” o “Es todo un Caballero”
¿Por qué solo algunas personas son merecedoras de estos amables calificativos?, ¿Qué hace que estas personas puedan ser merecedoras de esta delicada distinción? Sin duda alguna, se trata de personas que muestran una educación exquisita misma que es natural en ellos, y además la aplican en todo momento y lugar.
En esta oportunidad, vamos a referiremos a la educación y modales de los varones, es decir la etiqueta y el protocolo que todo varón debería conocer para ser un verdadero “Caballero” pues… ¿A qué mujer no le agrada encontrar uno?
Estos son solo algunos tips que deberían saber los varones si desean ser reconocidos como perfecto caballero, tan solo bastará seguir algunas simples y fáciles reglas de urbanidad.
1. En primer lugar está el Aseo Personal, lo que significa comenzar el día con el habitual baño para comenzar la jornada, si es necesario y dependiendo muchas veces del clima, no estaría mal más de una vez al día, mantener el cabello siempre limpio, recortado apropiadamente y que se vea prolijo, cuidar que las manos siempre estén impecables, uñas cortas, limpias, dientes aseados, tener el rostro rasurado aunque algunas veces la moda puede determinar si es adecuado, en este caso, si luce una barba que sea también prolija y bien recortada.
2. La Vestimenta debe ser la adecuada para cada ocasión, limpia, bien planchada, con buen olor y desde luego bien combinada. Los zapatos bien lustrados, cinturones combinados con el color de los zapatos, medias que combinen con el color del traje, los pañuelos también deben ser impecables y muy bien planchados.
3. El Comportamiento Social, la persona que posee conocimientos básicos de lo que es la etiqueta y el protocolo, no tendrá dificultad en proceder correctamente en las diferentes situaciones que se presenten en su vida, tanto en su entorno familiar, fuente laboral, relaciones sociales etc. sin embargo, es bueno recordar algunas pautas.
• Un caballero debe ser siempre puntual.
• Saludar cuando llega y despedirse cuando se va.
• Repetir cuantas veces haga falta gracias y por favor.
• Ser cortés en todo momento.
• Si ofende o se equivoca debe saber disculparse.
• Si promete algo debe cumplir.
• Mostrar respeto y consideración con todas las personas sin excepción (Condición social, económica, religión, política, etc.).
4. Un verdadero Caballero sabe que a las damas y también a los adultos, se les debe ceder el paso, se les abre las puertas ya sea de una casa o un carro, en el transporte público ceder el asiento incluso a los niños, sin importar en ningún momento la condición social.
Si hace una invitación, (desayuno, almuerzo, té, cena, etc.) debe tener la delicadeza de pagar la cuenta y no permitir que lo haga su invitada, por algo él es quien invita.
Un caballero nunca pierde la compostura cuando se le presenta un problema o una contrariedad.
Si en algún momento se equivocó será hidalgo para reconocer su error y disculparse oportunamente y siempre será tolerante hasta en las situaciones más difíciles.
5. En la mesa debe comportarse correctamente, no pondrá los codos en la mesa, un caballero sabe que no puede hablar con la boca llena, no olvidará el correcto uso de la servilleta, utilizará los cubiertos adecuadamente, no hablará a gritos tratando de llamar la atención de los demás, no comerá ni beberá con exageración. Jamás utilizará el celular ni lo colocará sobre la mesa. No queda nada mal si lleva flores a la anfitriona cuando asiste como invitado de una familia.
6. En conversaciones un verdadero Caballero jamás se expresará mal de una dama, se referirá siempre con respeto de todas las mujeres y siempre será discreto. Un caballero nunca dice groserías y mucho menos en presencia de una dama. Si alguna persona lo agrede verbalmente con improperios, no reaccionará de la misma manera, recuerde que su educación no lo permite, le responderá sin agresividad pero si con mucha inteligencia, firmeza y elegancia. Un caballero no se inventa conocimientos que no posee y si es el caso, no tendrá problemas en decir; “No conozco ese autor o no leí ese libro”.
7. En cualquier Lugar es muy educado, si en un establecimiento le rechazan la tarjeta de crédito, no hará un escándalo, por el contrario con toda educación sugerirá alguna otra forma de pago. Antes de ingresar a una conferencia, al teatro, a clases, a una reunión o ceremonia apagará el celular. Si está con un grupo de personas, evitará hablar otro idioma, para no crear susceptibilidades. Un caballero siempre paga sus deudas.
Estas son solo algunas pautas de lo que un verdadero caballero hace en su cotidiano vivir, por lo que es muy sencillo poder identificarlo en todo momento.
El ilustre y conocido escritor, poeta y diplomático - embajador Óscar Cerruto Collier, solía decir:
“Una profesión se hace, pero señor se nace”.
Esto significa que es en el hogar donde se enseña y aprende la buena educación y los buenos modales, pues es que debemos inculcar todos estos valores a los más pequeños de la casa, quienes en el futuro serán verdaderos caballeros y un ejemplo para nuestra sociedad.
Él y ella Pareja y dependencia ¿hasta dónde?
Vivir en pareja no significa renunciar a la individualidad. Todo ese asunto de ser “la media naranja” tómatelo como una metáfora, pero no lo creas. Nadie es la mitad de otro. Es más, que mantengas tu personalidad, tus gustos, tu manera de ver la vida a una relación es lo que la enriquece y la hace crecer. Es cierto que una pareja necesita de dos, pero en todos los órdenes de la vida.
MANTENER ESPACIOS INDEPENDIENTES
Mantener la independencia y la autonomía hasta cierto grado es fundamental para una relación de pareja sana. Cada uno de los miembros tiene gustos comunes con el otro, pero también tiene preferencias diferentes que disfruta mucho. Sacrificar el gusto propio por los gustos del otro es un error muy común en el nombre del amor que no hace sino traer problemas a mediano o largo plazo.
Es desaconsejable cultivar las aficiones propias, mantener contacto con los antiguos amigos o seguir practicando los deportes y actividades que te gustaban antes de conocer a tu pareja.
Quizá no compartas todo con el otro pero esto no indica que sea la tuya una pareja mal avenida.
Tener actividades por separado facilita un tiempo de separación, de aire fresco, necesarios para extrañar, echar de menos al otro. El deseo de volver a ver a tu pareja viene dado de la ausencia temporal de la misma.
INDEPENDENCIA LABORAL EN LA PAREJA
Hay casos en que una misma pareja comparte algo más que amor. Trabajan en la misma empresa o dirigen un mismo negocio. En estos casos las horas de tiempo libre y las de trabajo son consecutivas y no existe separación entre los roles. Los problemas laborales se llevan a casa y los conflictos de pareja se traducen en un peor desempeño profesional.
Son estas parejas las que más necesitan forzar un espacio independiente del otro. Aunque no parezca necesario es muy importante permanecer un rato separados. Una de las cosas más importantes es el poder compartir con tu pareja novedades, impresiones, vivencias. Estar juntos 24 horas va empobreciendo la visión particular de las cosas, la simbiosis excesiva con la persona amada crea un lazo emocional de falta de identidad personal. Ya no sabes si te gusta algo o si a la pareja le gusta algo.
AMIGOS COMUNES Y DIFERENTES
Es inevitable, estando en pareja, compartir con un grupo de amigos. Generalmente matrimonios de la misma edad, con intereses parecidos y que atraviesan el mismo momento que nosotros. Pero tener también amigos individuales es una excelente idea. Mantener los afectos de nuestra infancia o de la universidad. El grupo de trabajo, o los compañeros con los que compartimos un hobby o actividad. Un espacio para códigos diferentes a los de la pareja. Oxígeno, aire fresco que te permita valorar y añorar la compañía del otro.
NO CONFUNDAS AMOR CON DEPENDENCIA
El amor no exige que abandones todo cuanto eres para convertirte en lo que tu pareja quiere que seas. En primer lugar, lo que enamora de ti es quien tú eres. Si anulas eso, desaparecerá la magia que hizo que fueras la persona elegida para amar por otro. Para revisar si has perdido de vista tu independencia, chequea los siguientes puntos:
1) ¿Mantienes los amigos de antes de estar en pareja?
2) ¿Mantienes un hobby que te gusta sin importar si es compartido?
3) ¿Practicas algún deporte o actividad que te hace pertenecer a otro grupo humano?
4) ¿Tienes algún lugar en tu casa que puedas considerar “tu rincón”, donde nadie te moleste?
5) ¿Ves los programas de TV, películas o escuchas la música que a ti te gusta?
6) ¿Comes lo que te gusta?
7) ¿Conoces absolutamente a todos los amigos de tu pareja?
8) ¿Tienes en este momento algo nuevo que contarle a tu pareja, por pequeño que sea?
9) ¿Sientes que necesitas un momento a solas? ¿Disfrutas desproporcionadamente cuando eso sucede?
10) ¿Recuerdas lo que es ser “yo” y no “nosotros”?
Fíjate muy despacio en tus respuestas y en los sentimientos que tienes al contestarlas. Si tu relación se está volviendo asfixiante, háblalo con tu pareja. Necesitar una cierta independencia no es amar menos. Recuerda que “lo mejor de irse, es volver”.
MANTENER ESPACIOS INDEPENDIENTES
Mantener la independencia y la autonomía hasta cierto grado es fundamental para una relación de pareja sana. Cada uno de los miembros tiene gustos comunes con el otro, pero también tiene preferencias diferentes que disfruta mucho. Sacrificar el gusto propio por los gustos del otro es un error muy común en el nombre del amor que no hace sino traer problemas a mediano o largo plazo.
Es desaconsejable cultivar las aficiones propias, mantener contacto con los antiguos amigos o seguir practicando los deportes y actividades que te gustaban antes de conocer a tu pareja.
Quizá no compartas todo con el otro pero esto no indica que sea la tuya una pareja mal avenida.
Tener actividades por separado facilita un tiempo de separación, de aire fresco, necesarios para extrañar, echar de menos al otro. El deseo de volver a ver a tu pareja viene dado de la ausencia temporal de la misma.
INDEPENDENCIA LABORAL EN LA PAREJA
Hay casos en que una misma pareja comparte algo más que amor. Trabajan en la misma empresa o dirigen un mismo negocio. En estos casos las horas de tiempo libre y las de trabajo son consecutivas y no existe separación entre los roles. Los problemas laborales se llevan a casa y los conflictos de pareja se traducen en un peor desempeño profesional.
Son estas parejas las que más necesitan forzar un espacio independiente del otro. Aunque no parezca necesario es muy importante permanecer un rato separados. Una de las cosas más importantes es el poder compartir con tu pareja novedades, impresiones, vivencias. Estar juntos 24 horas va empobreciendo la visión particular de las cosas, la simbiosis excesiva con la persona amada crea un lazo emocional de falta de identidad personal. Ya no sabes si te gusta algo o si a la pareja le gusta algo.
AMIGOS COMUNES Y DIFERENTES
Es inevitable, estando en pareja, compartir con un grupo de amigos. Generalmente matrimonios de la misma edad, con intereses parecidos y que atraviesan el mismo momento que nosotros. Pero tener también amigos individuales es una excelente idea. Mantener los afectos de nuestra infancia o de la universidad. El grupo de trabajo, o los compañeros con los que compartimos un hobby o actividad. Un espacio para códigos diferentes a los de la pareja. Oxígeno, aire fresco que te permita valorar y añorar la compañía del otro.
NO CONFUNDAS AMOR CON DEPENDENCIA
El amor no exige que abandones todo cuanto eres para convertirte en lo que tu pareja quiere que seas. En primer lugar, lo que enamora de ti es quien tú eres. Si anulas eso, desaparecerá la magia que hizo que fueras la persona elegida para amar por otro. Para revisar si has perdido de vista tu independencia, chequea los siguientes puntos:
1) ¿Mantienes los amigos de antes de estar en pareja?
2) ¿Mantienes un hobby que te gusta sin importar si es compartido?
3) ¿Practicas algún deporte o actividad que te hace pertenecer a otro grupo humano?
4) ¿Tienes algún lugar en tu casa que puedas considerar “tu rincón”, donde nadie te moleste?
5) ¿Ves los programas de TV, películas o escuchas la música que a ti te gusta?
6) ¿Comes lo que te gusta?
7) ¿Conoces absolutamente a todos los amigos de tu pareja?
8) ¿Tienes en este momento algo nuevo que contarle a tu pareja, por pequeño que sea?
9) ¿Sientes que necesitas un momento a solas? ¿Disfrutas desproporcionadamente cuando eso sucede?
10) ¿Recuerdas lo que es ser “yo” y no “nosotros”?
Fíjate muy despacio en tus respuestas y en los sentimientos que tienes al contestarlas. Si tu relación se está volviendo asfixiante, háblalo con tu pareja. Necesitar una cierta independencia no es amar menos. Recuerda que “lo mejor de irse, es volver”.
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