jueves, 12 de julio de 2012

Pelea menos ama-más

Cada pareja—incluso esas empalagosas que parecen estar locamente enamoradas—discuten. Pero cómo peleas hace la diferencia cuando se trata de una relación sana y feliz. Al identificar los estilos de pelea que están arruinando tu relación y aprender a comunicarte—incluso cuando parece imposible porque estás hirviendo de rabia— podrás mantener una relación más fuerte y sólida.

La experta en relaciones y autora de libros, Alisa Bowman, habla sobre las peleas en su sitio Web, Project Happily Ever After, y su nuevo libro que lleva el mismo título. La pregunta es, ¿cómo peleamos de manera justa?

Estilos de pelea que hacen daño

Aunque pelear y discutir con tu pareja es inevitable, nunca es divertido. La pregunta es: ¿Cómo podemos hacer que el proceso sea más justo, menos destructivo?

“El primer paso para pelear de manera justa es aceptar que tu estilo de pelea no está funcionando. Muchos tenemos tácticas de pelea disfuncionales y seguimos empleándolas”, explica Bowman. Y es que, pelear de manera destructiva puede afectar tu matrimonio más de lo que piensas. Asimismo, no comunicar tus sentimientos y pensamientos es perjudicial para la relación íntima porque lleva al resentimiento emocional, ya que un resentimiento acumulado contamina el deseo a la intimidad (especialmente en la mujer). Y sabemos que la intimidad es un componente clave para la satisfacción marital.

Sin embargo, hay parejas, (por más comunicativas que sean) que no pueden dejar de lado el orgullo y esa actitud de: “yo tengo razón y tú estás equivocado”. Por lo que pelean de manera obstinada, enfocándose en su propia perspectiva del problema y en “ganar”, en lugar de ponerse en los zapatos del otro y buscar soluciones.

Recuerda que si una persona es la que siempre cede, el otro se vuelve inflexible. Una pareja es una relación de dos en la que se debe dar y a recibir de forma equitativa.

Tácticas disfuncionales

“Las tácticas disfuncionales más comunes incluyen la ley del hielo, no tener sexo y la venganza”, explica Bowman. Y es que cuando una mujer se siente herida, hace algo para herir a su pareja, ya sea culparlo, darle ultimátums, amenazarlo de cierta manera (“si no haces esto entonces…”) o rogarle (“por favor haz esto… solo esta vez).

“Cambia tu estilo de pelea por uno más funcional”, aconseja la experta. Aunque sabemos que nos ponernos “defensivas” y “respirar profundo hasta calmarnos” es más fácil en la teoría que en la práctica, ten en cuenta estas tres habilidades a la hora de la pelea.

1 Escucha. Escucha lo que tu pareja tenga que decir prestándole toda tu atención, sin interrumpir ni formular un ataque. Cuando estés escuchando, intenta entender su lado de la historia, no pienses en lo que dirás para “ganar la pelea”.

2 Se asertiva. Es la habilidad de pedir lo que quieres sin ponerte a la defensiva. Para ser más asertiva haz lo siguiente: habla con un tono de voz suave. “Una voz suave hace que tu pareja se concentre más en escucharte, por lo que te prestará más atención. Por el contrario, un tono de voz elevado lo pone a la defensiva y se puede cerrar a la charla”, explica Bowman. Por otro lado, usa la menor cantidad de palabras posible. Mientras más hables, más fácil que pierdas su atención. “Mientras menos oraciones uses, más probable que cada palabra sea escuchada. Comunícate en tres oraciones o menos. Y por último, habla con cariño, no enojo. “Sonríe. Usa un tono cálido. Tócalo”, aconseja Bowman.

3 Soluciona problemas. Muchas veces los argumentos son un resultado de dos personas tratando de controlar el resultado en lugar de solucionar el problema. Recuerda que siempre habrá soluciones diferentes; el objetivo es encontrar una en la que ambos ganen y estén de acuerdo.

Aunque requiere práctica desarrollar estas habilidades, mejorarás tu “estilo de pelea” empleándolas. Sé paciente. Puede que explotes de vez en cuando, y está bien… sigue intentando. Eventualmente serás capaz de ver que estás mejorando y comenzando a pelear de manera saludable.

LAS CLAVES

Tú y tu pareja pelearán de vez en cuando. Es un hecho. A pesar que no siempre tienes control sobre qué te altera, tienes control sobre cómo manejas la situación. La comunicación saludable y positiva en toda relación debe comenzar por el respeto, la consideración, la empatía, una mente abierta y un tono calmado. El siguiente paso es que cada uno considere sus objetivos antes de comunicar sus pensamientos y sentimientos con el otro.

La experta en relaciones y divorcios Laurie Puhn, autora del libro, Fight Less, Love More: 5-Minute Conversation to Change Your Relationship Without Blowing Up or Giving In, da algunos tips para evitar, o sobrepasar, cualquier pelea en la pareja.

1 Piensa antes de reaccionar. Antes de comenzar una pelea con tu pareja, pregúntate: ¿en realidad me afecta que haga esto o diga el otro? Si no vale la pena, evita pelear de algo que no te afecta a ti, ni a la relación.

2 Pregunta. “Si él se niega a hacer eso que te dijo que haría o a cumplir el compromiso que te hizo, lógico que te afectará. Pero antes de comenzar una pelea y atacarlo, descubre qué sucedió. Un buen detective nunca asume. Pregúntale con un tono neutral: “¿qué sucedió?”. Quizá tiene una buena razón, quizá no, pero no estás atacándolo por algo que no hizo. Demuéstrale respeto al escuchar lo que tiene que decir antes de juzgarlo”, aconseja Puhn.

Una vez que entiendas que tu pareja no hizo lo que le pediste, pregúntale cuándo lo hará. Estará dispuesto a hacer lo que le pides si lo ayudas con la solución, no cuando le ordenas.

3 Encuentra soluciones. “Tomar decisiones juntos puede ser una fuente de peleas. Si uno de ustedes hace planes para los dos sin preguntarle al otro, no te enredes en ese argumento del “no debiste”. Enfócate en la solución y no divagues… Se clara con tu propósito—estés pidiendo ayuda con las tareas de la casa o quieras ahorrar más dinero—y mantén la pelea enfocada, sin desviarte a otros temas, lo que puede ser peligroso para tu relación. Finalmente la clave para lograr una resolución exitosa no es enfocarte en el problema—viejo o nuevo—pero en la solución.

4 Pide perdón. “Una mala disculpa puede instigar una segunda pelea. Una buena manera de pedir perdón es conectar el error con el valor, como decir: “Lo que hice no fue respetuoso, considerado o desleal”. La mayoría del tiempo, cuando alguien está enfadado contigo, no es sólo por lo que sucedió, pero porque perdió confianza en ti. Cuando él sabe que entiendes que ese error amenaza un valor mayor, lo aprecia más.

5 Resuelvan el problema: “Investi-gaciones demuestran que dos tercios de los argumentos entre parejas casadas no fueron resueltos. Eso es porque la mayoría tenemos “peleas malas” que se enfocan en el pasado con el intento de probar que “tu tenías razón y el no”. La clave para finalizar esa eterna pelea de una buena vez es enfocándote en el futuro mientras guías la conversación hacia una solución comprometida. Sólo así no tendrán la misma pelea la próxima semana.

6 Deja la actitud de “todo o nada”. Cuando estés frustrada con tu pareja porque se olvidó recoger la ropa de la tintorería (otra vez) es fácil que caigas en la pelea empleando el típico “nunca” o “siempre”: “Nunca recoges la ropa de la tintorería” o “nunca ayudas en casa”. ¿Realmente? ¿Siempre? Ir a los extremos no ayuda a la discusión. Enfócate en lo que apreciarías si él recoge la ropa o lava los platos.

7 Se empática. Cuando estás molesta, es difícil sentir empatía por tu pareja. Pero canalizar tu lado empático no solo disminuye tu enojo, te ayuda a entender mejor la posición del otro y promueve una comunicación saludable. Y es que la empatía es la clave para argumentar mejor y para ponerte en los zapatos del otro. Siempre es bueno solucionar las discusiones en el momento, pero si estás muy sulfurada ese momento, tranquilízate y soluciónala lo antes posible. Es decir, nunca dejen que pasen demasiados días, pues el resentimiento irá alimentando la relación. Es importante buscar el momento adecuado, y es necesario que ambos se hayan tranquilizado y puedan tener la mente calma para hablar con total naturalidad de lo sucedido.





DATO CURIOSO

Durante una discusión, él se queda mudo. ¿Te preguntas por qué? Porque es hombre. Investigadores aseguran que los hombres están programados para no disfrutar esas conversaciones profundas y personales que las mujeres amamos. Hablar sobre los temas emocionales segrega oxitocina, y en las mujeres, el estrógeno incrementa los efectos calmantes de esta hormona. No obstante, en el caso de ellos, la testosterona disminuye las propiedades de la oxitocina, incrementando la ansiedad y la angustia. Cuando eso sucede, ellos esquivan y evaden la conversación (o a ti), una respuesta automática cuando se sienten emocionalmente “inundados”. Mentalmente está huyendo de la situación, un mecanismo para “auto- calmarse”.

Cómo afrontarlo. El ritmo cardiaco del hombre en este estado puede elevarse considerablemente, y algunas partes del cerebro se “apagan”, especialmente si piensa que lo estás culpando o acusando. Así que si quieres mantener una conversación, y que te escuche, no emplees acusaciones. Por ejemplo, si estás discutiendo sobre el tiempo que pasa en el trabajo, di algo como: “sé que el trabajo es importante para ti, pero prácticamente vives en la oficina y te extraño”. De esta manera, no se cerrará. Mientras que, si lo confrontas y acusas, si lo hará.



QUICKIE

Una investigación señala que las parejas que manifiestan sus sentimientos y resuelven conflictos viven más. Cuando ambos suprimen su frustración, la muerte prematura es dos veces más probables que en los otros.

Tú hablas y el no deja de mirar la TV. Por más que te moleste este típico comportamiento masculino, él necesita su “espacio en blanco”. Nosotras tomamos una tina o hacemos yoga. Ellos lo hacen frente a la TV.

martes, 10 de julio de 2012

Cómo dar órdenes a los hijos

Mi hijo, que está en la etapa de la preadolescencia, nunca me obedece". Si usted es de los que repite esa frase, ojo, preste atención porque el no saber dar las órdenes de la manera correcta puede tener mucha influencia en los resultados.

Según indican los especialistas, es importante resaltar que las normas varían necesariamente con la edad. No es lo mismo dar órdenes a un niño de 4 años que a uno de 11; por ello, es ideal saber qué concepto de disciplina conviene reafirmar. Si aún no sabe qué hacer, le damos algunas pautas que se pueden aplicar a la hora de mandar a su hijo.

Primer punto: órdenes claras. Es bueno que los hijos obedezcan, pero el adulto debe reflexionar sobre la forma que tiene de mandar y la cantidad de órdenes que emite. La psicóloga Eva Oberlander señala que lo más recomendable es dar pocas órdenes al mismo tiempo y hay que asegurarse de que los niños las comprendan porque, sino difícilmente las podrán cumplir. "Sin gritar, sin pegar y tranquilamente. Cuando los padres mandan deben de asegurarse de que las órdenes han sido claras, breves y perfectamente entendidas", dice.

Segunda oportunidad. Ahora bien, si el hijo no obedece, la experta aconseja repetir las órdenes una segunda vez. "Nunca se debe repetir varias veces lo mismo, porque se suele acabar a voces y disgustados", agrega. Pero las consecuencias que seguirán a la desobediencia deben quedar establecidas claramente de antemano, por ejemplo se le puede advertir que se le retirará algo que sea de su agrado si no realiza lo que se le está pidiendo.

La magia del 'por favor'. Otra recomendación a la hora de mandar a los chicos sería el uso de "por favor", según Oberlander la forma imperativa o de mando provoca mayor resistencia, de entrada, y solo debería de usarse cuando la fórmula de cortesía no ha resultado efectiva.

Es de suma importancia que, cuando haga lo que le pide, alabe y elogie su comportamiento (felicitarlo, decirle lo contento que está de lo que ha hecho, etc.).

Todo en su momento. También hay que considerar como apropiado la oportunidad de las órdenes. Es decir, hay cosas que pueden esperar. Quizás la orden puede ser dada después de que el niño termine algo con lo que está disfrutando, así estará más receptivo que si lo interrumpe. "No se trata de que obedezcan cuándo, cómo y en lo que el adulto quiere en todo momento. O, ¿acaso es de suma importancia que arregle su cuarto cuando está leyendo su libro preferido? Se podría esperar, perfectamente, a que acabe, si con ello hay más probabilidad de que haga lo que se le está pidiendo" agrega la experta.

La comida o el sexo, ¿qué prefieren ellas?

¿El sexo o la comida? Si tuvieras que elegir, ¿con cuál de estos placeres te quedarías? Pues, según asegura una encuesta realizada por los portales TODAY.com y Match.com, el 39% de las mujeres solteras preferiría no tener sexo y poder disfrutar un año entero de su comida favorita.

Sin embargo, solo el 16% de los hombres que participaron en el sondeo optó por la comida, informó el portal on line Huffington Post. Miles de solteros participaron en la encuesta, en la que además respondieron diferentes preguntas sobre sus hábitos en lo que a citas y relaciones se refiere, además de indicar qué los excita y qué los desanima. Otros datos se desprendieron de aquí. Por ejemplo, los solteros afirman que, cuando empiezan a ver a alguien, las salidas para ir a comer son la mejor opción. Además, el 43 de los encuestados indica que ordena un trago al menos una vez durante la cita./

lunes, 9 de julio de 2012

Inteligencia. Algunos niños aprenden de una manera diferente y rápida.

Mi hijo es distraído, pero sus notas en el colegio son excelentes y ni siquiera tiene que estudiar mucho, sin embargo su conducta me preocupa y aveces me sorprende porque piensa como mayor, cuenta Sonia Vargas. Son una de las caraterísticas de los niños con alta capacidad intelectual, que en muchos casos no son comprendidos, ni apoyados, lo que puede causar un fracaso escolar puesto que generalmente se confunde con falta de atención. Para la sicopedagoga Claudia Cabrera Barba del Centro De Desarrollo Infantil Jungle Gym, los niños con altas capacidades son aquellos cuyas capacidades son superiores a las esperadas para su edad o condición en una o varias áreas de la actividad humana. Para Organización Mundial de la Salud una persona con altas capacidades es "aquella que cuenta con un coeficiente intelectual superior a 130", aunque cada vez se utiliza menos este baremo para medir la inteligencia de las personas subraya la psicopedagoga.

Un estilo de aprendizaje diferente. Son niños que no necesitan de tantas repeticiones, porque lo entienden de manera rápida desde la globalidad. Aprenden de forma muy diferente, "no son los estilos de aprendizaje, sino la forma de aprender que resulta radicalmente distinta ya sea en contenido, frecuencia o tiempo, agrega Cabrera.

Destrezas y habilidades espontáneas. Mientras observas cómo su hijo crece y se desarrolla, puede darse cuenta de ciertas destrezas o características diferentes en comparación de los niños de su misma edad. Algunas de éstas características también pueden estar presentes en niños que son ampliamente estimulados y fuertemente presionados a un alto rendimiento, pero en un niño con capacidades altas será parte de su diario vivir, en otras palabras no le significará el menor esfuerzo. Normalmente son los padres los primeros en darse cuenta de sus habilidades especiales. Estos niños poseen habilidades más avanzadas que requieren de ajustes en casa y en el colegio para ayudarles a crecer y a aprender, señala la especialista.

Qué deben hacer los padres. Contar con un diagnóstico claro y preciso como punto de partida y formar un equipo sólido de apoyo entre todos los actores, esto implica: familia, colegio y alumno. En cuanto a la escuela, sería conveniente hablar con su profesor, y si hay acceso y posibilidad en el centro docente, hacer un pequeño seguimiento por un psicopedagogo del colegio para evitar que se aísle de los demás y que pueda tener un ritmo de aprendizaje adecuado, si es posible realizar adaptaciones y no poner límites en cuanto al contenido. Por otro lado, existe la opción de la aceleración escolar, en la que el alumno puede saltar un curso e ingresar en uno superior. Pero antes de tomar una decisión se tiene que analizar y valorar bien con el niño, ya que a veces tienen dificultades de sociabilización. "También se puede desarrollar programas extracurriculares integrales para tener un desarrollo adecuado y una buena integración social" concluye la psicopedagoga.

domingo, 8 de julio de 2012

46% de los alteños cree que no hay ‘familia ideal’

En la percepción del 46% de los habitantes de la urbe alteña la “familia ideal” no existe. Entre los argumentos expuestos por los entrevistados figuran: la desestructuración del núcleo familiar en los últimos tiempos y una creciente falta de respeto, según el estudio “Estructuras e interacciones familiares”, elaborado por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).

“Para mí, en la familia de ahora se perdió el respeto de hijos a padres, ya no existe la comprensión de padres a hijos, prevalece la violencia tanto física como psicológica. Las familias se separan porque perdieron los valores del amor y el respeto de unos con otros y en consecuencia surge el divorcio”, expresó una estudiante de Derecho de la Universidad Pública de El Alto (UPEA), de acuerdo con el informe.

Una de las preguntas planteadas fue: ¿cómo son las familias hoy en día? 79% la calificó de individualista y desestructurada, 17% aseguró que ya no existe respeto en el interior de ellas y 4% opinó que padre y madre abandonan sus responsabilidades.

Una de las causales para la desestructuración, según la investigación, es la pobreza, que tiende a dispersar a las familias nucleares, o sea, las conformadas por padre, madre e hijos.

“Muchas veces, a causa de los magros ingresos económicos que no logran cubrir las necesidades básicas de la unidad doméstica, a pesar del trabajo de todos los componentes de la familia, ésta se separa y los hijos buscan de manera individual sus propios derroteros”, indica el estudio.

Optimismo. Del otro lado, el 54% de los encuestados en El Alto respondió que sí cree en la “familia ideal” y que ésta se constituye en un espacio donde se demuestra cariño y, sobre todo, el respeto a los padres.

Sin embargo, un factor importante que se recalca es que conseguir la consolidación de una familia funcional depende mucho de los ingresos económicos con que cuente para su subsistencia, ya que ante una eventual carencia, la percepción es que las relaciones pueden tender a deteriorarse e incluso romperse.

La investigación también revela que 71% considera que en las relaciones internas de las familias aún se mantienen presentes sentimientos como el cariño y el amor; pero 21% percibe que el respeto se fue perdiendo con el transcurrir del tiempo por diferentes razones y que esta tendencia se consolida.

La madre toma las decisiones

-50% asegura que la madre es quien toma las decisiones económicas y sentimentales en el hogar, frente al 29% que cree que es el padre. 21% dice hacerlo por sí mismo. En lo refe-rido al aporte económico, estas cifras se repiten.

-Para el 70% la familia es un espacio donde encuentran protección y afecto, en tanto que el 13% de los encuestados considera que es el ámbito donde uno aprende y se educa.

Mujer: ‘vaca sagrada del hogar’ en Cochabamba

En la familia cochabambina, las mujeres desempeñan el papel de “vacas sagradas”, porque son cuidadas por su utilidad, el servicio que realizan a la sociedad y los fines de la misma, resalta una investigación de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).

El estudio señala que el rol de la mujer en la sociedad cochabambina no sólo consiste en la crianza de los hijos dentro de la primera etapa, sino también en preocuparse por cada aspecto de la vida familiar y extrafamiliar.

“La familia cochala es matriarcal, acogedora, se podría decir que un poco absorbente porque cuando un hijo tiene una pareja se la acoge, incluso hasta sus problemas”, expresó una estudiante de Psicología de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS). El psicólogo Róger Cuevas coincide con tal afirmación, pues también considera que en Cochabamba persiste el “matriarcado”, es decir, que el poder del círculo social reside en la mujer.

Padres. La figura paterna, en cambio, tiene importancia por su labor productiva. Además, la investigación estableció que con los varones se manifiesta una distancia afectiva porque, en la mayoría de los casos, éstos deslindan responsabilidades de este tipo dentro del núcleo familiar.

El informe también resalta que la hora de la comida es aprovechada para la integración familiar en la casa del valluno. “Es un instante donde intercambian información y pasan un tiempo con familiares o amigos, constituyéndose en un espacio clave para entender su idiosincrasia”, se lee en el informe “Estructuras de Interacciones Familiares”.

Al igual que en la ciudad de La Paz, la mayoría de las familias de Cochabamba estrecha mucho los vínculos con parientes en diversos grados, incluso si éstos no viven bajo el mismo techo.

En La Paz, 6 de cada 10 familias conviven con parientes cercanos

Dos expertos, en Psicología y Sociología, consideran que una familia extendida puede tener ventajas en el ahorro económico y el apoyo en la crianza de los hijos, pero advierten que también podría derivar en el deslinde de responsabilidades por parte de los progenitores.

El estudio denominado “Estructuras e interacciones familiares” —de la carrera de Antropología y Arqueología de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) de La Paz y el Departamento de Investigación Posgrado e Interacción Social (Dipgis)— fue realizado en el área urbana de las ciudades de La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz.

“En mi casa somos como tres familias, primero mis papás, después mi esposo, mi hija y yo, y mi hermana y su hijo que también viven con nosotros. Todos cocinamos, comemos de una sola olla, trabajamos por toda la familia y cada uno aporta económicamente”, dice el relato de una persona, recogido en el informe.

Según los datos, 57% de las familias de la urbe paceña es extendida. Se entiende por extendida aquellas integradas por miembros de más de dos generaciones, donde abuelos, tíos y otros parientes comparten una vivienda y participan en el funcionamiento familiar.

“Las familias de La Paz incluyen a abuelos, hijos, nietos y acogen a yernos, nueras, tíos, empleados y otros, unidos a partir de una base económica y afectiva. De acuerdo con una serie de encuestas, se evidencia que la presencia de familias extendidas en la ciudad de La Paz se constituye en un fenómeno cotidiano”, se lee.

En criterio del sociólogo René Pereira, la conformación de las familias extendidas obedece a una estrategia para reducir la pobreza, pues hacerlo ayuda a economizar. “Juntar a una familia amplia alrededor de una sola cocina” se convierte en una especie de ventaja de este modelo de familia, opina.

Riesgos. Sin embargo, el psicólogo Róger Cuevas advierte de ciertas desventajas y riesgos pues considera que hay padres que, apoyados en “los otros” dejan de lado la responsabilidad de la crianza de los hijos.

Este tipo de hogares “son particularidades remitidas a lo cultural, por lazos de afectividad, pero también hay parejas que hallan en este tipo de familia la forma de deslindar la responsabilidad de criar a los hijos en los tíos, abuelos u otros parientes”, afirma.

La investigación también revela que la unión nuclear u hogar “ideal” representa sólo el 17,21%. Este grupo está constituido por padre, madre e hijos, unidos por lazos de consanguinidad, “que conviven bajo el mismo techo y desarrollan sentimientos de afecto, intimidad e identificación”.

La cifra es apenas un poco mayor a la cantidad de familias monoparentales (16,39%), es decir, aquellas en las que hay una sola figura parental, padre, madre, otro adulto a cargo y en ocasiones, incluso, un hermano mayor que cumple las funciones de padre. Además, en gran parte de éstas se detectó la ausencia total de uno de los progenitores.

“La familia ideal es la que está constituida por el papá, la mamá y los hijos, pero esta idealidad no se cumple en el país y eso está demostrado con el estudio que encuentra apenas un 17,21% de este grupo. Temas de divorcio, separación y migración están complotando y erosionando la familia nuclear” en La Paz, expresa Pereira sobre el hallazgo del estudio.

Disolución. El sociólogo dice que debe llamar la atención la escasa diferencia entre el número de familias “ideales” y monoparentales, pues otros estudios también prueban que existe un alto nivel de divorcios, separaciones y abandono por parte de uno de los cónyuges.

Cuevas atribuye la similitud entre ambas cifras a la desestructuración familiar. “Los roles y funciones de los progenitores han sido distorsionados y en muchas ocasiones ellos deciden más como pareja que como padres. La responsabilidad de los papás se ha ido deslindando en estos últimos años”, manifiesta el psicólogo.

En cuanto a “la cabeza de la familia”, el estudio resalta que en los hogares paceños hay una relación directa entre autoridad e ingresos económicos porque el aporte que hace uno de los miembros condiciona, en general, que sea él o ella quien tome las decisiones.

En la mayoría de los casos se reconoce a la madre como cabeza de familia, pero aún existen modelos patriarcales donde el padre es quien asume la última palabra. “Vivimos en una sociedad machista, resulta disfuncional y poco placentero que las mujeres manden en las casas y es algo en lo que debemos trabajar”, dice Pereira.

Datos sobre el trabajo de la UMSA

La investigación fue coordinada por Claudia Vincenty y Luis Castedo. Para el trabajo de campo se contó con un grupo de universitarios de las carreras de Antropología, Arqueología y Sociología del eje troncal (La Paz, El Alto, Cbba. y Santa Cruz). El estudio se hizo en 2011 y se presentó este año.

Cruceños conservan ‘prácticas’ del pasado

Según la investigación “Estructuras e interacciones familiares” en algunas familias de “estirpe camba” aún existe la práctica de seleccionar esposo para la hija con el propósito de conservar “la esencia de la cruceñidad”.

De acuerdo con el estudio elaborado por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) de La Paz, antiguamente, en la ciudad de Santa Cruz, eran las familias las que decidían con quién se debía casar una hija, lo que no sucedía con los varones, quienes tenían mayor libertad de decidir por sí mismos en todos los ámbitos.

El estudio estableció que si bien esta práctica ya no es habitual en la actualidad, aún se mantiene “en cierta cantidad de familias tradicionales” que velan por la “conservación de su casta”. En criterio del sociólogo René Pereira, aspectos como éste no son aceptables en sociedades modernas porque van más allá de lo cultural y rayan en lo “racista”.

Críticas. “Hoy en día estamos hablando de familias transnacionales, de familias que se abren a la modernidad y pensar en un proyecto que está respetando la estirpe o la casta suena a un pasado obsoleto que de ninguna manera puede ser aceptado por la sociedad”, opinó. Para el psicólogo Róger Cuevas, el pretender conservar este tipo de actitudes puede poner en evidencia, al margen de lo cultural, el hecho de que existan otros intereses de por medio.

El estudio también resalta que la modernización de las condiciones de vida en el oriente contribuyó a la emancipación de la mujer cruceña, “porque ellas ahora estudian, trabajan y son profesionales”. “La administración de la economía del hogar, en la mayoría de los casos consultados, es responsabilidad de la madre, aunque sea el padre quien solvente monetariamente”, dice el estudio.

La Paz, ciudad receptora

Según el informe, la ciudad de La Paz está caracterizada por la presencia elevada de migrantes, la mayoría de los cuales pertenece a grupos de origen aymara, cuyo inicial establecimiento y desarrollo se da en determinados espacios de la ciudad, especialmente la ladera oeste. Los elementos culturales aportados por los migrantes, junto a los procesos de modernización, implicaron la transición de formas de organización económica y social.

El factor económico pesa

En La Paz, el concepto de “perfección familiar” está muy ligado a la bonanza económica: “Lo ideal sería una familia sin penurias económicas,con todas sus necesidades cubiertas” es la frase que resume esta idea. De acuerdo con la investigación, ésto resulta lógico considerando la realidad que se vive en la sede de gobierno, una ciudad marcada por la inestabilidad laboral, la migración y el crecimiento del empleo informal y cuentapropista.

Alteñas toman las riendas

“Los roles y funciones de las mujeres en la urbe alteña transitan entre el espacio público y privado. En tanto la célula familiar tiende a reducirse a la pareja y los hijos, las mujeres ocupan una posición poco envidiable. Cuando el hombre se ausenta de manera temporal o permanente del hogar, cuando no consigue un ingreso estable, o cuando existe separación o divorcio, las mujeres toman las riendas de la familia y la mantienen”, dice el informe.

La pobreza obliga a laborar

La realidad económica que vive la sociedad alteña es dura y difícil, puesto que los integrantes de una buena cantidad de familias no logran encontrar un trabajo estable en el sector formal, indica la investigación. Por ello, para lograr ingresos se dedican al comercio informal, cuyas condiciones son “verdaderamente precarias”. La economía familiar y la pobreza van de la mano en El Alto, tanto el padre y la madre deben realizar un sinfín de trabajos para mantenerse.

Un hábito de toda la vida Hablando de sexo con los niños

Tema tabÚ en la sociedad comunicación y experiencia

Hablar de sexualidad no es hablar de sexo. Es hablar del estilo de vida de una persona, según el sexo al que pertenece.

En una niña, por ejemplo, es hablar del estilo de vida que le corresponde por ser niña, que incluye la forma como se comporta en sociedad, como se viste, las expectativas que la sociedad tiene de ella, la participación social en su grupo de amigos, el papel que cumple en una relación sentimental, y por supuesto del papel sexual que va a cumplir. Por ello, la sexualidad es mucho más que la vida coital.

Según el psicólogo sexólogo José Ricardo Bateman, "los padres deben abrir un canal de comunicación con sus hijos desde temprana edad, para que cuando llegue el momento de hablar de la parte coital el canal esté abierto. Siempre se debe hablar, pero con conocimiento", afirma.

Una de las principales trabas a la hora de hablar sobre sexualidad es que los padres no saben de qué hablarles a sus hijos, porque ellos mismos no conocen el tema a profundidad. "Los padres deben capacitarse y saber cómo ir transmitiendo la información a sus hijos a medida que van creciendo", dice Bateman.

Sin embargo, enseñarle a un padre lo que debe decir no es fácil. Existen dos etapas: una, en la que el niño comienza a preguntarles sobre cosas que él ha escuchado. Son esos momentos que generan una gran tensión en los padres, pues los niños están preguntando cosas que el adulto considera "atrevidas para su edad". "Lo que uno ve desde afuera es como si los niños estuvieran irónicamente, tratando de hacer caer a los padres, con una pregunta aparentemente ingenua", dice el psicólogo.

Es necesario que los padres estén capacitados para saber responder con conocimiento, pero también se recomienda, devolver la pregunta: "qué crees tú, qué sabes tú, de dónde sacaste la pregunta".

Esto no significa cerrar el canal de comunicación, sino permitir que el diálogo continúe involucrando al niño para que responda con lo que sabe. "Por lo general, los niños ya tienen la respuesta, lo que pasa es que quieren someterla a verificación", dice Bateman.

Como el niño ya sabe ciertas cosas, lo que el padre debe hacer es organizar la información que él ya tiene. "No es necesario darle más información, como algunos piensan o sacarle una enciclopedia y mostrarle todo lo que es la sexología", afirma Bateman.

Con esto se ganan dos cosas: una, que el niño vaya organizando la información, y otra, que se deje abierto el canal de comunicación, para que él sepa que sus padres son sus amigos.

formas de hablar del tema

Antes que exigir que el hijo sea confidente, lo primero es que los padres sean confidentes de sus hijos. Por ejemplo, un buen ejemplo de conducta es que los padres pudieran someter a análisis con sus hijos los problemas que ellos tienen. Eso implica decirle: creo en ti, te tengo confianza, eres inteligente. Las respuestas que se generen permiten saber cómo piensan y cómo moldear su pensamiento.

Es inadecuado que los padres sólo aborden el tema cuando sus hijos ya cumplieron los 12 o 13 años, cuando el tema siempre fue tabú en la casa.

La recomendación es sencilla: no creer que existe un momento especial para hablar con los hijos sobre sexualidad. El momento es siempre.