martes, 5 de abril de 2016

¿Agencias que ahuyentan a la amante de tu marido?



Una empresa de reconciliación de parejas en China ha lanzado un nuevo modelo para atraer más clientes.Se trata de Weiqing, la agencia por internet que desde hace tres años se ha especializado en un servicio muy peculiar, salvar matrimonios en peligro alejando amantes molestas, según informa El País.

Si bien, otras empresas ya han emulado el servicio, los ejecutivos de Weiqing han señalado al diario español que en 15 años de experiencia han aconsejado a más de 50.000 parejas, pues la agencia se describe como, ante todo, un gabinete de asesoría matrimonial convencional que hasta el momento cuenta con tres sucursales.

" Cuando montamos la agencia, hace 15 años, el 80% de las mujeres que descubría una infidelidad pedía el divorcio. Ahora no se lo quieren poner tan fácil a la amante y regalarles su marido. Quieren pelear por su relación y ganar", revela a El País la consejera matrimonial Ming Li, cofundadora de la empresa.

Ming Li explica que durante una jornada laboral puede llegar a tener entre 200 y 300 consultas por teléfono o por mail. Eso sí, el precio es algo elevado. Poder eliminar a una amante o, como prefieren denominarlo, "bloqueo de destructuras de familias", puede llegar a costar 30.000 euros (34.222 dólares), para empezar a hablar.

El proceso de eliminación

Para lograr el trabajo hay varios métodos. En algunos casos una mujer puede mudarse al lado de la amante e influenciarla como una vecina preocupada, se le puede decir que su relación no tiene futuro; otras envían a un hombre que le muestre un apasionado interés amoroso y se deshaga en regalos o incluso pagarle algún dinero para que no interfiera en el matrimonio. Puede ser un trabajo de meses

"Nos ponemos en contacto con las amantes e intentamos convencerlas de que dejen la relación. A veces no saben que él está casado. Si lo saben, les explicamos que esa relación no tiene porvenir, que él no va a dejar a su esposa. Si insisten en que quieren casarse les decimos, ‘¿ves? Ese es tu futuro. Si él deja a su mujer y se casa contigo, te hará lo mismo en unos años", cuenta Lu Xia, una de las consejeras matrimoniales de la empresa.

El 80% de las personas encargadas de 'eliminar' a las amantes son mujeres porque según apuntan de la empresa "son mucho más refinadas y silenciosas".Típicamente contratan licenciadas en psicología y derecho, mayores de 35 años para infundir confianza y que cuenten con dos certificados oficiales en asesoramiento de parejas.

¿Sabías cómo superar el trauma de unos cuernos?

Mila engañó a Álex hace dos años con un compañero de trabajo: "Pensé que era el final, no sabía que una aventura podría ser un nuevo comienzo".

Él tuvo que enfrentarse a una de sus mayores pesadillas: la infidelidad. Según algunos estudios, el 39% de los hombres y el 26% de las mujeres han engañado alguna vez a sus parejas.

Enterarse de una aventura precipita en una gran crisis a casi todo el mundo. Aunque la mayor parte de las parejas no sabe cómo utilizar este momento de forma productiva, la infidelidad también es una oportunidad para transformar y cambiar lo que no funciona dentro de la relación y un camino para el crecimiento individual. Es una causa de ruptura, pero mucho menos de lo que se supone.

Cuando hablamos de infidelidad casi siempre entendemos una aventura sexual fuera de la relación estable, al principio negada por no enfrentarse a la situación dolorosa, hasta que ya no se aguanta más el secreto y se confiesa o "casualmente" pillan 'in fraganti' al infiel (el móvil olvidado o el Facebook abierto...).
TIPOS DE INFIDELIDADES

La Flowerpower: Parejas postureo, bonitas por fuera y vacías por dentro. Son pura fachada. No quieren enfrentarse a los conflictos y es la aventura quien los saca a la luz. Sustituyen con besos y con contacto físico la falta de profundidad.

La ni contigo ni sin ti: Hombres y mujeres que, para evitar ser demasiado dependientes o vulnerables, siempre tienen a otro individuo en la recámara que ejerce de colchón amortiguador. De alguna manera les genera su propio espacio. Tienen miedo a la implicación y a la intimidad.

La del adicto: Personas subordinadas al amor y al sexo. Necesitan tener a alguien ahí. Sienten una sensación de vacío que llenan constantemente con consumos sexuales y afectivos.

La del nido vacío: Parejas de larga duración que se han ido distanciando. Llegados los 50 ó 60 no reconocen a la persona con la que se casaron y buscan calor en una nueva relación. La de puertas giratorias: El infiel utiliza al amante como puente para salir de su relación. Cuenta a su pareja la infidelidad para que ésta se desmorone y le eche, que es lo que quiere realmente.

Todas las infidelidades se pueden superar -excepto la de puertas giratorias- aunque la de nido vacío deja heridas difíciles de subsanar.
SUPERAR EL ENGAÑO

Cuando se descubre una aventura, los sentimientos encontrados y la sensación de injusticia por tener que sufrir una situación que no se ha buscado pueden poner la vida patas arriba. Éstas son algunas claves para salir sanos y salvos:

(A) No tener una aventura con la aventura. Álex se obsesionó con el otro, a menudo le imaginaba con Mila y construía suvenganza si se lo encontraba por la calle. Es normal al principio obsesionarse con el rival pero no hasta el punto de que se convierta en un fantasma que no deja pensar y que no permite enfrentarse a los verdaderos problemas de la pareja. La obsesión continua es una garantía de que la relación terminará.

(B) No hacer preguntas sobre detalles concretosde la infidelidad, como de qué color era su ropa interior. Haz una lista de todas las preguntas que necesites hacer para cuando desaparezca la obsesión pero centradas en vuestra relación. Álex entendió pronto que ese era un terreno baldío que daba importancia al otro y no a su relación. Prefirió pensar que juntos habían creado una situación donde la aventura podía ocurrir.

(C) El perdón abre la puerta de nuevo al amory a la libertad para que no sea el dolor de la aventura lo que dirija la vida. El perdón funciona como las capas de una cebolla, primero necesitamos expresar el dolor y el enfado, después se entienden poco a poco los motivos del otro aunque el dolor persiste, al final se busca en qué parte uno mismo puede haber contribuido sin saberlo. El verdadero perdón sin cambios no es posible y éste sólo puede llegar con la comprensión, necesita tiempo, energía y coraje.
REENCUENTRO CON EL INFIEL

Después del descubrimiento de una aventura el infiel se siente culpable por dañar a alguien que quiere y a la familia. Estas son algunas claves para volver a la relación sin morir en el intento:

(1)Manejar el sentimiento de culpa. Es importante mostrar remordimiento por haber herido a la pareja y a los hijos y el deseo de cambiar verdaderamente la vida y las circunstancias que llevaron a la aventura. Si realmente quieres un reencuentro te tienes que preguntar ¿qué me llevó a ese punto?

(2) No polarizar en buenos y malos. Mila se volvió a enamorar de Álex cuando vio -que pasado el dolor inicial- podían hablar de sus problemas de pareja: Álex era controlador y celoso, Mila había aprendido a esconder sus sentimientos para no enfrentarse a los problemas. No hablaban desde la acusación sino de sus pensamientos y sentimientos personales.

(3) Evitar el secreto. Quien sufre la infidelidad necesita sentirse seguro de que el episodio ha concluido, habrá de responder con sinceridad a preguntas como ¿Sigue todavía la relación? ¿Hay comunicación entre vosotros? ¿Por qué lo hiciste? Sé sincero pero no sincericida: no es necesario hablar de las curvas o de los músculos del otro. Los secretos separan y dividen el mundo entre los que saben y los que no, volver a hablar elimina esa distancia. Es importante no tomar decisiones prematuras hasta que se entienda el porqué de la situación. Lo fundamental es proponerse comprender qué le pasa a la relación y hacer los cambios necesarios. Mila se volvió más asertiva. Álex aprendió a ver los puntos de vista de su pareja. Tenían un bagaje pasado de buenas experiencias compartidas cuyo recuerdo les ayudó a encontrar el camino común. Hoy son una pareja muy diferente de la que eran antes de la crisis.

Cada uno necesita un tiempo suficiente para asimilar y expresar una amplia variedad de sentimientos. La rabia y el dolor necesitan ser escuchados, pero la pregunta clave es ¿estoy dispuesto a cambiar?, si la respuesta es sí, entonces piensa en las cualidades que tendría tu relación ideal y pregúntate ¿qué estoy dispuesto a hacer para conseguirla?

lunes, 4 de abril de 2016

Sexo de una sola noche ¡Cuidado!

Alguna vez podrías sentir un cosquilleo en el cuerpo por el deseo de un encuentro ardiente con alguien que acabas de conocer. Su simpatía y atractivo bastan para encender la llama. Tener una aventura ocasional puede resultar divertido pero, como dice el sexólogo Carlos Parra, considera que “caras vemos y lo de abajo no sabemos”.

En Bolivia, hablar de sexo aún es un tabú. Pero la realidad es que entre las preferencias están las relaciones eventuales marcando de antemano “nada de compromiso”. Por tanto, el especialista sugiere protegerse para evitar contraer alguna enfermedad de transmisión sexual, VIH o un embarazo no deseado.

Sin embargo, este tipo de experiencias te expone a otros riesgos: los emocionales. Puede que quedes en estado de fascinación y con el deseo de volver a ver a ese hombre o mujer que te regaló una noche apasionada.

“Cuando lo vi en la discoteca quedé encantada, era muy guapo. Se acercó y me invitó a bailar. En la tercera tanda empezamos a besarnos. Nos fuimos a un motel, la pasamos de lujo. No hablamos nunca más, pero yo no dejo de pensar en él. Quiero volver a verlo”, cuenta su experiencia Carmiña, una joven de 25 años.

Esa fugaz relación puede convertirse —tanto para él como para ella— en un intenso enganche sexual y emocional, una dependencia por la necesidad de afecto. Además si el encuentro fue grato, uno puede idealizar a la otra persona y a la relación, generando así dolorosos apegos, en especial en personas jóvenes.

Según Harold Albornos, psicoterapeuta del Centro de Terapia de Pareja y Familia Psicovida (Cochabamba), generalmente “los que se inclinan por el sexo casual son jóvenes entre los 17 y 30 años”, pero también los profesionales juniors que están influenciados por la “cultura del viernes de soltero” o “los jueves de comadres”, al ver que tienen ingresos económicos libres de responsabilidades, además de compromisos.

Pero, ¿qué es el sexo esporádico? Es el acercamiento entre dos personas para tener únicamente relaciones coitales, explica Parra, aunque muchas veces es practicado por hombres y mujeres para “satisfacer el ego” o “para llenar un vacío afectivo”.

Más allá de que el sexo sea una actividad gratificante y saludable, la protección es fundamental cuando se trata de una noche de aventura.

En criterio de Parra, tener sexo ocasional puede “desestresarte”, particularmente si “uno es joven y soltero, pero con responsabilidad, respeto y condón”. “Ahora, si se tiene una pareja estable debe primar la fidelidad”, manifiesta el especialista.

Albornos considera que las relaciones esporádicas conllevan mayores perjuicios que beneficios, pues representan un elevado riesgo para la salud integral. Además, el constante cambio de amante puede convertirse en un hábito. Con el tiempo y las relaciones “puede ser una raíz de carácter adictivo al sexo, lo que va contra los valores sociales que estamos tratando de preservar. Con esta práctica parecería que vamos en busca de consumir personas cada fin de semana. Lo que se requiere es una mayor relación interpersonal, es decir asociaciones de largo plazo entre dos o más personas”, enfatiza.

Aclara que estos encuentros tienden a provocar baja autoestima, porque quien los practica puede tener la sensación de estar siendo utilizado y no amado. Por otra parte, corre el riesgo de perder la habilidad de relacionamiento y de construcción de una relación estable. Albornos advierte que tener una vida tan efímera afectivamente hace que la persona se aleje de amigos y familiares, y se adhiera a personas que disfrutan del sexo casual, aumentando así la sensación de soledad y vacía.

Consecuencias:

1. Baja autoestima, porque las personas no van a encontrar una relación afectiva estable y se van a sentir “utilizadas” como objetos. 2. Merma las capacidades de relacionamiento con el sexo opuesto y de la conformación de una pareja estable.

3. Una vida afectiva efímera que es probable que la persona se vaya aislando de amistades y familiares para integrarse a grupos que disfrutan del sexo casual.

4. Desarrolla la necesidad de experimentar más y más cosas, para llenar el vacío emocional y a la larga caer en prácticas de carácter bisexual, mixto, orgías, sexo en grupo, entre otros.

El problema de los altos estándares…

El matrimonio puede ser difícil. Encontrar el equilibrio correcto de afecto, compromiso, y responsabilidad significa que hay que balancear muchos factores, algo que las parejas no pueden controlar, pero no tiene nada que ver con lo que esperan uno del otro. Investigaciones recientes sugieren que los estándares de pareja influyen su satisfacción en el matrimonio, y no siempre de buena manera.

“Los estándares altos mejoran la satisfacción solamente cuando un matrimonio es fuerte para empezar. Para uniones más débiles, que incluyen aquellos que envuelven agresión pasiva o diferencias severas, los estándares altos solo empeoran las cosas”, sostiene un estudio publicado en la revista Personality and Social Psychology Bulletin.

“Algunas personas demandan mucho de sus matrimonios porque requieren que su matrimonio llene necesidades que no son capaces de lograr, ya sea porque no tengan tiempo, energía, esfuerzo o habilidades limitadas para aplicar en su matrimonio”, le contó al diario inglés Daily Mail, el Dr. James McNulty, autor principal del estudio y profesor de psicología en la Universidad del Estado de Florida.

“Otras personas demandan muy poco de su matrimonio. Su matrimonio es una fuente potencial de realización personal que no están explotando. Por último, los casados más centrados parecen ser los que piden tanto más de sus matrimonios, pero no más de lo que ellos mismos pueden dar”, agegró McNulty.



Recién casados

Para la investigación, los científicos analizaron a 135 parejas recién casadas. Al principio del estudio, cada parte llenó una encuesta privada que midió sus propios estándares, la severidad de los problemas de pareja, y su satisfacción marital. Las parejas también participaron en una discusión marital video grabada, en donde los investigadores analizaron varios aspectos de la comunicación verbal. Este video permitió a los investigadores evaluar la hostilidad indirecta entre las parejas.

Los participantes continuaron a completar las encuestas de su satisfacción marital cada 6 meses por 4 años. McNulty dijo que la hostilidad indirecta es mucho más perjudicial a la solución de problemas que la hostilidad directa en las relaciones. “Trabajos anteriores por nuestro laboratorio y otros indican que la hostilidad directa, como culpar al otro por un problema o demandar al otro que cambie, puede tener beneficios importantes para algunas parejas, específicamente aquellos que necesiten cambiar”, explicó.



Calibrar estándares

Las parejas necesitan darse cuenta de sus virtudes y debilidades y calibrar sus estándares como corresponde.

En su primera evaluación, los recién casados generalmente reportaron estar satisfechos con sus matrimonios y tener altos estándares. Había, sin embargo, algunos que comenzaron su matrimonio con satisfacción y estándares bajos. La manera en que los estándares de los casados fueron asociados a cambios en la satisfacción con el paso de los años dependía en gran manera de su tendencia a comprometerse en hostilidad indirecta.

Aquellos que solucionaron sus problemas juntos, indicados por niveles bajos de hostilidad indirecta, fueron capaces de cumplir estándares altos y mostrar más satisfacción.

Lo opuesto fue cierto para parejas que exhibían niveles altos de hostilidad indirecta: aquellos que mantuvieron estándares altos tuvieron satisfacción más baja porque el matrimonio fue incapaz de cumplir esos estándares. Las parejas cuyas relaciones pudieron llevar sus estándares bajos reportaron estar más satisfechos.

“Cada matrimonio es diferente: la gente difiere en su compatibilidad, habilidades, y aspectos externos que enfrentan”, acotó McNulty, y siguió: “Todos estos juegan un papel importante en determinar cuan satisfactorio será un matrimonio y cuanto deben las personas demandar de ellos”.



ANTES DE CASARSE

El Dr. James McNulty, autor principal del estudio sobre los estándares del matrimonio, aseguró que la investigación sugiere que la gente debería estar al tanto de lo que esperan de un matrimonio antes de casarse. Aceptó que es difícil, lo que puede explicar que las parejas a veces experimenten una desigualdad entre sus estándares y lo que es realmente alcanzable. Una combinación de restricciones externas e interpersonales pueden limitar a parejas de diferentes niveles a lograr estándares altos.

“Las parejas necesitan darse cuenta de sus virtudes y debilidades y calibrar sus estándares como corresponde”, cerró McNulty.



QUICKIE

La hostilidad indirecta es mucho más perjudicial a la solución de problemas que la hostilidad directa en las relaciones.



Tu pasado sexual…

Las encuestas realizadas por los portales de citas son innumerables. Preguntas como ¿en qué habitación de la casa, a parte del dormitorio, se practica más el sexo?, ¿qué día de la semana es el más propicio y común para quedar con el amante y, a qué hora?, ¿cuál es la excusa más utilizada por los infieles para escaparse el fin de semana sin que la pareja sospeche?, ¿cuántas veces al día piensa un hombre en el sexo, y si ese número varía los días festivos y fiestas de guardar? Muchas preguntas de esta índole pasan por nuestra cabeza (más de una vez), asechándonos y afectando nuestra relación. La última pregunta hecha por IllicitEncounters.com, una web para buscar aventuras extramaritales, era descubrir cuál es el número ideal de ex parejas sexuales que alguien debería tener para no ser tachado de inexperto o promiscuo. Así que este portal decidió lanzar un cuestionario a sus usuarios británicos. El estudio contó con 1.000 participantes de ambos sexos que llegaron a la conclusión de que 10 es un número redondo, especialmente si uno está buscando pareja y alguien le pregunta por su pasado erótico.

La buena noticia es que 10 es la cifra ideal tanto para ellos como para ellas. Pero, la encuesta no se queda ahí. De hecho, un dato que la encuesta proporciona al desglosar sus resultados, es que los hombres, en particular, tienden a sospechar de las mujeres que registren un número superior al 10. Otro importante descubrimiento es que la mayoría de los encuestados piensan que tener más de 20 amantes es algo no muy deseable para cualquier candidato a novio/a.

Hombres vs mujeres

La diferencia entre hombres y mujeres, respeto a su pasado sexual, no está en el numero, sino en como lo expresan. Por ejemplo Mick Jagger presume de 4.000 mujeres con las que se ha ido a la cama; Jack Nicholson unas 2.000; y Warren Beatty, el ‘maestro’, se acostó con 12.775. Claro, ellos tienen su pasado sexual bien contabilizado y lo gritan al mundo entero. Por el contrario, para las mujeres no existen números, ni siquiera Joan Collins, una de las más fervientes partidarias de los beneficios del sexo, da muchas cifras en su biografía. Y es que, la diferencia entre hombres y mujeres radica en la ‘revelación’ de la información, pues bien sabemos que los hombres alardean y pueden incluso agrandar su numero, mientras que las mujeres, todo lo contrario.

La siguiente pregunta que nos planteamos es: ¿mostrar u ocultar el pasado sexual a la hora de querer iniciar una nueva relación? Si lo comparamos con la redacción del curriculum para buscar empleo o enfrentarse a una entrevista de trabajo, en ambos casos se pide un imposible, es decir, ser un buen amante, sin haberse acostado con mucha gente. Entonces, como sucede en los curriculums, hay hombres y mujeres que añaden algo de literatura a su breve pasado erótico para parecer más interesantes; y otros que, para no aburrir o provocar el pánico, elaboran una selección centrándose en los momentos cumbres y glamurosos de su vida entre las sábanas.

¿Y los ex?

En cuanto a tu pasado histórico de ‘ex’, la edad es un factor determinante. Pero debemos aclarar que no hay que dar por supuesto que a más relaciones, más experiencia. También existe la tendencia a pensar que una persona que ha tenido muchos amantes pierde la frescura, la ilusión y la capacidad de experimentar la pasión y el sexo como es debido.

Según Iván Rotella, sexólogo, director de Astursex, un centro de atención sexológica en Avilés, y miembro de La Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología (AEPS), “el proceso de enamoramiento es el mismo la primera vez que la número cien, lo que cambia es como la persona se relaciona con la nueva pareja, porque si se han tenido previas experiencias, y algunas han acabado mal, se tiende a volverse más intolerante, a pasar menos cosas por alto y a estar excesivamente alerta para evitar caer en los mismos errores. Esto es muy común, y a veces deriva en el hecho de que la nueva relación pague los platos rotos de la anterior, o se le atribuyan conductas o personalidades que corresponden más a previos sujetos que al que tenemos enfrente. Hay personas que después de varios fracasos desisten de la idea de buscar o tener pareja, y acaban considerando que todo el mundo es igual. Muy probablemente porque, en el fondo, buscan siempre a la misma persona”.

Estas mismas ideas se exportan al plano sexual y al dormitorio. Es muy común que esperemos que la nueva persona que ha entrado en nuestra vida, conozca nuestro cuerpo y nuestros gustos como lo hacía la que durmió 8 años a nuestro lado. Es probable, también, que nos resistamos a cambiar nuestra rutina erótica y a abandonar los atajos que nos llevan a la satisfacción inmediata para coger caminos desconocidos en los que perderse. Entonces, de nada vale que nuestro nuevo amante conozca el Kamasutra o las mil maneras de satisfacer a alguien.

Según Rotella, “no hay buenos o malos amantes sino buenas o malas conexiones. Y el hecho de que alguien no funcione bien en la cama con uno/a no descarta que haga saltar las chispas a otro/a. Lo importante de la pareja es crecer y duplicar las cosas buenas. Una nueva relación debe traer más amigos, más encuentros, más familia, más cosas a experimentar dentro y fuera de la cama. Si lo que hace, en vez de sumar cosas, es restarlas, es la prueba de que no estamos con la persona adecuada”.

Confesar o no, esa es la cuestión

Ante la idea generalizada de que desnudarse, no solo de cuerpo sino también de alma y pasado, es la base de una buena relación de pareja, Rotella diferencia entre sinceridad y sincericidio. “Mentir a la pareja no trae buenas consecuencias, pero tampoco hay que verse obligado a contarlo todo al precio que sea. Es totalmente respetable que uno guarde su parcela de privacidad, su jardín secreto, con una excepción: si hay algo que todavía duele hay que compartirlo. Es bueno que la persona que se acerque lo sepa, porque a veces podemos hacer daño, sin querer, para protegernos. Si no tenemos ninguna herida abierta, no hay porque recrearse en detalles respecto a un maravilloso amante que tuvimos o a una parte de nuestra vida especialmente desenfrenada porque, además, esto puede provocar celos a la larga”. ¿No nos pasó alguna vez? ¿Eso de arrepentirnos de haber revelado demasiada información ‘comprometedora?

Aquí vale recordar esta frase que escuchamos tantas veces en las películas o series CSI: “Tienes derecho a permanecer callado, ya que todo lo que digas puede ser utilizado en tu contra”.

Aburrimiento, dependencia y miedos acaban con la pasión


La escritora, periodista y experta en tendencias, la española Roser Amills, advierte que a menudo nuestra felicidad sexual se ve dificultada o reducida por diversas "trabas, apatías, tergiversaciones, malentendidos, discusiones absurdas y falta de autoestima”.

"Las cosas van mal cuando una de las partes obliga a la otra a hacer algo que no quiere, cuando uno de los dos no se siente satisfecho, o cuando hay aburrimiento”, sintetiza esta experta.

Si queremos recuperar la capacidad para disfrutar de nuestra vida amorosa en todo su potencial, debemos superar estos obstáculos.

Y para valorar nuestro nivel de felicidad más íntima, Amills recomienda plantearse estas preguntas: ¿Estamos realmente satisfechos con nuestra vida sexual? ¿Somos felices con nuestra pareja? ¿Somos capaces de hablar de sexualidad sin vergüenza? ¿Disfrutamos de nuestras relaciones plenamente?

Con el fin de que las respuestas a estos interrogantes sean afirmativas, es decir para mantener vivo el deseo y recuperar las riendas de nuestro erotismo, Amills comparte algunos consejos prácticos y realistas para aumentar nuestra felicidad sexual y para que no decaiga, "pase lo que pase”.

Tres de los mayores adversarios psicológicos de la sexualidad plena y satisfactoria son: el aburrimiento, la dependencia y los miedos.

"El aburrimiento en una pareja no nace en la cama, sino mucho antes, cuando se aburren juntos mientras cenan, por ejemplo”, señala Roser Amills.

Sexo vainilla

Según esta experta, "a veces la otra persona es encantadora y nos trata de maravilla, pero en la cama tiene la gracia de un pez. Hay que decirle que no al ‘sexo vainilla’ es decir a las relaciones sexuales aburridas e insípidas”. Para Amills, la sexualidad "vainilla” consiste en aburrirse mutuamente por ser la relación tibia e intelectual, y por ser tan sosa, "que apenas apetece”.

"Nuestro ‘deber’ no es hacer que las personas a las que queremos estén felices, sino propiciar su felicidad hasta donde se pueda, ya que la felicidad individual depende de cada uno”, considera.

"La persona dependiente no sabe construirse su propia felicidad y, si sigue así, terminará confirmando sus temores: perderá no solo la alegría, sino también a su pareja. Porque nadie puede hacer feliz a otro; cada uno se hace feliz a sí mismo”, agrega.

Felicidad individual

Para Amills, "todo se complica para una persona emocionalmente dependiente y su situación puede hacerse difícil cuando su cabeza comienza a dar vueltas hasta pensar cualquier cosa sobre los comportamientos de su pareja, ya que busca la felicidad en esa unión y no su propia felicidad individual”.

Amills es autora de Las 1.001 fantasías más eróticas y salvajes de la historia. "En este interesante y desenfadado libro Amills hace evidente que, en cuestiones de sexualidad, la imaginación es capaz de volar más alto que la realidad. Y como dice la autora: ‘cuantas más fantasías seamos capaces de comprender, mejor nos conoceremos’”, opina Eudald Carbonell.

Además, la española escribió ¡Me gusta el sexo!, Uno solo, por favor, Vivir con Serenidad y Nos Casamos.

domingo, 3 de abril de 2016

Juegos en la cama para mejorar una relación

Un tiempo a solas pasión y complicidad

¡Cuántas veces la rutina se apodera de tu vida matrimonial y terminas acostándote sin siquiera besar

o acariciar a tu pareja!

El cansancio y estrés de estos tiempos vertiginosos no son de ayuda. Trabajar, comer y dormir nos va encerrando en nosotros mismos, vamos perdiendo interés en la persona que tenemos al lado.

En el peor de los casos, estos problemas derivan en disfunciones sexuales y distanciamiento con la pareja.

“El 95 por ciento de los hombres y las mujeres que tiene disfunciones sexuales -anorgasmia, eyaculación precoz, impotencia- padece la anticipación del fracaso. Esto es, piensan que no van a poder y entonces después no pueden”, argumenta el reconocido psicoterapeuta Jorge Bucay.

Entonces, es cuando llega el momento de preguntarnos, ¿cómo hacemos para renovarnos, desestresarnos, sentirnos atraídos nuevamente por quien tenemos al otro lado de la cama?

La mayoría de los terapeutas sexuales receta un ejercicio infalible: “Vayan a la cama, hagan de todo, pero no tengan sexo”, afirma Bucay.

El juego en la pareja es uno de los períodos más interesantes y atractivos. Se deja de lado el objetivo de la penetración y el orgasmo, para centrarse en el mero e importantísimo momento de seducir al otro.

Existen juegos que parten desde la imaginación, como el cambio de roles. Mediante la representación, podemos cambiar de personajes, voces y posturas físicas. Lo significativo es dejarse llevar, sin tabúes ni vergüenza.

Vivimos en una sociedad machista donde a veces se cuestiona una

mujer que disfruta de su sexualidad.

Nos preguntamos ¿qué mejor que sepa gozar y disfrutar del placer sexual propio y compartirlo con su pareja?

Entonces, digamos basta a las estructuras mentales y dejémonos llevar por la diversión, las fantasías, el persuadir desde una mirada, una caricia, el gusto de conquistar y volvernos locos de erotismo y júbilo.

Aquí algunos tips que pueden ayudarte a despertar esa parte dormida.

Besos por doquier: son el primer paso. A todos nos gusta ser mimados así, pero ¿por qué limitarnos a darlos solo en la boca? Empieza a seducir desde los labios, el cuello, la espalda, las piernas, hasta los pies.

Luego retornar a los muslos, el estómago, pecho, cuello y la boca.

Adivina, adivinador: cubre sus ojos con una venda, gasa o pañuelo. Coloca dulces, chocolate y otros en algunas partes de tu cuerpo, para que el otro vaya descubriendo con su lengua cada uno de los sabores. No sabes lo excitante que puede resultar el que no vea.

Atados: ambos con las manos amarradas deberán quitarse las ropas con los dientes. El juego es complicado

y requiere paciencia; pero alimentará la emoción en un 100 por ciento .

Juegos de mesa: se trata de reinventar los reglamentos de los clásicos divertimentos: cartas, dados y demás juegos, haciendo apuestas de prendas, masajes, caricias, striptease, etc.

Caricias suaves: una buena opción para innovar es la vieja técnica oriental de la seda. Un pañuelo será la guía

que recorrerá sus cuerpos. Pueden, por turno, disfrutar de esa experiencia.

Deseos lujuriosos: cada uno tiene que escribir en un papelito tres deseos que le gustaría que el otro le hiciera; después, ponerlo en un recipiente. Luego, se van turnando para ir concediendo y recibiendo. Unas copas de vino y velas son perfectas para acompañar una noche de pasión y amor.