jueves, 5 de mayo de 2011

Postergando la maternidad (I)

Para Clara de 33 años ir a una reunión de amigas se reduce a “charla de bebés”: ¿qué haces cuando le dan cólicos? ¿A qué edad le salieron sus dientecitos? “Para mí es extraño. A veces siento que no tengo nada en común con mis mejores amigas. No hay otra tema de charla y yo estoy en otra”, admite.

Sin embargo, para Sofía de 30 años la situación es completamente distinta, pues cada vez que sostiene un bebé la invade un intenso anhelo de ser mamá. Hasta hace poco los bebés no eran su prioridad: su carrera estaba en ascenso, tenía una relación linda y disfrutaba de su propio tiempo con viajes, compras y diversión. Pensaba, “luego lidiaré con el tema de la maternidad”, pero sin darse cuenta ese “luego” llegó. De igual manera, muchas parejas casadas deciden esperar un poco más porque planean viajar o por cuestiones laborales o económicas. También hay mujeres que postergan indefinidamente la maternidad pensando que el “asunto” se resolverá por sí solo. Pero al final, ¿cuáles son las verdaderas razones por las que postergamos la maternidad?

“La interrogante sobre la “maternidad hoy” no puede dejar de girar alrededor de algunas cuestiones que caracterizan la época en las zonas urbanas: la postergación del compromiso de formar una pareja, la comodidad que impide abandonar el propio rol de hijo/hija, la ilusión de una eterna juventud, la idea de que siempre queda mucho tiempo por delante, el deseo de un desarrollo profesional, y luego asumir la pareja y la familia. Estas y otras cuestiones postergan la maternidad hoy”, explica la psicoanalista Mónica Pelliza de Trigo.

Y no sólo es esta la cuestión. Por otro lado, vivimos en una sociedad que gira en torno a la concepción de la “eterna juventud”.

“Las marcas del paso del tiempo implican segregación y una caída de los ideales de éxito social. Cuesta aceptar la sabiduría de los ancianos. De manera simultánea, a la vez que se niega una dimensión temporal –hay mucho tiempo para todo- se acelera el circuito del consumo en el cual sólo se goza de lo nuevo, pero lo nuevo sólo dura entre 6 y 8 meses. Si aplicamos estas reglas a las relaciones con el semejante, con la pareja, con los hijos, hay mucho tiempo para todo y simultáneamente el entusiasmo se apaga ya que sólo gozamos de la renovación de lo nuevo. La maternidad implica asumir un compromiso a largo plazo y no hay caso de aburrirse”, expresa Pelliza. “¿Podríamos pensar en un egoísmo en la mujer contemporánea?” Es posible.

La mujer moderna de 30

El estilo de vida, el trabajo, las ocupaciones de la mujer, las expectativas, la vida… todo lleva a una “tendencia”: la declinación en la fertilidad y el retraso de la maternidad a edades más avanzadas, en las que la mujer es menos fértil. Actualmente las estadísticas de población hablan de unas tasas de esterilidad que pueden oscilar entre el 14 y el 16 por ciento; se calcula que 1.200 parejas por cada millón de habitantes tendrán problemas de fertilidad. No obstante, la mayoría de estas parejas no son definitivamente estériles sino que presentan cierto grado de subfertilidad, que será de mayor trascendencia si llevan mucho tiempo buscando el embarazo y si la edad de los miembros de la pareja, especialmente de la mujer, es avanzada.

“Hay mayor tendencia de infertilidad comprando con otros años porque las mujeres han cambiado su manera de pensar y planes de vida. Hoy la mujer es profesional, busca superarse, hacer una especialidad y ha postergado la maternidad. Lo más difícil para la mujer es armonizar y disfrutar de todo eso con poder ser mamá y tener una familia; ser una súper profesional y una súper mamá”, dice Joaquín López Arana, ginecólogo obstetra, especialista en reproducción asistida y fundador del Centro Nacional de Fertilidad y Esterilidad (Cenalfes).

No olvidemos que la edad de la mujer es el factor más importante y se sabe bien que la fertilidad de la mujer empieza a disminuir hacia la mitad de la década de los treinta.

Sin embargo, la mujer joven que tiene una presión profesional, se ve obligada a retrasar sus deseos de maternidad hasta bien entrada la treintena. El porcentaje de mujeres que tuvieron su primer hijo después de los 30 años ha incrementado en los últimos años. Incluso las mujeres solteras enfocadas en su carrera son un tema recurrente en los “sitcoms” y comedias románticas: los filmes Plan B con Jennifer López o Un pequeño cambio con Jennifer Aniston, retratan a una mujer mayor de 35 años, súper exitosa, sin pareja, pero con un altísimo deseo de tener un bebé, una situación en alza entre mujeres.

MÉTODO UMKA La comprensión está por encima de la memoria

El UMKA es un programa ruso para desarrollar el intelecto de los niños de forma consciente. Se trata de una metodología práctica y liviana basada en operaciones mentales que logra que los chicos analicen, razonen, planifiquen y combinen sus pensamientos antes de actuar o responder.

El programa de “Formación de la base de desarrollo intelectual” permite formar a niños con capacidades mayores a los que reciben una educación tradicional en muchas escuelas donde todo lo que aprenden es de ‘memoria’, explica Yelena Lekontseva, profesora del Centro Holístico Humanista Kapitoshka. “El niño empieza a desarrollar su proceso intelectual y de análisis cuando, por ejemplo, rompe juguetes y lo hace porque tiene curiosidad y quiere llegar más allá”, señala la especialista. Sin embargo, lo que normalmente hacen los adultos es decir “cuidado con romperlo, cuida tus juguetes que son costosos” o frases como ésas, que impiden al menor seguir adelante en su investigación.

“El no comprender a los niños es una crisis. El adulto cuida, el niño quiere investigar. Como resultado, el adulto lo frena. Y esto sucede con todo: cuando quiere subir una grada, bajar de una silla o de la cama, etc.”, describe la educadora.

LA MEMORIA CONTRA LA COMPRENSIÓN
Esta actitud hacia el pequeño suele ser constante. Cuando los niños empiezan a crecer y se lo sobreprotege. Y después, el sistema educativo continúa frenando el proceso consciente. “El adulto dice: ‘yo te muestro y te enseño. Tú (niño), te limitas a repetir hasta memorizar. Yo soy adulto, tú eres solamente un niño, así que tu obligación es obedecer’. Y entonces surge la enseñanza del 2 más 2 es igual a 4 y, si se repite 30 veces, nunca más se borra de la mente”, comenta Lekontseva. Por eso es que no se llega a comprender bien el porqué 2 más 2 es 4. Una cosa es la memoria y otra muy distinta la capacidad mental para entender y analizar las cosas.

El método UMKA se llama así por un programa de dibujos animados ruso donde el personaje principal, un osito, lleva ese nombre. Es muy inteligente y curioso, así como los niños, describe Lekontseva. “Los pequeños buscan sin saberlo su desarrollo y nosotros tratamos de abrirles ese camino”. La técnica es aplicable desde los tres hasta los nueve años.

El UMKA trabaja con el análisis, el razonamiento y la planificación para un buen resultado. Las materias son: desarrollo intelectual, matemáticas y estructura consciente. “Cuando hablamos de desarrollo intelectual, nos referimos a dejar que el niño desarrolle su intelecto sin ponerle trabas, solo e independientemente”. Lamentablemente, las estrategias educativas actuales no mejoran la calidad de estudio y la mantienen baja si comparan con lo que saben los niños y lo que pueden saber si los dejamos actuar.

¿Cómo se logra esto? Por ejemplo, se presenta visualmente al niño un problema que debe resolver con puras figuras y hacer que analice y piense antes de dar el primer paso. Al principio son ejercicios muy simples que se complican a medida que el niño los resuelve.

Las figuras son el cuadrado, el círculo y el triángulo. En algunos casos se deben poner puntos, en otros, rayas o encerrar con círculos más grandes. Esto depende de lo que el maestro pida que haga: buscar similitudes entre las figuras, espacios iguales, saltos espaciosos o cortos, todo de acuerdo a la edad del niño.

EL JUEGO, LA CLAVE DEL APRENDIZAJE
Los niños irán asimilando los conocimientos que van adquiriendo a manera de juego porque una de las claves para el éxito de la metodología es que la clase sea divertida y siempre con ejemplos nuevos y situaciones distintas, nunca repetitivas, para evitar que el niño aprenda de memoria o se aburra. Esto hará que el pequeño tenga siempre algo que investigar y evitará, por tanto, que sea un aprendizaje mecánico, como a veces sucede.

Los niños más chiquitos (tres o cuatro años) empiezan por reconocer imágenes y compararlas, luego pasan a buscar similitudes cada vez más complicadas (cinco a seis) y llegan a resolver ejercicios complicados (siete a nueve) gracias a su capacidad de análisis, imaginación y creatividad. “Cada grado lleva un cuaderno de ejercicios distinto al otro. Han habido casos en que los niños han intentado resolver casi todo el libro en muy corto tiempo porque ellos lo piden. Esto significa que nunca se aburren de aprender de esta forma”, explica la profesora rusa.

Algo que Yelena Lekontseva aplaude, es cuando el profesor se equivoca y el niño tiene la seguridad para hacerlo notar. “Eso es algo muy lindo, porque demuestra que el niño razona y piensa correctamente y que además se da cuenta de que el adulto puede equivocarse y que, por lo tanto, no siempre tiene la última palabra. Por esto es que los maestros debemos ser un apoyo y una guía y no hacer nunca el papel de dictadores”, sostiene.

ALGUNOS APUNTES

Escritura. No se debe aprender a escribir de memoria porque se cometen muchos errores ortográficos. Con este método, los niños aprenden a escribir, pero también a leer a conciencia. Esto permite una escritura sin errores en un 90 por ciento. Se estudia seis meses de análisis fonético, un mes de vocales y otro de consonantes. Luego de esto, el niño de cuatro estará leyendo y tendrá el mismo nivel de otro de seis que hizo el primer año de forma tradicional.

Lectura. El mecanismo de lectura que se enseña es diferente al tradicional en el que se aprende a pronunciar sílabas (pa-pá). El método UMKA enseña a pronunciar primero la vocal ‘a’ —que es la que permite abrir la boca— y luego la consonante ‘p’. Se respeta la pronunciación de la lectura de acuerdo al orden. Además, se trabaja con el análisis fonético. Lo importante es aprender qué consonante es la que va por delante de cada vocal.

Método. Este método de análisis, razonamiento y planificación es conocido por algunas universidades, colegios y centros de educación inicial (kínder y prekínder) que muestran su interés por aplicarlo con sus alumnos. Por ello se dictan talleres los martes y jueves durante una hora y media en el Centro Kapitoshka. Las clases están dirigidas a los profesores para que ellos puedan entregarse más a sus alumnos y obtener resultados positivos.

El aprendizaje
• Nacimiento. Al nacer, el niño cuenta con sentidos y reflejos que hace uso de manera automática, no voluntaria, y éstos son los principales elementos que utilizará para adaptarse a su ambiente. Posteriormente, gracias a ellos, será capaz de atender a un objeto y sus acciones pasarán de ser simples reflejos a acciones voluntarias.

• Nacimiento. Al nacer, el niño cuenta con sentidos y reflejos que hace uso de manera automática, no voluntaria, y éstos son los principales elementos que utilizará para adaptarse a su ambiente. Posteriormente, gracias a ellos, será capaz de atender a un objeto y sus acciones pasarán de ser simples reflejos a acciones voluntarias.

• Dos años. Desde los dos años se dará un salto de lo sensorio-motor a lo representativo gracias al desarrollo de la función simbólica, la capacidad de representar la realidad. Ahora, el niño no sólo manipulará los objetos materialmente, sino también mentalmente. Así será capaz de representar la realidad a través del juego, la imitación, el dibujo, las imágenes mentales y las palabras.

• Inteligencia. El pensamiento simbólico es la clave para la inteligencia verdadera. Permite que los niños formen sus propias ideas y usen su imaginación. Antes necesitaban tener un objeto concreto, como una pelota frente a ellos, para demostrar que querían jugar. Ahora pueden imaginarla y usar un símbolo, como la palabra “pelota”, para describir lo que quieren hacer.

• De tres a seis. A esa edad, su pensamiento estará cada vez más desarrollado, en relación a su lenguaje. Se encontrará atravesando el periodo preoperatorio y podrá asociar imágenes, objetos, acciones y palabras. Comenzará a seriar y clasificar objetos, según su forma o color; establecerá categorías y sentará las bases para un aprendizaje de conceptos matemáticos.

¿Qué tan buena mamá "creo" ser?

Contesta -con sinceridad, con un sí o no- las 40 preguntas de este test, suma los puntos correspondientes y sabrás qué tipo de mamá eres.

¡Nadie nos había advertido sobre esta tarea! ¡Parece algo tan natural y propio del "ser mujer"!

¡Pero aquí estamos día tras día, "batallando" una vez más! Intentar ser una mamá sana y madura (ojo, que no estamos hablando de "perfecta") poner a prueba nuestros mejores talentos y habilidades, consume a veces todas nuestras energías y genera en nosotros, a menudo, múltiples cuestionamientos...

Pero por sobretodo debemos reconocer que el ser mamá puede brindarnos también los mayores momentos de satisfacción personal.

¿Queremos detenernos un momento en esta tarea de ser mamá y reflexionar un instante sobre cómo lo estamos haciendo? He aquí un cuestionario, elaborado por la sicóloga Marisol Roa, que nos permitirá evaluar de manera simple y precisa esta temática.

Asigna un punto por cada "sí" que respondas en las siguientes afirmaciones y cero punto por cada "no" que respondas. Suma el puntaje final y luego analiza en qué categoría te ubicas.

¡Recuerda que hoy es un buen día para comenzar nuevamente a intentarlo de nuevo!


1. ¿Estoy consciente de que no existe la "supermamá"?

2. ¿Me preocupo de desarrollarme como persona?

3. ¿Evito descalificar a mi marido delante de nuestros hijos?

4. Al menos una vez al día, ¿me preocupo de expresarle afecto a mis hijos?

5. ¿Soy capaz de reaccionar con humor frente a dificultades de la vida cotidiana?

6. En las discusiones con mis hijos, ¿intento no ponerme a su altura (mantengo la sensatez)?

7. ¿Soy capaz de dejar momentáneamente lo que estoy haciendo si un hijo me pide hablar o jugar conmigo?

8. ¿Nunca comparo a mis hijos?

9. ¿Siento que tengo una buena comunicación con mis hijos?

10. ¿Estoy orgullosa de ser mamá?

11. ¿Soy ante todo "mamá" y no "compañera" de mis hijos?

12. Aunque esté muy enojada, ¿evito descalificar a mis hijos?

13. ¿Evito comentarle a mis hijos las dificultades o "impases" que puedo estar teniendo con mi marido?

14. Cuando me equivoco, ¿soy capaz de pedirle perdón a mis hijos?

15. ¿Soy capaz de intuir cuando alguno de mis hijos puede estar teniendo un problema o dificultad?

16. ¿Evito ser aprensiva con mis hijos?

17. ¿Disfruto "regaloneando" con mis hijos?

18. ¿Estimulo en mis hijos una imagen paterna positiva?

19. ¿Evito utilizar el "sermonear" como la principal forma de educar a mis hijos?

20. ¿Estimulo la sana autonomía en mis hijos?

21. ¿Salimos al menos una vez al mes solos con mi marido?

22. Mi lema como mamá es: ¿"respirar profundo y mantener ante todo la tranquilidad"?

23. Cuando alguien critica a alguno de mis hijos, ¿me pongo "a la defensiva"?

24. ¿Siento que soy capaz de resolver situaciones complicadas que involucren a mis hijos?

25. En general, ¿siento que soy una buena mamá?

26. ¿Tengo mucha paciencia?

27. ¿Acepto -de verdad- a mis hijos con sus debilidades y fortalezas?28. ¿Evito gritar en casa, aunque esté muy "saturada"?

29. ¿Tengo una buena autoestima?

30. ¿Siento que mis hijos me respetan y que tengo autoridad frente a ellos?

31. ¿Mi marido me apoya y está orgulloso de cómo soy como mamá?

32. ¿Genero en casa una "atmósfera" de acogimiento, respeto y alegría?

33. ¿Evito frente a mis hijos actuar como "mártir" o "víctima" de las situaciones?

34. ¿Disfruto estando en casa?

35. ¿Siento que aún tengo mucho que aprender como mamá?

36. ¿Soy capaz de ponerles límites a mis hijos (y hacerlos respetar)?

37. ¿Tengo claro los valores que quiero fomentar en mis hijos?

38. ¿Estoy orgullosa de mis hijos?

39. ¿Siento que cada día mis hijos me enseñan muchas cosas?

40. ¿Me gusta "contemplar" (observar) a mis hijos?

RESPUESTAS:

Si obtuviste entre 32 - 40 puntos:

¡Lo más probable es que usted piense que una de las mejores cosas que le ha pasado en su vida es ser mamá! Usted no sólo disfruta siendo mamá, sino que además al parecer ha desarrollado habilidades para ser una mamá sana, afectiva y cercana. ¡Felicitaciones y continúe así ya que se necesitan urgentemente "mamás" como usted, que se sientan gratificadas de ser mamás!

Si obtuviste entre 20-31 puntos:

¡Ante todo, felicitaciones por ser tan honesta y reconocer sus debilidades como mamá! En general, usted tiende a ser acertada como mamá y ha desarrollado un adecuado sentido común en esta tarea. Quizás sólo requiere un trabajo de "pulir" ciertos detalles. Le recomendamos revisar los "ítems" en que contestó "no", escoger uno (y sólo uno) de éstos y trabajar todo el próximo mes en la conquista de esta actitud. ¡Ánimo!

Si obtuviste menos de 20 puntos:

O bien está pasando por una crisis específica de su rol materno ("saturación del momento por factores diversos") o bien de verdad se siente muy insegura en su tarea como mamá, lo cual no le permite tener claro qué hacer en este ámbito, ni tampoco sentir que es un área de gratificación. Es necesario que pueda revisar más profundamente qué esta pasando con usted en este campo. Quizás le haría bien conversar con alguien sobre cómo se está sintiendo en estos momentos como mamá. ¡Vamos, usted merece sentirse mejor y puede hacerlo!

Que tu novio no determine tu forma de vestir

Los celos y la inseguridad pueden llevar a tu pareja pedirte que cambies tu estilo de ropa que, al fin, refleja tu personalidad.

¿Sabes por qué vistes así?

“Cuando conocí al que ahora es mi esposo, él se mostraba siempre encantado conmigo y todo el tiempo destacaba mi forma de vestir y ser. Hoy, después de dos años de casada, no puedo elegir mi ropa sola, porque en seguida surge un gran problema que de a poco va arruinando nuestra relación”, confiesa Mónica R., quien trabaja en una institución pública.
Mónica aclara que ella solía vestir siempre elegante, con escotes prudentes, nada provocativos, y faldas no muy cortas. Ahora, por mandato conyugal, ni siquiera puede llevar puesto un pantalón formal con el que se delate su figura porque su esposo da el grito al cielo, cuenta.

La psicoterapeuta familiar Scherezada Exeni considera que no es malo darle gusto a la pareja sobre cómo le gustaría que vistieras, pero todo con límite. “Muchas veces, las parejas se muestran posesivas y sienten que la otra persona les pertenece y esto no es sano”, enfatiza.

Si permites que tu pareja te anule, tu relación no llegará a nada bueno. Lo que vale es que te acepten tal como eres y que no te obliguen a cambiar tu identidad. “El amor del bueno permite aceptar a la otra persona tal como es”, comenta.
Todo ser humano tiene sus propios deseos, gustos, anhelos, necesidades e inquietudes en la vida, que pueden ser diferentes a los de otra persona. Cuando se tiene una relación de pareja en la que realmente existe amor, es posible que puedas complacer en ciertas cosas a tu amado, sin dejar de lado todos aquellos elementos mencionados que, como personas, deseamos en la vida.

Por ejemplo, está el caso de que no te agrade bailar, pero a él, sí. Puedes hacerlo de vez en cuando por complacerlo, porque lo amas y eso lo hace feliz. Esto no es algo que afecta tu vida, porque son eventos pasajeros y aislados en la vida de ambos que al final también los disfrutas tú.

IMPOSICIONES QUE ACABAN EL AMOR

Sin embargo, si hablamos de cambiar tu estilo de vestir, esto no es eventual, como en el caso de bailar, así que debes tener mucho cuidado con hasta dónde puedes complacer a tu pareja. Lo ideal sería que discutan el gusto por las prendas de vestir que utilizan el uno y el otro. Claro, cuando tengas que hablar, no defiendas una ultracorta minifalda que causará peleas con tu novio y con quienes se atrevan a mirarte. Lo mismo pasará con los exagerados escotes. “En esta charla deben existir siempre opciones y nunca imposiciones”, asegura la especialista. Por eso es muy importante que antes reconozcas que no usas tu ropa como forma de provocar a tu pareja.

“Terminé con una relación de dos años porque me cansé de él. Al principio, siempre estuve pendiente de que mi novio se sintiera bien. Yo hacía lo que él quería, hasta cambié mi estilo de vestir de colores fuertes, modelos llamativos y prendas que delineaban mi figura, a tonos grises y una moda ancha, larga y seria”, resume la universitaria Katiana L.
Según Exeni, se debe tener cuidado con la actitud que se va a asumir porque si hoy, con tal de quedar bien y porque estás enamorada, aceptas todo, aunque vaya en contra de tus ideales, valores o sueños; mañana estarás cambiando de amigos o dejarás de hablar con ellos, empezarás a visitar menos a tu familia, abandonarás la música que te gusta y, sin darte cuenta, habrás dejado que él te consuma por completo.

Si caes en esta trampa, las consecuencias serán dejar que sólo uno sea feliz y éste será el complacido, por tanto, habrás convertido tu felicidad en una total dependencia, pues la misma depende de la felicidad de tu pareja y eso te llevará a desconocer la verdadera felicidad.

“Si realmente no haces lo que verdaderamente deseas en la vida y dejas de lado tus principios, gustos, anhelos y costumbres, estás actuando de manera errónea.

QUE NO CAMBIEN TU PERSONALIDAD

El poder y control que una persona ejerce sobre la otra nunca es bueno y más cuando está en medio una relación de pareja. Por consiguiente, si amas verdaderamente, lo mejor es conversar y llegar a acuerdos sobre éstos y otros aspectos relacionados con el tema. Si pese a ello escuchas decir a tu amado: “Mi vida, no necesitas vestir elegante porque eres bella y cualquier cosa te queda bien” y además te abriga con una manta larga y holgada, analiza y piensa en que está tratando de decidir por ti y que, sobre todo, tal vez no te acepta como eres.

CONSEJOS

• Análisis. La psicóloga Mariana Rojas sugiere analizar primero el porqué vestimos de una determinada forma. “Si bien la ropa que usamos depende de nuestra personalidad, muchas veces vestimos de determinada forma para llamar la atención de nuestra pareja. A veces, buscamos provocar otras miradas para demostrarle a nuestra pareja que tenemos nuestro atractivo y que, si no se esmera, puede perdernos”.

• Ejemplo. Si eres de las mujeres que anda escondiéndole al esposo o al novio la chompa colorida que le hizo su mamá o botaste sin preguntar su vieja polera del Bolívar porque estaba vieja, tendrás pocas opciones de reclamarle. El ejemplo empieza por casa, y tú también debes respetar la forma de vestir de tu pareja para que no tenga argumentos para prohibirte ponerte algún vestido que resalte tu figura.

• Atractiva. Mucha gente, tras afianzar una relación, de pronto descuida su arreglo personal y su aspecto físico, por lo que la pareja presiona para que se vea como cuando la conoció. Según Rojas, es muy importante el mostrarse auténtico y no verse bien sólo cuando se busca pareja, pues la pasión entra y se mantiene por los ojos. “Si tu novio ya no siente atracción por ti, su vida de pareja recibirá un revés, pues la llama del deseo es frágil y hay que alimentarla para que no se apague”.

Estoy embarazada y estoy divina

Cuando las mujeres cumplimos ese sueño tan anhelado de embarazarnos, algo pasa en lo que no pensamos mucho, nuestro cuerpo empieza a cambiar; perdemos definición en la cintura, las caderas se amplían y en general nuestro cuerpo gana peso, los brazos y piernas no son la excepción, aquí nos enfrentamos con un dilema cómo mantenernos chic, elegantes y modernas. Es una etapa de cambios hormonales y muchas de nosotras nos deprimimos al no sentirnos tan atractivas como antes.

Muchas de nosotras optamos por usar ropa de maternidad muy aburrida y, sobretodo, bien ancha, quizá la polera y el buzo de nuestra pareja, o la jardinera de jean que no le daríamos ni a nuestro jardinero, pero a no desesperar, cada vez son más las firmas que lanzan productos divertidos y originales para las futuras madres.

Atrás ha quedado esa vieja costumbre de usar túnicas y batas maternas que nos hacen ver rollizas y poco atractivas. En la actualidad, la tendencia en ropa materna es mostrar la barriguita, usar ropa ajustada y antes que nada, estar súper cómoda. Busca colores alegres, tu estado merece que tu vestuario transmita energía positiva.

Aquí te van algunas prendas básicas que luego podrás usar mientras bajas el peso del embarazo y te pones regia:

Pantalones cargo y zapatillas.

El equipo ideal para estar en casa o moverte por la ciudad, es un pantalón cargo en color verde, una remera color caqui o negra y unas cómodas zapatillas. Este tipo de pantalón es muy cómodo y fresco, se mantiene siempre a la moda, permite que se luzca tu panza.

Jeans.

Para pasar tu embarazo puedes elegir diversos modelos con cintura ajustable, vienen en lindas telas y son súper cómodos. Sirven para cualquier mes del embarazo, combinan muy bien con chaquetas, camisas y blusas; van bien tanto para una salida de día como para una cena informal.

Calzas.

Muy a la moda, las calzas actualmente vienen en telas muy interesantes y pueden combinarse con camisolas y blusas. A no preocuparte si creces de tamaño, dado que siempre se adaptarán a tu cuerpo.

Faldas.

Quizás en ninguna otra etapa de tu vida te sientas tan mujer, tan femenina, como estando embarazada. Elígelas de cintura ajustable, telas livianas y frescas y del largo que te apetezca; si es para el día puede ser hasta las rodillas, si es para la noche, puede llegar hasta los tobillos.

Vestidos día.

Los vestidos, una de las prendas clásicas de las embarazadas, no caigas en opciones obligadas, puedes elegir vestidos coloridos, de telas finas, con estampados modernos y todo lo que desees.

Vestidos de fiesta.

Hay dos tendencias, la primera de ellas consiste en aquellos vestidos de fiesta que traten de esconder un poco la pancita, y por otro lado, están los que aprovechan la pancita para generar lindos diseños y volados.

ENTRE EL PRIMER Y TERCER MES

Prendas: durante los primeros meses de embarazo, tu ropero puede ser el habitual.

En esta etapa tu anatomía no ha sufrido mayores cambios por lo tanto, aprovecha y ponte todo lo que quieras porque aún hay tiempo.

Colores: como se trata de meses en los cuales sentirás molestias y malestares inhabituales, procura usar prendas azules, verdes y blancas, ya que son colores frescos y relajantes, que te transmiten calma, autocontrol y favorecen el buen crecimiento de tu pequeñín.

ENTRE EL TERCER Y SEXTO MES

Prendas: tu embarazo empezará a notarse, por eso es ideal que uses overoles con poleras de algodón; jeans elásticos con resorte graduable en la pretina; camisetas que dejen ver un poco de piel debajo del abdomen y blusas largas, ajustadas y bordadas.

Colores: aunque ya han pasado las molestias del comienzo, tu organismo necesita liberar emociones y para eso el amarillo es un color perfecto. Necesitas estar llena de buena energía para transmitirle a tu bebé, así que ponte prendas de color turquesa y no te olvides del rosado para que irradies ternura y sensibilidad.

ENTRE EL SEXTO Y NOVENO MES

Prendas: para esta época en la que tu embarazo ya se aprecia en todo su esplendor, usa pantalones capri o a media pierna, pantalones elásticos, blusas sueltas adelante y con talle en la espalda y chaquetas abiertas, la idea es lucir tu barriga, no verte gorda.

Colores: por esta época en la que se acerca el momento definitivo, la ansiedad puede dispararse y sentir de vez en cuando algún temor. Usa el naranja que eleva la confianza en ti misma, el violeta que estimula la fortaleza interior y el magenta que aleja de ti las preocupaciones y cualquier sensación de frustración.



miércoles, 4 de mayo de 2011

Comprobado, los niños crecen mientras duermen

La ciencia confirma lo que ya decían nuestras abuelas: los niños crecen mientras duermen. Concretamente este crecimiento infantil está ligado a un aumento del total de horas diarias de sueño, según concluye Michelle Lampl, de la Universidad de Emory (EEUU), en el primer estudio del mecanismo biológico de los "estirones", que publica la revista Sleep en su última edición. El artículo revela que las irregularidades en el sueño de los bebés, que tanto suelen inquietar a los padres, podrían jugar un papel importante en el crecimiento y el desarrollo.
En concreto, se ha comprobado que períodos de sueño más largos, tanto en niños como en niñas, están relacionados con un aumento en el peso y en la cantidad de grasa corporal, sobre todo acumulada en el abdomen, y ligados a su vez a un posterior aumento de la altura. En el caso de las niñas, los estirones suelen estar asociados a dormir más tiempo en cada intervalo de sueño, mientras que los niños suelen dormir más veces durante menos tiempo

martes, 3 de mayo de 2011

Las disputas entre hermanos son normales, aunque se les debe poner un límite.

Las peleas entre hermanos son algo normal que forman parte de la vida. Siempre habrá desacuerdos que propicien una discusión o pelea y, aunque son muchas las causas que pueden dan lugar a un pleito en casa, normalmente no existe una razón específica para que se produzcan. Una buena actitud de los padres hará que se reduzcan.
A la par de las modificaciones que suceden en los cuerpos de los adolescentes, también se suscitan cambios emocionales que influyen en el estado de ánimo, el humor y las diferentes manifestaciones de afectos y las peleas entre adolescentes hermanos son muy comunes, ya que se encuentran en una etapa de rebeldía en la que viven cuestionándose cosas y la familia no es una excepción, señala el psicólogo Andrés Moreno.

TODO CON MEDIDA. Las peleas entre hermanos son normales y frecuentes, forman parte de la vida cotidiana de cualquier familia. Los motivos son infinitos, cualquier cosa puede originar una pelea: la televisión, agarrar el teléfono, quién va primero al baño, etc. todo puede convertirse en motivo de discusión, explica el experto. "A pesar de que la rivalidad y las peleas sean normales, no quiere decir que simplemente se deban aceptar, pero tampoco que debamos reaccionar de forma desproporcionada ante ellas. Los padres deben saber que éstas ocurrirán, por lo que deben fomentar en el hogar la idea de compartir y ceder ante las cosas, en vez de rivalizar y tener una actitud posesiva con el resto de sus hermanos", añade.

DETRÁS DEL PLEITO. Por otro lado, Moreno señala diversas causas que pueden originar una pelea. "Muchas de ellas nacen de la rivalidad y los celos. El deseo de competir con sus hermanos para demostrarse a sí mismo y a los demás su capacidad es muy común. Es una forma de adquirir seguridad", dice.
Otra causa puede ser el deseo de llamar la atención de sus padres, también muchas veces el origen de la pelea entre adolescentes es, la ropa o que le han agarrado algo de su cuarto que le pertenece sólo a él. "Debemos enseñarles a compartir y a ser generosos con sus cosas, de igual manera, tienen que entender que cuando un hermano no le deja lo que él desea tiene que aceptarlo" dice el psicólogo.
El aburrimiento y la inactividad pueden propiciar también las disputas.

¿Y LOS PADRES? Según la explicación, la actitud de los padres es fundamental para reducir las peleas y que el ambiente familiar y la convivencia sean cordiales y tranquilos. Los papás deben tener en cuenta que a todos hay de demostrarles cariño y evidenciarles el amor que sienten por ellos, tanto con palabras como con hechos.
No deben intervenir en las peleas, tienen que dejar que ellos aprendan a resolver sus conflictos solos, sí intervendrán cuando la pelea sea física y, en tal caso, deben dejarle muy claro que no van a permitir esa actitud. Es importante incentivar a los hijos a la conversación. Tras una fuerte pelea, es muy importante que los padres tengan la costumbre de conversar con ellos, para que una vez calmados narren lo sucedido y puedan reflexionar sobre lo ocurrido. Es aconsejable acostumbrarlos a exteriorizar sus emociones, así le ayudan a no acumular rencores.

ACTITUD

Los padres deben buscar el equilibrio y saber cuándo intervenir.

FOMENTA

Las peleas no son del todo malas, ya que son de ayuda para un futuro.