martes, 8 de mayo de 2012

Terapia con lágrimas, los beneficios de llorar

“El llanto muy básicamente es una expresión física de las emociones que se están sintiendo”. La descripción, hecha por la psicóloga Daniela Martic aparece como básica, pero apunta al poder curativo que tiene el llorar.

Sea cual sea la situación, que caigan lágrimas de los ojos será una forma de descarga. “Creo que el llanto está poco valorado y se tiende a connotarlo de forma negativa. Es más, se oculta o se reprime y no se le da la importancia que realmente tiene”, afirma. Esto es su necesaria presencia para liberar emociones, demostrar sentimientos y también como una respuesta frente a sensaciones de impotencia. Sin embargo, dice, no es necesario andar llorando todo el tiempo ni a cada rato y que es una conducta que debe ser modulada de acuerdo a ciertos patrones sociales de comportamiento. Bajo estas ideas creó hace 15 años esta terapia que usa lágrimas como agentes sanadores y como antídotos para que las emociones negativas no provoquen daño en el cuerpo físico.

lunes, 7 de mayo de 2012

Las Madres y el otoño

Mayo es el mes de las madres en casi todo el mundo
Divinos misterios trae el otoño, que derrama las hojas en tonos naranjas y amarillentos precediendo los días de mayo.

Mayo es el mes de las madres; pues, la mayoría de los países del mundo festejan el día de la madre en mayo.

Empero, las primeras celebraciones del Día de las Madres se remontan a la Antigua Grecia donde se le rendían honores a Rea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades.

Por su parte, los romanos llamaron a esta celebración Hilaria, cuando la adquirieron de los griegos. Celebraban el 15 de marzo en el templo de Cibeles y durante tres días realizaban ofrendas.

Ya los católicos, transformaron las celebraciones romanas en celebraciones para honrar a la Virgen María, la madre de Jesús. En el santoral católico el 8 de diciembre se celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción, fecha que los panameños adoptaron para la celebración del Día de la Madre.

En Inglaterra, aproximadamente el siglo XVII, tenía lugar un acontecimiento similar, también relacionado con la Virgen María, que se denominaba Domingo de las Madres. Los niños concurrían a misa y regresaban a sus hogares con regalos para sus madres. Asimismo, como muchas personas trabajaban para gente acaudalada y no tenían la oportunidad de estar en sus hogares, ese Domingo se les otorgaba el día libre para visitar a sus familias.

Así, llegó a nuestro mundo contemporáneo la tradición de la conmemoración del día de la madre; en la mayoría de los países se eligió el mes de mayo para festejarla; precisamente mayo, que en Sudamérica es un mes de otoño.

Las madres son mujeres que engendraron otro ser y se dedicaron a vivir por él, por opción y por aceptación de un mandato social muy fuerte, que la induce a anular su propia existencia en beneficio del hijo. Entonces las madres se tornan mujeres excepcionales, que luchan con alma, vida y corazón por el bienestar de sus hijos. Las madres asumen la abnegación como un motor que puede impulsarlas al infinito, por la vida o libertad de un hijo.

Quizás, porque el otoño trae consigo la nostalgia y una tristeza discreta que quisiera llorar, pero, el viento suave de mayo no permite secando lágrimas, es que se escogió mayo para conmemorar a las madres.

Muchos hablan de las madres con su infinito amor por el retoño que llevan en el vientre o en los brazos; otros recuerdan a las madres como trabajadoras multidisciplinarias en la atención de sus hijos y siempre recalcan su amor incondicional por el hijo, que aún viejo es pequeñito ante los ojos de la madre.

Pero, hoy es un día de otoño… y mi alma andariega anda quieta, medio triste, un tanto melancólica; quizás, por eso, en este mayo, yo quiero recordar, a manera de homenaje, a las madres que viven el infortunio de tener a un hijo enfermo, o sufren porque vieron a su hijo partir al otro mundo, silentes como el árbol que se desoja.

Pues, los vientos otoñales traen consigo recuerdos dolorosos de los hijos que alzaron el vuelo a los brazos de Dios, de los hijos que ya no están.

Ser madre del hijo que partió es orar, orar y orar para que los años pasen de prisa, la vida se consuma antes y el reencuentro en la eternidad sea sellado por un abrazo de amor. Es sufrir cada otoño con las hojas de diferentes matices, que se desprenden de los árboles.

El otoño es nostálgico por sí mismo, pero, en el mes de mayo invita a llorar por aquellos que solo son recuerdo, ahora. Como el hijo que partió sin previo aviso, en un accidente, en un día cualquiera, sin dar tiempo para el hijo decir te quiero o para la madre decir que se cuide, que la espere, que no lo olvidará…

La luna llena de otoño, es tan fría como el miedo que se apodera de las tristes madres de los niños desaparecidos o de los hijos que fueron a la guerra…

Madres hay tantas, como las heroínas de la plaza de Mayo que envejecieron sin encontrar justicia por sus hijos muertos, torturados y desaparecidos. Las madres, como las de la Plaza de Mayo, sólo encuentran paz cuando el hijo hecho luz viene a recogerlas, para llevárselas a su lado.

En las noches el otoño ladra en las calles, mientras las madres cuidan a sus niños enfermos o vegetativos. La desilusión e impotencia que sienten esas madres que no pueden ver a su niño moverse o hablar… ese sufrimiento es tanto que no hay parámetro de comparación. Pero, esas madres como robles, siguen adelante como ángeles destinados a traer el paraíso a la Tierra, mientras padecen en silencio.

La lluvia en las mañanas de otoño, lava el alma de las madres tristes y deja la corta esperanza de que todo estará bien.

Las madres sin sus hijos, son como María madre de Dios, que contempló la pasión de Cristo desmayo de dolor en el alma y cuando despertó fue pregonar el evangelio de su hijo al mundo.

Las madres son las que mantienen viva la memoria de los hijos como sirios encendidos.

Las tardes de mayo, con sus tonos grises amarillentos, son tristes como el alma de las madres que enterraron a sus hijos.

El crepúsculo en otoño sigue un camino tan eterno como el amor de una madre.

Divinos misterios trae el otoño, que derrama las hojas en tonos naranjas y amarillentos cubriendo las tumbas en mayo.

Infantes ¿Deben los pequeños levantar pesas?

La pregunta concreta es ¿pueden los niños, los púberes y los adolescentes levantar pesas?. Se parte del erróneo concepto de que las pesas son sinónimo de la fuerza muscular máxima. Sin embargo, en las plazas o lugares de recreo deportivos, los niños efectúan cargas en los límites de la mayor intensidad con las argollas, las sogas para trepar y utilizando su propio peso corporal, pero sin la utilización de pesas. Con las pesas se puede desplegar no solamente fuerza máxima, sino también desarrollar otras capacidades, determinadas las mismas en forma sutil e individual. Obviamente con los pequeños, los púberes y los adolescentes, no debemos trabajar para la búsqueda estricta de fuerza máxima; no debemos trabajar o recargar su sistema osteomioarticular con cargas que incidan negativamente sobre su desarrollo, sea con o sin pesas. Ello no quita que los niños, los púberes y los adolescentes no puedan levantar pesas, siempre que el nivel de exigencia esté muy por debajo de la máxima capacidad y cuyo fin consista en Apuntalar su desarrollo somatofuncional. Desarrollar la coordinación neuromuscular incrementando el acervo motor.

Ocho de cada diez niños que mojan la cama de noche han heredado el problema

Un 85% de los casos de enuresis (pérdida de orina durante el sueño) son hereditarios y parte del problema se encuentra en un gen del cromosoma 13, donde va codificada la información que determinará que un niño sufra esa patología, aunque pueden estar involucrados otros genes y cromosomas.

Este es uno de los aspectos más desconocidos de la enuresis que se recoge en el libro "¿Por qué se orinan los niños en la cama?. Repuestas de un médico", que trata el problema de más de un 5 por ciento de los pequeños de entre cinco y catorce años que mojan la cama por las noches.

El libro, presentado hoy en Madrid, da respuesta desde la visión de un médico, el doctor Juan Carlos Ruiz de la Roja, director del Instituto Urológico Madrileño, a las cuestiones que más preocupan a los padres, desde cuál es el momento adecuado para retirar el pañal, hasta las medidas a adoptar en caso de enuresis más allá de la edad normal.

El texto incluye aportaciones históricas, testimonios de niños y adultos que sufren enuresis, y datos estadísticos, todo ello en un tono cercano, divulgativo y al alcance de todos.

La consulta con el pediatra permitirá descartar otras patologías y adoptar las medidas adecuadas -de conducta, farmacológicas, etc.- para poner solución al problema, aunque la mayoría de los padres no lo hacen por desconocimiento, porque piensan que su hijo se curará solo o por la vergüenza de reconocer el problema en público.

Para considerar que un niño sufre de enuresis tienen que registrarse dos o más episodios en un mes.

En el 90% de los casos existe una causa fisiológica que puede ser un retraso en el desarrollo de la vejiga, un retardo en la maduración, o una producción de orina superior a la normal por la noche.

En el 10% restante puede deberse a un acontecimiento inusual en la vida del niño (nacimiento de un hermano, cambios en la estructura familiar, u otros).

El 70% de la orina se produce durante el día y el 30% restante a lo largo de la noche para evitar tener que levantarse constantemente durante el sueño.

La hormona ADH (hormona anti diurética) se sintetiza en el cerebro y tiene como misión reducir la cantidad de orina que fabrican los riñones, al retener parte del agua que se elimina con la orina.

El nivel de esta hormona es constante a lo largo del día y aumenta por la noche para reducir esa producción de orina, lo que no ocurre en el caso de los enuréticos.

Así, la vejiga se llena por la noche y se produce la pérdida de orina o vaciado de manera incontrolable durante el sueño.

Los niños que tienen este problema sufren aislamiento social, vergüenza y restricción de actividades y lo comentan como el acontecimiento más traumático tras el divorcio de sus padres o el maltrato.

Matrimonio en crisis Después de los 40, ¿qué?

Crisis de madurez de los 35 para arriba

La crisis de los cuarenta empieza en los 30. Llega entre los 35 y los 45 años y consiste en que la mitad de la vida ya está gastada. Entonces llega la pregunta: “¿Cómo quiero gastar la otra media?”. Y la sentencia; “Solo me queda la otra mitad”. Y ahí cada persona mira hacia atrás y hacia adelante y, como en una balanza, empieza a sopesar las metas fijadas y los logros obtenidos.

Según un análisis del Foro Español de la Familia, la crisis matrimonial durante esos años es realmente una crisis de personalidad. Y empieza con los siguientes síntomas:

1.- Se empieza a enfriar, el primer amor que les llevó al matrimonio. Se resquebraja la unión familiar para sacar adelante a los hijos y aparece la sensación de haber cumplido las metas matrimoniales.

2.- Comienzan a registrarse las primeras limitaciones físicas, cambios emocionales y de conducta. Se entra en la madurez, el principio de un tobogán que se precipita a la vejez.

3.- Es la época donde algunas parejas se sienten atraídas por lo que existe fuera.

4.- Es una etapa donde algunas parejas se dan cuenta que no han llegado a los objetivos que tuvieron cuando se casaron.

5.- Se dan cuenta de que han desperdiciado unos estupendos años de vida, cuando el intelecto y el cuerpo, estaba en los mejores momentos de su máxima potencialidad.

6.- También aparecen los cambios físicos, que suelen ser deterioros corporales. Arrugas, canas y kilos.

7.- Aparece la preocupación por las enfermedades, chequeos médicos y en algunas personas, se empieza una actitud hipocondríaca.

8.- Se aumenta la belleza interna y la tranquilidad de espíritu, lo que origina que aparezca esa otra belleza que nada tiene que ver con la frescura corporal de los años jóvenes.

9.- Comienza a sentirse el cansancio motivado por todas las responsabilidades.

10.- Comienza a mantener una postura apática, ante el sexo con su pareja.

Los hijos comienzan a ser independientes y se alejan poco a poco. Hay que enfrentar a la rutina matrimonial.

11.- En el entorno laboral aparece alguien a quien le dedican más tiempo y atención que el debido.

Empiezan los coqueteos con otras personas. Incluso, sin ninguna razón profesional, se pasa demasiado tiempo en el trabajo o fuera con compañeros justificando así la llegada a la casa a última hora.

Tras los primeros síntomas llegan las causas que abren la puerta de entrada hacia esta crisis matrimonial:

las causas más frecuentes

1.- El dar por terminados los objetivos que ambos tenían en común.

2.- Perder el norte, los valores humanos que les daban seguridad a la hora de actuar y sustituirlos por actitudes materialistas que llevan a ver la vida bajo otros enfoques.

3.- Considerar que sus tareas familiares, conllevan un exceso de responsabilidades, imposibles de sobrellevar y que el matrimonio, empieza a volverse una carga difícil de llevar.

4.- Los cambios físicos, biológicos, psicológicos, religiosos, económicos y sociales que se producen, al llegar a esa edad, hacen creer a algunos que han disminuido o desaparecido, las cosas importantes que tenía en común la pareja.

5.- No estar preparados para sobrellevar, el llamado síndrome del “nido vacío”, que es cuando los hijos dejan la casa paterna, para irse a vivir a otro lado, por motivos de estudio, trabajo, amigos o matrimonio. Pues si en los primeros años del matrimonio, existía la ilusión de la juventud y la esperanza de criar a los hijos, con el paso de los años y tras haber luchado, por ellos y por la vida, el hueco dejado por los hijos, puede separar a la pareja.

6.- Que uno de los miembros de la pareja luche, para seguir adelante con los planes que hicieron, para cumplir los objetivos de vida en común y que la otra persona, se acomode a quedarse atrás.

7.- Cuando aparecen los aspectos psicológicos de desilusión, cansancio y desengaño, y se reflejan en la crisis. Desilusión con uno mismo, porque los proyectos juveniles, no se han realizado. Cansancio al ver que las responsabilidades aceptadas piden un esfuerzo continuado y se hacen cada vez más pesadas, pues exigen mucha atención y muy constante, lo que origina múltiples sacrificios.

8.- Los esposos buscan nuevas experiencias muy atrevidas o de alto riego matrimonial para evitar la sensación de tiempo perdido o de aburrimiento. Coquetean con personas, incluso más jóvenes, sin tener en cuenta, el riesgo matrimonial.

9.- La práctica de deportes de alto riesgo, exagerado cambio de imagen, grandes inversiones económicas, que normalmente no haría, simplemente por llamar la atención, como el comprar coches deportivos y de colores chillones.

10.- Un cambio profundo en la vida económica, física o social de la pareja, una situación social inestable o peligrosa. La modificación del carácter, motivado por la excesiva preocupación por la salud, la aparición de enfermedades imaginarias, una cierta pérdida de interés por el trabajo profesional, etc.

Todo problema tiene solución y para alcanzarla, nada mejor que querer hacerlo.

sábado, 5 de mayo de 2012

HABLAR DE SEXUALIDAD

No es difícil buscar apoyo cuando se habla de nuestra sexualidad. Los requerimientos de las personas a sus necesidades especialmente de adolescentes son múltiples, los mismos van equivocados porque por temor o vergüenza no hacen las consultas, o no encuentran satisfacción a sus necesidades básicas.

El dosificar sus dudas en base a satisfacción de sus necesidades con conocimientos, capacidades, valores y actitudes, ayudarán a resolver problemas de su vida cotidiana y mejorar la calidad de vida.

La ayuda que se puede prestar evitará destruir el proyecto de vida, ya que un error muchas veces se constituye como el punto del fracaso por el resto de sus vidas.

La orientación de padres, profesores o amigos a veces es tarde, ya que no ofrece la solución, es por ello necesario prevenir con lo que llamamos el proceso de la educación para la sexualidad y la salud sexual y reproductiva de niños, niñas, adolescentes, jóvenes, hombres y mujeres hacia una sexualidad sana y responsable.

Al adolescente le cuesta aceptar los cambios que percibe al inicio de todo, cuando se relaciona con su cuerpo, sentimientos, actitudes y comportamientos; en la mujer desde los 11 años cuando aparece la primera menstruación o "menarca"; en el hombre, el cambio físico y los sueños húmedos, al desarrollar tiene diferentes incógnitas.

Es el momento de buscar ayuda o educación que le permita vivir su sexualidad de manera saludable, placentera y responsable, lo que también quiere decir resolver sus propios problemas, elegir y asumir opciones para tomar decisiones sobre su sexualidad.

Equivale decir que, una buena educación para la sexualidad ayuda en la formación de la persona y su felicidad.

También la innovación en el aporte de una construcción, de competencias, valores, como elemento fundamental en el desarrollo de las personas, ya que cada persona tiene sus propias particularidades y construye su realidad a partir de los factores socioculturales que han influenciado en el transcurso de su vida.

Es decir que comprende al mundo según lo que ha ido aprendiendo en la vida.

Este enfoque intercultural nos permite ver las diferencias de las condiciones y situaciones del contexto.

La relación cultura y vida cotidiana es determinante para buscar un enfoque nuevo que permita revisar, proponer, construir o reconstruir mejores y nuevas formas de expresar la sexualidad.

Los jóvenes hoy en día ya no desconocen conceptos sobre el tema porque buscan conocer de sus pares lo que muchas veces son equivocados.

La otra mujer

Sandra y Luis, ambos en sus 30s, trabajaban en una empresa de marketing y durante dos años fueron amigos; se sentaban juntos en las reuniones, compartían ideas para atraer a clientes y, en ocasiones, tomaban una copa de vino saliendo del trabajo y hablaban de sus propias parejas. Sandra terminó meses atrás con un chico de años, mientras que Luis, a pesar de las típicas peleítas de un matrimonio, estaba felizmente casado. Sandra conoció a la esposa de Luis hace cuatro años; la veía en la oficina y en fiestas de la empresa y le caía muy bien. Sin embargo, la atracción que había entre ella y Luis era innegable. Siempre estuvo allí, pero para ellos era algo platónico, pues ella nunca pensó (y más bien criticaba) meterse con un hombre casado y ser la otra mujer.

Una noche, los dos decidieron tomar un trago luego de una reunión pesada… en ese momento, todo cambió. Él le dio un beso y ella cayó rendida. Y así, en un segundo, Sandra, una mujer exitosa, atractiva, sensible, inteligente e independiente, comenzó lo que sería un affaire con un hombre casado, tomando ese rol que ella nunca en su vida imaginó tomar: la “otra mujer”.

Los medios tradicionalmente representan a la otra mujer como una psicópata solitaria (Glenn Close en Atracción Fatal), una joven lolita desesperada por la aprobación masculina (Mena Suvari en American Beauty) o una mujer que busca dinero o elevar su estatus social. Pero hoy, la otra mujer ya no encaja dentro estos estereotipos.

La pregunta es, si la otra mujer no es esa villana o una paria social, ¿quién es? De acuerdo a una encuesta realizada por la publicación Women´s Health, puedes ser tú: aunque 79 por ciento de las encuestadas dijeron que tener un affaire con un hombre casado nunca es aceptable, un sorprendente 46 por ciento admitió haberlo hecho (y más de la mitad dijo que no se arrepentía).

Aun más intrigante, cuando se les preguntó a las encuestadas si preferían ser la amante o la esposa engañada, más de 62 por ciento optó por ser la amante.

¿Qué revelan estos datos? ¿Significa que ser la otra mujer está perdiendo ese estigma que tenía? ¿Qué está sucediendo? Como mujeres, ¿no deberíamos cuidarnos y respetarnos, en lugar de “robar” el hombre de otra? Investigamos qué es lo que sucede.

¿Qué quiere ella?

Se sigue asumiendo que la otra mujer tiene un plan premeditado para desplazar a la “señora de la casa” y convertirse en la esposa número dos. Mientras que este estereotipo se aplica a algunas mujeres (pues se cree que muchas mujeres buscan algo permanente) de hecho, hoy muchas mujeres caen en un affaire precisamente porque no quieren algo permanente o porque se enamoran sin pensarlo. Casi el 62 por ciento de las encuestadas que han tenido affaires con hombres casados dicen que su “enamoramiento prohibido” no era parte de un plan malévolo para quitarle el esposo a una mujer… Ellas se enamoraron, aunque no querían hacerlo.

Por otro lado, hay casos en los que el matrimonio “en crisis” de un hombre puede ser el catalizador para la relación prohibida. Y es que, muchas veces el hombre habla y se queja sobre su matrimonio y su esposa a su amante. En estos casos, la amante suele “justificar” el affaire.

“La oportunidad de jugar a la “salvadora” es una razón común por la que una mujer termina en un affaire con un hombre casado”, dice Mira Kirshenbaum, terapeuta de parejas y autora de When Good People Have Affairs. “A veces una mujer “decide” que el hombre está con una pareja que aniquila su potencial, y ella quiere ayudar y liberarlo”, explica la experta.

Desde esta perspectiva, ellas ven el affaire más como “una causa noble” que una transgresión moral. Pero, la realidad es otra: por lo general el hombre no está desdichado en su matrimonio, como él le hace creer a su amante.

Otro inesperado incentivo para entrar a un affaire, de acuerdo a algunas mujeres encuestadas, es que los hombres casados tratan súper bien a la “otra mujer”. Y es que el tiempo que tienen juntos es tan clandestino que siempre se siente especial.

Una cuestión evolutiva

Sea cual fuera la razón que lleva a una mujer a un affaire, varias investigaciones explican el porqué de este comportamiento. Los científicos dicen que “robar parejas” sucede en todas las sociedades del mundo. Incluso afirman que es el origen de 10 a 15 por ciento de todas las relaciones románticas, de acuerdo a una encuesta realizada en 17,000 personas de todo el mundo.

“Desde una perspectiva histórica, las mujeres compiten entre ellas para conseguir la mejor pareja”, dice David M. Buss, psicólogo evolutivo y autor de The Evolution of Desire: Strategies of Human Mating. “Robar parejas es una estrategia efectiva porque hay pocos hombres de “mayor calidad”, por lo que las mujeres compiten para acceder a ellos”, asegura.

En otras palabras, cuando se trata de elegir una pareja, la evolución nos ha condicionado a buscar al “número uno”, sin importar la” hermandad” que existe entre mujeres.

Asimismo, un estudio publicado en la Journal of Experimental Social Psychology, confirmó que las mujeres solteras se sienten más atraídas a los hombres que tienen una relación seria. En el estudio, dirigido por las psicólogas Melissa Burkley y Jessica Parker, se preguntó a hombres y mujeres sobre su pareja ideal. Luego, se les mostró una foto de una persona atractiva del sexo opuesto (su supuesta “pareja ideal”). Sin embargo, la foto era la misma para todos. A la mitad de los sujetos se les dijo que esa persona estaba en una relación, mientras que la otra mitad creía que era soltero. Luego, se les preguntó cuan interesadas estaban en esa pareja. Cuando se les decía a las mujeres solteras que ese hombre era soltero, 59 por ciento de ellas estaba interesada en él; mientras que cuando se les dijo que ese mismo hombre estaba en una relación seria, 90 por ciento dijo que estaba interesada. ¿Conclusión? ¡A las solteras nos gustan más los hombres “tomados”! La pregunta es, ¿por qué? Los expertos explican que es porque un hombre en una relación seria ha demostrado su habilidad para comprometerse y que sus cualidades han sido “pre examinadas” y aprobadas por otra mujer.

Pelea entre mujeres

Pero no sólo estamos más interesadas en el “hombre de otra”, pero somos más efectivas “robando” parejas que los hombres, de acuerdo a un estudio realizado por Buss and Schmitt. Y es que, es menos peligroso para las mujeres que para los hombres, pues la manera en la que la mujer “pelea” es hablando mal de la “otra”. Llamar a una mujer “la otra” es la manera en la que la esposa condena al ostracismo a la amante, y posiblemente, de esta manera hace que su esposo infiel también le dé la espalda a la “otra”.

“Humillar y rebajar a la competencia funciona precisamente porque el hombre aprecia la fidelidad sexual en una pareja seria”, explicaron los autores del estudio. “Estas tácticas debilitan el valor como pareja que tiene la rival femenina”.

Hay recordar que las mujeres debemos ser virtuosas. “Cuando un hombre engaña, está siendo fiel a esa imagen de ser desconfiable. Sin embargo, cuando una mujer engaña está traicionando la idea que afirma que la mujer es intrínsecamente fiel… Claramente, ni un estereotipo es verdadero”, explica Kirshenbaum.

Sagrado matrimonio

Angelina Jolie era todo menos una “cualquiera” cuando le quitó Brad Pitt a Jennifer Aniston y hoy es vista por muchos como una santa, no como una “rompe hogares”. Lo mismo sucedió con Carla Bruni, hoy considerada la nueva “Jackie O”. Ciertas etiquetas hubieran sido inconcebibles años atrás. La pregunta es, ¿por qué las “otras mujeres” ya no son las villanas o las “cualquieras”? De acuerdo a algunos expertos, es así porque nuestra forma de ver el matrimonio ha cambiado: los porcentajes de divorcio son más altos que nunca antes y varios estudios han demostrado que alrededor de la mitad de los hombres y mujeres casados han engañado.

Estas estadísticas explican por qué ya no insultamos, etiquetamos o marginamos a muchas “amantes” como si fueran el diablo. En la actualidad, como cultura, entendemos que las relaciones son complicadas y que cambian con el paso del tiempo.

“Ya no esperamos que todos los matrimonios duren para toda la vida. Así que cuando una mujer se involucra con un hombre casado, o viceversa, no nos sorprende de la misma manera que nos sorprendía antes”, explica Kirshenbaum.

Vale aclarar que ser infiel o “ser la otra” no está justificado y no es una acción moral, pero tenemos que admitir que la perspectiva ha cambiado, lo queramos o no. Aunque siempre será visto como una acción inmoral, no podemos decir que esa mujer es una mala persona… es más… no lo hacemos.

Sin embargo, meterte en un matrimonio, nunca (bueno… casi nunca) termina en un final feliz. De acuerdo a los expertos, Schmitt, Buss y Kirshenbaum, las relaciones que nacen de affaires extramaritales son muy inestables. Una encuesta realizada en 4,126 hombres ejecutivos, encontró que solo el tres por ciento de los hombres que han dejado a sus esposas han tenido una relación seria con la amante. No son buenas noticias para las mujeres que esperan felicidad hasta que la muerte los separe con un hombre “prestado”.






NUMEROS

De 1,400 mujeres fueron encuestadas por la revista Women´s Health. Esto es lo que piensan sobre la infidelidad.



46.3%

dice que se ha involucrado románticamente con un hombre casado.



62.6%

prefiere ser la amante, no la mujer engañada.



67.8%

admitió que el “coqueteo prohibido” fue espontaneo y que no pensaban caer en un affaire.





CIFRAS



29.9%

de los affaires duró varios meses; 22.9% duro más de un año; 20% duró unas cuantas semanas.



13.7%

siguieron juntos.



86.3%

de las relaciones terminaron.



57.9%

dice que no se arrepiente. 42.1% dice que sí.



20.8%

de las mujeres fieles admiten que podría suceder.



68.5%

admite que alguna de sus amigas ha estado involucrada con un hombre comprometido.