El vivieron felices para siempre es un final solo para cuentos, porque en realidad, si se habla de matrimonio esta idea va más allá de lo que parece, en especial cuando se trata de la convivencia en pareja. Previo a tu matrimonio y para que no hayan tormentas en el paraíso, hablamos sobre el temor a vivir bajo el mismo techo.
En el noviazgo no se nota. La etapa del noviazgo se caracteriza por compartir parte de tu tiempo con tu pareja. Según la psicóloga, Ximena López, es una de las etapas más hermosas que se vive en una relación porque uno está enamorado, ilusionado y lleno de planes. Pero también, existen miedos, temor a lo que vendrá o cómo será. Sin embargo, estas emociones se viven y se sienten diferentes de acuerdo a la edad, madurez y experiencia de cada persona.
Seguridad. Para la convivencia durante el matrimonio, aparte del amor que es de suma vitalidad, hay que tener responsabilidad e ideas claras sobre lo que se quiere. Conocer con certeza que la decisión que se está tomando traerá un sinfín de alegrías, pero también compromisos qué asumir.
Autoevaluación. La psicóloga, Tusnelda Flores, explica que el temor a la convivencia en pareja es un tema poco común en la sociedad, porque actualmente muchas parejas “son más lanzadas” en este aspecto. Sin embargo, aquellas que están padeciendo esto, tendrían que despejar primero sus dudas ya sean reales o imaginarias. Podrían comenzar determinando a qué le tienen miedo, haciendo preguntas como: ¿es solo temor mío? ¿es la familia de mi pareja? ¿es la responsabilidad que se viene?
Tomar decisiones. Entre los cambios que este miedo genera, se encuentran la ansiedad y la preocupación, por lo que es muy importante trabajar en esta fase la realidad. Es decir, meditar en el tiempo que se lleva de relación, si es una decisión personal o forzada porque hasta en las preguntas más sencillas se puede tomar decisiones claras, indica Tusnelda.
Experiencias que fortalecen. En esta etapa, López resalta que la pareja descubre que “la luna no es de queso”. En otras palabras, que en el matrimonio la pareja se reconocerá que ya no son los pasajeros sino los conductores y que deben saber las reglas de convivencia. “Así como manejamos nuestro auto, debemos saber cuándo frenar, acelerar y ceder el paso. Si esto se llega a hacer con responsabilidad, amor, tolerancia e ilusión seguro se enfrentarán a descubrir que la etapa más bella es amar y sentirse amado".
Recomendación
Ximena López te aconseja antes de casarte
* Recuerda que la etapa del noviazgo es justamente para conocerse y descubrirse. Sin embargo, por lo general uno se muestra tal cual es, recién, en la etapa de la convivencia porque en el noviazgo no se muestran cómo realmente son. La verdadera historia comienza cuando se vive bajo el mismo techo a diario. Tampoco es garantía tener 10 años de noviazgo para asegurar una vida en pareja perfecta.
*Antes de convivir, deberías preguntarte, si realmente lo que sientes es amor como para aceptar sus flaquezas y ayudarle a vencerlas y seguir amando a pesar de ellas. Recuerda que el amor no es un sentimiento, es una decisión.
Consejos para las parejas, como actuar en infidelidad, noviazgo y mucho amor
viernes, 13 de mayo de 2016
Cómo conseguir que la primera cita sea un éxito
JUEGA TUS CARTAS
CONSEJOS FAVORECEDORES
El que una primera cita funcione no es tan complicado como parece.
El primer encuentro se basa en esta sencilla idea: si quieres que un hombre vuelva a llamarte, hazle saber, claramente, pero sin insistir, que te interesa, te gusta y no te aburres con él.
Y si estás cansada o poco animada, mejor cancela la cita para otro día.
Para ellos es importantísimo que la primera vez que salgan con una mujer, ella se muestre animada y contenta estar a su lado.
La primera cita requiere un esfuerzo; sin exagerar, ni convertirte en una actriz, debes demostrarle a él que estás encantada de estar a su lado.
También es esencial que te interesen sus cosas, sobre todo su trabajo.
Es un buen punto de partida preguntarle por su profesión, ya que una
parte importantísima de la vida
de un hombre es su carrera.
Por eso, los chicos aprecian y valoran a una mujer que se interesa por ellos.
Otro punto clave son los gestos corporales: tocarle suavemente la mano cuando él dice algo gracioso, mirarle con interés directamente a los ojos… Son señales que le darán confianza y le harán saber que él te gusta y de-seas verle otra vez.
Aplaza las discusiones: procura no discutir el primer día. No malinterpretes, no es que quieran una muñequita sin opiniones que les diga continuamente “amén”, pero huyen ante
las mujeres que disfrutan atacando
y cuestionando todo lo que dicen.
Es una regla de oro: si el chico te gusta, no discutas con él en la primera cita o preferirá tirarse a un mar infestado de tiburones antes que marcar tu número de teléfono.
También desconfían de las mujeres que desvelan detalles íntimos de su
vida en cuanto salen con ellas: que sus padres se ha divorciado o que
están a dieta.
A los hombres les gusta ir poco a poco en eso de la intimidad verbal. Y una
recomendación vital: ningún hombre de este planeta está interesado en oír, ¡nada!, sobre tus exnovios.
¿En realidad qué quieren ellos?
En una primera cita, quieren algo tan sencillo como esto: que sea agradable.
Les enamora una mujer amable, flexible
y simpática, con la que sea fácil estar. No pueden resistirse ante una mujer dulce. Compréndelo, en la primera cita ellos se sienten superinseguros. Tienen que impresionarte, conquistarte y pasar el examen. Imagina lo que les alivia el percibir que no se les exige más de lo que pueden dar. Y también les encanta decir que la pasó bien contigo y que tú les digas que también disfrutó la cita.
Pruébalo. No temas parecer desesperada o demasiado ansiosa. Estarán felices
de oírte y las dudas que puedan tener
se evaporarán con esa simple llamada.
Algo que debes tener muy claro
Si un hombre dice la consabida frasecita de “ya te llamaré” justo cuando se despide de ti, no te lo creas. Es un tic automático para terminar una cita que no le gustó.
Haz como si no la hubieras oído y no pierdas tu tiempo intentando descifrar lo que quiso decir en realidad.
Cuando a los hombres les interesa realmente una mujer, no la dejan con la duda y se aseguran de quedar con ella sin
ambigüedades.
Entiende esto: no existe ninguna razón
por la que un hombre que quiera de verdad llamar a una mujer no la llame o espere más de una semana para hacerlo. Eso no es común ni es lo mejor.
Por eso, no te angusties innecesariamente (demasiadas mujeres lo hacen); si él desea volver a verte, se pondrá en contacto contigo. Y muy pronto.
CONSEJOS FAVORECEDORES
El que una primera cita funcione no es tan complicado como parece.
El primer encuentro se basa en esta sencilla idea: si quieres que un hombre vuelva a llamarte, hazle saber, claramente, pero sin insistir, que te interesa, te gusta y no te aburres con él.
Y si estás cansada o poco animada, mejor cancela la cita para otro día.
Para ellos es importantísimo que la primera vez que salgan con una mujer, ella se muestre animada y contenta estar a su lado.
La primera cita requiere un esfuerzo; sin exagerar, ni convertirte en una actriz, debes demostrarle a él que estás encantada de estar a su lado.
También es esencial que te interesen sus cosas, sobre todo su trabajo.
Es un buen punto de partida preguntarle por su profesión, ya que una
parte importantísima de la vida
de un hombre es su carrera.
Por eso, los chicos aprecian y valoran a una mujer que se interesa por ellos.
Otro punto clave son los gestos corporales: tocarle suavemente la mano cuando él dice algo gracioso, mirarle con interés directamente a los ojos… Son señales que le darán confianza y le harán saber que él te gusta y de-seas verle otra vez.
Aplaza las discusiones: procura no discutir el primer día. No malinterpretes, no es que quieran una muñequita sin opiniones que les diga continuamente “amén”, pero huyen ante
las mujeres que disfrutan atacando
y cuestionando todo lo que dicen.
Es una regla de oro: si el chico te gusta, no discutas con él en la primera cita o preferirá tirarse a un mar infestado de tiburones antes que marcar tu número de teléfono.
También desconfían de las mujeres que desvelan detalles íntimos de su
vida en cuanto salen con ellas: que sus padres se ha divorciado o que
están a dieta.
A los hombres les gusta ir poco a poco en eso de la intimidad verbal. Y una
recomendación vital: ningún hombre de este planeta está interesado en oír, ¡nada!, sobre tus exnovios.
¿En realidad qué quieren ellos?
En una primera cita, quieren algo tan sencillo como esto: que sea agradable.
Les enamora una mujer amable, flexible
y simpática, con la que sea fácil estar. No pueden resistirse ante una mujer dulce. Compréndelo, en la primera cita ellos se sienten superinseguros. Tienen que impresionarte, conquistarte y pasar el examen. Imagina lo que les alivia el percibir que no se les exige más de lo que pueden dar. Y también les encanta decir que la pasó bien contigo y que tú les digas que también disfrutó la cita.
Pruébalo. No temas parecer desesperada o demasiado ansiosa. Estarán felices
de oírte y las dudas que puedan tener
se evaporarán con esa simple llamada.
Algo que debes tener muy claro
Si un hombre dice la consabida frasecita de “ya te llamaré” justo cuando se despide de ti, no te lo creas. Es un tic automático para terminar una cita que no le gustó.
Haz como si no la hubieras oído y no pierdas tu tiempo intentando descifrar lo que quiso decir en realidad.
Cuando a los hombres les interesa realmente una mujer, no la dejan con la duda y se aseguran de quedar con ella sin
ambigüedades.
Entiende esto: no existe ninguna razón
por la que un hombre que quiera de verdad llamar a una mujer no la llame o espere más de una semana para hacerlo. Eso no es común ni es lo mejor.
Por eso, no te angusties innecesariamente (demasiadas mujeres lo hacen); si él desea volver a verte, se pondrá en contacto contigo. Y muy pronto.
Apapachar, la complicidad de acariciar el alma
Dicen que “apapachar” es una de las palabras más bonitas que existen y que lo es aún más la acción que simboliza, “acariciar con el alma”. Esta bella palabra proviene del náhuatl “apapachoa” y ya ha dado la vuelta al mundo, sostiene la reconocida psicóloga Raquel Aldana.
Cabe decir que el término nahualt no tiene este significado tan emocional, sino que éste se ha tomado en el proceso de castellanización de la palabra. En realidad apapacho viene de papachoa, un verbo usado para hacer referencia a las acciones de amasar, masajear o sobar con cariño.
Así que a través de las derivaciones ha ido tomando esa connotación de la que hablamos, la de “acariciar con el alma” y dar lugar al desnudo emocional.
Un apapacho es algo más que un abrazo unido a un bonito momento, más bien designa una complicidad, un encuentro emocional, algo que va más allá de un mero contacto cariñoso. Ahora bien, quizás para algunos de nosotros acariciar con el alma tenga este significado pero otros puedan darle más o menos intensidad a su definición.
RELLENARNOS DE EMOCIONES
Podemos seducirnos a través de las palabras y de las caricias más allá del contacto piel con piel, de los
sentidos tradicionales, del renacer sentimental y de la reacción de nuestras emociones. En cuestión de sentimientos hay mucho escrito pero, al fin y al cabo, cada uno tiene que pensar, sentir y validar los suyos.
Somos seres emocionales que piensan a través del lenguaje de las emociones y, por eso, sabemos que tanto abrazar como hacer sentir a los demás nuestro afecto es uno de los mejores regalos que podemos hacer.
Porque sentirse acariciado con el alma es sentir la unión de nuestras emociones. Los problemas desaparecen por segundos, la angustia se deja envolver por el amor y por momentos vinculamos nuestras constelaciones con las del otro.
El baile químico
de nuestras emociones
Lo que llamamos metafóricamente “la unión de dos almas” se convierte en un baile químico a nivel cerebral. Nuestras emociones se combinan sutilmente en forma de dopamina, serotonina, oxitocina y noradrenalina.
Con los abrazos, a través de los que nos vinculamos, encendemos un sinfín de constelaciones afectivas que potencian nuestro bienestar y nos ayudan a retomar el control, poniendo a nuestra disposición un timón y un anclaje que sin duda nos sos- tiene en la vida.
Porque al fin y al cabo de esa caricias depende gran parte de nuestro de-sarrollo socioemocional. Conviene, por lo tanto, anclarse a estas experiencias, mejorar nuestra conciencia y dar amor.
EL DESNUDO EMOCIONAL
El encuentro más íntimo entre dos personas no es el sexual, es el desnudo emocional. Este intercambio solo puede producirse cuando se vence el miedo y logramos darnos a conocer al otro tal y como somos, sin anestesias ni tapujos.
Podemos seducir y ser seducidos a través de nuestras emociones; sin embargo, solemos descuidar esta faceta y menoscabar nuestra capacidad de conectar o sentir a través del auto y del heteroconocimiento. Porque un apapacho comienza con uno mismo, con nuestra capacidad de autoabrazarnos, de utilizar nuestras emociones para seguir creciendo, aprendiendo y evolucionando a la par de nuestras experiencias.
En definitiva, apapachar es desnudar nuestros miedos, nuestras inseguridades y nuestra verdad emocional. Es romper nuestros miedos y entregar calidez y hogar a través de los abrazos. Todo esto, sin duda, merecía una palabra tan bella.
LA PIEL LA TOCA CUALQUIERA
Por su parte, la psicóloga Valeria Sabater sostiene que acariciar el alma es seducir con las palabras para encender emociones insospechadas. El buen artesano del amor sincero sabe que no hay mayor atracción que la de dos mentes que encajan, que se buscan y se descubren más allá de la piel y los sentidos, porque acariciar el alma es renacer en el otro sin dejar de ser uno mismo.
Si lo pensamos bien, suelen ser pocas las veces en que llegamos a experimentar una auténtica unión mental con alguien hasta el punto de que la seducción, pase casi por alto lo físico para deleitarnos con una armonía de gustos, placeres, conocimientos y complicidades que trazan instantes maravillosos imposibles de olvidar.
“Apapachar” es, sin duda, un arte excepcional que todos deberíamos practicar con nuestros seres amados, porque en ella se inscribe el respeto, el reconocimiento y ese amor que trasciende la piel y los sentidos…
El acto de “apapachar”, de acariciar el alma de otra persona, no es un proceso que se origine en el corazón. A pesar de que la imagen del amor siempre queda vinculada de forma tradicional a este órgano, su localización exacta está en el cerebro, ahí donde acontece ese baile químico caótico y fascinante que determina muchas de nuestras sensaciones.
Ahora bien, sabemos que la pasión y el amor en su versión más “eufórica” están regidos por una combinación sutil entre neurotransmisores como la dopamina, la noradrenalina y la serotonina, pero… ¿Qué ocurre cuando lo que sentimos es ante todo una “unión mental”? ¿Esa fascinación que va más allá de la piel o del físico?
Cabe decir que el término nahualt no tiene este significado tan emocional, sino que éste se ha tomado en el proceso de castellanización de la palabra. En realidad apapacho viene de papachoa, un verbo usado para hacer referencia a las acciones de amasar, masajear o sobar con cariño.
Así que a través de las derivaciones ha ido tomando esa connotación de la que hablamos, la de “acariciar con el alma” y dar lugar al desnudo emocional.
Un apapacho es algo más que un abrazo unido a un bonito momento, más bien designa una complicidad, un encuentro emocional, algo que va más allá de un mero contacto cariñoso. Ahora bien, quizás para algunos de nosotros acariciar con el alma tenga este significado pero otros puedan darle más o menos intensidad a su definición.
RELLENARNOS DE EMOCIONES
Podemos seducirnos a través de las palabras y de las caricias más allá del contacto piel con piel, de los
sentidos tradicionales, del renacer sentimental y de la reacción de nuestras emociones. En cuestión de sentimientos hay mucho escrito pero, al fin y al cabo, cada uno tiene que pensar, sentir y validar los suyos.
Somos seres emocionales que piensan a través del lenguaje de las emociones y, por eso, sabemos que tanto abrazar como hacer sentir a los demás nuestro afecto es uno de los mejores regalos que podemos hacer.
Porque sentirse acariciado con el alma es sentir la unión de nuestras emociones. Los problemas desaparecen por segundos, la angustia se deja envolver por el amor y por momentos vinculamos nuestras constelaciones con las del otro.
El baile químico
de nuestras emociones
Lo que llamamos metafóricamente “la unión de dos almas” se convierte en un baile químico a nivel cerebral. Nuestras emociones se combinan sutilmente en forma de dopamina, serotonina, oxitocina y noradrenalina.
Con los abrazos, a través de los que nos vinculamos, encendemos un sinfín de constelaciones afectivas que potencian nuestro bienestar y nos ayudan a retomar el control, poniendo a nuestra disposición un timón y un anclaje que sin duda nos sos- tiene en la vida.
Porque al fin y al cabo de esa caricias depende gran parte de nuestro de-sarrollo socioemocional. Conviene, por lo tanto, anclarse a estas experiencias, mejorar nuestra conciencia y dar amor.
EL DESNUDO EMOCIONAL
El encuentro más íntimo entre dos personas no es el sexual, es el desnudo emocional. Este intercambio solo puede producirse cuando se vence el miedo y logramos darnos a conocer al otro tal y como somos, sin anestesias ni tapujos.
Podemos seducir y ser seducidos a través de nuestras emociones; sin embargo, solemos descuidar esta faceta y menoscabar nuestra capacidad de conectar o sentir a través del auto y del heteroconocimiento. Porque un apapacho comienza con uno mismo, con nuestra capacidad de autoabrazarnos, de utilizar nuestras emociones para seguir creciendo, aprendiendo y evolucionando a la par de nuestras experiencias.
En definitiva, apapachar es desnudar nuestros miedos, nuestras inseguridades y nuestra verdad emocional. Es romper nuestros miedos y entregar calidez y hogar a través de los abrazos. Todo esto, sin duda, merecía una palabra tan bella.
LA PIEL LA TOCA CUALQUIERA
Por su parte, la psicóloga Valeria Sabater sostiene que acariciar el alma es seducir con las palabras para encender emociones insospechadas. El buen artesano del amor sincero sabe que no hay mayor atracción que la de dos mentes que encajan, que se buscan y se descubren más allá de la piel y los sentidos, porque acariciar el alma es renacer en el otro sin dejar de ser uno mismo.
Si lo pensamos bien, suelen ser pocas las veces en que llegamos a experimentar una auténtica unión mental con alguien hasta el punto de que la seducción, pase casi por alto lo físico para deleitarnos con una armonía de gustos, placeres, conocimientos y complicidades que trazan instantes maravillosos imposibles de olvidar.
“Apapachar” es, sin duda, un arte excepcional que todos deberíamos practicar con nuestros seres amados, porque en ella se inscribe el respeto, el reconocimiento y ese amor que trasciende la piel y los sentidos…
El acto de “apapachar”, de acariciar el alma de otra persona, no es un proceso que se origine en el corazón. A pesar de que la imagen del amor siempre queda vinculada de forma tradicional a este órgano, su localización exacta está en el cerebro, ahí donde acontece ese baile químico caótico y fascinante que determina muchas de nuestras sensaciones.
Ahora bien, sabemos que la pasión y el amor en su versión más “eufórica” están regidos por una combinación sutil entre neurotransmisores como la dopamina, la noradrenalina y la serotonina, pero… ¿Qué ocurre cuando lo que sentimos es ante todo una “unión mental”? ¿Esa fascinación que va más allá de la piel o del físico?
jueves, 12 de mayo de 2016
Reconoce un amor tóxico
Lo llamamos amor, cuando en realidad es sólo una trampa. Una trampa del lenguaje, una confusión aceptada que complica aún más detectar ese sentimiento venenoso, que te consume hasta el despojo. Lo llamamos amor tóxico cuando ese sentimiento se convierte en adicción, obsesión y anulación. Esa espiral a la que te rindes hasta olvidarte de todo lo demás. Quienes logran salir de ella, necesitan hacer un esfuerzo hercúleo, casi físico.
En Mi amor, la nueva película de la directora francesa Maïwenn, podemos ver cómo es el germen, el desarrollo y el ocaso de una relación. Tony (interpretada por Emmanuelle Bercot) se enamora sin control de Giorgio (un Vicent Cassel en su línea de seductor irresistible). En su adaptación al castellano, el título ha perdido el matiz del original en francés Mon roi (Mi rey), mucho más preciso con ese poder que él ejerce sobre ella, con su rendición y su lucha.
Tony se entrega al espejismo del inicio de esa relación, a la pasión y el arrebato. Para cuando él se descubre como un hombre atormentado, narcisista, egoísta y egocéntrico, ella ya está atrapada y paralizada hasta el dolor y la histeria. “Quiero a nuestro bebé, pero no puedo soportar verte a ti todos los días”. Esa frase de él (que se puede ver en el trailer de la película) es clave para entender hasta dónde se pueden distorsionar las reglas de una pareja cuando se confunde amor con daño, obsesión y sumisión.
Aunque sabemos la teoría y conocemos lo insano de ese sentimiento, seguimos cayendo en él. Quizá por eso, siempre es buen momento para recordar algunas claves para reconocerlo. Porque detectarlo es el primer paso para superarlo.
1- ENTRE LA TOXICIDAD Y EL ROMANTICISMO
El amor se encuentra justo en ese punto medio, tan fácil de teorizar y tan complicado de alcanzar. Nada tiene que ver con la obsesión y la anulación, pero tampoco con la perfección y las mariposas. En el amor tiene que haber independencia sin despreocupación, madurez y respeto. Idealizar al otro desenfoca la realidad y te sitúa en segundo plano.
2- EMPIEZA POR TI
No puedes amar a otra persona, si no te amas primero a ti misma. Esto que suena a obviedad es de las primeras cosas que se olvidan cuando caemos en el bucle de una relación tóxica. Esto no tiene nada que ver con el narcisismo y el egoísmo; los egoístas son incapaces de amar a los demás. Quiérete y respétate, ese es el verdadero escudo contra el amor tóxico. Y no lo olvides, porque olvidarlo es bajar la guardia y el veneno se puede colar por esas compuertas.
3- RECIPROCIDAD
Los sentimientos y las acciones tienen que ser recíprocas en una pareja. Esto es respeto mutuo y, cuando una de las dos partes se lo salta, todo empieza a fallar. La posesión y la imposición se traducen en falta de respeto hacia el otro. La dignidad es lo primero que se resiente. Si provocan que te traiciones a ti misma, es que todo va mal. Ahí no hay amor, sino todo lo contrario.
4- MIEDO
En el amor nunca debe haber temor. Amar no es tener miedo a perder a la otra persona. En el momento en que sientes ese miedo, debes reaccionar y ser honesta contigo misma. Recuerda los dos primeros puntos de este artículo, estás atrapada en algo muy distinto al amor.
5- DELIRIO
Amar a alguien no es entregarse a la locura. Una relación desquiciada no te llenará, sino que te dejará un vacío tan grande que te asfixiará hasta perder el control de tu propia vida. Amar es otra cosa mucho mejor.
6- CUANDO ES IMAGINARIO
A veces pasa que caes en ese amor enfermizo por una persona que ni siquiera es tu pareja. Te enamoras de alguien que no te corresponde hasta descontrolarte y perder la dignidad. Esto, además de ser inmaduro, ataca también tu amor propio. Si al hacer algo por esa persona, te avergüenzas de ti mismo, mala señal.
“No hay más verdad en el mundo que el delirio amoroso”. Con esta frase de Musset con la que arranca Los amores imaginarios, la película de Xavier Dolan, se adivina lo común que es caer en esa trampa. En la cinta, una pareja de amigos (gay él, heterosexual ella) se enamoran del mismo chico y en esa historia se humillarán a ellos mismos. Nunca vale la pena sabotear tu dignidad por una quimera.
En Mi amor, la nueva película de la directora francesa Maïwenn, podemos ver cómo es el germen, el desarrollo y el ocaso de una relación. Tony (interpretada por Emmanuelle Bercot) se enamora sin control de Giorgio (un Vicent Cassel en su línea de seductor irresistible). En su adaptación al castellano, el título ha perdido el matiz del original en francés Mon roi (Mi rey), mucho más preciso con ese poder que él ejerce sobre ella, con su rendición y su lucha.
Tony se entrega al espejismo del inicio de esa relación, a la pasión y el arrebato. Para cuando él se descubre como un hombre atormentado, narcisista, egoísta y egocéntrico, ella ya está atrapada y paralizada hasta el dolor y la histeria. “Quiero a nuestro bebé, pero no puedo soportar verte a ti todos los días”. Esa frase de él (que se puede ver en el trailer de la película) es clave para entender hasta dónde se pueden distorsionar las reglas de una pareja cuando se confunde amor con daño, obsesión y sumisión.
Aunque sabemos la teoría y conocemos lo insano de ese sentimiento, seguimos cayendo en él. Quizá por eso, siempre es buen momento para recordar algunas claves para reconocerlo. Porque detectarlo es el primer paso para superarlo.
1- ENTRE LA TOXICIDAD Y EL ROMANTICISMO
El amor se encuentra justo en ese punto medio, tan fácil de teorizar y tan complicado de alcanzar. Nada tiene que ver con la obsesión y la anulación, pero tampoco con la perfección y las mariposas. En el amor tiene que haber independencia sin despreocupación, madurez y respeto. Idealizar al otro desenfoca la realidad y te sitúa en segundo plano.
2- EMPIEZA POR TI
No puedes amar a otra persona, si no te amas primero a ti misma. Esto que suena a obviedad es de las primeras cosas que se olvidan cuando caemos en el bucle de una relación tóxica. Esto no tiene nada que ver con el narcisismo y el egoísmo; los egoístas son incapaces de amar a los demás. Quiérete y respétate, ese es el verdadero escudo contra el amor tóxico. Y no lo olvides, porque olvidarlo es bajar la guardia y el veneno se puede colar por esas compuertas.
3- RECIPROCIDAD
Los sentimientos y las acciones tienen que ser recíprocas en una pareja. Esto es respeto mutuo y, cuando una de las dos partes se lo salta, todo empieza a fallar. La posesión y la imposición se traducen en falta de respeto hacia el otro. La dignidad es lo primero que se resiente. Si provocan que te traiciones a ti misma, es que todo va mal. Ahí no hay amor, sino todo lo contrario.
4- MIEDO
En el amor nunca debe haber temor. Amar no es tener miedo a perder a la otra persona. En el momento en que sientes ese miedo, debes reaccionar y ser honesta contigo misma. Recuerda los dos primeros puntos de este artículo, estás atrapada en algo muy distinto al amor.
5- DELIRIO
Amar a alguien no es entregarse a la locura. Una relación desquiciada no te llenará, sino que te dejará un vacío tan grande que te asfixiará hasta perder el control de tu propia vida. Amar es otra cosa mucho mejor.
6- CUANDO ES IMAGINARIO
A veces pasa que caes en ese amor enfermizo por una persona que ni siquiera es tu pareja. Te enamoras de alguien que no te corresponde hasta descontrolarte y perder la dignidad. Esto, además de ser inmaduro, ataca también tu amor propio. Si al hacer algo por esa persona, te avergüenzas de ti mismo, mala señal.
“No hay más verdad en el mundo que el delirio amoroso”. Con esta frase de Musset con la que arranca Los amores imaginarios, la película de Xavier Dolan, se adivina lo común que es caer en esa trampa. En la cinta, una pareja de amigos (gay él, heterosexual ella) se enamoran del mismo chico y en esa historia se humillarán a ellos mismos. Nunca vale la pena sabotear tu dignidad por una quimera.
lunes, 9 de mayo de 2016
Los celos
Los celos son de los sentimientos más poderosos y destructivos del mundo, los cuales sobrepasan los límites de la racionalidad.
Para la gran mayoría de las personas, sentir celos es sinónimo de mucho amor, y es más, la idea generalizada es que casi todos creen que los celos son amores. Otros afirman que los celos son el ingrediente principal del amor, si tu pareja no te cela es porque no te ama. Yo en cambio, según mi experiencia y recogiendo la de 500 personas, opino todo lo contrario, pienso que los celos jamás deberían estar presentes en una relación amorosa, si es que realmente quieres vivir en paz y disfrutar de la felicidad al lado de la persona que amas; porque como dice en la Biblia que "el amor no se porta celoso" y tampoco se porta indecente ya que la base del amor es la confianza mutua y los celos son el fruto de la desconfianza, la inseguridad y el egoísmo.
Los celos son un sentimiento de pertenencia absoluta de la pareja, típico de las personas egocéntricas que sólo piensan en sus propios intereses y todo gira en torno a ellas, pues para una persona así sólo existe el yo y no así las demás conjugaciones verbales.
Cuando las personas están unidas por el vínculo del amor todos sus pensamientos son buenos y crean sentimientos agradables, lo cual redunda en felicidad entre las personas que se aman y quienes lo hacen jamás se van a sentir celosos el uno del otro, y permanecerán juntos por el resto de sus vidas, puesto que el amor une a las personas, las ennoblece y las enaltece; en cambio los celos nunca han hecho feliz a nadie, ni al celoso ni a la persona celada, son tan dañinos y destructivos que en vez de unir separan por completo.
Por los celos de alguien se convierte en toxica una relación agradable, estos causan problema dolor, llanto, sufrimiento, maltrato tanto físico como sicológico e incluso hasta crímenes se cometen sólo por este maligno sentimiento llamado celos. Es por todo esto que los celos no pueden considerarse amores sino los asesinos del amor.
Contrario a la creencia popular de que si tu pareja no te cela es porque no te ama, yo digo que si tu pareja te cela es porque no te ama, ya que no confía en ti y si no confía es porque te considera un don Juan o una mujerzuela que cualquiera puede tenerla el rato que quiere, o dicho de otra manera como a una persona sin dignidad.
Los celosos deberían estar como los directores de Hollywood, produciendo películas de ciencia ficción, porque ellos se crean las imágenes y las escenas y le dan vida en su imaginación, para luego cuestionar tu vida y amargártela cada día.
Lo cierto de esto es que no son los enamorados quienes sienten celos, sino los que no se sienten amados, esto les produce una sensación de rechazo, desconfianza e inseguridad, no es su amor por la persona que los hace sentir celos, es su temor a ser sustituidos por otro u otra que los lleva a reaccionar de esta manera posesiva, mezquina y agresiva, incapaces controlar sus impulsos emocionales y de conquistar el corazón de su pareja con sentimientos nobles y agradables, cargados con mucho amor y respeto para hacerse querer.
Los celos matan el amor, por eso, si quieres ser feliz, aléjate de la persona celosa para vivir al lado de una persona amorosa.
domingo, 1 de mayo de 2016
Los prejuicios que rodean la soltería de la mujer
Resulta inevitable que las mujeres entre los 35 y 40 años, particularmente en nuestra cultura latinoamericana, escuchen frases del tipo: "¿todavía no te has casado?, ya va siendo hora porque se te va el tren” o, para aquellas mujeres que tienen un pareja formal escuchar frases como: "ya es hora de que se casen, tengan hijos y estabilicen esa situación”.
A pesar que hemos logrado grandes avances en muchos campos de la vida, la tecnología y la ciencia, algunos pensamientos todavía quedaron en el pasado, sobre todo porque aun en nuestra época consideramos que la felicidad de una mujer está en estrecha relación con la pareja, y de no lograr cierta estabilidad familiar o
conyugal, ha fracasado.
Estos prejuicios que se forman alrededor de la soltería de una mujer de mediana edad me hacen pensar que muchas de ellas han seleccionado parejas por la "premura” del tiempo, por la "presión” familiar y social que deviene del peso de sus años, sin considerar otras consecuencias futuras.
Es claro que la presión de la sociedad influye en la toma de nuestras decisiones, por lo que no es raro encontrarse con parejas infelices que continúan juntas por miedo al estigma, o mujeres que han dado el sí en "el altar” por miedo a ser catalogadas como "solteronas”. Surge la pregunta: ¿vamos a vivir la vida entera con esas personas a las que tememos nos juzgarán?, o, ¿viviremos con las decisiones personales que hemos tomado?
Al final, infelices, felices, estables, no estables, somos sólo nosotros frente al mundo, por lo que, más que el miedo al qué dirán, tendríamos que tener especial cuidado por el peso de nuestras decisiones.
Lo bueno y lo malo del libre albedrío es la libertad para escoger, por lo que nuestras decisiones deben ser lo más conscientes y responsables posible.
La soltería es diferente a la soledad. La soltería podría ser más bien independencia. Mujeres que han alcanzado madurez emocional o económica, y que han optado por disfrutar de esa independencia. No tener pareja no implica no contar con una red de apoyo social y de contención: amigos cercanos y familiares, por lo que la soledad, en tanto no se transforme en "estado solitario”, puede ser creativa y saludable para estas mujeres.
La soltería tampoco tendría que influir en la autoestima de una mujer, porque ninguna autoestima que dependa de terceros es real. Es un proceso, si queremos llamarlo así, en el que nos amamos, nos respetamos y nos valoramos como somos, no en tanto nos aprecien por lo que somos.
La soltería podría ser también un fuerte rasgo de poder. Un poder que va más allá de la simple óptica de ejercer fuerza sobre otro, sino un poder sobre ellas mismas. Un poder para elegir el tiempo adecuado de formar una familia. Un poder para elegir lo que quieren hacer con su tiempo que es valioso y es único. Un poder para hacer frente a las miradas de muchos incrédulos que no aceptan el hecho de que la felicidad es un estado personal.
Es verdad que el condimento de la vida son las personas con las que vivimos y compartimos, pero no por ello la soltería tendría que ser necesariamente funesta, repito: la soltería no es sinónimo de soledad.
La lógica de la vida podría ser entonces: "En los tiempos de Dios todo sucede”. Dejar fluir las cosas, tomar buenas decisiones, confiar plenamente. Formar una familia en el tiempo adecuado, con el compañero adecuado puede ser un regalo maravilloso que tiene que suceder cuando alguien se encuentre listo.
Para terminar transcribo una frase muy motivadora de Bolick para todos nosotros, solteros, casados, separados, divorciados, o viudos:
"Hay mucho por hacer y muy poco tiempo. El amor romántico es maravilloso cuando sucede, pero hay muchas otras formas de amor que pueden servirnos de sustento. Es una suerte estar vivos. Así que a aprovecharlo”.
Los gestos que delatan que una pareja se ama
HABLAR SIN PALABRAS
Los matrimonios suelen usar un lenguaje corporal que mantiene
y fortalece su relación. Como las emociones (alegría, tristeza, enfado...), los gestos que se regalan dos personas que se quieren son universales.
Y esas demostraciones de amor no tienen época ni dependen de los muchos o pocos años que la pareja lleve junta.
Las miradas de complicidad son la expresión más visible del amor, lo primero que detectan los demás.
“Aunque dos personas que se quieren estén sentadas en cada extremo de una mesa, siempre que se miran están diciéndose que no se olvida el uno del otro, que están pendientes entre sí”, explica Mila Cahue, psicóloga experta en parejas y autora de “El cerebro feliz” (Planeta) y “Amor del bueno”.
Sin embargo, hay otros muchos guiños entre los que se aman que, a veces, no se pueden percibir y que nunca serán detectados por los demás, ya que pertenecen a esa esfera íntima que solo la pareja comparte y que les hace
especial a uno y al otro.
“Son códigos que pasan desapercibidos para el resto de las personas que estén alrededor, que solo captan y tienen un significado para los miembros de la pareja. Ponerse entremedias de forma muy sutil cuando uno sabe que al otro le molesta algo, hablar o callarse o evitar una conversación que al otro le disgusta son esos gestos íntimos, solo exclusivos de ellos. Y que nadie percibe”, asegura Cahue.
Tras la mirada, en la postura corporal también se puede leer que dos personas se aman. “Aunque estén separadas y alejadas -dice Cahue-, si se quieren, mantienen la posición del cuerpo y del rostro dirigidas hacia la otra persona, lo que demuestra convergencia. Si no existe esa sintonía, cada uno va a su aire, se dan la espalda, miran hacia lados diferentes y no se atienden cuando hablan”.
GESTOS DE AMOR INVISIBLES
La psicóloga explica algunos de ellos: “La conexión con la persona querida también se demuestra cuando la pupila se dilata. Cuando se tocan con gestos cariñosos y delicados, como pasar la mano suavemente por el hombro. Cuando en compañía de un grupo, la pareja se encuentra alejada y termina por acortar esa distancia y juntarse. Cuando el tono con el que se hablan entre ellos es más confidencial y bajo en volumen, no porque quieran mantener algo en secreto sino porque existe una complicidad.
Estas muestras de complicidad van acompañadas de gestos de comprensión: "estamos de acuerdo"; de una sonrisa y de un rostro relajado entre
la pareja”.
EN EL DÍA A DÍA
Y en el día las muestras de cariño son continuas. “Siempre basadas en el respeto”, asegura Cahue.
“Las llamadas a diario para ver como está, para informar si vas o no a comer como una forma de respeto hacia la persona con la que se convive y se comparte espacio, tiempo y vida, no como forma de pedir permiso”, detalla.
Entre dos personas que se quieren
todos los días se produce siempre
un pequeño gesto de reconocimiento, atención y cariño, que demuestra que el otro es especial.
Cahue lo ilustra con algunos ejemplos: “El hecho de preparar una cosita especial para la cena, de comprar unas entradas para ver una película en el cine el fin de semana, darse un beso antes de marcharse a trabajar o de buenas noches, las ganas por llegar
a casa o que llegue el fin de semana por estar juntos”.
CONSEJOS PARA
CREAR COMPLICIDAD
1.- En el matrimonio no hay que dar nada por sentado ni por hecho. No dejar que acumule polvo en algún lugar olvidado de nuestro corazón; limpiarlo con frecuencia, ponerlo al sol, adornarlo y tomar distancia para poder observarlo desde distintos ángulos y perspectivas…
2.- Proporcionar a la otra persona lo que necesita para ser feliz. Es decir, no lo que queramos nosotros dar, sino lo que tiene que recibir. Y esto debe suceder en ambas direcciones.
3.- Prestar especial atención a ir puliendo o eliminando aquellas conductas, gestos o momentos que producen malestar, para que lo satisfactorio sea lo que nutra la relación.
Es un trabajo del día a día, constante o regular, pero que proporciona múltiples beneficios.
4.- Sobre todo, el amor necesita de atención y dedicación, y esto supone tiempo. Un tiempo precioso invertido en lo que al final realmente nos importa: que nuestras relaciones afectivas sean, o hayan sido, de calidad.
Los matrimonios suelen usar un lenguaje corporal que mantiene
y fortalece su relación. Como las emociones (alegría, tristeza, enfado...), los gestos que se regalan dos personas que se quieren son universales.
Y esas demostraciones de amor no tienen época ni dependen de los muchos o pocos años que la pareja lleve junta.
Las miradas de complicidad son la expresión más visible del amor, lo primero que detectan los demás.
“Aunque dos personas que se quieren estén sentadas en cada extremo de una mesa, siempre que se miran están diciéndose que no se olvida el uno del otro, que están pendientes entre sí”, explica Mila Cahue, psicóloga experta en parejas y autora de “El cerebro feliz” (Planeta) y “Amor del bueno”.
Sin embargo, hay otros muchos guiños entre los que se aman que, a veces, no se pueden percibir y que nunca serán detectados por los demás, ya que pertenecen a esa esfera íntima que solo la pareja comparte y que les hace
especial a uno y al otro.
“Son códigos que pasan desapercibidos para el resto de las personas que estén alrededor, que solo captan y tienen un significado para los miembros de la pareja. Ponerse entremedias de forma muy sutil cuando uno sabe que al otro le molesta algo, hablar o callarse o evitar una conversación que al otro le disgusta son esos gestos íntimos, solo exclusivos de ellos. Y que nadie percibe”, asegura Cahue.
Tras la mirada, en la postura corporal también se puede leer que dos personas se aman. “Aunque estén separadas y alejadas -dice Cahue-, si se quieren, mantienen la posición del cuerpo y del rostro dirigidas hacia la otra persona, lo que demuestra convergencia. Si no existe esa sintonía, cada uno va a su aire, se dan la espalda, miran hacia lados diferentes y no se atienden cuando hablan”.
GESTOS DE AMOR INVISIBLES
La psicóloga explica algunos de ellos: “La conexión con la persona querida también se demuestra cuando la pupila se dilata. Cuando se tocan con gestos cariñosos y delicados, como pasar la mano suavemente por el hombro. Cuando en compañía de un grupo, la pareja se encuentra alejada y termina por acortar esa distancia y juntarse. Cuando el tono con el que se hablan entre ellos es más confidencial y bajo en volumen, no porque quieran mantener algo en secreto sino porque existe una complicidad.
Estas muestras de complicidad van acompañadas de gestos de comprensión: "estamos de acuerdo"; de una sonrisa y de un rostro relajado entre
la pareja”.
EN EL DÍA A DÍA
Y en el día las muestras de cariño son continuas. “Siempre basadas en el respeto”, asegura Cahue.
“Las llamadas a diario para ver como está, para informar si vas o no a comer como una forma de respeto hacia la persona con la que se convive y se comparte espacio, tiempo y vida, no como forma de pedir permiso”, detalla.
Entre dos personas que se quieren
todos los días se produce siempre
un pequeño gesto de reconocimiento, atención y cariño, que demuestra que el otro es especial.
Cahue lo ilustra con algunos ejemplos: “El hecho de preparar una cosita especial para la cena, de comprar unas entradas para ver una película en el cine el fin de semana, darse un beso antes de marcharse a trabajar o de buenas noches, las ganas por llegar
a casa o que llegue el fin de semana por estar juntos”.
CONSEJOS PARA
CREAR COMPLICIDAD
1.- En el matrimonio no hay que dar nada por sentado ni por hecho. No dejar que acumule polvo en algún lugar olvidado de nuestro corazón; limpiarlo con frecuencia, ponerlo al sol, adornarlo y tomar distancia para poder observarlo desde distintos ángulos y perspectivas…
2.- Proporcionar a la otra persona lo que necesita para ser feliz. Es decir, no lo que queramos nosotros dar, sino lo que tiene que recibir. Y esto debe suceder en ambas direcciones.
3.- Prestar especial atención a ir puliendo o eliminando aquellas conductas, gestos o momentos que producen malestar, para que lo satisfactorio sea lo que nutra la relación.
Es un trabajo del día a día, constante o regular, pero que proporciona múltiples beneficios.
4.- Sobre todo, el amor necesita de atención y dedicación, y esto supone tiempo. Un tiempo precioso invertido en lo que al final realmente nos importa: que nuestras relaciones afectivas sean, o hayan sido, de calidad.
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