La mayoría de las mujeres piensan que el sexo es lo que enamora a un hombre. Y es cierto que para ellos el sexo es imprescindible para sentirse felices en una relación amorosa. Sin embargo, existe otra cosa que ellos necesitan tanto como el sexo para sentirse plenos con una mujer. Esto que voy a revelar es unos de los secretos amorosos mejor guardados. Si todas las mujeres supieran esta información que voy a compartir, habrían más hombres fieles y menos divorcios.
¿Lista para descubrirlo? Bien, ¡A LOS HOMBRES LES FASCINA QUE LOS ADMIREN! y si tu no sabes hacerlo corres el riesgo de que se enamore de otra. Seguramente has oído de muchos casos en que un hombre deja a su esposa por otra que no le llegaba ni a los tobillos de su mujer, y te preguntaste: “¿por qué la dejó, si la esposa era más bonita y más inteligente? Lo que seguramente sucedió es que la amante sabia muy bien que para tener un hombre comiendo de la mano solo tienes que admirarlo.
¿Cómo hacerlo? Hacer sentir bien a un hombre no es tarea complicada. Frases tan sencillas como las siguientes lo vuelven loco: “eres tan divertido”, “contigo me rio a carcajadas”, “eres el mejor amante”, “me gustan tus ojos”, “que inteligente eres”.
Sé que algunas dirán: ¿acaso tengo que mentirle para que se enamore de mi? ¡Por supuesto que no! Solo tienes que fijarte en sus cualidades positivas y resaltarlas. Por ejemplo: si él es responsable, organizado o buen cocinero, déjale saber que admiras esa cualidad y que te sientes afortunada de tenerlo a tu lado. Aprende a elevarle el ego a un hombre ¡y lo vas a tener a tus pies!
Consejos para las parejas, como actuar en infidelidad, noviazgo y mucho amor
jueves, 30 de abril de 2015
Vacunas para el desamor
A veces los culpables del deterioro de la pareja somos nosotros mismos, al agobiar y controlar al otro por miedo a perderlo, según el orientador Albert Espinola, que propone el “ejercicio del anillo” para hacernos conscientes del aferramiento en las relaciones, y ofrece claves para mejorarlas.
¿Por qué nuestra pareja deja de amarnos? Para Albert Espinola, orientador emocional en Costa Rica, a menudo esto sucede debido a que “nos volvemos esclavos de la pareja porque no queremos perderla, queremos saber todo de ella en cualquier momento y, si no es así, sentimos que sufrimos y estamos perdiendo algo”.
“Sentimos celos, rabia, soledad y muchas sensaciones que nuestra pareja no está provocando sino nosotros mismos, sumergidos en este aferramiento en el que vivimos”, explica Espinola, escritor y autor del blog AEF, a través del cual también proporciona ayuda emocional “online”.
Para Espinola “el ser humano tiende a querer tener todo agarrado con fuerza, controlado y cree que así lo tiene más asegurado en su corazón, pero al aferrarnos alejamos lo querido, nos agobiamos y creamos malestar a nuestras personas amadas convirtiéndonos en “pulpos” más difíciles de aguantar”.
“El límite entre el amor y el apego o aferramiento, reside en el desarrollo y la creación de vínculos obsesivos hacia la persona que tenemos al lado. Cuando se dice ‘mi vida sin ti no tiene sentido’ es que algo no va, o no irá bien en la relación. Es un síntoma que indica que se pasa de amar a poseer”, explica Espinola.
Para este orientador en algunos casos “puede existir incluso vicio o adicción y la persona que desarrolla el apego siente la necesidad de tener contacto permanente con la otra persona en cualquier momento, sea por autorrealización, por seguridad o por obtener un placer que desarrolla una felicidad falsa y, tal vez, enfermiza”.
Para que una relación funcione desde el principio, este experto recomienda básicamente “aprender a vivir la vida y las cosas de pareja sin necesitar de ellas, sin creer que esas personas son nuestras, ya que nuestr@ compañer@ no es propiedad nuestra, sino alguien con quien vivimos un viaje de vida”.
En busca solo del amor
Para evitar aferrarse al otro, es aconsejable “desarrollar periodos de distancia o ‘ayunos’, y aprender a vivir sin en ese control enfermizo por todo, aunque la mejor vacuna contra el aferramiento sería vivir sin miedo a morir, vivir sin necesidades innecesarias, vivir con amor propio, dándose cuenta de que nada malo puede pasar y que la soledad no es mala”, señala.
Lo que no es bueno, de acuerdo a este escritor, “es no conocerse a uno mismo y temer el hecho de quedarse solo, porque si te amas a ti mismo, no temes a perder nada ni a nadie; siempre te tienes a ti y esto es, casi, lo más importante”.
Si detectamos que estamos perdiendo a nuestra pareja por haberla amarrado demasiado, Espinola recomienda “ponernos a nosotros mismos en cuarentena personal, no tanto ir a una terapia, sino crearnos nuestra propia terapia”.
“Hay que darse cuenta del problema y buscar el camino de la ética y la razón, la senda de la coherencia y la humanidad, el camino de la estima propia y la recuperación de nuestra dignidad”, destaca.
Ámate para comprender qué es el amor
Para Espinola el problema del aferramiento “no reside en el exterior, sino en nosotros, y en nuestra forma de ver el mundo y la vida, ya que pensamos que todo lo que tenemos apresado se tiene controlado, seguro y en posesión”.
“Entonces, para recuperar ese amor o a esa persona que decimos y creemos amar, lo primero que deberíamos hacer es amarnos a nosotros mismos para comprender qué es el amor y entender en su verdadera dimensión lo que significa realmente amar”, según este profesional.
“¡Deberíamos empezar por casa antes de salir fuera a buscar lo que adentro no hemos encontrado!”, enfatiza.
Si nuestra pareja está en riesgo por nuestro aferramiento, “la recuperaremos el día que seamos felices con nosotros mismos, porque de este modo amaremos la felicidad de nuestro compañero de viaje de vida y amaremos, tanto su felicidad como la nuestra”, señala Espinola, autor de “El inicio”.
Un ejercicio de conciencia: “El anillo”
“Soltar el apego está en nuestras propias manos”, según Albert Espinola, refiriéndose a un sencillo ejercicio para tomar consciencia de lo que representa el aferramiento en la pareja y sus efectos, que también sirve de inspiración para remediarlo.
“Tome un anillo y póngalo en el centro de su mano. Simboliza a su ser amado, al cual usted sujeta firmemente y no quiere perder. Lo natural es sentir ganas de cerrar el puño y mantenerlo apretado y bien sujeto para sentir que es nuestro. Haga la prueba”, sugiere.
Según este coach, este es “el modelo en el que vivimos cuando queremos tenerlo bien sujeto y, si durante las próximas 24 horas intentamos apretar este objeto para no perderlo, con el tiempo nos daremos cuenta de que nuestra mano no aguanta. Nos estamos haciendo daño.”
Si el anillo fuera un chocolate, acabaría totalmente deshecho y aplastado, y si fuera un ser vivo, probablemente se sentiría prensado, agobiado y dolorido, de acuerdo a este experto.
“Es mejor voltear la mano con la palma mirando al cielo y abrir el puño cerrado con los dedos bien estirados. Así, el anillo sigue permaneciendo en el centro de nuestra palma y uno siente alivio porque ha dejado de apretar”, prosigue Espinola.
De acuerdo a este asesor emocional, trasladado a la pareja, esto simboliza que nuestro ser amado sigue con nosotros y no lo hemos perdido, sino que está acariciando aún nuestra piel y sigue junto a nosotros por amor.
“Con este ejercicio y modelo de vida y de pensar, los dos miembros de la pareja ganan y pueden empezar una nueva vida sin aferramiento, y con más felicidad”, concluye Espinola, quien aconseja recordar que “¡Querer es poseer y sufrir. Amar es soltar y ser libre!”.
¿Por qué nuestra pareja deja de amarnos? Para Albert Espinola, orientador emocional en Costa Rica, a menudo esto sucede debido a que “nos volvemos esclavos de la pareja porque no queremos perderla, queremos saber todo de ella en cualquier momento y, si no es así, sentimos que sufrimos y estamos perdiendo algo”.
“Sentimos celos, rabia, soledad y muchas sensaciones que nuestra pareja no está provocando sino nosotros mismos, sumergidos en este aferramiento en el que vivimos”, explica Espinola, escritor y autor del blog AEF, a través del cual también proporciona ayuda emocional “online”.
Para Espinola “el ser humano tiende a querer tener todo agarrado con fuerza, controlado y cree que así lo tiene más asegurado en su corazón, pero al aferrarnos alejamos lo querido, nos agobiamos y creamos malestar a nuestras personas amadas convirtiéndonos en “pulpos” más difíciles de aguantar”.
“El límite entre el amor y el apego o aferramiento, reside en el desarrollo y la creación de vínculos obsesivos hacia la persona que tenemos al lado. Cuando se dice ‘mi vida sin ti no tiene sentido’ es que algo no va, o no irá bien en la relación. Es un síntoma que indica que se pasa de amar a poseer”, explica Espinola.
Para este orientador en algunos casos “puede existir incluso vicio o adicción y la persona que desarrolla el apego siente la necesidad de tener contacto permanente con la otra persona en cualquier momento, sea por autorrealización, por seguridad o por obtener un placer que desarrolla una felicidad falsa y, tal vez, enfermiza”.
Para que una relación funcione desde el principio, este experto recomienda básicamente “aprender a vivir la vida y las cosas de pareja sin necesitar de ellas, sin creer que esas personas son nuestras, ya que nuestr@ compañer@ no es propiedad nuestra, sino alguien con quien vivimos un viaje de vida”.
En busca solo del amor
Para evitar aferrarse al otro, es aconsejable “desarrollar periodos de distancia o ‘ayunos’, y aprender a vivir sin en ese control enfermizo por todo, aunque la mejor vacuna contra el aferramiento sería vivir sin miedo a morir, vivir sin necesidades innecesarias, vivir con amor propio, dándose cuenta de que nada malo puede pasar y que la soledad no es mala”, señala.
Lo que no es bueno, de acuerdo a este escritor, “es no conocerse a uno mismo y temer el hecho de quedarse solo, porque si te amas a ti mismo, no temes a perder nada ni a nadie; siempre te tienes a ti y esto es, casi, lo más importante”.
Si detectamos que estamos perdiendo a nuestra pareja por haberla amarrado demasiado, Espinola recomienda “ponernos a nosotros mismos en cuarentena personal, no tanto ir a una terapia, sino crearnos nuestra propia terapia”.
“Hay que darse cuenta del problema y buscar el camino de la ética y la razón, la senda de la coherencia y la humanidad, el camino de la estima propia y la recuperación de nuestra dignidad”, destaca.
Ámate para comprender qué es el amor
Para Espinola el problema del aferramiento “no reside en el exterior, sino en nosotros, y en nuestra forma de ver el mundo y la vida, ya que pensamos que todo lo que tenemos apresado se tiene controlado, seguro y en posesión”.
“Entonces, para recuperar ese amor o a esa persona que decimos y creemos amar, lo primero que deberíamos hacer es amarnos a nosotros mismos para comprender qué es el amor y entender en su verdadera dimensión lo que significa realmente amar”, según este profesional.
“¡Deberíamos empezar por casa antes de salir fuera a buscar lo que adentro no hemos encontrado!”, enfatiza.
Si nuestra pareja está en riesgo por nuestro aferramiento, “la recuperaremos el día que seamos felices con nosotros mismos, porque de este modo amaremos la felicidad de nuestro compañero de viaje de vida y amaremos, tanto su felicidad como la nuestra”, señala Espinola, autor de “El inicio”.
Un ejercicio de conciencia: “El anillo”
“Soltar el apego está en nuestras propias manos”, según Albert Espinola, refiriéndose a un sencillo ejercicio para tomar consciencia de lo que representa el aferramiento en la pareja y sus efectos, que también sirve de inspiración para remediarlo.
“Tome un anillo y póngalo en el centro de su mano. Simboliza a su ser amado, al cual usted sujeta firmemente y no quiere perder. Lo natural es sentir ganas de cerrar el puño y mantenerlo apretado y bien sujeto para sentir que es nuestro. Haga la prueba”, sugiere.
Según este coach, este es “el modelo en el que vivimos cuando queremos tenerlo bien sujeto y, si durante las próximas 24 horas intentamos apretar este objeto para no perderlo, con el tiempo nos daremos cuenta de que nuestra mano no aguanta. Nos estamos haciendo daño.”
Si el anillo fuera un chocolate, acabaría totalmente deshecho y aplastado, y si fuera un ser vivo, probablemente se sentiría prensado, agobiado y dolorido, de acuerdo a este experto.
“Es mejor voltear la mano con la palma mirando al cielo y abrir el puño cerrado con los dedos bien estirados. Así, el anillo sigue permaneciendo en el centro de nuestra palma y uno siente alivio porque ha dejado de apretar”, prosigue Espinola.
De acuerdo a este asesor emocional, trasladado a la pareja, esto simboliza que nuestro ser amado sigue con nosotros y no lo hemos perdido, sino que está acariciando aún nuestra piel y sigue junto a nosotros por amor.
“Con este ejercicio y modelo de vida y de pensar, los dos miembros de la pareja ganan y pueden empezar una nueva vida sin aferramiento, y con más felicidad”, concluye Espinola, quien aconseja recordar que “¡Querer es poseer y sufrir. Amar es soltar y ser libre!”.
Caricias, claves en una relación
Según un estudio, investigadores del Instituto Kinsey de la Universidad de Indiana concluyeron que las caricias ayudan a mejorar la satisfacción en las relaciones a largo plazo en parejas de mediana edad y mayores.
Los hombres son más sentimentales que las mujeres
El estudio también indicó que la ternura es más importante para los hombres que para las mujeres. Los hombres son más propensos a reportar ser felices en la relación y las mujeres más propensas a estar satisfechas con la relación sexual. Asimismo, participaron de esta investigación más de mil parejas de Estados Unidos, Brasil, Alemania, Japón y España que habían estado juntos.
Los hombres son más sentimentales que las mujeres
El estudio también indicó que la ternura es más importante para los hombres que para las mujeres. Los hombres son más propensos a reportar ser felices en la relación y las mujeres más propensas a estar satisfechas con la relación sexual. Asimismo, participaron de esta investigación más de mil parejas de Estados Unidos, Brasil, Alemania, Japón y España que habían estado juntos.
Diferencias entre una relación casual y una para siempre
Conocer al chico indicado no es sencillo. Sin embargo, todo el mundo dice que cuando lo encuentras, lo sabes instantáneamente: hay una química y una chispa que te hace saber que has encontrado al hombre para ti. Pero no es tan fácil saber cuándo el hombre con el que estás es para el momento y cuando es alguien que será para siempre. Por eso aquí están las diferencias entre una relación casual y una para siempre.
Diferencias. El hombre de una relación de momento se emborracha contigo, el de una relación para siempre te lleva a tu casa cuando has bebido demasiado, en una relación pasajera no siempre te sientes del todo cómoda, en el segundo caso siempre puedes ser tú misma; en una relación de momento no necesitas compartir todo, un hombre para siempre sabe todos tus sueños, un hombre del momento solo te invita a salir, uno para siempre prefiere quedarse contigo en casa, uno del momento solo quiere una relación pasional, el que es para siempre te quiere para y por todo, el hombre del momento te escribe "Buenas noches"... Mientras que el que es para siempre te escribe "Buen día", el hombre del momento ocupa tu tiempo mientras llega algo mejor, con el indicado no tienes dudas y dejas de buscar. Con una relación para siempre planean el futuro.
Diferencias. El hombre de una relación de momento se emborracha contigo, el de una relación para siempre te lleva a tu casa cuando has bebido demasiado, en una relación pasajera no siempre te sientes del todo cómoda, en el segundo caso siempre puedes ser tú misma; en una relación de momento no necesitas compartir todo, un hombre para siempre sabe todos tus sueños, un hombre del momento solo te invita a salir, uno para siempre prefiere quedarse contigo en casa, uno del momento solo quiere una relación pasional, el que es para siempre te quiere para y por todo, el hombre del momento te escribe "Buenas noches"... Mientras que el que es para siempre te escribe "Buen día", el hombre del momento ocupa tu tiempo mientras llega algo mejor, con el indicado no tienes dudas y dejas de buscar. Con una relación para siempre planean el futuro.
VIDA DE PAREJAS Para mantener el deseo sexual
Una de las consultas más recurrentes de las parejas tiene que ver con el tema del deseo sexual. ¿Cómo rayos hacemos para mantener el deseo vivo y fresco en una relación de pareja a largo plazo?
Pareciera que el deseo sexual es poco compatible con las relaciones estables, pues cada cual busca satisfacer distintas necesidades del ser humano. Por una parte, el estar enamorados y querer formar una vida juntos en pareja supone que buscamos saciar nuestras necesidades de estabilidad, seguridad, permanencia e incluso, predictibilidad. Paralelamente, existen también necesidades por aquello que nos resulta novedoso, riesgoso, inesperado y desconocido: todas cualidades del erotismo que nos seducen y nos mantienen interesados (¡deseosos!) en el juego sexual.
La psicóloga Esther Perel establece un interesante punto de vista con el que concuerdo rotundamente: “La crisis del deseo a menudo se trata de una crisis de la imaginación”. Es una de las ideas centrales que me llevó a escribir Juntos y revueltos: ¡Para Siempre! hace unos años, y que desde siempre subrayo cada vez que abordo el tema.
Habrán escuchado decir que el órgano sexual más importante del cuerpo humano es el cerebro, ¿cierto? ¡Sí! Y es que para que haya sexo, antes tiene que haber ganas para ello. Esa motivación, ese deseo que impulsa todo lo demás, germina en el cerebro a través de nuestros pensamientos. La fantasía desencadena el proceso de respuesta sexual del cuerpo y entonces es que entramos en acción.
Lo realmente intoxicante de la intimidad sexual no es tanto la acción física de tocarnos y disfrutar, sino del contexto erótico en el que dichas acciones se colocan.
El sexo, entonces, ya no es algo que meramente se hace, sino un lugar al que se va. Un espacio en lo más profundo, privado y lujurioso de nuestra mente erótica al que accedemos, en ocasiones, en compañía del otro.
Ahora, pensemos en la definición de la palabra deseo. Algunos sinónimos que nos ofrece la Real Academia Española son: afán, anhelo, apetito y aspiración. Tiene que ver con querer algo que aún no se tiene. ¿Y la persona amada? ¡Ahí está! Ya se “tiene”. Entonces, para que esta ecuación pueda tener sentido, y el amor y el erotismo puedan no sólo coexistir, sino potenciarse, es necesario mantenernos interesantes y trabajar para redescubrirnos ambos una y otra vez.
Mantenernos interesantes implica sostener cada uno nuestra individualidad y no dejar de desarrollar nuestras pasiones e intereses de manera que logremos diferenciarnos del otro y podamos aportar algo nuevo a la relación. Además, la individualidad implica un cierto nivel de independencia. Es importante por momentos poder distanciarnos saludablemente de la pareja para poder mirar y admirar a esa persona ya tan conocida, desde una nueva perspectiva.
Básicamente, el deseo necesita espacio para construir el anhelo y el apetito que lo movilizan. De la misma manera que se necesita una determinada distancia para que los ojos puedan enfocar, se necesita una cierta distancia para poder provocar el deseo. En una relación de convivencia estable, por lo tanto, podrán imaginarse que resulta imprescindible seguir cultivándonos individualmente y no permitirnos tomar por sentado al otro. Como dijo Marcel Proust, “el verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en aprender a mirar con nuevos ojos”.
Por otra parte, todo esto necesariamente tenemos que volcarlo a la cotidianidad que implica nuestra vida real. Como sugerencias prácticas para incentivar la creatividad y el ingenio erótico en nuestros juegos sexuales, sumamos todo aquello que imparta variedad a nuestra experiencia sexual. Esto puede incluir, pero no se limita a: experimentar con posturas sexuales, compartir fantasías, experimentar con juegos de disciplina, ataduras, dominancia y/o sumisión, disfrazarse, asumir roles, incorporar juguetes, leer literatura erótica, masajearse, ver material pornográfico, grabarse, mirarse, mostrarse, cambiar de ritmo, estimular los sentidos… en fin, ¡las posibilidades son interminables!
Pareciera que el deseo sexual es poco compatible con las relaciones estables, pues cada cual busca satisfacer distintas necesidades del ser humano. Por una parte, el estar enamorados y querer formar una vida juntos en pareja supone que buscamos saciar nuestras necesidades de estabilidad, seguridad, permanencia e incluso, predictibilidad. Paralelamente, existen también necesidades por aquello que nos resulta novedoso, riesgoso, inesperado y desconocido: todas cualidades del erotismo que nos seducen y nos mantienen interesados (¡deseosos!) en el juego sexual.
La psicóloga Esther Perel establece un interesante punto de vista con el que concuerdo rotundamente: “La crisis del deseo a menudo se trata de una crisis de la imaginación”. Es una de las ideas centrales que me llevó a escribir Juntos y revueltos: ¡Para Siempre! hace unos años, y que desde siempre subrayo cada vez que abordo el tema.
Habrán escuchado decir que el órgano sexual más importante del cuerpo humano es el cerebro, ¿cierto? ¡Sí! Y es que para que haya sexo, antes tiene que haber ganas para ello. Esa motivación, ese deseo que impulsa todo lo demás, germina en el cerebro a través de nuestros pensamientos. La fantasía desencadena el proceso de respuesta sexual del cuerpo y entonces es que entramos en acción.
Lo realmente intoxicante de la intimidad sexual no es tanto la acción física de tocarnos y disfrutar, sino del contexto erótico en el que dichas acciones se colocan.
El sexo, entonces, ya no es algo que meramente se hace, sino un lugar al que se va. Un espacio en lo más profundo, privado y lujurioso de nuestra mente erótica al que accedemos, en ocasiones, en compañía del otro.
Ahora, pensemos en la definición de la palabra deseo. Algunos sinónimos que nos ofrece la Real Academia Española son: afán, anhelo, apetito y aspiración. Tiene que ver con querer algo que aún no se tiene. ¿Y la persona amada? ¡Ahí está! Ya se “tiene”. Entonces, para que esta ecuación pueda tener sentido, y el amor y el erotismo puedan no sólo coexistir, sino potenciarse, es necesario mantenernos interesantes y trabajar para redescubrirnos ambos una y otra vez.
Mantenernos interesantes implica sostener cada uno nuestra individualidad y no dejar de desarrollar nuestras pasiones e intereses de manera que logremos diferenciarnos del otro y podamos aportar algo nuevo a la relación. Además, la individualidad implica un cierto nivel de independencia. Es importante por momentos poder distanciarnos saludablemente de la pareja para poder mirar y admirar a esa persona ya tan conocida, desde una nueva perspectiva.
Básicamente, el deseo necesita espacio para construir el anhelo y el apetito que lo movilizan. De la misma manera que se necesita una determinada distancia para que los ojos puedan enfocar, se necesita una cierta distancia para poder provocar el deseo. En una relación de convivencia estable, por lo tanto, podrán imaginarse que resulta imprescindible seguir cultivándonos individualmente y no permitirnos tomar por sentado al otro. Como dijo Marcel Proust, “el verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en aprender a mirar con nuevos ojos”.
Por otra parte, todo esto necesariamente tenemos que volcarlo a la cotidianidad que implica nuestra vida real. Como sugerencias prácticas para incentivar la creatividad y el ingenio erótico en nuestros juegos sexuales, sumamos todo aquello que imparta variedad a nuestra experiencia sexual. Esto puede incluir, pero no se limita a: experimentar con posturas sexuales, compartir fantasías, experimentar con juegos de disciplina, ataduras, dominancia y/o sumisión, disfrazarse, asumir roles, incorporar juguetes, leer literatura erótica, masajearse, ver material pornográfico, grabarse, mirarse, mostrarse, cambiar de ritmo, estimular los sentidos… en fin, ¡las posibilidades son interminables!
miércoles, 29 de abril de 2015
Relación igualitaria
La investigadora Amaia Agirre, de la Universidad del País Vasco, ha analizado la gestión y negociación del dinero en parejas que se autodefinen como igualitarias. Uno de los principales obstáculos identificados es que el ideal del amor romántico –muy extendido en nuestra sociedad– hace incompatible los lazos afectivos con la defensa de intereses individuales.
Cuando una pareja llega al punto de la negociación económica, de forma más o menos explícita, se pone en evidencia si su relación es igualitaria o no. Esto es así porque las relaciones económicas prácticas tienen consecuencias en el plano simbólico, y viceversa.
Esta es una cuestión fundamental a tener en cuenta ya que configura los equilibrios de poder que se establecen dentro de la pareja y, en buena medida, son el reflejo de las relaciones económicas que se dan en la sociedad.
“Plantear negociaciones sobre la gestión económica redunda en una mayor igualdad de género. Sin embargo, uno de los principales obstáculos para dichos pactos dentro de la pareja es el ideal de amor romántico imperante en nuestra sociedad”, explica a Sinc Amaia Agirre, de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).
El amor romántico es la ideología que pone en el centro de las relaciones sociales y afectivas la relación de pareja entendida como una unidad “indisoluble y aproblemática”, añade Agirre. Es decir, considerar que la pareja es una unidad y, por lo tanto, defender intereses propios e individuales se vive como un aspecto problemático.
Para el estudio, la investigadora llevó a cabo entrevistas en profundidad de entre 90 y 120 minutos a 30 personas diferentes que se autodenominaron como igualitarias en su relación de pareja. Además, utilizó datos cuantitativos de la sociedad vasca que reflejan la situación global y estructural, recogidos por Instituto Vasco de Estadística (Eustat).
Un ideal
"El amor romántico es la ideología que pone en el centro de las relaciones sociales y afectivas la relación de pareja entendida como una unidad “indisoluble y aproblemática"
HETEROSEXUALES Y HOMOSEXUALES
Estudio detecta tres modelos de reparto del capital en pareja
Los tres modelos de reparto de capital que se identificaron fueron: propiedad del dinero en parte común y en parte propia, toda la propiedad del dinero en común y propiedad individual del dinero, según la investigadora de la Universidad del País Vasco, Amaia Agirre.
“El modelo más practicado por las parejas que se definen ‘igualitarias’ es el de diferenciar el dinero entre común y propio, como instrumento para mantener la individualidad frente al ideal de amor romántico, y como mecanismo de evitar conflictos ulteriores”, declara Agirre.
Matices
Las variables que más influyen en que la pareja escoja una u otra opción son la edad, tener descendencia o no, y considerar la negociación como fundamental. El trabajo no encontró diferencias significativas entre los testimonios de parejas homosexuales y heterosexuales.
Más allá de Europa
“Esta investigación es extensible a otras partes de Europa. La muestra utilizada es del País Vasco –no de toda España–, pero existen trabajos previos de Capitolina Díaz, presidenta de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas, que los corroboran y que comparan la situación entre España, Estados Unidos, Holanda y Suecia”, concluye la experta.
Cuando una pareja llega al punto de la negociación económica, de forma más o menos explícita, se pone en evidencia si su relación es igualitaria o no. Esto es así porque las relaciones económicas prácticas tienen consecuencias en el plano simbólico, y viceversa.
Esta es una cuestión fundamental a tener en cuenta ya que configura los equilibrios de poder que se establecen dentro de la pareja y, en buena medida, son el reflejo de las relaciones económicas que se dan en la sociedad.
“Plantear negociaciones sobre la gestión económica redunda en una mayor igualdad de género. Sin embargo, uno de los principales obstáculos para dichos pactos dentro de la pareja es el ideal de amor romántico imperante en nuestra sociedad”, explica a Sinc Amaia Agirre, de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).
El amor romántico es la ideología que pone en el centro de las relaciones sociales y afectivas la relación de pareja entendida como una unidad “indisoluble y aproblemática”, añade Agirre. Es decir, considerar que la pareja es una unidad y, por lo tanto, defender intereses propios e individuales se vive como un aspecto problemático.
Para el estudio, la investigadora llevó a cabo entrevistas en profundidad de entre 90 y 120 minutos a 30 personas diferentes que se autodenominaron como igualitarias en su relación de pareja. Además, utilizó datos cuantitativos de la sociedad vasca que reflejan la situación global y estructural, recogidos por Instituto Vasco de Estadística (Eustat).
Un ideal
"El amor romántico es la ideología que pone en el centro de las relaciones sociales y afectivas la relación de pareja entendida como una unidad “indisoluble y aproblemática"
HETEROSEXUALES Y HOMOSEXUALES
Estudio detecta tres modelos de reparto del capital en pareja
Los tres modelos de reparto de capital que se identificaron fueron: propiedad del dinero en parte común y en parte propia, toda la propiedad del dinero en común y propiedad individual del dinero, según la investigadora de la Universidad del País Vasco, Amaia Agirre.
“El modelo más practicado por las parejas que se definen ‘igualitarias’ es el de diferenciar el dinero entre común y propio, como instrumento para mantener la individualidad frente al ideal de amor romántico, y como mecanismo de evitar conflictos ulteriores”, declara Agirre.
Matices
Las variables que más influyen en que la pareja escoja una u otra opción son la edad, tener descendencia o no, y considerar la negociación como fundamental. El trabajo no encontró diferencias significativas entre los testimonios de parejas homosexuales y heterosexuales.
Más allá de Europa
“Esta investigación es extensible a otras partes de Europa. La muestra utilizada es del País Vasco –no de toda España–, pero existen trabajos previos de Capitolina Díaz, presidenta de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas, que los corroboran y que comparan la situación entre España, Estados Unidos, Holanda y Suecia”, concluye la experta.
martes, 28 de abril de 2015
Video ¿Y si vuelve a aparecer el amor de tu vida?
A veces el amor no es suficiente para que una relación continúe y cada quien debe separarse para continuar su camino.
Pensando en esta situación el programa español 'El Hormiguero' decidió contactar a cinco mujeres que deseaban reencontrarse con el amor de su vida.
Los hombres no sabían con quién se iban a encontrar y entraron al set televisivo con los ojos vendados. Luego del encuentro, informa Verne, uno e ellos está en pleno proceso de divorcio para regresar con la mujer de sus sueños y otra de las parejas continúa viéndose después de la grabación.
"Si dos personas están destinadas a estar juntas, aunque tropiecen mil veces, igual se encontrarán al final del camino", dice al final del video que fue publicado en el canal 'dulcineastudios' de YouTube el 23 de abril y a la fecha ya tiene más de tres millones de visualizaciones.
Pensando en esta situación el programa español 'El Hormiguero' decidió contactar a cinco mujeres que deseaban reencontrarse con el amor de su vida.
Los hombres no sabían con quién se iban a encontrar y entraron al set televisivo con los ojos vendados. Luego del encuentro, informa Verne, uno e ellos está en pleno proceso de divorcio para regresar con la mujer de sus sueños y otra de las parejas continúa viéndose después de la grabación.
"Si dos personas están destinadas a estar juntas, aunque tropiecen mil veces, igual se encontrarán al final del camino", dice al final del video que fue publicado en el canal 'dulcineastudios' de YouTube el 23 de abril y a la fecha ya tiene más de tres millones de visualizaciones.
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