martes, 6 de septiembre de 2011

Adolescentes Casadas con problemas mentales

Las adolescentes casadas suelen padecer trastornos psiquiátricos con mayor frecuencia que las mujeres que se casan después de los 18 años, según indicó un estudio realizado en Estados Unidos.


Se trata de la primera investigación que intenta y mide la incidencia del matrimonio infantil sobre los problemas mentales. El casamiento ya se ha vinculado con otros trastornos de la salud.


"Se necesita respaldo para (solucionar) las vulnerabilidades psiquiátricas entre las mujeres que se casan en la adolescencia", añadieron los investigadores

lunes, 5 de septiembre de 2011

Dulces adicciones

A casi todos los niños les encantan los dulces, después de todo ¿A quién no?. Chicles, chupetes, chocolates, gomitas en fin.... Comer un caramelo o paleta de vez en cuando no es nocivo ni para los pequeños ni para los adultos. Lo malo es que los pequeños no son capaces de comerse solo una golosina, y después de la primera quieren la segunda, y luego la tercera... hasta que se terminan la bolsa completa o convierten esto en un hábito diario que lógicamente perjudica su salud por varios motivos.


Según estudios internacionales recientes la población infantil consume cinco veces más golosinas que hace 20 años. Sin duda a estas alturas también está más comprobado que este tipo de alimentos no contribuyen a la salud de los menores, además que es importante considerar que es la infancia la edad ideal para fomentar sanos hábitos alimenticios, por esto es un tema que no debe descuidar con sus hijos.

BALANCE. Se sabe que el cuerpo de un niño necesita consumir hidratos de carbono (que producen azúcar) hasta que estos representen el 50% del total de nutrientes que consume diariamente, explica la pediatra Mónica Morales "El problema aparece cuando se consumen de manera desordenada. Hay un mecanismo de regulación del apetito que se llama la hipoglicemia, que nos genera la sensación de hambre en la mañana y en la tarde. Los dulces elevan los niveles de azúcar en la sangre hasta lograr un grado de glicemia considerado normal, con lo que se anula la sensación de apetito. Si un niño consume bizcochos, chocolates, galletas y todo tipo de dulces en la mañana, es lo más normal que a la hora del almuerzo no tenga hambre. Puede que no varíe su peso pero estará privándose de otros nutrientes que su cuerpo necesita, como las proteínas, grasas, minerales y vitaminas", recalca.

OTROS PROBLEMAS. Por otro lado, está demostrado que el comer golosinas también favorece la aparición de caries, explica la profesional "Cualquier producto que contiene azúcar en su composición aunado a una deficiente higiene bucal, facilita la proliferación de bacterias que deterioran la dentadura", firma. Las golosinas; asimismo, aportan calorías vacías (sin nutrientes ni vitaminas) y por eso favorecen la obesidad.

LAS MEJORES MEDIDAS. Los dulces están por todas partes, por lo que a veces se hace difícil tratar de borrarlos de sus vidas. Pero si usted los puede restringir, disminuyendo su consumo entre comidas y distrayéndolos con otras actividades. No se los dé como premio por comerse el almuerzo; le estaría formando la idea de que la comida es lo malo y el dulce lo bueno.


Procure no comer golosinas delante de él. Si lo ve comiéndolas, lo inducirá a consumirlas a él también. Dígale que, después de comer dulces, deberá lavarse los dientes, y si no está en casa, enjuagarse la boca con agua. Con el paso del tiempo acabará considerando esta costumbre como un hábito más de su higiene personal.


Explíquele a los niños que los dulces son para merienda o postre, no deben ser la base de la alimentación, porque no tienen todos los nutrientes que necesitan para crecer y ser fuertes.

TRATE DE NO DARLE

Dulces pegajosos a su niño y si no puede asegúrese que se cepille los dientes.

EVITE

Darle a su niño una golosina como parte de un premio por lo que haga.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Adolescentes a muy corta edad

Menstruar antes de los 8 años es algo que todavía algunas mujeres en Cochabamba no pueden creer, pues desconocen que hoy por hoy existen, casi a diario, niñas que son detectadas con pubertad precoz.

Y es que esta enfermedad se está haciendo muy común en el medio, sorprendiendo a padres de familia que ignoran la existencia de esta irregularidad en la salud, sobre todo en la mujer.

La pubertad precoz no es nada más que el desarrollo de caracteres sexuales antes de los 9 años en el varón o antes de los 8 en la mujer. En el niño, el primer signo puberal es el crecimiento de los testículos junto a la aparición del vello pubiano. En la mujer es el desarrollo del botón mamario.

Tanto niños como niñas con pubertad precoz presentan mayor crecimiento que otros menores. Sin embargo, dicho desarrollo se estanca en un determinado momento, por lo que al final pueden tener una talla baja.

Los endocrinólogos Susana Rodríguez Veltzé y Ronald Sánchez Carranza aseguran a OPINIÓN que cada vez, sino es diario, que se detectan casos de pubertad precoz, sobre todo en niñas.

Sánchez Carranza, endocrinólogo de la Caja Nacional de Salud, explica que la pubertad precoz en las mujeres mayoritariamente se presentaba con la telarquia (desarrollo de los senos antes de los 10 años). Sin embargo, en los últimos años se viene presentando directamente con la menarquia, que no es más que la primera menstruación.

Asegura que constantemente atiende a niñas menores de 8 años que acuden a su consultorio luego de haber tenido la primera menstruación.

Dice que los padres de las pequeñas llegan a la Caja alarmados porque desconocen lo que está ocurriendo, ya que hasta hace una década, en Cochabamba, era raro detectar que una niña menor de 10 años menstrúe o que tengan los senos desarrollados y vellos en el pubis.

CAUSAS

La endocrinóloga Rodríguez Veltzé asegura que la pubertad precoz es un fenómeno que no sólo se da en Cochabamba sino en el mundo, producto de muchos cambios que han sufrido los niños en su desarrollo, en su forma de vivir, comer, entre otros, por lo que son varias las causas las que ocasionan.

“Vemos que ha cambiado la alimentación de las niñas. No comen alimentos naturales, no industrializados sino envasados. Nos hemos olvidado de comer verduras, frutas y productos naturales”, dice al advertir que con una alimentación sana se evitaría el sobrepeso, un factor que puede hacer que se adelante el periodo menstrual y el inicio de su pubertad.

Explica que el 80 por ciento de los casos es multifactorial, genética, alimentaria, ambiental, exceso de grasa, entre otros.

Ambos especialistas indican que el aumento de casos en mujeres menores de 8 años puede estar asociada al aumento de la obesidad, a la que se ha visto expuesta la población en este último tiempo.

La forma más común de pubertad precoz es la de origen central e ideopática, es decir, que no se detecta la causa orgánica que la genere. Por el contrario, en los varones es mucho más frecuente la patología orgánica.



SIGNOS DE SOSPECHA

Según ambos endocrinólogos. la primera sospecha para saber si una niña ya está en la adolescencia precoz es el olor en las axilas, el crecimiento de las mamas y el botón mamario (que puede ser acompañado por un poco de dolor y picazón en los pezones. A esto se suma el vello púbico y el estirón en su crecimiento.

Otro elemento que debe llamar la atención, dice Rodríguez, es la gordura de una niña.

Hasta hace un tiempo, algunos cochabambinos consideraban a la gordura como un símbolo de buena salud, cuando en realidad es todo lo contrario.

En ese marco, explica que los niños (especialmente las niñas) con obesidad son más propensos a madurar físicamente más temprano.

En el caso de los niños, uno de los signos es el aumento del volumen testicular y del pene; aparición del vello púbico, aumento de estatura y cambios en la tonalidad de la voz.

CASOS Y EDADES

Según Sánchez Carranza, en Cochabamba los casos más comunes de adolescencia precoz se presentan en niñas entre los 6 y 8 años. Sin embargo, existen casos más extremos de pequeñas de apenas 3 y 4 años, quienes no sólo desarrollaron sus órganos sexuales, sino que ya menstrúan.

Aunque parezca increíble, la pubertad precoz puede hacer a una niña capaz de concebir a muy temprana edad. Ambos sexos pueden ser padres antes de los 10 años. La madre más prematura registrada en la historia de la medicina fue Lina Medina, una pequeña peruana, que tuvo un hijo a los 5 años, 7 meses y 21 días.

Rodríguez Veltzé aclara que, por alguna razón, los varoncitos no han adelantado tanto su pubertad como la mujercitas, por lo que el número de casos es menor.

A decir de la endocrinóloga, la adolescencia es un periodo muy crítico en el que los padres deben acompañar a los hijos, sobre todo a las mujeres, con quienes deben conversar sobre el tema y los cambios físicos y psicológicos que acarrea la adolescencia. Afirma que muchas madres ven a la menstruación como algo penoso o “grave”, cuando es normal en una mujer. 

“Es importante que la madre vea a la hija como una mujer y converse el tema. Sólo así se evitará que tenga miedo o haga cosas que no debe”, dice.


Grandes al inicio y pequeños al final

Los adolescentes precoces, mujeres antes de los 8 años y hombres antes de los 9, son altos y robustos. Sin embargo, una vez que las niñas, por ejemplo, comienzan a menstruar dejan de crecer y a futuro tienen una estatura baja.

Según especialistas, existen casos muy llamativos en los que, por ejemplo, mujeres con adolescencia prematura han llegado a crecer hasta medir sólo 1.40 metros de estatura e incluso menos.

Es el caso de Nora, una pequeña que a los cinco años comenzó a menstruar y cada vez que le venía la regla gritaba: “ya viene el cucu, ya viene el cucu”, comenta la madre, una mujer orureña, que por su condición económica no pudo realizarle ningún tratamiento para evitar que su hija viva una adolescencia adelantada a tan corta edad.

Explica que la pequeña, que hoy ya tiene 9 años, ha quedado un tanto afectada porque creía que con el sangrado que le venía se moriría.

“Ahora mi hijita ya está mejor, le he hablado sobre eso. Sin embargo, ahora tiene otro problema; ella es muy bajita para su edad. Prácticamente no ha crecido mucho desde que tenía cinco años”, comenta y agrega que algunas veces Nora se resiste a ir a las escuela porque algunos compañeros se burlan y la llaman “chata”, “enana”, entre otros calificativos.

TRATAMIENTO

Según la endocrinóloga, Susana Rodríguez Veltzé, este problema es muy común, que puede ser evitado, si bien no en un cien por ciento, pero en un alto porcentaje.

Para la pubertad precoz existe tratamiento, pero mientras más temprano se inicie, el resultado será mejor. Una persona que empieza entre los 6 y 8 años, puede ganar en promedio hasta 6.5 cm de estatura. Sin embargo, los pacientes que no son tratados llegan incluso a perder dos a cinco centímetros.

Someter a un paciente a tratamiento es una decisión que toma la familia junto con el especialista, ya que se debe evaluar si realmente lo beneficiará. Además, hay que considerar los aspectos psicológicos y sociales derivados del desarrollo precoz y la comparación con sus pares en el colegio.

EL FÁRMACO

Según Veltzé, en el mercado farmacéutico del país existe un medicamento que se llama Decapeptyl. Esta inyección ayuda a frenar, en el caso de las niñas, la menstruación y permite controlar el nivel de las hormonas. Sin bien el fármaco evita frenar el sangrado mensual, no impide el desarrollo del proceso de la adolescencia. El Decapeptyl puede “bloquear”, en algunos casos hasta los 11 ó 12 años.

Sin embargo, el medicamento es altamente costoso. Los inyectables mensuales fluctúan entre 250 a 300 dólares, mientras los trimestrales pueden llegar a costar hasta 700 dólares.

El tratamiento puede realizarse entre nueve meses a un año, por lo que el gasto es elevado. Este hecho hace que muchas menores se vean impedidas a realizarse el tratamiento y, por tanto, continúan sangrado cada mes, como una adolescente de 10 ó 12 años.

“Lamentablemente, es la única alternativa que por ahora existe. Ojalá a futuro existan otros fármacos más económicos, para que cualquier familia pueda acceder sin mayor problema que el actual”, agrega la endocrinóloga Rodríguez Veltzé.

Desarrollo temprano

En el último siglo, la edad de la primera menstruación se ha ido adelantando a través de las décadas.

A principios del siglo XX, la primera menstruación se presentaba entre los 17 y 18 años, mientras que en la actualidad la edad media de aparación es a los 12 años.

Algunos estudios indican que desde comienzos del siglo pasado, la edad promedio de la menarquia se adelanta en tres o cuatro meses cada década.

Diversos estudios de la última década indican que un porcentaje muy elevado de niñas presentan desarrollo mamario antes de los 8 años.

Las consecuencias que arrastra la pubertad precoz son muchas, pero los especialistas indican que la más importante es que la velocidad de crecimiento se acelera y eso trae aparejado un adelanto muy rápido de la edad de los huesos.

La otra complicación es psicológica y se refiere al niño que no se puede adaptar a sus cambios y que se ve muy distinto a sus compañeros de clase.

Obesidad un factor preponderante

tasas crecientes de obesidad infantil asociadas desde hace tiempo con el desarrollo sexual prematuro, podrían ser las culpables, dicen expertos.
Con cuerpo de mujer, pero mente de niña

La NiÑAS con pubertad precoz podrían parecer mayores a su edad, pero mentalmente son como las otras niñas de 7 y 8 años. Especialistas en el tema, aseguran que para la mayoría de los menores es muy complicado enfrentar esta situación, porque muchas veces se sienten diferentes por el aspecto físico que tienen.
Es importante la evaluación médica

Si UNA niña muestra las primeras señales de la pubertad precoz, los expertos recomiendan la evaluación de un pediatra o endocrinólogo para descartar problemas médicos. Padres y pediatras también pueden ayudar a las niñas a tener un peso saludable mediante una nutrición adecuada y ejercicio.
16 por ciento De niñas muestran signos de pubertad

Un ESTUDIO realizado en EEUU, señala que cerca de 16 por ciento de las niñas muestra signos de pubertad precoz al desarrollar senos a los 7 años, mientras alrededor de 20 por ciento registra la aparición de vello púbico desde los 8.
Señales de pubertad precoz en las niñas

EN LAS NIÑAS existen algunos signos para detectar a tiempo la pubertad precoz y que los padres deben tomar en cuenta.

1.-Desarrollo mamario

2-Vello pubiano

3-Desarrollo de los genitales externos

4-Crecimiento del vello axilar y aparición de la menstruación.

“MI NIÑA TUVO SU PERIODO CUANDO TENÍA SIETE AÑOS”

Tiene 8 años y 5 meses, pero Carla (nombre cambiado) ya parece una adolescente de 12. Es alta y robusta. A su corta edad ya tiene los senos un tanto pronunciados y usa desodorante para combatir el olor axilar.

Carla es una niña que tiene adolescencia precoz, una enfermedad que hace 9 meses fue diagnosticada por la endocrinóloga y pediatra Susana Rodríguez Veltzé, luego de que su madre acudió a ella tras observar que el calzoncito de la pequeña tenía manchas de sangre.

La madre de la niña jamás imaginó que la gordura de Carla, el crecimiento acelerado, no sólo de su talla sino de sus senos, y la aparición del vello púbico no era nada más y nada menos signos de que ella ya estaba en la etapa de la adolescencia, a pesar de tener un poco más de siete.

Antes de que la diagnostiquen, la madre creía que por el tamaño que tenía su niña sería a futuro una mujer alta, apesar de que ella y el padre de la menor son de estatura relativamente baja.

Cuenta que una noche, cuando le ponía el pijama, observó que el calzoncito de la niña estaba manchado de sangre. “Yo no creí que se trataba de su primera menstruación sino producto de algún golpe, porque a ninguna de mi familia le había ocurrido esto. Todas, en promedio, menstruamos a los 11 y 12 años, pero jamás a los siete”, dice la madre al recordar ese momento.

Relata que antes de acudir a la especialista fue donde el pediatra Rolando Pinto, quien apenas al revisarla dijo que el caso debía ser atendido por un endocrinólogo, por lo que la derivó a Rodríguez.

Para confirmar la adolescencia precoz de Carla, la profesional ordenó una serie de exámenes, entre ellos un análisis completo de sangre, ecografía de la zona ovárica y una radiografía de la mano.

Rodríguez asegura que la radiografía de la mano permite determinar la edad ósea, o lo que es lo mismo, el grado de desarrollo de sus huesos.

Todos los exámenes confirmaron que Carla tenía adolescencia precoz, pero ningún otro problema más severo como en algunos otros casos se presentaron (tumores, por ejemplo).

“Nunca antes escuché de esta enfermedad, por eso fue difícil creer que mi pequeña, a tan corta edad, podía menstruar”, agrega la madre de la pequeña y recuerda que también le sorprendió que su niña ya tenía vellos en el pubis, además de olor en las axilas, elementos que deben llamar la atención de los padres de mujeres menores de 8 años.

Carla todavía no entiende qué es lo que le está pasando. La especialista asegura que con el tratamiento realizado, hasta ahora, fue posible que la pequeña siga sintiéndose niña, así como cualquiera de sus compañeras de curso.

“La doctora le explicó que aquello que le había sucedido era algo que a todas las mujeres les ocurre en algún momento de su vida, por lo que no debía asustarse”, recuerda la progenitora y añade que Rodríguez le pidió actuar con su hija con normalidad para evitar susceptibilidad en Carla.

Con tratamiento frenó la menstruación

Para que Carla gane un poco más de estatura y frene la menstruación por un tiempo, la endocrinóloga Susana Rodríguez Veltzé sugirió a la madre iniciar un tratamiento.

Es así que le recomendó tres inyectables de Decapeptyl , fármaco que debía recibir la niña uno cada tres meses.

El costo de cada inyectable fluctúa entre 600 y 700 dólares (entre Bs 4.200 a 4.900).

“No me importó el precio, compré el producto y le hice inyectar en los tiempos que la doctora me indicó”, dice la mamá de Carla y comenta que con ese tratamiento su hija dejó de menstruar y también ganó un poco más de estatura. Hasta ahora, la madre de la pequeña ya gastó casi 2 mil dólares sólo en los inyectables.

“Con este tratamiento, mi pequeña está bien, ahora me resta una nueva consulta para ver qué es lo que sigue”, dice.

Agrega que la especialista inicialmente le dijo que tres dosis serían suficientes y que la menor estaría por un buen tiempo sin menstruar.

“Sin embargo, escuché que en otros casos, incluso, han utilizado el medicamento por más de un año. No me importa si tengo que erogar más dinero, porque mi hijita está bien y ya se olvidó de aquella primera vez cuando tuvo que usar paños higiénicos”, dice la mujer al lamentar que conoce casos en los que los padres de las niñas con similar enfermedad no pueden hacer el tratamiento por el alto costo.

Las niñas son las que más sufren

La adolescencia o pubertad precoz que se presenta antes de los 8 ó 9 años puede convertirse en un proceso traumático y difícil de enfrentar, sobre todo para las niñas.

En la mayoría de los casos, las niñas que presentan la aparición del vello púbico, el botón mamario y el periodo menstrual a esta edad no saben lo que está sucediendo con su cuerpo y reaccionan asustadas, tratando de buscar una respuesta en la madre o el padre a los cuales les cuentan lo que les está sucediendo.

Según la psicóloga Zulma Cuchari, las niñas sufren un trastorno psicológico por el dolor que les causa el periodo menstrual y la vergüenza de que la gente que las rodea se entere de lo que les sucede.

“Muchas niñas piden permiso en sus colegios cuando se presenta la primera regla, no entienden lo que les está pasando, realmente les cambia la vida”, afirma.

¿CÓMO TRATARLAS?

Cuando la pubertad precoz llega, el trato de los padres hacia la niña debe ser muy cuidadoso porque ésta atraviesa por una etapa de irritación y variación de humor constante por el cambio hormonal que tiene.

Los padres deben darle a la niña contención, apoyo y, sobre todo, orientación de lo que sucede con su cuerpo. Le deben advertir qué significa ese cambio en su persona y cómo deben afrontarlo.

Si la niña no sabe lo que le está pasando y no cuenta con el apoyo y la confianza de su familia, buscará una orientación con su maestra o sus amigas, situación que la tendrá más preocupada, manifiesta la psicóloga, que recomienda que para evitar esta situación incómoda se debe hablar de los cambios que sufrirá su cuerpo antes de que estos sucedan.

Para la profesional, dar una orientación a las niñas antes de que éstas presenten su primera menstruación es fundamental, porque de esta manera se evitará que pasen por un mal momento que las avergüence.

Las madres y los padres deben tratarlas de igual manera y hacerles entender que lo que les está pasando es completamente normal.

DOS REACCIONES

El proceso de la adolescencia precoz puede ocasionar dos reacciones en las niñas: una de ellas es la de asumir la situación de una manera normal y aceptar el cambio de niña a adolescente. Cuando esto sucede muchas niñas se vuelven más extrovertidas y actúan como jóvenes de 12 ó 13 años y ya no tienen ganas de jugar con muñecas. Tratan de acelerar su proceso de madurez, quieren aparentar tener más edad.

En cambio otras niñas de entre 8 y 9 años se aferran más a su niñez y tratan de ocultar que ya tuvieron su primera menstruación.

“Hay niñas que no le cuentan a ninguna de sus amigas o familiares lo que les sucede, sienten vergüenza y prefieren seguir con las mismas actividades que tenían antes de la pubertad precoz”, señala la psicóloga.

NIÑOS

Los cambios psicológicos en los niños, cuando estos pasan de la niñez a la adolescencia, son muy pocos.

Según Cuchari, cuando los niños comienzan a tener sus sueños mojados a los 8 ó 9 años tratan de quedarse más tiempo encerrados en su habitación y en el baño.

Los padres se pueden dar cuenta de esta situación porque los niños quieren pasar más tiempo solos, es entonces donde ellos deben intervenir para tratar de explicarles el proceso de cambio que están sufriendo en sus vidas.

EN EL COLEGIO

Para la profesional, el tema de la adolescencia precoz debe ser motivo de conversación en todas las unidades educativas y en los últimos cursos de primaria, para que los niños estén preparados para el momento en el que les llegue a suceder esto.

“Una explicación y orientación previa le va evitar al niño o a la niña un susto y varias incomodidades. Lastimosamente todavía hay personas que tienen pensamientos conservadores que no quieren aceptar que la adolescencia precoz se da cada vez más en niños de menor edad, que necesitan tener información acerca de los cambios que puede sufrir su cuerpo”, agregó.

Pubertad tardía, el mal de varones

A diferencia de la pubertad precoz está la pubertad retrasada, un problema que afecta con mayor frecuencia a los varones.

La pubertad retrasada o tardía se define como la ausencia de aparición del desarrollo mamario en las niñas a los 13 años, y la falta de menstruación a los 16 años. O también si transcurren más de 4 años entre la aparición del botón mamario y la menarquia.

En el caso de los varones, cuando hay un crecimiento testicular menor de 4 cm a los 14 años, y cuando transcurre más de 5 años entre el inicio del crecimiento testicular y el desarrollo genital completo.

Según endocrinólogos, la pubertad retrasada es más frecuente en el hombre que en la mujer, y las causas que pueden provocarla son múltiples, aunque se puede simplificar en tres categorías. La primera generalmente corresponde a retraso constitucional del crecimiento y de la pubertad. En segundo lugar estaría el fallo a nivel central, ya sea en el hipotálamo o la hipófisis, originando un Hipogonadismo Hipogonadotropo; y la tercera, debido a una falla primaria a nivel de la gónada (testículos u ovarios), provocando Hipogonadismo hipergonadotropo.

ALGUNAS CAUSAS

El retraso constitucional del crecimiento y de la pubertad puede encontrarse hasta en un 20 por ciento de los varones sanos normales. Va asociado, muchas veces, al retraso constitucional de la talla. Se debe sólo a una maduración retrasada o tardía del eje H-H-G (hipófisis, hipotálamos, gónadas). Su frecuencia es 5 a 10 veces mayor en varones.

Clínicamente son niños de talla baja, con edad ósea retrasada, y con antecedentes familiares de retraso puberal. Su estatura final en general corresponderá a su carga genética.

Su estudio hormonal demuestra un retardo de la maduración del eje, un atraso de la maduración ósea. En general, hoy día se prefiere tratar a estos niños con testosterona por corto tiempo, para evitar los problemas sicosociales y la pérdida de masa ósea.

Entre otras causas están las enfermedades crónicas, como asma, enfermedad celíaca, enfermedad de Crohn, hipotiroidismo primario, terapia prolongada con glucocorticoides, anorexia nerviosa; y los cuadros fisiológicos que no representan enfermedad, como el retraso constitucional del crecimiento y la pubertad.

Expertos advierten que puede presentarse el retraso puberal en menores que realizan un entrenamiento físico excesivo (10 a 12 horas semanales en niños prepúberes), como también en bailarinas de ballet, atletas o gimnastas, quienes también corren el riesgo de disminuir el estirón puberal y dejar tallas finales menores que las esperadas.

El estrés psíquico también pueden ser causa de retraso de la pubertad. Particular relevancia en este sentido tienen los trastornos del apetito (anorexia nerviosa o bulimia), que presentan una prevalencia creciente en la población adolescente, y el cuadro clínico no siempre es evidente.

SÍNTOMAS

Antes de la pubertad, los varones presentan síntomas moderados y puede observarse un aumento de la longitud de las extremidades inferiores. El único signo de sospecha suele ser unos genitales externos más pequeños que los niños normales, y con cierta frecuencia la falta de descenso testicular completo. Una vez en la etapa de la adolescencia y edad adulta, el desarrollo del vello púbico es variable, pero lo más característico son testículos pequeños.

TRATAMIENTO

En hombres con retraso constitucional de crecimiento, el tratamiento consiste en la utilización con dosis bajas de enantato de testosterona u oxandrolona, durante 3 a 6 meses. Con ello se logra una mejora temporal en su velocidad de crecimiento; se consigue cierto grado de virilización y no se compromete su talla final.

Las niñas, por su parte, se ven menos afectadas psicológicamente que los hombres, por ello usualmente no necesitan terapia de sustitución. Si el retraso puberal es muy significativo, se pueden usar dosis bajas de etinil estradiol por tres a seis meses y luego observar la evolución.

Algunos profesionales recomiendan que en los casos de hipogonadismos hipo o hipergonadotróficos, se deben administrar esteroides sexuales en dosis crecientes para llegar a la dosis total en un tiempo de dos a tres años, con el fin de imitar el curso normal de la pubertad. En caso de existir sospechas de pubertad retrasada, los expertos recomiendan a los padres de familia acudir al médico para realizar una serie de exámenes que ayuden a detectar las causas del problemas.

Afirman que en algunos casos se realizan complejos y costosos exámenes, los mismos son necesarios para emprender un tratamiento que puede ser largo, dependiendo de la situación del paciente. Insisten que para todo ello se requiere del acompañamiento de un médico.