miércoles, 20 de julio de 2016

Tres beneficios que tendría la cerveza en la vida sexual


La cerveza es una de las bebidas alcohólicas más elegidas por las personas, ya sea para refrescarse en verano o para pasar un buen rato con los amigos. Y ahora puede que aumente su popularidad , ya que se descubrió que podría tener altos beneficios sexuales en los hombres debido a sus componentes químicos.

¿Cómo es esto? La doctora Kat Van Kirk afirma en su libro "The Married Sex Solution: A Realistic Guide to Saving Your Sex Life”, que consumir un par de cervezas puede preparar a los hombres para una mejor actividad sexual.
A continuación te contamos algunos de los beneficios que fueron publicados en el sitio web de la revista "Muy Interesante” de México.

Hormonas sexuales
Tomarse un par de cervezas ayudaría a cargar el cuerpo de fitoestrógenos, los compuestos químicos que se encuentran en los vegetales y que son muy similares a los estrógenos humanos, y que según la especialista estadounidense podrían prolongar el orgasmo.

Incremento del libido
Kat Van Kirk asegura que la cerveza "tiene gran cantidad de hierro y ayuda a la circulación de la sangre”, por lo que produciría más erecciones.

Incrementa la resistencia sexual
"Un estudio del 2011, publicado en el diario European Journal of Epidemiology, demostró que 31% de los bebedores moderados ven reducido el riesgo de sufrir padecimientos cardiovasculares”, dice la doctora, por lo que uno de los beneficios sería mejorar la salud cardiovascular.

Otra de las propiedades que tiene la cerveza es que, como señala la autora del libro, esta bebida contiene probióticos y vitamina B, por lo que la recuperación de una resaca "es más veloz, e incluso puede mejorar la condición física”, señalan en el mismo sitio. A pesar de todos los beneficios que pareciera tener la cerveza, los especialistas recomiendan beber responsablemente y con moderación.

domingo, 17 de julio de 2016

Las parejas a distancia desarrollan lazos más estrechos

Lo llaman ´la vida moderna´, pero hay cosas de las que ni siquiera a ella se le puede escapar. A pesar de que el futuro laboral abra nuevos horizontes universales y los vaivenes de estos tiempos dan paso a otras formas y tipos de pasiones, hay cosas, como las clásicas relaciones a distancia, que nunca cambian.

Solo hay que recordar cómo nuestros antepasados esperaban largos meses para recibir una ansiada carta y, es que, de eso era precisamente de lo que se trataba: de esperar. Entonces, ¿tiene recompensa esta espera? O lo que es lo mismo, ¿pueden ser exitosas las relaciones a distancia?

Según un reciente estudio publicado en la revista ´Journal of Communication´ y elaborado por la investigadora Crystal Jiang de la Universidad de Hong Kong y el profesor Jeffrey Hancock de Universidad Cornell Estados Unidos, las relaciones a distancia pueden ser incluso más exitosas que las convencionales.

"No tenemos que pensar que estas relaciones están abocadas al fracaso", comentan estos expertos.

Durante una semana, estudiaron los diferentes tipos de relación (grado de intimidad, forma de comunicación y otros) y al compararlas, Jiang y Hancock encontraron que en las parejas a distancia había un grado mayor de intimidad. "Te esfuerzas más por conocer a tu pareja e idealizas sus conductas al no tenerla cerca, dos tendencias que se manifiestan cuando se comunican por en mensajes de texto, teléfono o internet, ya que intentas superar las barreras de estos medios", explican los autores.

En definitiva, las parejas se esfuerzan por comunicarse más y conseguir así, un mayor ´efecto de intimidad´.

El psicólogo y sexólogo José Bustamante Bellmunt, secretario general de la Asociación Española de Especialistas en Sexología y autor del libro ´¿En qué piensan los hombres?´ asegura que las relaciones a distancia pueden ayudar a prolongar la fase de enamoramiento, a aprender a valorar al otro, a echarle de menos.

"Pero sobre todo, hacen que cuando se den los encuentros, estos gocen de un mayor tiempo de calidad: ´¡Para un par de días que nos vemos, no vamos a estar discutiendo!´. Las parejas tienden a exprimir al máximo esos días llenándolos de buenos momentos, de relaciones sexuales apasionadas y de ´te quiero´ y ´te echaré de menos´. Damos lo mejor de nosotros", comenta el experto. El estudio revela que las relaciones a distancia son cada vez más frecuentes, donde el nivel de comunicación resulta esencial para generar vínculos estables y gratificantes.


sábado, 16 de julio de 2016

Los Hombres no pueden leer nuestra mente

Una vez un amigo sicólogo me dijo: “Los hombres genéticamente no están capacitados para tomar indirectas”. Y es que hablar de forma indirecta, es una especialidad femenina.

Los caballeros tienen una manera de comunicarse muy diferente a la nuestra. Cuando ellos quieren algo “van directo al grano” y lo piden sin rodeos, mientras que nosotras insinuamos lo que queremos, pero no lo pedimos directamente. Y una de las frustraciones más grandes de los hombres es cuando pretendemos que ellos nos lean la mente.

Por ejemplo, digamos que vas en el auto con tu pareja y de repente te dan deseos de tomar café y, en vez de pedirle que paren a comprar un cafecito, le dices: “Estoy cansada y soñolienta, el cuerpo me pide algo calientito”. Tu hombre pasa por varios sitios de café y no se detiene. Tú te incomodas y cuando él te pregunta qué te pasa, le dices que es muy desconsiderado por no parar a comprarte café. A lo que él responde sorprendido: “No soy adivino, si quieres café, ¡pídelo! ”.

Hablar de forma indirecta no funciona con los hombres. Si deseas que te lleve de vacaciones a New York en diciembre no hagas indirectas como: “Tan hermosa que es la Navidad en la Gran Manzana. Me encanta ver las decoraciones en la Quinta Avenida”. Ve al punto y pide: “Quiero que pasemos la Navidad en Nueva York”. O si quieres que le eche gasolina a tu auto no digas: “El tanque de mi carro está vacío”. Ve al grano y sin titubeos: “Por favor, échale gasolina a mi auto”.

Un hombre no se ofende o se molesta con tus demandas. Todo lo contrario, respeta aún más a una mujer que no tiene miedo a pedir lo que quiere. Además, una de las cosas que más disfrutan ellos es complacernos, ya que esto los hace sentir como héroes. ¡Qué muchos malentendidos se evitarían las parejas si las mujeres hablaran claro! Por eso, deja los rodeos, las insinuaciones o las pistas y ¡sé directa y ve al grano!

Seis pasos para mejorar el sexo en pareja

Muchas veces cuando estamos en pareja nos dejamos estar. Que el cansancio, la rutina y las obligaciones. Todo se vuelve una excusa para dejar de lado instancias que nos unen, como nuestra vida sexual. Por eso, para que no dejes de lado jamás la intimidad y empieces desde ya a reavivar la llama en la cama, hay que ponerse las pilas y poner en práctica algunos consejos.

"Llevar una vida sexual activa no sólo ayudará a estar más conectados con su pareja, sino que se sentirán más felices, se mantendrán en mejor forma y tendrán una mejor calidad de vida que les permitirá disfrutar de muchos más años juntos”, dice la sexóloga Alessandra Rampolla en su web Universo Alessandra.

Que el sexo jamás se apague
"Una vez que el fuego de los primeros años comienza a menguar, es necesario esforzarse un poquito para que la llama no se apague del todo”,indica Rampolla. Por ello, nos entrega algunos tips fáciles y sencillos, que complementamos también con algunos consejitos de la web hispana de Cosmopolitan, para que puedas escapar de la monotonía y disfrutar del sexo en pareja.

Habla con tu pareja
Puede sonar casi ridículo mencionarlo, pero muchas personas ni siquiera se atreven a hablar con sus parejas sobre sus deseos o lo que no está funcionando."Sin compartir la verdad con la pareja es imposible lograr una mejora o hacer cualquier tipo de ajuste en nuestra vida sexual. Es necesario ser sinceras y decirle cómo sienten el sexo en la pareja. Por ejemplo, si quieren más juego previo porque les falta un poco de empuje para arrancar, tienen que pedirlo”, aconseja Alessandra.

Deja las inhibiciones
Olvídate de ese rollo que se te ve cuando estás en esa postura sexual o la vergüenza que sientes por esa fantasía con la que sueñas. Tienes que dejar de lado los pudores y lanzarte a experimentar. "Cada uno sabe cuáles son las inhibiciones que les impiden dejarse ir y entregarse por completo. Si logran dejarlas a un lado verán cómo se fortalece la intimidad y aumenta la conexión en la pareja”, recomienda la sexóloga.

Prioriza la vida sexual
"Aunque, así de primeras, no te apetezca. El sexo genera más sexo. Así que, si tu pareja está juguetona, dale una oportunidad”, dicen enCosmohipano.com. Algo que también corrobora Alessandra. "Estar desconectados físicamente es malo tanto para la relación como para ustedes mismos”, indica, agregando que, un buen ejercicio para partir si ya has notado algo de lejanía en este aspecto, es "ir a la cama juntos al menos una vez a la semana. Eso los ayudará a lograr una mayor cercanía, donde seguramente habrá caricias, besos e incluso sexo”.

No esperes la hora de dormir
Clásico. Te vas a la cama y piensas que deberías tener sexo porque ese es "el” momento. Sin embargo, en Cosmopolitan no lo aconsejan."Normalmente, es la peor hora. Estás cansado, piensas en las pocas horas que vas a dormir antes de ir a trabajar y tu ánimo refleja todo esto”. Por eso, el llamado es a innovar. Olvídate del horario nocturno y comienza el día con sexo al alba. O arriésgate con un rapidito en la ducha antes de irte a trabajar. Verás cómo la cosa mejora de inmediato.

Olvídate de los quehaceres
Sí, todos tenemos una vida, ocupada y estresada a veces. Pero no por eso vamos a olvidarnos de buscar espacios de intimidad con nuestras parejas, ¿o no? "Las parejas sexualmente activas tienen relaciones incluso si son las 6 y media de la mañana y su despertador suena en una hora. El sexo trasnochador es el mejor”, recomiendan en Cosmo. Así que deja las excusas y el cansancio. Te aseguramos que valdrá la pena.

Si nada funciona, busca ayuda
¿Intestaste todo y la llama no se reavivó? Alessandra Rampolla señala que no es nada de descabellado pensar en buscar ayuda profesional. "Hacer terapia de pareja puede ayudarlos a decir en voz alta cómo se sienten respecto de su vida sexual y a delinear un plan con pasos a seguir”, finaliza.

Universidad china imparte clases para encontrar pareja

En la prestigiosa universidad china de Tianjin, el profesor Xie Shu imparte clases de galanteo, con diploma incluido, a unos alumnos interesados en conseguir pololo o polola. "¿Cómo reaccionar cuando te patean? Está claro que no hay que tirarle a la rosas que le compraste. Mantén la calma", aconseja el experto. L

a universidad situada a 120 km al sudeste de Beijing es la primera del país en incluir estos cursos en su plan de estudios, y los estudiantes parecen estar encantados, ya que un total de 800 se inscribieron en el programa "Teoría y práctica de las relaciones amorosas", dirigido a una generación de adolescentes inexperimentados y que han crecido sin hermanos debido a la política del hijo único.

"La generación de los hijos únicos carece de relaciones con las personas de su misma edad", afirma la sexóloga Li Yinhe. Según ella "un niño con una hermana quizá sabría mejor cómo interactuar con una niña". Normalmente el profesor Xie, de 28 años, enseña marxismo-leninismo. Pero ha aceptado convertirse por unas horas en "coach en seducción", pese a que actualmente se encuentra soltero. Sus fichas PowerPoint le ayudan a enseñar cómo conquistar ("gouyin", en chino).

A los varones les recomienda que "cuiden su aspecto", nada de "poleras sin mangas ni pantalones cortos demasiado holgados", "no ser arrogantes" y evitar "hacer preguntas a la niña como si fuera un interrogatorio policial". "Sea cortés: sirva a la señorita primero, pero tampoco se pase", les dice. Por otro lado, a las jóvenes se les recomienda "echar mano al humor", "mirar a los niños a los ojos aunque se sientan intimidadas" y usar el lenguaje corporal, como "por ejemplo pasarse la mano por el cabello", un clásico de la coquetería.

Desde la infancia los niños chinos soportan una fuerte presión que se agudiza en la adolescencia para aprobar el "gaokao", el bachillerato hiperselectivo que decidirá su futuro universitario. Y sus padres no ven con buenos ojos que los enamoramientos los distraigan. Pero una vez que tienen el título en mano, sucede todo lo contrario. Los incitan a casarse rápidamente, de preferencia antes de los 27 años, en las mujeres, y previo a los 30, en los hombres. El celibato es motivo de preocupación o de burlas.

Para Wang Huan, de 22 años, estos cursos son una bendición. "Antes de la universidad mis padres no querían que tuviese pololo", explica. "Sin experiencia, la principal fuente de información sobre el amor son las series de televisión surcoreanas". No se habla de sexo ni se enseña a dar besos Sentada al fondo, Qian Zijun, de 23 años, escribe en su notebook las recomendaciones de Xie. "Cuando me enteré de que se impartiría este curso, me pareció increíble", explicó la joven, quien aún no ha pololeado y quiere "trucos" para salir airosa de una cita.

"El profesor nos da consejos teóricos, pero lo importante, después, es la práctica". De sexo no se habla. "No enseñamos a los estudiantes cómo besar", comenta Xie Shu con una sonrisa, "sino cómo romper el hielo y comunicarse correctamente con el sexo opuesto". Wang Rui, de 23 años, promotora del proyecto y directora de una asociación estudiantil de encuentros, asiente: el curso no está destinado a los mujeriegos.

"Algunos estudiantes quieren a cualquier precio tener una experiencia en la universidad, poco importa con quién. Pero nosotros enseñamos una visión correcta del amor". La sexualidad entre los jóvenes chinos es un tema que no ha variado mucho con los años. Un ejemplo es la edad promedio para la primera experiencia sexual, que ha bajado muy poco entre 2000 y 2015, pasando de 22,7 años a 22 años, según un estudio del Instituto de Sexología de la Universidad Renmin.

China y su transición amorosa "Los chinos son reservados. Por eso los estudiantes, cuando comienzan una historia de amor son entusiastas pero sobre todo se sienten desamparados", afirmó Cang Jingnuan, autora de un ensayo sobre las dificultades en las relaciones entre hombres y mujeres. "Sus padres se han casado más por convencionalismos sociales que por amor y son incapaces de aconsejarlos", aseguró.

La asistencia a clase da "puntos" o créditos, como otras actividades sociales o deportivas necesarias para el título de carrera. Y además del galanteo, la asignatura incluye otras siete lecciones con vertientes psicológicas ("Antes de amar a otro hay que amarse a sí mismo") o prácticas ("Los problemas legales de las relaciones amorosas"). Es "muy útil", opina Pan Xingzhi, fundador de una empresa de asesoramiento en relaciones amorosas.

"En China las costumbres se occidentalizan, pero la tradición sigue presente. Las jóvenes, en particular, no saben cómo hallar un equilibrio entre sus sentimientos y las expectativas" de sus familias. Para muchos padres, el yerno ideal es aquel capaz de ofrecer seguridad material, sobre todo un inmueble. "China, con su desarrollo ultrarrápido de los 30 últimos años atraviesa -según Pan- una transición económica, pero también amorosa".

El hombre,inquieto por no dar la talla

Huffington Post

El hombre contemporáneo está perdiendo confianza en sí mismo y ya no pisa tan fuerte como antes en el terreno sexual. Su inquietud por no dar la talla se debe al cambio social de los roles masculino-femenino que, en ocasiones, le hace dudar de cómo comportarse.

Así lo manifiesta en una entrevista con EFEsalud el psicólogo José Bustamante, experto en sexología y autor del ensayo “¿En qué piensan los hombres? “.

Bustamante pretende ayudar a la mujer a entender los comportamientos del hombre con la premisa de que “en un problema sexual, ambos miembros de la pareja tienen responsabilidades”.

El sexo es una forma de comunicación privilegiada destinado a transmitir emociones con cariño y ternura, en donde hay que saber disfrutar del camino, sin que el orgasmo se convierta en una obsesión”.

Tras once años escuchando las cuitas sexuales de las parejas en su consulta, este psicólogo decidió tomar el toro por los cuernos y escribir el ensayo “¿En qué piensan los hombres?, Todo lo que has de saber sobre el deseo y la sexualidad masculina” (Editorial Paidós), un libro para que las mujeres descubran los miedos de este hombre del siglo XXI.

“En la actualidad, la mujer ha conquistado el derecho a vivir su sexualidad libremente, sin sentirse culpable, pero tiene que tener cuidado de no convertir el sexo en un mero acto físico con el que buscar un desahogo y prescindir de sus emociones”, alerta Bustamante ante el riesgo de que la sexualidad femenina se “masculinice”, en el peor sentido del término.

Este “movimiento pendular” de libertad sexual femenina puede dar lugar a seres demasiado egoístas y exigentes que provocan miedo en el varón, por lo que los sexólogos están recibiendo cada vez más casos de pacientes asustados por el temor a “no cumplir” en la cama, “ya que los mitos clásico han caídos, pero el hombre aún no ha elaborado un nuevo modelo de relación sexual y va a tientas.



Los hombres, desconcertados

“El papel activo de la mujer en la cama desconcierta aún a muchos hombres y los profesionales comprobamos como existe un aumento de consultas masculinas por falta de deseo sexual o por la dificultad para obtener orgasmos”, constata José Bustamante durante una entrevista con Efesalud.

Uno de los problemas de falta de seguridad le sobreviene al hombre cuando cambia de pareja, tras muchos años de relación estable en la que las pautas sexuales estaban claras y eran tradicionales. Si se encuentra con una mujer con mayor experiencia sexual, “entonces puede temer no ser tan buen amante como se creía, porque ella puede comparar”, reflexiona Bustamante.

En el terreno masculino, este “movimiento pendular” puede provocar una “feminización” positiva del papel sexual masculino, con una mayor capacidad para conectar con las emociones y expresarlas en la cama, envolver el sexo en cariño y ser cuidadoso con su cuerpo.

En el terreno negativo, se produciría una exagerada obsesión del varón por su figura, hasta el punto de sentirse especialmente vulnerable cuando se desnude frente a su pareja por culpa de un imprudente “michelín” o darle vueltas a las palabras, en el sentido más peyorativo del término.



¿Cómo son los hombres?

Con este ensayo, José Bustamante pretende “ayudar a la mujer a entender los comportamientos del hombre del siglo XXI, sus vivencias, y ser conscientes de que un problema sexual es siempre un problema de pareja en el que ambos tienen responsabilidades”.

“Lo bueno del actual momento es que la mujer avanza sin tabúes y el peligro es que se cambien las tornas y la mujer se tome el sexo como una cuestión puramente física, de intercambio de placer, en lo que lo único importante es el orgasmo”, advierte Bustamante,

El sexólogo confiesa que en su consulta aparecen ahora muchos hombres con quejas de que su pareja abandona el lecho inmediatamente después de un coito, sin una caricia posterior, de que no aceptan un no por respuesta ante una sugerencia de sexo, o que tampoco aceptan una falta de erección.

Los consejos que le da José Bustamante a la mujer que encuentra un hombre “en transición” pasan “porque ella misma se sienta cómoda en el terreno sexual, sin pasar de mujer pasiva a inquisidora, que acepte que tiene derecho, que rechace los mitos sexuales masculinos y que, aunque no se culpabilice por los fracasos de él, piense que sí tiene algo que hacer para resolver el problema de la pareja”.



Nadie se enamora del tamaño de un pene

Sobre la tan manida polémica sobre el tamaño del sexo masculino, Bustamante tiene claro que “a la hora de enamorarnos, no nos debería importar el tamaño, pero se ha llegado a interiorizar tanto en televisión en series como “Sexo en Nueva York” que los hombres nos sentimos especialmente vulnerables sobre este tema”.

Este sexólogo está convencido de que hacer el amor es “una forma de comunicación privilegiada en el que dos seres se unen para transmitirse sus emociones con cariño y ternura y que “hay que saber disfrutar del camino porque una relación sexual comienza en los preliminares, sin necesidad de tener un orgasmo”.


Hombres vs Mujeres: Los mayores temores sexuales

¿Tendrá alguna enfermedad? ¿Conseguiré que llegue al orgasmo? ¿Tendré demasiado pelo? ¿Seré demasiado plana? ¿La tendré suficientemente grande? A cualquier se le han pasado por la cabeza esta serie de preguntas antes de acostarse con alguien, especialmente si es la primera vez que estamos con ese alguien. Un nuevo estudio, elaborado por el e-commerce Superdrug Online Doctor a partir de una encuesta entre 2.000 europeos y estadounidenses, ha revelado los principales temores de hombres y mujeres a la hora de enfrentarse al sexo y dice mucho de la psicología masculina y femenina que aún perdura en nuestra sociedad.

Entre las diez preocupaciones principales se encuentran algunas más o menos anecdóticas, como el hecho de que tener demasiado vello corporal provoque un bajón en la otra persona, que esta persona piense que no tienes la suficiente experiencia, que te pida hacer algo con lo que no te sientes a gusto o que tu cuerpo sorprenda con alguna función vergonzosa, como una flatulencia.

Los temores aumentan cuando se piensa que quizás no se es lo suficientemente bueno en la cama o que la otra persona no va a encontrar atractivo tu cuerpo, que se lleva el bronce de las preocupaciones sexuales. Son dos los clásicos que coronan el TOP 10 de miedos: una rotura del preservativo que provoque un embarazo no deseado y que la otra persona tenga una enfermedad de transmisión sexual.

Las ETS preocupan más en los hombres que en las mujeres, cuyo máximo miedo es que su pareja no quiera ponerse un preservativo. En el TOP 10 dividido por géneros, ellos temen en segundo lugar que su pareja no quede lo suficientemente satisfecha, algo que desciende al octavo puesto en el caso de ellas pero todavía queda por encima del temor a no quedar satisfechas ellas mismas. La eyaculación precoz es la cuarta preocupación de los hombres.


El tamaño del pene y otros aspectos físicos

Según este estudio el tamaño del pene va importando menos, al menos a ellos. A los encuestados les pidieron que calificasen del 1 al 10 sus temores en cuanto a su físico, y el hecho de tener un pene pequeño recibió un 4,1 de media, mientras que tenerlo demasiado grande tuvo un 2,9 de media. En cuanto a ellas, tener los pechos demasiado pequeños obtuvo un 3,7 de media y, demasiado grandes, un 3 sobre 10. Parece que vamos superando poco a poco pequeños estigmas sobre el físico ideal.

En general, ellas se muestran más preocupadas por los imprevistos corporales que ellos, quizás por aquello de recibir una ‘educación de señoritas’. Mientras que ellas a la escapada de una flatulencia le otorgan un 5,1 de media, en ellos se queda en un 3,8. También las mujeres temen hacer ruidos extraños durante el sexo con un 3,75 de media, mientras que en ellos es de un 3,15.

Finalmente, en otros aspectos sí que ambos géneros se ponen de acuerdo. En el caso de tener unos deseos sexuales demasiado pervertidos. Algo similar ocurre con el miedo a decir el nombre equivocado de la persona con la que están practicando sexo.

Conoce el país que no quiere tener sexo

¿Qué sucedería si todos los habitantes de una nación hicieran voto de abstinencia? La población empezaría a declinar hasta su extinción. Ese escenario catastrófico, aunque improbable, anticipa el futuro de Japón si sus hombres y mujeres en edad fértil no ponen más fervor en los asuntos íntimos.

Quizás los nipones no desaparecerán en este siglo o el próximo. Sin embargo, el desinterés de los jóvenes por las relaciones sexuales y una tasa de fecundidad entre las más bajas del mundo inquietan a las autoridades. Y no se trata solo de un problema de libido, sino de una seria amenaza a la economía de ese estado asiático.

Pero la solución a la presunta apatía pasa menos por un estímulo al deseo carnal que por mejorar la situación de las madres. Para las mujeres japonesas, la maternidad trae aparejados sacrificios profesionales desmedidos cuando se comparan con otros países desarrollados. La tradición machista que impera en las empresas niponas ha lastrado hasta el momento los esfuerzos del gobierno por incentivar la natalidad.

El sexo es un lío
A veces basta con un par de cifras para construir una noticia sensacionalista. Si a los números se añade una región que guarda aún misterios para el lector occidental, entonces la fórmula promete. En este caso, sin embargo, las estadísticas se han acumulado para demostrar que el llamado "síndrome del celibato” en Japón no es solo un invento de ávidos periodistas.

A inicios de esta década varios sondeos sonaron la alarma. Un estudio del Instituto Nacional de Población e Investigación sobre Seguridad Social, publicado en 2011, reveló que más de la mitad de los japoneses solteros ni siquiera mantenían una relación de pareja. En 2013 la Asociación de Planificación Familiar de Japón (JFPA) reportó que al 45 por ciento de las mujeres entre 16 y 24 años no les interesaba el contacto sexual. Uno de cada cuatro hombres tampoco se sentía atraído por ese contacto físico.

La JFPA actualizó sus datos en 2015. El 49 por ciento de las personas encuestadas confesó que no había practicado el coito en el último mes. Además de mencionar el cansancio y la falta de pasión como causa de la apatía, muchos afirmaron que el sexo era un fastidio. Esta epidemia de desgano no ha dejado de crecer en el país asiático en años recientes.

La disminución del deseo sexual es comprensible entre los adultos que han soportado el interminable estancamiento de la economía japonesa. ¿Cómo explicar, en cambio, la ausencia de apetito entre adolescentes y jóvenes? En 2014 la Asociación Japonesa para la Educación Sexual reportó que la actividad sexual entre las estudiantes universitarias había caído en 60 por ciento desde 2005.

La juventud nipona parece impotente ante en el torbellino de añejas convenciones culturales y las exigencias de una economía desarrollada. Y mientras encuentra una salida a esas tensiones divergentes, la soltería gana terreno como una atractiva opción de vida. Entre los hombres esa tendencia ya tiene un nombre: les llaman los "herbívoros”.