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viernes, 24 de marzo de 2017

Sabías cómo elegir a la pareja acertada

¿Qué tiene ese hombre o esa mujer que nos hace sentir que saltamos al cielo? Puede ser el momento, la proximidad, el misterio o, simplemente, que cumple una lista de rasgos que inconscientemente amamos desde nuestra niñez. La antropóloga Helen Fisher cita estas razones, pero al final dice que es nuestra biología natural la que nos susurra al oído para influenciarnos sobre a quién amar.

Sus lecciones han inspirado ahora a la Escuela Neurocientífica del Amor, que acaba de abrir sus puertas en Barcelona, Madrid y Valencia. Uno de sus directores, Miquel Iglesias, nos habla de lo que William Shakespeare llamó "este mortal trajín" y enseñarnos cómo podemos modular la pasión romántica. "El amor no es algo que simplemente sucede o que ocurre al azar. Requiere implicación para conseguirlo o mantenerlo y una capacidad específica que, afortunadamente, se puede cultivar. Si aprendemos a escuchar nuestra biología sabremos a quién amar y cómo atraer a esa persona especial", nos dice.

Para impartir esta compleja habilidad, la escuela utiliza el algoritmo del amor que desarrolló Helen Fisher a partir de las sustancias que interactúan en nuestro cerebro durante el amor romántico, el sexo y el apego. Incluye un test que, según cuenta, ya han realizado más de 14 millones de personas en todo el mundo. Y a partir de sus resultados al alumno se le guía para adquirir destreza práctica en conquistar a alguien compatible con él.

¿Por qué nos cuesta tanto dar con la persona indicada? Iglesias sugiere varios motivos que impiden encontrar el amor verdadero. La primera es que relegamos la necesidad de amar a una posición accesoria en nuestras vidas. No le dedicamos la atención que merece. La segunda es que, si amar es crear el arte de amar, tendremos que desarrollar esa habilidad para ser un artista. Y la última es que nos perdemos en estímulos publicitarios, en estereotipos de vida y de amor que nos imponen, en la locura de los Black Fridays, en una necesidad, que ni siquiera es propia, de experimentar constantemente lo nuevo... "Si pusiésemos el mismo empeño en el amor el mundo sería un sitio más amigable y menos violento", añade.

Para empezar, la Escuela Neurocientífica del Amor marca el perfil de cada alumno según su carga biológica. Es decir, tomando como base la dopamina, la serotonina, la testosterona y los estrógenos, ha establecido doce combinaciones distintas según la fuerza con la que se expresen cada una de estas sustancias. Esto nos permite entender quiénes somos, por qué actuamos y con quién somos compatibles.

1.Un individuo con niveles altos de dopamina tendría una personalidad muy cambiante, enérgica, impulsiva y positiva.

2.Si predomina la serotonina se trata de una persona conservadora, respetuosa, cautelosa y muy ordenada.

3.La testosterona alta nos hace inflexibles, simpáticos, analíticos, testarudos, estrategas, demasiado racionales y muy sexuales.

4.Los niveles de estrógeno elevados aportan flexibilidad y son propios de personas altruistas, intuitivas y con buenas habilidades verbales.

Con esta base empezarían las posibles combinaciones. A pesar de ser antagónicas, una persona del grupo uno, por ejemplo, podría ser compatible con otra del grupo cuatro. Las carencias de uno se equilibrarían con las cualidades del otro. Y el grupo dos necesitaría otro par propio de su mismo grupo para su compatibilidad romántica. Algo similar ocurre con el sistema de la dopamina. Necesitarían más dopamina para ellos mismos, es decir, alguien que comparta su propio sistema neuronal. Pero son solo unos ejemplos de cómo nos podríamos preparar para encontrar a la persona más indicada para amar.


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