domingo, 6 de noviembre de 2011

Tu orgasmo conócelo!

Un antídoto para el estrés y la ansiedad; un pequeño trance, un apagón momentáneo del cerebro… Este éxtasis que dura segundos enloquece a mujeres, hombres y científicos. El orgasmo femenino es un misterio policiaco dentro de la biología. Pero cada vez encontramos más pistas. Un estudio, encabezado por el neurólogo Barry Komisaruk, tenía como objetivo descubrir qué parte del cerebro se activa cuando una mujer tiene un orgasmo. Para lograrlo, se estudió a 11 mujeres y mientras se autosatisfacían los investigadores tomaban una prueba en un escáner y una resonancia magnética. Los expertos notaron que durante el acto se activaron unas 30 áreas del cerebro, incluidas las que están relacionadas con el tacto, la memoria e, incluso el dolor. Los hallazgos revelaron lo siguiente: “Hemos demostrado que la estimulación de la vagina, el cuello del útero y el clítoris activa tres sitios distintos y separados en la corteza sensorial”, contó Komisaruk.

“Algunos expertos han afirmado que en la sexualidad femenina la principal fuente de placer la proporciona el clítoris y que este goce es relativamente menor con la estimulación vaginal o del cuello uterino. Sin embargo, nuestros hallazgos muestran que existe una fuerte activación sensorial producida por la estimulación de estas dos últimas zonas”, aclaró el científico. Pero no termina acá! El estudio demostró el poder curativo de los orgasmos, lo que podría ayudar a los médicos a tratar la falta de deseo sexual.

Otro estudio examinó los cerebros de hombres y mujeres cuando llegaban al clímax. El escáner arrojó resultados fascinantes: durante el orgasmo todas las regiones del cerebro relacionadas con el miedo o la alerta se apagan. Es decir, el orgasmo produce una especie de trance o apagón momentáneo del cerebro; nos aleja del miedo y de la ansiedad.
En este contexto, en las mujeres el apagón es mucho más evidente que en los hombres.

Orgasmo: El futuro de la humanidad

Nunca se preguntaron, ¿por qué es más difícil para nosotras alcanzar el orgasmo, mientras que ellos siempre lo alcanzan? Según estudios, solamente el 25 por ciento de las mujeres experimenta un orgasmo durante el acto sexual. Y es que según algunos investigadores, nosotras no lo necesitamos para tener hijos, mientras que en el hombre el orgasmo es una estación obligatoria para que se produzca la eyaculación, y por tanto, indispensable para la transferencia de genes. Entonces, ¿cuál es el fin del orgasmo femenino? El orgasmo en la mujer es algo muy divertido, ya que la excitación que produce motiva a la mujer a establecer relaciones sexuales.

Ellos vs. nosotras

“El orgasmo femenino es más complejo que el masculino”, dice la sexóloga Alessandra Rampolla en su libro “La diosa erótica, Cómo adueñarte de tu potencial sexual”.

“La culminación del placer sexual es un proceso que no se produce de igual modo en hombres y mujeres. Cómo se estimula, qué sensaciones se generan y qué respuesta da el cuerpo varía según el género”, explica Rampolla.

Estimulación. En ellos comienza en el cerebro, se produce rápidamente y suele ser ocasionada por algo real o imaginario. Sin embargo, nuestra principal fuente de estímulos es el contacto físico y los cambios se dan poco a poco.

Sensaciones. Durante la penetración ellos sienten un incremento de placer que lleva a la eyaculación y orgasmo. En nosotras, los movimientos de nuestra pareja aumentan nuestro placer de manera progresiva sumando tensión que liberaremos en el clímax.

Clímax. En nosotras, a diferencia del hombre, la excitación va cediendo de manera lenta y gradual luego del clímax. En ellos es un cambio abrupto; luego de eyacular la excitación desaparece. Pero en nosotras, si continúa la estimulación, podemos volver a sentir orgasmos.

Factores que influyen

No es secreto que, en ocasiones, las mujeres no alcanzan el orgasmo. Y es que el clímax no sólo depende de la técnica sexual empleada, pero el cuerpo debe estar predispuesto a tener un orgasmo. Para lograrlo es necesaria la ausencia de enfermedades o lesiones que interfieran el circuito orgásmico, una excitación física y mental previa y relajación; sin ella el cuerpo no será receptivo a estímulos eróticos. La causa más común por la que la mujer no llega al gran “O” es el control consciente que ella ejerce sobre su sexualidad. Por esta razón, la mujer tiene que “darse permiso” a sí misma, debe dejarse llevar por el placer y las sensaciones. La mente tiene que estar relajada y en disposición erótica.

Hormonas. Durante la ovulación la testosterona aumenta y desata el impulso sexual. En esta etapa las mujeres tienden a masturbarse más, iniciar el sexo y alcanzar el gran “O” con mayor frecuencia. Sin embargo, cuando la progesterona premenstrual aumenta, la semana anterior al período, casi siempre hay una disminución de deseo sexual. Durante la lactancia, la prolactina, hormona responsable de la producción de leche, ahoga el impulso sexual. Sin embargo, la oxitocina que libera la leche materna y estimula contracciones uterinas, puede hacerte llegar al clímax.

Ejercicios y dieta. Realizar 30 minutos de actividad física, tres o cuatro veces por semana, eleva la capacidad de alcanzar el clímax. Y es que el ejercicio aumenta la testosterona y sensibiliza el tejido vaginal. Por otro lado, mientras menos grasa corporal tengamos, mayor será el nivel de DHEA (hormona que estimula el deseo sexual).

Estilos de vida. Ver o leer pornografía aumenta los niveles de PEA, sustancia similar a la anfetamina, que el cuerpo produce cuando siente deseo sexual. Los niveles de PEA alcanzan su punto más alto durante el orgasmo. Tampoco olvides meditar! Un estudio reveló que los ejercicios de respiración y relajación elevan los niveles de DHEA. Por otro lado, estudios indican que las mujeres que abandonan el cigarrillo tienen más orgasmos que cuando fumaban y que el estrés puede bajar la testosterona y la DHEA. No olvides que dormir poco provoca una acumulación de cortisol (hormona relacionada con el estrés), lo que puede afectar nuestro apetito sexual.

CIFRAS

25% de las mujeres alcanza el orgasmo durante el acto sexual.
20 segundos a dos minutos puede durar el orgasmo femenino.
3/4 partes de los hombres alcanzan el orgasmo dentro los 2 primeros minutos del acto sexual, reveló el sexólogo Alfred Kinsey.


QUICKIE

El orgasmo aumenta los niveles de estrógeno y hormonas directamente relacionados con el brillo y la suavidad de la piel. También ayuda a perder peso o mantenerlo y a la salud capilar.

Con los niños, mejor dialogar

Basta de monólogos! A veces no dejamos a nuestros hijos terminar su frase tras un reproche. La comunicación para ser útil, debe ser en los dos sentidos

“mira que te lo tengo dicho: si estudias para los exámenes a último momento nunca irás debidamente preparado”, dice el padre. “Pero, mamá…”, responde la hija, sin ser escuchada.

“Arregla tu habitación, ¿cuántas veces voy a repetírtelo”, advierte la madre. “Pero, mamá…”, contesta el hijo, sin que sus explicaciones sean atendidas, porque la mujer que lo trajo al mundo prosigue con su cascada de reproches y advertencias.

Diálogos como estos, en los que los padres hablan y a sus hijos sólo les dan la opción de escuchar, son moneda corriente en la mayoría de las familias. Pero, ¿realmente sirve para algo?

“Con la actitud repetitiva de “hablar sin escuchar”, muchos padres se privan de entender mejor a sus hijos e incluso de aprender de ellos”, explica la terapeuta Rocío A. Peña, experta en educación infantil, quien recuerda que “algunas corrientes de la psicopedagogía moderna, establecen que los hijos pueden ayudar a sus padres a ponerlos en contacto con el mundo actual y a evitar su anquilosamiento mental”.

“Si los padres desean comunicarse mejor con sus hijos cuando crezcan y entren en la conflictiva etapa de la adolescencia, deben plantear su comunicación con ellos como un diálogo respetuoso, en lugar del acostumbrado monólogo paterno-filial en el que uno habla y el otro sólo escucha”, aconseja la terapeuta y educadora.

Aunque esta no es la única razón para cultivar la reciprocidad en la comunicación familiar; las investigaciones más recientes desvelan que escuchar lo que nos dicen nuestros niños es tan importante como hablarles, ya que les puede ayudar a desarrollar habilidades del habla y del lenguaje.

De ida y vuelta

Para que sea útil, la comunicación entre padres e hijos debe ser "de doble sentido”, de ida y vuelta, según se desprende de una reciente investigación de la Universidad de California en Los Ángeles en EEUU..

Distintas investigaciones han comprobado que leer libros a los pequeños les ayuda a que adquieran los principios del lenguaje y a aumentar su desarrollo cognitivo pero, de acuerdo con los investigadores de UCLA, existe un modo mejor de contribuir a su progreso: charlar con ellos, invitarles a que dialoguen con los adultos y, si se les lee un cuento, hacerles preguntas para que puedan expresar lo que entienden.

Además, según este trabajo dirigido por el doctor Frederick Zimmerman, profesor de la Facultad de Salud Pública de UCLA, y publicado en la revista “Pediatrics”, los niños pequeños que pasan más horas mirando la televisión tienen un peor desarrollo lingüístico, porque cuanto más tiempo pasa un niño delante de la tele, menos tiempo dedica a interactuar con la gente mayor.

En la investigación, en la que participaron 275 familias monolingües, se grabaron las conversaciones entre hijos y padres, desde que se despertaban hasta que se acostaban, un día completo cada mes, a largo de seis meses para un grupo y de 18 meses para un subgrupo de participantes.

Así se comprobó que aquellos niños que más hablaban con adultos, eran los que adquirían un lenguaje más rico, un fenómeno que sin embargo no se producía con aquellos a los que se les leían más cuentos o veían más televisión. La investigación encontró que, en las 71 familias estudiadas durante 18 meses, incluso los niños que al principio parecían más callados mejoraban si se les hablaba, en tanto que los que parecían más elocuentes se estancaban si no dialogaban con los padres.

A más diálogo, más desarrollo

Al parecer, ese diálogo con los adultos era la causa, y no sólo la consecuencia, de que un niño pueda tener un buen desarrollo lingüístico, explicó el doctor Frederick Zimmerman, quien señala que "los padres no sólo deberían preocuparse de hablar a los niños, sino de hablar CON los niños".

Para el principal autor del trabajo "lo mejor para los infantes es tener experiencias de comunicación adecuadas y saludables desde una edad temprana, y el mejor tipo de experiencia es una interacción frecuente con adultos y hermanos mayores".

En lo que respecta a desarrollar habilidades del habla y del lenguaje infantiles, el efecto de una conversación “en ambas direcciones” entre un niño y un adulto es casi seis veces mayor que el efecto de una conversación unidireccional de un adulto, según los investigadores estadounidenses.

"Lo que el niño dice es una parte importante de lo que lleva a desarrollar su lenguaje. Mientras más hable un niño, más se refuerza su conocimiento. Escuchar lo que tienen que decir es tan importante como hablarles. La conversación siempre debe ser de dos vías”, señala Zimmerman.

Según la doctora Maxine Orringer, patóloga del habla y del lenguaje del Hospital Infantil de Pittsburg (EE.UU), “los padres pueden aumentar el vocabulario de un niño al hablarle de lo que hacen en ese momento, por ejemplo, diciéndole “te estoy poniendo el pijama ahora mismo”.

"Si los padres pudieran sacar algo de tiempo para conversar con sus hijos, quizá a la hora del baño o de la cena, sería maravilloso. Hay que darle al hijo la oportunidad de hablar, mejor aún sin todas las demás interferencias del ambiente”, aconseja Orringer.

Escúchalo!

• Un hijo poco escuchado puede tener muchos problemas de autoestima.

• Escuchar es más que oír. Es ponerte a disposición de tu hijo. Es ponerte en su lugar.

• Enseñarás y educarás a tu hijo a que también te escuche a ti y a los demás.

Haz el esfuerzo por involucrarte más en lo que dice y cuenta tu hijo. Estarás construyendo un lazo de confianza entre los dos.

• Aprende a escuchar no solo las palabras de tu hijo, pero también sus gestos, silencios, expresiones, etc.

El sueño de los adolescentes

¿Porqué los adolescentes tienen problemas para dormir y después tienen problemas para despertarse por la mañana?

Los investigadores australianos han llegado a la conclusión que los adolescentes tienen un reloj del sueño retardado y viven en un desfase horario continuo.

La mayoría de los adolescentes

está obligado a despertarse hasta dos horas y media antes de lo que su ritmo natural exigiría, dice el

estudio. Los jóvenes adolescentes están más aptos para la vida nocturna, por lo que dormir menos de nueve horas al día los pone irritables.

Las necesidades de sueño varían

a lo largo de la vida, pero en la adolescencia son especialmente elevadas, ya que durante el sueño se producen procesos relacionados con el desarrollo del adolescente, la regeneración neuronal y la secreción de la hormona del crecimiento. "Los jóvenes deberían dormir entre nueve y nueve horas y media diarias, pero la mitad de ellos duermen el 20 por ciento menos. Esto les coloca en una situación de déficit crónico de sueño", explica Diego García-Borreguero, jefe de la unidad del sueño de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid.

Los numerosos estímulos que bombardean sus mentes y las crecientes exigencias extraescolares mantienen a los jóvenes despiertos hasta medianoche. A la mañana siguiente se tienen que levantar a las siete para estar listos a las ocho, cuando el colegio abra sus puertas. Eso deja un resultado de unas siete horas de sueño, claramente alejadas de las nueve recomendadas.

"Creemos que los cambios producidos en los últimos años en el uso del tiempo libre de forma inadecuada, con un consumo excesivo de televisión y videojuegos, son los responsables directos de ese desajuste. Sólo hay dos caminos: o retrasar el horario escolar matinal o que la familia y la sociedad cambien los hábitos de los jóvenes", sentencia Germán Castellano, presidente de la Sociedad Española de Medicina del Adolescente.

¿Por qué es tan importante dormir?

El déficit de sueño repercute sobre todos los aspectos de la vida de una persona, desde su capacidad de prestar atención en clase hasta su estado de ánimo. Las investigaciones demuestran que más del 20 por ciento de los alumnos de la escuela secundaria se quedan dormidos en clase y los expertos han establecido una relación entre la falta de sueño y el hecho de sacar peores notas. La falta de sueño también repercute negativamente sobre el rendimiento deportivo de los adolescentes.

Además, el mayor tiempo de reacción y la falta de concentración provocados por la falta de sueño no sólo repercuten sobre el rendimiento académico o deportivo.

Estas consecuencias de la falta de sueño pueden poner en peligro la vida de las personas que conducen.

La falta de sueño también se ha relacionado con problemas emocionales, como los sentimientos de tristeza y depresión. Además, el sueño nos ayuda a mantenernos sanos, al ralentizar lo suficiente nuestros sistemas corporales como para que podamos "recargar baterías" después de las actividades cotidianas.

¿Cómo puedo saber si estoy durmiendo lo suficiente?

Aunque creas que estás durmiendo suficiente, es posible que no sea así. He aquí algunos de los indicadores de que tal vez no estés durmiendo suficiente:

* Te cuesta mucho levantarte por las mañanas.

* Tienes grandes dificultades para concentrarte.

* Te quedas dormido en clase

o estás triste o deprimido.

CONSECUENCIAS

No dormir lo suficiente o tener problemas con el sueño pueden:

* Limitar tu capacidad de aprendizaje, escucha, concentración y tu capacidad para resolver problemas.

Puedes incluso olvidar información importante como nombres, números, tareas o una cita con alguien especial.

* Hacerte más propenso a los granos. La falta de sueño contribuye en la aparición de acné y otros problemas dermatológicos.

* Favorecer conductas agresivas e inapropiadas como enfrentamientos con tus compañeros y tensiones con tus profesores y familiares.

* Llevarte a comer demasiado o comer de manera poco saludable, exceso de dulces y comida basura que contribuyen al aumento de peso.

* Potenciar los efectos del alcohol e incrementar el consumo de cafeína y/o tabaco.

* Contribuir con el desarrollo de enfermedades. Afectar en el uso de maquinaria y en la conducción.

¿Cómo puedo dormir mejor?

* Marca una hora para acostarte y una hora para levantarte y ajústate a ellas, el fin de semana procura que no haya grandes cambios.

* La siesta puede ayudar a mantenerte activo y mejorar tu rendimiento pero si se planifica bien.

* Ninguna pastilla, vitamina o bebida puede reemplazar a un buen sueño. Consumir cafeína antes de la hora de acostarse puede afectar al sueño, evita tomar café, té, bebidas de cola y chocolate a esas horas.

* No comas ni bebas ni realices ejercicio inmediatamente antes de acostarte, no dejes los deberes para el último momento.

* Evita ver la televisión, el ordenador y el teléfono justo antes de dormir. Intenta realizar actividades tranquilas que faciliten el sueño.

* Si haces las mismas cosas todas las noches antes de acostarte le enseñarás a tu cuerpo las señales de que es la hora de descansar.

* Procura tomar un baño o una ducha (esto te ahorrará tiempo por la mañana) o leer un buen libro.

jueves, 27 de octubre de 2011

Rebeldía & adolescencia

La adolescencia es una etapa muy difícil tanto para los padres como para los hijos. Sin embargo, es posible superar los conflictos que se presentan

Entrar a la etapa de la adolescencia es difícil, tanto para los padres que deben aceptar que su hijo ha crecido, como para los chiquillos que sienten una ambivalencia en sus estados de ánimo y en su comportamiento. Sin embargo, los progenitores, al ser personas adultas, tienen que aprender a manejar con inteligencia y paciencia la situación, afirma la sicopedagoga Mónica Rivero.
“En esta fase, los chicos empiezan a salir y es importante que los padres ya hayan cultivado una amistad con sus hijos. Algunos papás piensan que con sus sermones siempre antes de salir, con su vigilancia constante o prohibiciones evitarán que estos caigan en drogas u otros peligros”, agrega. Sin embargo, prosigue, lo único que logran es una enemistad y resentimiento de parte de los adolescentes.
En su criterio, no se trata de ser permisivos en extremo, hay que mantenerse atentos a ciertas señales, pero eso no significa estar como un guardia constante, evitando así su propio desarrollo normal de la personalidad. “Si siempre estamos haciendo que él elija porque nosotros le sugerimos, llegará un momento que no estaremos y al sentirse por primera vez libres cometerán lo que hemos querido evitar. El necesita hacer sus propias elecciones, aunque también precisa límites”, remarca la especialista.

Metamorfosis complicada
Por su parte, la sicoterapeuta Liliana Zabala dice que la rebeldía es el equilibrio de la adolescencia y que esta a su vez es una de las metamorfosis más complicadas e importantes en la vida. Pero con todas sus virtudes y defectos, lo extraño de esta etapa no es el comportamiento rebelde de los hijos, sino que esta no sucediera.
Indica que es preciso saber que la rebeldía puede prevenirse desde que los hijos están pequeños. Si es advertida desde entonces, padres e hijos tendrán más herramientas para hacerle frente a la adolescencia.
La comunicación es importante
En este sentido, señala la especialista, la familia deberá establecer una relación basada en la comunicación y los vínculos afectivos: así, los padres estarán enterados de la vida de sus retoños en todo momento y, sobre todo, estos tendrán más confianza en sus papás, asegura Liliana.
Si por el contrario se descuida la comunicación, los hijos permanecerán encerrados en un mundo propio que no compartirán. Entonces será más difícil romper los escudos, puesto que desde la perspectiva del adolescente los padres le prestan atención justo en el momento en que no lo desean; es decir, el diálogo con sus padres habrá llegado demasiado tarde. “Sin embargo, es posible sobrellevar y manejar esta etapa, aunque costará más trabajo. La solución es tiempo y paciencia”, aconseja.

Poder de la autoridad
Cuando los padres tratan de aliviar el mal de la adolescencia, cometen uno de los errores más comunes: pensar que la cura está en el poder de su autoridad, materializada en castigos físicos y sicológicos o gritos. La consecuencia es que ellos desgastan el ánimo y los chicos se hacen más rebeldes.
Lo prudente es educar en la autoridad y no en el poder, ya que este conlleva destrucción de los ideales de los jóvenes y apacigua su deseo de idealizar en sus progenitores. “Mandar es fácil. Conseguir ser obedecido, ya no tanto. Y que los hijos lo hagan sin necesidad de gritos de prohibiciones, todo un reto”, afirma Liliana.
Al mismo tiempo, hay que entender que el hecho de estar detrás de los hijos todo el tiempo es materia prima para la rebeldía. Por ello, es importante otorgarles una responsabilidad que exija cuentas al mismo tiempo, y les enseñe a tomar decisiones. Vale decir, ser libres pero bajo el sinónimo de responsabilidad.

Explotar sus habilidades
La sicóloga Claudia Tórrez dice que en esta etapa se deben explotar las habilidades de los hijos, dado que la adolescencia está caracterizada por un derroche de energía que espera ser encauzada. “Si a esta edad apoyamos sus sueños, lo más probable es que comiencen a llevarlos a cabo. De lo contrario, el adolescente tendrá una visión fatalista de la vida enmarcada en la mediocridad: enfermedad que mata de forma silenciosa”, añade.

Sin una solución mágica
En la educación de los hijos, no existen soluciones mágicas, solo hay mucha dedicación, estar bien formados e informados leyendo libros sobre educación.
Mónica y Liliana coinciden en que es necesario dedicarles tiempo a los adolescentes, hablar y salir a pasear con ellos, tener mucha paciencia, ser rectos en el comportamiento y ejemplo personal, ser coherentes en lo que se dice y se hace, saber con quiénes andan, conversar con los padres de los amigos, vigilar a sus amistades, suprimir mucho del tiempo dedicado a la televisión y a la música que les aíslan del mundo familiar, comer y cenar todos juntos y sentados a la mesa y asistir a la iglesia en familia.

Raíz de la rebeldía
El presidente de la Fundación para la Familia, Graig Hill, que visitó recientemente Santa Cruz, opina que la raíz del problema de la rebeldía no está en los chicos, sino más bien en los padres, dado que la rebelión se inicia por la forma como los progenitores se relacionan con sus hijos.
“La rebeldía de los hijos normalmente se inicia por un profundo rechazo y herida en el corazón hecha por los padres y cuando esto sucede, los chicos faltan el respeto, refutan cualquier tipo de autoridad y establecen ellos sus propias reglas. “Para mucha gente este es un ciclo generacional, ya que ellos trataron a sus padres de la misma manera. Esto es lo que tratamos en el seminario Sendas Antiguas para tratar de cortar esos ciclos”, resalta.

Causas
Además del divorcio, señala Craig, otros factores que influyen en la rebeldía son el rechazo o maltrato de los padres, una disciplina muy dura o autoritaria que daña el corazón de los hijos. Asimismo, si uno de los progenitores tiene algún tipo de adicción al alcohol, drogas o a la pornografía, provoca que los hijos les pierdan el respeto.

Recomendaciones

¿Qué deben hacer los padres?

• No se necesitan sermones o presión, sino cariño y, sobre todo, aceptación.

• Los adolescentes sienten más deseos de complacer a los padres cuando los aprecian que cuando los atormentan.

• Cuando se los critica para corregirlos, es natural que se defiendan y no acepten sus fallas o defectos: en esos momentos la crítica es sinónimo de malestar.

• Hay que escuchar lo que los adolescentes expresen (tengan o no la razón) con dedicada atención y no rechazarlos insinuando que lo que dicen carece de importancia.

• Cuando los adolescentes deciden cómo vestirse y organizar sus cosas, buscan en realidad su independencia. Se les debe dar cierta libertad y responsabilidad al mismo tiempo, pero estar al pendiente de ellos. De otra forma se sentirán abandonados y no queridos.

• Se sentirán seguros para compartir sus intimidades sólo cuando ellos lo decidan. Al adolescente no se le debe bombardear con preguntas no apropiadas.

• Es necesario tenerles paciencia. Con ello hay que entender que las vueltas y revoluciones hormonales les impiden controlar su propio carácter y entender a los demas.

• La mayoría de los adolescentes predica una visión fatalista, tienen más miedo a vivir que a morir. Se deben dar pautas reales de lo que significa vivir y para qué vivir.

15 primaveras

Llegar a los 15 años tiene un profundo significado para la mayoría de las jovencitas, ya que en la celebración ven cumplido su sueño de niñas al sentirse convertidas en unas princesas como salidas de un cuento de hadas. Considerando ese detalle, resolvimos dedicar esta edición a las quinceañeras para mostrarles sugerencias de vestidos, peinados, maquillaje, tratamientos de belleza y regalos para ellas.

Pero, junto a esa alegría que implica el tránsito de una a otra etapa de la vida, que es como dice un poema: “El paso de niña a mujer”, es preciso tomar en cuenta algunos aspectos puntuales que tienen que ver con la formación de los retoños. Educar bien hoy a los hijos es todo un desafío, más aún a los adolescentes. Es una labor que vale la pena empeñarse en realizarla de la mejor forma posible, indican los especialistas, ya que es un periodo en el que los chicos y chicas desafían abiertamente la jerarquía de sus padres o cualquier otro tipo de autoridad.
Un rasgo característico de la adolescencia es que los muchachos tienden a discutir la autoridad de sus padres, pensando siempre que ellos no los entienden y que es injusto que traten de guiar y orientar todo lo que hacen, llegando a confundir la libertad con libertinaje o independencia.

Por lo tanto, mis queridas lectoras, es importante tomar en cuenta que la clave para enfrentarse a los adolescentes que entran en una fase de rebeldía es evitar la confrontación, tener mucha paciencia y reconocer que esta etapa es pasajera y que en algún tiempo volverán a ser personas sensatas en su forma de actuar. Por lo tanto, como padres, no hay que desesperarse.

Este mensaje se los dedico a las quinceañeras, para que lo mediten y caminen por los senderos de la superación.

lunes, 24 de octubre de 2011

Los niños menores de dos años no deben ver televisión

Para muchos padres puede ser muy tentador sentar a su niño pequeño frente a la televisión, especialmente si los programas o videos se anuncian como "educativos".

Si usted es uno de esos padres y quiere proteger el desarrollo de sus niños menores de dos años, apague la televisión, advierte la Academia Estado- unidense de Pediatría (AAP).

Los programas o DVD dirigidos a los menores de dos años, incluso aquéllos que se anuncian como educativos, no tienen ninguna utilidad para estimular las capacidades cognitivas y sociales del infante, afirma la organización.

El organismo acaba de publicar nuevas recomendaciones sobre el uso de los medios de comunicación en los menores de dos años. Y su conclusión es: la televisión no es buena para estos niños. Probablemente hasta es mala.

El informe, presentado durante la conferencia anual de la AAP en Boston, no encontró evidencia de que estos programas ayuden a los niños en su desarrollo intelectual o social.

Esto se debe simplemente a que los niños no pueden entenderlos.

"Estos primeros años son cruciales para el desarrollo del niño", dice la AAP.

"Y nos preocupa el impacto de los programas de televisión dirigidos a los menores de dos años porque pueden afectar el desarrollo del niño".

"Los pediatras nos oponemos firmemente a esta programación dirigida, especialmente cuando se utiliza para promover juguetes, juegos, muñecos, alimentos insanos y otros productos para infantes", señala el organismo.

Según la AAP la pantalla de Tv limita el juego creativo del niño y reduce la interacción con sus padres o con otros niños.

domingo, 23 de octubre de 2011

¿Te enojaste con tu hermano?

De aquí en adelante, recuerde un dato: los conflictos entre hermanos adolescentes se dan cada 6,3 minutos. Es decir, tienen 9,5 episodios en una hora. Sí, efectivamente impresiona...

Ahora, con la cifra del 6,3 en la cabeza, es tiempo ya de que sepa que los efectos negativos de las peleas entre hermanos duran 48 horas y permean en todo el entorno del joven en cuestión. Sí, esto se está viendo color de hormiga...

Enojarse a los 14 años por infinitas razones inexplicables para los padres, es parte del sincero empeño que cada adolescente hace para perfeccionar su propia adolescencia. Por eso, que discutan con sus amigos o con uno de sus hermanos, cabe dentro de la lógica de la edad. De la volatilidad de alguien que, años más años menos, ronda los 15. El

tema, en este artículo, es que las esquirlas de un estallido de mal humor varían en intensidad y duración, dependiendo de dónde fue el conflicto.

Así, si la discusión fue con amigos o en el colegio, las repercusiones son tensión e irritabilidad las 24 horas siguientes en la casa. Los hermanos y los padres serán los principales afectados. Pero si la discusión fue en la casa, con los hermanos, la tensión e irritabilidad se prolongarán por hasta dos días. Todo esto auméntelo si lo que tiene es una hija adolescente.

Las conclusiones corresponden al estudio de la U. California de Los Ángeles, que siguió a 578 adolescentes, quienes completaron durante 14 días un diario con sus conflictos y emociones cotidianas.

Entre los resultados de la investigación, está la comprobación de que la transmisión de emociones negativas entre los dos grupos es inevitable. Porque, de hecho, lo que estaría detrás de la respuesta de emociones extremas y negativas, dicen los expertos de la Ucla, es una especie de socorro emocional; es decir, un de- sahogo. Los adolescentes, agregan, necesitan de esas batallas para madurar, pero aún no cuentan con las herramientas para sobrellevarlas sin involucrar al resto. El escape, entonces, a esa tensión emocional es responder con más agresividad.

El fin último de cualquier pelea con los hermanos, entonces, sería madurar. Empresa que parece más difícil de lo que evidentemente ya es, si se suma la tensión que hay entre los hermanos. Por eso, los efectos de una pelea con ellos "los impacta mucho más. Hay un fuerte vínculo emocional que los une, a lo que se suma que hormonalmente tienden a estar más irritables y su estabilidad se vuelve vulnerable", explica Ana María Iubini, psicóloga de la Universidad San Sebastián. Decirle cosas agresivas a un hermano los desestabiliza, "con una sensación de soledad y de que ya no tienen certezas", agrega la especialista sobre las 48 horas del efecto.

Los hermanos son un vínculo que el adolescente no eligió. Pueden ser amorosos y cercanos. Y al minuto siguiente agresivos y desagradables. La psicóloga Albana Paganini sostiene que justamente esa variabilidad es la oportunidad ideal para fortalecer la personalidad y saber cuándo es mejor retirarse: "Es el enfrentamiento necesario para defender sus espacios propios y reafirmarse".