Consejos sobre el Amor, Matrimonio, Noviazgo

viernes, 12 de febrero de 2016

Mi novio es un adolescente

El amor es un sentimiento que se va manifestando en diferentes formas y en diferentes etapas de desarrollo de nuestras vidas. Hoy en día, existe preocupación de padres por los noviazgos de sus hijos adolescentes ya que en muchas ocasiones desencadenan diferentes problemáticas. Existen diversas preguntas como la de si realmente nuestros hijos están enamorados Cómo apoyarlos o qué actitud deberíamos tener cuando nuestros hijos adolescentes pasan por su “primer amor”.

En esta circunstancia podemos observar que, de pronto nuestro hijo está todo el día ensimismado en su celular, cambia de humor con frecuencia, a veces está feliz y radiante y otras veces está muy triste, con los ojos llorosos, que habla en secreto con sus amigos y se pasa escuchando toda la tarde la misma canción o desea estar simplemente solo en su habitación.

La etapa de la adolescencia es donde se tiene mayor curiosidad y ganas de vivir nuevas experiencias como el hecho de conocer nuevas personas y socializar con ellas. En esta etapa podemos considerar que el ser humano empieza a ver la vida desde otro punto de vista, pues sus sentimientos, pensamientos y formas de actuar con las demás personas van cambiando.

Sin embargo debemos tener en cuenta que no solo cambian la parte intelectual y moral, pues nuestro cuerpo experimenta grandes cambios, algo conocido como las hormonas que contribuyen a sentir atracción física por otra persona y se presentan varias emociones como la pasión, el cariño y muchos más sentimientos que vivimos como los adolescentes al tener una relación sentimental y de compromiso con alguien más.

La mayoría de los adolescentes no poseen un concepto claro de lo que significa el noviazgo, ya que de acuerdo con la situación real de la sociedad éste se toma como algo ligero, un pasatiempo y un entregarme a vivir lo que siento en el momento.

Para algunos es una relación que se da a partir de una atracción (que por supuesto debe existir en todo noviazgo) y revolotear de emociones que exigen ser respondidas, pero que no va más allá de esto y en lo cual se fundamenta para dar los argumentos suficientes y establecer así una relación de “noviazgo”. Cabe resaltar que las relaciones de “noviazgo” en los adolescentes son más una ilusión, y un experimentar las primicias de sentimientos de amor de una forma diferente, que un verdadero amor o lo que realmente significaría tener un noviazgo, debido a que para decir que se ama es cuando realmente se tiene una definición clara de lo que significa amar.

No nos asustemos al escuchar sobre el noviazgos, generalmente esto lo escuchamos ya en la etapa adulta, pero para la adolescencia este nombre sólo se aplica a un trato algo estable, las relaciones afectivas entre un hombre y una mujer que también puede hablarse de conocidos, amigos, salen juntos, son una pareja, enamoran, entre otras.

La relación de pareja adolescente es una relación carente de compromiso formal que se desarrolla entre los 10 y 20 años pudiendo extenderse en la edad adulta. Nuestra sociedad no reconoce en la relación de pareja adolescente a una institución y, erróneamente, casi no le asigna un interés particular desde el punto de vista educativo y de orientación.

El noviazgo en la adolescencia es una etapa en la cual dos personas se atraen entre sí, ya sea por cualidades físicas y/o internas, es decir, la forma de ser de la otra persona. Entonces, dichos adolescentes deciden ser más que amigos compartir pensamientos, alegrías, experiencias, problemas, éxitos, actividades y estar presentes en la vida del otro.

Entre los 11 y 13 años, los acercamientos suelen ser de tipo idealizado y romántico, los adolescentes se enamoran de un artista de televisión, de un cantante o de alguna persona a la que, en muchos casos, no pueden alcanzar, ya sea por diferencia de edad o porque ni siquiera llegan hablarle alguna vez. Sin embargo, con tan solo verlo(a) les palpita el corazón, suspiran y sueñan con estar al lado de esa persona el resto de la vida.

En esta edad pueden ya establecer una relación de noviazgo basado en atracción física, aspecto que es natural. Por eso es importante estar cerca de nuestros hijos, ganarnos su confianza desde mucho más pequeños; así podremos orientarlos con comprensión, aceptación y naturalidad. En este momento es importante que orientemos a nuestros hijos a seguir saliendo con su grupo de amigos, con quienes inviertan su tiempo en diferentes actividades de su agrado, como el deporte, el arte y los grupos de jóvenes de la iglesia, los cuales son edificantes y les permiten canalizar su energía positivamente.

Entre los 13 y los 15 años el contacto se hace más real y habitual entre los jóvenes, y es a través del grupo de amigos donde surgen estos encuentros, porque recordemos que es en el grupo donde el adolescente se siente más seguro.

De los 17 a 20 años es la etapa en la que los jóvenes establecen relaciones interpersonales más estables y profundas. Aquí, se ha alcanzado cierto grado de madurez emocional, biológica, afectiva y moral para responder mejor a la relación; también disminuye notablemente su egocentrismo, lo que le permite entablar una relación generosa basada en los intereses y necesidades de ambos.

Para poder ser padres efectivos y afectivos, debemos abordar el noviazgo de nuestros hijos adolescentes de una forma adecuada, natural y también de una forma que sea divertida.

Por ejemplo: Es importante ser conscientes de que los jóvenes de ambos sexos establecen contactos a edades más tempranas que antes.

- Permitirles estas relaciones de noviazgo como algo natural y propio de la edad. El que les prohibamos hace que no tengan la confianza debida y puedan aun así tener noviazgos a escondidas.

- No avergonzarlos ni ridiculizarlos porque piense o sienta que se han enamorado.

- Guardar su intimidad y las confidencias que nos hagan, muchas veces como padres les reprochamos en ciertas situaciones o cuando nos encontramos disgustados con ellos, esto solo hará que nuestros hijos se alejen y no confíen en nosotros.

- Acompañarlos en la transición que están experimentando y la ilusión del noviazgo (es algo natural); abrirnos a su experiencia nos permitirá estar cerca de ellos y apoyarlos en cualquier momento y dificultad que puedan estar pasando.

- Ocuparnos en darles una formación adecuada, explicar la diferencia entre conceptos como «amor» y «sexo», tienen una referencia y educación sexual en su colegio y con amigos es importante que nosotros desde muy pequeños hablemos de este tema para ayudarlos a desarrollar ciertos criterios del noviazgo que no los perjudique.

- Buscar casi siempre ciertas ocasiones para conversar de diferentes temas y retomar el significado de la sexualidad y el amor.

- Prevenirles del daño que puede suponer el comprometerse en una relación más íntima.

- Intercambiar confidencias, es tan esencial compartir las nuestras ya que les ayudan a abrirse más con nosotros y existe mayor comunicación entre padres e hijos.

- Debemos animarlos a que sigan saliendo con su grupo de amigos, que no se aíslen, que hagan espacio para diferentes actividades.

- El hogar debe ser un lugar abierto, donde los hijos tengan la suficiente confianza de traer a su novio, así como a sus amistades. Debemos conocer todo su entorno. En algunas circunstancias nos agradarón y otras no, pero debemos hacer que nuestros hijos estén acostumbrados que como padres conozcamos sus relaciones interpersonales.

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