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viernes, 24 de junio de 2016

Siete hábitos para proteger la salud sexual femenina


El aparato sexual femenino posee un ritmo y un equilibrio determinado que debe ser respetado. Los órganos externos de las mujeres -clítoris, labios mayores y menores- son zonas sensibles que al tener contacto con el exterior pueden quedar expuestas a virus y bacterias, que devienen en inconvenientes para la salud.
Estas áreas están ampliamente vascularizadas, lo que significa que tienen en su superficie miles de poros y glándulas productoras de grasa y sudor que resultan imprescindibles y necesarios para mantener el pH correcto de la piel.

Los procesos que se dan en la superficie vaginal ayudan al desarrollo correcto de la microflora: un conjunto de bacterias con una composición específica para cada mujer que colaboran en la salud reproductiva femenina. Por este motivo es fundamental que estén protegidas. El pH ácido característico de estas zonas debe estar muy bien regulado porque cuando éste se altera puede permitir la aparición de molestias como picazón, enrojecimiento, irritaciones o infecciones.

Tener este tipo de síntomas y afecciones en la parte más íntima del cuerpo puede dejar a muchas mujeres demasiado mortificadas como para pedir ayuda. Sin embargo, ya que todos estos problemas pueden ser tratados, los especialistas recomiendan siempre su cuidado. El ginecólogo Ahmed Ismail, de Queensway Ginecología en Londres, explica que "una vagina saludable es aquella sin picazón, olor, ni síntomas". Y agrega: "Las mujeres deberían realizarse chequeos regulares para asegurarse de que sus aparatos reproductivos estén en buen estado, independientemente de si están sexualmente activas o no".

Hay ciertas precauciones que las mujeres pueden tomar para protegerse de las infecciones:

1. Usar siempre toallas propias en lugares públicos
Al frecuentar baños públicos en clubes, jacuzzis, spas y saunas, siempre es mejor utilizar toallas personales para evitar contraer infecciones como candidiasis o vaginosis bacteriana: una infestación causada por hongos, virus, bacterias o parásitos, que se encuentran y se transmiten comúnmente en las superficies de los elementos de higiene.

2. Jamás higienizar la zona íntima con jabón antibacterial
Es de suma importancia tener en cuenta que si se va a permanecer varias horas fuera de casa hay ciertas precauciones a tomar en cuenta. Antes de cambiar la ropa interior es importante higienizar la vagina con abundante agua y secarla correctamente. Además, es primordial la ventilación correcta. No hay necesidad de usar jabones antibacterianos porque estos productos eliminan tanto bacterias dañinas como protectoras. Cuando esto sucede, el delicado equilibrio del pH se altera generando olores y posibles infecciones.

3. Evitar el uso de ropa interior sintética
La ropa interior debe ser siempre cómoda y fresca. El uso de prendas de algodón o con cubierta de algodón es siempre preferible, ya que mantiene el área seca, ventilada y menos expuesta a reacciones alérgicas.

4. No utilizar ropa apretada
En pos de una buena respiración de esta zona y para evitar el sudor, resulta importante reducir al mínimo el uso de pantalones ajustados durante largas horas. Además, los modelos de ropa interior como las tangas deben ser utilizados muy esporádicamente, no todos los días, porque su diseño puede lastimar o comprometer la higiene íntima.

5. Limpiar los juguetes sexuales
Para aquellas mujeres que utilizan juguetes sexuales durante el sexo o la masturbación, es muy importante asegurarse de que estén extremadamente limpios. Lavar con agua caliente y jabón es lo mejor para evitar posibles bacterias o infecciones.

6. Consultar a un médico independientemente de si se está sexualmente activo o no
Aun si no se tienen relaciones sexuales, siempre es importante el consejo ginecológico para comprobar que los genitales estén saludables. Para quien está activo es especialmente sustancial la visita al ginecólogo para comprobar que no exista el riesgo de contraer ninguna enfermedad.

7. Tener cuidado con el sexo anal
Siempre que una pareja tenga este tipo de encuentros es fundamental asegurarse de que no existirá coito vaginal a posteriori. Si lo hacen, puede dar lugar a problemas médicos extremadamente graves incluyendo infecciones por Escherichia coli. También puede producirse una cistitis severa, endometritis, infección pélvica, adherencias pélvicas, dolor pélvico crónico y problemas de fertilidad.

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