lunes, 13 de junio de 2011

Tour de Quinceañeras

“Es el regalo preferido por todas las quinceañeras en Bolivia”dice Patricia B. de Bergamaschi, gerente comercial de la empresa mayorista de turismo “Viajes Espacial”. Una empresa de 23 años de experiencia y con más de 50 salidas exitosas, superando a las 2.500 quinceañeras que año a año cumplen su sueño de viajar dentro de un crucero con chicas de su misma edad.

Entregar un servicio de primer nivel, anticipando y satisfaciendo las necesidades del cliente, es el objetivo de “Viajes Espacial”. Uno de sus programas es el famoso Tour de Quinceñeras.

Este “programa” se lo realiza en 17 días, tiempo en el que las quinceañeras viajan a Miami, donde realizarán paseos por la ciudad, luego se trasladan hacia Orlando-Florida donde conocerán Disney y sus grandiosos siete parques.

Por las noches podrán disfrutar de cenas en afamados restaurantes de la ciudad.

“El décimo día las chicas tendrán “diversión en alta mar”, es decir, que a partir de este día estarán a bordo de uno de los mejores y más conocidos cruceros, el Royal Caribean“, afirma Bergamaschi.

Las chicas pasarán 8 días dentro del barco, tiempo en el que disfrutarán de su fiesta de quince años y tendrán excursiones y paseos por las mejores playas del caribe.

“Éste es sin duda el mejor regalo que les podemos dar a nuestras hijas, esto por la experiencia inigualable y además por las amistades que florecen dentro del viaje ya que dentro del barco nuestras quinceañeras conocerán a chicas de otros países con el mismo programa”, afirma Patricia de Bergamaschi.

Los padres pueden estar tranquilos por la seguridad de sus hijas puesto que tanto ella, su esposo Edgardo Bergamaschi, gerente general y parte del personal de “Viajes Espacial” se encargan de velar por las quinceañeras en todo el viaje, “sus hijas estarán cuidadas todo el tiempo”, recalca Patricia.

Asegura que los únicos requisitos para que las quinceañeras se puedan unir a este “programa”, (próximo en salir el 24 de junio), es que tengan los quince años o por cumplir este año, visa americana y muchas ganas de pasarla bien junto a sus amigas.

Para más información la empresa de turismo “Viajes Espacial” cuenta con sucursales en Santa Cruz y La Paz o en cualquier agencia de viajes.

“Cuidado... hay un monstruo” ¿Qué ocultan esas pesadillas?

¡Mamá, hay un monstruo debajo de la cama! ¡Mamá he visto algo dentro del armario! ¡Mamá, unos hombres malos quieren agarrarme y llevarme con ellos!. ¡Aaaaay! ¡Uyyy!. ¡Socorro!

Si su hijo o hija tiene un miedo muy grande a dormirse y no quiere dormir solo, buscando excusas para retrasar el momento de irse a dormir necesita ayuda, puesto que este problema puede ser que esté influyendo en el descanso de toda la familia.

LOS TERRORES NOCTURNOS

Las pesadillas y los terrores nocturnos son dos cosas distintas. Al contrario que las pesadillas, los terrores nocturnos no son sueños que produzcan miedo ni el resultado de la actividad del sueño. En su lugar, se cree que reflejan etapas inmaduras del sueño, en las que el niño tiene dificultad para hacer la transición del sueño profundo al sueño más superficial.

Aunque el niño con terrores nocturnos no los recuerde, estos episodios nocturnos pueden ser sumamente preocupantes para los padres.

Durante un episodio de terrores nocturnos, el niño puede gritar o ponerse a llorar desesperadamente, pero también puede agitarse en la cama, hiperventilar –aumentar en exceso la frecuencia y la intensidad respiratoria– o hablar de un modo confuso e inconexo. En el transcurso de estos episodios, la cara del niño puede enrojecer y su corazón acelerarse. Si bien tiene los ojos bien abiertos, las pupilas ocasionalmente dilatadas, no está viendo nada porque está dormido. En raros casos, salta de la cama o corre por la habitación, o por la casa, como ocurre con el sonambulismo.

En cualquier caso, a los padres les parece que el niño está sufriendo una pesadilla, pero no es así. Ni está despierto ni sueña. Está profundamente dormido, en una fase intermedia entre dos ciclos de sueño –fase no REM–, que suelen darse en las primeras horas después de dormirse, señalan los especialistas, a diferencia de las pesadillas, que suelen aparecer de madrugada. Aunque los terrores acostumbran a durar unos segundos, se pueden alargar hasta los diez minutos. Una vez pasado el episodio, el sueño volverá de manera normal al punto del ciclo en el que estaba antes de la interrupción.

¿QUÉ HACER ANTE ESTOS HECHOS?

La respuesta habitual de los padres es acudir con urgencia a consolar a su hijo. Sin embargo, éste, al no estar consciente, no sólo rechazará sus abrazos sino que se agitará e intentará soltarse, lo que aumenta la angustia de los padres. Normalmente,

si la historia se repite, cuentan los expertos, acudirán a un especialista en busca de soluciones. Pero no las hay, “como tampoco hay una causa que conozcamos que origine estos comportamientos”, asegura José Luis Pedeira, del servicio de psiquiatría y psicología del Hospital Niño Jesús de Madrid. “El terror nocturno es algo tan sencillo como la percepción del contenido de los sueños, se cree que son una intrusión de restos de material diurno que retornan de una manera abrupta en los sueños, y tal como aparecen, desaparecen espontáneamente. Es transitorio”, afirma.

Sólo se aconseja buscar ayuda profesional en el caso de que estos terrores –que se suelen dar en niños cuyos padres también los sufrieron– sean muy continuados: más de tres veces a la semana. En caso contrario, suelen desaparecer al poco tiempo. También debe consultarse a un especialista si se dan en la edad preadolescente, “pues sólo se consideran normales durante la segunda y la tercera infancia, etapa en que se está reforzando la personalidad”, afirma la profesora de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Barcelona, Cristina Ramírez.

Siendo natural y común que el padre o la madre sientan la necesidad de hacer algo por su hijo, si intentan despertarlo durante el terror sólo conseguirán alargar el episodio y aumentar su angustia. “No hay que dramatizar –aconseja Ramírez–, lo mejor es calmarse y no intentar hacer verbalizar al niño, que no es consciente, lo que le está sucediendo”.

Sólo se le pueden dar palmaditas en la espalda, hablarle en voz baja, meterlo en la cama y arroparlo. Los padres sentirán que están haciendo algo útil y esto tranquilizará al niño mientras pierde su mirada perdida y empieza a volver a la realidad, preguntándose qué pasa.

Lo más importante es que no se haga daño si se cae o deambula por la habitación o por la casa.

Tras recuperar el sueño el niño de forma normal, al día siguiente tampoco hay razón para hablar con él de lo que ocurrió porque sólo se conseguirá confundirle o asustarle y que empiece a tener miedo a irse a la cama.

“A veces los padres culpabilizan a sus hijos por ver películas inadecuadas antes de irse a la cama. No hay que hacerlo, pero es recomendable seguir unas pautas para que se acuesten relajados”, concluye Cristina Ramírez, quien, por cierto, tampoco es partidaria de leerles cuentos infantiles antes de dormir. “Aunque tengan mensajes educativos, la mayoría de los cuentos clásicos tienen una incidencia negativa en los niños, ya que suelen ser traumáticos: ¿A qué niño no le aterraría encontrarse un lobo de camino a casa de su abuelita?”, pregunta.

¿CÓMO REDUCIR LOS TERRORES NOCTURNOS?

Cada individuo, incluyendo los niños, tiene temores que tienden a manifestarse de noche. Los padres deben animar al niño para que hable de sus problemas y preocupaciones, a fin de poderlos solucionar, ayudando a que se duerma y aunque es prácticamente imposible evitar que un niño padezca terrores nocturnos, la especialista Elizabeth Pantley señala varios aspectos que pueden ayudar a reducir el número de episodios y su gravedad.

* Controlar las películas y los programas de televisión, durante el día y antes de ir a dormir. Evitar también los cuentos con ilustraciones o contenidos que puedan perturbar al pequeño.

* Controlar su descanso. Un niño agotado o que no duerma lo suficiente tendrá más pesadillas y terrores.

* Intentar regular los horarios, como ir a dormir a la misma hora cada día.

* Seguir una rutina nocturna tranquila. El niño debe irse a dormir feliz y seguro.

* Tomar en cuenta que si el niño toma alguna medicación eso puede perturbarle el sueño.

* Si el niño tiene alguna enfermedad o necesidad especial, comparar experiencias con otros padres de niños en igual situación.

* Las cenas deben ser ligeras o, en caso contrario, se debe cenar más temprano.

* Llevar al niño al baño antes de acostarse.

* Estar alerta ante el posible estrés del niño (como el que puede derivarse de cambios, divorcios y nuevos matrimonios, una mudanza, el nacimiento de un hermano, la muerte de un familiar o de una mascota...).

* Poner un cartel en la habitación que haga al niño sentirse seguro, por ejemplo, que diga “felices sueños”. Cada niño tiene temores que tienden a manifestarse de noche y los padres deben animarle a hablar de ellos, a fin de poderlos solucionar y así ayudar para que duerma bien.

Para no olvidarse nunca

Regirse por reglas. Se debe decidir el momento preciso en que el niño debe acostarse y, una vez decidido, proceder con firmeza. Esto no significa que los padres deban ser absolutamente rígidos e insistir en que el niño debe estar siempre en la cama a las ocho en punto, aunque justo en aquel momento acabe de llegar papá o esté en casa el tío José. Sin embargo, cuanto más capaces sean los padres de concretar el momento de acostarse, más fácil será conseguir que el niño se duerma a una hora fija.


miércoles, 8 de junio de 2011

Es recomendable en camas de matrimonio utilizar las almohadas de forma individual

“pues cada persona puede tener necesidades diferentes”.

Una de las reglas básicas de un descanso efectivo radica en conseguir que los elementos sobre los que reposamos, colchón y almohada, sean aptos para permitir un sueño reparador.

Reposar la cabeza y dormir plácidamente; dejar que el cuerpo y la mente se relajen, son los objetivos de cada noche. Es ideal elegir unos tonos relajantes para las paredes y la calidez y textura de la ropa de cama es igualmente fundamental, pero la almohada, ese pequeño elemento que se funde con nuestra mejilla y nuestro cuello, es la clave para que nuestras cervicales no se resientan al día siguiente, manteniéndose alineadas con el resto de la columna.

Elegir la almohada adecuada es tan importante como la elección del colchón o la base, pues puede aliviar el dolor de la espalda, prevenir posturas incorrectas, solucionar problemas de ronquidos y aliviar carencias de sueño.

Alejandro Peña, jefe de Comunicación de la empresa Pikolin, afirma que es recomendable que se utilicen almohadas individuales en camas de matrimonio, “pues cada persona puede tener necesidades diferentes”.

Indica también que la posición correcta en la cual el cuerpo descansa de una manera más uniforme es la posición fetal o de lado y, si se va a descansar boca arriba, es recomendable utilizar una pequeña almohada debajo de las rodillas que permita tener más relajada la espalda y, en definitiva, el cuerpo.

Materiales “must”

No hay una regla general para sustituir una almohada nueva por la antigua, “aunque lo habitual es que se renueve cada uno o dos años. Como recomendación, resulta necesario cambiarla cuando haya perdido sus propiedades, no cumpla con su función de alinear la columna o, sencillamente ya no sea cómoda”, señala Peña.
El latex se ha impuesto con fuerza en el descanso pero, según este profesional del descanso, el tipo de material que más se demanda para almohadas sigue siendo la fibra.
“Las innovaciones recientes nos permiten ofrecer al mercado alternativas de diferentes firmezas y alturas, siempre buscando un nivel de transpiración óptimo para el mejor descanso”.
Materiales como el Calma Foam, Technogel o Viscofoam, tienen cada vez más aceptación, de forma que se puede elegir entre un abanico muy amplio de opciones hasta que encuentre la combinación que mejor cumpla su función; proporcionar una posición correcta a la zona cervical.
Se recomienda que, para decidir entre varios productos, es conveniente probar las almohadas sobre un colchón lo más parecido posible al que vamos a utilizar, manteniendo la posición habitual al dormir.
Vestir la cama
Una vez elegido el mejor material adecuado para nuestro descanso vestirlo se convierte en un pasatiempo divertido.
La firma Laura Ashley propone ricos tejidos bordados en blanco en su colección Gypsophila, en satén y lujoso algodón de trescientos hilos. Otra de sus líneas tiene como estrella el lino, enriquecido con diseños florales de camelias, propuestas, ambas que otorgan un aire fresco y limpio a cualquier dormitorio.

Para ambientes marineros nada como bordados como topos azules con caballos de mar en algodón de doscientos hilos.

Las sábanas blancas también son una constante en la colección de Pottery Barn, que son sabiamente combinadas con coloridas colchas de patchwork. Los tonos pastel en la ropa de cama se introducen de una manera sutil con azul celeste, combinado en rayas blancas o el beige y tostados lisos, fundamentalmente en lino, las colchas en neutros y bellos verdes como los prados de la campiña inglesa en la que se inspiran.

Siguiendo la tónica anterior Lexington Company también apuesta por los tonos pastel: los azules son la estrella, pero destacan las sábanas beige con rayas blancas, los tonos tierra o el frescor de los verdes intensos. /

Cuando él es menor que tú

Mujer mayor seduce a hombre menor. ¿Suena familiar? Es una escena del filme “El graduado”, en el que Mrs. Robinson seduce a un mucho más joven Dustin Hoffman. Hoy parejas de Hollywood como Susan Sarandon y Tim Robbins (12 años menor que ella) o Demi Moore, 15 años mayor que su esposo Ashton Kutcher, han probado que la vida imita al arte cuando se trata de amor. En la actualidad, cada vez es más común ver a mujeres mayores que salen y se casan con hombres menores que ellas. Y es que las mujeres han experimentado un cambio financiero y de status en los últimos años; hoy somos económicamente independientes y tenemos poder y status social. La mujer busca una pareja con la que pueda viajar, pasarla bien, que la comprenda, admire y aprecie; ya no busca casarse por status o seguridad económica. Asimismo, las mujeres de 40 años se ven mejor que nunca; están en forma, son cultas y son económicamente estables, lo que enloquece a hombres menores. Por otro lado, hay una explicación demográfica simple a este fenómeno de mujer mayor/hombre menor: los dos grupos con dificultades para encontrar pareja son los hombres jóvenes, porque las mejores mujeres de su edad ya se casaron con hombres más maduros, o las mujeres mayores, exitosas o divorciadas. Al final, cada vez son más los hombres jóvenes y adorables que buscan mujeres mayores, exitosas y sofisticadas, que a su vez quieren ser apreciadas y admiradas.

1 Visión de la vida

Si buscas emoción, diversión y aventura sal con un hombre menor que tú; tiene más energía y le encanta compartir su entusiasmo por la vida. “Tiene más energía (para todo) y te llena de energía a ti. Te contagia entusiasmo porque él está empezando su vida y tiene más planes. Se puede decir que son una fuente de la juventud, ya que quieres estar cada vez más linda y sexy que las chicas menores. Tu tratas de seguirles el paso”, dice Valeria. Sin embargo, la clave para que funcione una relación cuando la mujer es mayor que el hombre, es una buena combinación de “voltajes”, es decir, tener el mismo nivel de intensidad respeto de la vida. Si tu siempre quieres salir y viajar y él quiere quedase en casa y ver tele, o viceversa, la relación no funcionará. Y este factor no tiene que ver con la edad.

2 Te aprecian, aman y admiran

Un hombre menor se siente atraído por la confianza, éxito e independencia de una mujer mayor que él, mientras que un hombre de la misma edad o mayor que la mujer se puede sentir amenazado por la independencia y éxito que goza su pareja. Al final, lo importante es la madurez: los hombres menores que salen con una mujer mayor tienen la madurez para saber que esa mujer es increíble. Ellos admiran su experiencia y sabiduría y aprecian que sea parte de sus vidas. “Cuando salgo con mujeres menores la conversación se acaba. Por eso me gustan mujeres mayores, tienen charla interesante y su confianza es lo más sexy. Me atrae una mujer que sabe quién es y qué quiere”, dice Antonio. De igual manera, Juan explica que se siente atraído por la madurez, la sofisticación y la conversación de una mujer mayor. “Las chicas menores pueden ser más indecisas e inmaduras, incluso tienen una actitud diferente; toman más, hablan de más e inflan su ego para sentirse mejor. Es un comportamiento que no me gusta y no me parece femenino”, dice.

3 Elevan tu autoestima

No sólo eres una mujer sexy capaz de atraer a un hombre más joven, pero el estará impresionado con todo de ti, desde tu sabiduría y tus conocimientos a tu “know how” sexual. Cuando estás saliendo con alguien que piensa que eres lo mejor del mundo, tu autoestima se eleva hasta las nubes. “Los hombres menores se impresionan con mujeres mayores que tienen más conocimiento y confianza sexual. Se sienten felices de estar contigo, lo que hace maravillas a tu autoestima y a la confianza en ti misma”, dice Claudia.

4 Seguridad en la cama

Los hombres más jóvenes no sólo encuentran que una mujer mayor es más interesante, experimental y culta, pero saben que ella conoce su cuerpo sexualmente y sabe lo que quiere y no quiere en la cama. “Amo la vitalidad de las mujeres mayores. Saben que lucen bien, no te preguntan cómo se ven, no esconden su cuerpo bajo las sabanas, son seguras de sí mismas y su propio cuerpo”, dice Juan. Por otro lado, Valeria admite que en el aspecto sexual, “los hombres menores tienen menos tabúes, se dejan llevar más, son más naturales y hacen todo por complacerte, pues saben que tu trayectoria es más amplia y buscan sobresalir”. A muchos les encanta el hecho que una mujer mayor sabe exactamente lo que quiere y cómo lo quiere en la cama (y en la vida), y no teme decirlo. “No creas que a ellos les molesta una mujer con mucha experiencia sexual. Lejos de intimidarles les gusta porque no están con chicas menores que sienten vergüenza de todo”, aclara.

5 Una mente más abierta

Los hombres más jóvenes tienen la mente más abierta y quieren tratar cosas nuevas, por lo que están pendientes de satisfacerte, pues quieren impresionarte. Aunque muchos no creen que una relación mujer mayor/hombre menor funciona, sucede lo contrario. “En la actualidad los hombres más jóvenes han crecido en una sociedad que ha evolucionado mucho en los últimos 20 años. Los hombres cada vez son menos machistas, más sensibles y más abiertos a los cambios en la sociedad, por lo que no se sentirá amenazado por ti, tu trabajo o éxito. Ellos han crecido en un mundo más moderno”, opina Claudia. Aunque la presión social de que el hombre deber ser un “macho” sigue existiendo, las generaciones de hombres más jóvenes están más conectadas con su lado emocional.

6 Un problema…

Te llevas increíble, la pases bien y la química sexual es fantástica… el problema llega cuando el hombre, menor que tú quiere tener familia. “No tener hijos es un riesgo que tomas cuando sales con una mujer mayor. Pero creo que lo importante es la calidad de la relación y lo que comparten”, dice Juan. Muchas parejas hoy tienen hijos cuando la mujer tiene cuarenta años; por otro lado, no todas las relaciones giran alrededor de la procreación. Las uniones entre mujeres mayores y hombres jóvenes sólo son problemáticas cuando el tema de los hijos entra en juego. De otro modo, lo importante es la conexión y compatibilidad que existe entre pareja. /

Elegir la almohada adecuada es tan importante como la elección del colchón o la base.

¿Qué quiere decir el número de hilos en una sábana? Esta es una pregunta que muchas nos hacemos, pues no comprendemos en qué consiste la “cuenta de hilos”. Cuando se habla de sabanas de hilo y se menciona la cantidad de hilos que la sábana tiene, (por ejemplo, 200) se está haciendo referencia al número de puntadas por pulgada cuadrada; si la sábana es de 200 hilos significa que esta tiene 200 puntadas por pulgada cuadrada, la que determina la calidad de las sábanas.

Las sábanas de hilo varían mucho y van desde sábanas de 160 hilos a 600. A medida que la cantidad de hilos va subiendo, el tejido de la sábana se hace más denso y compacto, por lo que su calidad va aumentando. Una buena manera de determinar la calidad de una sábana es mirándola a contraluz. Con las sábanas de hilo de muchas puntadas por pulgada cuadrada, podrás observar que es casi imposible ver hacia el otro lado de las mismas, por que se trata de un tejido firme, compacto y de calidad.

Sin embargo, si puedes ver a través de la sábana a contraluz, la cantidad de hilos utilizada es baja, por lo que corres el riesgo de que esta sábana te dure menos tiempo.

La cuenta de hilos es un factor importante a tener en cuenta si quieres asegurar la calidad de las sábanas que compras, sin embargo no es lo único que debes fijarte, pues no todas las sabanas de hilo son iguales; algunos hilos son más gruesos que otros.

Por lo general los hilos finos generan sábanas de hilo más suaves. Por esta razón, a mayor cantidad de hilos más fina la sábana.

Otro factor muy importante es el tipo de tejido, ya que éste determina la estructura de la sábana. Entre los tejidos más utilizados para sábanas de hilo encontramos la percala, la franela, el jersey y el satín. La percala es un tejido denso y simple, y este tipo de sábanas son las más finas y la alta cuenta de hilos muchas veces nos da una sensación muy sedosa al contacto con la piel. En el caso de la franela, una tela hilada suave de peso medio, ésta da una sensación muy acogedora, ideal para el invierno, mientras que el satín tiene una superficie suave y lustrosa.

IDEA Nº: 3

La firma Laura Ashley propone ropa de cama en ricos tejidos bordados en blanco, en satén y lujoso algodón de trescientos hilos bordados.

IDEA Nº: 4

El lino, enriquecido con diseños florales de camelias, otorga un aire fresco y limpio a cualquier dormitorio.

IDEA Nº: 5

A medida que la cantidad de hilos va subiendo vamos notando que el tejido de la sábana se hace más denso y compacto, por lo cual su calidad va aumentando.

Los hombres sólo necesitan 3 cosas

“Las mujeres son seres complicados, necesitan muchas cosas. Muchas. Y esperan que un hombre se las dé aunque no le haya dicho cuáles son, y aunque eso que necesitan y desean ahora sea diferente a lo que necesitaban y deseaban hace cinco minutos”, ironiza Harvey en su libro.

“De hecho, para que una mujer sea feliz es necesario convertirse en cuatro hombres: un viejo que la abrazará y la dará consuelo, sin sexo… porque no podrá; un feo que hará todo lo posible por ayudarla, llevar los niños al colegio, hacer la compra, lavar el coche…, el semental, ya sabes para qué, y el gay, para charlar todas las horas que quiera”, y aún así, “no es garantía de éxito”, puntualiza divertido.

Sin embargo, añade, los hombres son mucho más simples y sólo necesitan que la mujer les dé tres cosas para ser felices: apoyo, lealtad y sexo.

Y es que los hombres han sido educados para soportar muchas responsabilidades: desde pequeños se les enseña a no llorar cuando se caen, a levantarse del suelo y comportarse “como hombres”, añade.

Se les enseña a ser fuertes, y por eso, de vez en cuando es importante recordarles lo que valen. “A los hombres les gusta impresionar, y sentirse interesantes, esto les impulsa a dar más”, asegura Harvey.

“Cuando era pequeño, todos los domingos me arreglaba, me ponía el traje, mi padre me cortaba el pelo para ir a misa, y cuando me veía mi madre, siempre me decía lo guapo que estaba. Interioricé el mensaje: si me cortaba el pelo y me vestía bien, mamá me haría un cumplido y saldría con los hombros atrás y la cabeza en alto”, recuerda con ilusión.

La lealtad es el segundo punto indispensable en una relación, que una mujer demuestre que está orgullosa de su hombre.
“Es importante por ejemplo que cuando vayan caminando y vean a otro hombre guapo, alto, con estilo, nos aprieten la mano y nos digan desde el fondo del corazón, no quiero a ninguno de esos, para mí sólo tú importas”, comenta. “Bueno, aunque no sea del todo cierto, es lo que deseamos oír”.

Y por último, el tercer elemento que todo hombre necesita es el sexo, no hay nada en el mundo que les guste más y sin lo que puedan vivir, porque para los hombres el sexo es su forma vida, “es tan necesario como el aire que respiran”.

“Ésas tres cosas necesitamos. Si una mujer le da estas tres cosas, el hombre estará dispuesto al día siguiente a ir a la guerra a luchar por ella”, señala Harvey.

¿Compromiso o diversión?

El autor dedica en su libro un capítulo en el que desvela la táctica de los hombres a la hora de ligar con una mujer. Afirma que prácticamente desde el primer momento en que un hombre tiene contacto con una mujer ya sabe si ésta va a ser alguien con la que querrá comprometerse o si por el contrario, se tratará de una relación pasajera y sin ningún futuro.

Harvey compara su forma de ligar con la pesca, pues un hombre sólo pesca por dos razones: por diversión, es decir, para pescar un enorme salmón, luego hacerse la foto con él, presumir delante de sus amigos, y devolverlo al mar, o bien “para llevárselo a casa, rebozarlo, freírlo y comerlo”.

Conquistar a una mujer es el mismo proceso. Si una mujer no tiene reglas, no tiene compromisos, no exige nada en especial a los hombres que conoce, no pone límites ni tiene respeto por sí misma, un hombre comprenderá al momento que puede obtener lo que quiera. “En un principio estará contento porque ha conseguido lo que deseaba, pero no le ha costado esfuerzo, así que después de conseguirlo se irá”.

Si por el contrario, una mujer sabe perfectamente lo que quiere, no está dispuesta a dar su número de teléfono a la mínima, “no se entrega con facilidad y pone límites, los hombres sabrán que, si la quieren, tendrán que luchar”.

“No es el hombre el que determina si eres un pez que devolverá al mar o si eres un tesoro que cuidará toda la vida: eres tú”, apunta.

En este sentido, si se ríe de los límites que pone la mujer, si a menudo llega tarde sin avisar, si no presenta a su chica a sus amigos o a su familia o si su conversación es superficial… Harvey da un consejo: “Olvídate, está de pesca deportiva y no quiere nada serio”.

“Tenemos que hablar” suele ser la frase más amenazante e inquietante que todos los hombres temen.

“En cuanto pronuncian esas palabras, nuestras defensas se encienden, las herramientas de reparación salen de su estuche, el sudor fluye y repasamos con detalle cada cosa que hicimos la semana pasada para saber si cometimos un error”, se ríe Harvey.

En lugar de eso, sería preferible que una mujer comenzara la conversación con un “amor, no es que haya pasado algo, pero me gustaría hablar sobre esto”, una frase más sutil que no despierte las alertas masculinas. Otra de las situaciones que más temen los hombres es cuando la mujer espera de ellos el apoyo que recibirían de una amiga.

En este sentido, comenta, cuando una mujer comparte un problema con su amiga, recibirá de ella su apoyo, su comprensión, e “iniciarán juntas una conversación con ejemplos que demuestren que ambas han pasado por lo mismo y que desde el inicio de los tiempos siempre ha sido así”.

Sin embargo, un hombre es mucho más escueto, tarda diez segundos en dar una solución al problema y puede provocar, sin ser su intención, que la mujer sienta que no es comprendida ni escuchada de igual manera.

“Un ejemplo: una mujer ha traído la misma blusa que tú al trabajo; mientras que tu amiga te preguntará que cómo es posible que haya pasado eso, se interesará por el color de la blusa, y te convencerá de que seguro que a la otra mujer le quedaba fatal, la conversación con un hombre sería más o menos la siguiente: Hoy estaba en mi mesa y ¿sabes qué? ¡Vi a Tanya que iba hacia la cafetería con la misma blusa que yo!, a lo que el hombre respondería: –Pues ya no te la pongas”, bromea.

Éstos son sólo algunos de los consejos incluidos en este manual divertido y muy provocador que Harvey espera que ayude a todas las mujeres que quieren triunfar en el amor, o si no, al menos que sirva para pasar un buen rato. Y es que al final, asegura Harvey, los hombres no son tan complicados como parecen, simplemente las mujeres tienen que conocer cómo funcionan para poder anticiparse a ellos. /

Cómo entender a los hombres

No es nueva la frase que asegura que los hombres son simples, mientras que las mujeres son complicadas y difíciles de entender. Entonces, ¿por qué muchas mujeres no comprenden el comportamiento masculino? El presentador y humorista estadounidense Steve Harvey asegura tener la respuesta.

“Los hombres tratan a las mujeres como ellas se hacen tratar”. Así de contundente se muestra Harvey en su último libro, “Código SeXcreto”, un manual divertido, y con algunos toques sarcásticos, fruto de sus años como locutor de radio en los que afirma haber escuchado a muchas mujeres “perdidas, que necesitan una voz que les guíe y que les ayude a lidiar con todo tipo de trucos y engaños que practican los hombres para tener éxito en el amor”.

Lejos de intentar convertirse en un tratado, este libro pretende ser un juego para que, aunque no llegue a ser una auténtica enciclopedia sobre la complejidad masculina, al menos robe una sonrisa a todo el que lo lea.