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miércoles, 22 de junio de 2016

¿Cometes estos errores en tu relación de pareja?

La convivencia, la rutina, los niños... muchos son los factores que hacen que una relación se tope con baches en su día a día que pueden terminar deteriorándola e incluso rompiéndola. Nacho Tornel, mediador familiar con más de 15 años de experiencia, identifica algunos de los fallos más habituales que cometen las parejas y que ha detectado durante su trabajo con matrimonios en crisis. Ahora, los recoge en el libro Enparejarte (Ed. Planeta), convencido de que es posible vivir feliz al lado de otra persona durante toda una vida.

Lo hace repasando lo que considera los cuatro pilares básicos en una relación: la comunicación, el compromiso, el respect (o respeto en su sentido más positivo) y la afectividad.

Si te identificas con varios de ellos, no desesperes. Tornel también nos da las claves para solucionarlos porque, como explica, su objetivo es "que seáis vosotros los que repaséis vuestra relación y veáis donde apretar o aflojar según el caso".

1. Preguntar con ideas preconcebidas
Aunque en muchas ocasiones puede parecer complicado, debemos acercarnos a nuestra pareja como si fuéramos ignorantes. Preguntarle para saber, no preparados para disparar con nuestra versión acerca de lo que creemos que el otro piensa, siente o desea. Y, sobre todo, teniendo una intención real de escuchar y dejarnos sorprender.

También es importante controlar el tono de voz y mostrar afecto. Un tono crítico siempre invalidará una pregunta y pondrá a nuestra pareja a la defensiva.

2. El 'yo' acusador
Como explica Tornel, "tenemos que poner atención al modo en que conviene decir las cosas a nuestra pareja. Debemos tratar de explicar las cosas desde la primera persona. Qué he sentido, qué he percibido, cómo me ha afectado,... y dejarlo ahí". Es muy importante evitar comenzar a comentar lo que esperábamos del otro o, menos aún, atribuirle malas intenciones.

3. No disfrutar de un tiempo juntos
Todas las parejas necesitan momentos a solas para hablar. Este tiempo no puede ser negociable y hay que planificarlo para que el cansancio y las tareas del día no se impongan. Durante este rato no deben existir interrupciones de ningún tipo. Ni teléfonos, ni pantallas. Nada.

Además, cada semana se debe hacer algún plan en solitario. Hay que prever el presupuesto y dónde dejar a los niños (si se tienen), pero es necesario salir con cierta frecuencia. El mediador hace hincapié en cuidar a la pareja por delante del resto ya que "lo primero es ella. Lo primero es él. Los niños, si vinieron, llegaron después. La familia, el hogar, ya éramos nosotros".

4. Proteger de nuestros problemas
A veces buscamos ahorrarle disgustos a nuestro compañero o compañera dejándolo al margen de nuestras preocupaciones, ya sean laborales o de otra índole. El problema llega cuando la pelota va creciendo más y más hasta que terminamos contándoselas o termina descubriéndolas. En ese momento, lo más normal es que pierda la confianza y después cueste mucho tiempo y esfuerzo volver a recuperarla al completo. Lo mejor para no llegar a este punto es compartir nuestros quebraderos de cabeza.

5. Mantener nuestras aficiones a costa del otro
Nacho Tornel señala que no podemos seguir deliberadamente con nuestros planes personales sin hablarlos y acordarlos con nuestra pareja, como cuando éramos uno solo. "No es que anulemos todo lo propio, pero ahora somos dos y debemos funcionar contando siempre con el otro, que para eso hemos decidido libremente recorrer el camino juntos".

6. No admirar a la pareja
Como en el proceso de enamoramiento hay fascinación y admiración, en la relación también debe de haberla. Simplemente hay que ver los valores positivos del otro en vez de poner la lupa sobre sus defectos. Uno de los mejores trucos para fomentar la admiración es destacar continuamente ante los niños los atractivos de nuestra pareja. De este modo, los tendremos presente tanto nosotros como ellos.

7. Falta de educación
Es precisamente con la persona con la que compartimos nuestra vida con la que debemos ser educados. Es de vital importancia saber pedir permiso, dar las gracias, no olvidar el 'por favor' ni el 'te importaría'. "Lejos de fórmulas protocolarias de cortesía, expresan un profundo respeto. Con frecuencia caemos en la trampa de pensar que no es necesario ser tan cortés en casa, que ahí es donde nos podemos relajar, pero es justo en casa donde debemos preservar el máximo ambiente de cordialidad".

8. Hacer comparaciones
"Las comparaciones son dinamita pura para la relación", indica Tornel, "sobre todo si son con ex parejas". Frecuentemente se utiliza este recurso para expresar algo que anhelamos. Frases como "ya podías ser tan detallista como tu padre" o "yo estaba acostumbrada a salir a cenar más a menudo con mi anterior pareja pero contigo es imposible" deben ser desterradas en favor de otras que muestren nuestros deseos planteados como una necesidad sin más.

9. Llevar las discusiones al límite
Las discusiones no pueden llegar a sus últimas consecuencias pensando que tenemos una red y que 'siempre volvemos' porque esto nos puede llevar a perder el control de la situación. Lo ideal es pensar con la cabeza fría y mantener el control. De tanto tensar la cuerda ésta se puede acabar rompiendo.

10. Limitadas muestras de cariño
Para concluir, el mediador trata el tema de la afectividad y las relaciones físicas. Y lo hace comparándolo con el aceite que consigue que el resto de los engranajes funcionen. En este punto, destaca la importancia de tener continuas muestras de cariño con nuestra pareja a lo largo del día del mismo modo que no permanecemos callados durante la jornada hasta que por la noche mantenemos una conversación. "Si lográis mantener ese nivel de afectividad, aunque sea mínimo, las discusiones también transcurrirán de otra manera".




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